Draco caminó por su despacho con una sensación rara en el cuerpo. Su última conversación con Dave no lo había dejado tranquilo, el chico estaba mal desde su graduación, cuando no pudo salir enfrente de la escuela y bailar con ese chico que amaba. Pero, ¿a quién se le podría ocurrir pensar que eso sucedería así de fácil? Dave ya le había pedido perdón de corazón, había derramado lágrimas liberadoras pero como siempre, ese chico Kurt no había tenido suficiente. Quería más, quería que Dave tomara su oportunidad y saliera mientras tenían de fondo una canción llamada Dancing Queen.

¿En serio? Draco podía entenderlo, tal vez ese chico quería que Dave se le lanzara encima después de salir del armario pero, ¿por qué presionarlo? Que se conformara por lo pronto con su enano y que dejara en paz a Dave hasta que él pudiera resolver sus sentimientos. El Slytherin suspiró pesadamente, él mejor que nadie sabía lo difícil que era superar los sentimientos confusos.

Él necesitó de muchas noches para alejar las pesadillas, para recordar que su tía Bella estaba muerta y que Voldemort no era más que un montón de huesos. Hubo noches en las que aun despertaba con la varita en mano esperando por algún carroñero que quisiera entrar a su habitación para seguir saqueando la mansión. Entonces recordaba que no era más un niño, que la guerra había terminado y que él era libre.

Por experiencia sabía que no se debía presionar a una persona confundida y molesta, por eso se sentía tan enojado con ese chico Kurt, ¿no era gay? Él debió saber lo difícil que era salir ante otras personas, ¿cómo pretendía que Dave lo hiciera? Le había roto el corazón de nuevo porque Dave estaba desde hace semanas con un humor de lo más lúgubre y se odiaba por ser tan cobarde, como Draco muchas veces se odio por lo mismo.

A él le hubiera gustado detener a Voldemort cuando entró a su casa, le hubiera gustado acabar con Nagini antes de que se comiera el cuerpo de a la profesora Burbage. Draco era joven, no tenía el valor para decir que no, sin embargo cuando regresó al colegio tuvo que luchar, desde la sombras pero lo hizo. Tuvo el valor de hacer algo.

David era un muchacho, sus problemas no eran una guerra que terminaría con el mundo, él solamente estaba confundido y sus crímenes no eran más que tonterías de un pobre chico asustado que estaba enamorado de alguien de su mismo sexo y no pudo lidiar con ello así que tuvo que transformarse, dejar de lado su verdadera personalidad para formarse una que lo protegiera, una con la que pudiera encajar y nadie sospechara de él. Dave se estaba torturando cuando él no era más que otra víctima. Tanto de la sociedad como de él mismo, ni siquiera podía decírselo a sus padres a pesar de saber que ellos no tenían ningún problema con la homosexualidad.

Si él había tenido a Harry, David fácilmente podría tener a Kurt rogando por él. Draco había tenido su segunda oportunidad cuando pudo conciliar consigo mismo todas sus acciones y seguramente David también la tendría, sólo necesitaba tiempo y espacio. Draco suspiró pesadamente, se sirvió el té mientras pensaba en cómo podía ayudar a Dave. La solución llegó casi como un rayo y Draco sonrió de inmediato, era tan sencillo.

Invitaría a Dave a que pasara unas semanas en Inglaterra, inventaría algo para que los padres de David no dijeran nada. Estaba el pequeño detalle de que él era un mago, que trabajaba y vivía en el mundo mágico. Aunque fácilmente podía arreglar eso de trabajar y vivir en el mundo mágico. Tenía un lindo departamentito en el centro de Liverpool y ahí se podían quedar, por lo del trabajo, bueno él era el jefe después de todo.

Así que estaba decidido, Dave Karofsky viajaría a Inglaterra para olvidarse de esa tontería que había sucedido en la graduación. Sólo le quedaba por resolver el detalle de ser un mago y tener que asistir a la inauguración de su edificio, ya pensaría en algo, por lo pronto tenía que convencer a David de dejar esa ratonera llamada Lima Ohio.


—¿Estás loco? —Draco rodó los ojos cuando escuchó la voz de David—. No puedo ir a Inglaterra, ¿qué les digo a mis padres? ¿Me voy con el tipo con el que follé hace unos meses? —Draco sonrió sin querer.

—Podría, es una gran idea —David resopló.

—Draco, te agradezco que me quieras ayudar pero la escuela ya terminó, estaré bien mientras no vea a Kurt y me aleje de McKinley lo más que pueda.

—Ahí lo tienes, puedes venir aquí conmigo. Mira, le diremos a tus padres que harás un intercambio, yo pagaré todo. Tú conocerás Gran Bretaña y te relajarás, ¿qué tiene de malo eso? —Draco escuchó atentamente la reparación de Dave—. Anda, sólo dos semanas y te prometo que después de venir te sentirás mil veces mejor.

—Bien, sólo si mis papás aceptan sin ningún problema —Draco sonrió triunfalmente, claro que aceptarían.

Tres días después Draco esperaba pacientemente la llegada de Dave al aeropuerto John Lennon en Liverpool. Neville seguramente se estaría volviendo loco de la preocupación, le había llamado para decirle que no iría en todo el día a la oficina porque se sentía un poco mal. Por supuesto que Neville de inmediato se ofreció para ir a verle pero Draco lo convenció de que debía estar en las oficinas sobre todo porque tenían el evento de la inauguración y aun no tenían nada planeado.

Si Neville se hubiese enterado que él estaba esperando a su amante de Estados Unidos seguramente terminaba siendo víctima de un buen hechizo. Draco sonrió cuando vio aparecer el cuerpo de David Karofsky entre la multitud de personas que llegaban, los ojos verdes de Dave de inmediato se iluminaron y se dibujó una sonrisa en su rostro. Ese tipo de sonrisas que a Draco le encantaban tanto. Dave caminó hasta quedar frente a él, Draco sabía que el chico no estaba preparado para las demostraciones públicas de afecto y él de hecho no era muy partidario de ellas pero en ese momento tenía unas ganas enormes de abrazar a David.

No tuvo que entrar en un debate entre sus sentimientos de amistad hacia David y el Slytherin que vivía dentro de él, Dave lo envolvió con sus fuertes brazos y le dio un abrazo lleno de afecto.

—Gracias —susurró, antes de soltarlo le dio un ligero beso en los labios. Draco no dijo nada, Dave parecía liberarse cuando estaba fuera de su entorno, el simple hecho de estar ahí disipaba la angustia que Draco había percibido en la voz de Dave unas semanas atrás.

—Vamos, ¿quieres comer algo? —Draco enredó su brazo derecho en el izquierdo de Dave y lo llevó por el aeropuerto.

—Traigo el reloj algo descompuesto, me gustaría descansar un poco si no te molesta —Draco sonrió.

—Para nada, vamos por un taxi.

Al subir al taxi de inmediato se dirigieron al exclusivo complejo de departamentos que Draco tenía en el centro de Liverpool. A medida que el vehículo avanzaba Dave perdía la vista en el rio Mersey, le prestó especial interés al Royal Liver con sus liverbirds.

—Dicen que si los liverbirds se echaran a volar, Liverpool dejaría de existir —Dave observó a Draco y le sonrió.

—Son los guardianes de la ciudad entonces —Draco asintió mientras acariciaba distraídamente el antebrazo de Dave para darle algo de tranquilidad y olvidara la ansiedad del viaje y estar en una ciudad desconocida.


Al subir al elevador Draco notó que Dave estaba serio, tal vez cansado, el rubio pensó dejarlo en paz por ese día, así podría pensar en qué hacer para tener libres los próximos días y poder llevar a Dave por todos los lugares interesantes de Gran Bretaña. El elevador llegó al penthouse, en cuanto Draco abrió la puerta, Dave arrojó su maleta al suelo y se lanzó sobre el cuerpo del Slytherin para besarlo con la misma pasión que hace meses.

Draco simple y sencillamente se dejó hacer. Dave era joven e impetuoso, lleno de un fuego que Draco admiraba, era una gran bestia que iba por su presa cuando se lo proponía. El Slytherin enredó sus brazos en el cuello de Dave, éste llevó sus manos hasta las nalgas del rubio y lo elevó para empotrarlo en la pared. La polla de David rosaba con la nalgas de Draco y de pronto sintió una enorme necesidad de ser follado por él.

—Quítame los pantalones —Dave se separó de Draco y con rapidez se deshizo del cinturón y botones del pantalón de Draco. Con un solo brazo lo sostuvo y su mano libre empezó a pelear con la prenda hasta que finalmente la arrojó al suelo.

—Lubricante… no tengo —Draco se concentro lo sufriente y apareció el lubricante en su manos que estaban aun sobre la espalda de Dave y se lo lanzó al chico—. ¿Cómo…?

—¿Vas a follarme o no? —Dave abrió el lubricante y se esparció una gran cantidad sobre los dedos, con ellos listos fue buscando entre las nalgas del Slytherin, Draco gimió cuando Dave llegó a su entrada, el chico hizo círculos sobre la piel—. No seas sutil —Dave sonrió.

—Bien —Dave lo penetró sin contemplación con dos de sus dedos.

—¡Sí! ¡Así Dave!

Los dedos de Dave se movían intentando provocar tanto placer como prepararlo para lo que vendría. Draco estaba tan excitado que no podía evitar gemir con desesperación, odiaba los preliminares por eso extrañaba tanto la magia. Lo único que quería en ese justo momento era sentir la enorme polla de Dave en su interior y que el chico le follara con todo lo que tenía.

—Desabotónate la camisa —La voz enronquecida de Dave, llena de deseo y hambre lograron que Draco tragara saliva y obedeciera. En cuanto Dave vio el torso desnudo de Draco llevó su boca directamente a los pezones del rubio.

—Dave para ya, saca esa enorme polla tuya y folláme.

Hicieron malabares para poder desabotonar los pantalones de Dave y en cuanto la polla del chico quedo libre de la tela, Draco la colocó donde debía y se penetró de un solo movimiento. Dave cerró los ojos y luego los abrió, besó a Draco con ferocidad mientras empezaba a penetrarlo. Las nalgas del rubio chocaban con la fría pared, la lengua de Dave se enredaba con la suya y la polla de Dave se sentía deliciosa en su interior, llenándole. Llevándolo hasta el uno de los más altos niveles de pasión orgásmica.

Draco le sacó la chaqueta a Dave y prácticamente le arrancó la camiseta. Necesitaba ver su torso, en cuanto lo hicieron, las manos del Slytherin recorrieron el pecho del chico, Dave gimió cuando los finos dedos de Draco pellizcaron sus pezones y empezó a penetrarlo con más fuerza, tanta que Draco pensó que destruirían la pared. Draco sólo dio un par de caricias a su polla para derramarse sobre el pecho de Dave, bañando sus vellos con su semen. En seguida Dave se corrió gruñendo como un animal salvaje.

—Diablos, te extrañaba —Draco se tensó, no quería que Dave se confundiera.

—Dave… —No pudo continuar porque Dave lo besó profundamente.

—Lo sé, fue confuso al principio para mí. Has sido el primero, el único y sólo soy un chico —Dave tragó saliva y apoyó su frente sobre la de Draco—. Pero estoy enamorado de Kurt y eso no lo puedo cambiar. Así que no tienes de que preocuparte, sé lo es esto. Lo tengo muy claro.

Draco no podía mentirse, se sentía más tranquilo con las palabras de Dave. Durante días estuvo pensando qué decirle para que no confundiera las cosas, era normal si lo hacía pero Draco no quería lastimarlo. Incluso había pensado en no tocarlo para no crearle más confusiones pero las palabras de Dave abrían en ese momento un millón de posibilidades para disfrutar esas dos semanas, juntos.

—Bien, gracias pero creo que debemos ir la habitación. Me has follado casi en la puerta de mi departamento —Dave sonrió y empezó a morder ligeramente el cuello del rubio.

—También puedo follarte en tu cuarto, dime que tienes una de esas camas victorianas.

Dave reacomodó su pantalón, sostuvo a Draco de la cintura y lo llevó hasta la habitación siguiendo las indicaciones del rubio. La cama de Draco tenía una cabecera de herrería, Dave la miró y luego observó al rubio para luego arrojarlo sobre el colchón. Cubrió el cuerpo de Draco con el suyo y enterró el rostro en el hueco de cuello del rubio para besarlo y luego susurrarle al oído.

—En un momento más, cuando tú quieras, voy a poner tus manos sobre esa herrería, besaré toda tu espalda y luego voy a follarte. No sabes cómo me va a encantar verte así, completamente dispuesto para mí —Draco tragó el exceso de saliva que tenía en la boca. Increíble pero se estaba excitando de nuevo.

Algo le decía a Draco que ese sería un gran día.


Neville no entendía qué negocio tenía Draco en Liverpool, amén de que le había costado una vida saber dónde se había metido su rubio amigo. Sabía que Draco no estaba bien, había mucho dolor por todo lo que sucedía con Harry por eso Neville no quería dejar sólo al Slytherin. Esas serpientes parecían duras pero cuando estaban lastimadas les dolía tanto que su herida era muy difícil de sanar después.

Entró al departamento y se encontró con una chaqueta militar que no pegaba para nada con algo de vestimenta de Draco y una camiseta negra bastante grande como para ser de su amigo. Neville echó un vistazo en la estancia que estaba a oscuras y fue a la habitación principal, la cama estaba revuelta y fuera de su sitio original. De pronto escuchó un gemido proveniente del baño, caminó con grandes zancadas y abrió la puerta de un golpe.

Draco subía y bajaba frenéticamente sobre el cuerpo de un hombre al que Neville no conocía pero que estaba seguro de que sería una pesadilla. Seguramente una pesadilla americana; el chico gimió rudamente, echó su cabeza hacia atrás y Draco gruñó un tanto más alto, mordió el cuello del chico y luego se desplomó sobre el torso del muchacho.

—¡Draco! —El rubio levantó el rostro y lo observó—. ¡Te voy a estar esperando afuera! —Cerró la puerta de un portazo, fue al bar de la sala y se sirvió un whisky. Lo último que quería era ver a su amigo follando con lo que esperaba fuera un mago inglés porque la otra opción era una pesadilla.

Media hora después un muy sonriente y recién duchado Draco Malfoy llegó a la sala, fue al bar, se sirvió un whisky y luego caminó con rumbo al estudio del departamento. Neville fue detrás de él con el ceño fruncido, en el estudio Draco estaba sentado en el sofá mirando a Neville con una sonrisa estúpida.

—Dime que es mago —La voz sin convicción de Neville provocó una carcajada de Draco.

—Es Dave —Neville apareció la botella de whisky y se sirvió otro.

—¡¿Qué clase de idiotez es esa? Es un muggle, americano y que tiene la edad para ser tu hijo —Neville estaba empezando a ver todo rojo.

—Cálmate, lo tengo todo bajo control. Estamos aquí, muy lejos de Londres y…

—¡Y una mierda! Estás comprometiendo las cosas. ¿Qué tal si el chico descubre que eres un mago? ¿Tienes el valor de borrarle la memoria? —Draco negó.

—Nada pasará, no es como si fuese a sacar un conejo de la chistera, ¿ok? —Neville suspiro ruidosamente.

—Sé que te duele todo lo que está pasando con Harry pero no puedes hacer esto. Ese chico no es para ti —Draco empezó a reír, se levantó del sillón y abrazó a Neville fuertemente.

—No tengo nada con él, sólo follamos y los dos estamos bien con eso. Él está enamorado de un chico de su ciudad y yo pues… lo sabes. No te preocupes tanto Neville —Draco le dio un ligero beso en la mejilla y caminó hasta la puerta del estudio—. Por cierto, estoy de vacaciones estas dos semanas, ¿ok? Y creo que para la inauguración sería bueno hacerlo en un lugar muggle donde los magos no puedan usar magia, sé que al ministro le encantará mi idea —Neville parpadeó un poco y luego recuperó el habla.

—¿Qué? ¿Draco? No puede hacer esto, te necesito para organizar la inauguración y como que nada de magia —Draco no dijo nada, simplemente siguió caminando y Neville sabía muy bien a donde se dirigía.

Neville se terminó su whisky y desapareció.


El castillo de Hogwarts estaba en completo silencio y oscuridad, a Neville le recordaba un poco las noches en las que tenía que escapar de los golpes mientras intentaba que lo estudiantes del colegio no olvidaran los ideales por los que Harry, Hermione y Ron estaban luchando. Esos años Neville siempre los recordaría con un sabor agridulce, el mundo mágico por fin fue libre pero también perdieron muchos amigos en el proceso.

Neville llegó a la torre de Gryffindor, encendió todas las luces, el lugar estaba en plena restauración, había un setenta por ciento del lugar ya listo pero Neville se estaba tomando su tiempo. Quería que ese lugar no tuviera la necesidad de pasar de nuevo por eso.

—¿No es muy tarde para que este aquí trabajando Longbottom? —Neville no se giró, siguió en lo suyo.

—No tenía nada que hacer, Draco está viviendo su segundo aire en Liverpool —Severus caminó hasta colocarse al lado de Neville.

—¿El muggle? —Neville no sabía que Severus tuviera conocimiento de los deslices de Draco pero ahora estaba más tranquilo, por lo menos otra persona sabía que Malfoy estaba en peligro por su ego.

—Sí —Severus suspiró.

—No hay nada que podamos hacer, Draco cree que ayuda a ese chico y no nota que está poniendo en peligro muchas cosas importantes. Lo único que nos queda es esperar y tener la esperanza de que nada le saldrá mal. Imagino que lo quiere llevar a la inauguración —Neville asintió.

—Quiere que las cosas sean a la muggle, eso tiene un motivo y no creo que sea impresionar al ministerio —Neville bajó la varita y encaró al director. Tragó saliva al verlo sin su acostumbrada túnica, sólo tenía puesta una camisa de seda negra y sus pantalones del mismo tono.

Neville pensó en Draco, follando con un tío que casi tenía la mitad de su edad. ¿Qué podía ser tan diferente entre Severus y él? Tal vez sólo tenía que actuar y luego lamentarse. La vieja filosofía Gryffindor. Se acercó más al profesor y sin decir más colocó sus manos en ambos lados del rostro de Severus y lo besó.

No hubo respuesta pero Neville se sentía feliz por tan sólo haberse arriesgado, cuando se separaron Severus lo miraba con los ojos muy abiertos, Neville no lo pudo evitar se lanzó por otro beso a pesar de esperar el rechazo, uno que no llegó porque Severus llevó sus manos por el pecho de Neville hasta perderse por dentro de su chaqueta.

—No pienso follar en la torre de Gryffindor —dijo Severus separándose un poco del cuerpo de Neville.

—Ok —Neville sujetó a Severus de la cadera y los desapareció.


Mil gracias a mi beta Luxam9