Los días se resumía en la locura que crecía dentro de él; forzado asistir a clases, el mal humor lo inundaba aún más, sin oportunidad de ahogarse en sus pensamientos. Las pocas ocasiones que lograba conciliar la paz, regresaban a su mente visiones de aquellos ojos cafés que le despidieron fríamente; se lo merecía no tenía duda de ello, pero aquello no compensaba como los buenos recuerdos le habían dado vida cuando más lo necesitó.

Su tiempo transcurría entre desvelos o despertar antes que los demás, se paseaba por el castillo por las madrugadas, donde terminaba en lugares que en su inconciencia lo transportaban a memorias que se alentaban dentro de él. Quería encontrar una forma de tenerla al mismo tiempo que terminara no odiándolo, sin embargo entre más sobrevivía a la peligrosa misión más conseguía decepcionarla al rompiendo sus promesas y escondiéndole la verdad.

Bloqueo su mente, alentándose así mismo a olvidar lo que sucedía, ya que ante él se estaba presentando una nueva oportunidad de no volver a fallar su peligrosa labor. Al enterarse que Potter terminó herido después del juego de Quidditch, miró una oportunidad de andar libremente en el pasillo sin los acusadores ojos del Gryffindor.

Durante una tarde, al llegar al baño de chicos a refrescarse, antes de planear ir a la Sala de los Menesteres, pudo notar que al mirar su reflejo en el espejo del lavado, bajo un baño vacío se encontraban dos pares de pies de diferentes formas. Intentando no prestar atención continuó su camino, pero aquella voz en su interior le hizo cambiar su dirección hacia su Sala Común.

A pesar de estar concentrado en sus pensamientos, cauteloso y un poco paranoico, miró de forma sigilosa su alrededor enfocando su vista en una armadura, dónde divisó en un reflejo como dos elfos domésticos se desvanecían repentinamente.

"...al parecer alguien esta husmeando donde no debería..."

Dentro de sus pensamientos analizó cada escenario, con esperanza que esa intromisión no tuviera que ver con la castaña.

"No creo que se capaz de ser una soplona, esto debe de ser obra del anciano..."

Apáticamente e ignorando los gritos de Pansy resonar a su entrada, se apresuro para llegar a su habitación echando el cerrojo de por medio. Contemplo la atmósfera sintiéndose observado, hasta relajar su mente de su propia paranoia. Sentándose en los bordes de su cama un pergamino se extendía, con fastidio lo tomó para así proseguir a leerlo leyendo con desdén.

Señor Malfoy.

Lamento informar que dado sus ausencias y a pesar de tener la edad necesaria para aprobar el Curso de Aparición, queda denegada su salida y las posteriores a Hogsmade hasta finalizar el año o volver a su regulación.

Muy a pesar de la intervención de su Jefe de Casa, se ha requerido su presencia los sábados en las clases posteriores para garantizar sus tareas.

Le aconsejo aproveche con inteligencia esta oportunidad, bajo su máxima concentración renovando sus altas calificaciones posteriores ya que su título como prefecto también estaría en juego.

Saludos.

Profesora Minerva McGonagall

-Cómo les encanta a estos idiotas fastidiarme, esto me confirma que esos elfos deben ser del anciano...-decía furioso mientras rompía el pergamino.

En la torre aledaña, ella volvía a sentir aquel vacío, mientras su mente le mostraba las visiones de su último adiós, suspiraba derrotada ante el dolor que tenía sobre el pecho, de los buenos y malos recuerdos de su romance, donde al mismo tiempo se hacia creer de una paz inexistente que para no cargar las culpas del saber la verdad del rubio.

Las clases continuaron normales, con extrañas sensaciones cuando las compartía con las serpientes, a lo cual llegaba temprano y desaparecía sin mirar a nadie para no sentir aquella gris mirada. Había dejado de usar aquel collar, y escondió el pañuelo en su baúl en un intento de pensar que así alejaría sus sentimientos, y que por fin olvidaría su sentir, enfocándose de nuevo en su antigua vida.

Después de días en la enfermería, Harry y Ron fueron dados de alta dando algunas alegrías a la chica, ya que aún a pesar de haber dejado de hablar con el pelirrojo estaba genuinamente conmovida de saber que seguía con vida. Su ahora tranquilidad era inspirada por aquellos momentos que tenía de nuevo con su amado trío de oro. Esos eran los pensamientos con los que intentaba mantenerse a raya, y olvidar su trágico drama.

Aquel día en la Sala Común pudo divisar la desesperación de Harry que buscaba una respuesta en el viejo libro que le ocasionaba jaquecas.

-Ahí no vas a encontrar nada.-le dijo Hermione por la noche.

-No empieces. Si no llega a ser por el príncipe, ahora Ron no estaría aquí sentado

-Estaría aquí sentado si hubieras escuchado a Snape en primero.-repuso ella con desdén, el odio genuino que le tenía a aquel libro se hizo presente.

Harry no le hizo caso. Acababa de encontrar un conjuro "Sectumsempra" escrito en un margen, seguido de las intrigantes palabras «para enemigos», y se moría de ganas de probarlo. Estaban sentados delante del fuego en la Sala Común, donde aún quedaban unos pocos compañeros de sexto que pronto se irían a dormir. Unos momentos antes, al volver de cenar, hubo cierto alboroto ya que en el tablón de anuncios habían puesto un letrero con la fecha del examen de Aparición.

"Los alumnos que el 21 de abril -fecha del primer examen- tuviesen diecisiete años podrían apuntarse a sesiones de prácticas complementarias. Se realizarían en Hogsmeade rodeadas de estrictas medidas de seguridad."

La plática siguió amena hasta que de un instante a otro...

¡Crack¡

Hermione soltó un gritito, Ron manchó de tinta una redacción y Harry exclamó:

-¡Kreacher!

El elfo doméstico hizo una exagerada reverencia y, con la nariz casi pegada a los deformados dedos de sus pies, dijo:

-El amo quería informes regulares sobre las actividades del pequeño Malfoy, y Kreacher ha venido a...

¡Crac!

Dobby, se apareció al lado de Kreacher.

-¡Dobby también ha colaborado, Harry Potter! -exclamó, y le lanzó a Kreacher una mirada furibunda.-Y Kreacher debería avisar a Dobby cuándo piensa ir a ver a Harry Potter para que así puedan presentar sus informes juntos.

-¿Qué significa esto?.-preguntó intrigada la chica, aún sorprendida por sus repentinas apariciones.- de que informes hablan, Harry?.

-Es que... les pedí que siguieran a Malfoy.-reconoció Harry al fin.

-Noche y día.-precisó Kreacher con un gruñido.

-¡Dobby lleva una semana sin pegar ojo, Harry Potter!.- declaró Dobby con orgullo, y se tambaleó un poco. Hermione se alarmó.

-¿No has dormido nada en todo ese tiempo, Dobby? Pero Harry, supongo que no le has ordenado que...

-No, claro que no-se apresuró a aclarar el muchacho.-Dobby, puedes dormir, ¿de acuerdo? A ver, ¿han averiguado algo?.-preguntó antes de que la chica volviera a replicar.

Estaba extremadamente nerviosa y furiosa de la actitud de Harry con ambas criaturas, así de cómo fueron involucradas, por un momento estaba en la intriga de continuar y escuchar todo y por otra parte quería salir de allí antes que mencionaran algo sobre el rubio, pero ya era demasiado tarde.

-El amo Malfoy hace gala de la nobleza que corresponde a su sangre limpia.-dijo Kreacher con voz ronca.-Sus facciones recuerdan la elegante fisonomía de mi ama y sus modales son los mismos que...

-¡Draco Malfoy es un niño malo!.-chilló Dobby.-Es un niño malo que... que...-Un escalofrío lo sacudió hasta la punta de los calcetines, y de pronto echó a correr hacia la chimenea como si fuera a arrojarse al fuego. Harry lo contuvo pues sabía perfectamente el porqué de aquella acción.

La angustia creció aún más en escuchar aquella palabras, intentando replicar, dónde interrumpida por Dobby para terminar su comentario.

-...pero Kreacher debería saber que Draco Malfoy no se porta bien con los elfos domésticos!

-Sí, no nos interesa que nos cuentes lo encantado que estás con Malfoy-terció Harry-Ve al grano y explícanos qué ha estado tramando.

Hermione no supo comprender nada ante la reacción del pelinegro con el elfo, sintió demasiada rudeza hacia él; mientras Kreacher, rabioso, volvió a hacer una reverencia y dijo:

-El amo Malfoy come en el Gran Comedor, duerme en un dormitorio de las mazmorras, asiste a clase en diversas...

-Dobby, dímelo tú-se impacientó Harry, admitiendo que Kreacher era un caso perdido.- ¿Ha ido a algún sitio al que no debía ir?

Aquella pregunta inundó su mente con fuerza, pues ella sabía perfectamente a que lugar se dirigía Malfoy en sus tiempos libres.

-Harry Potter, señor -chilló Dobby, y en sus enormes y esféricos ojos se reflejó el resplandor.- el chico Malfoy no está violando ninguna norma, al menos que Dobby sepa, pero sigue interesado en evitar que lo detecten. Ha realizado visitas regulares al séptimo piso con varios estudiantes que montan guardia mientras él entra en...

-En la Sala de los Menesteres!- comprendió Harry de pronto, y se dio en la frente con Elaboración de pociones avanzadas. Hermione y Ron se quedaron mirándolo

"...no Harry... no sigas.."

-Ahí es donde se esconde! ¡Ahí es donde hace... lo que sea que hace! Y por eso desaparece del mapa. ¡Ahora que lo pienso, en el mapa nunca he visto la Sala de los Menesteres!

-A lo mejor los merodeadores no sabían de su existencia.-sugirió Ron.

-Supongo que esa particularidad forma parte de la magia de la sala.- observó Hermione, su mención la hizo regresar a la realidad, ya no debía sentirse oprimida al querer seguir encubriendo al rubio.

"...ya no somos nada..."

-...Si necesitas que no pueda detectarse, no se detecta.

-Dobby, ¿has conseguido colarte y ver qué hace Malfoy?

-No, Harry Potter, eso es imposible.

-No, no es imposible. El año pasado, Malfoy se coló en nuestro cuartel general; por lo tanto, yo también he de poder colarme y espiarlo.

-Dudo que lo logres.-discrepó Hermione mientras cavilaba sobre sus siguientes palabras ante el asunto.-Malfoy sabía exactamente cómo estábamos utilizando la sala. Él necesitaba que la sala se convirtiera en el cuartel general del ED y en eso se convirtió, odio admitirlo pero entre todo debes reconocer que es demasiado listo y astuto. Tú no sabes en qué se transforma cuando Malfoy entra en ella, de modo que tampoco sabes en qué pedirle que se transforme.

-Eso ya lo solucionaremos.-dijo Harry quitándole importancia.-Buen trabajo, Dobby.

-Kreacher también ha hecho un buen trabajo.- comentó Hermione con dulzura; pero, en lugar de mostrarse agradecido, el elfo dejó de mirarla con sus grandes y enrojecidos ojos y, con voz ronca, dijo observando el techo:

-La sangre sucia le está diciendo algo a Kreacher; Kreacher fingirá que no la oye...

-Basta!.-le espetó su dueño y Kreacher hizo una última reverencia y se desapareció-. Tú también, Dobby. Vete y duerme un poco.

Se comprendía que la educación de aquel elfo era sumamente complicada y no le reprochaba en trato hacia ella.

"...él no tiene la culpa de haber sido educado así". Sus palabras se suspendieron en su mente.

-¡Gracias, Harry Potter, señor!.-chilló Dobby alegremente, y también se esfumó.

Harry se volvió hacia sus amigos.

-¿Qué les parece? Ya sabemos adónde va Malfoy!, Ahora lo tenemos acorralado!

-Sí, es genial.- masculló Ron con desánimo mientras intentaba secar el borrón de tinta en que se había convertido su redacción casi terminada. Hermione la cogió una vez más y empezó a limpiar la tinta empleando su varita. Mientras lo hacía, preguntó:

-Pero ¿Qué significa que sube allí con «varios estudiantes más»? ¿Cuánta gente hay implicada? No creo que confíe en muchos lo suficiente para revelarles...

"...no indagues en mis asuntos..."

Resonó la voz de Draco dentro de ella,, paró en seco sus pensamientos pues comprendió perfectamente que estaba sucediendo. Ella era parte de aquello, fue cómplice y su mente volvió a sentir aquella ansiedad de la que creía haberse liberado...

-Sí, a mí también me extraña -concedió Harry frunciendo el entrecejo

-A Crabbe le dijo que no era asunto de su incumbencia... Entonces ¿Qué les dice a todos esos... todos esos...?.-Su voz se fue apagando y se quedó contemplando el fuego sin verlo.- Pero qué idiota soy! ¡Está más claro que el agua! Abajo, en la mazmorra, había una gran cuba llena... Pudo robar un poco durante aquella clase...

-¿Robar qué?.-preguntó Ron.

-Poción multijugos. Robó un poco de la que Slughorn nos mostró en la primera clase de Pociones. Y no hay varios estudiantes montando guardia para Malfoy, sólo son Crabbe y Goyle, como siempre... ¡Todo encaja!, no me sorprende. No se atreven a decir nada porque Malfoy les ha enseñado la Marca Tenebrosa -dedujo Harry.

-Hum... La Marca Tenebrosa que no sabemos si existe -terció Hermione fingiendo escepticismo, pues ella misma había comprobado la realidad de aquella marca.

-Ya lo comprobaremos -sentenció Harry.

-Sí, ya lo comprobaremos...-repitió Hermione al tiempo que se levantaba y se cosas mas importantes que hacer como conseguir ese recuerdo de Slughorn. Buenas noches.

Salió a su dormitorio furiosa consigo misma, abriendo su baúl con ímpetu mientras veía aquel pañuelo en una esquina.

"...estoy harta de encubrirte... No se ni porque lo sigo haciendo... Ya no estamos juntos... Ya no eres nada para mi... Ya no..."

Conteniendo la rabia, calló en sus piernas derrotada pues no cavilaba las ideas de su mente y de su corazón. El mar en sus adentros no podía alejarse del fuego de aquel hombre que atormentaba su ser, y con un profundo suspiro se aferro a intentar conciliar el sueño.

El fin de semana siguiente, la castaña fue al pueblo con Ron y los demás alumnos de sexto que cumplían diecisiete años antes del examen, ya que su aplicación tendría lugar al cabo de dos semanas. El camino se mostraba particularmente bonito, uno de los primeros días con un cielo despejado tras los meses invernales.

-...Gracias por ir a visitarme a pesar de que estábamos peleados...- le dijo Ron mientras caminaba a su lado.

Enfocó su camino intentando no mirarlo. Aquel día Harry se había quedado en el castillo y las charlas con Ron eran aun incomodas para ella.

-Que estuviéramos en esa situación no significa que no me importes.

-Gracias Hermione.- se acercó un poco a su lado.-...me he preguntado últimamente...

-Rooo-Roooo.- La voz de Lavender lejana a ellos lo llamaba con insistencia.

Se apartó bruscamente antes que aquella chica la percibiera y se apresuro a entrar al salón de prácticas donde tendrían aquella lección. Miró de reojo como Lavender abrazaba a Ron, y con furia cerró la puerta detrás de ella, ya que su mente conecto las sensaciones de asco y envidia al mirarlo; se dirigió orgullosa a su sitio y dejo aquella imágenes detrás.

El Slytherin veía sus fines de semana quedaron condenados después de aquel pergamino de la profesora, especialmente el fin de semana que el colegio impartiría el examen de Aparición, estaba consciente de su estado los últimos días y que las cosas no iban como esperaba. Más pálido que nunca, su piel todavía se veía grisácea; probablemente hacía mucho que apenas veía la luz del día. ya no mostraba aquel aire de suficiencia y superioridad, y menos aún la fanfarronería, ya no sentía como él mismo.

Malhumorado tomó su ejemplar de Pociones para dirigirse aquel aula con poco entusiasmo, no sin antes dirigirse a cierto lugar. Tocó aquella puerta y se introdujo esperando respuesta.

-Te crees tan cínico para entrar cuando quieras?.-dijo el profesor Snape en la lejanía.

-Solo vengo advertirte que dejes de meterte en mis asuntos, tengo suficiente con Potter y los elfos del anciano.

-Te dije que si volvías a cometer un error ibas a involucrarnos a los dos! Que no entiendes, primero el collar y luego el veneno, eres un mocoso malcriado y...

Escuchaba el crujir de la madera mientras su profesor golpeaba con fuerza su escritorio con el libro.

-No eres más que un...

-Mira mocoso, si dejarás tus juegos y no perdieras el tiempo podrías ser...

-Ya no tengo ninguna distracción.- dijo Draco fríamente.- Así que deja de meterte donde no te llaman, está claro?.- salió de aquella mazmorra molesto con dirección a la su clase.

Reparó en su camino para tranquilizar su humor y buscar algo amable a su pesar. Su único consuelo aquellos días era que no lograba toparse a la Gryffindor ni por casualidad, aún compartiendo ciertas clases la chica jamás estaba cuando el ojigris levantaba la vista, aunado también a que estaba más enfocado en deshacerse de aquellos quienes lo espiaban.

Al llegar, esa tarde sólo había tres alumnos en la clase de Pociones: Harry, Ernie y él, mirando al pelinegro con la misma repulsión que le causaba al recordar que era su culpa que su padre estuviera en Azkaban.

-¿Los tres son demasiado jóvenes para apareceros?.-sonrió Slughorn.- ¿Todavía no han cumplido los diecisiete?.- Dos chicos negaron con la cabeza.- bueno, como hoy somos muy pocos, haremos algo divertido. ¡Cada uno de ustedes preparará algo gracioso!

-¡Excelente idea, señor!.- lo aduló Ernie, frotándose las palmas. Draco, en cambio, ni siquiera esbozó una sonrisa.

-¿Qué quiere decir con «algo gracioso»?.-masculló hastiado.

-Lo que quieran, muchachos! -contestó Slughorn.

Enfurruñado, abrió su ejemplar de Elaboración de pociones avanzadas. Estaba clarísimo que consideraba que aquella clase era una pérdida de tiempo aún a su pesar de ser bueno en la materia. Podía sentir la mirada de Potter encima de él, dándole rabia como cínicamente este veía su sentir por estar allí, como si estuviera agradecido de no tenerlo que espiar ese día.

"Maldito Potter y esos estúpidos elfos! Si no fuera porque Goyle me informo del intento de Potter de verme salir por la Sala, este hubiera ido directo con el chisme al anciano y todo estaría perdido..."

"...Hoy no permitiré que te burles de mi Potter..."

-Caramba, esto tiene una pinta estupenda -dijo Slughorn una hora y media más tarde, al contemplar el contenido de color amarillo intenso del caldero de Harry.

Escuchar eso fue el inicio del alardeo de aquel profesor, Draco empezó a recoger sus cosas con cara de pocos amigos, muy molesto, pues Slughorn le concedió un simple «pasable» a su infusión de hipo, Abandonando el aula en cuanto sonó el timbre, ya que no se quería permitir escuchar de nuevo aquel anciano halagar al mediocre pelinegro. Salió veloz a su Sala Común y se perdió en la oscuridad de su habitación.

Después de Aprobar el examen, la leona revitalizó sus pensamientos de una agradable manera, aquella noche celebrando con Ron y Harry pudo sentirse completa como hacía mucho no lo hacía. Mientras Harry les contaba lo sucedido en su ausencia, ella razonada la charla sin olvidar volver a recordarle a su amigo lo importante de la tarea que Dumbledore le había encargado.

-Bueno, Harry, ¿piensas utilizar el Felix Felicis o no?.-preguntó Ron.

-Sí; supongo que no me queda otra opción. No creo que lo necesite todo, hay para doce horas y mi misión no puede llevarme toda la noche. Así que sólo beberé un trago. Con dos o tres horas tendré suficiente.

-Lamento escuchar que tus intentos con Slughorn sean en vanos, pero...-respiró profundamente.- crees que la poción funcione?

Harry se agachó, sacó del fondo de su baúl la bola que había hecho con los calcetines y del interior de uno extrajo la diminuta y reluciente botella.

-Bueno, vamos allá-dijo, y la levantó y bebió un pequeño sorbo.

-Qué se siente?.-susurró la chica, pues sabía que ella no debia estar en dormitorio de los chicos.

El pelinegro se puso de pie, sonriente y rebosante de seguridad en sí mismo.

-Estupendo. Bueno, me voy a la cabaña de Hagrid.

-¿Qué?.-dijeron Ron y Hermione a la vez, perplejos.

-Harry, es a Slughorn a quien debes ir a ver. ¿No te acuerdas? -replicó Hermione mirando como un loco Harry se retiraba

-Nada de eso. Me voy a la cabaña de Hagrid, tengo una corazonada.

-¿Vas al funeral de una araña gigante por una corazonada?-preguntó Ron, estupefacto.

-Sí .-contestó Harry mientras sacaba la capa invisible de su mochila.-Creo que es allí donde tengo que estar esta noche, ¿entienden lo que quiero decir?

-No.- reconocieron Ron y Hermione, cada vez más alarmados.

-Confíen.- y se fue dejando solos a los dos chicos mientras bajaban de los dormitorios.

-¿Me puedes explicar esto Weasley?.- desde la esquina, dirigiéndose hacia ellos una molesta Lavender miraba a la castaña con furia.

-Veníamos del dormitorio porque Ha...-decía Ron rápidamente.

-¿¡Del dormitorio, Ambos?! GRANGER ERES UNA...

-No tengo tiempo para esto.- dijo Hermione poniendo los ojos en blanco de fastidio.

-¿A dónde vas? ¡Por qué estabas a solas con Ro-Ro!

-¡Qué te lo diga él! No tengo tiempo de estar solucionando su vida amorosa, adiós.- salió de allí hacia la biblioteca, dejando a un Ron confundido y a una furiosa Lavender detrás de ella.

Después de regresar de una agradable tarde en la biblioteca, la chica al fin pudo dormir plácidamente esperando con ansias las novedades de Harry al día siguiente. Así mientras ella conciliaba el sueño, la Luna que menguada en su ventana era cubierta por la oscuridad, bloqueando su luz. El augurio se formaba en los cielos dando pie a que la calma de aquella castaña no duraría demasiado.

En la clase de Encantamientos de la mañana siguiente, Harry, agotado pero muy satisfecho de la última clase particular con Dumbledore les explicó lo que había sucedido. Se miró contenta que al fin Harry pudo concluir aquella tarea que Dumbledore le había encargado pero terminó de confirmar el mayor temor que la indagaba.

Ella, escuchaba atenta cuándo habló de los Horrocruxes de Voldemort, su instinto natural le hizo sentir el temor cuando Harry les dijo de que estaban formados, concluyendo el relato en que el sabio mago le había prometió llevarlo con él si encontraba otro de éstos artefactos.

Harry iría solo con Dumbledore por fin en busca de terminar con el siniestro mago, y ese temor radicaba en que la guerra estaba por comenzar. La plática continúo hasta que la chica fijo la mirada en un esquina.

-¡Katie! ¡Has vuelto! ¿Ya te encuentras bien?.- le llamó emocionada.

Sí, era Katie Bell, con un aspecto de lo más saludable y rodeada de sus amigas, radiantes de alegría.

-¡Sí, muy bien! .-contestó ella, muy contenta.

Hermione le sonrió con alegría, mientras Harry la miraba esperando algo.

-El lunes me dejaron salir de San Mungo. Pasé un par de días en casa con mis padres y esta mañana he vuelto al colegio. Leanne me estaba contando lo de McLaggen y el último partido, Harry...

-Ya.-dijo él.-Bueno, ahora que has vuelto y Ron ya está recuperado, tenemos posibilidades de machacar a Ravenclaw, y eso significa que todavía podemos luchar por la Copa. Oye, Katie...

Harry bajó la voz mientras las amigas de Katie empezaban a recoger sus cosas porque llegaban tarde a la clase de Transformaciones.

-Aquel collar... ¿Te acuerdas ya de quién te lo dio?

-No .-respondió Katie negando con la cabeza, apesadumbrada-. Todo el mundo me lo ha preguntado, pero no tengo ni idea. Lo último que recuerdo es que entré en el lavabo de Las Tres Escobas.

-Entonces, ¿estás segura de que entraste en el lavabo?

-Bueno, al menos sé que abrí la puerta; supongo que quienquiera que me haya echado la maldición Imperius estaba esperando dentro. No recuerdo nada de lo sucedido después, hasta que recobré la conciencia en San Mungo, hace dos semanas. Perdóname, pero tengo que irme. No me extrañaría nada que McGonagall me castigara con copiar aunque éste sea el día de mi vuelta al colegio...

Miraron aquella chica salir rápidamente del lugar, por una parte se sintieron culpables de plantearle esa cuestiones a Katie si apenas había salido del hospital, y por otra parte la intriga de quién pudo haberle dañado así.

Decidió no indagar más dentro del asunto, pues sabía las consecuencias de ello, el volver a ser cómplice de Draco porque ella sabía la verdad; así que se levantó hacia su habitación con intenciones de apresurar su última tarea de Aritmacia.

La llegada de la noche de aquel día pudo divisar que una tormenta azotaría muy pronto esa estación, mientras una castaña volvía a desfallecer en sueños esperando que su paz se mantuviera por siempre.

Los días pasaban volando, y se apresuraban más ya que la actividades de Quidditch del colegio dictaban un partido emocionante para aquel fin de semana.

Mientras los jugadores de las casas permanecían activos, Draco volvía a sentir aquella presión en su cuerpo al saber que la fecha estaba tan cerca.

De nuevo, la cartas que llegaban de su hogar lo llenaban de angustias y miedos, pues el pasar de sus días estaba contados hasta la ejecución total de su plan. Había terminado al fin de arreglar aquel armario para el propósito que tenía planeado y era un éxito su funcionamiento.

Aquella parte de él le pedía convencerse que todo estaba bien pues ya no había más contratiempos, pero esa mañana algo dentro de él no marchaba como creía.

Se levantó de su cama estresado de tanto pensar, dirigiéndose al lavabo; al llegar allí pudo divisar en su reflejo, el rostro demacrado y el como sus ojos perdían el brillo.

"...ya no puedo más..."

Después de inhalar, al soltar el aire, apoyo los brazos en las orillas de la tina, donde una a una gotas caían en el lavabo, dejando sus fuerzas desfallecer sin piedad, mostrándole de nuevo en su reflejo la verdad del rubio hasta ahora.

-No llores...-canturreaba Myrtle la Llorona desde un cubículo.- No llores... Dime qué te pasa... Yo puedo ayudarte...

-Nadie puede ayudarme.-se lamentó Malfoy, sacudido por fuertes temblores .-No puedo hacerlo, no puedo... no saldrá bien... Pero si no lo hago pronto... él me matará...

Desde la puerta, Harry veía paralizado la escena, Malfoy estaba llorando de verdad: las lágrimas le resbalaban por el pálido rostro y caían en la sucia pila.

Draco emitió un grito ahogado y tragó saliva. Entonces, con un brusco estremecimiento, levantó la cabeza, se miró de nuevo en el espejo y a sus espaldas vio a Harry mirándolo de hito en hito desde la puerta. Se dio la vuelta y lo apuntó con su varita. Harry sacó la suya rápidamente. Invocó un maleficio que le pasó rozando al Gryffindor e hizo pedazos una lámpara que había en la pared.

Levicorpus!.- agitó la varita Harry, pero Malfoy bloqueó el embrujo y se preparó de nuevo para proseguir el duelo.

"...ya estoy harto! , todo es culpa de ese idiota, hoy acabaré con sus intromisiones"

-No! ¡No! ¡Basta!.-chilló Myrtle la Llorona, y su voz resonó en las paredes revestidas de azulejos- Basta! ¡Basta!

Hubo un fuerte estallido y el cubo que había detrás de Potter comenzó hacer saltar agua por todas partes complicando el andar en la habitación. Con cuidado, miró como Harry resbaló al tiempo que con la cara contorsionada, gritaba:

Crucia...!

-¡Sectumsempra! -bramó Harry desde el suelo agitando la varita.

El impacto tardío del hechizo le hizo pensar que el pelinegro había fallado ante el príncipe de serpientes, hasta que el rubio sintió los chorros de sangre que salían de su cara y su pecho como si lo hubieran cortado con una espada invisible.

El Slytherin dio unos pasos hacia atrás, se tambaleó y se desplomó en el encharcado suelo mezclado con su sangre, mientras su varita caía a su lado.

-No -dijo Harry con voz ahogada.

Resbalando y tambaleándose también, se puso en pie y se lanzó hacia Malfoy, que tenía la cara roja y con las manos se palpaba el pecho, empapado de sangre.

-Hermio...-el último aliento del joven salió como un respiró de su cuerpo, escuchando en la lejanía la voz de su atacante.

-No... Yo no...-se dijo Harry abrumado.

Harry parecía no haber entendido el suspiró del chico y se arrodilló a su lado.

En el piso, Malfoy temblaba de forma descontrolada en medio de un charco de sangre, perdiendo la conciencia mientras sentía como su cuerpo se ponía más frío, en los pocos respiros que le quedaban.

La vida lo estaba abandonado y una fría paz lo acompañaba.

"Quizá Potter me ha hecho un favor... Hermione... perdóname por todo..."

Myrtle soltó un chillido ensordecedor, que volvió a traerlo a la realidad.

-¡Asesinato! ¡Asesinato en el lavabo! ¡Asesinato!.

La puerta se abrió de golpe detrás de aquellos magos; un hombre con oscuro semblante, túnica negra y un rostro blanco como la cera, irrumpió en el lavabo, mientras Draco abría los ojos por última vez.

Apartando bruscamente a Harry, Snape se arrodilló y se inclinó sobre el rubio; sacó su varita y la agitó por encima de las profundas heridas, murmurando un conjuro que casi parecía una canción. La hemorragia se redujo al momento. Snape le limpió la sangre de la cara y repitió el hechizo aquellas heridas empezaron a cerrarse, dejando en el suelo un Draco Malfoy inmóvil. Harry contemplaba la escena horrorizado que había hecho, apenas consciente de que él también estaba empapado de sangre y agua. Myrtle no paraba de sollozar y gemir.

Así mientras su conciencia se volvía conectar a su realidad pudo sentir un calor que se adheria a sus venas de nuevo. Podía escuchar a su profesor recitar su contra maldición por tercera vez, sintiendo como lo incorporaba hasta sentarlo.

-Tengo que llevarte a la enfermería. Quizá te queden cicatrices, pero si tomas díctamo inmediatamente tal vez te libres hasta de eso. Vamos...- sostenía el profesor a su alumno.

En su aún inconsciencia, llegó hasta la puerta de la habitación sostenido por Snape quien a su vez se detuvo a decir con voz colérica:

-Y tú, Potter... espérame aquí.

Antes del incidente, Hermione había ido a ver a la profesora Vector para comentarle un supuesto error cometido en su última redacción de Aritmancia, al encontrarla sintió como la profesora esperaba con ansias que la chica se retirará y la dejará en paz. Desganada, regreso por los pasillos hacia su Sala Común, no sin antes percibir un fuerte sonido de una armadura. Al llegar al lugar del estruendo pudo divisar como un pelinegro salía corriendo con un pedazo de papel en sus manos a gran velocidad.

"...Harry no estaba en la Sala Común?..."

Continúo siguiéndole hasta mirar como se introducía en el baño de los chicos.

"...Dudo mucho que lleve el mapa al baño sin ninguna razón..."

Hacía tiempo que había decidió ignorar cualquier comentario de su amigo con respecto a su obsesión con el Slytherin, para conservar su calma sin problemas. Pero aquel día, después de mirar a su amigo entrar en aquel lugar comenzó a sentir un cierto vacío en el pecho y una angustia en sus adentros, decidió esperar aguardando a Harry para sentirse más tranquila.

El pasillo estaba vacío y silencioso, y de un momento a otro cambio hasta al escuchar un fuerte estruendo. Se paralizó al escuchar como unos gritos que venían de adentro gritaban sin control...

-¡No! ¡No! ¡Basta!.-chillaba Myrtle venida de un ola de agua que venía por debajo de las puertas.

-Cruci...

-Sectumsempra.

La claridad de ambas voces fue fácil de reconocer para ella, escuchando la voz de Draco que no pudo terminar el conjuro, mientras que Harry había concluido un hechizo que ella no conocía. El agua debajo de ella, reactivo su conciencia, pues el vacío en su pecho le daba a comprender que esa angustia estaba sucediendo, tomando así la decisión de buscar ayuda. Mirando al desolado pasillo, divisó un presuroso profesor Snape en dirección contraria.

-¡Profesor Snape!.- gritó Hermione sin poder moverse.

El profesor miró el piso inundado donde se encontraba la chica y se acercó a ella velozmente.

-Granger, que dem..-el profesor se detuvo abruptamente cuando miró el leve tono rojizo que se tornaba en el suelo.

Hermione miró con horror y pánico la escena, sin tener el valor de continuar.

-Señor...Draco...Harry...se...-la chica articulaba entrecortado

-¡Asesinato!¡ Asesinato en el lavabo!¡ Asesinato!.-Myrtle gritaba con pánico detrás de las puertas a lo que Snape rápidamente entro en ellas.

Las emociones de la chica no terminan de plantarse en la realidad que estaba por experimentar, el impacto de aquella sangre hizo crecer el pánico y horror en sus entrañas. No podía moverse, se encontraba paralizada con miedo a saber que se encontraba detrás de aquellas puertas, analizando lo último que escucho, su deducción le dio la respuesta.

"Oh no...Draco.."

En sus adentros percibió como todo se despedazaba, como si le hubieran arrebatado todo y nada a la vez. Su mente le provocó una visión donde Harry había dado aquel golpe final al rubio...y por ende, ella sentía como se partía su alma con ello.

-Y tú Potter, espérame aquí...- escucho decir a Snape.

En ese instante su visión le hizo materializar el pánico al ver que se había convertido en realidad, mirando un cuerpo bañado en sangre sostenido por el profesor. Un Draco moribundo, respiraba lentamente intentado abrir su gris mirada.

-¡Draco!.- se acercó la chica tomándolo del rostro olvidando por completo que Snape estaba a su lado.

El profesor pudo divisar aquello que era su más grande temor para su ahijado, apesar de estar separados, ambos anhelaban estar con el otro. Con ello en mente tomó la decisión y tajantemente le prosiguió:

-Granger, aléjese de aquí y no cuente nada de lo sucedido a nadie, regrese directamente a su Sala Común.-la miró duramente,- Draco está consciente pero es de suma importancia llevarlo con Pomfrey; así mismo el acto cometido por Potter, es algo en lo que no debe mantenerse implicada solo debe saber que él está bien, así que aléjese... ¡YA!.- ordenó.

-Profesor pero Harry es...- dijo la chica esperando ver a su amigo.

-Vete Hermione, ¡Ya!.- continuo Draco antes de desmayarse.

Sin comprender la explicación, sin saber si hacia lo correcto, sin el contexto real, decidió seguir las indicaciones sintiéndose culpable de dejar a Harry a su suerte, pero al ver a Draco pudo darse cuenta que su amigo había dañado de gravedad al muchacho. El ímpetu de Harry por descubrir a Malfoy estaba fuera de los cabales y ella lo sabía, no entendía como habían llegado a enfrentarse de tal manera pero permitió que las palabras de profesor la mantuvieran en calma mientras esperaba la verdad.

"...Draco se miraba claramente muy mal... Esas marcas... La sangre..."

Al llegar a la Torre se dirigió rápidamente a su habitación buscando en su baúl aquel collar y aquel pañuelo para tenerlos cerca.

"Draco..."

Sumergió su cara en su almohada mientras lloraba, lo sucedido aquellos instantes parecía un mal sueño, pero estaba inundado de realidad, pues sus manos aún tenían manchas de sangre del rostro del rubio. Se abrazó así misma, y en el vulnerable momento, aquel vacío cuando visualizó al rubio muerto en su mente, fue la mas horrorosa sensación que había sentido, dándole así la respuesta que no podía aceptar desde que se alejó de él.

"Lo amo..."