Draco quedó varado en su cama pensando en todo lo que estaba a punto de suceder, la mecha estaba encendida, era la adicción de saber que se sentía vivo de nuevo que realmente estaba abrazando esa idea que tenía dentro desde la situación en el baño, y ahora culminaba en un beso en la oscuridad de los pasillos del castillo.
Tenía confusión y dicha, mezcla extraña para su situación, pero ante todo su astucia y el miedo lo calmaron extrañamente era hora de ver las cosas en frío, estaba dispuesto aceptar su rara situación aún sin comprender cómo poner las precauciones necesarias para con él mismo.
El camino oscuro que escogió en ese momento se pintaba tenue con algo de luz, la leona no iba a dejar el asunto tan fácil, así que tendría que tomar todas las medidas que no querría en otras situaciones.
"...maldita, todo mi orgullo seducido por esa..."
Sonrío por lo bajo, el orgullo estaba en alto aún, y lo poco que había cedido le dejó notar el porqué a todas las situaciones que pasaron desde el castigo en la biblioteca así todo comenzó a tomar sentido ese extraño año. Él solo cedió. La fragilidad en esta etapa le mostraba que cayó rendido sin protestar al amor de la leona.
"Rayos... tenía que pasar cuando estoy en esa misión... Si alguien se entera de esto..."
Estaba en lo cierto, su secreto era muy caro, un precio que no sólo era un simple capricho.
No podía darle muchas vueltas, el extraño sentimiento de amor, que no sintió nunca por nadie estaba latente por ceder en tan frágil situación. No le gustaba cualquier persona, era la mejor amiga de su rival y enemigo de su amo, de una traidora de sangre para su familia, de una Gryffindor. El plan se podía echar a la basura ¿y si se rendía?, ¿si iniciaban su vida de nuevo sin prejuicios?, era una fantasía tonta en la que el mundo se hacía perfecto, no era tan vil para dejar a su madre aún lado, ni a su padre que estaba encarcelado, no merecían ver a su hijo huir por caprichos.
"¡...por Merlín! mi madre..."
Toda la atmósfera de sueños se frustró en ese momento, la realidad se volcó sobre él. Se recostó esperando que aquella noche fuera un raro sueño, donde pudo besarla a media luz y sentirse vivo de nuevo...
"...no puedo creer que la besé... si que está demente..."
La noche y la nieve se desvanecían delicadamente mientras el amanecer se pintaba a lo alto.
No podía dormir, su cabeza rondaba en todo aquello que podría pasar desde ahora. Era precavido, y una vez admitida su debilidad no iba a permitir poner más cosas en peligro.
"Eres un idiota Malfoy..."
Se regañó a sí mismo, rindiéndose a pensar que lo más importante era que esa situación y su cólera, le habían despertado el valor de tomar su decisión aunque no quería tomar esa medida. Se paró de la cama y se alistó, ese era el último día que muchos estudiantes tendrían; a las 10 am se alistarían para tomar el tren por las vacaciones de Navidad.
Draco se dirigió fuera de las mazmorras a primera hora en dirección aquella parte del castillo. Había tomado una decisión...
...knock knock...
Espero un rato y por fin escucho una voz...
-...espero que quién sea que me esté molestando a estas horas tenga una buena excu...-abrió la puerta Snape interrumpiendo su diálogo.
-Necesito hablar con usted.
Levantó la ceja y lo miró con frialdad.
-...no creo haberte persuadido lo suficiente para que tan rápidamente tú vinieras a este despacho a irrumpir...
-¿Quería ayudarme no?, Así se sentirá mejor con usted mismo y su miserable juramento.
-Malfoy, deja de hablarme como si fuera uno de tus inútiles secuaces, ¿Qué quieres?
Draco tomó aire su confesión le iba salir muy cara, iba a ser juzgado y probablemente estaba dejando a un lado el plan, pero el disponer de esta opción le garantizaría la forma de proteger a todos por un momento.
-Necesito un método de protección para alguien, ya que si yo f...
-Nadie tocará a tu madre, Draco, eso tenlo por seguro, en este punto ella es...
-No estoy hablando de mi madre...
Snape cambió su cara incrédulo de la situación. Sabía por dentro a quién se refería y disfrutaba en sus adentros que esa situación se clamó tal cuál como Dumbledore lo predijo, así que tomó con decisión la oportunidad de indagar más a fondo.
-¿Esto tiene que ver con tu misión?
-No.
-Entonces no tengo ninguna intención de intervenir, sólo porque andes de caritativo.
-Necesito proteger a Granger...- dijo secamente el ojigris.
El silencio de esa frase hizo al profesor abrir los ojos y reír irónicamente. Lo estaba confirmando, el plan claramente era ridículo pero tenía que descubrir la intervención de la chica en ello, aún así disfruto el momento para burlarse de él.
-Vaya, vaya. Tú, Draco Malfoy, enamorado de una hija de Muggles, que honor y que gloria...
Draco levanto la varita firmemente, estaba furioso. No tenía otra opción, sabía que confiarle ese secreto a Severus garantizaría su seguridad así como lo hizo su madre con él, se planteo planes alternos en su mente donde incluían sólo borrar los pensamientos de la chica pero a esa altura el ferviente corazón de Draco ya estaba en un posición de curiosidad y éxtasis por querer saber que podría deparar aquella tragedia.
-No me interesa si esto le da satisfacción o no, pero no le voy a permitir burlarse de mi en mi cara.
-Es irónico solamente.- se giró y se fue en camino a su asiento.- si alguien se entera de esto van a matarte; Draco, no sólo es por tu traición si no porque ella es la mejor amiga de Potter o peor aún la torturaran para jugar contigo, de verdad que eres un idiota...
Fijó su mirada fuertemente en el profesor con rabia sobre sus burlas, sabía que todo lo que decía era la verdad, pero había tomado la decisión de no retractarse de pedirle ayuda.
-¿Quería sentirse útil o no?, usted sólo quiere quitarme la gloria mientras...
-¿Gloria?.- se rio con gran sarcasmo.- Arriesgó mi cuello por apoyar a tu familia, la única cosa que me interesa es salvar mi vida, y esta no estará a salvo si tú haces estas estupideces...
-¿Va ayudarme? O ¿Cuántas burlas más tengo que soportarle para esto le sea más satisfactorio?
-¿Me dirás el plan que tenías?
-No.- Draco fijo más fuerte la mirada y confirmó que esa era su voluntad.
-Es increíble cómo toda esta ambición te va a llevar a tu perdición, tú sabes que tienes que hacer, sólo borra su memoria y olviden que todo esto sucedió...
-No quiero usar esa opción... Yo..
"Dumbledore tenía razón..."
-Los dos estudiantes más inteligentes en su generación cometiendo la estupidez más grande del mundo.- aplaudió cínicamente colocándose de pie en el borde de su escritorio.-a este punto me imagino que ya sabes que siente Granger por ti, si no, no estarías suplicando la ayuda.
-Si...
-No se que cambios tendrá tu plan Draco, pero estoy seguro que sabes que en algún momento ella sabrá todo...
-Ella sabe que soy un Mortífago...
-Desde cuando?
-Desde hace unos días, ella me enseñó el hechizo para cubrir mi brazo...
"Es exactamente lo que Albus deseaba..."
-¿No te delató?
-Hasta donde sé, No...
El cambio de la situación se volvía aceptable para el profesor,
Draco no veía la verdad, la relación se estaba construyendo con confianza y eso atrajo al rubio como pólvora buscando fuego, era peligroso para ambas partes pero los dos, como una bomba, soló buscaban un momento y estallar.
-Necesitan olvidarlo es un suicidio para ambos, te van a obligar a matarla...
-No pude hacerlo...
Esa mirada hizo que Severus comprendiera todo lo que sucedía; Draco le acaba de dar a entender que intento matarla. Allí comprendió la razón porqué Dumbledore quería aquella interacción a cambio del precio más alto que de podría apostar.
-No vine a pedir tu consejo, quiero una solución a lo que te pedí. Si no, probablemente no tengas idea de todo...- le sonrió con ironía, desafiando al orgullo de su profesor con esa frase.
-Querido Draco, no soy tan ingenuo, pero tal parece que la posición de este tablero está a tu favor y el de tu amorío.
Snape pensó, sabía la respuesta pues Dumbledore le había dado la misma solución en un momento de su vida.
-¿De qué demonios hablas...?
-Tu situación encaja perfectamente para poder ayudarte, pero debo decirte que esto no sólo te costará caro y no lo digo por mí; tendrás como precio ejecutar tu misión con mayor precisión y tener la mente fría, de ver a los ojos a tu amada cuando hayas terminado y literalmente apostar tu vida.
Su mirada buscaba hasta encontrar un gran libro verde esmeralda, giró las gruesas páginas y miró con desdén al rubio.
-Podrías usar un Obliviate y dejarías de hacer todo este circo, no se que estás buscando...
-No quiero esos hechizos donde sólo esté vacío por dentro...
-Pides imposibles como un mocoso mimado...-seguía leyendo el gran libro y siguiendo la lectura con su dedo.- Memoriam Perpetua...
-¿Memoriam Perpetua?.-le miró extrañado al profesor que no despegaba la mirada del libro.
-Es una magia antigua como el Juramento Inquebrantable, borra las memorias y las protege en una lagrima de cristal que porta el protector; sólo puede hacerse como un acto de amor puro y no egoísta.
Una vez que el afectado por el hechizo vuelva a tener contacto con el protector, si este destruye la lágrima, sus memorias y sentimientos regresan sin causar daños.
-Es idóneo, pero suena demasiado bueno para ser verdad.
-...Si el hechizo se ejecuta mal y bajo el estigma egoísta, una maldición de sangre se portará por lo años en su ejecutor y la vida... Debe de ser un acto de amor verdadero"
Draco miró a Snape con seriedad, se sentía estúpido escuchando una historia así.
-¿De donde sacó ese hechizo?, jamás lo había escuchado.
-El libro de las historias de Merlín, es un libro de la colección de Dumbledore, de su biblioteca personal; lo "tomé" para mi lectura.- continuo leyendo.- la historia es sobre un caballero de la Mesa Redonda. Merlín le diseño este hechizo con condiciones... que ganara la guerra en un determinado tiempo, si no la lágrima desaparecería y jamás podrían amarse entre ellos de nuevo.
-¿Cómo que jamás?
-Se podrían ver a los ojos y se verían como extraños, perderían toda muestra de su amor, memorias...
-Es peor que un Obliviate...
-El Obliviate convocará lagunas mentales qué hacen que pierdan la cordura, llegando a cambiar sólo por la frustración de querer recordar esa laguna, en mi opinión es aberrante cuando lo usan. Al menos este hechizo está hecho para tú situación.
- Patético...
-...necesito que me digas que decisión tomarás.
No respondió solo azoto la puerta al salir, con dirección a prepararse ya que tenía 30 minutos antes que todos comenzaran a dirigirse abordar el tren.
Después de llegar, darse un baño, sólo tocar su cama hizo que quedará sumergida en sus sueños, aquel dónde lo sucedido aquella noche fuera el momento más eterno.
Esperar... era la cuestión.
Su cuerpo inerte recordaba la sensación en sus labios, pero aquel pensamiento fue interrumpido por los gritos en la Sala Común. Todos regresarían de nuevo a sus casas por vacaciones y la presión de tener los baúles listos antes de las 10.30 am se convertía en una bomba de tiempo.
Se levantó, se alistó, acomodando las últimas cosas en su baúl. Su risueña mente estaba detenida, en una forma melancólicamente romántica. Un ruido se escucho tras la puerta.
-Granger, tengo una nota de McGonagall, al parecer es urgente.
Hermione abrió la puerta y tomó la nota.
-Grazias.- y se giró a leer el pergamino.
Notó que aquella nota estaba en blanco así que decidió usar su varita.
-Revelio.- mientras que unas palabras se mostraban en aquel papel.
Ve a invernaderos a las 10.
Pide a alguien que lleve tus cosas al tren, podrías tardar.
MD.
Aquel tipo de letra era reconocible para ella, leía cómo ingeniosamente no daba impresión de su gran secreto.
Al mirar su reloj, notó que tenía que apresurarse para llegar a tal acontecimiento. Bajó emocionada las escaleras, al menos, hasta que se encontró con Harry y Ron en la Sala Común.
-Hermione, ¿a donde vas con prisa? .-detuvo Harry a la castaña.
-McGonagall me citó en su oficina, ¿podrías llevar mi baúl al tren?, me comunicó que sería algo tardado. Me retiró, Adiós.
Corriendo por el agujero, evitando a toda costa toparse con alguien más, llegó a los invernaderos mirando como la nieve se mantenía sobre el techo del puente, los temblores del nerviosismo eran más grandes que del frío de aquella mañana.
Miró la lejanía y el hermoso borde del lago que mostraba un páramo infinito de agua. Su temblor no cesaba, en cualquier momento aquellos ojos mercurio la mirarían para pedir la explicación de aquella noche y tenía que mantener la compostura.
Draco se acercaba con una leve sonrisa en el rostro; segundos después recordó que aún era el príncipe de las serpientes y miró con desdén a la leona.
-Granger.-Dijo sarcástico.
-Malfoy.- lo miró fijamente y con ironía .- ¿querías verme?
-...necesitó decirte algo importante sobre lo qué pasó...- suavizando un poco la voz.
-¿...qué estamos haciendo Draco?...
-Es lo mismo que iba a preguntarte...
Hermione se quedó muda mordiéndose el labio con preocupación. El viento soplando eran la orquesta que los acompañaba.
-¿Volverás a tu hogar?.- rompió el silencio de no poder contestar la otra pregunta..
-No, me quedaré en el castillo, estaré más cómodo estando sólo, y ¿tú?
-Estaré con mis padres, ya he guardado mis pertenencias.
-Creo...-interrumpió abruptamente mientras se recargaba en la pared.
-¿Si...?
-Granger...¿por qué me besaste?, Y peor aún... ¿por qué yo?.-le dijo con gesto extraño en el rostro.
Indignada por la forma en la que el chico le preguntó aquello, se acercó a su rostro a decir:
-Draco, ¿enserio eres idiota?
-¿...disculpa?.- se giró con extrañeza.
-A mi tampoco me parece normal ¿sabes? Pero deja de subestimarme...- Se acercó furiosa hacia él.- ¿Crees que no se que estoy haciendo?, Mi mejor amigo está obsesionado contigo queriendo saber que planeas, mientras yo guardo tu secreto y todo porque... porque...
-Anda mírame y dilo.- la miró retador.- ¡Crees que no se como vas a terminar esa estúpida frase!.- ese instante el ojigris determinado le dijo.-Ven aquí...
Draco la tomó entre sus brazos con fuerza en un abrazo y besó su cabeza mientras respiraba hondo.
Hermione se abrazaba de él fuertemente, mientras contenía emociones y todas las lágrimas en su intención de no develar nada.
Él analizó sus palabras, la locura que era todo aquello, no era complicado saber que estaban tomando un camino que conllevaba a la destrucción inminente. Esperar, era la cuestión.
-Deja de temblar Hermione, así que mírame...-la chica levantó sus ojos castaños en sus hermosos y grises ojos.- Eres la mujer más terca, testaruda, arrogante...
-¿Quién demonios te...?
-Cállate! Por una vez y déjame terminar.- su arrogancia le clavo los ojos.- exacto... siempre eres así; así que entiende no se que va a suceder y probablemente habrá momentos que no me soportarás, pero en este momento te quiero a mi lado, no me importa algo más y yo no estoy acostumbrado a fracasar y en este momento quiero esto, te quiero a ti y espero entiendas eso, Granger.
Estaba decidido, ella era la adición que le daba vida a esos instantes, solo por el fuego que le hizo sentir, admitirle eso le había costado todo el orgullo de aquella mañana, él no iba a perder algo que quería, era un Malfoy, él obtenía todo lo que deseaba.
-Draco... Eres un idiota.- Hermione tenía rabia queriendo soltarse de su agarre.- me haces sentirme de la única forma que odio en mi, no quiero ser una tonta por tu culpa, sentirme precisamente como una loca, hacer cosas sin poderlas controlar, eso no me va no tiene sentido pero... pero... ya no puedo ¿sabes?, y no lo quiero. Sólo quiero saber que me está pasando contigo.
Ambos se quedaron cediendo al abrazo, era rabia y orgullo hablando lo más sinceramente que podían; sus ojos se conectaron y se besaron por primera vez sin esperar que el orgullo de alguno de los dos los hiciera huir de aquella situación.
Las campanas del castillo sonaban anunciando la próxima salida hacia la estación.
-Mírame Draco, no va ha ser nada fácil y la verdad no esperaba que contigo fuera así. Sólo... por ahora no quiero pensar en ese estúpido futuro, ya estoy harta de ello. Así que está es mi propuesta, tenemos que protegernos entre nosotros, confiar en el otro y no sólo sean las hormonas que nos tienen en esta situación.- le tomó fuertemente la mano.- yo también tengo miedo de lo que está pasando, pero no vas a estar solo... ya no.
-Tonta Granger...- se conmovió aunque su dura mirada no cambiaba, le besó la frente.- hablas demasiado y sin sentido, debes irte...- concluyó sonriendo.
-No soy yo tonta, Malfoy...- y le sonrió con sarcasmo.- en todo caso tú caíste con una leona de Gryffindor, ¿no?
-O tu caíste con el príncipe de las serpientes, ¿no crees?.- Le tomó el mentón.- ya vete...- la soltó y besó su mano con fervor.- ¡Felices Fiestas!
-¡Felices Fiestas, Draco!.- le sonrió mientras se dirigía al castillo con la alegría en el rostro, sabiendo que por fin ella tomó su decisión.
Así eran ambos, sin dar explicaciones y aunque sabían que estaba pasando por su interiores... no sabían expresarse, no sabían nada más allá de su orgullo.
Estaba claro en el oscuro mundo que estaban indagando, teniendo una vela ardiente en sus manos esperando alumbrar sus nuevos caminos.
