Hermione abordó el tren con una gran sonrisa en el rostro, llegando justo a tiempo al vagón de prefectos.
El día le favoreció, ya que no tuvo que toparse a Ronald, con quien a pesar de no tener más sentimientos encontrados, siempre terminaba contra diciéndola y haciéndose lucir frente a Lavender lo cual la molestaba bastante.
Sin más que preocuparse, continuó la lectura de su libro fingiendo poner atención, pero su mente divagaba en lo que hacía unas cuantas horas sucedió.
"Bien, es hora de ir a desearle felices fiestas a Harry y Ginny"
Levantándose así para dirigirse al pasillo, miraba por los cubículos buscando alguna señal de sus amigos hasta que los encontró, dentro; Ron y Lavender se besaban sin parar mientras que Harry buscaba en la ventana una forma de ignorarlos.
"...creo que mejor enviaré lechuzas..."
Y regreso a su compartimento incomoda, borrándose la imagen con el recuerdo de un Slytherin que bombardeaba su mente.
Draco regresaba a su Sala Común con tranquilidad a pasar el resto del día, después del desayuno, se paseo por los jardines pensativo de su actual situación. Genuinamente en ese momento era feliz, Hermione se convirtió en aquello que él jamás pensó hasta ese momento, el motivo perfecto para ser él mismo.
Desde lejos, en el gran ventanal dos profesores miraban al chico caminar por los terrenos con delicadeza.
-...Albus.
Aquel profesor de oscuro semblante, llevaba toda la mañana explicando las situaciones sucedidas con el joven rubio.
-No te sientas culpable Severus, Draco tomó su propia decisión.
-Se perfectamente porque lo hace...
-Está situación puede dar nuevos panoramas compañero mío, pero al menos hasta el regreso de los chicos, déjalos disfrutar de la corta paz que le dará a sus corazones.
En esas palabras el profesor comprendió que aquel anciano sabio profesor ocultaba algo.
-La Señorita Granger partió esta mañana a Londres.- Afirmó al anciano.
-Lo sé, y me encargado de ello, en unos momentos más, la profesora McGonagall traerá de regreso a la joven Granger a Hogwarts.
-¿Señor?.- Dudo de haber escuchado correctamente.
-Informe a sus padres hace una semana sobre un "Evento de Navidad para los prefectos", les hice ver que sería parte de una sorpresa por su gran empeño y prometieron no contar sobre ello; sólo pidieron que para Año Nuevo la señorita Granger estuviera de vuelta, a lo que te pediré uses la Red Flu de mi chimenea para ello. Percibo, que la joven Granger no recibió la noticia de su estancia... Aún así estas a cargo de esta situación mientras vuelvo.
-¿Se irá de nuevo?.- le dijo extrañado Snape.
-Lo suficiente. Sólo pasaré la última Navidad en el castillo, para unas cuantas memorias más de este pobre anciano.
-¿Estás consiente de la situación que estas manipulando con Malfoy y Granger?
- "La felicidad se puede hallar hasta en los más oscuros momentos, si somos capaces de usar bien la luz", esa luz en un alma como la de Draco fue dada por Granger; Severus, tú conoces esa sensación...
-Yo no tenía nada que perder más que a...- y suspiró.- ¿Y los Malfoy...?
-Confía en tu pupilo, no son cualquier tipo de alumno, cuando te conté de la situación comente claramente el complejo complemento que son el uno al otro en sus vidas; sus casas, sus orígenes, sus actitudes, son opuestos complementos que ayudarán en este mundo tan oscuro.
-Tiene demasiada fé, en algo tan poco táctil.
-"La fuerza más grande y más poderosa del mundo, Severus, es el amor y la devoción"; sigue atento del joven Draco, porqué aunque esta situación es favorable, puede ser contraproducente si no se mantiene vigilada.
La leona bajaba su baúl del vagón, sosteniendo la jaula de Crookshanks con el otro brazo mientras buscaba un carrito.
-¡Señorita Granger, Señorita Granger...!
En la lejanía se escuchaban los gritos de McGonagall hasta llegar con la castaña.
-Señorita Granger, el profesor Dumbledore me envió por usted, requiere que vuelva al colegio de inmediato, se nos comunicó que sus padres pidieron mantenerla estas fiestas en el colegio...- informó la profesora con prisa.
-¿Pero qué...?.- le respondió sorprendida.
-Son órdenes del Director.
-Pero a mi no me han informaron nada.- comentaba la chica confusa de la situación.
-Cuando llegue, le entregarán la carta tardía de su correo; dado los filtros que hemos implicado, esta temporada mucha correspondencia quedó retrasada, le suplicó una disculpa.- la miró con la ceja levantada como si hubiera explicado aquello.- acompáñeme.
-Profesora...no comprendo...
-Son las órdenes que tengo Granger, tomé mi brazo, no perdamos el tiempo, sus pertenencias aparecerán en su dormitorio, así que le aconsejo que mantenga a su mascota en la jaula.
-...entendido profesora.- afirmó cerrando los ojos y tomando del brazo a McGonagall.
-Llegamos.- comentó acomodándose el sombrero la bruja, dándose cuenta que se encontraba en el despacho del director.- la carta se encuentra aquí.
-Pensé que no se podía aparecer en Hogwarts.
-Se me permite sólo por mi regreso una vez que me encargo que todos los alumnos hayan encontrado a sus familiares en el andén.
McGonagall tomó el pergamino del escritorio, tendiéndole la mano.
La castaña lo abrió notando claramente que el pergamino había sido forzado.
Querida Herms:
Dado los sucesos de tu abuela (qué ha estado un poco enferma) hemos decidido ir a visitarla en casa y pasar las fiestas con ella.
Ella claramente no sabe sobre la situación de tus grandes habilidades, así que hemos decidido comentarle sobre esto antes de tu llegada. Ya que se precipita una nueva etapa en tu vida.
Nos acompañarás pronto para la fiesta de Año Nuevo.
Espero no te moleste pasar las Navidades en el colegio con tus amigos y compañeros; sabemos que no ha sido fácil, pero muy pronto estaremos de nuevo reunidos.
Te queremos.
Mamá y papá.
-Vaya esta carta tiene mucho tiempo de antelación.
-Me disculpo por ello Granger, si hubiera llegado unos días antes no hubieras tenido que volver en tren.
-Está bien profesora. ¿Puedo regresar a mi Sala Común?
-Claro. Por cierto, en la cena convocamos a los estudiantes que se quedan en el colegio a comer todos juntos, les explicamos sobre las reglas y actividades en estas celebraciones, su posición de prefecta sigue siendo válida, por lo que le pido siga dando el ejemplo.
-Claro profesora, me retiró.
Salió corriendo, la tarde se marcaba en el horizonte y decidió buscar claramente al rubio para darle una sorpresa.
Draco paso la mayor parte del día disfrutando del agradable clima y la tranquilidad del castillo a solas, lo sucedido por la mañana lo tenía del mejor humor que podía pedir.
"Quizás este es mi regalo de Navidad"
Se dirigió hacia su Sala Común para al fin descansar hasta que...
-¡...Hurón! Parece ser que tienes suerte eh.- una voz le gritó a lo lejos.
-¿Quién demo...?.- Se giró rápidamente y la miró sorprendiendo.
Hermione estaba con una sonrisa de oreja a oreja, reflejando una felicidad infinita, sin pensarlo salió corriendo hacia su dirección.
Él no podía creer lo que veía, envuelta en su abrigo, la leona corría hacia él, en un intento de tomarla en sus brazos, se dio cuenta en el loco cliché que estaba entrando.
La castaña poco a poco detuvo su paso y se quedó frente a él.
-...creo que me imagine esto diferente...-dijo decepcionada
-Estamos cerca de las mazmorras, ven...
La tomó del brazo por un pasillo hasta llegar cerca de un jardín.
-Draco pero si no hay...
Tomándola de su mentón la calló con un beso. En ese punto, ella se dio cuenta que con el rubio no sería la típica relación de amor, de demostraciones eternas y escenas de películas...
Era aún un hombre arrogante y petulante que le gustaba mantener la compostura; y ella le gustaba eso. Siempre le gusto.
-¿Qué haces aquí?, yo esperaba verte de nuevo hasta el regreso de las vacaciones.
-Al parecer mis padres irán con mi abuela, pero la carta que anunciaba mi estancia en el castillo tardó un día en llegar a mi manos, ¡me quedaré esta Navidad! Y en Año Nuevo regresaré a casa.- le sonrió.-...eso significa que podremos pasar juntos las fiestas...
Sintió que el corazón le iba a estallar, parecía como si hubiera bebido Felix Felicis aquel día. Era feliz y el tenerla cerca unos días, los cuales podían vivir para los dos sin preocupación, le dio paz infinita.
-Suena muy bien.
-Pensé que estarías más animado.- lo miró extrañada.
-¡Lo estoy!, no voy a ponerme a saltar tampoco, es muy grato saber que podremos estar juntos unos días sin preocuparnos.-y la abrazo fuertemente.- ahora, ya que estarás aquí...
-Dime...
-...oficialmente señorita Granger, quiero pedirle una cita a Hogsmade.- en tono gracioso estirando su mano.
-¡Oh! ¡Señor Malfoy!, Será un honor asistir con un gran y encantador joven como usted.- le respondió con gracia.- será increíble.
Sonrieron juntos y se tomaron de la mano por primera vez. Para ambos esos momentos estaban cambiando y naturalmente comenzaban a congeniar de una forma muy diferente a cómo antes interactuaban.
La cena estaba cerca, y Hermione decidió ir a su habitación liberar a su gato de la jaula, mientras Draco iba con Snape a que le diera sus deberes de prefecto.
-Señorita Granger.- Le dijo McGonagall que estaba sentada en los sillones de la sala común de Gryffindor.- sólo algunos alumnos de esta casa se quedaron para las fiestas, no tendrá por qué preocuparse ya que son de último año; también quiero informarle sobre la salida de Hogsmeade mañana será a las 10 am y el regreso se aplazara al atardecer para quienes compraran obsequios de Navidad. No será necesario que tenga la túnica estos días en el colegio así que siéntase libre de estar con su ropa casual todo el día. La espero en el Gran Comedor para la cena. Y otra cosas con respecto a Slytherin...
Al escuchar esas últimas palabras la chica sintió escalofríos repentinos, dentro de su mente sabía que iba a escuchar el sermón, que probablemente ya habían descubierto su situación con Draco; detuvo su mente y se calmó, terminó de escuchar a su profesora.
-...sólo el señor Malfoy y un joven más se quedaron; son fechas de celebración así que si tiene oportunidad de convivir gratamente por favor...
-...no hay problema profesora.- Sintió el alivio en sus adentros.
-Me retiró.- y así salió de la sala común.
Por otro lado en el despacho de Snape, el rubio y el profesor seguirán conversando.
-Parece ser que te han beneficiado los dioses, Draco.- le decía Snape mientras escribía.- Granger se quedará contigo, te pido seas prudente ya que aunque hay pocos estudiantes en el colegio, deben ser precavidos.
-Si, si, lo que diga.-ignoraba Draco.
-Mañana revisa la salida de tu compañero de casa para Hogsmeade.- sacó un pequeño saco de terciopelo negro y le estiró la mano.- Tu madre te manda esto para tus gastos.
-Gracias, me voy.
-Se que te preguntas porque estoy ayudándote. Y no malinterpretes mocoso, no diré nada si tú no mencionas nada. Si no te juro que el Obliviate lo haré a ambos yo mismo.
Así con enojo, tomó el negro saco y salió del aula hacia la cena.
El Gran Comedor estaba adornado para la festividad y sólo dos mesas se divisaban en el centro con postres y deliciosa comida en los centros.
Solo había 20 alumnos de las distintas casas en todo Hogwarts y la mitad del profesorado se quedaban en el castillo estas fiestas.
-Buenas noches Alumnos, les agradezco su estancia en este solitario castillo este año, como saben, muchos regresaron a sus casas por los temores de estas épocas y otros gustosos, pasarán sus primeras Navidades aquí.- Dumbledore se aclaró la garganta.- la dicha de estos días y como sus Jefes de casa les comentan, es poder usar sus atuendos casuales y andar por el castillo sin pasar sus horas asignadas; la próxima salida a Hogsmeade será un privilegio para aquellos que tengan su permiso en orden pero lo más importante es la dicha de la Cena de Navidad donde todos los miembros del castillo cenamos alegremente. Felices noches a todos! Y prefectos...- señaló a Draco y Hermione a los lejos.- ya que ustedes dos son los únicos de las cuatro casas, quiero pedirles que velen por la seguridad de los integrantes restantes de las otras casas, serán la autoridad más alta después de sus profesores, así que les pido a los demás cooperen con ellos. Es todo.
Ambos se sentaron el lado a opuesto de las mesa, en lugares distintos; al recibir aquella orden Draco sintió una incomodidad en sus entrañas por la forma en la que habló el profesor.
Hermione notó el gesto de Malfoy y decidió preguntarle al final de la cena.
Mientras todos salían de nuevo a sus habitaciones, Draco espero a Hermione en la primera curva antes de llegar a la Sala Común de Gryffindor.
-¡Hey!.- llamo su atención en la oscuridad.- recuerda mañana después de recoger los permisos nos veremos con McGonagall.
-Si claro.- le respondió la castaña.- Draco...¿estás bien?, hace un momento vi un gesto extraño en ti.
-Estoy bien.- le dijo seguro.- es solo que comí demasiado. Hace mucho que no lo hacía.
-Está bien.- lo miró en sus grises ojos.- iré a descansar, ¡Buenas noches!
Se despidió con la mano, hasta que Draco la sostuvo y la tomó cálidamente.
-¿Acaso pensaste que me iría así?.- le besó los labios al ojigris profundamente.- Ahora si me voy Draco, nos vemos mañana.
El disfrute de su día no podría ser más perfecto. La dicha en sus corazones les permitiría unos días de disfrute. Antes de comenzar la verdadera tormenta.
