Una agradable sorpresa para los alumnos de sexto: por la noche habían colgado un gran letrero en los tablones de anuncios de la sala común de cada una de las casas, que anunciaba:

CLASES DE APARICIÓN

Si tienes diecisiete años o vas a cumplirlos antes del 31 de agosto, puedes apuntarte a un cursillo de Aparición de doce semanas dirigido por un instructor de Aparición del Ministerio de Magia.

Los estudiantes se apiñaban alrededor del letrero esperando turno para anotar sus nombres.

Ron se disponía a inscribirse después de Hermione cuando Lavender se le acercó por detrás, Hermione se marchó con aire ofendido y Harry la siguió pero no la alcanzo, el pelinegro notaba que la chica iba apresurada hacía algún lugar así que al ver que entraba a la biblioteca dejo de seguirla.

Aquel día la castaña se disponía a ver Malfoy pero rechazó la idea al ver que Harry la seguía, entró a la biblioteca y miró a Draco en el fondo lanzándole una mirada, mientras ella en señal de negación lo hacía esperar. Pasando unos minutos se acercó al estante cercano de la chica.

-¿Qué pasa Granger?, se supone que te vería aquí hace una hora...

-Harry me siguió... yo esperaba salir de la Torre antes...- susurró la chica que se levantó a tomar un libro del estante contrario.-Aparte sólo a ti se te ocurre vernos aquí...

-Es el único lugar donde Pansy no me persigue, si voy directamente al segundo piso seguro me espía y nos descubre.- fingiendo dejar un libro.-ve al baño de siempre.

-Deja de hablarme como si me dieras ordenes, al menos di por favor.-contestó molesta.

-¿Qué pasa contigo? Que Potter y la comadreja te hagan enojar no es...

- Sólo..-Respiró rabiosa por la poca comprensión del rubio.- deja de decirme Granger, ¡MALFOY!.-Y salió directo a la puerta.

-...entonces... ¿te veo en el baño?...-contestó irónicamente.

Draco espero algunos minutos para dirigirse allí, el humor de su pareja le hizo estresar un poco, pero al llegar su sorpresa fue al darse cuenta que ella realmente no estaba allí.

-¿...vienés a besuquearte con la comepelos? Jajaja.-se burló Myrtle.

-Espero muy seriamente que no...

-Ya, ya...-torció los ojos la chica.-Juré no decir nada por ti Hurón, ella no me agrada mucho... pero veo que te ves algo mejor a cuando vienes y lloras solo aquí.

-...no me queda mucho cuatrojos...-miró cabizbajo.- después de estos momentos, no importa que decisión tomé...

-...Draco era broma, sabes que no me burlaba de ti...

-Déjame...- cortó la melancolía de repente y volvió a su orgullo habitual.- y no te preocupes, Hermione no creo que venga...

-Si me llamaras así más seguido estando solos, no me harías molestar tanto.

Myrtle miró cómo la chica se acercaba ellos y se desvaneció rápidamente.

-¿Qué escuchaste?

-Mi nombre...

-Hermione estoy hablando enserio, no indagues en mis asuntos por favor...

Observó la severa mirada del chico, se veía asustado y al mismo tiempo molesto por la intrusión, prefirió quedarse callada.

-La próxima vez anúnciate, la gente entrometida...

-Perdona...-Respiró la chica con paciencia para no crear más conflicto.- Estaba molesta hace un rato. Los alumnos de la Torre me desesperaron con su aviso de los cursos de aparición...

-Son unos idiotas, ¿No pueden inscribirse solos?...-espetó con recelo.

El silencio se marcó después de aquella pregunta, y el momento se tornó incómodo ya que ninguno de los dos continuaba la plática.

Hermione cayó en cuenta que no tenía mucho tiempo, el pelearse ya no era la mejor opción, así que se acercó lentamente y cerrando sus ojos se apoderó de los labios del chico.

Rompió el orgullo del berrinche y sacó su rabia en aquellos besos ansiosos; había muchas cosas que ya no estaba dispuesto a dejar ir y esa era una de ellas.

Pues mientras más ansiosos se tornaban, sus cuerpos experimentaban sensaciones diferentes.

Ella se sofocaba en el calor interno que la consumía, pero el extasis que le producía aquel beso era totalmente diferente a sus besos anteriores, los sentidos se le nublaban en ese momento sin conectar con la razón.

Malfoy se sumergía entre la túnica de su leona con temor que en cualquier momento ella lo apartará, pero se sorprendió demasiado al mirar que ella cedía a las reacciones de su tacto.

El ligero cambio de respiración y el sofocó produjo que ambos separaran su cuerpos lentamente...

-...wow eso fue algo...-miró coquetamente Draco a la leona

-Cállate...-le contestó sonrojada sin alejarse de él.-...creó que ya debo irme...

-...no será tan fácil.- le dijo besándole el cuello.- déjate llevar un poco...

La acción del rubio la tomó presa, al sentir como este bajaba sus besos por el escote y ella seguía sin detenerlo.

Estaba consiente que las hormonas estaban jugando con ella y que parte de ceder ante ello le estaba dando más ansias, estaba perdiendo la cordura pero no podía evitar que esa sensación le gustara.

El hedonista sentido del chico, disfrutaba como provocaba a su chica entre sus brazos, las barreras que él impuso simplemente ya no podían contenerse, el deseo lo estaba comiendo vivo, sabía que la atracción hacia ella era tan fuerte que sólo el fuego en su interior pedía tenerla para consumarse en ella, así que decidió darle la pauta de cuando debía parar esa danza de deseo.

-¡...Huroncito! ¡Una pelinegra viene por aquí...!-entro Myrtle rápidamente.- por Merlín! ¡Qué asco!... Comepelos vayan a otro sitio para eso!

Ambos se detuvieron abruptamente al ver que la fantasma se dirigía a ellos.

-¡Por qué infiernos nadie se anuncia!.-se alejaba el rubio de la castaña.- ¿¡cómo me encontró la tonta de Pansy!?

-Debe de ser...que realmente te espía.- se acomodaba su túnica rápidamente avergonzada.- Sal de aquí, seguramente te está buscando para algo.

-...esto no se quedará así Hermione...-y la tomó por la cintura violentamente fundiéndola en un beso intenso.- nos vemos luego...-y el rubio se dirigió a la puerta con el aire seductor que lo distinguía.

La castaña no podía dejar de sentir el latir de su acelerado corazón, las sensaciones crecían en ella, experimentando los cambios que su cuerpo sintió hace unos momentos, estaba madurando más de lo que creía, dándose cuenta que el rubio hacía vibrar cada célula de su cuerpo, y sus sentimientos al mismo ritmo.

-...que les esté guardando el secreto a ti y al Hurón no significa que dejaré que hagan sus cosas aquí.- le dijo molesta Myrtle...

-...disculpa, no volverá a pasar.- y se dirigió a la puerta.

-...estás enamorada Granger, pero el amor de ese chico viene con muchos problemas detrás...- le detuvo la fantasma antes de salir.- no te olvides que él no deja de ser una serpiente detrás de todo el sentimentalismo, tú no lo vas a cambiar.

-No necesito que cambie, se que es un engreído e idiota, pero no es cualquier idiota. Es un Malfoy.

Las últimas palabras le dieron a entender a Hermione que estaba cambiando, ella comprendía que todo su lado oscuro tenía una luz, y la luz de Draco quizás no era la que muchos esperaban pero era brillante muy a su estilo.

"Podré estar enamorada, pero jamás seré una tonta..."

-Te estaba buscando, llegó un paquete para ti, Nott lo llevo a tu habitación.- le dijo Pansy analizándolo.

-...Muy bien.- le contestó Draco sin mirarla.

-¿Qué demonios tienes tu? Hace mucho que ya no hablas conmigo y no respondes cuando me acerco a ti...

-¿Enserio crees que tengo humor para ti?.- se giró enojado.- ¿si te das cuenta en la situación que me encuentro? Aléjate y ¡DÉJAME SOLO!

Pansy miró la gélida mirada del chico, sabia que si volvía hablar probablemente terminaría en una errónea situación, así que se giró al lado contrario para evitar atravesar su camino.

El respirar de Malfoy regresó a su normalidad una vez que Parkinson se retiró, concentró su mente de nuevo y recordó todo aquello que sucedió en el baño. Una sonrisa de medio lado le regreso las sensaciones que experimentó al besar así a la castaña.

Euphoria. La sensación de volverse loco y no tener ningún límite que ella le impusiese.

Una sensación, que dentro de él no era simple excitación, disfrutar del tacto ansioso, el buscar sus labios al acercarse, y el nuevo lado de la chica podría ser su adicción. Sus adentros lo sabían, estaba marcada dentro de él y no iba a permitir que le arrebataran todo lo que estaba sintiendo. La dicha de un Malfoy era defender con su orgullo aquello que él amaba. Aún cuando fuera un secreto.

-Ella no debe saberlo jamás...

Respiro de nuevo decidido...

-Tengo que apresurarme a terminar la misión...