Una tarde, poco después de Año Nuevo, Hermione se dirigía a la chimenea para regresar a Hogwarts, el ministerio había organizado esa conexión excepcional a la Red Flu para que los estudiantes pudieran volver de manera rápida y segura al colegio.

Su llegada al despacho de la profesora McGonagall fue abrupta ya que la recibió apresurada, estaba tensa ya que la mayoría de los estudiantes llegarían más tarde y había mucho que hacer.

-Hermione, te agradezco que llegaras antes, dentro de unas horas la mayoría de los estudiantes llegarán por las chimeneas del castillo, cuando todos estén en la Sala Común guíalos a sus habitaciones y pasa lista con Weasley cuando llegue, ah y también el profesor Dumbledore quiere verte.

-Gracias profesora, me retiro.

Estaba ansiosa, había tomado la decisión de regresar unas horas antes para ver a Draco un momento antes que todos llegaran.

Al llegar a la estatua del Director, el anciano profesor bajaba por las escaleras, la chica estaba nerviosa del encuentro y procuraba no estar impresionada de las situaciones para no complicar las cosas. Lo miró con naturalidad esperando a que él hablara.

-Señorita Granger, que placer tenerla de vuelta.

-Gracias profesor, me informaron que deseaba verme.

-Le agradezco que haya apoyado mi treta con sus padres sobre las fiestas de Navidad, y se que está ansiosa de ir a buscar al joven Malfoy...- bajó sus lentes de media luna a la punta de su nariz, mientras Hermione se ruborizaba ante la situación .- no la culpo señorita Granger pero debe tener cuidado con los siguientes pasos que dará, el camino de la oscuridad que ha marcado su romance viene con estelas de luz muy engañosas, se que no querrá comentar nada de esto al joven Potter ni al joven Weasley, no tenga cuidado entiendo la posición complicada con ellos, yo guardaré el secreto.

Caminaron hacia el despacho y el anciano profesor se sentó en su gran silla mientras ella estaba muy impáctada por las palabras del anciano director.

-Señor...- miraba preocupada sabiendo que esconder su secreto a sus amigos acarreaba muchas diferentes dudas, entre su moral y su corazón ante los sentimientos que tenía.

-...no se culpe por querer a alguien, pero necesito pedirle un único favor...- Se paró de su gran escritorio poniéndose frente a la castaña.-...no intervenga, ni indague en la situación del joven Malfoy... no se llene de angustias ante la complicada situación que al chico atormenta.

-Él no... Yo lo sé...-contestó concretamente ante las palabras del sabio maestro.

-Es sólo un chico confundido, arrogante por la educación que mantiene su familia, pero criado con amor de una madre que daría lo que sea por su hijo. Así que le pido que no mencione nada de esto, usted sabe mirar a través de las cosas y las personas, nunca lo olvide. Su inteligencia y sus aptitudes pueden ayudarle, usted vio la luz a través de este chico y lo podrá guiar por el camino del bien... Se complementan muy bien.

Hermione respiro muy hondo, con la misma expresión de preocupación de cuando entro, su secreto tenía el precio más alto que se podría pagar. Sabía que la moral de su romance quebraba a lo ilegal, Malfoy era un mortífago, y ella lo quería; era culpable de lo Katie y lo sabía, pero Malfoy enserio le quería y le correspondió cuando quito las profundas barreras de su orgulloso corazón.

La sensación que su alma se ahogaba en la oscuridad estaba latente en su pecho, a sabiendas que Harry y los demás no podrían entender la lucha que estaba se desataría dentro de ella.

-Entendido...

-El joven Malfoy está en la oficina de Snape. Tiene algunas horas entes que lleguen sus amigos...

-Gracias... Quisiera visitar a Hagrid un momento, ¿Sabe si ya está en su cabaña?

-Claro, y tiene una sorpresa para ustedes. Por cierto, ¿Podría entregar esto al joven Potter cuando lo vea?.- le extendió un pergamino.

-Si claro, un placer profesor, me retiro.

Salió corriendo de allí. Sabía que sería la última vez que podría tenerlo así.

El profesor en sus adentros miraba el corredor que abandonó la chica, recordando el collar que colgaba bajo su bufanda.

La historia estaba marcada para que aquel romance pudiera cambiar el transcurso de la batalla y de su propio destino, no sería nada fácil la realidad estaba tocando la puerta al fin.

En un oscuro despacho a lo lejos un rubio se quejaba.

-...estoy harto de mis deberes de prefecto...

-Deja de quejarte Draco, tienes dos horas libres antes que lleguen los demás.- le dijo en seco Snape mientras le daba los pergaminos de avisos de la Sala Común.

-Me largo...- salió estresado, tocando su frente la cual le palpitaba sin más.

Ese día regresarían todos al colegio, ese día regresaría ella a sus brazos de nuevo, una semana estuvo solo en el castillo y se volvió literalmente loco de aburrimiento, al fin consolidó el sueño de meses atrás, su mente ya no era misma y sabía que de ese día en adelante el tormento regresaría.

Su único mal provino de la carta de su tía Bellatrix recordándole que solo tenía poco tiempo para cumplir su misión, un mensaje conciso que estaba en aquel pergamino lo hacía enfurecer y al mismo tiempo temblar de miedo.

"Tic-Toc Draco... deja de perder el tiempo que tu señor espera con ansias la gloria"

Leerlo lo tenso de tal forma que no se atrevía ya a bloquear el pensamiento que su tiempo feliz se había acabado. Camino rumbo fijo a su Sala Común para cambiarse, dejando en su mente extraños recuerdos mezclados.

-¡Discúlpame por favor!.- una rubia cabeza choco con su hombro duramente.

-¡Por qué no te fijas donde vas Lovegood!

-Perdóname Malfoy...no lo hice intencional...

-5 puntos menos para tu casa, esa locura ya no te hace fijarte por dónde caminas...-refunfuñó molesto mirando la inocente mirada que le dirigían.- olvídalo...no le quitaré puntos a tu casa, sólo fíjate vete.

-¿Estás bien?...- le miró Luna preocupada con ojos perdidos.- tienen algunos gumpunks en tu cabeza...

-¿Qué demonios dices?, mejor largarte...antes que cambie de opinión

-Sólo debes dormir con ideas más alegres y ellos se irán. Adiós.- se fue saltando por el corredor, dejando atrás a un chico desorientado por las extrañas frases mencionadas.

-Deberías ser menos grosero con ella, no está loca cómo crees.- una mandona voz le hablo en el fondo.

Allí con su abrigo y una gran bufanda verde, una castaña le miraba con la ceja levantada y los brazos en la cintura.

Draco analizó la imagen que tenía al verla, nunca en sus años miro que el verde le sentará tan bien aquella leona gruñona y la media sonrisa de sarcasmo que pinto su rostro.

-El verde no te queda nada mal Granger...-apresuró el paso sabiendo que ese corredor era cada vez más largo sin tenerla.

Ella sonrió al mirar aquel hombre en sus siempre negras ropas caminaba hacia ella, el olor de su colonia llegaba a su nariz pintando su momento en la memoria.

Al tenerlo cerca se abrazó de él y el ojigris le correspondió...

-Draco...

-No seas llorona, sólo fue una semana...-contestó ufano como si no fuera la gran cosa.

Así fue como tomó su boca y se apropió de cada centímetro de él, sus ansias dentro de ella le rogaban recordar sus besos que anhelados soño la última semana.

Draco tomó su cintura y se dejó llevar por la invitación de la leona, le volvió completamente loco que ella misma tomará la iniciativa perdiéndose en ese momento.

-No era que te extrañara, era que sólo tenía mucho frío Draco.- le dijo separándose de él

-Vaya manera de quitarte el frío que tienes.- tomándole el rostro para apoderarse de sus labios de nuevo.- tenemos dos horas antes que los demás lleguen y ya hay muchos indeseables por aquí.

-Luna no es así...

-No habló sólo de ella, ya hay más de otras casas rondando el castillo.

-No podremos vernos como antes, necesitamos saber que hacer...-respiró resignada recordando que ese castillo no era aquel del último invierno.

-Me da igual la verdad.- le dijo cortante, la chica abrió sus ojos sin entender.-Eres muy tonta... ya sabías que iba ha ser difícil o ¿no?

-Si, pero te ves ridículo haciéndote indiferente.

-No se trata de ello, no me dejaste terminar, tu y tú manía de interrumpir antes de escuchar.- la regaño.- aunque este cerca de ti San Potter o el pobretón tienes que estar atenta, ya sabes cómo son mis mensajes así que no creas que siempre te mandaré algo muy claro.

Ese momento rompió la burbuja del romance a la realidad. Si, estaban juntos, pero nadie debía saberlo por su bien, no era el cuento de hadas solo por el hecho de regresar al mismo lugar.

-Perdón por ponerme así, es sólo que preferiría quedarme con esa idea de nuestra Navidad...

Respiró hondo y tomó la cabeza de la castaña.

-Si que eres una tonta... Es puro aire lo que tienes en la cabeza.- la atrajo hacia él mientras ella le cruzaba los ojos.- eres mía y eres lo suficientemente inteligente para saber que esto no cambiará.

La acorraló en la pared besándola con fuerza mientras ella se dejaba dominar. Ya no había duda, todo había vuelto a la realidad.

-...No puede ser...

Una silueta de un ama persona a lo lejos miraba la escena y se retiraba corriendo a toda velocidad, no podía creer lo que miraba pero era un secreto estaba saliendo a la luz.

-Draco...debemos irnos a cambiar...

-Ahhh si claro...-contestó besando su cuello descubierto.

-En media hora llegaran todos...-respiraba lenta en suspiros de la aproximación del rubio en su cuerpo.

-Pues que lleguen...-le dijo ignorando sus palabras siguiendo su propósito.

La chica lo detuvo y el rubio entendió que ella no seguiría el juego.

-¡Está bien!, con lo mandona que eres no me sorprende que seas prefecta.- Decía Malfoy acomodando su abrigo.

-Hahaha eso fue muy gracioso.- contestó sarcástica la chica.- hablando de cosas verdes, mi abuela me enseño a tejer...

-¿Por ello hiciste una bufanda de los colores de tu guapo príncipe?.- le dijo apoyando su codo en la pared encerrándola de nuevo mirándola pícaramente.

-Si claro.- lo tomó del cuello y le colocó la bufanda en su cuello.- está es tuya, nos vemos en la cena principito.- lo besó fugazmente y se fue a concluir sus pendientes.

Ya por la tarde el viento acechaban Hogwarts, Harry miraba por las ventanas, el como el sol ya se estaba poniendo detrás de los jardines, recubiertos de una capa de nieve aún más gruesa que la del jardín de La Madriguera. A lo lejos vio a Hagrid dando de comer a Buckbeak delante de su cabaña.

-¡Harry! ¡Ginny!.- Hermione corría hacia ellos; tenía las mejillas sonrosadas y llevaba puestos la capa, el sombrero y los guantes.

-He llegado hace unas horas antes, vengo de visitar a Hagrid y Buck... quiero decir Witherwings, ¿han pasado unas buenas vacaciones?

-Sí.- contestó Ron.-bastante moviditas. Rufus Scrim...

- Tengo una cosa para ti, Harry.-añadió Hermione sin mirar a Ron ni dar señales de haberlo oído-¡Ah, espera, la contraseña! «¡Abstinencia!»

-Correcto.- dijo la Señora Gorda con un hilo de voz, y el retrato se apartó revelando el hueco.

-¿Qué le pasa?.-preguntó Harry.

-Serán los excesos navideños.-respondió Hermione poniendo los ojos en blanco, y entró en la abarrotada Sala Común.-Su amiga Violeta y ella se bebieron todo el vino de ese cuadro de monjes borrachos que hay en el pasillo del aula de Encantamientos. En fin...- Rebuscó en su bolsillo y extrajo un rollo de pergamino con la letra de Dumbledore.

-¡Perfecto! -exclamó Harry, miró la información sobre su próxima clase con el director-. Tengo muchas cosas que contarle, vamos a sentarnos...

Harry condujo a Hermione hasta una mesa libre.

-¿Qué tal has pasado las Navidades?

-Bien.- contestó ella encogiéndose de hombros intentando no sonrojarse.-No han sido nada del otro mundo.- mintió intentando que el pelinegro no preguntara más.-Y qué tal ustedes en casa de Ro-Ro.

-Ahora te lo cuento. Pero primero... Oye, Hermione, ¿no podrías...?

-No, no puedo. Así que no te molestes en pedírmelo.

-Creía que a lo mejor, ya sabes, durante las Navidades...

-Harry, no. ¿Qué es esa noticia tan importante que querías contarme?

Furiosa del comportamiento de Harry, escucho acerca de Ron y le explicó lo que había oído decir a Malfoy y Snape. Cuando terminó, recordó exactamente a qué se refería, miró a la nada de como ese día su corazón al fin aceptó el amor que le tenía a la serpiente.

Sabía que no podía decirle a Harry sobre que confirmó las sospechas antes y estaba segura que la conversación de Snape con Draco era aquello sobre lo que Dumbledore le pidió no indagar, así reflexionó un momento, le dijo:

-No crees que...?

-¿... fingía prestarle su ayuda para que Malfoy le contara qué es eso que está tramando?

-Sí, más o menos.

-Eso mismo creen el padre de Ron y Lupin.-refunfuñó Harry.-Pero esto demuestra a las claras que Malfoy está planeando algo, no puedes negarlo.

-No, claro.- la chica respiraba lento, estaba ayudando inconscientemente al rubio y se sentía culpable porque no sabía a ciencia cierta si era bueno o malo lo que hacia.

-...Y que actúa obedeciendo las órdenes de Voldemort, como yo sospechaba.

-Hum... ¿Mencionó alguno de ellos a Voldemort?.- creó la duda la chica, la razón en su mente le hizo recordar que si Harry descubría algo todos los Malfoy podrían morir a expensas de ello.

-No estoy seguro .-respondió Harry e intentó hacer memoria.-Snape dijo «tu amo», de eso sí me acuerdo, ¿y quién va a ser su amo si no Voldemort?

-No lo sé.- dijo Hermione mordiéndose el labio-. ¿Su padre?.- se quedó un momento con la mirada perdida, como absorta en sus pensamientos, no quería pensar en eso, la culpa comenzaba a sembrarse en sus adentros sabiendo que no tenía la respuesta.

A sus ojos, Draco no era mala persona, ella lo tenía claro, pero no debía indagar en aquello que le juro a Dumbledore, así que decido cambiar la pregunta:

-¿Cómo está Lupin?- preguntó al cabo.

-No muy bien.-respondió Harry y le contó lo de la misión del ex profesor entre los hombres lobo y las dificultades a que se enfrentaba. -¿Has oído hablar de Fenrir Greyback?

-¡Pues claro!.-dijo Hermione con un sobresalto.-¡Y tú también!, Malfoy amenazó a Borgin con enviarle a ese individuo! En el callejón Knockturn, ¿no te acuerdas? ¡Le dijo que Greyback era un viejo amigo de su familia y que iría a ver qué progresos hacía!

Su naturaleza de tener la respuesta, le hizo dar más información de la cual un segundo después se arrepintió. Harry la miró boquiabierto.

-No me acordaba! Pues eso demuestra que Malfoy es un Mortífago, porque si no, ¿Cómo iba a estar en contacto con Greyback y darle órdenes?

-Da que sospechar- admitió Hermione en voz baja.-A menos que...

-¡Vamos, Hermione! Porque le das una razón siempre!.-la urgió Harry, exasperado.- ¡Esta vez tendrás que reconocerlo!

-Bueno, cabe la posibilidad de que fuera un farol, una falsa amenaza...

-Eres increíble, de verdad.-dijo Harry meneando la cabeza.-veremos quién tiene razón. Tendrás que tragarte lo que has dicho, igual que el ministerio. ¡Ah, sí! Y también tuve una discusión con Rufus Scrimgeour...

Así pasaron el resto de la velada sin pelearse, criticando al ministro de Magia, mientras las chica intentaba no enfocarse en su situación con la serpiente, por ahora, por ese pequeño instante aún las cosas estaban bien, confiaba en la oportunidad que Draco pudiera cambiar y hacer algo distinto.

La nieve se acumuló de nuevo en las ventanas recordando sus noches en los brazos de la serpiente que tenía su corazón. No tenía claro como manejaría la situación con Harry, pero el chico cada vez estaba mas cerca de descubrirlo...