-¿Adónde vas? .-le preguntó Harry.

-A ti te lo voy a decir. ¡Cómo si fuera asunto tuyo, Potter!.-se burló Malfoy.-Date prisa, todo el mundo está esperando al «capitán elegido», al «niño que vivió» o como sea que te llamen últimamente.

A una de las chicas que acompañaba al rubio se le escapó una risita tonta. Harry la miró a los ojos y ella se ruborizó. Malfoy lo apartó de un empujón y prosiguió su camino; mientras ellas lo siguieron hasta que el grupo se perdió de vista tras un recodo. Harry se quedó plantado mientras los veía desaparecer. Era desesperante.

El grupo continuo caminando, Draco estaba orgulloso de su plan, usar poción multijugos para transformar a sus gordos guardaespaldas para vigilar mientras el proseguía la misión en la Sala de los Menesteres. Pasados días se había dado cuenta la mirada que tenía Potter hacia él, únicamente se lo topaba en los pasillos y lo miraba acusatoriamente. Después del falló del envenenamiento, la carta de su madre le dio entre líneas el mensaje, el tiempo se estaba acabando.

Así que tomó la decisión de apresurar el plan el día más solitario del castillo. El día del partido de Quidditch.

-Draco ¿no crees que deberíamos esperar?.-comento Crabbe, su gruesa voz salía desde el interior de la chica que acompañaba al rubio.

-Potty tiene partido en este momento dudo mucho que se atreva a seguirnos.

-Eres muy inteligente Draco.- Le dijo Goyle.

-Recuerden idiotas, estaré dentro de la Sala, si notan alguna irregularidad tiren aquella balanza lo suficientemente fuerte para que los escuche...-y se introdujo en la Sala de los Menesteres.

-¿Estarás bien sola?.- pregunto Ginny a Hermione mientras caminaban al campo.- Luna estará narrando el partido hoy.

-Estaré con el grupo de Gryffindor, no te preocupes.

-Me voy tengo que alistarme, espero que Harry no tarde mucho, fue a visitar a Ron.

-¡Mucha suerte Ginny!-gritó la castaña mientras la pelirroja se alejaba.

Se dirigió al espacio de Gryffindor, y espero que iniciará el juego, en su mente su plan marchaba a la perfección, el objetivo era emboscar a Draco en la Sala de lo Menesteres pues sabia que era garantía encontrarlo escondido allí. El primer silbatazo se escucho estruendoso y fue su indicador para encaminarse al castillo, camino lentamente con nudos en la garganta pues sentía por dentro que está situación no terminaría de una agradable manera.

Pero ¿Quién era ella para seguir ahogándose en las penas y culpas que sucedían solo por proteger al verdadero culpable?, llego aquel piso dándose cuenta del estruendoso sonido de los virotes a causa de los comentarios de Luna, giró al pasillo y a lo lejos pudo escuchar la voz del rubio.

-He terminado váyanse de aquí antes que el efecto termine y alguien los encuentre.-ordenó tajante.

Miró como esperaba a que aquellas chicas se fueran y la duda sobre quienes eran la invadió en celos.

" ...no estás aquí para sentirte peor de lo que estas, debemos terminar con esto...".

Se discutía así misma. Por dentro se armaba de valor, pues aquel chico ya se alejaba de aquel muro donde yacía antes la puerta de la Sala.

-¡Draco!.- hablo sin duda Hermione en el pasillo.

El rubio no giró al instante, su voz paralizó el momento, no podía evitarlo, era tan suyo y a la vez tan lejano.

-Hermione...

Permaneció el ojigris en su postura mirando con vacío la situación, todo el ambiente cambió al escuchar su nombre en aquellos labios. La única persona a la que no quería confrontar estaba parada frente a él sin bajarle la mirada.

-Vete de aquí, no es el momento.- le dijo seriamente mientras se dirigía a retirarse del pasillo.

-¿Fuiste tú..?.- pregunto sin perder la compostura.-...pensé que no volverías a involucrar inocentes en tu estúpido juego de ser Mortífago...

-¿Estúpido?.-gritó eufórico.- Qué puedo esperar que entiendas Granger, lárgate de aquí.-la rabia lo dominaba, pues jamás imagino ver aquella mujer diciendo esas palabras.- sólo estas eufórica porque tu noviecito Weasley fue lastimado.

-¿Novio? Te recuerdo que se supone que tú...- la cordura fue perdida en su voz, los días de dolor y amargura vividos aquella semana reflejaban un semblante que ni ella misma reconocio.-...no creía que fueras culpable... no quería créelo

-Tú nunca entenderás porque hago las cosas, te dije que no te entrometieras...

Sus palabras se mantenían sin poder mantener la cordura, los escenarios imaginarios que tuvo aquella semana no ayudaban en absoluto sabiendo que ella sería la primera que sospecharía de él. Se esperanzo pensando que quizás ella le comprendería de nuevo, pero al saber que la castaña volvía relacionarse con el pelirrojo mostrándole compasión, las esperanzas de que ella lo entendiera se vieron desechas.

"...ya no puedo más..."

-...se acabó...-dijeron ambos en unísono.

Se miraron ahogados en culpa y dolor, cómo si de un maleficio imperdonable se tratase, pero aquel día no había nada más que hablar, las palabras que alargarán aquella frase solo causarían mas confusión.

Ella no podía respirar, el aire le quemaba, esperaba salir huyendo pero una lágrima traicionó su compostura.

Mientras que él apretaba los puños para no sentir el dolor que quedaba en sus adentros, sin bajar la mirada lo comprendía, era oficial la había perdido, y la llama se volvía apagar.

-...siempre pensé que podría ser menos ingenua, pero me demostraste que al fin y al cabo sigo siendo una idiota.- giró dándole la espalda.-...descuida no diré nada de lo que ha pasado, será mejor que olvides...

Miraba la espalda de la chica alejarse respirando un oxígeno que lo quemaba, el dolor se estaba empuñando en sus adentros...

-...nunca lo entenderías. Ojalá no te hubieras entrometido...

-...adiós Draco.

Salió corriendo del lugar dejando que una última lágrima dejara huella en donde estuvo, el eterno pasillo se hacía más largo mientras que estaba perdiendo aquello que realmente quería, era lo correcto y nadie más tenía que tomar esa decisión, así bajo el paso sin querer llegar al final.

Los blanquecidos nudillos del chico se estamparon en la pared dejando caer algunas piedras, el dolor era aún más amargo que la derrota de fallarle a su señor, era crudo y lo ahogaba en mares internos de indecisión. Lo sabía, le había fallado a ella en el momento que decidió seguir los pasos de su plan, la había perdido, pero él estaba sobreviviendo y ella podría estar a salvo mientras estuviera lo menos relacionada con él.

Una lágrima de rabia calló sobre el suelo, mientras el rubio salía con dirección a su Sala Común, convenciéndose así mismo que esa situación no necesitaba su interés. En el lado contrario del pasillo, Hermione regresaba lentamente caminando hacia el campo de Quidditch mientras escuchaba en ecos el partido. Era definitivo, ya no estaba atada a él, ya no tenía que preocuparse por él, pero...

"¿... por qué demonios estoy tan vacía y peor que antes...?"

Quería liberar en llanto en sus adentros, pero no tenía una sola lágrima que derramar, solo sentía el gran vacío que aquella conversación había forjado. Sentía el frio en su cara y una sensación extraña de no querer mirar hacia atrás, pero su instinto la traicionó.

Sin saber a donde lo dirigían sus pasos, miró su retroceso en ellos y la divisó al final del pasillo de nuevo.

Se miraron por última vez, sintiendo los ojos del otro en lo profundo...

"...adiós"