Los siguientes días los corazones de ambos se abrieron aún más al otro, el orgullo por fin tiro sus últimas barreras y vivían su romance de forma sincera entre ambos.

La noche anterior tuvieron la plática que ignoraron toda la semana sobre cómo llevarían su romance una vez que regresarán, Draco por su parte sabía que Harry lo tenía vigilado de alguna forma y que no sería posible verse a escondidas sin que lo notará y Hermione estaba consiente de la forma que Harry sabía eso.

Tomaron la decisión de dejar las notas en sus libros de modo discreto, y hechizarlas si pasaba alguna situación. Ser precavidos y sinceros era su única forma de apoyarse por ahora.

La tristeza de ambos se podía ver reflejada al terminar sus citas, de saber que no podrían pasar más tiempo de aquella libre manera. La melancolía en sus rostros y la tristeza se quedaba guardaba en sus adentros.

-...se que encontraremos algún modo...-le dijo la chica con un poco de entusiasmo.- se que no es muy sensato permanecer así, pero...

-Sabíamos que no iba a ser fácil... Ya tomamos esta decisión, al menos por lo que resta del año.- respiró y la tomó entre sus brazos mirando al horizonte.-...te pido no indagues en mis asuntos, y con respecto a lo de que soy Mortífago, necesito que confíes en mi...

El respirar de Hermione se volvió pesado de recordar esa realidad, Draco tenía la Marca Tenebrosa y al Señor Oscuro obligándolo ha actuar contra su voluntad; prometerle no indagar era su martirio, ya que sabía que tanto Harry como Dumbledore tenían clases especiales intentando acabar con su amo y el pelinegro llevaba días observando al rubio para descubrirlo.

La moral de ella se quebrantaba cada vez que recordaba que le guardaba el secreto a su amigo, pero tomó su propia decisión como alternativa de proteger a los Malfoy, así como guardarle el secreto que Dumbledore también lo sabía. Tenía que confiar en el Slytherin que tenía sus propias decisiones también.

-...confió en ti, pero te pido que no hagas nada igual de estúpido como lo del collar... no dañes inocentes y piensa que harás con tus decisiones.- le dijo firme y tajante.- cuando todo esto acabe... me gustaría ver algo distinto que estarnos preocupando porque nos descubran.

-De acuerdo.- el ojigris no estaba muy seguro con esa respuesta pues sabía que la misión de matar a Dumbledore era la perdición de su persona, él mismo estaba buscando de todas las formas evitar llegar a esa situación y limitarse a hacer lo que los demás le decían; los últimos días daría forma al resto de su futuro, pensando cómo evitar perder todo lo que tenía en esos momentos sin perder su vida de por medio.-por cierto, debes entender que estar contigo no significa que soporte a tus amigos, seguiré siendo el mismo una vez que regresemos.

-Lo veía venir...

-Esto apesta... ojalá todo fuera cómo está última semana.

Siguieron abrazados sin mirarse, sabían que esa conversación era tensa para ambos, pero necesitaban sobrevivir de alguna forma si querían tener una oportunidad de su locura a su manera.

El último día de la estancia Hermione tenía todo listo para ir a casa, y un caprichoso Draco no podía dejar de pensar que se alejaría, realmente no quería dejarla ir, aunque sabía que era bueno para él también tener unos días a solas, pues le pondría de nuevo los pies en la tierra con lo que estaría planeando.

Se levantaron temprano para dar su último paseo juntos, ya que Severus se encargaría de dirigir a Hermione a la chimenea del director para su regreso a casa. Se quedaron en un pasillo, mirando lo lejano que se veían los agradables días.

-...intenta no escribirme, son unos cuantos días...-le dijo sin mirarla.- a menos que gustes que yo te escriba a ti... así garantizo que mi búho sea el único que nos de los mensajes...

-Sería grandioso recibir tus cartas, me parece bien.- tomó el rostro del joven y lo miró seriamente.- me voy en una hora... al menos mírame a los ojos.

-Deberías quedarte aquí...

-Yo también lo deseo, pero también quiero pasar tiempo con mis padres.-lo abrazo fuertemente.- deberías pedirle a tu madre que venga a verte... podría ser agradable que esté aquí pasando Año Nuevo contigo.

-Le preguntaré a Snape sobre ello...

El tiempo voló y la hora se acercaba, ambos se encontraban en el mismo arco donde se besaron en la noche de Slughorn y decidieron revivir el beso que desató su bella tormenta.

Antes de entrar a su Sala Común la chica miró su bolsillo...

-¡Tu pañuelo! Aún lo tengo y no podía regresártelo.- le tendió la mano con el objeto.

-Si te gusta, quédatelo.- y le apretó la mano besándola con la comisura.- ten algo de mi cerca aunque no esté contigo.

La chica no podía creer el comportamiento tan cortés y pasional del chico, si no supiera que ese hombre era el mismo arrogante que años antes la insultaba, jamás se hubiera pensado que existía ese comportamiento en él, podía sentir sus intenciones que eran claramente reales, él la quería...

Draco solamente se tendía a la fe que le daba la situación, ha ser devoto de lo que le mantenía cuerdo y con vida hasta el momento. Sabía perfectamente que no merecía nada de lo que estaba sucediendo pero sinceramente comenzó a quererla de una manera inconmensurable, por ahora haría lo que estuviese a su alcance para que ambos estuvieran bien antes de destruirle el alma con su dolorosa verdad.

-Adiós Hermione.- le sonrió y besó su frente.

-Adiós Draco.- tomó su rostro entre sus manos y se fue.

-Feliz Año Nuevo!.- dijeron ambos antes de soltarse.

Hermione llegó al despacho del director acompañada de Snape quien terminaba de conjurar la Red Flu hacía su hogar de la castaña.

-Señorita Granger, está todo listo, sus pertenencias llegarán en un momento después de su partida, espero que haya hablado con el señor Malfoy...

La cara de Hermione tenía un intenso color al no terminar de escuchar la frase, sentía que desde que el sabio profesor le confesó que sabía su secreto, toda la escuela la vigilaba.

-...sobre eso...

-¿Disculpe?

La mueca de molestia al saber que fue ignorado le propició hablarle con más arrogancia.

-...estar sorda no es una excusa, le comenté sobre los deberes de perfecto que tiene que asignarle a Malfoy una vez que se vaya.

-...Si claro... una disculpa profesor.

-...ojalá dejarán estas tonterías...-bufó el profesor en voz alta mientras la chica se extrañaba de la frase tan peculiar que dijo.-Es hora de irse.

-Hasta pronto Profesor Snape,¡ Feliz Año Nuevo!

-Adiós.

Y la chica desapareció en una nube de fuego verde.

El profesor tomó un papel y envió una lechuza, pronto tendría tiempo para poder ver las alternativas que se tenían hasta ahora, en unos días todos los estudiantes volverían y tenía que tomar medidas ahora que Draco se encontraba completamente solo.

Al llegar a casa, sintió la calidez de su hogar, extrañaba a Draco, pero por un tiempo estaba bien de sentir una paz con su familia y vivir la última de las fiestas con ellos. Pues dentro de ella la angustia comenzaba a invadirla, pues sabía que ella viviría una nueva oscuridad y tormenta que lucharía por amor.

Draco se miraba feliz y en paz, mirando la nieve de los jardines, se acostumbró a la presencia de la chica pero también disfrutaba su tiempo solo, ya era tiempo de poner las cosas en orden, de hacer lo correcto. De saber que después de declarar su plan y su verdad, tendría que tomar la responsabilidad de sus acciones; por primera vez intentaría hacer lo mejor posible para que todos salieran ganando sin tener que matar al anciano profesor.

Tendría que encontrar una alternativa, era Draco Malfoy, él siempre ganaba. Respiró severo de las acciones consiguientes, fue por su cena para regresar a su habitación a leer los libros que cierta castaña le regaló.

Ambos podrían tener sus últimos días, ambos podrían vivir, su última noche en paz.