¡Ya estamos aqui! Ya tocaba el siguiente capi de este divertido (espero) fic =D Después de la sangre de Pacto, qué mejor que reírse un rato (? O al menos, lo intentaré.


Os cuento cositas:

Idea: La idea de este capítulo (aunque ya procrastinación y yo hablamos en sus tiempos) fue sacado de un comentario colocado por Vale (omitiré el resto porque no sé si le gustaría todo), en un comentario en el comic de este mismo fic. Que si no han leído, no sé por qué tardan tanto en ir (?

ADVERTENCIA: Contiene SasuHina. Yep. Pero cuando lean entenderán que es una advertencia trampa (?)


Naruto y el beso inesperado


Uno de los miedos, cuando tienes un Crush y es más intenso que nunca, es que este sienta algo por otra persona o que otro avance sobre lo que consideras tu terreno —aunque no hagas nada derechas como le pasa a cierto personaje—, no obstante, sabes que no es algo que puedas detener. A ver cómo para uno un tren sólo con las manitas y en plena marcha.

Desde que Hinata se sincerase con él y tuviera conocimiento de que alguien era el Crush de su propio Crush, pareciera que el mundo iba en su contra por completo.

El despertador no sonó —ni siquiera lo puso en marcha—, el autobús no llegó a tiempo —se equivocó de camino porque ni autobús usa—, Shikamaru no fue a buscarle —sí lo hizo pero se cansó de llamar y se largó cuando Tsunade amenazó con castrarle si volvía a darle al botoncito del timbre—. Llegó tarde a clases y le castigaron fuera por una hora —se equivocó de aula y quiso quitar a otro alumno sentado en "su pupitre" —, y para remate, la mujer de los bocadillos no había traído su preferido de ramen.

—Naruto, hoy estás más en la inopia que nunca.

Miró a Shikamaru casi sin ganas. Lógicamente, su mejor amigo no tenía la culpa de nada, pero tampoco sabía cómo explicar del todo lo que le irritaba. Aunque el Nara bien podía hacerse una idea.

—¿Vas a levantarte ya o no?

—¿Qué? —farfulló mirando a su alrededor.

—Los chicos nos cambiamos de clase con las chicas a cuarta hora. ¿No recuerdas?

—¿Para qué? —cuestionó levantándose y aferrando su mochila.

—Hoy tenemos clases de educación sexual. Las chicas prefirieron que ningún chico participara en la suya, así que nosotros, que somos menos, nos vamos al otro salón.

Maldijo entre dientes y abandonó su pupitre. Sakura fue la que cerró la puerta tras ellos, abriendo de nuevo para echar a empujones a Sai, quien se encogió de hombros.

—Me interesaba más escucharlas a ellas —se disculpó—. No tengo ganas de ver penes gratuitos.

—Ah, porque tú prefieres pagar por ello —bromeó Kiba, quien también venía a buscarlos.

No tardó mucho en echar a correr con Sai persiguiéndole.

—Anda, vamos —invitó Shikamaru, extrañado porque Naruto no se uniera a las bromas—. ¿Ha pasado algo? ¿La cagaste ayer al final?

Naruto negó, mirándose los pies por un largo momento antes de empezar a caminar. Cuando Shikamaru finalmente lo empujó, irritado por llegar tarde, casi se dio de bruces con Hinata, quien retrocedió, sorprendido.

—Chicos, no lleguéis tarde —suplicó el delegado—. Luego me cargo yo la bronca si faltamos. Es obligatoria la clase.

—Lo siento, Hinata —se disculpó Shikamaru entrando antes que él.

Naruto, que se había congelado, aunque su corazón iba a mil por hora —¡casi se chocan! ¡Sus pechos podrían haberse tocado! ¡Podría…! —, no reaccionó hasta que Hinata pasó una mano por su rostro.

—¿Todo bien?

—¡Sí, sí! —exclamó entrando mientras caminaba como un robot.

—Naruto —nombró Hinata antes que entrase. Él se volvió automáticamente y el delegado se sonrojó—. Siento si lo de ayer te asustó. No suelo compartir con nadie este tipo de pensamientos. Lo siento.

—¡No pasa nada! Fue bueno hablar de ello. No es como si me hubieras enseñado tus calzoncillos negros ni nada así.

Hinata llevó sus manos hacia su trasero. Estaba más colorado que antes.

—¿Cómo sabes que…?

Antes que respondiera —y para su suerte, bendita suerte—, Shikamaru logró taparle la boca y tirar de él hacia atrás.

—No le hagas caso, Hinata —se disculpó—. Ya sabemos que es tonto de remate y suele meter la pata mucho. Es buen tío.

Hinata parpadeó, asintiendo y se dirigió hacia su asiento. Se sentaba en la fila central, porque Uchiha ya había ocupado la trasera. Naruto se puso en pie frente a él y Sasuke elevó una ceja.

—Ni hablar —zanjó.

Naruto rechinó los dientes con fuerza. ¡Qué le costaba al condenado Uchiha cambiarle el sitio! Ese era el lugar perfecto. ¡Podría mirar a Hinata perfectamente, incluso olisquearle disimuladamente! —todo muy normal, claro—, y el idiota de Sasuke tenía que estar ahí. Inamovible.

—Olvídalo, Naruto —recomendó Shikamaru tirando de él—. Sentemos al otro lado.

No es que realmente fueran muy lejos. Hinata estaba sentado entre Shino y Kiba. Shikamaru se sentó a este último pese a que le ofreció el asiento. Pero Naruto estaba enfadado con Sasuke que ni fue consciente que, de levantarse Kiba, podría estar más cerca de Hinata. Incluso nadie notaría extraño que él se sentara junto al delegado de marcharse Kiba.

—Venga, chicos, dejad de alargar esto —protestó Kakashi, quien parecía desear estar en otro lugar que ahí—, ya sabéis cómo funciona.

Una joven mujer se adentró en el aula. Traía consigo un atril en el que depositó un cuaderno tan grande como un lienzo.

—Rin, cuando quieras —invitó Kakashi.

La mujer asintió y los miró de uno en uno antes de comenzar. Colocó, mientras, una caja de condones sobre el escritorio. Algunos empezaron a cuchichear y reírse y ella extendió una sonrisa.

—Sí, qué sorpresa —dijo fingiendo asombro y excitación —. ¡Una caja de condones! ¿Cómo no íbamos a tener una? Esto es clase de sexualidad, chicos, un poco de madurez —demandó—. ¿Alguno sabe cómo se colocan, al menos?

Algunos levantaron la mano tímidamente, otros, enérgicos. Cuando Sai levantó la mano, Shikamaru chasqueó la lengua.

—No era algo que necesitaba saber —gruñó. Al fin y al cabo, Ino era su mejor amiga. Sai, que no se le escapaba una, le devolvió una misteriosa sonrisa.

—Sí, Ino también sabe ponerlos.

Alguien le tiró un zapato —gracias a dios, un alma samaritana, aunque nunca lograron saber quién fue—, y la sonrisa se le borró de la cara. Aunque el zapato terminó en la basura.

—Venga, chicos —regañó Kakashi.

Rin posó la caja sobre la primera mesa.

—Id pasándolo y sacando un paquetito cada uno. Podéis quedároslo —añadió—. ¿Entendéis la función de su uso?

—No babys —respondió Kiba entre dientes.

—Y no enfermedades —añadió Rin cuando todos se rieron—. El condón no es sólo un método de protección para embarazos, que ojo, también tiene un índice de fallo. Especialmente los caducados.

—Que no lo esté no significa que no pueda romperse —añadió Kakashi.

—Exacto —confirmó Rin emocionada —. También puede afectar que no sea la talla correcta. ¿Alguno se ha puesto a pensar en ello? —preguntó.

Nadie respondió. ¿Cómo iban a confesar que ya habían pasado, o estaban en ella, la fase de medírsela con una regla? ¡Era vergonzoso!

—Venga, sed valientes —animó Rin cruzándose de brazos—. Que bien que os hacéis los interesante con otras cosas. Saber la talla es muy importante. Podría apretaros, por ejemplo, y no disfrutaríais para nada del sexo. Oh, y añado: la excusa del "me aprieta y no disfruto" puede ser más por eso. Meteros en la cabeza que hay que respetar a la pareja. Y tampoco quitarlo mientras estás en ello, gracias.

—Oh, temas de feminismo —protestó uno de ellos estirándose.

—No —descartó Rin acercándose a él. Abrió el condón frente a él, estirándolo. Cuando lo soltó, el chico dio un respingo —. Tema de dolor. ¿Sabéis cuantos hombres han tenido que ir a urgencias por haber querido hacerlo y que, el bendito Karma, le provocara una lesión? Y otra cosa, corazón —añadió mirando al muchacho que tenía un gesto de dolor en la cara—, se llama respeto. Si no tienes respeto por la persona con la que estes, mejor guárdala en tu bragueta. Nos harás un favor no reproduciéndote.

—Rin —advirtió Kakashi. Ella se encogió de hombros como respuesta.

Volvió a la pizarra y pasó la hoja donde, en bocetos, mostraban la forma correcta de la colocación del condón. Naruto lo miró, bostezando.

—Oiga, una pregunta —dijo otro de los alumnos—. ¿Los gays también los usan?

Las risas no tardaron en llegar. Naruto, entonces, sintió que deseaba hacerse pequeño de alguna forma. El terror que sentía hacia que Hinata lo despreciara justo por ser hombre acababa de expandirse. Pero cuando le miró de reojo, se percató de que no era uno de los que se reía. En realidad, todos sus amigos mantenían la boca pegada y los ceños fruncidos. Incluso Sasuke.

Rin esperó a que las risas terminara, cruzada de brazos. Cuando se apagaron, pasó la página. Y, exactamente, había cuatro figuras desnudas. Una mujer y un hombre juntos y dos hombres al otro lado. Los varones, con el condón dibujado en sus miembros.

—No entiendo qué os hace tanta gracia —comenzó ella—, pero sí. Da igual qué preferencia sexual tengas. Lo suyo, es utilizar condón. Como he dicho, es un método de prevenir enfermedades. La cuestión es informarse adecuadamente de qué se va a necesitar aparte de la protección.

—¿De qué habla? —cuestionó Choûji.

—Hablo de que cada pareja es un mundo y la lubricación de las personas también. Por ejemplo, se da por hecho que la mujer siempre estará lubricada y lista para la penetración. —Rin ignoró las risitas por lo bajo—, pero hay algunas mujeres a las que les cuesta llegar a esa fase. Igualmente, el tema de la lubricación también es necesaria en otras relaciones, homosexuales, juegos previos. Hay un mundo a conocer tras todo.

Se volvió para pasar de nuevo la página.

—Sin embargo, tenéis que saber una cosa: que una mujer esté lubricada no significa que esté lista para tener sexo. Hay casos de violación. —Al notar que el rostro de algunos se contraía, Rin asintió con la cabeza—. Sí, la violación es un tema a tratar. Como decía, hay casos de violación en que los agresores se excusan en "ella estaba perfectamente preparada" "se notaba que quería porque estaba húmeda". Es incorrecto.

—Ya. ¿Y cómo vamos a saberlo si no es por el cuerpo?

—¿Acaso no tienes lengua y cerebro? —preguntó Rin elevando una ceja. Se acercó hasta Hinata, inclinándose. Naruto dio un respingo—. Si yo le preguntara a este chico si quiere tener sexo conmigo y su respuesta fuera que no, aunque estuviera erecto. ¿He de continuar?

—Le harías un favor —soltó otro de los alumnos antes de estallar en carcajadas.

Hinata enrojeció y Naruto se puso en pie. Shikamaru logró atraparlo del jersey antes de que se lanzara sobre él.

Kakashi, sin embargo, fue el que actuó atrapando al chico y llevándoselo. Rin suspiró.

—Chicos, el tema de la sexualidad es algo mucho más serio de lo que creéis. Tanto en hombre como en mujeres. Da igual quien sea, que te guste alguien no significa que puedas forzarlo a nada. Y, sinceramente, hay mucha variedad tanto en gustos como en actos a llevar a cabo. Por ejemplo, el hombre no necesita la misma preparación que la mujer, ni un hombre pasivo. Bromear con algo tan delicado como la violación me hace dudar mucho que vuestra cultura sexual esté realmente completa o, al menos, satisfecha.

—Para eso existe el porno.

—Más quisieras tú que el porno fuera como lo será tu primera con una chica que ames —corrigió Rin—. Porque entonces, vas a querer realmente cuidarla o cuidarle y no sabrás ni cómo hacerlo por más pornografía que hayas consumido. La idealización de la primera vez tampoco es buena, chicos —añadió pasando de nuevo las páginas—. El chico puede tener la idea de que va a disfrutar porque va a poder moverse hasta lo que desea, pero para la chica puede ser duro, porque puede haber un rasgado en el himen, incomodidad, poca lubricación… Y para los chicos igual. No hay himen, por supuesto, pero la penetración anal no siempre es tan bonita como la venden. Como puede ser la cosa más insulsa del mundo. Hay mucha variación.

Naruto se llevó las manos a la cabeza. No se había detenido a pensar con detalle todo eso. Ya le costaba imaginarse una cita —que acabara bien—, como para ponerse a pensar en eso. Bien, no iba a ser mentiroso y no diría que los sueños sexuales estaban ahí, que las ganas que le tenía a Hinata no tenían que ver también con esa parte activa y desobediente de su cuerpo —porque él creía que su pene era desobediente—, pero nunca se había detenido con mucho más detalle.

¿Ellos tendrían que hacerlo por el culo? ¿Por donde salía la caca? —Sí, Naruto estaba en shock—, ¿y quien de ellos dos tendría que…? Empezó a sentirse incómodo, porque si ya ir al baño a veces le producía dolor —era lo malo de ser estreñido durante su vida—, como para pensar en que Hinata… O a la inversa. ¿Podía entrar su pene bien por ahí? A ver, según la regla —porque sí, lo había hecho—, no era pequeño —y todavía en crecimiento—, así que no sabía cuanto de dispuesto estaría Hinata que le metiera.

Shikamaru le dio un codazo, sacándolo de su pensamiento. Le entregó un folio con un montón de preguntas en él.

—¿Qué es esto?

—Mientras estabas en el mundo de Naruto y sus ilusiones o pesadillas, Rin nos ha dado este test. Se supone que es personal y ha de responderse con sinceridad. Aunque también se puede hacer en parejas cierta parte.

Notó que el Nara empezaba a hacer gestos significativos, pero Naruto no le comprendió —no se enfaden, es de carrete lento—, así que, al final, su mejor amigo se golpeó la frente, frustrado y usó los labios para pronunciar el nombre de Hinata.

—¡Ah, claro! ¡Cómo no se me ha ocurrido! —exclamó poniéndose en pie de nuevo —en algún momento se había vuelto a sentar, probablemente cuando empezó a preocuparse por el tema sexual de su trasero—, pero cuando miró hacia él, Hinata estaba de espaldas y… con Sasuke.

Empezaba a estar muy irritado con él. ¿No tenía Sasuke algo más importante que hacer? Por ejemplo, en la luna, o en la otra puñetera parte del planeta.

—Llegas tarde —remugó Shikamaru.

—¿Por qué diantres con él? —protestó.

—Nadie quería ponerse con Sasuke —explicó en voz baja Shikamaru—. Iba a hacerlo yo, de tú ponerte con Hinata. Pero…

Había sido demasiado lento.

—Profesora, ¿Podemos sentarnos en las mesas para más comodidad? —preguntó alguien.

—Claro —aceptó Rin.

Al faltar un alumno, el grupo frente a Shikamaru —pues Kiba se había cambiado para colocarse con Shino—, y por ende Hinata, aunque este estaba de espaldas, formaron un grupo de tres. El más inquieto se sentó sobre la mesa.

Irritado por haber perdido con Sasuke —originalmente no era una competición—, se enfocó en rellenar su test hasta la parte de preguntas cooperativas. Se acercó a Shikamaru para ello, enfocado ambos en ello. Aunque, de vez en cuando, miraba por encima del hombro de su mejor amigo para observar a los otros dos. Generalmente, Hinata y Sasuke eran callados, pero parecían estar llevándose demasiado bien —no, no eran celos, era lo siguiente—, y haciendo un buen trabajo.

Lo que más le irritaba es que Hinata se sonrojaba mucho y desviaba la mirada de Sasuke, como si estuviera ligando.

Se llevó las manos a la cabeza, alterado.

¿Acaso el Crush de Hinata era Sasuke? No. Espera. No podía tener tan mal gusto.

—Naruto, puedes dejar de pensar en las musarañas y responder la pregunta —protestó Shikamaru.

Pero Naruto estaba en pleno acto de crisis existencial. Bajó las manos hasta posarlas en los hombros de Shikamaru, zarandeándole con tanta fuerza, que perdió el equilibrio —mientras los ojos de Naruto se llenaban de lágrimas—, fue inevitable que el Nara cayera contra Hinata. Quien —oh, casualidad—, estaba justo poniéndose en pie, inclinado hacia Sasuke.

El salón de clases se quedó en silencio sepulcral. Estaba seguro de que el único sonido que se percibía era el de su corazón romperse —, no, no fue ese—, porque nunca, pero nunca en toda su vida, habría querido ver lo que vio ni escuchar el característica sonido de dos labios al despegarse.

La única suerte que pudo tener en ese momento, es que Hinata saliera corriendo, desconcertado —esperaba que asqueado—, y no le vio caerse de bruces contra la mesa, luego la silla y, finalmente, el suelo. Más blanco que la muerte.

Porque sí, queridos y queridas, una de las peores cosas —las hay incluso peores—, es ver a tu Crush besarse con otro. Aunque lo peor, era que tú mismo —como Naruto—, provocaras tal encuentro entre labios tan diferentes.

Y no fueran los tuyos.

Continuará…