Personajes de CLAMP.
Cuando abrí los ojos al día siguiente, no podía creer lo que veía. Yukito se encontraba dormido junto conmigo mientras su cabeza reposaba en mi pecho. Aunque no habíamos podido hacer mucho más que besarnos y tocarnos, fue la noche más especial de mi vida. Por fin Yukito y yo estábamos juntos y por fin sabía toda la verdad. Ni en mis sueños más profundos me hubiera imaginado que este día llegaría.
Acaricié suavemente la cabeza de Yuki y él abrió los ojos poco a poco. Un rayo de luz tenue se asomaba por la ventana. Miré el reloj en la pared y ya pasaban de las once de la mañana. Afortunadamente era sábado y no teníamos que trabajar. Yukito se removió un poco y luego me miró apenado. Se sonrojó y luego escondió la cabeza entre las cobijas. Me coloqué sobre él y le arrebaté la protección para poder mirarlo a los ojos. Sonreí de oreja a oreja y luego lo besé en los labios sin pedirle permiso. Sentí cómo Yuki poco a poco dejaba la resistencia a un lado y se dejaba envolver por el beso. Me empujó suavemente y luego se cubrió la cara de vergüenza.
-Eres muy atrevido.-dijo en voz baja.- ¿Te lo han dicho?
-Buenos días.-dije besando su cuello y pasando una de mis manos por debajo de su playera.
-¡Touya!-dijo con voz entrecortada.- Tú… ¿no te cansas? ¿Qué es eso que estoy sintiendo contra mí?
Moví las manos que cubrían su cara y lo obligué a mirarme.
-Perdóname.-dije sonriendo.- Lo que sucede es que estoy demasiado feliz… toda mi vida soñé con este momento y ahora no quiero dejarte ir.
Yukito se acomodó en la cama y se sentó.
-¿De verdad? Tú… eres muy bueno besando y… haciendo otras cosas… en cambio yo…
-No pienses en eso.-dije colocando una de mis manos en su rostro.- Es cierto que durante mucho tiempo busqué consuelo con otros hombres… simplemente no lo pude reprimir. Ahora me siento mal de que yo… es decir… creí que nunca iba a volver a verte, y sobre todo nunca creí que tú sintieras lo mismo por mí.
-No te asustes.-dijo Yuki.- No es un reclamo ni nada por el estilo… comprendo totalmente esta situación. Más bien me siento aliviado de que no te hayas enamorado de nadie más a pesar de todo este tiempo… eso no lo hubiera soportado…
-Eso nunca.
-Y además… bueno… me gusta como besas y cómo me tocas… así que te perdono el haber estado con otros hombres…
Se sonrojó y agachó la mirada.
-Yo no puedo creer que tú no…
-No podía.-respondió rápidamente.- La sola idea me daba repulsión, porque yo quería que fueras tú… que tú fueras el primero.
-Entonces lo vamos a intentar… no tengo nada que hacer el día de hoy.-sonreí.
Yukito se sonrojó y luego me besó gentilmente en la mejilla. Los ojos se me llenaron inesperadamente de lágrimas que no pude contener.
-¿Qué sucede?-preguntó Yukito.
-Es que… todavía no puedo creer que desde que nos conocemos sentimos esto y nunca dijimos nada… fuimos unos estúpidos. Durante todo este tiempo sentías lo mismo por mí, nunca pude decírtelo, nunca pude tocarte o besarte. El día de la graduación me odié tanto a mí mismo porque pensé que te había dado asco… De haber sabido por todo lo que estabas pasando yo te hubiera ayudado, hubiera ido contigo, hubiera encontrado la forma de no separarme de ti. Espero que entiendas que eres todo lo que me importa en la vida y durante todos estos años sin ti he vivido como un fantasma que solo trabaja y come porque tiene que comer. Dejé todos mis sueños a un lado porque simplemente no tenía ganas de nada. Pero ahora tú… estás justo aquí.
-Créeme que lamento mucho cómo sucedieron las cosas… pero déjame decirte que yo fui muy feliz todo el tiempo que pasé contigo. Eras todo para mí y el verte cada día me daba vida y energía para seguir adelante. Si no estaba cerca de ti era como perder el aire. Gracias a ti nunca me sentí solo y nunca sentí el dolor de todo lo que pasó con mi padre. En ti tenía todo lo que podía soñar y más. Y yo… solo hice todo lo que mi padre dijo para salvar a mi abuelo y para librarme de él lo más pronto que pudiera. Nunca me quité de la cabeza el volver a verte. Solo quería que todo terminara para venir aquí.
Lo abracé con fuerza y lo besé.
-Ahora todo estará bien, ¿verdad? Te quedarás conmigo para siempre.
-Touya… ¿te gustaría vivir conmigo?-preguntó Yukito nervioso.
-¿Cómo?-dije confundido.- Pero ahora somos vecinos de nuevo y podemos vernos todos los días, trabajamos juntos y…
-No me refiero a eso.-me interrumpió.- Quiero decir… ¿te gustaría vivir conmigo en mi verdadero departamento?
-¿Verdadero departamento? No entiendo. ¿Quieres decir que el departamento de aquí al lado no es tu verdadero hogar?
Yuki negó con la cabeza.
-Solo lo renté porque estaba cerca de ti. Tuve mucha suerte de que fuera justo el de enseguida.
-¿Tú… hiciste eso solo por mí?
Él sonrió.
-Te dije que estaba decidido a encontrarte.
Yukito se puso de pie y me miró.
-Hay que cambiarnos, te llevaré a comprar algo de comida y a conocer un lugar.
Salimos de casa media hora después. Caminamos hasta la estación de metro y viajamos unas cuantas estaciones hasta llegar a Shibuya. Nos detuvimos a comprar algo de comida para llevar y luego seguimos caminando varias cuadras hasta llegar a un edificio muy alto y lujoso. Las personas que se encontraban en el lobby del edificio saludaron con mucho respeto a Yuki y uno de ellos nos acompañó hasta el elevador.
-Gusto en volver a verlo, señor Tsukishiro.
Yuki sonrió y luego sacó de su bolso una tarjeta metálica que pasó por el sensor del elevador, lo cual hizo que se abriera y entramos. El elevador comenzó a subir rápidamente hasta que se detuvo en el piso 35. Las puertas se abrieron y me quedé anonadado. Salimos del elevador y estábamos de pronto en un departamento muy lujoso que tenía un gran ventanal por donde se podía ver toda la ciudad. Podía ver todo Shibuya desde ahí, pero no se escuchaba el ruido de abajo. Estaba completamente decorado de forma elegante y moderna, no podía dejar de observarlo. Era un penthouse enorme y hermoso.
-¿Te gusta?-dijo Yukito tomando mis manos.
-Es… sorprendente.
-Entonces… ¿te gustaría vivir conmigo?
Lo miré sorprendido.
-Pe…pero… ¿este es tu departamento?
Él asintió.
-Dijiste que tenías mucho dinero, pero no creí que tanto…-dije sorprendido.- Yo… no lo sé…
-Touya.-dijo él mirándome.- Este departamento es muy grande para mí solo. Y cuando lo elegí… lo hice pensando en ti. ¿Quieres ver algo?
Me tomó de la mano y subimos por las escaleras al segundo piso. Nos dirigimos a una de las puertas y al abrirla me quedé aún más sorprendido. Era una habitación completamente adaptada como estudio de diseño. Tenía computadoras excelentes para trabajar en diseño, libros, todos los dispositivos necesarios para el trabajo y hasta todo lo necesario para pintar y dibujar. Miré a Yukito sonrojado y sorprendido. No podía decir nada.
-Siempre he sabido lo mucho que amas dibujar y siempre he sabido lo mucho que deseas convertirte en un gran diseñador y mangaka. Eres la persona más talentosa que conozco y no quiero que lo desperdicies. Cuando supe que no te dedicabas a eso, me sentí triste, así que decidí adaptar esta habitación para ti con la esperanza de que un día pudieras usarla.
Yuki me abrazó fuerte y me besó en la mejilla.
-Me gustaría que vivieras aquí conmigo y que trabajaras en lo que realmente quieres. No tienes que trabajar en esa empresa que odias. Yo te voy a dar todo lo que necesitas para montar tu propio estudio de diseño. Touya… dime que sí… quiero hacerte feliz y quiero ser feliz contigo.
-Pero… y si renunciamos… ¿cómo le haremos? O es que acaso… no me digas que también entraste a la empresa solo porque yo trabajaba ahí.
-Así fue…-dijo avergonzado.- En realidad yo no necesitaba ese trabajo, y ahora tú tampoco. Tú me conoces y sabes que no me importa el dinero, pero ahora lo tengo y no me importa compartirlo contigo porque eres todo lo que quiero en la vida y todo lo que necesito para ser feliz. Tengo el dinero suficiente para que los dos podamos vivir el resto de nuestras vidas sin preocuparnos, y si acepté este dinero fue porque quería estar contigo y hacer todas esas cosas que siempre dijimos que queríamos hacer juntos. Si tú no aceptas yo… le regresaré cada centavo a mi padre. Esto no me interesa si no es contigo.
-¿Hablas en serio?-dije con lágrimas en los ojos.
-Cada palabra que te digo es seria.
Lo abracé con fuerza y no paré de llorar.
-¿De verdad no te importa compartir esto conmigo?
-En lo absoluto.
Yukito me empujó hasta el sillón que se encontraba detrás de nosotros y una vez que terminé sentándome, se colocó encima de mí. Coloqué mis manos en su cintura y sentí sus labios sobre los míos.
-Dime que sí. Hagamos todo lo que siempre quisimos.-dijo en mi oído.
Comenzó a besar mi cuello y todo mi cuerpo se erizó. Sentí un escalofrío recorrer mi espalda y lo abracé con fuerza.
-¿Estás intentando seducirme para que acepte la oferta?-sonreí.
-Quizá…
Tomé el rostro de Yuki entre mis manos y lo obligué a mirarme.
-Pues está funcionando.-dije pegando mi frente a la de él.- Yukito Tsukishiro… yo haría cualquier cosa por ti, y como te dije, no pienso dejarte ir de nuevo. Voy a vivir contigo en este lugar y vamos a hacer cada cosa que prometimos cuando éramos jóvenes. Vas a dormir a mi lado todas las noches, me vas a dar un beso de buenos días cada mañana, me vas a cocinar yakisoba cada vez que se me antoje, vamos a ver todas esas películas que odias y en cambio yo me voy a encargar de hacerte feliz cada día de mi vida.
-Acepto.-dijo sonriendo.
Yukito me besó con fuerza y pasión, apenas podíamos respirar, y cuando nuestros rostros se separaron, noté que había comenzado a llorar.
-Touya Kinomoto… yo te amo…
Mi corazón se detuvo por un instante y no me di cuenta cuando comencé a llorar también.
-¿Me amas?-pregunté estúpidamente.
-¡Por supuesto, idiota!-dijo golpeando mi pecho.
Lo tomé con fuerza del cabello y acerqué su rostro al mío.
-Aunque no creo que me ames tanto como yo a ti.-lo besé apasionadamente y lo solté con cuidado.- Y esta noche no te vas a salvar, vas a ser completamente mío. De pies a cabeza voy a hacer que te retuerzas de placer, para que cada noche de ahora en adelante no pienses en otra cosa que no sea yo.
Yukito se sonrojó y pude sentir su erección contra mí. Nos besamos nuevamente y le quité la playera que llevaba puesta.
