La cuenta regresiva ante las vacaciones estaba cerca, todos comenzaban a preparar sus baúles para volver a casa y tomar un descanso de las agitadas semanas de trabajo.
La noche anterior, Draco tuvo un encuentro con la Gryffindor, haciéndole ver los descuidos de la situación en que se encontraba, y esa mañana no encontraba fuerzas para salir de su cama. Resignado, soló por los quejidos en su estómago, salió por comida con desgane, al entrar al Gran Comedor se sentó a lado de Zabini y Nott, fingiendo estar interesado en la plática.
La incertidumbre de saber si Granger diría todo aquello de lo que se enteró, lo hacía mirar de reojo a la mesa de los leones buscando algún comportamiento diferente, pero solo vio entrar a Potter y Weasley como siempre.
"...ayer fue una situación muy extraña..."
Miró su brazo, que por primera vez en todo el año mostraba sin ningún temor.
"Ese hechizo que me mostró es muy complicado para cualquier estudiante, quisiera que no me sorprendiera que realmente controle su magia tan bien..."
Sonrió con tranquilidad por alguna inercia, su mano recordó el cálido tacto cuando la castaña le curó el puño...
"¿Estás pensando en ella? O peor ¿Estás confiando en ella?..."
"No me ha delatado"
"Es una sangre sucia, Malfoy"
"...me aborrecen los pensamientos de calma que me provoca..."
"...estás cayendo..."
Mientras mordía su manzana y comía sus panecillos, su mente comenzaba disputas que decidían que pensar de la leona; mientras que por fuera, se veía su cara arrogante disfrutando su desayuno en paz.
-...al fin tenemos las tardes libres.- gritó Crabe en el comedor.- estoy harto de hacer deberes, sólo porque los maestros hablan muy rápido.
-No hablan rápido, es que tú eres muy estúpido en ello.- protestó Blaise en la intromisión.
... solo... quiero... comer sin que me... interrumpan.- expreso Goyle llenando su boca de comida ignorando las conversaciones.
-¡Hey! Crabbe, Goyle, quiero verlos en la Sala Común por la tarde, sin retrasos, por favor, dejen de comer con la boca llena, no sean asquerosos.
Ambos afirmaron y siguieron en su dicha. Mientras que Draco se levantaba a retirarse, de nuevo en su habitación.
Hermione seguía hundida en sus cobijas, abrazando sus almohadas, mirando a la nada. Tenía en su mente una guerra de moral y también de mantener la palabra por aquello que vio la noche anterior, vagas ideas en la mente de todo los escenarios y ninguna era favorable para nadie.
Si le decía a Harry sobre Draco, el pelinegro actuaría por impulso, no vería las cosas como ella; con la obsesión que se acreditaba ese año Potter por la serpiente, podrían matar a los Malfoy... y sería su culpa; si conservaba el secreto...Malfoy seguiría su plan, podría lastimar a alguien... a lo cuál también sería su culpa dejarlo suelto.
"...o podría convencerlo de abandonar todo y así todos se salvarían..."
"Ridícula... es Malfoy...no cualquiera"
"...no es un asesino...sólo tiene miedo..."
La imagen de aquella noche regresó...
"...anda, vete...".- le dijo Draco regresando su varita rozando su mano de una inusual forma.
"...sólo está confundido..". Resignada, decidió salir a desayunar y pudo visualizar la mesa de las serpientes sin encontrar ese punto rubio que buscaba, decidió dejar de abrumarse y disfrutar su desayuno de forma placentera. Ese día tendría que ordenar su baúl para prepararse, ya que pronto sería la Fiesta de Navidad de Slughorn.
La tarde pintaba los vitrales del salón del director con tonos brillantes, la nieve se atascaba en las ventanas y olía a Navidad por doquier; dentro un profesor y un alto anciano discutían.
-...Tus favores, Albus, cada vez se salen más de los estribos...- protestaba Snape sentado en la silla
-Necesitas presionar al joven Malfoy, averiguar sobre el plan que tiene para poder disponer de él y Narcissa a tiempo...-recitaba calmado el profesor Dumbledore.
La mirada de Severus se paseaba por los estantes, sabía que las alternativas de su superior eran pocas ante la cuestión.
-Lo llamaré de nuevo a mi despacho...aunque lleva varias veces evitándolo...
-Sigue castigado con la señorita Granger?.- comentó con duda tocando su barba.
-No, ahora McGonagall es quien lo tiene haciendo los deberes que no hace, y también Flitwick, ¿Por qué cuestiona si estaba con Granger?.- miró arqueando la ceja
-Tenía esperanza de que influyera de modo positivo, pero cuando tuve conocimiento del incidente del collar, dudé...
-...no se que tiene planeado, pero Narcissa le pidió no ir estas festividades a casa, creo que quieren que se quede por algo más que estar lejos del Señor Tenebroso...- miró al anciano especulando.
-Son épocas de regalos y paz, abundancias...- se sentó de nuevo en su silla.- en otras circunstancias el chico no estaría aquí.
-Me quedaré yo también, pondré más atención, ya que no abra más alumnos .- comprendiendo la oportunidad.
-...Es buena idea Severus, yo por mi parte haré mis preparativos, tengo un plan...- levantó la mano marchita sonriendo de medio lado .- puedes retirarte.- salió del despacho del director.
La noche fría cubría el castillo y era la última guardia como prefecta del año en curso; la leona se paseaba con la bufanda hasta los oídos caminando rápidamente en los lúgubres pasillos. Las antorchas no despedían tanto calor como se apreciaban y el frío hacía que la chica acelerara más el paso. Al terminar, miró como el fuego se debilitaba tenuemente, ya no eran horas para ningún alumno y su guardia al fin concluía, para cortar camino a la Sala Común decidió ir por uno de los pasadizos que Harry le mostraba.
Con diez minutos de vagar sin ningún lado, terminó en un piso raro que le costó reconocer frente una alta puerta de madera; pensando que si entraba allí quizá podría ubicar mejor su dirección a la Sala Común, se adentro en ella sin mas. Las luces de los altos ventanales daban luz de luna a la habitación, alumbrando en lo alto una cortina, un gran marco mostraba un elegante espejo, el cual la chica miró su reflejo; se acercó lentamente y jaló de la cortina transparente que lo cubría.
-... Oesed lenoz aro cut edon isara cut se onotse.- leyó Hermione.- no puedo creerlo es el Espejo de Oesed.
La castaña observó detenidamente el objeto maravillada de su composición y luego tomó su tiempo de fijar la imagen gemela que se proyectaba. Podía verse, con su túnica y su larga bufanda.
"...no cabe duda que el mito, no compara al espejo
...sólo puedo verme a mi..."
Mientras terminaba la frase otras figuras se miraban acompañando su imagen.
"No puede ser...¿Madre? ¿Padre?"
Giró su cabeza al ver que se encontraba sola.
"¡...es cierto! El espejo muestra nuestros deseos... Veo a mis padres orgullosos que termine mis estudios... ¡Oh Merlín! Y mira Harry y todo el ED están a salvo... Y Ron..."
La imagen del pelirrojo la saludaba, pero a su lado veía, que muy feliz, tenía a otra castaña compañera de la mano.
"...vaya...es feliz..."
Se quedo mirando la escena completa un rato, sus amigos y su familia estaban a salvo y felices en su visión de lo que esperaba en un futuro y eso le dio calma. A su vez, llevo sus manos heladas a sus bolsillo y tocó un suave tacto.
Lo miró delicadamente, el pañuelo y aquellas iniciales, mordió sus labios con vergüenza pues un pensamiento vago le vino a la mente y se fijo de nuevo al espejo. La imagen de Draco abrazando a la chica... sus frentes estaban una contra la otra, mientras su mano del rubio se dirigía a su mentón...
- Granger, ¿me puede decir que está haciendo en este lugar?.- la tosca voz de Snape la hizo reaccionar.
Hermione giró rápidamente.
-...bueno Profesor...hoy me toca la guardia de prefectos y yo...
-20 puntos menos Gryffindor, está prohibido entrar en estos salones.- respectó Snape a la chica.
-Me disculpo.- Bajo la mirada y se detuvo antes de llegar a la puerta.- Profesor, ¿el espejo muestra el futuro?...
-No se si usted es muy lenta o juega conmigo, pero creo que ambos sabemos que objeto es.- le bufó enojado.
-Observe cosas que no podrían ser posibles...
-Señorita Granger, 10 puntos menos.- interrumpió Snape notando el pañuelo en su mano.- la inscripción del espejo muestra que claramente es el deseo del corazón, así que le pido que se retire de aquí antes que deje sin puntos a su casa.
-Me retiro, Buenas noches.- y salió apresuradamente de allí.
"...Albus Dumbledore... funcionas de modos misterios y demasiado acertados"
Sonrió irónico el profesor antes de salir de allí.
