Su memoria tenía una laguna, de un momento a otro estaba en las verjas del castillo y después en las puertas de su hogar, no entendía que había pasado mientras sentía un nudo en el estómago y unas náuseas de ansiedad que no podía controlar.

Snape estaba tras de él empujándolo como un renegado, no sabía cómo había llegado allí, no se movía por voluntad, el chico no hablaba. Lo último que veía aquel rubio era como una película de una sola escena lo atormentaba, los ojos de una chica que le clavaban extrañez de no reconocerlo, lo sabía, ella lo había olvidado. Un zumbido lo invadió de nuevo y su cuerpo se resintió, su misión había acabo era hora de esperar su castigo.

-¡Draco!.-se escucho un grito a su lejano pensamiento.

Narcissa Malfoy corría desesperada con lágrimas en su rostro, miró los grises ojos vacíos sin saber la respuesta concreta de que significaba y espero el articular de sus palabras mientras arrastraba a su hijo hacia la sala.

-He matado a Dumbledore.- resonó en la mansión de los Malfoy la voz de Severus Snape.

"...no eres un asesino... podríamos salvarte a ti y a tu familia... tienes más humanidad de la que quieres hacer ver...".- La voz de Dumbledore estaba en su mente haciéndole sentir una extraña sensación de culpa.- "Cómo es posible que aún a punto de morir él quisiera ayudarme..."

-¡Severus! Eso quiere decir que mi hijo...

"Draco..."

Esa última voz no era suya, no eran su propia voz del pensamiento, fue como un susurro que gritó su nombre en el delirio, el último suspiro de la Hermione que aún lo recordaba.

"Lo he perdido todo para siempre...".se renegó así mismo.

Draco comenzaba a recobrar el sentido, había llegado a su mansión después de escapar de la intrusión al castillo, Snape había matado a Dumbledore y él había llegado a ver su destino frente a sus ojos.

Narcissa continuaba abrazando a su hijo llorando aún más incontenible.

-¿Crees que el Señor Tenebroso lo perdoné?, Severus aboga por él...

-Draco encontró la forma en que todo sucediera, a mi parecer él tomara en cuenta esto...

-Eres muy cordial en considerar mis futuras expectativas Severus...

Una voz heló toda la habitación mientras que una serpiente se deslizaba en el mármol de la mansión, Lord Voldemort había hecho su entrada.

-Mi señor...- dijeron los tres en unísono.

-Querido Draco no debes temer, tu ingenio y astucia permitieron entrar a los Mortífagos hacer algunas limpias de impuros...-siseo mirando al rubio que estaba con la cabeza abajo.

-Qui...quiero disculparme por no concluir...

En ese momento se interrumpió su voz, Draco era sostenido por el brazo del Señor Tenebroso, que lo sujetaba fuerte en la garganta.

-¡TE ACOBARDASTE EN EL ÚLTIMO MOMENTO! ¡ERES IGUAL DE DÉBIL QUE TU PADRE!.- soltó al chico quien calló abruptamente, mientras Narcissa intentaba relajar su cara, estaba furiosa.

-Mi señor, el chico pudo completar por su cuenta la entrada de los demás Mortífagos, Greyback...

-¿QUIÉN DIABLOS LE DIJO A ESE FENÓMENO QUE FUERA?

-... Señor, él llegó con Amycus diciendo que...

-Tal parece que esos idiotas no comprenden las razones tan simples... ¡Narcissa!

-Dígame mi señor...

-Hemos liberado a Lucius pero... escúchenme ambos...

La mujer sólo miraba esperando su orden, pero dentro de ella podía sentirse la rabia de cada una de las palabras que escupían veneno hacia su familia, estaba harta de las humillaciones, y comenzaba a fluir un sentimiento diferente al querer seguir a ese mago tan tenebroso.

-Perdonaré a tu miserable familia por los servicios de hoy, aunque ese niñato no tuviera el valor de matar a un viejo moribundo... En cuanto a ti Severus, regresa a Hogwarts a su tiempo y démosles un rato de paz a esos desvergonzados para que vean mi piedad...

-Gracias, mi Señor...

Esfumándose, sin dejar rastro, aquella figura tenebrosa se había desaparecido de la mansión.

-Draco, mírame...- Narcissa se arrodilló a lado de su hijo.-¿estás bien...?

-Madre...- su instinto busco la calidez una vez más, se abrazo a ella con los ojos muy abiertos y temblando.- Madre... No pude matarlo...

-Hijo... Tú no mereces tener las manos manchadas de sangre...- se incorporó y miró al profesor que los miraba desde la chimenea del salón.- quiero agradecerte y decirte que está es tu casa, prepararé una cama para que te quedes aquí...

-Gracias por tu hospitalidad, pero debo irme...

-Esta noche te insisto te quedes y descanses, no tengo como agradecer todo lo que has hecho por mi hijo...

-Esta bien.

-Demmus...- un elfo anciano y vestido con unos extraños harapos apareció.-lleva a Severus a una habitación, bríndale un cambio de ropa y también prepara la habitación de mi hijo...

-Si mi señora.

-Elfo, dale esto a Draco en su bebida...- le acercó un frasco.- necesitara dormir.

-Me retiró.

-Madre... quiero ir a mi habitación... - hablo la voz en susurro del rubio.

-Ve...

Subió las escaleras como un moribundo, dejándose llevar por sus pies a un camino que ya conocía, al entrar intento percibir un poco de protección de lo que podría brindarle su hogar pero no podía su mente escenas de rayos verde cruzándolo se mostraban una y otra vez, los ojos de aquel horrible ser y también se miraba en ojos de un sabio mago ya desfallecido.

Entro a su baño personal y miró aquella tina de mármol con agua caliente, sin quitarse una sola prenda se sumergió mojando todo su ser. Estaba vivo, pero se sentía más miserable que la última vez que había estado en aquel baño disfrutando de sus lujos. El pánico comenzó a inundar su cabeza brotándole en lágrimas y pequeños gritos de coraje hasta que se despojo de sus ropas y decidió al fin tomar su baño.

Estaba deshecho psicológicamente, temblaba lo suficiente para saber que se quedó una eternidad en esa agua y sentir como se enfriaba en su cuerpo. Al salir, miró aquel plato de comida con aquella humeante bebida, olía exactamente como cierta poción que él ya conocía. Se tumbó en su cama para comer unos cuantos bocados de la cena y tomar esa tranquilizante poción, se estiró un poco hasta que un sonido interrumpió el silencio de la habitación.

-¿Puedo pasar?.- irrumpió su madre.

-Claro...

Tomo aquella mesa de aperitivos y la retiró del borde de la cama quedándose sólo con la poción cerca de él.

-Draco... perdóname por no poder hacer algo más por ayudarte en tu misión...

-Madre...yo...

-Aún así tengo un cierto alivio que tú no completaras aquella misión tan infortuna...

-Madre quiero hablarte sobre algo...-le dijo Draco con pesar.- Dumbledore...me ofrecía pasarme de su lado... y ver por ti y nuestra familia... estaba a punto de morir y aún así...

-Querido hijo duerme, al fin estás en casa... - tomó el rostro de su hijo.- mañana conversaremos...

Un leve brillo se asomo a través de la pijama negra del rubio, su madre miró extrañada y se mantuvo.

-Toma la poción, me quedaré aquí un momento.

Draco miró con confort a su madre sintiendo que por primera vez podría dormir completamente sin preocupaciones.

Terminó aquel brebaje y se recostó, respirando profundamente en regresar su memoria aquellos momentos que fue feliz, aquellos momentos donde ella era suya y su única preocupación era que nadie los descubriera.

Aquella madre velaba el sueño de su hijo, hasta confirmar que estaba profundamente dormido, se levantó de aquella cama y se dispuso a irse, no sin antes cubrir con la frazada la espalda de Draco. Mientras ella lo cubría pudo notar aquel destello de luz entre la camisa de su hijo, inmiscuyo entre su cuello encontrando aquella cadena con un dije brillando al compás de la respiración de su hijo...

-¡No... Draco...!

Narcissa salió corriendo hacia la habitación de Severus temerosa, tenía una idea de que podría ser aquello y temía confirmar esa verdad.

-¡SEVERUS! ¡ABRE ESA PUERTA!

-¿Qué sucede Narcissa?- abrió sorpresivamente la puerta aquel hombre.

-Mi hijo tiene en su cuello...-respiraba intentando articular.-...¡DRACO TIENE UN MEMORIAM PERPETUA EN SU CUELLO!

En el Castillo de Hogwarts, la tristeza se apoderó, y el vacío de esa extraña mirada dirigida hacia ella le provocó aún más melancolía.

Tardo en incorporarse y comprender que sucedía, más allá de sus jaquecas todo era un caos por dónde miraba.

-Hermione ¿Estás bien? ó Luna mientras se levantaban del suelo.- busquemos ayuda, los Mortífagos se han ido...

Durante horas miraron los escombros de la batalla y algunos gritos lejanos, hasta que tomaron la decisión de ir a la enfermería para asegurarse de no encontrar malas noticias.

-¡Granger! Bill Weasley fue atacado por Greyback necesitamos informar a Arthur y Molly.- le comunicó Madame Pomfrey a la chica.- por favor no informes nada más... No sabemos aún como proseguiremos

-¿Proseguir con que...? A sucedido algo más Madame...- contesto Hermione.

-El director a muerto...- dijo una voz detrás de ella, McGonagall entraba con paso firme a dar la noticia intentando no flaquear.- apoya a Pomfrey Granger, los demás vendrán en un momento.

La noticia le provocó mareo de nuevo, no podía ser cierto, pero no tenía tiempo de esperar que sucedería mientras el castillo seguía en un caos, corrió a encargarse de aquella lechuza para después buscar a Harry y a Ron, pero al regresar por los pasillos sintió su cabeza cavilar para presenciar como todo giraba en círculos, los vacíos de su cabeza comenzaban hacerla desfallecer.

-¡Levántate Granger!... Merlín...- un chico tiraba de ella en su brazo.- si quieres tomar una siesta este no es el mejor momento.

La vista borrosa no le permitía visualizar quien era aquel chico, aunque daba gracias que le ayudará en aquella situación. Theodore Nott había seguido aquella chica cumpliendo la última promesa hecha a su amigo.

"-¿Tienes idea de que sucederá?

-No y ya lárgate Theo...

-Mi padre me pidió empacar hoy como a la mitad de Slytherin, me imagino que tiene que ver con tu nuevo plan...

-Si tan insistente eres solo déjame decirte algo... sálvate

-¿Y Granger...?

-Hoy ella se olvidará de mi para siempre...

-¿Qué harás?

-¿No entiendes que no es tu asunto?

-...Bien... me voy

-Solo hazme un único favor... Después que me vaya no dejes que nadie la lastime, sácala de aquí... Aunque ella no confíe en ti... Ayúdala a estar a salvo

-No debería de haber razón para ello pero, está bien.. ¿Te veo pronto no?

- Si..."

-Y aquí me ven cómo el idiota que viene a arriesgar su pellejo por unos tortolitos...-Murmuraba a regañadientes dejándola cerca de un pasillo contiguo.

-En fin, hasta donde sé los Mortífagos ya no están aquí y he cumplido mi labor, espero que Dra...

-¡Hermione!.-Un gritó anunciaba a una Luna apresurada que buscaba a su amiga.

"Demonios... Me vio..."

-Lovegood. Antes que pienses alguna cosa rara...

-...te miré desde antes, la ayudaste a levantarse...- contesto tranquila acercándose a su amiga.- se quedó inconsciente.

-Entonces la dejo contigo...

-¿Tú... tú nombre es...?

-Oh! que grosero soy...-alargo su mano.- Theodore Nott, un placer.

Luna se sorprendió ante la naturalidad de aquel saludo, un Slytherin que no la llamaba despectivamente si no la saludaba cortésmente.

-Soy Luna...- contestando admirada su saludo.

-Lo sé, eres algo conocida.- le sonrió con un poco de ironía.

Luna río ante el sarcasmo y los ademanes sombríos del chico quien se veía desesperado por irse. El chico notó como sonreía bellamente y la devolvía la mirada buscando algo, haciéndolo sentir incómodo hasta que hablo:

-No le diré a nadie sobre esto, creo que tú tendrás tus razones para ayudarla...

-...eres más observadora de lo que aparentas...

-La única lógica que encuentro del que estés aquí es porqué sepas lo mismo que yo...

"Entonces ¿ella también lo sabe...?, Granger no podía quedarse..."

-En el regreso de la fiestas de decembrinas, pude ver a Draco y Hermione juntos... Realmente eran felices...- suspiró mirando de nuevo a Nott.- eso significa que tú la ayudaste por Draco...

-Vaya eres muy astuta, siempre pensé que estabas en la casa equivocada.- Levantó su ceja mirando cómo se preocupaba por la castaña.

-Debes irte Nott- le dijo sin mirarlo, sintiendo la curiosidad de su mirada.- la Orden está en Hogwarts y no deben descubrirte.

-¿Cómo confiaré que tú no delataras esto eh?.-le miró incrédulo al ver cómo ella se incorporaba

Luna le sonrió y miró directamente.

-Confía. Mira, ve por el corredor y busca el pasadizo de la armadura llegarás a las mazmorras sin problema.

-No se me da el confiar pero...-la miró, jamás había notado aquellos ojos azules y jamás había notado una mirada sin maldad sin ambición fue la sensación más extraña que había tenido en ese día.- Adios Lovegood.

-Hasta pronto Nott..- Luna miró aquel chico de forma distinta, seguía impresionada con la forma tan sencilla en la que se comunicó con ella.- Bien Hermione...es hora de levantarse...

-Narcissa yo...

-Mi hijo hizo un pacto sacrificando la mitad de su vida... ¡QUÉ ESTABA PENSANDO!

Gritaba aquella histérica mujer, en las puertas de aquella habitación.

-Aunque yo te lo explicará.- rechistó.- sin más aunque él te lo explicará, no serías capaz de entenderlo...

-Me dices que no soy buena madre? Tu no me vas a venir a decir cómo comprender a mi hijo!- gritó histérica de vuelta a la habitación de Draco.

Abrió las puertas, mientras un Draco hundido en sueños ignoraba su alrededor, acercándose a él, Narcissa citó ...

-Perdóname hijo...- apunto su varita.- Legeremens!

Un destello blanco desprendió de su varita comenzaba a dibujar imágenes a los ojos de la Malfoy.

"Draco..."

La voz una mujer que alguna vez escuchó, de Hermione Granger, comenzó a resonar en los oídos de aquella mujer.

Narcissa comenzó a experimentar las visiones de los recuerdos de su hijo...

Podía verlo todo claramente, como su hijo miraba aquella nacida de muggles y el cómo disfruto sus días con ella.

Veía una sonrisa en él que ella misma no había visto nunca, veía la libertad de su hijo y como era feliz, el cómo amaba y era amado.

Miró su primer beso, su Navidad, su pesar y sus temores...

"-Puedes usar un Obliviate, o mejor aún deberías olvidarte de ella... Decía Snape.

-No le incumbe, deme una solución ...

-...Está el Memorian Perpetua...

-Oh no...Draco...- su madre lo comprendió.

Las memorias siguieron hasta que llegó a una, tan oscura que podía sentir el dolor de su hijo como propio...

Miró en su perspectiva como aquella chica le dictaba su amor mientras él le borraba los pensamientos lentamente...

Vio la despedida y el gritó amargo de su hijo al escuchar la última frase

"Te amo..."

Narcissa regreso en si, sus ojos estaban llenos de lágrimas estaba conmovida, no podía creerlo.

Su único hijo estaba enamorado de una hija de muggles, aún a pesar de su procedencia aquella fría mujer abrió su mente por amor a su primogénito, estaba realmente conmovida por todo aquello que vio en los pensamientos de su hijo.

-Nunca pensé... Verte amar de una manera tan diferente...- acariciaba la cabeza de su hijo.- Estoy tan orgullosa de ti...

-Tenías que verlo por ti misma...

-...aún intento procesar porque se enamoraría de Granger...

-Dicen que del odio nace el amor...- le dijo irónico.

-Ahora explícame porque...le diste ese hechizo...

-Explícame tu porqué sabes de el...-miro seriamente.

-Andromeda... Ella quería liberar a Tonks de la irá de los Black... haciendo que los olvidará y también a nuestros padres... Pero el costo de media vida...

-...media vida...?

-Si el hechizo no se desase en sus términos, no sólo olvidas y no vuelves a ver a quién amas... consumes la mitad de la vida de ambos... Y mueres de una frialdad y soledad infinita...-la rubia mujer miró de nuevo a su hijo.- si alguien descubre tu secreto podríamos morir sin demora...

-El libro de Merlín no mencionaba aquello...

-Era un rito de amor profundo para amantes que no podían estar juntos, y para familias que no podían mantener lazos en tiempos oscuros... Está hecho de amor puro...- se levantó de la cama y respiró.- así que he decidido ser quién cargue tu carga Draco...

-Narcissa que estás haciendo...- observo como se preparaba aquella mujer para algo.

-No permitiré que Draco enfrente una vida llena de angustia por salvar a Granger, aunque lo amé, no son tiempos para el amor...

-...me estás diciendo...

La mujer tomo con cuidado aquel collar de su hijo y se lo puso en el cuello.

-El encantamiento funciona en amor verdadero y en amor filial...

Colocó el dije en su cuello y prosiguio...

-...Por eso Andromeda quería usarlo con todos nosotros...- apunto su varita hacia la cien de su hijo.- Draco esta vez yo protegeré a nuestra familia... Memorian Perpetua...

Un camino de luz seguía aquel dije de cristal brillante, saliendo de la cabeza de Draco, cada pensamiento le era arrebatado y se unía en un destello, ahora ambas memorias se mantenían intactas en el mismo lugar.

Narcissa Malfoy se había convertido en la nueva guardiana del secreto de su hijo, dispuesta a dar todo e ir contra su señor por el amor más puro...

El amor de madre.