Vértigo
La teoría del caos de Edward Lorenz sugería que la mera existencia de una variable concreta provocaba o alteraba otras, eventualmente generando un resultado completamente inesperado. Si tuviese que resumir mi vida desde que me picó aquella araña hasta el fin de mis días, sería tomando como base esa hipótesis.
Todo comenzó muy temprano. Me encontraba en plena clase de química cuando se me llamó por el altavoz, diciéndome que "mi tío Nick" había venido a retirarme. Confundido, tomé mi mochila y salí por la puerta principal de la universidad, solo para encontrar una larga limusina negra cuya puerta trasera abierta aguardaba pacientemente a que subiese. Y así lo hice.
En menos de lo que canta un gallo me hallé trasportado a un lugar que nunca pensé que pisaría: el helicarrier principal de S.H.I.E.L.D. Un hombre alto, calvo y con un parche en el ojo izquierdo me miraba de arriba hacia abajo con sumo interés.
"Soy Nick Fury, director ejecutivo de S.H.I.E.L.D. Te hemos estado vigilando en secreto desde el incidente en Oscorp que te dio tus poderes, Peter Parker. Sabemos que tienes futuro como miembro en reserva de los Vengadores. Y es por eso que te necesitamos para una misión que requiere tenacidad, discreción y sigilo."
Debería haberme sentido intimidado por aquel hombre embutido en cuero oscuro. Pero lo único que mi mente pudo hacer en aquel momento fue preguntarse por qué lucía como si Samuel Leroy Jackson hubiese hecho la danza de la fusión con Solid Snake.
"Nuestros contactos nos informan que Norman Osborn ha escapado de prisión, y tenemos más de un motivo para concluir que lo primero que hará será ir tras de ti y tus seres queridos. Lo hemos mantenido bajo vigilancia desde que lo encerraron, y gracias a nuestros espías sabemos que ha recobrado la memoria, por lo que sabe al igual que nosotros que Peter Parker y Spider-Man son la misma persona."
Un escalofrío sin igual atravesó mi cuerpo. ¿Norman Osborn libre? Eso solo podía significar una cosa: el retorno del Duende Verde. Y con ello, quienquiera que me importase o fuese cercano a mí era una víctima potencial.
"Su escape aún no ha sido descubierto, y no podemos informar a las autoridades sobre su fuga porque la ley establece que el gobierno de los Estados Unidos no debe espiar al pueblo. Así que técnicamente no sabemos que está suelto. Pero sí sabemos esto: primero te buscará a ti, y después vendrá por mí."
"¿Por usted? ¿Pero por qué?"
"Hace unos años atrás, tus padres trabajaban para Oscorp en un proyecto que buscaba replicar e inyectar el suero del súper soldado de Abraham Erskine a través de la picadura de arañas genéticamente mejoradas. Por motivos que desconocemos, renunciaron a mitad del trayecto y destruyeron su investigación antes de desaparecer. Osborn estaba furioso, y supervisó la creación de una variación similar del suero que llevaba el nombre en clave OZ. Planeaba presentarlo como la invención que haría que su compañía nadase en billones tras un contrato con el presidente y con el ejército. Pero algo salió mal. Primero perdió a su socio a causa de una versión inicial de la fórmula, y cuando se encontraba en medio de completar una versión más estable, quedó expuesto a la misma como resultado de una explosión al mezclar dos compuestos incompatibles."
"Espere un segundo. ¿Me está diciendo que la araña que me picó en Oscorp...fue creación de mis padres?"
"La única que no pudieron destruir. Como decía, la exposición a la droga OZ mejoró la fuerza, la agilidad y la inteligencia de Osborn, pero también afectó negativamente su mente, haciéndole desarrollar un tipo severo de psicosis. Su psiquiatra le ha diagnosticado un trastorno obsesivo-compulsivo, megalomanía mezclada con complejo de Dios y esquizofrenia paranoide."
"¿Y qué tiene que ver todo esto con usted? ¿Por qué Norman querría atacarle?"
"Osborn sabe que llevo vigilándolo durante años con motivo de varias acciones ilícitas dentro de su empresa, entre ellas malversación de fondos, y me odia por ello. Pero como no tenemos pruebas para arrestarlo más allá de ser un súper criminal y un prófugo, no podemos demostrar lo peligroso que es y ponerlo bajo nuestra custodia."
"¿Entonces qué esperan que haga? ¿Dejar que ataque a mi familia?"
"Lo que esperamos es que no le cuentes a nadie de esto para que no cunda el pánico, y que por el momento mantengas un perfil bajo, pero manteniéndote alerta. En el preciso instante en que Osborn te ataque a ti, o a alguien cercano a ti, entraremos en acción. Te lo prometo."
Las palabras de Fury se repitieron ininterrumpidamente en mi memoria mientras me dirigía con urgencia hacia el departamento que Harry me había ofrecido compartir para estar cerca del campus. Acababa de recibir una llamada por parte de Mary Jane. Harry había vuelto a consumir dietilamida de ácido lisérgico para controlar los nervios en una reunión de negocios que tenía ese mismo día, y por negarse a ir al hospital tuvo que ser atendido en su hogar. Para cuando llegué, tanto MJ como Gwen estaban esperándome con un Harry postrado en cama.
"El doctor Kingsley le ha administrado torazina para que se le pasen los efectos, pero no sabe cuánto tiempo tardará en recuperarse. Podría tomar días, y hasta que haya algún signo de mejoría debe permanecer en la cama."
"Entonces será mejor que nos turnemos por día para cuidarlo. Me ofrezco para hacer la guardia de hoy, y me comunicaré con la universidad para explicar mi ausencia mañana de ser necesario."
"En ese caso vendré mañana a final de clases para echarle un vistazo y traerte lo que el doctor Connors vaya a dar. Te veré mañana, tigre. ¿Vienes, Gwen?"
"Me quedaré aquí un rato más haciéndole compañía a Harry con Pete. Adelántate, Mary Jane. Te alcanzo más tarde."
Esperé a escuchar el sonido de la puerta de calle siendo abierta y cerrada por MJ para cerciorarme de que Gwen y yo habíamos quedado solos.
"Te agradezco que te quedes. No sé por cuánto tiempo sea, pero te lo agradezco."
"¿Por qué no habría de? Harry me preocupa tanto como a ti. Quiero estar segura de que se repondrá. Tiene que."
"Lo hará. No te aflijas."
Involuntariamente nos tomamos de la mano, presas de los nervios. Aquel leve contacto físico desbloqueó un pequeño recordatorio que me había asegurado de memorizar aquella mañana.
"¡Oh, rayos! No puedo creer que casi lo olvido. Feliz Cumpleaños, Gwen."
Un sonrojo y una sonrisa fueron su única respuesta inicial mientras le entregaba su regalo.
"¡Oh, Peter! Es un bolso de mano, ¡y además rojo borgoña! Mi color favorito. ¡Con todo lo de la jubilación de papá, los constantes chequeos médicos y ahora el episodio de Harry, olvidé mi cumpleaños por completo! Gracias, muchas gracias."
"No fue nada. Sabía lo mucho que necesitabas un nuevo bolso, así que pasé anoche por la tienda más cercana a mi casa para comprarte uno. Espero te guste. La señora de la tienda me dijo que es de la suerte."
"¿Gustarme? ¡Lo adoro! ¡No pienso quitármelo ni por un segundo! Esta es la mayor sorpresa que me has dado desde que descubrí que eras Spider-Man."
El mero hecho de que Gwen mencionase el nombre de mi alter ego produjo que mi punzada zumbase levemente, provocándome migraña. Ella se percató de ello a los pocos segundos.
"¿Qué pasa?"
"Gwendy, no estamos seguros aquí. Verás, cuando me retiré hoy conocí a…"
Pero nunca llegué a completar la frase. Una súbita explosión hizo que la pieza entera fuese reducida a menos que átomos. El impacto me golpeó tan fuerte como cualquiera de los puñetazos de Rhino. Y mientras perdía el conocimiento, alcancé escuchar una siniestra y macabra carcajada retumbando en mis tímpanos.
Al despertar me encontré a mí mismo mareado y perdido. Intenté ponerme en pie, solo para casi perder el equilibrio y caer a una muerte segura. Estaba parado justo encima del puente George Washington, sobre el río Hudson y con mi disfraz puesto. Y tanto Harry como Gwen se encontraban a mi lado, tirados en el suelo y desmayados. La misma carcajada que había escuchado antes de quedar fuera de combate llenó el aire, respondiendo gran parte de las dudas que mi mente había empezado a formular.
"¡SPIDER-MAN! ¿O debería llamarte señor Parker? ¡Bienvenido a esta reunión que he preparado para ti!"
La maléfica silueta del Duende Verde se recortó contra el cielo, girando en círculos sobre mí en su planeador con forma de murciélago y generando una gran cortina de humo con el motor de este.
"¡¿A qué estás jugando esta vez, Duende?! ¿Por qué nos has traído hasta aquí?"
"¡Para llegar a un acuerdo, mi ambicioso adversario! ¡Quiero que reveles que fuiste mi creación! ¡Que admitas ante televisión nacional que la araña que te creó a ti y a tu amiguita fue propiedad de Industrias Oscorp! ¡O de lo contrario Harry Osborn y Gwen Stacy mueren!"
"¡Deja a Gwen afuera de esto, Norman! ¡La inyección del veneno de araña no le ha hecho nada! ¡Ella no tiene poderes como yo!"
"¡No importa! Los tendrá eventualmente. Los genes de ambos son míos. ¡Es momento de que aprendas tus responsabilidades hacia mí! ¡O yo mismo te enseñaré el verdadero significado de la palabra responsabilidad!"
"¡¿Estás dispuesto a poner en juego a tu propio hijo con tal de recuperar tu imagen pública y salvar tu trasero, Osborn?!"
"Sí."
Dos bombas calabaza fueron lanzadas, provocando dos fuertes explosiones que causaron que el inmóvil cuerpo de Harry cayese hacia su muerte. La velocidad de mi pulso adquirió un ritmo sin precedentes a causa del miedo.
"¡NOOO!"
Desesperado, di un brinco y me lancé en picada, atrapando a mi mejor amigo con mis propias manos a mitad de la caída y frenando la misma de semejante forma que la fuerza de gravedad me dislocó el brazo derecho temporalmente. Adolorido, envolví y dejé pegado a Harry en un capullo que sabía tardaría una hora en disolverse, pero dejando al descubierto su rostro para que no se sofocase. Debía volver a la acción cuanto antes a pesar del dolor, pues todavía había una vida en riesgo que salvar.
Mientras empezaba el ascenso, oí y vi varios helicópteros rodeando el puente, así como también la voz de uno de los hombres uniformados y armados que iba en ellos.
"Recuerden, no disparen sin discreción a menos que haya respuesta. El blanco se considera hostil, pero la rehén no es dispensable."
Osborn gritó orgulloso y desafiante a los cuatro vientos mientras acababa de trepar hasta la cima. Una segunda y conocida voz le respondió al instante.
"¡FURY, COBARDE! ¡Tus patéticas aeronaves no son rival para mí! ¡Muéstrate!"
"Gruñe todo lo que quieras, Norman. Estamos al tanto de tu arsenal, y por eso estos helicópteros poseen campos de plasma que harán rebotar cualquiera de tus famosas bombas calabaza. Estás rodeado. Ríndete pacíficamente y no me fuerces a usar fuerza mayor."
Intenté aprovecharme de que Osborn estaba distraído para acercarme de puntillas y sacar a Gwen lo más pronto posible. Seguía inconsciente, mas su cuerpo no presentaba ninguna lesión grave, además de que el latir de su corazón me alivió haciéndome saber que seguía viva. Pero el tener que esquivar instintivamente un rayo de gran potencia me confirmó que, por más que me diese la espalda, el Duende no me había perdido de vista.
"¡Nunca la sacarás de aquí, muchacho tonto! ¡Está condenada! ¡IGUAL QUE TÚ!"
Apenas pude registrar los dos puñetazos que fueron directamente a mi mandíbula. Pero mi rostro y mi mandíbula sí lo hicieron. Cuando me di cuenta de lo que estaba sucediendo, Osborn me tenía rodeado de la cintura, apuntándome al cuello con el dedo índice de su mano izquierda. Un solo movimiento sospechoso y me freiría con una descarga de su dedo-rayo.
"¡Da la orden de retirada, Fury! ¡O Parker y la chica pasarán a ser menos que esqueletos humeantes!"
"¡No negociamos con dementes, Norman! ¡Suelta a Spider-Man o te rellenaremos de plomo!"
Y entonces lo sentí. Norman cayó desorientado de su planeador, perdiendo el control y soltándome involuntariamente, haciendo que me precipitase hacia las aguas del río Hudson. No había tenido tiempo para reponerme de los golpes que el Duende me había dado, y mi brazo derecho seguía dislocado y entumecido. Solo podía dejarme llevar por el vértigo y recibir de lleno el impacto que me llevaría al chocar contra el agua fría. Había fallado.
Pero mi muñeca izquierda fue sujetada a tiempo. Alguien me había salvado la vida.
"¡TE TENGO!"
Mis ojos se abrieron de par en par a causa del asombro en cuanto procesé la escena que tenía ante mí.
"Le di a ese lunático en la cabeza con tu bolso. Parece que lo sintió como una bola de demolición. ¡Realmente es de la suerte!"
"¿Gwen? Oh por dios. ¡Gwen! ¡Estás...Estás adherida a la pared!"
"¡¿Qué?! Peter, ¿de qué estás habla…?"
En verdad estaba ocurriendo: Gwendolyne Stacy, mi mejor amiga, estaba con su mano libre y con sus pies pegada al pilón del puente como si fuese la cosa más natural del mundo para ella. Ninguno de los dos podía creerlo.
"Oh, dios mío. El suero...¡Peter! ¡Tengo poderes!"
