-¡Hermione el té!.- gritaba una voz en el fondo.
Mientras en el suelo en tres montículos se separaban distintos objetos.
"Impredecible... Necesario... Inesario...".
Se decía así misma la chica, miraba todo con determinación y con los ojos llenos de lágrimas desbordándose en silencio. Había tomado la decisión de que debía irse y tener preparativos desde la última noche en Hogwarts, al ser la mejor amiga del "El Elegido" sus padres correrían un destino peor que la muerte, así que tomó una decisión.
Tenía en mente que por alguna razón los Mortífagos estarían esperando el día en que Harry perdiera el rastreador y la protección de su hogar, así que ella miro la opción más lógica, salir antes de su hogar sacando a sus padres del país, sabía que aunque les dijera los motivos ellos no querrían retirarse de su hogar así que planteo un plan, el cual estaba a punto de finalizar.
-¡En un momento bajo mamá!
Al movimiento de varita en su cama un bolso extraño se abrió, y dos montones de objetos del suelo comenzaron a introducirse, así de la nada un pedazo de pergamino con una fina caligrafía caía de su libro de pociones.
"Gracias", se veía escrito, y ella lo miraba de nuevo con curiosidad, al no recordar de dónde salió. Quería tirarlo pero nunca lo hacía, le tenía un apego extraño y el pasarlo por sus manos le daba una sensación de calidez, la cual en ese momento agradecía ya que lo que estaba a punto de suceder requería todo el valor que podía, lo había planeado de forma concreta y era hora de por fin ejecutarlo, tomó el bolso que completo su llenado y depósito en medio del libro aquel pergamino, respirando el aroma de su habitación por ultima vez.
Bajo con la varita en mano y miró a sus padres mientras alegremente depositaban la cena en aquel comedor, sin dejar que las lágrimas callaran de su rostro, apunto y susurro "Adiós".
Sus padres somnolientos quedaban dormidos en su lugar, mientras ella hacia los últimos arreglos para que aquel lugar no tuviera una sola presencia de que allí existía Hermione Granger, se despidió de aquel cómodo lugar que alguna vez llamó hogar.
Su húmedo rostro se congelaba con el frío de aquel clima en Londres, llegó a pensar que el cielo lloraba con ella por lo que acababa de hacer, y se reconfortó en ese dulce pensamiento, tenía que alejarse lo más pronto de allí y ya una vez fuera de casa tenía que estar a la espectativa, pues desde ese momento se acababa de convertir en la presa perfecta para los Mortífagos.
Llegó lejos a un parque desolado donde encontró una vieja lata oxidada, que reconoció de inmediatamente, era su primer translador al largo camino de llegar a la casa de los Weasley, su ahora refugio temporal, pues desde hace un tiempo sabía que a Hogwarts no regresaría, ella y junto con ambos chicos habían tomado la decisión de emprender el viaje de encontrar los Horrocruxes del Señor Oscuro ya que podría ser la única forma en la que podrían ganar en guerra que ahora se avecinaba, ya que una vez que Albus Dumbledore fue derrotado la esperanza de muchos mago que confiaban en tener una luz al final del túnel se fue opácada, y solo Harry Potter podría revivirla.
Tocó aquella lata, y su estómago pudo recordar aquella horrible sensación nauseabunda que provocaba ir de salto en salto, llegó a un espacio abierto, donde se escuchaba el tronar de que apenas una lluvia se avecinaba, sacó su varita discretamente buscando revelar algún intruso, se encontraba sola, y odiaba recordar esa sensación. Un aire frío tocó su corazón al percibir un extraño olor, olía a madera, espino para ser más exacto, y le era raramente familiar.
Una sensación cálida en su mano, como si de un toque o un roce se tratara le dio algo de fuerza, pero las lágrimas comenzaron a surgir de nuevo, ese vacío que llevaba sintiendo y ese extraño frío en su alma.
-Hermione, enfócate...- se dijo así misma.
Caminó de nuevo a campo abierto, esperando no encontrarse nada más, hasta llegar a las entradas de aquel bosque.
"Treinta pasos al entrar, una soga roja verás y tu cabello adornarás...".
Y allí estaba, como si adornara una piña navideña, aquel listón desgastado en el árbol, respiró profundamente sabiendo que la sensación de náuseas sería de nuevo provocada y la tocó con delicadeza con varita en mano. A diferencia de la última vez, calló de forma más delicada en un gran campo de maizales, con un extraño fondo naranja, allí no había ninguna tormenta, pero el aire ondeaba con fuerza.
-Identifícate.- amenazó una voz con la varita a su espalda.
-Soy Hermione Granger, pertenezco a Gryffindor, y soy parte de la ahora Orden del Fénix.
-¿Cómo podría saber que eres la verdadera?
-Ron esconde comida debajo de su cama porque le da mucha pereza ir a la cocina por las noches...
-Sólo alguien muy cercano podría saber eso del hambriado de mi hermano. Bienvenida Hermione, soy Bill, creo que me conociste en un estado menos deplorable...- se presentó aquel pelirrojo.- perdón por sonar tan abrupto pero tenemos que cuidar la casa de seguridad...
-No te preocupes, entiendo completamente todo, me sorprendí un poco ya que la instrucciones de Ron... pues... pensé que él me recibiría.
- No él está en plena digestión de un postre que cocinó mamá, creo que te comento por las cartas lo que sucederá en unos días.
-Cierto, ¡Muchas felicidades!.- comenzaron a caminar hacia la gran casa entre el maizal.
-Haz de pensar que estamos locos por hacer una boda en medio de todo esto.
-No realmente, después de la muerte de Dumbledore... la gente perdió mucha esperanza, creo que un poco de felicidad no daña a nadie.
Bill le sonrió, siguieron caminando en silencio mientras el rojo del cielo se tornaba en la noche, al entrar a la Madriguera, la castaña fue recibida por la señora Weasley con un gran abrazo e invitada a comer algo, ella seguía aún con las náuseas del viaje prefiriendo tomar los bocadillos en otro momento.
Así se aproximó a la sala de estar y encontró a Ron plácidamente dormido en un sofá, mirarlo le causó paz y envidia, dándole gusto verlo así por alguna razón.
-No despertará muy pronto, pero por favor hazme compañía ya no soporto cerca a Fleurg.- le dijo Ginny a sus espaldas.
-Ginny!.-abrazo sorprendida a su amiga.- no tengo problema con ello, pero por cierto, ¿cómo van con lo de Harry?.
-Aún no saben cómo sacarlo de allí, ya qué hay muchas medidas extrañas que tiene el nuevo ministerio, y he escuchado de papá que Harry tiene un detector y probablemente usaran eso para buscarlo Quien tú sabes...
-He estado pensando en una idea sobre ello, pero creo que deberíamos confiarla a Lupin o alguien de la Orden...
Un estruendo se escucho al fondo de su conversación antes de terminará la frase, un apresurado Ron despertaba a punto de encontrarse con ambas chicas.
-Al fin llegaste, que conste que estuve esperándote, sólo una pequeña siesta fue lo que se interpuso.- le dijo que pelirrojo somnoliento aún en medio sueño.
-Creo que realmente no me sorprende.- y río por unos instantes- solo fui un poco sorprendida por Bill cuando llegue.
-Olvide decirte sobre la seguridad, una disculpa.
Pasaron la tarde un poco más amena mientras podían, ya que Fleur colmaba la paciencia de la familia de vez en cuando.
-Perdona que estaremos apretados Hermione, a pesar que Fred y George ya no duermen aquí con los preparativos de la boda tendremos muchos visitantes.-le comunico la señora Weasley.
-Dormirás conmigo como en los viejos tiempos.- le comunicó Ginny.
Más allá de las fronteras de la Madriguera, Luna Lovegood leía aquella nota de forma peculiar, mientras aquel cuervo se asentaba con ella, pidiéndole acariciaré su cabeza.
"...Estimada Señorita Lovegood:
Creo que me recordará de la peculiar manera de conocernos después del desafortunado incidente del ataque de los Mortífagos, me gustaría decirte que la razón por la que me he comunicado contigo fuera para darte buenas noticias pero no es así, a mi padre lo han ascendido por sus "logros" y me ha traído con él a la Mansión Malfoy, sé que no ha de ser mucho de tu interés pero hay una razón para contrate esto, creo que has de recordar que así como tú guardo el secreto de nuestros tórtolos suicidas en este tiempo de guerra y algo sucedió desde mi llegada.
Me he topado con Draco y esta envuelto en una sombra terrible desde que el Señor Tenebroso se encuentra en su hogar, pero mas allá de eso al estar pasando tiempo con él lo noté ciertamente extraño de su forma actuar, mencione por encima a Granger y claramente se mostró molesto cómo el antiguo Draco, llamándola Sangre Sucia de nuevo.
Lo conozco lo suficiente para saber que no volvería a nombrarla así sin ningún razón y mas allá de ese comentario él no prosiguió con la conversación.
Creo que algo ha sucedido, no comprendo a ciencia cierta que pero parece haber olvidado su romance con Granger y pude fundamentarlo al encontrarme sin querer una carta donde ambos se juraban amor eterno, algo no me cuadra y requiero tu ayuda para poder comprenderlo.
No se si tendrás la oportunidad de ver cómo actúa Granger y reiterarme que no es un hechizo conjunto o alguna cosa extraña que ambos se hayan hecho para seguir cada quién su camino, pero me gustaría al menos confírmalo ya que Draco no parece estar pasándola bien.
No respondas mi carta, veré la forma de contactarte, y me gustaría informarte que este año regresaré a Hogwarts, espero verte allí y lo digo de buena voluntad por que aunque no lo creas será un lugar mucho más seguro que en el mundo exterior.
Los Mortífagos están preparando planes extraños y eso les deparará a todos los que estén en su contra y tu padre podría estar implicado así que tengan mucho cuidado.
El cuervo se llama Hades, cuida de él por un tiempo, no es bueno que regrese tan pronto como lo he enviado.
Un gusto charlar contigo.
Theodore Nott".
La rubia miraba la carta esperando, encontrar algo sombrío o algo extraño, no se veía que aquella carta fuera normal y no entendía por que le había dicho todo aquello, comprendió que podría ser una buena voluntad del Slytherin y que podría significar algo.
-¡Hija mía! ¡Qué hermoso cuervo!, ¿Dónde vino nuestro amigo?comentó el señor Lovegood acercándose a su hija.
-Una compañera padre, preguntando si regresaré Hogwarts este curso...
-Claro que irás hija, nosotros nunca seremos cobardes y lo más prudente es que termines tu ciclo escolar, confío que estas épocas acabarán y triunfará la luz...
-Lo sé.- suspiro ya chica arrugando la nota.
-Querida, debo agregar que también llego una lechuza de los Weasley, hemos sido invitados a la boda de su hijo mayor y será en la Madriguera, es bueno que en esta épocas todos podamos celebrar el amor...
Luna miró a su padre y le sonrió por lo bajo, y analizó la situación, tenía mucha razón, no podían demostrar que la gente tiene la guardia baja y que tenían que continuar con sus vidas, la alegrías eran lo menos que esperaban para la profunda oscuridad que se avecinaba pero no estaba demás ser un poco precavidos.
Su padre se retiró y miró la nota con fina caligrafía, acariciando con la otra mano al cuervo que se encontraba a su lado, le dio una gratificación inmensa volver a releer la carta con otros ojos y se pregunto si sería prudente decirle a su padre sobre la advertencia.
-Bueno, querido Hades creo tener algunos frutos para ti y me alegra ver que estes a gusto con tu estancia, pronto regresarás con tu dueño.- y le dejó en el jardín entrando de nuevo a su hogar.
Una vez adentro, miró la invitación en la mesa y la cercanía de la fecha, pensó un momento sobre la ocasión y le vino la inspiración a una idea.
"... si Nott tiene razón y Malfoy está extraño significa que Hermione debería de sentirse o verse una manera similar... y creo que no hay mejor lugar para corroborarlo que la boda..."
Se incorporó en su habitación y volvió a releer la nota, como si fuera algo especial, aún se sentía extraña de la vez que conoció a la serpiente pero por sobre todo seguía impresionada de que le hubiera tratado de una manera tan cordial, ya que poca gente no solía ser así con ella.
Lo recordó, como siempre analizando de una forma risueña la situación y el como la había mirado, él era diferente, precavido y sobre todo audaz pero había algo que no paraba de darle vueltas que le hacía sonreír y prefirió mirar al cielo en su ventana.
La lluvia había llegado.
