La mañana de la velada de Slughorn tenía un matiz de incertidumbre para todos, algunos que tuvieron el honor de ser invitados estaban emocionados y aquellos que no asistirán miraban con desdén y curiosidad.

A lo largo del día, Draco se mantuvo en la Sala Común con Crabbe y Goyle discutiendo sobre las veces que sus actuaciones de niñas pequeñas pudieron poner en riesgo la vigilancia.

-Ya que todos estarán en la fiesta, tanto maestros como sabelotodos no tendré que preocuparme.- afirmó Draco con seguridad.

-¿Porqué no te invitaron Draco?.- preguntó Goyle sin medir sus palabras.

-...porque el idiota de Slughorn intenta no relacionarse con familias que están en Azkaban, si el idiota de Potter no hubiera sentenciado a mi padre, yo sería el consentido de ese gordinflón...-decía apretando los puños.

-...entonces...¿está noche podremos cenar infinitamente sin que nos pidas hacer...?.- dijo Crabbe con los ojos abiertos.

-Si tarado, hoy pueden llenar sus estómagos hasta morir si quieren.- y salió molesto hacia su cuarto.

Era el día perfecto para andar sin problemas en el castillo, se arregló un poco como si fuera a ir a la fiesta mientras miraba a Blaise acomodarse su túnica de gala.

-No sabía que estabas invitado Draco.- le dijo con altivez.

-...y yo no sabía que fueras tan estúpido para pensar que no iría.-mientras acomodaba las mangas de su camisa.

-Dado que la mitad de las chicas que están allí no son de tu agrado, dudo que seas pareja de alguien de allí...- contestaba Blaise ajustando su corbata.- a menos que no esté enterado y tú seas la pareja secreta de Granger...

La expresión interna de Draco lo tomó por sorpresa, el pensamiento de aquella situación le dio una punzada en el estómago y un sabor amargo en la boca.

-...¿A quién le importaría ir con la sangre sucia que tuviera que ser una sorpresa..?

-A muchos Draco, Ella y la chica comadreja no están del todo mal, pero siguen siendo algo...ordinarias; en fin siempre hace esas cosas esa sangre sucia, la última fue con Krum...

"El tonto Krum... ese idiota cavernícola... recuerdo que ese fue el único día que no la podía reconocer se veía tan...distinta..."

-...me voy Draco, te veo en la "fiesta", jajaja.- salió burlándose de él cerrando la puerta a su paso.

"No tengo tiempo que perder, es la única ocasión que tengo de no ser detectado por Potter o Snape y me dejen hacer mi trabajo..."

Al abrir el cajón de su gaveta, buscó su pañuelo para ponerlo en su saco...

"Merlín...Granger lo tiene..."

Con desgané, busco en su baúl otro pañuelo y sacando el bastón de su padre para admirar, cómo cada día su arte. Su única preocupación de esa noche era que la fiesta del viejo Slug, estaba en el mismo piso de la sala; así que verlo salir de allí sin supervisión podría ser una mala idea, pero se calmó al pensar que muchos tendrían unas copas encima que no pensarían mucho en su presencia.

Salió de la habitación con elegancia dirigiéndose a la Sala de Menesteres.

Hermione se arreglaba para la velada, se miraba en el espejo del baño con su varita en mano acomodando la salvaje melena, y después suspirando entre tiempo por la imagen del espejo en su cabeza. Se miraba en el reflejo sonrojada.

"El verdadero deseo del corazón..."

El pañuelo estaba en el tocador y lo miraba constantemente, no sabía que estaba surgiendo en ella, pero sabía que era el camino más oscuro. A lo largo del día, se pensaba la posibilidad del porque surgiría una visión así... El porque los acontecimientos de aquellos días le mostraban una visión tan irreal.

Malfoy no la toleraba, múltiples veces se lo había demostrado; pese a ello, sus constantes discusiones mentales pensaba que jamás miró las cosas de la forma consiente que lo hacía ahora.

Draco era un hombre, y no cualquiera en este punto, más allá de su aspecto físico que claramente era altamente atractivo; el chico realmente era inteligente, astuto y ambicioso; estaba claro el porqué era un Slytherin, y el porqué esas cualidades eran admiradas por ella en cualquier ser humano, muy a su pesar no las admiraba en personas como él...

"¡Exacto!, la respuesta es esa, es porque es él... En cualquier otro ser humano su forma de ser, hasta su arrogancia, le darían un toque irresistible ante todo... pero no busco ese alguien en él...

Quiero un alguien que no vea sólo en mi el pasarle la tarea o que soy lista sin mirarme como soy..."

Los motivos iban y venían, hasta que las campañas del reloj de la Sala Común marcaban la hora que acordó con McLaggen

"...lo confieso, si hay gente peor que Malfoy... En que lió me metí..."

Tomó el pañuelo escindiéndolo entre sus prendas y salió de allí resignada a soportar una noche con el Gryffindor.

"...mejor hubiera llevado a Draco, si el chiste era sabotearme... al menos con él no me sentiría así..."

Se miró por última vez, comprendió con un gesto de derrota lo que dijo saliendo hacia la fiesta.

Durante toda la noche sus intentos de reparar el armario resultaron gratificantes colocando una manzana dentro del armario .

-...Harmonia Nectere Passus... Harmonia Nectere Passus.-Espero unos momentos y respiró sereno.- Harmonia Nectere Passus... Harmonia Nectere Passus.

Al abrir la puerta, aquella manzana tenía la marca de unos dientes en su reverso, la prueba había sido un éxito. Pasadas las horas, decidió terminar su labor en la sala, al salir, después de que las puertas del muro se desvanecieran, camino hacia el amplio pasillo.

-...miren nada más que tenemos aquí...- miró Filch con una sonrisa de burla.- el hurón está fuera de la cama...

-...estoy saliendo de la fiesta apestoso squib...- mientras lo jalaba con ímpetud.-¡...no me toques!

-Tu ibas a colarte a la fiesta como todas las sabandijas que han pasado por aquí, ¿acaso el gran Malfoy ya no es de los favoritos...?.- miraba cínicamente al ojigris.- Vendrás conmigo...- le dijo con firmeza arrastrando a Draco dentro de la fiesta.

Hermione al encontrarse con McLaggen rectificó el error en su plan. Aquel chico todo el tiempo hablaba intentando pavonearse ante la castaña, mientras que ella sonreía nerviosa por querer salir corriendo de allí. Al llegar saludo a sus compañeros y pretendía fugarse de él para poder estar sola.

De un momento a otro, con estruendo, Argus Filch iba arrastrando a Draco Malfoy por una oreja.

-Profesor Slughorn -dijo Filch con su jadeante voz.-, he descubierto a este chico merodeando por un pasillo de los pisos superiores. Dice que venía a su fiesta pero que se ha extraviado. ¿Es verdad que está invitado?

La chica miraba confundida la escena, ¿qué estaba haciendo Malfoy allí?, después miró como el chico se soltó con un tirón del squib.

-¡Está bien, no me han invitado! -reconoció a regañadientes-. Quería colarme. ¿Satisfecho?

En ese instante Hermione miró a Draco y esté le evito la mirada, ella sabía perfectamente que no se trataba de ello.

-Te has metido en un buen lío, te lo garantizo, acaso no dijo el director que estaba prohibido pasearse por el castillo de noche, a menos que tuvieras un permiso especial, ¿Eh, eh?

-No pasa nada, Argus -lo apaciguó Slughorn agitando una mano-. Es Navidad, y querer entrar en una fiesta no es ningún crimen. Por esta vez no lo castigaremos. Puedes quedarte, Draco.

La súbita decepción de Filch era predecible; sin embargo, observando a Malfoy parecía tan decepcionado como el conserje. Se acercó al profesor, le sonreía y estaba dándole las gracias a por su generosidad.

Hermione estaba inquieta, seguía con Luna y Harry esperando una nueva acción del rubio, pero este sólo actuaba elogiando al Slughorn.

-No tienes que agradecerme nada.-dijo Slughorn.- Ahora que lo pienso, creo que sí conocí a tu abuelo...

-Él siempre hablaba muy bien de usted, señor -repuso Malfoy, ágil como un zorro-. Aseguraba que usted preparaba las pociones mejor que nadie.

Snape se acercó intrépido al notar la mirada de Potter en su pupilo.

-Me gustaría hablar un momento contigo, Draco -interrumpió Snape.

-¿Ahora, Severus? -intervino Slughorn hipando otra vez-. Estamos celebrando la Navidad, no seas demasiado duro con...

-Soy el jefe de su casa y yo decidiré lo duro o lo blando que he de ser con él - lo cortó Snape con aspereza-. Sígueme, Draco.

Se marcharon, Snape iba delante y Malfoy lo seguía con cara de pocos amigos.

Hermione miró a Harry, quien vaciló un momento y luego dijo:

-Vuelvo enseguida, Luna. Tengo que ir... al lavabo.

-Muy bien -repuso ella alegremente.

La chica se propuso a seguir a Harry pero al notar la presencia de McLaggen cerca decidió perderlo definitivamente para salir de allí.

-... no puedes cometer errores, Draco, porque si te expulsan...

-Yo no tuve nada que ver, ¿queda claro?

-Espero que estés diciéndome la verdad, porque fue algo torpe y descabellado.

Ya sospechan que estuviste implicado en el collar.- repuso molesto el profesor.

-¿Quién sospecha de mí? -preguntó Malfoy con enojo-. Por última vez, no fui yo, ¿de acuerdo? ¡No me mire así! Ya sé lo que intenta hacer, no soy tonto, pero le advierto que no dará resultado.- ¡Puedo impedírselo!

Hubo una pausa; luego Snape dijo con calma.

-Vaya, ya veo que tía Bellatrix te ha estado enseñando Oclumancia. ¿Qué pensamientos pretendes ocultarle a tu amo, Draco?.- sin bajarle la mirada.

-¡A él no intento esconderle nada, lo que pasa es que no quiero que usted se entrometa!

-Por eso este año me has evitado desde que llegaste a Hogwarts, ¿no? ¿Temías que me entrometiera?

-¡Pues castígueme! ¡Denúncieme a Dumbledore! -lo desafió Malfoy.

Se produjo otra pausa, y a continuación Snape declaró.

-Sabes muy bien que no haré ninguna de esas cosas.

-¡En ese caso, será mejor que deje de ordenarme que vaya a su despacho!

-Escúchame -dijo Snape en voz tan baja-, yo sólo intento ayudarte. Le prometí a tu madre que te protegería. Pronuncié el Juramento Inquebrantable, Draco...

-¡Pues mire, tendrá que romperlo porque no necesito su protección! Es mi misión, él me la asignó y voy a cumplirla. Tengo un plan y saldrá bien, sólo que me está llevando más tiempo del que creía.

-¿En qué consiste tu plan?

-¡No es asunto suyo!

-Si me lo cuentas, yo podría ayudarte...

-¡Muchas gracias, pero tengo toda la ayuda que necesito, no estoy solo!

-Bien que estabas solo cuando deambulabas por los pasillos sin refuerzos, lo cual fue una tremenda insensatez. Estás cometiendo errores elementales...

-¡Crabbe y Goyle me habrían acompañado si usted no los hubiera castigado!

-¡Baja la voz! -le espetó Snape porque Malfoy cada vez chillaba ms

-¿Qué importa eso? -lo cortó Malfoy-. ¡Defensa Contra las Artes Oscuras! ¡Pero si eso es una guasa, una farsa!

-¡Es una farsa, sí, pero crucial para el éxito, Draco! ¿Dónde crees que habría pasado yo todos estos años si no hubiera sabido fingir? .- afinó la voz para sentenciarlo.-¡Escúchame! Es una imprudencia que te pasees por ahí de noche, que te dejes atrapar; y si depositas tu confianza en ayudantes como Crabbe y Goyle...

-¡Ellos no son los únicos, hay otra gente a mi lado, gente más competente!

-Entonces ¿por qué no te confías a mí y me dejas...?.- tratando de convencerlo.

-¡Sé lo que usted se propone! ¡Quiere arrebatarme la gloria!.- gritó molesto de todas las preguntas que le hacían.

Se callaron un momento, y luego Snape dijo con frialdad:

-Hablas como un niño majadero. Comprendo que la captura y el encarcelamiento de tu padre te hayan afectado, pero...si dejarás de disfrazar el miedo en orgullo y honor, no ocultarías la marca de tu brazo...

"...¿Cómo demonios lo sabe...?"

Se giró con pasos apresurados y se alejó a zancadas por el pasillo contrario de la fiesta...