Dolores De Crecimiento

Cuando mi padre murió en mis brazos juré que no volvería a asistir a ningún otro funeral que no fuese el del hombre que le había destruido, que le había hecho pudrirse años en prisión por un crimen que no había cometido.

Debí ser bastante tonta si creí por aquel entonces que la vida me daría semejante privilegio. Allí estaba entonces, asistiendo al funeral del mejor amigo de mi ex. Mi naturaleza desconfiada me había hecho presentarme no como Felicia Hardy, sino como la Gata Negra.

"Gracias por haber venido, Felicia. En verdad significa mucho para nosotros."

"Tú habrías hecho lo mismo Spider, digo Peter. No conocí a Harry tanto como tú, pero puedo sentir lo importante que era para ustedes."

"Aun así es un gran gesto de tu parte, Felicia. En serio, gracias."

"No hay por qué, Mary Jane. ¿Y qué pasará con el chico?"

"Su madre es lo único que le queda. Y quizás también la empresa de su abuelo. Es lo único que siempre tuvo en realidad."

Con el funeral acabado, decidí retirarme discretamente. Mi mente tenía mucho en qué pensar, por lo que necesitaba estar sola y en silencio para reflexionar. Reflexionar acerca de lo que había ocurrido y de lo que habría podido ser.

Ay, Spider. Cómo hubiese querido ser tu media naranja. Comprender al hombre detrás de tu máscara cuando estábamos juntos. Primero fueron tus padres, luego tu tío, después tu tía y en ese entonces le había tocado a tu viejo amigo del secundario. ¿Cómo podías soportar tanto dolor y seguir siendo el hombre misterioso y heroico del que me había enamorado? ¿El hombre incorruptible que me había convencido de dejar mi vida de ladrona y de seguir tus pasos? Mi único consuelo era que por lo menos ahora eras feliz con la mujer perfecta para ti. Aquella que te entendía, que nunca te dejaría. Que nunca te defraudaría como yo lo hice.

Mi inmersión en mis propios pensamientos fue detenida cuando noté una gran sombra detrás mío, acompañada de una fuerte vibración que estremeció el suelo. Alguien-o algo- se había posado sobre la misma azotea que yo. Instintivamente giré sorprendida, horrorizándome al notar de quién se trataba.

"¡¿TÚ?! Pero creí que..."

Pero no pude terminar la oración. Velozmente me tomó del cuello, privándome del oxígeno ejerciendo una inhumana presión sobre él. Lo rompería en cuestión de segundos.

"¡¿DÓNDE ESTÁ?! ¡DÍNOSLO MIENTRAS PUEDAS, O TE ARRANCAREMOS EL ROSTRO DE SER NECESARIO!"

"¡PÚDRETE!"

"No tientes a tu suerte, Felicia. Estamos algo irritables hoy, así que te lo preguntaremos una última vez. ¡¿DÓNDE ESTÁ?! ¡¿DÓNDE VIVE AHORA?!"

No podía decírselo, o Spider jamás me lo perdonaría. Tenía que mentir de la forma más disimulada posible.

"¡NO LO SÉ!"

"No importa. Entonces lo hallaremos por nuestra cuenta."

Y con un fuerte golpe a la cara me hizo ver las estrellas. Cuando me recompuse había desaparecido. No sabía cuánto tiempo había estado inconsciente, mas a juzgar por el cielo habían pasado como cuatro horas, y mi nariz sangraba. De una u otra forma tenía que llegar al departamento de Spider cuanto antes. Tanto él como Mary Jane y la bebé corrían enorme peligro.

No pasó mucho tiempo para que divisase el edificio. No había tiempo que perder, por lo que ingresé al baño haciendo añicos el cristal de la claraboya por la que ambos solíamos bajar, y corrí de inmediato hasta la sala de estar, donde encontré a unos preocupados Mary Jane y Peter que, por como me veían, era evidente que habían escuchado el ruido que había provocado.

"¡Gracias al cielo, he llegado justo a tiempo!"

"¡Felicia! ¡¿Pero qué…?!"

"¡No hay tiempo para explicar, Spider! ¡Llévense a la bebé lo más lejos de aquí!"

"¡¿Por qué?! ¿Estamos en peligro?"

"¡Él está vivo, Spider! ¡Ha vuelto!"

"¿Quién ha vuelto?"

Pero antes de que pudiese decírselo, un estridente timbre fue tocado. Alguien estaba llamando a la puerta.

"Peter, sostenla un segundo. Yo abriré."

"¡Mary Jane, NO!"

Mi advertencia no sirvió de nada. La puerta de calle fue abierta por completo, y Mary Jane llevó ambas manos a su boca, dejando caer al suelo el biberón con el que daba de beber leche a su hija.

"Toc-toc, señora Watson. ¿Está Spider-Man en casa? Gracias por habernos guiado hasta aquí, Felicia. No lo habríamos logrado sin ti."

Escuché a Spider preguntando su nombre en voz alta, con genuino terror en el tono de su voz.

"¿Eddie?"

"No nos agradó ese baño de fuego que nos diste hace dos años, hermano. Es hora de ajustarcuentas pendientes. Y deja de llamarnos Eddie. Sabes que respondemos a otro nombre."

"Tendrás que pasar sobre mi cadáver si quieres lastimarlas, Venom."

"No podrían importarnos menos tu esposa y tu hija, Parker. Sólo te queremos a ti. Así que sal con nosotros y resolvamos esto afuera."

"Pues si tanto me quieres, entonces me tendrás."

Seguí el combate entre ambos a pedido de Mary Jane, temerosa de intervenir mientras contemplaba el rastro de destrucción que los dos dejaban a su paso. Spider sólo había tenido tiempo para ponerse su máscara y sus lanza-redes, y si la primera se le rompía sería el fin de su identidad secreta.

"¡¿Por qué, Venom?! ¡¿POR QUÉ DEMONIOS REGRESASTE?!"

"¡Tú nos creaste, y también intentaste matarnos! Nos llevó un largo tiempo sanar nuestras heridas, pero no te perdimos el rastro. Ahora un niño crece dentro nuestro, ¡y no podremos criarlo en paz sabiendo que todavía respiras!"

"¡¿Un niño?! ¿Estás diciéndome que estás embarazado?"

"Mi otro está a punto de dar a luz. Instruiremos al retoño para que nos ayude a librar esta ciudad del crimen. Por eso primero debemos eliminarte. ¡Solamente entonces tendremos luz verde para seguir cuidando de los inocentes!"

"¡Entonces eras tú el impostor que estaba matando ladrones de carteras y otros delincuentes menores!"

"Excelente deducción. Pero no te servirá de mucho saberlo ahora que estás a punto de morir."

Sus gritos y golpes resonaban por toda la manzana, espantando a toda la gente que se encontraba allí. Y lo único que podía preguntarme era dónde diantres estaban los Vengadores o los otros amigos de Spider para venir a hacer algo.

"¡Ya basta, hermano! ¡Esto no tiene por qué terminar así! ¡Nuestros padres no querrían esto! ¡Deja ir tu odio! ¡Déjame ayudarte!"

"¡¿Quieres ayudarnos, Parker?! ¡Entonces quítate la máscara! ¡Muéstrale a la ciudad y al mundo entero quién eres en realidad! ¡Muéstraselo a toda la gente que has herido, a toda la gente a la que le has mentido! ¡CONFIESA TUS PECADOS!"

"Sabes que no puedo hacerlo. ¿Quieres que mi familia corra peligro? ¿Qué hay de los inocentes, Eddie? ¡Lo que me pides va en contra de tu misión! ¡CUIDAR DE LOS INOCENTES!"

"¡No podemos ceder! Es lo que nosotros queremos."

"No. Es lo que el simbionte quiere. Quieres infligirme dolor a través de Eddie por dejarte, ¿no es cierto? Darme celos con lo bien que te va con él. Y tienes razón. No soy rival para ti, y aunque te enfrente seguirás volviendo por más. Así que tómame. Estoy listo para comprenderte. Eso es lo que quieres, ¿verdad? ¿Ser parte de mí otra vez?"

No sabía qué estaba tramando Spider, pero estaba funcionando. El alienígena empezó a separarse de Brock, buscando desesperadamente regresar con su huésped original. Pero el dolor que le causaba el intentar cortar por completo su vínculo con Eddie y fallar le hizo entrar en estado de shock. Venom comenzó a mutar al tratar de recuperar su forma física, convirtiéndose en una agonizante masa amorfa y burbujeante que daba la impresión de que estallaría en cualquier momento. Era como un tumor viviente que no paraba de crecer.

"¡AAARGH! ¡EL DOLOR! ¡EL HAMBRE!"

Decidí salir de mi escondite para ayudar a Spider a reaccionar. Estaba inmóvil y en trance, petrificado por el pavor que le causaba aquella escena.

"¡Spider, tenemos que sacar a las personas de aquí antes de que explote! ¡Sé que es tu amigo, pero no podemos salvarlo! ¿Me oyes? ¡SPIDER!"

"E-eddie…"

Y antes de que pudiese hacerle entrar en razón, aquel líquido negro de pesadilla alcanzó nuestros pies, pegándonos al suelo como si fuese brea. Estábamos perdidos.

"EL TRAJE...TE NECESITA MÁS QUE A MÍ, PETER...ÚNETENOS...AYÚDANOS A ESTAR COMPLETOS DE NUEVO…A RESISTIR EL PARTO..."

"¡Alto!"

Giré mi cabeza a modo de reflejo, buscando la procedencia de la voz que había detenido el avance del simbionte con una sola palabra. No sería sincera si dijese que no quedé anonadada al descubrir a quién pertenecía. Y fue en ese segundo en el que escuché a Spider por fin volviendo a este mundo.

"¡Ghost-Spider! ¡Sal de aquí! ¡Llama a los Cuatro Fantásticos, a los Vengadores de ser necesario!"

Ella nos ignoró. Avanzó lentamente hacia el recién reconstituido Venom para luego agacharse y tocar su monstruoso y gelatinoso rostro con ambas manos. El corpulento y aborrecible engendro gruñía como si estuviese en medio de una intensa agonía. Le oí susurrar algo que me tomó unos segundos comprender.

"Gwen...el niño...está sufriendo…"

"Lo sé, Eddie. Lo sé. Sólo escucha mi voz."

"Lo sentimos. Quisimos cumplir la promesa que te hicimos. Pero la ira...el odio...no pudimos olvidar lo que nos hizo. La ansiedad del embarazo amplificó nuestra sed de venganza. Las memorias, estos sentimientos...todavía queman."

Escuchamos a Gwen silenciando a Eddie dulce y suavemente. Y lo que dijo a continuación nos dejó todavía más perplejos.

"Está bien, Eddie. Déjalos ir, ya es tiempo. Hazlo por mí. Por la parte de ti que me ama. Por la parte del traje que me ama tanto como Peter me amó."

Miré a Spider a los ojos, en busca de una explicación. Parecía igual de perdido que yo, hasta que finalmente me habló.

"Creo que todos vamos a necesitar terapia de grupo y de pareja el día de hoy."