Hermione salió corriendo con la nota en sus manos sin prestar atención a donde iba, buscaba desesperadamente aquella túnica verde esmeralda y el platinado cabello del dueño de la caligrafía.
"Esto debe de ser una broma...". Pensaba.
En un intento desesperado de encontrar explicación a todo, su búsqueda de respuestas falló ya que nunca encontró al dueño de aquellas palabras, recargó su cabeza en la puerta con sus libros en los brazos, escondiendo su rostro entre ellos. Hermione Granger estaba sonrojada por un pedazo de papel escrito por Draco Malfoy.
Plácidamente, él regreso a su cuarto después de dejar el mensaje, se sintió estúpido en hacerlo de aquella forma como si de niños se tratase, pero, no quería darle la cara y verla llenarse de satisfacción.
"...ahora creo que puedo pedir mi receta más descaradamente..."
Se dijo convenciéndose de ello, del fondo de su baúl saco un pergamino aquel que había preparado por la mañana de la Sección Prohibida, lo leyó atentamente y comenzó a buscar más libros en su baúl...
"...está noche es perfecta para entrar..."
Comenzó algunos preparativos y se dirigió a buscar algo al gran comedor para comer.
La tarde en Hogwarts pintaba el cielo rojizo, y el fresco aire traía agradable fragancia a pino y hierba que relajaba el ambiente.
Desde su ventana el Profesor Albus Dumbledore miraba la paz que le daba ver su amado castillo en tranquilidad, reflejó una sonrisa grata y satisfactoria...
-Señor, Buenas tardes.- irrumpió Snape en el despacho.- ¿quería verme?.
-Buenas tardes Severus, espero te encuentres muy bien en esta agradable tarde.-Se dirigía a su silla.- quería agradecerte por la poción y la plática que dejamos pendiente.
-Claro Albus.- dejó un frasco en su escritorio.- es necesario seguir tomando la dosis para suspender el efecto de la maldición...
-Severus, el joven Malfoy... lo he visto demasiado enfermo, físicamente hablando...
-No me ha permitido saber nada, solo huye cada vez que lo confrontó.- Snape hizo un silencio momentáneo.- y también ha estado castigado con la joven Granger en la biblioteca.
-¿La señorita Granger?¿castigada?.- miró el anciano mago incrédulo.- es difícil de creer...
-Solo inconvenientes exagerados de Pince. Pero decidí acceder a ello, para ocuparlo un poco...y al estar allí pueda ayudarlo...
-...ya creo, que el contacto con la señorita Granger puede traer un efecto positivo en él.- interrumpió Dumbledore.
-¿...Disculpe?.- miró el pelinegro profesor escéptico de la respuesta.
-Alguna vez notaste lo parecidos que tienen?-decía el profesor pensando en la probabilidades.
-Señor, sigo sin comprender, Draco desprecia a Granger, ella es impura y se lo recuerda cada que tiene oportunidad...
-... es la muestra más clara, la ve digna de ser una rival; el noble corazón de Granger puede traer una amistad real al joven Malfoy, que sólo a tenido amigos a su alrededor por miedo o conveniencia...
Severus seguía sin comprender que planeaba el profesor, prefirió escuchar atentamente.
-Esa nobleza que ve detrás de la maldad, Severus así como...
El actual jefe de la casa de las serpientes abrió sus ojos, retirándose lo más rápido posible del despacho, aquel comentario vibró en sus adentros, pues comprendió claramente el plan del profesor.
Al posarse el atardecer, todo el día los pensamientos de Hermione mezclaban teorías extrañas que le dieran una respuesta a esa nota. La releía tantas veces podía y no se apartaba de ella. Sin entender aquella intención, su desesperación y curiosidad le hacía querer buscar al rubio para encontrar sentido de ese agradecimiento, no había cabida de una respuesta así del príncipe de las serpientes.
Agradeció de por medio que aquella tarde tenía tantos deberes que la mantuvieron encerrada en la Biblioteca, mantener sus pensamientos distantes le dio algo de paz. Regresó a su torre donde miró a Harry leyendo su afamado libro y siguió su camino.
Los preparativos estaban listos y caminó discretamente al 4to piso frente al muro, miró la pintura con serenidad. Del pasillo vacío, una gran puerta se dibujó en la pared de piedra mientras que el rubio entraba con seguridad.
En el camino a la sala se había presentado, donde miró caminos de todas las desordenadas cosas que allí se encontraban, acompañadas de los leves sonidos lo desconcertaban en ocasiones, le hacían apresurar su paso hacia su destino para encontrar su objetivo.
Encontró bajo una manta su cometido, donde reveló un gran armario, lo analizo por un largo rato simplemente con la vista, y se concentró en las medidas que leyó en sus notas. Pasó un largo tiempo dentro de aquella sala hasta el punto que la presión y la jaqueca volvían, comenzando a sentirse incómodo nuevamente consigo mismo.
"Al menos lo encontré...". Resignado, se dispuso a regresar a su dormitorio para descasar de su día, odiándose al recordar que la mañana siguiente tenía una labor en la biblioteca que atender, se tiró a su cama cansado, culminando otro día más.
Hermione se despertó dispuesta a confrontarlo, pero el chico no se presentó a su castigo por la mañana. Los días restantes, buscaba encontrarlo por casualidad pero no coincidían sus clases con Slytherin en el resto de la semana, así que puso fe al único memento que podría seguirlo, la cena en el Gran Comedor.
"...después de la cena, puedo tener una oportunidad..."
Al llegar la hora de la cena, Hermione salió de la Sala Común apresurada a las mazmorras hasta que por fin lo visualizó muy lejanamente caminaba delicadamente como siempre hacia el Lago Negro, miró cómo se alejaba y entre la noche se recostaba en el mismo lugar que el día anterior...
La castaña se acercó con sigilo y carraspeó un poco para llamar la atención del rubio.
-Vengó a anunciarme antes que te ahogues en el lago.- le dijo graciosa.
-¡Venga! Si tienes sentido del humor leona. Eres pésima. -sonrió irónico Malfoy a la chica.
-Eres el menos indicado en estos momentos...- mostro el pergamino.-Explícame esto...
-Se llama agradecimiento, ahora veo que llegar a 6to año no te dio neuronas para leer...
-Deja de subestimarme, ¿para que querrías tú darme las gracias a mi?.- le renegó viéndolo directamente a los ojos.
-¿Por qué querrías tú ayudarme a mi con mis molestias?.- le contesto sin bajar la mirada.
El silencio se hizo incómodo sin tener respuestas...
-Sólo... quiero la receta de lo que me diste... no quiero hacer visitas innecesarias a la enfermería y esa cosa me hizo dormir.- le dijo firme sin inmutarse.
-...me tratas como escoria, me pides cosas como si fuera tu sirviente.- la rabia llenaba su voz, sentía que la trataban con servidumbre.- ¿¡QUIÉN DEMONIOS TE CREES!? A veces, la gente es amable Draco, sólo a veces hasta alguien como tú.- estaba llegando muy lejos con su conversación.
Draco sonrió a lo bajo y dijo con la voz cortada:
-Soy un monstruo, y sigues aquí...- la miró directamente.- Granger, así como mencionaste hasta alguien como yo sabe dar las gracias.
Se quedó inmovilizada, Draco se acercó sin demora estaba a centímetros de ella; los grises ojos la miraban decididos podría simplemente insultarla y volver a tratarla como basura y no lo hacía...
"...Harry, él ya no es el mismo... se le ve enfermo."
El pensamiento que ella misma afirmó hace días, le hizo darse cuenta que algo pasaba y estaba marcando una diferencia.
-Pelo de ángel, esencia de lavanda, madera de anís, flor del sueño y té rojo...-dijo cortadamente.
-¿…qué estás diciendo?.- hizo una mueca de confusión.
-Es la receta de mi poción, está hecha con ingredientes muggles y algunos mágicos por eso no es normal.
-Granger...
-No, no me debes nada, es más fue agradable recibir tu nota...- dijo honestamente sin bajar los castaños ojos del él.-...Es soló que es complicado verte...así. Cuando me desprecias y luego eres, eres...- decía nerviosa con ademanes extraños en sus manos.
-¿Qué soy...?.-y la miró más profundamente.
-Más Humano...
Huyó de la presión de los bellos mercurios que comenzaban a reflejar la luz de la luna.
