—Ginny, cariño podrías dejar en paz el tema de Malfoy y su… novio —Harry intentó que sus palabras no salieran tan estranguladas por culpa de los diferentes sentimientos que tenía en ese momento flotando en su mente.

Estaba celoso como nunca, no conocía al tipo, pero Ginny se la pasaba diciendo que era mucho más joven que Draco. Alto, fuerte; porque los había visto follando prácticamente en seco sobre la pared la oficina de Draco y el chico prácticamente cargaba a Draco en sus fuertes brazos. Todo eso en palabras de Ginny; con un tono fanática loca.

—Y lo mejor es que lo va a llevar a la inauguración del edificio, ¿puedes creerlo? Será fantástico y no podremos utilizar magia para variar. Draco es tan brillante

Harry sentía que su cabeza estaba a punto de explotar. Tenía meses intentado apartar a Draco de su cabeza pero Ginny no se la estaba haciendo fácil. No entendía cómo pero su novia, de la noche a la mañana, había desarrollado un enamoramiento platónico por el rubio y ahora, al parecer, también con el nuevo consolador viviente que tenía Malfoy en su vida.

—Ginny sabes que no creo que me sea posible ir al evento. Es…

—Harry, por favor, hasta mis padres irán y eso que es un evento de un Malfoy —Ginny se sentó al lado de Harry y tomó sus manos entre las suyas —. Es importante para mí, Draco y Neville han sido los primeros en darme una oportunidad tan grande —Harry suspiró pesadamente; no podía esconderse de Draco toda la vida.

—Bien, yo… estaré ahí ¿ok?

Ginny sonrió y para tortura de Harry siguió hablando de lo feliz y pleno que Draco se veía con ese chico.


Neville levantó lentamente un parpado, la luz del sol apenas estaba asomando por el cielo. Con su mano derecha buscó el cuerpo de Severus pero sólo encontró la tibieza de las sabanas. Se giró, frotó su rostro con las manos y alcanzó a enfocar el cuerpo del profesor completamente vestido frente a él.

—Son las cinco de la mañana ¿qué demonios haces de pie y vestido si apenas hemos dormido una hora? —Severus terminó de abotonar su túnica negra y alisó la prenda sin motivo alguno.

—Tengo trabajo Longbottom —Neville gruñó y cerró los ojos de nuevo.

—Eres el director ¿no puedes tomarte un día? Tuvimos una sesión maratónica de polvos completamente indecentes y me gustaría quedarme contigo en la cama por lo menos hasta que el sol salga —Neville se estaba temiendo que eso fuese cosa de una noche y él sinceramente quería más que eso.

—Ser director de Hogwarts no tiene nada que ver, tengo que ir a trabajar Gryffindor perezoso y me imaginó que tú también tienes que hacerlo —Neville apoyó su espalda en el respaldo de la cama.

—Soy dueño de mi empresa, puedo tomarme un día —Severus sonrió tenuemente.

—Bien; yo no. Lo siento y espero que no llegues tarde porque tienes que terminar con la torre de Gryffindor —Severus se acercó a Neville para susurrarle.

—El escritorio de mi oficina es muy resistente ¿no quieres probar? —Neville gimió y aunque pensaba que no tendría una erección tan pronto, su polla se irguió de inmediato —. Nos vemos Longbottom.

—Ey, ¿vas a ir conmigo a la inauguración? —Severus se detuvo un momento, inclinó la cabeza y miró a Neville.

—Depende de cuánto te luzcas hoy con lo de la torre de Gryffindor y en mi despacho —Sin más, Severus Snape desapareció dejando a Neville con una sonrisa de oreja a oreja.


Draco veía los ojos verdes de Dave que mostraban lujuria y un deseo salvaje, eso excitaba aun más al rubio que dejó resbalar un dedo más en su interior. Dave, desde la silla donde estaba amarrado gimió, la muñeca izquierda de Dave se estaba aflojando. Draco sabía que en cualquier momento se soltaría y eso sería peligroso porque Karofsky de verdad se veía como una bestia salvaje a punto de comerse a su presa. Completamente sexy para el rubio, claro.

Draco buscó uno de los consoladores que descansaban en la cama y fue sustituyendo sus dedos con el falo plástico. Hundió su cabeza en la cama, gimiendo por la nueva sensación. En el fondo escuchó a Dave rompiendo uno de los amarres, la silla se estrelló en el suelo y de pronto las grandes manos de David estaban apartando el consolador. De una sola y profunda embestida David lo penetró.

—¿Esto querías? Un polla real en tu delicioso interior, eres un calienta pollas condenadamente sexy —Draco gimió cuando David aceleró las embestidas. Karofsky sabía ser un bruto perfecto y Draco estaba orgulloso de eso. David Karofsky de amante era obra completamente suya.

—Más…

Dave lo sujetó con fuerza de la cadera, las penetraciones se hicieron profundas, rápidas y Draco se estaba volviendo loco. Cuando quiso tocarse Dave le sujetó las muñecas y las llevó sus espalda; eso era nuevo pero muy sensualmente torturante. Dave fue más rápido, hacía siglos que Draco no ser corría con solo ser follado pero estaba a punto.

—Te vas a correr con tan sólo esto —Dave dio un embestida brutal que llevó a Draco aun más al límite —. Ese es tu castigo por haberme amarrado y calentado tanto sin dejarme tocarte —Draco se corrió tan fuerte que temió desmayarse.

Ambos cayeron en la cama jadeando, cansados pero muy, muy satisfechos por lo menos por parte de Draco. Dave de inmediato envolvió el cuerpo del rubio con sus brazos y lo besó con ternura. A Draco le encantaba esa parte tierna de Dave; era como tener un oso de peluche enorme para abrazar y dejarse abrazar por él.

Draco giró a Dave para poder colocar sus manos en el amplió pecho del chico y jugar con el sedoso vello de su pecho. Dave suspiró satisfecho por la muestra de cariño por parte del rubio; Draco podría acostumbrarse a eso si no fuera por tres pequeños inconvenientes: Dave vivía en otro continente, él estaba enamorado de Harry y Dave estaba enamorado de un chico llamado Kurt.

—¿Estás bien? —David pasó su mano por toda la espalda de Draco causando un leve estremecimiento.

—Sí, algo tenso por lo de mañana —David sonrió y reajustó su abrazo en el cuerpo de Draco.

—No tienes porque, eres magnifico, el evento será único y tú brillaras como siempre. Además, estoy seguro que haremos rabiar a Harry —Draco sonrió y le dio un beso en el pecho a Dave.

—Sabes que esa no es la razón por lo que estás aquí ¿cierto? Lo que menos quiero es darle celos o comportarme como un amante herido. Es su culpa que no estemos juntos y eso es algo con lo que él solito tiene que lidiar.

—Lo sé, sólo que es inevitable que él sienta celos. Por favor, eres el hombre más sexy que he conocido en mi vida ¿no crees que él se sentirá un poco celoso de verte con otro?

—Un poco pero no me importa y a ti tampoco debe importarte. El evento es por mi edificio y nada más ¿ok?

—Ok Lord Malfoy.


Harry estaba teniendo problemas con el dichoso evento, para empezar odiaba tener que vestir de etiqueta, luego estaba le hecho de no haber podido despegar su mirada de Draco y el imbécil consolador viviente que le acompañaba. Draco estaba tan guapo como siempre, quizás había aumentado unos kilos pero se veía maravilloso. Cualquier cosa extra en él era un poco más de belleza natural.

El imbécil vibrador viviente era un ropero, un refrigerador, una mole y Harry le hubiese encantado poder decir que una mole amorfa pero no. En realidad el vibrador viviente se veía bien; vigoroso, joven, fuerte y eso estaba matando a Harry porque cada que los veía juntos pensaba en todas las clases de cosas que su Draco podría estar haciendo con ese… dildo caminante.

—Harry querido ¿podrías sentarte aquí conmigo? —Harry miró a la señora Weasley y sonrió. Era un gusto verla fuera de su casa. Se sentó al lado de la matriarca Weasley intentando sonreír —. ¿Cómo ha estado el trabajo hijo?

—Muy bien señora Weasley, todo tranquilo gracias a Merlín —ella sonrió mientras asentía. La mirada de la señora Weasley se debió hasta Ginny que estaba hablando animadamente con un grupo de personas. Harry nunca la había visto tan feliz y vibrante, por lo menos no con él.

—Mi hija se ve muy feliz —Harry asintió, justo en ese momento en su campo visual aparecieron Draco y su dildo. Se acercaron a Ginny y empezaron a hablar con toda la naturalidad del mundo. Eso casi hace vomitar a Harry —. Deberías ir con ella y saludar a Draco Malfoy, no te he visto hacerlo y aunque no sea de tus personas favoritas a demostrado que es un gran chico y es el jefe de Ginny —Harry asintió sin ánimo.

Caminó hasta la feliz pareja que conversaba con Ginny. Antes de llegar se preparó mentalmente con una copa. Esa sería la primera vez que vería a Draco de frente en toda la noche.

—Oh, Harry —Ginny le sonrió cuando lo vio a unos pasos de ellos —. Estaba empezando a preguntarme dónde estabas. Te quiero presentar al guapo novio de Draco, Dave, él es mi prometido Harry Potter —el dildo humano le tendió la mano y Harry la sujetó con más fuerza de la común, sin embargo el chico le respondió. Eso sólo quería decir una cosa: Él sabía —. Y recordaras a Draco Malfoy —más de lo que quisiera pensó Harry después de estrechar la suave mano de Draco.

—Espero que se estén divirtiendo esta noche —Draco era formal, no parecía afectado por la presencia de Harry y eso estaba matando al héroe —. Bueno, nosotros nos retiramos. Neville y Severus seguro quieren conocer a David.

—¿Aun no se los presentas? Ya puedo imaginarme porque. Seguramente se la pasaron encerrados en una habitación —Draco tuvo la indecencia de sonrojarse; se estaba sonrojando enfrente de Harry por algo sexual que había hecho con otro tipo. Eso era más de lo que Harry podía soportar.

—Nos vemos Ginny.

La pareja feliz se retiró pero Harry no dejó de mirarlos. Cuando Draco se separó del imbécil consolador humano, fue su oportunidad perfecta para intercambiar unas cuantas palabras con el rubio. Lo siguió hasta que pudo sujetarlo del brazo y jalarlo hacia atrás de la pantalla gigante que estaba en el fondo del lugar.

—¡¿Qué? Es horrible que me hagas esto.

—¡¿Yo? Tú eres el que se ha pasado toda la noche paseándose con ese imbécil —Draco rodó sus ojos.

Ese es mi pareja ¿qué se supone que debo hacer? —Harry aferró sus manos en los brazos de Draco y lo acercó a él.

—Basta ya Draco, este juego idiota se termina aquí, no te quiero ver paseándote con ese tipo para ponerme celoso —Draco se soltó violentamente de Harry y lo miró furioso.

—¿Crees que es por ti? ¡Oh, por favor! Seguramente piensas que contrate a Ginny sólo para que ella te hablara de nosotros y no por lo buena que es en su profesión —Harry se mordió el labio inferior —. David no está aquí para ponerte celoso, él está aquí porque yo l quería aquí, porque me gusta su compañía. Te recuerdo que tú terminaste conmigo para casarte con Ginny.

—¿Es serio lo que tienes con él?

—¿Importa? No pienso estar sufriendo por ti. Terminamos; terminaste con lo nuestro porque no tuviste los pantalones para seguir adelante y yo no te juzgo. Pero tampoco voy a esperarte, ni seré tu secreto sucio y menos seré tu amante como en algún momento lo sugeriste —Harry bajó la mirada.

—Draco…

—Lo lamento mucho por Ginny, ella se merece ser feliz y sé muy que tú no serás capaz de que eso suceda. Tal vez no seré yo, pero te conseguirás un amante para esas noches en las que no puedes estar con solo. Porque tú yo sabemos lo que eres, lo que te gusta y Ginny no es precisamente eso.

Draco se fue dejando a un Harry completamente dolido y lleno de culpabilidad. No quería que Ginny sufriera, no quería perder a Draco pero tampoco quería que la señora Weasley sufriera por esto. Harry salió de su escondite sin saber que hacer o decir, levantó la mirada y se encontró con Draco en la pista de baile. Le sonreía a David y tenía sus brazos en el cuello de ese hombre. Se movían al compás de una melodía que estaba llegándole hasta el alma a Harry.

Close enough to start a war
All that I have is on the floor
God only knows what we're fighting for
All that I say, you always say more

I can't keep up with your turning tables
Under your thumb, I can't breathe

Harry no dejó de observar a Draco, su cuerpo siendo sujetado por los brazos de David, la frente del rubio apoyada en la del otro. Harry sabía que él pudo estar ahí, que pudo ser él quien disfrutara de esa sensación tan cálida que le provocaba estar con Draco. Haría infeliz a Ginny, él sería desgraciado y todo porque era un cobarde.

So I won't let you close enough to hurt me
No, I won't ask you, you to just desert me
I cant give you, what you think you gave me
It's time to say goodbye to turning tables
To turning tables

Draco lo olvidaría, de eso Harry estaba seguro. Draco era demasiado hombre como para llorarle toda la vida. Se enamoraría, o tal vez ya lo estaba haciendo, de otro. David era un buen material para que Draco lograse olvidarlo y eso dolía. Casi lo estaba desgarrando por dentro, Draco era su amor, el ser humano que le hizo olvidar todos los fantasmas de su pasado y ahora, se iría de su vida para siempre. Harry sabía que estaba llorando y no le importó.

Under hardest guise I see ooh
Where love is lost, your ghost is found
I braved a hundred storms to leave you
As hard as you try, no I will never be knocked down

I can't keep up with your turning tables
Under your thumb, I can't breathe

Ginny se acercó a él —Harry, ¿estás bien? —Harry negó, Ginny se abrazó a su brazo derecho y lo observó con cariño, con un cariño fraternal.

Next time I'll be braver
I'll be my own savior
When the thunder calls for me
Next time I'll be braver
I'll be my own savior
Standing on my own two feet

—No, no puedo hacerlo Ginny… yo… terminaría haciéndote tan infeliz y me odiaría toda la vida por ello. Estoy enamorado de alguien más, lo amo con todo mí ser y tan sólo verlo con otro me provoca ser un patán infeliz —Ginny suspiró y le sonrió a Harry con ternura. Ella miró hacia la pista.

—¿Draco? —Harry asintió.

—Lo siento tanto.

—No, yo siento no haber tenido el valor para hacer esto que tú estás haciendo. Tampoco te amo Harry y tú lo sabes. Trece años y nunca hemos hecho más que darnos unos cuantos besos agrios. Nos merecemos más que eso y mi familia tiene que entenderlo.

I won't let you close enough to hurt me, no
I won't ask you, you to just desert me
I cant give you, what you think you gave me
It's time to say goodbye to turning tables
To turning tables
Turning tables, yeah
Turning ohh

Draco y David se besaban en medido de las pista con una pasión que terminaba de matar la esperanza de Harry.

—Fui un cobarde y ahora es tarde —Ginny le abrazó.

—Nunca es tarde.


Draco no podía creer que tenía que estar en la oficina tan temprano justo un día antes de que David partiera a Estados Unidos. Él quería tener más tiempo para disfrutar de la compañía de Dave pero Ginny Weasley tenía que molestarlo tan temprano. Pobre, era una Gryffindor y no podía hacer todo solita. En cuanto Draco entró a su oficina sintió que los vellos de su nuca se erizaban; eso era una emboscada.

Harry salió de algún punto y cerró la puerta del despacho. Draco sabía que con un movimiento de varita podía activar las protecciones de su despacho y hacer que el hechizo de Potter cayera pero quería saber de qué iba todo eso; era evidente que Ginny se había puesto de acuerdo con Harry.

—No me voy a casar, se lo confesé todo a Ginny. Ella tampoco me quiere y seguir habría sido un error terrible. Habría acabado conmigo, con ella y con lo que siento por ti. Te amo Draco, verte en brazos de otro, ver que de verdad podrías olvidarme me hizo sentir muerto en vida. No quiero que estés con nadie más, no quiero que seas mi secreto gay. Quiero estar contigo, ser tuyo y poder presumir lo nuestro siempre.

Draco suspiró, mentiría si no dijera que esa confesión tan pasional del Gryffindor no había hecho mella en sus sentimientos. Pero las cosas no serían tan fáciles, no esta vez.

—¿Y qué? ¿Quieres que salte sobre ti y te diga que había estado esperando esto todos estos meses? Me lastimaste Harry, hiciste que mis noches fueran un infierno pensando en que jamás estarías conmigo de nuevo y lo que es peor; cambiaste lo nuestro por cumplir con tus deberes. Si yo te perdono con tan sólo esas bonitas palabras ¿qué mensaje te estaría enviado? ¿Qué puedes pisotearme y que yo siempre voy a perdonarte? —Harry negó vehementemente.

—No, claro que no…

—Bien, porque no será así de fácil. Tendrás que trabajar para reconquistar el pedazo de mi amor que ya no está contigo —Harry suspiró pesadamente.

—¿Te enamoraste de David? —Draco inclinó levemente su cabeza.

—Un parte de mí siempre lo va a extrañar y añorara sus besos, sus caricias y esas miradas inocentes —Harry se quedo un momento sin saber que hacer pero luego entendió, se acercó a Draco y sin avisó lo besó.

Decir que parecía un sediento que encontraba un manantial habría sido un eufemismo. Besar de nuevo a Draco era regresar a la vida, saber que la esperanzaba estaba ahí cuando el rubio le respondió. Saber que daría su vida para que Draco siempre se aferrara a él como lo hacía en ese momento. Cuando se separaron los ojos de Draco estaban fijos en él.

—Te voy a reconquistar Draco, me amarás más de lo que un día lo hiciste y cuando logré eso me esforzare porque lo hagas aun más.


Draco no había escatimado gastos en el viaje de regreso a Lima; había alquilado un avión privado que llegó a Columbus y de ahí un viaje muy tranquilo en un muy bonito Jaguar XJ. Draco se abrazaba a él y Dave estaba feliz por como habían terminado las cosas entre Harry y el rubio. Saber que Harry se esforzaría por Draco le dejaba muy tranquilo.

El coche aparcó frente a la casa de Dave, sus padres aun estaban en el trabajo, él no les avisó que llegaría. Draco y él bajaron del coche. Dave estaba resuelto a salir con sus padres lo más pronto posible y luego hacerlo en la escuela al inicio del año. Ya no se escondería más. Se detuvieron frente a la puerta de la casa y Dave envolvió a Draco entre sus brazos para luego besarlo intensamente.

No le importaba que alguien lo pudiese ver, Draco era un hombre maravilloso y digno de ser besado frente a todo mundo.

—Voy a extrañar tus besos David —Karofsky sonrió e inclinó su cabeza para apoyar su frente en la de Draco.

—Tendrás los de Harry. Estoy seguro que él te hará muy feliz —Draco sonrió con petulancia.

—¿Vas a estar bien?

—De maravilla, sé que tengo que hacer. ¿Me vas a llamar? —Draco asintió.

—Cada noche. No te libraras tan fácil de mi, además quiero saber cómo van tus progresos en la escuela, con ese chico que quieres y con tus padres.

—Todo irá bien Draco —se abrazaron fuertemente y luego Draco se separó para caminar de regreso al coche.

Dave miró con un aire de mucha nostalgia pero también de alegría la partida de Draco. Ese era el inició de una nueva vida para ambos y Dave estaba seguro de que aprovecharía su segunda oportunidad consigo mismo. Antes de entrar a casa sintió una mirada muy pesada en sobre su espalda, se giró y se encontró con la azul mirada de Kurt Hummel sobre él.

—Pensé que estaba triste y deprimido después de lo sucedido en el baile y que por eso no sabía nada de ti. Pero ya veo que estabas bastante ocupadito con ese señor —Dave parpadeó, Kurt y él tenían una relación civilizada. En Inglaterra había recibido unos cuantos mensaje de él sin embargo no esperaba verlo ahí.

—Sí, bueno…

—¿No pudiste bailar conmigo pero si te besas con un tipo frete a la puerta de tu casa? Qué raro concepto tienes de arriesgarse a salir —eso ultimo hizo molestar a David, ¿a qué venían todas esas palabras? Y llamar tipo a Draco…

—Mira Kurt, evidentemente voy llegando de viaje, así que te suplicaría que me dijeras porque estás aquí.

—Quería saber si estabas bien y es evidente que lo estas —Kurt se giró y caminó pero Dave lo siguió de inmediato y colocó sus manos sobre los hombre de Kurt evitando que este pudiese voltear.

—Voy a salir del armario con mis padres e iniciando el curso lo haré en McKinley…

—¿Por el señor?

—En parte —Kurt se tensó y quiso girarse pero David no le dejó —. Pero otra gran parte es por ti y lo sabes —Dave pegó su cuerpo al de Kurt, llevó sus labios hasta la oreja de Kurt lo suficientemente cerca para que cada palabra fuera una caricia para él —. Te dije que me esperaras y ahora sabes cuánto tendrás que hacerlo.

Dave lo soltó y luego caminó hacía su casa con una sonrisa en el rostro. Puede que él no sea el tipo de Kurt pero esa clase de acercamientos tenían que hacer mella en la libido adolescente de Kurt y eso era un gran paso.