—Dave, ¿quieres calmarte por favor? —Draco caminaba apresuradamente saludando a sus empleados mientras intentaba poner atención a las balbuceantes palabras de Dave Karofsky.
—¿Es que no lo entiendes? —Draco gruñó exasperado mientras dejaba caer su portafolio sobre un restirado con el diseño nuevo de los departamentos. El Slytherin levantó la vista y se encontró con los ojos de Ginny Weasley mirándole expectante.
Draco le dio una leve checada pero no dijo nada, estaba muy ocupado atendiendo la crisis de Dave, le hizo una señal a Ginny para que le esperara un poco.
—Claro que lo entiendo dulzura pero si me dieras oportunidad de hablar podría decirte que lo sucedido no es tan malo. Puedes sacarle mucho provecho.
—¿Cómo pretendes que le saque provecho a eso? Santana López, la peor bruja de McKinley, descubrió que soy gay, ¡y me está chantajeando! —Draco retiró un poco el teléfono ante los gritos de Dave.
—Bien grandote, has un ejercicio conmigo —Dave resopló indignado y queriendo discutir—. Nada, nada, has esto conmigo. Respira profundamente —Draco sintió el titubeo de Dave pero luego, a regañadientes, hubo un gran respiró por parte del chico—. Muy bien dulzura, ahora suelta poco a poco el aire —Dave lo hizo muy lentamente—. ¿Recuerdas cuando follamos e hiciste lo mismo? —Dave soltó una risilla entrecortada. Draco pudo sentir la mirada curiosa de Ginny pero no dijo nada, ya más tarde trabajaría con las consecuencias de esa llamada.
—Gracias —La voz de Dave sonaba menos condensa—, y perdón. Es que necesitaba explotar, ahora me doy cuenta que estoy muy fuera de lugar —Draco de pronto sintió la necesidad de estar al lado del chico y abrazarle. Él sabía muy bien lo que era sentirse perdido pero sobre todo, solo—. Ahora sí, sexy rubio dime, ¿cómo puedo sacar provecho de toda esta mierda?
—Muy sencillo grandote —Dave bufó—, mira, dices que Santana te descubrió por estarle viendo las nalgas a un rubio equis. De hecho debería estar molesto contigo por andar traicionándome con rubios cualquiera, sabes que sólo te comparto con ese tal Kurt y sólo porque ya lo amas.
—Draco, al punto por favor, sexy —Draco sonrió, Dave sonaba un poco divertido y apenado.
—Únete a ella, has esa estupidez de disculparte con el club Glee y luego utiliza todo eso para llegar a Bonito. Tú quieres tenerlo cerca y alejarlo de ese enano que tiene por novio, ¿no?
—Por supuesto —dijo Dave como si fuera lo más natural del mundo.
—Bien, pues aprovecha esto. Habla con el director, dile que quieres disculparte con Kurt y asegúrale que puede regresar a McKinley porque tú estarás ahí para protegerlo. Puedes o no decirle cual es el fondo de todo esto. Sin embargo debes cumplir con él y protegerlo, ¿crees poder hacerlo?
—No pienso lastimarlo si regresa y me aseguraré de que tenga un buen regreso —Draco extendió su sonrisa.
—Ese es mi chico, ¿ves como puedes sacarle provecho a la peor de las situaciones? Llámame cuando muevas las piezas, ¿ok?
—Gracias de nuevo Draco. Hablar contigo fue lo mejor.
Draco cortó la comunicación, estaba contento de haber ayudado a Dave. Ese chico parecía, en ocasiones, más confundido que Harry Potter y eso ya era decir bastante. Potter era el hombre más confundido del planeta. La mirada de Ginny Weasley era todo un poema, Draco no quería ni imaginarse lo que seguramente estaba pasando por la cabeza de la chica.
—¿Alguien especial? —Draco imaginó que la preguntita se debía a la natural curiosidad de todos los Gryffindor.
—Mucho, es un chico muy especial para mí —Ginny le sonrió como si le hubiera dicho que había encontrado la cura para la hambruna mundial. Weasley se lanzó a sus brazos dándole un apretado abrazo.
—Me da mucho gusto por ti Draco —le dijo cuando se separó de él—. Sé que no fuimos amigos en el pasado pero cuando terminó la guerra comprendí muchas cosas de ti. Los Malfoy y los Weasley no somos tan diferentes, siempre hacemos lo que sea por nuestros seres queridos. Quizás no seguimos las mismas normas, pero el fondo en sí es el mismo y éstas semanas aquí, trabajando contigo, me ha dado la oportunidad de ver lo bueno que eres en el trabajo y lo mucho que te gusta ayudar —Draco estaba sorprendido ante la efusividad de la Gryffindor—, y me da un gusto enorme que tengas a un chico en tu vida que te haga tan feliz.
El Slytherin abrió la boca para decir algo pero las palabras no salían de él porque en realidad no sabía ni que decir. Las palabras tan honestas de Ginny Weasley le cayeron como plomo, él sabía muy bien que la chica no mentía. De verdad estaba contenta por el amor que existía en su vida, ironías de la vida: En realidad Dave no era más que un amigo en que Draco veía mucho de sí mismo; y Ginny, quien proclamaba felicitaciones por el amor, era quien estaba ayudando a destrozar su corazón casándose que con el único hombre al que había amado en toda su vida.
—¿Gracias…? —Draco no quiso que la palabra saliera como una pregunta pero no lo puedo evitar. De verdad no sabía que decir.
—Oh, lo siento, ¿fui muy efusiva? Sé que esas cosas no te gustan pero no lo pude evitar. Adoro las historias de amores verdaderos —Un lastimero suspiro salió de la Gryffindor—. ¿Será porque yo no tengo uno? —Ginny le dio una sonrisa triste a Draco.
—¿Has pensado en no casarte? Digo, sabes que Harry está enamorado de alguien más y tú, evidentemente quieres encontrar el verdadero amor, ¿para qué sacrificarte y sacrificarlo a él?
—No quiero ser yo quien termine con la vida de mi madre —Los ojos de Ginny se llenaron de lágrimas—. Sé que ella espera mi boda con Harry desde hace años y si no sucede, sé que terminaría con su vida.
—Puedes hablar con ella, ¿no? Digo, ustedes los Gryffindor entienden los sentimientos y esas cosas, ¿por qué no lo intentas? —Ginny negó firmemente.
—Ella se moriría Draco, sé que lo haría.
Con eso el Slytherin dio por terminada la conversación, se sorprendió al notar que sus sugerencias habían sido genuinas. No sólo por alejar a Ginny de Harry, él de verdad no quería ver sufrir a Ginny Weasley. Estaba sorprendido, muy en el fondo, era un gran ser humano. Compasivo y toda esa mierda que definen a un gran ser humano.
Neville echó hacia atrás su cabeza y cerró los ojos. Estaba cansado, aturdido y definitivamente quería dejar de pensar, pero no podía. Todo era culpa de ese maldito y jodido hechizo, ¿por qué el libro no advertía nada sobre la interacción física tan íntima que debía existir entre los participantes? Bueno, no es que fuese muy íntima, pero a Neville se lo había parecido y demasiado.
Neville tenía el hechizo listo en su cabeza, debía mantener la varita firme para que fuese la primera receptora de la magia de los muertos. Una solitaria gota de sudor bajaba de su sien y corría hasta su mejilla izquierda, tener la oscura y penetrante mirada de Severus Snape no ayudaba nada. Pero Neville tenía que controlarse, sólo había una oportunidad para lograrlo.
—¿Listo Longbottom? —Neville miró al profesor por unos segundos y asintió.
Preparó su varita, repitió el hechizo e hizo el movimiento adecuado al momento preciso. Sintió como su varita se llenaba de una inexplicable fuerza, de pronto la madera se tornó de un color rojo intenso y el color se extendió por todo su brazo. Era momento, caminó los pocos pasos que le alejaban del profesor Snape. Se colocó frente a él a escasos centímetros, tomó la mano izquierda del Director y la punta de su varita fue a parar a un medallón con un Dragón y una serpiente que pendía del cuello del profesor.
La magia capturada en la varita de Neville poco a poco se fue drenando hacia el medallón, sin embargo, la fuerza de la magia era tal que Neville terminó colocando toda su mano sobre la varita y por ende en parte del torso de Severus Snape. Miró directamente a los ojos del Director, por primera vez notó que era unos centímetros más alto que su antiguo profesor de pociones.
La propia magia que se estaba moviendo hacía que los cuerpos de ambos se juntaran. Neville soltó la mano de Severus y con prontitud lo sujetó de la cadera. Neville tragó saliva al ver como su antiguo profesor abría ligeramente sus finos labios. Hubo un último tirón de magia que empujó más a Neville hacia el cuerpo del profesor Snape. La varita de Neville resbaló y cayó al suelo produciendo un sonido hueco, Neville deslizó la mano que aun tenía en el torso de Severus hasta el otro lado de la cadera del profesor y terminó apoyando su frente en la del Director.
Permanecieron así por algunos segundos. Neville tragó grueso, aun podía sentir la magia poderosa fluyendo por toda la torre de Gryffindor. Por sus manos podía notar el hormigueo que había en ellas al estar donde estaban.
—¿Esta hecho Longbottom? —La voz del profesor parecía íntima y más sedosa de lo común. Neville sujetó con más fuerza la cadera de Severus, pero cuando quiso acercarlo más, el profesor colocó sus manos sobre el pecho de Neville y lo empujó levemente hacia atrás.
—Está listo —Neville se alejó definitivamente.
—Bien, espero que las cosas sean más sencillas ahora. Nos vemos mañana Longbottom.
Neville había sentido una chispa esa noche, no supo si fue la magia o algo más, por eso invitó a cenar al profesor la noche siguiente. Pero su cena se trasformó en una cena comunitaria cuando el Director lo llevó al comedor de Hogwarts y terminaron cenando con todos los profesores y alumnos.
—¡Joder! —El Gryffindor gruñó desde su sillón, sabía muy bien que si el profesor no lo hubiera detenido, él habría terminado follándole sin piedad sobre el sofá de la sala común de Gryffindor—. ¿Por qué me detuviste? ¿No te gustó ni un poco? Sé que soy un estúpido Gryffindor pero si Draco me dio una oportunidad tú también puedes —Neville sabía muy bien que el profesor Snape había sentido algo esa noche y odiaba tener que jugar al gato y al ratón con un Slytherin.
Cansado, mortificado y completamente caliente, Neville salió de su despacho. Necesitaba un trago. Habría llamado a Draco para que lo alcanzara pero sabía que el rubio seguramente aun estaba en el edificio y era mejor no interrumpirlo. Le llamaría más tarde para que le alcanzara y le explicara por qué los Slytherin tenían que ser tan complicados.
Neville salió del edificio central de Malfoy & Longbottom Constructions con la idea de caminar hacia su bar preferido que estaba a escasas cinco cuadras. Cuando iba por la tercera sintió que alguien lo perseguía, no apuró el paso, siguió como si nada. Justo antes de llegar al bar, había un callejón. Entró sin más y aprovechó la oscuridad del lugar para esconderse en el quicio de una de las puertas cerradas. Esperó unos segundos, escuchó pasos pero no vio nada, sin embargo no salió de su escondite hasta que vio como un cuerpo emergía de la nada.
Salió de su escondite, tocó levemente el hombro del hombre que de inmediato se giró, Neville sonrió y luego le propinó un excelente izquierdazo a Harry Potter. El héroe del mundo mágico terminó en el suelo del callejón, con la boca llena de sangre. Neville no le dijo nada, se dio media vuelta y caminó hacia el bar como si nada. Entró al lugar y se sentó en uno de los taburetes de la barra.
—Dame un Hennessy —El primer trago del Coñac fue glorioso para Neville. Necesitaba algo fuerte para olvidar todo, incluso lo sucedido en el callejón. La puerta del bar se abrió, Neville no necesitó voltear para saber quien había entrado.
—Veo que te pegó sus gustos snob —Neville no dijo nada, sólo apuró otro trago de su Hennessy—. Dame una cerveza oscura, cualquiera mientras sea muggle —El hombre tras la barra llegó con el pedido de Potter en un pestañeó. El Jefe de los Aurores de inmediato se bebió medio contenido de la botella.
—¿Qué quieres? —Potter dejó la botella sobre la barra limpiándose de la boca rastros de sangre y alcohol con el dorso de la mano.
—Evidentemente no quiero otro de estos —Se tocó la mejilla amoratada. Neville se limitó a terminarse su coñac y a pedir otro, Potter hizo lo mismo con su cerveza—. Sabes, siempre pensé que cuando me fuera definitivamente de su lado, tú tomarías mi lugar. Siempre han sido tan unidos que te imaginé a su lado cuando yo ya no estuviera.
Neville se tomó su tiempo para observar a su ex amigo a través del espejo al fondo de la barra. El pelo negro seguía revuelto como siempre y ese era el único signo de antiguo Harry Potter. Los ojos verdes antes brillantes, tenían el matiz opaco de muchas noches sin un buen sueño. Estaba mal afeitado, con cortes en las mejillas y en la barbilla. La ropa era un desastre, la túnica de los aurores brillaba por su ausencia, vestía una camisa negra arrugada, unos vaqueros y botas. Muy diferente a Neville con su traje italiano y corbata de seda.
—Soy su amigo, siempre estaré a su lado —Neville se percató de que él iba por su tercer trago cuando Harry estaba terminando su quinta cerveza.
—¿Quién es? —Neville ni siquiera se preocupó por contestar. Esa pantomima de hombre celoso no pegaba nada con un tipo como Harry Potter—. Pensé que tú y yo siempre seríamos amigos. Nos une haber llevado a la muerte a muchas personas —Por primera vez, en ese incómodo par de horas, Neville se giró para mirar a Harry Potter directamente.
—¿Cómo puedes ofender la memoria de esas personas de una forma tan cruel? Ellos no murieron por ti o por mí. Las personas que lucharon en la guerra y murieron lo hicieron por sus ideales. No por seguirnos a ti o a mí. A nosotros no nos une nada, absolutamente nada —Neville se puso de pie sin apartar la mirada—. Toda tu vida te la has pasado siguiendo los caminos que te trazaron, fuiste el elegido y sufriste porque así lo quisiste, eres Jefe de los aurores porque así tenía que ser y te casas porque es lo normal. Te has convertido en lo que tanto luchaste por terminar —Observó como Potter contrajo sus maxilares y los nudillos de sus manos se ponían blancos de la fuerza que tenía en sus puños—. No eres más que oscuridad y miedo Harry Potter y si Draco está con alguien más, seguro será más feliz que con esto que eres ahora.
Neville tiró un par de galones sobre la barra y salió del bar sin mirar atrás. Le había dolido en el alma ser tan duro con Harry pero tal vez era lo que el héroe necesitaba para recapacitar. Ellos tenían años sin verse y hablarse. Neville jamás aprobó la vida inútil e infeliz a la que Harry poco a poco se fue destinando.
Cuando Draco llegó, tenía una enorme sonrisa pintada en el rostro. Las cosas le habían salido de maravilla a Dave y Kurt Hummel estaba de vuelta en McKinley, lejos del enano y más cerca del grandote. Claro que Draco aun no tenía idea de cómo hacer que las cosas entre ellos funcionaran pero ya habría algo, de no ser así siempre estaba el uso de métodos poco ortodoxos, como por ejemplo un buen hechizo de memoria.
Draco estaba pensando en llamar a Neville para ir a cenar pero justo cuando estaba por marcarle a su móvil, Neville Longbottom se apareció en medio de su sala. Su amigo estaba visiblemente molesto y seguramente con algún trago encima.
—¿Qué paso? ¿Alguna pelea con mi padrino? —Neville desanudó su corbata y la dejó en el sofá junto con su saco.
—Harry Potter me siguió hasta el bar para preguntarme con quien estabas saliendo —Draco elevó una de sus perfectas cejas—. Primero pensó que era yo y cuando se dio cuenta que no era así me preguntó por el misterioso hombre —El Slytherin lo miró demasiado extrañado—. ¿Hay algún hombre o debo de preguntar por un niño? —El tono de Neville era serio.
—Es un mal entendido. Hace dos días me llamó muy alterado Dave, una chica de su escuela se dio cuenta que es gay y yo le aconsejé algunas cosas. Ginny Weasley estuvo presente mientras hablaba con él, seguro ella escuchó algunas cosas y de eso sacó conjeturas tontas. Tal vez se las platicó a Potter o él las escuchó mientras ella se las contaba a alguien más.
—Sabes que confío en ti, espero que no me ocultes nada. Incluso si es un romance con un chico americano, muggle al cual casi le doblas la edad —Draco no pudo evitar reírse profundamente, tenía gracia, una simple llamada y ya era amante de Dave. Si sólo se habían pegado un polvo, un gran polvo, tal vez la madre de todos los polvos primerizos pero nada más.
—Déjate de tonterías, lo mío con Dave es puro y netamente físico. Somos amigos, él me ve como una especie de mentor por eso me llama constantemente.
—Bueno, eso me tranquiliza —Draco sonrió de nuevo, sin embargo notó que su amigo aun seguía un poco tenso.
—¿Pasa algo más? —Neville se desplomó sobre el comodísimo sofá y suspiró pesadamente.
—Creo que me gusta tu padrino y él jamás me tomará por algo más que su ex alumno revienta calderos —Draco no se esperaba esa.
—¿Mi padrino? ¿Severus Snape? ¿El mismo al que disfrazaste de tu abuelita en tercer año? ¿El hombre que te aterrorizaba a tal grado que terminabas tartamudeando? —Neville asintió completamente avergonzado—. La ostia puta, esto es jodidamente perfecto.
—¿Quieres callarte? Mejor piensa en algo para que tu padrino se pueda fijar en mi —Draco separó las piernas de Neville y luego se echó encima de él apoyando su cabeza sobre el pecho de Neville.
—¿De verdad te gusta? —Neville asintió mientras empezaba a acariciar el platinado cabello de Draco Malfoy—. Bien, entonces algo se tendrá que hacer para que caiga. Digo, ¿te has visto en un espejo últimamente? No estás tan mal Neville, seguro puedes despertar pasiones en magos lúgubres como mi padrino.
—En serio necesito ayuda Draco —El rubio asintió.
—Sabes que tendrás todo mi apoyo, arte del engaño y persuasión.
Neville sonrió, Draco no se lo podía creer pero era completamente cierto, su amigo estaba interesado en su padrino.
