"...eran felices, realmente deseaban estar juntos..."
Voces lejanas se escuchaban, pero su intento por abrir los ojos no cedía...
"¿...quienes están allí?... ¿Quiénes eran felices...?" Pensaba mientras intentaba despertar.
-Hermione!.- un gritó al fin la regreso en si.
-¿qué está pasando?...- despertaba una anonadada chica.
-Vine a buscarte! Cómo viniste sola a la lechuzeria sabiendo lo que sucedió!...- regañaba Luna a Hermione en su extraño tono de voz.- te encontré inconsciente y...
-¿...tú me ayudaste?
Luna mantuvo silencio mirándola para afirmar la respuesta sin mentirle
-Esta noche fue demasiado larga...-miró aquel astro brilloso en el cielo aquella rubia mientras se dirigía a su amiga.- el castillo y el cielo están muy tristes...
Los lamentos de aquel fénix comenzaron a sonar una vez que el amanecer comenzó a posarse.
Hermione regreso a la enfermería a ser atendida de las constantes jaquecas que sufría, tomando conciencia escucho aquellas platicas lejanas, al parecer alguien fue dañado de gravedad.
Al asomarse miró a todos los miembros de la familia Weasley alrededor de un cuerpo inmóvil, Bill había sido atacado.
La ansiedad que la mantenía intranquila después de aquella escena, ¿Qué habría pasado con el resto? , esperaba recibir alguna noticia de Harry, quien llevaba un tiempo sin aparecer.
La Orden aparecía poco a poco pues la noticia de Bill el cual había sido atacado por Greyback los hacía cerciorarse de su seguridad.
No fue hasta que las enormes puertas de la enfermería se abrieron dando paso aun pelirroja cabelleras y un pelinegro que miraba con odio y rencor a su paso.
Harry miró a todo mientras Hermione se acercaba a ver cómo estaba, aterrado y desconcertado miraba el estado del pelirrojo tumbado en la cama preguntando por su estado.
Todo el ambiente era frío y turbio hasta el momento, Hermione escuchaba un extraño sonido en su cabeza ignorando su entorno, las jaquecas volvían hasta que escucho claro.
-Dumbledore fue asesinado a manos de Snape...- reafirmo el mago.-Yo estaba delante, lo vi con mis propios ojos. Dumbledore y yo fuimos directamente a la torre de Astronomía porque ahí había aparecido la Marca. Él no se encontraba bien, estaba muy débil, pero creo que sospechó que nos habían tendido una trampa cuando oyó pasos que subían por la escalera. Entonces me inmovilizó; yo no podía hacer nada, y además llevaba puesta la capa.
Todos miraron a Harry mientras detallaba el acontecimiento mientras la castaña se derrumbaba escuchando la historia.
-...Luego Malfoy abrió la puerta y lo desarmó. —Hermione se tapó la
boca con la mano y Ron soltó un gemido. A Luna le temblaban los labios—. Llegaron más Mortífagos, y entonces Snape... Snape... lo mató. Con el Avada Kedavra... — Harry no pudo continuar.
La chica se sentía extraña de escuchar ese apellido como si un golpe en el pecho le hubiera clavado de pronto ese dolor, no fue hasta que una impresión como aquella maldición le recobro todo el sentido, era verdad...
La muerte del director fue a manos del oscuro profesor, la señora Pomfrey rompió a llorar.
La familia Weasley y algunos allegados se mantuvieron boca abierta, sorprendidos sin saber cómo reaccionar.
La llegada de la profesora McGonagall había concluido en que la noticia no debía ser dada sin antelación a los alumnos y menos que la muerte del director día a manos de un profesor, esperarían al ministerio para saber cómo manejar el asunto.
—Todo esto es culpa mía —dijo de pronto la profesora McGonagall, retorciendo su húmedo pañuelo con ambas manos, muy turbada—. Yo tengo la culpa.
Todos la miraban con preocupación, mientras los demás terminaban de comentar sus historias; Ron y Ginny contaban su travesía junto con Neville de vigilar la Sala de Menesteres y el cómo de alguna forma Draco los evitó con éxito.
—...Y si Ron estaba vigilando la Sala de los Menesteres con Ginny y Neville —dijo Harry volviéndose hacia Hermione—, tú debías de estar...
Hermione se sintió extraña mientras intentaba orientar su memoria hacia aquel instante y sobre que estaba haciendo.
—...Yo estaba terminando mi guardia... Y recuerdo que por alguna razón terminé en la Biblioteca...- con una mano tocaba su frente.- llegué a sentirme mal y luego Luna apareció...
Los demás la miraron extrañados, y más confundidos aún sobre la situación.
-Después, corríamos frente al despacho de Snape...—susurró ella con lágrimas en los ojos.- Estuvimos muchísimo rato sin que pasara nada... Pero no sabíamos qué estaba sucediendo arriba...
Los lamentos de la chica eran cada vez mas sonoros pues comenzaba a darse cuenta de lo que sucedió...
-Cuando ya era casi medianoche, después oímos un fuerte golpe y Snape salió a toda velocidad de su despacho, y nos vio y... y...
—¿Qué? —urgió Harry.
—¡Fui tan estúpida, Harry! —dijo.- simple te vi como se iba sin poderlo detener... ¡Si lo hubiera sabido Harry!.
—No tienes la culpa —dijo Lupin—. Hermione, probablemente las habría matado a Luna y a ti.
—Y entonces subió —discurrió Harry, terminando el relato—, y llegó a donde los demás estaban peleando...
—Teníamos problemas, perdíamos —dijo Tonks en voz baja—. Gibbon había caído, pero el resto de los Mortífagos parecía dispuesto a combatir hasta la muerte.
- Habían herido a Neville, Greyback había atacado a Bill... La oscuridad era total, volaban maldiciones y restos por todas partes. Draco Malfoy había desaparecido; supongo que se escabulló,.. -comento Lupín.
—Lo dejamos pasar sin más, —dijo Tonks con voz débil— porque creímos que los perseguían los Mortífagos, Malfoy se separó de Snape mientras le gritaba algo.
La escena se dibujo en su cabeza, pudo recordar ese extraño momento en cuando el Slytherin la miró diciéndole algo con sus ojos, nunca lo había visto mirarla así, no había odio como cada día si no una extraña mezcla de anheló, que hasta un punto la hizo sentir incómoda.
Algo llamaba su mente desde hace horas, ¿Cómo había terminado en la biblioteca sin más?, era extraño regresar antes de esos pensamientos pues su jaqueca regresaba, en la nada la señora Weasley rompió a sollozar y concluyó el extraño pensamiento en la castaña.
—Ya sé que no importa el aspecto que tenga... Eso no es... lo más...
importante... Pero era un chico tan guapo... Siempre fue muy guapo. ¡Mira que pasarle esto precisamente ahora que iba a casarse!
—¿Se puede saber qué significa eso? —saltó Fleur—. ¿Qué quiere decir «iba» a casarse?
La señora Weasley la miró con los ojos anegados en lágrimas y gesto de asombro como todos, Hermione tomo atención a esa discusión e una extraña forma.
—Pues... nada, que...
—¿Cree que Bill ya no querrá casarse conmigo? —inquirió Fleur—. ¿Piensa que por culpa de esas mordeduras dejará de amarme?
—No, yo no he dicho eso...
—¡Pues se equivoca! —gritó Fleur. Se irguió cuan alta era y se apartó la larga melena plateada—. Para que Bill no me quisiera haría falta algo más que un hombre lobo!
"...yo lo amo..." .- susurro una voz en Hermione sin saber de dónde provenía, sintiendo por alguna razón una extraña familiaridad.
—Sí, claro que sí —dijo la señora Weasley—, pero pensé que quizá... dado el estado en que... en que...
—¿Creyó que no querría casarme con él? ¿O quizá confiaba en que no quisiera casarme con él? —replicó Fleur; estaba tan enfadada.
-...
-¿Qué más da el aspecto que tenga? ¡Me parece que tenemos de sobra con mi belleza! ¡Lo único que demuestran esas cicatrices es la van valentía de mi futuro marido! ¡Y deme eso! ¡Ya lo hago yo! —añadió con fiereza al tiempo que apartaba a la señora Weasley de un empujón y le quitaba el ungüento de las manos.
Un suspiro de la castaña reveló en su cuerpo una sensación conmovedora de aquella escena, preguntándose aún porque avivaba su alma, que dentro de ella vibraba con cierta emoción .
—¿Lo ves? —dijo entonces una agresiva voz. Tonks fulminaba con la mirada a Lupin—. ¡Fleur sigue queriendo casarse con él, aunque lo hayan mordido! ¡A ella no le importa!
—Es diferente —replicó Lupin moviendo apenas los labios y poniéndose tenso—. Bill no será un hombre lobo completo. Son dos casos totalmente...
—¡Pero a mí tampoco me importa! ¡No me importa! —gritó Tonks agarrando a Lupin por la pechera de la túnica y zarandeándolo—. Te lo he dicho un millón de veces...
A su alrededor, todos miraban aquella conversación que había tenido una extraña transición a una nueva pareja, a pesar de ser diferente todo giraba en el mismo tema. Hermione podía sentir dentro de si, extraños latidos como si su cuerpo respondiera más allá de ella, esas historias le inflaban el pecho en suspiros y una gracia nacía dentro de ella. Quería comprenderla pero asumió que tantas emociones se había tornado mezcladas que eso la había confundido aún más, decidiendo terminar de poner atención a la pasional travesía que escuchaba.
—No he tomado ninguna postura ridícula —se defendió Lupin—. Tonks merece a alguien joven y sano.
—Pero ella te quiere a ti —terció el señor Weasley esbozando una sonrisa—. Y al fin y al cabo, Remus, los jóvenes sanos no siempre se mantienen así. —Y con tristeza
señaló a su hijo, que yacía entre ellos.
—Ahora no es momento para hablar de esto —dijo Lupin esquivando todas las miradas, y añadió con abatimiento—: Dumbledore ha muerto...
—Dumbledore se habría alegrado más que nadie de que hubiera un poco más de amor en el mundo —dijo la profesora McGonagall con tono cortante.
Aquella frase le hizo aquella leona latir el corazón de una forma única, ¿porqué estaba reaccionando tan abrupto aquello?, se preguntaba sobre ello pero su pensamiento se fue interrumpió a la llegada de un gigante hombre dando aquel aviso.
-Ya está profesora... Ya lo he retirado.
En la Mansión Malfoy, Narcissa regreso a su habitación con la melancólica mirada en la nada, fue demasiado aquello que vivió en una sola noche. tomó su varita apuntando a la nada y cerro cada puerta y ventana de su alrededor, mientras un velo de luz tenue cubría la habitación.
-Mi único hijo... lo he sentenciado...- sollozó en voz alta.- Debí liberarte en el momento que te sentenciaron a matar a Dumbledore, debí enfrentarme a ese cobarde...
Aquel hechizo estaba claro que funcionaba, se había encerrado para hablar consigo misma, respiro ahogando el llanto hasta que el collar brillo dentro de su túnica.
-...aún no se cómo sentirme de saber que amas a una nacida de muggles... Sentí tu interior, te enamoraste tanto que estás dispuesto a dejar todo por ella.- aquel dije giraba con el recuerdo en su interior- no puedo prometerte que en este oscuro mundo podrán amarse, no... El Señor Tenebroso tiene todo por delante y tú hijo mío estás pagando nuestros pecados... ojalá me perdones.
Escondió de nuevo el collar dándose cuenta que debía dormir de alguna manera, su marido regresaría pronto y estaba segura que su casa volvería a tener un caos, ya que Bellatrix y su "nuevo secreto" estaban por traer más desgracias a la mansión.
A la mañana siguiente Draco, no podía levantarse de su cama, la náuseas lo rodeaban y una extraña jaqueca lo perseguía, dentro de él un vacío y una sensación de que algo le faltaba lo mantenía latente. Identifico el lugar donde despertó y se dio cuenta que sucedió...
-Oh no...
Unos golpes rompieron el silencio, convirtiéndose en un sonoro ruido, como si fueran a derrumbar su puerta.
-Querido sobrino...- Bellatrix tocaba.- ¡ábreme cobarde! Cómo es posible que no mataste tú al viejo! ¡Que deshonor has brindado a la casa!
-Bella... podrías callarte.- Frunció Snape desde el pasillo.- a nadie le interesan tus gritos.
-Vaya si es verdadero el héroe de está historia.- le dijo con su maléfica sonrisa.- bravo Severus, bravo.- aplaudía.
-Si tan feliz estás por mí. ¿por qué ahora te desquitas con un mocoso que sólo descansa en su habitación?
-A mi no me engañas Severus, quizás está facha de héroe para el Señor Tenebroso sea una vía de alcanzar la gloria pero se que tú nos traicionaras.- y salió de allí bufando maldiciones que se perdían en el pasillo.
-Abre esa puerta que quiero conversar contigo Draco.
Abrió la puerta con temor y con un poco de alivio al ver que su adorada tía se había alejado, el profesor entro con un aire más serio de lo normal y se sentó en el sillón.
-¿...Recuerdas lo que sucedió?
-Usted mató al anciano...- respondió con un hilo de voz.- agh me duele la cabeza.
-¡Escúchame atentamente!.- lo tomó del cuello con seriedad.- estuviste a punto de matarnos a los dos y cumplí esto como debía por sobrevivir, ahora bien tú padre regresará pronto y todo lo que amas será un infierno, le fallaste a tu señor y le vendiste tu alma.
Al ser soltado, el chico comprendía la realidad de su situación y el porqué sintió esa extraña sensación en su cuerpo, su mente estaba difusa, esperando no entrañar en sus recuerdos más cosas desagradables de aquella noche.
-Es mejor olvidarlo...
Hermione había regresado a la torre de Gryffindor después de todo lo sucedido, la profesora les había comunicado que el castillo se prepararía para la despedida al sabio profesor, así que ordenó a todos ir a descansar como era debido.
La extraña tensión provocó que Harry se pusiera aún más molesto aunado de la plática que tuvo con la profesora y Hagrid, hizo que en los últimos momentos antes de ir a su habitación les contara a las a fueras del pasillo sobre su misión. Harry había ido con el profesor a buscar unos extraños artefactos llamados Horrocrux contándoles como eran fabricados y la insana cantidad que Voldemort había decidido partir su alma.
Era tanta la información, que la chica solo pudo tomar un baño para dejar el tema de los Horrocrux aun lado, para después sumergirse a dormir.
Las cosas se sentían extrañas y ella sentía que no era la misma que hace una noche, ese vacío extraño, el hueco que habitaba su corazón no la dejaba tranquila, se tumbó en su cama esperando su siguiente despertar, y así pasaron los días hasta la más fría de sus mañanas cuando aquel castillo se llenó de invitados, pues un nublado día, el funeral de aquel sabio profesor iba a ser presidido.
Para la chica y el Trío de Oro un extraña mezcla de sentimientos se quedaba al ver cómo muchos alumnos eran recogidos por sus padres y algunos peleaban por quedarse en ese lugar hasta despedir a Dumbledore. Había terminado sola en su habitación pues Parvati y Lavender se habían ido, un suspiro salió de su boca haciendo eco en la solitaria estancia.
Recogió sus pertenencias y en un hilo deideas recordó aquellos artefactos que Harry comentaba a momentos como si quiera encontrar las piezas de un rompecabezas, sabía que en la biblioteca no había nada sobre ellos. Sintió un extraño vacío al darse cuenta de repente que quizás no volvería a Hogwarts pronto, podría ser su última noche y era hora de tomar todo más serio.
- Acció Horrocrux...- dijo al aire mientras volteaba la mirada de su extraño intento y prosiguio guardando sus cosas, acto seguido unos momentos después, su puerta recibía extraños sonidos.
-No puede ser...- al abrir la puerta, libros flotando entraban a su habitación depositando se en su cama.
La chica corrió al pasillo a darse cuenta que no había nadie, rápidamente guardo aquellos objetos en su baúl y regreso en si. Era hora de bajar y dar el último adiós, pues el siguiente año sería completamente distinto.
