Era de noche, la enfermería se hallaba en silencio; habían corrido las cortinas de las ventanas y encendido las lámparas. La cama de Ron era la única ocupada. Harry, Hermione y Ginny, sentados alrededor de él, habían pasado todo el día tras la puerta de doble hoja intentando asomarse al interior cada vez que alguien entraba o salía.

Los nervios de la castaña estaban a flor de piel, hace unas horas que le habían dado la noticia. Aquella tarde, Ron había sido envenado por una botella de licor que había tomado al estar con Harry y Slughorn. La señora Pomfrey no les permitió entrar hasta las ocho en punto así que el pelinegro les detallo a ambas aquella extraña situación y el como lo había salvado por un milagro.

-...y entonces le metí el bezoar por la boca y él empezó a respirar un poco mejor. Slughorn fue a pedir ayuda y acudieron la profesora McGonagall y la señora Pomfrey, que lo subieron aquí. Dicen que se pondrá bien. La enfermera cree que tendrá que quedarse en la enfermería una semana, tomando esencia de ruda...

-Vaya suerte que se te ocurriera lo del bezoar —comentó George.

Los gemelos y la familia Weasley fueron notificados de inmediato arribando paulatinamente en el resto del día.

—La suerte fue que hubiera uno en la habitación —puntualizó Harry. Se le helaba la sangre cada vez que pensaba en lo que habría sucedido si no hubiera dado con aquella piedra.

Hermione emitió un sollozo casi inaudible. Llevaba todo el día más callada de lo habitual. Al llegar se había abalanzado sobre Harry, pálida como la cera, para preguntarle qué había ocurrido, pero después apenas había participado en la interminable discusión entre Harry y Ginny acerca de cómo habían envenenado a Ron.

Se limitó a quedarse de pie junto a ellos en el pasillo, con las mandíbulas apretadas y cara de susto, hasta que por fin les permitieron entrar a verlo.

No podía entender como había sucedido eso aquel día, y se paralizó aun más al escuchar la historia, cierta parte de ella aún a pesar de las discusiones tenía un gran aprecio y cariño hacia Ron.

Así entre escuchar las conversaciones y sus pensamientos se perdió intentando no dejar que la preocupación le hiciera crear más locas teorías. Sus pensamientos viajaron a la mañana, que al estar con Draco pudo sentir la culpa en sus palabras...

"...pronto me odiaras..."

-...Pero tú dijiste que Slughorn pensaba regalarle esa botella a Dumbledore por Navidad.-le recordó Ginny.- Así pues, también cabe la posibilidad de que el objetivo del envenenador fuera el director.

-Entonces es que el envenenador no conoce muy bien a Slughorn.- intervino Hermione, abriendo la boca por primera vez en varias horas; tenía la voz fría, y vacía -. Cualquiera que conozca a Slughorn sabría que muy probablemente se quedaría con un licor tan exquisito.- y se calló repentinamente.

La chica tardo en notar que dijo todo aquello en voz alta dando más información de la que consideró, sus pensamientos estaban conectando demasiados sucesos, bloqueando repentinamente la relación que tenía con el rubio y su posible complicidad.

-Err... ii... oon...-susurró de pronto Ron con voz ronca.

Todos lo observaron con ansiedad, pero después de murmurar unas palabras ininteligibles Ron se puso a roncar. En ese momento, las puertas de la enfermería se abrieron de par en par y todos dieron un respingo.

Mientras el director y los demás conversaban los análisis de Hermione rodeaban su cabeza.

"...Draco no seria capaz de esto... pero... la última vez Katie..."

-...No me imagino a nadie intentando liquidar a un equipo de Quidditch.- terció George.

-Wood se habría cargado a los de Slytherin si hubiera abiertamente Fred.

"...Slytherin..."

Su mente se detuvo en seco, recordó lentamente como sucedió su primer encuentro en el baño cuando temió por su vida, mirando en Draco aquella mirada de confusión y terror dispuesta hacer lo que sea por mantenerse vivo. La memoria le confirmó que hizo lo de Katie y el como estuvo apuntó de hechizarla con una maldición imperdonable. El profundo rompecabezas de su ser la hizo comenzar a temblar al pronunciar en voz alta lo siguiente:

-Yo no creo que esto tenga nada que ver con el Quidditch, pero sí veo relación entre los dos ataques.

Ya no comprendía porque decía aquello frente a todos, si para confirmarse a sí misma su teoría o para mentirse que el ojigris no estaba involucrado esperando que alguien refutara algo.

-¿Qué relación? .-preguntó Fred, ella ya había abierto la boca, ahora esperaba con esperanza encontrar quién le diera una razón diferente.

.-Bueno, ambos tendrían que haber resultado mortales, pero no ha sido así, aunque por muy poco... Y por otra parte ni el veneno ni el collar afectaron a la persona a la que supuestamente tenían que matar. Claro que...

"...por qué...? Acaso sientes culpa?...ya es suficiente..."

-... en cierta manera, esto convierte al autor de las agresiones en aún más peligroso, porque por lo visto no le importa a cuántos tenga que quitar de en medio hasta conseguir su objetivo...

"...Granger no lo entenderías"

Corto el pensamiento, pues en su interior comenzó a llenarse de pesar y dolor...

"...no quiero creerlo... Draco..."

Ella sabia que no era su intención decir todo aquello pero sus entrañas tenía de nuevo aquella lucha de moral y una rara sensación de inquietud que ya no le permitían guardar su silencio. Por dentro ella moría lentamente, viendo como su fe decaía...

Antes de que nadie pudiera replicar a esa inquietante hipótesis, las puertas de la enfermería volvieron a abrirse y, esta vez, dieron paso a los señores Weasley. Aquel repentino momento hizo que mantuviera la compostura para no desmoronarse, necesitaba salir lo mas pronto posible y buscar las respuestas que necesitaba.

Un angustiado Hagrid conversaba preocupado sobre la situación del director y sus medidas para evitar el cierre del colegio, mientras que Harry le suplicaba que le comentase todo aquello que sabía sobre la reciente pelea entre el director y Snape.

La mente de la chica acomodó nuevas fichas en su dilema...

"...quizás me equivocó...Un veneno así sólo podria prepararlo alguien como el profesor Snape..."

Y sin que el auto convencimiento de sus palabras la hiciera clamarse, regresó a la Sala Común para apaciguar las voces de sus cabeza que no dejaban de hacerla sentir vacíos ante las verdades que sabía. Tenía miedo de confrontar la verdad, pero ya no podía detenerse sólo por sus sentimientos por el rubio, esto había escalado a lastimar a un inocente más.

La noticia del envenenamiento de Weasley se hizo masiva al siguiente día llegando a oídos de las serpientes.

Sus ojos llenos de ojeras fueron juzgados ante la mirada de un Theodore Nott molestó.

-¿Sabes lo que acabas de provocar verdad?

-Lárgate de mi vista Theo.- contestó fríamente Draco.

Theo se dirigió hacia el dosel de Draco con la mirada retadora y salió azotando fuertemente la puerta atrayendo a Zabini a la habitación.

-¿...escuchaste que la comadreja casi muere Draco?.- dijo con burla.- aún quedan muchas aquí así que una mas no daría pena hahaha

-Lárgate Zabini

-¿Qué humor!, llevas días que no comes ni duermes, pensé que un poco de humor te caería mejor.- lo miró preocupado ante la reacción.

Draco puso su mano detrás de su cuello haciendo una mueca de dolor y después miró a Blaise atentamente. Genuinamente estaba preocupado por verlo de esa manera y él solo quería ahuyentar su fastidio.

-Traeré algo del Gran Comedor, tú quédate aquí, descansa un poco,-Y se retiró de allí.

La situación se convirtió en un martirio, ya que él no contemplaba que aquel plan terminaría envenenando a otra persona que no fuera el director.

"...aunque no soporte a la comadreja no quisiera ser yo a quién le acusarán de su muerte... Otro fracaso más..."

Su cuerpo comenzó a sudar frío, había fallado de nuevo y sabía que ellos se iban a enterar, que él sabría muy pronto de su fracaso...

"...van a matarme..."

Su mente colapso en la cama haciéndolo dormir de cansancio, temblando en cada momento, mientras sus sueños jugaban con su culpa. En el pasillo de la Sala Común, Theodore Nott miraba bajar apresurado a Blaise Zabini que se dirigía hacia el Gran Comedor, corrió hacia él para alcanzarlo.

-¿Qué demonios estas haciendo?.- le dijo Zabini a Nott con molestia.

-Sabes que Draco está dirigiéndose al camino equivocado, no deberías ser tan considerado con él.

-¿Qué te da la osadía de decirme esto? A ti ni siquiera te interesa ser un Mortífago.- le espetó el moreno con rudeza.

-Draco no es un asesino, ni tú. Ese juego de andar con Mortífagos por estar que dando bien posicionados con la élite no les saldrá muy bien.

-El honor de que el Señor...

-¿Cuál honor Blaise?.-Miró Nott con ironía.- ¿verme como Draco demacrado y casi muerto por cumplir expectativas? Prefiero mi salud mental, muchas gracias.

-Tu padre no parece pensar lo mismo.- contestó Zabini con sarcasmo.

-Y por ello yo no estaré en Azkaban.- concluyo Theo al llegar a la mesa de Slytherin, tomó una charola con manzanas verdes.- Dale esto al idiota. Las manzanas jamás las rechaza.- y se sentó lo mas alejado para disfrutar su desayuno.

El moreno tomó unos cuantos panecillos en el bolsillo junto las manzanas que ya llevaba y se dirigió de nuevo a la Sala Común. Al salir ignoró de primera mano como Hermione Granger le dirigía una vacía mirada y hacía la enfermería, hasta sintió que por dentro la castaña lo juzgaba en silencio, como si fuera culpable y decidió ignorar la situación. En la habitación pudo notar como Draco se estremecía entre sueños y hablaba dormido.

-...no quise hacerlo, perdóname Her...-balbuceaba en sueños el rubio.

-Draco despierta, soy Blaise.- mientras agitaba el cuerpo del chico.

El chico despertó de repente, ahogado en ansiedad de la oscura pesadilla que tenía, una parte de él estaba rota esperando la hora de alejarse de allí. Al divisar a su amigo, respiró lo mas ameno que pudo para al fin contestar.

-Estoy delirando demasiado.

-Te traje algunas cosas.- y sacó los alimentos de sus bolsillos.- Theo te manda esto...

Le extendió aquella manzana verde la cual miró con intriga al escuchar el nombre de su amigo, él cual unos momentos antes lo había sentenciado.

-¿Draco que demonios te pasa?

-No puedo decir nada.

-Se que es sobre aquello que nos comentaste hace tiempo pero...

Miró como se llenaba rápidamente con todos los bocadillos, como si no hubiera comido en días, Blaise se limitó a su semblante y observo.

-...tu estado físico es una desgracia amigo mío, al igual que el mental...

-No necesito a nadie. Necesito que entiendas que esto también es algo que hago mas allá de mi...-dijo Draco bajando su voz.-...mi madre.

-Nadie tocará a tu madre Draco, no mientras este tu tía allí, pero...-Pauso Zabini de repente.

-A mi tía le importa un carajo, es simplemente que no puedo darme el lujo de fallar... ahora déjame solo.- y se sumergió de nuevo en sus sábanas esperando dormir.

-¿Tú envenenaste a Weasley...?.-pregunto el chico dándole la espalda en su salida.-...no me consta ni me importa si lo hiciste, se que no es fácil la posición en la que te encuentras... pero...

Draco sólo se quedó sin moverse y fingió no escuchar.

-...Debiste sentir la mirada de Granger que iba camino a la enfermería, al verme.-suspiró con inquietud.-...como si me mirara el alma pensando que yo sabía algo...

Sintió el dolor en sus adentros, escuchar eso y el golpe final estaba llegando. Estaba muy confundido al no entender que estaba sucediendo, ni como aquellos que lo rodeaban lo venían con miedo...

" ...ella fue a verlo..."

Se estremeció de pensar lo posiblemente obvio que había sido su plan. ¿Qué pasaría si alguien más deducía lo que había pasado...?. Cerró aún más sus ojos...

"...qué pasará cuando ella lo descubra?..."

Por la madrugada, Hermione tenía los ojos hinchados de desvelo y lágrimas silenciosas, la posibilidad de intentar dormir por el cansancio del día anterior fue nula a la hora de estar conectando sus pensamientos y suposiciones sobre lo acontecido.

Quería evitar a toda costa seguir confirmando su peor temor, Draco fue el que enveneno a Ron, quería creer que claramente era inconscientemente pero, ¿Quién era el verdadero objetivo de la serpiente?. Suspiró hondo, asustada de lo que claramente se le estaba mostrando, sin importar que sucediera aquel chico no cambiaría, ni siquiera por ella.

Volvió a girarse entre sus sábanas, llorando de nuevo al darse cuenta que todo lo sentía se veía opacado por las acciones del rubio. Ella se había enamorado y había tolerado toda la distancia con la esperanza que la historia de ambos tuviera un rumbo diferente. Pero la oscuridad al fin los había alcanzado. Todos los sentimientos de ansia cuando lo miraba y se perdía en sus brazos ya no le causaban paz, ahora solo miraba pesar en sus recuerdos.

Aquel domingo, se alistó para despejar la cabeza pues tenía una decisión que tomar, y decidió andar por las afueras del castillo. Para tranquilizarse un poco, fue a visitar a Ron para saber sobre su avance y saber si al fin había despertado. En el camino, pudo divisar como algunos alumnos iban hacia el desayuno y sentía una punzada en el estómago cada vez que miraba algún Slytherin en el camino.

Al llegar al término del pasillo, se encontró con parte de lo que no estaba dispuesta afrontar. Miró como Blaise Zabini pasaba a su lado ignorándola, en respuesta a aquella acción, ella lo miró fría y acusadoramente continuando su camino a la enfermería. Llegar a las puertas pudo observar como Lavender admiraba el sueño de Ron mirándolo con preocupación.

"...me provoca envidia.."

Salió hacia la entrada principal para respirar aire fresco, pues esa escena le hizo reflejar aquello que anhelaba realmente, ya era suficiente castigo para su mente torturarse con la situación, era lógica la decisión que tenía que tomar. Vio con lejanía como el Lago Negro se miraba desde lo lejos y como las lágrimas silenciosas corrían por su rostro culminando en el collar que colgaba en su cuello. La única forma de descubrir todo era hablando directamente con él, ya no se trataba solo de cuidar su secreto, ella tomó la decisión de no permitir que un inocente más cayera en esas situaciones.

"...esto convierte al autor de las agresiones en aún más peligroso, porque por lo visto no le importa a cuántos tenga que quitar de en medio hasta conseguir su objetivo...

Esto demuestra que su unión con los Mortífagos es para lastimar específicamente a alguien...

Ya sea por cuidar de él o su familia, esta dispuesto a cumplir esta labor..."

Una onda de sentimientos hicieron bajar aquellas sensaciones a su estómago...

"...tenía la esperanza que al estar juntos... podríamos hacer algo distinto... Pero el prefiere seguir ese camino... Fui demasiado ingenua..."

Era la primera vez que ella genuinamente se enamoraba, no era un simple capricho o dejarse llevar por situaciones, Draco la había hecho romper sus propios límites y darle fortaleza a nuevas aptitudes que no sabía que tenía, era por ello que no podía creer que estaba sucediendo.

"...aún en este punto no se que es lo que realmente quiere de nosotros... Quizás simplemente fue una estupidez dejarnos llevar por esto..."

-Estoy harta.

La siguiente semana se vio llena de especulaciones y locas teorías sobre lo que había sucedido con Ron, él cual recibía constantes visitas sobre su condición. Decidió reconciliarse con el pelirrojo dando un poco de paz y alegría al Trío de Oro, hasta que Harry tuvo que contar la dolorosa verdad sobre la sustitución de Ron en el partidos, sería sustituido por McLaggen.

Volvió a sonreír por unos instantes al mirarse en esas ocasiones con sus amigos ya que permitirían darle la paz fuera del incidente y continuar con su rutina escolar, en clase de Transformaciones mientras la chica al quedarse sola guardaba sus libros, miró como la profesora McGonagall llamaba al profesor Snape en el pasillo.

-...Ya no puedes estar evitando que el joven Malfoy falte a clases por gusto, comunícale que si no se reintegra en el siguiente periodo, me encargare que recurse el 6to año de nuevo y quitaré su título de prefecto...-gruñía la profesora desesperada.

-Minerva, yo no soy mensajero de ningún alumno así que si gustas dejarle un mensaje ve a buscarlo por tu cuenta.-mencionó el profesor al retirarse.

Ella lo sabía, Draco había dejado toda la semana de asistir a clases, y muy en el fondo le aliviaba pues no tendría que confrontarlo, dentro de ella podía seguir evadiendo un poco la situación aunque esa no era la solución que esperaba. Ignorar el problema le estaba trayendo nuevas consecuencias en sus horas de sueño y un constante sentimiento de culpa.

Al regresar a la Torre, pudo divisar a Harry que nunca le había interesado menos el Quidditch; estaba cada vez más obsesionado con Draco Malfoy, examinaba el Mapa del Merodeador siempre que tenía ocasión y a veces daba rodeos hasta donde solía estar Malfoy, pero todavía no lo había sorprendido haciendo nada extraño. Sin embargo, seguían existiendo esos momentos inexplicables en que Malfoy desaparecía por completo del mapa.

Concluyó en esos segundos que tendría que hacer la acción más valiente por el bien de ella misma, era hora de confrontar a Draco frente a frente, aceptar cualquiera que fuera la verdad tomando sus propias decisiones, aún estado en esa extraña situación pues Harry estaba colmando su paciencia. La misión seria difícil, el pelinegro no daba apertura de que dejaría el mapa tan tranquilamente.

-...Harry podrías dejar ese mapa y preocuparte por nuestras jugadas...- se escucho replicar en el fondo.

"¡...El partido! Puede ser la única oportunidad que tenga para hablar con él ..."