Retomamos el tema con la primera parte de dos partes (?

¡Adelante!


¿Y si quizás…?


—¡Hinata!

Dos personas levantaron la cabeza en el salón. Uno, la persona que se llamaba así, la otra, su acosa… la persona que le gustaba mirarle —y seguirle, y enterarse de todo y exagerar su amor por él—. Kiba saludó al primero, por supuesto, que era su interés.

Señaló por encima de su pulgar.

—Esta tarde cuando salgamos del club de fútbol vamos a ir a mirar una tienda de ya tu sabes. Dijiste que estabas interesado si íbamos otra vez. ¿Te vienes?

Hinata enrojeció pero asintió.

El coti… Naruto, levantó las cejas y dio un codazo a Shikamaru, quien estaba roncando y le gruñó el protesta.

—Oye, oye, Shikamaru —nombró incesantemente—. ¿A dónde crees que irán? ¿Eh, eh?

Shikamaru pareció tardar en ubicarse, demasiado dormido como para prestar mucha más atención, hasta que se encontró con la mirada de Kiba, quien saludó como constumbre hacia ellos.

—¡Ey, Nara! Vamos a ir a ver unas cosillas a aquella tienda. ¿Te unes?

Shikamaru se rascó la nuca, agotado.

—Qué va, paso.

Naruto el miró con la boca abierta, tanto como la colleja que le dio por negarse. Kiba les miró sin comprender pero no le dio más importancia para alejarse hablando con Hinata de esa tienda a la que acababa de perder la oportunidad de ir.

—¿¡Por qué no has aceptado y me has llevado!? —le exigió llorando a lágrima viva mientras lo sacudía.

Shikamaru tardó en ordenar su cerebro mientras era sacudido.

—¿Yo qué sé? No sabía que estabas interesado en una tienda erótica, tsk.

Naruto se detuvo para mirarle.

—¿Qué has dicho, ttebayo?

—Que van a una tienda erótica a mirar cosas. Seguramente comprarse revistas o a saber qué.

Naruto enderezó la espalda y le miró, dándole toques en el hombro.

—Bien, Shikamaru. ¡Vayamos juntos, ttebayo!

.

.

La tienda no estaba tan lejos como pensaba. O quizás fuera la emoción de seguir al otro grupo, porque aunque había decidido que Shikamaru fuera su guía, terminaron siguiéndoles. El Nara se había quejado de que estuviese tirando siempre de él para esconderse y que debían de unirse al grupo, pero Naruto se había negado.

Quería observar con tranquilidad.

Le interesaba saber qué iba buscando Hinata allí. ¿Revistas? ¿Videos? ¿Ropa interior? ¡No quería perderse nada de nada!

¿Y si Hinata sentía interés por algún juguete sexual? Quizás comprase una de esas que tenían forma de órgano femenino o un…

Se llevó las manos al rostro de sólo pensarlo, sin poder contener apenas sus gritos.

Sujetó a Shikamaru del brazo cuando intentó escaquearse y se acercaron a los cristales.

El vendedor parecía conocer a Kiba, así que hizo la vista gorda con menores dentro de la tienda. Todos se separaron con gestos serios en buscar lo que fuera y sólo se apiñaron cuando algo les llamó la atención.

No le importó. Sus ojos solo podían seguir al chico de corte seta y ojos misteriosos que lo tenía como loco. Caminaba alrededor de las estanterías, sonrojándose cuando le llamaba de más la atención y desviaba la mirada cuando era algo que parecía superarle.

Pero cuando el corazón de Naruto dio un respingo fue cuando se detuvo frente a las revistas. Había de todo tipo. Para hombres, mujeres y homosexuales. Hinata pareció dudar. Pasó los dedos por encima de ellas y se detuvo frente a la que, claramente, eran para personas que gustaban de su mismo sexo.

Se tensó y pegó la nariz tanto al cristal que silbó creando una película de vaho.

Le vio tomar la revista, muy concentrado y serio. Estudió la portada. Abrió la revista por la mitad.

Ay, Dios… que lo…

Y la cerró de golpe, dejándola donde estaba, con gesto tenso. No había ningún rubor que le delatase y tampoco ninguna señal de que le asqueara, pero que no le interesase bien podría ser un rechazo en toda la regla ante el pensamiento de una relación entre hombres.

—¿Estás bien? —preguntó Shikamaru despegándolo del cristal.

Al tirar de él chocó contra alguien, quien gruñó una palabrota.

—Nara.

Shikamaru se tensó, poniendo los hombros rígidos. Naruto no alcanzó a ver.

—¿Quién era?

—El mayor de los Arena —respondió Shikamaru chasqueando la lengua y mirándole—. Bah, olvídalo. ¿Has visto lo que querías ver?

Naruto miró hacia el interior de nuevo. Por algún motivo volvía a sentirse triste. Hubo un momento de esperanza, un y si quizás que no llegó a serlo.

—Vamos a casa —dijo.

Shikamaru le miró y le dio una palmada en el hombro.

—No puedes medir los sentimientos de las personas por estas cosas, Naruto. El placer personal no es lo mismo que el placer con la persona que te guste y no todos los chicos despertamos nuestro interés rápido y directos. Para muchos el amor a primera vista existe, para otros se trata de tiempo y conocerse a sí mismos.

Le miró, sorprendido.

—¿Para ti es así, Shikamaru? —le preguntó.

Él no respondió, sólo comenzó a caminar.

La puerta se abrió tras él, golpeándole su cabeza.

—¡Auch!

—¡Oh, Dios! ¡Naruto! ¿Estás bien?

Escuchó su voz y el corazón le dio un vuelto. Le miró.

—Hinata —nombró.

—¿Sí?

Abrió la boca, la cerró.

—¡Eres un pervertido! —explotó.

Dijo algo más pero no estaba seguro de haberlo pronunciado bien. Avergonzado, echó a correr. Dejó a Hinata atrás, muerto de vergüenza y también huyendo hacia su casa.

Naruto era el rey de meter la pata.

Continuará…

El próximo capítulo contendrá la segunda parte de ¿Y si quizás…? II Visto desde el punto de vista de Hinata. ¡No te lo pierdas!