La tensión en La Madriguera se concentraba en un solo día y durante la última semana sólo se hablaba del 30 de julio el día que Harry Potter sería trasladado alguna casa de seguridad para que iniciará al fin la verdadera travesía.
Hermione miraba constantemente la ventana ya que las últimas noches la mitad de la Orden del Fénix arribaron para hacer audiencias con la mitad de la familia sobre el plan. Cierto día Remus Lupin se acercó a la chica saliendo de la Madriguera a fumar su pipa vieja con tabaco.
-He notado que tienes intenciones de exponer un plan, pero veo que te ves intimidada por Ojoloco...-le respondía con aire cansado.
-...Es algo...
-Intimidante, lo sé. Puedes decirme a mi sobre ello, no te quitaré el mérito por tú plan.
Respiró tranquila de poder hablar con poco de calma y exponer anquéelo que tenia en la mente durante casi un año.
-Creo que deberíamos usar Poción Multijugos...
-¿Cuál es el punto?
-Que engañemos al Señor Tenebroso con otros Harry, así podemos escabullir al verdadero por algún otro lugar y llevarlo a salvo...
-¿Estás consiente que eso pondría significar la muerte de alguien si es atrapado por los Mortifagos?
-... esa es la parte que aún no he podido resolver con respecto a la huida...
Lupin la miró, como si sintiera culpa de que alguien de su edad tuviera que pensar en algo tan delicado como sobrevivir, y que pensara en su pronta muerte como si le persiguiera ya desde hace tiempo.
-Hermione, no debes presionarte de tener la solución de todo, lamentablemente ustedes fueron involucrados erróneamente en esta guerra, sobre todo tu y Ron...-suspiro fumando hondo.- ser sus amigos no es fácil...
El rostro de la joven cambio a una angustia enorme de no entender que sucedía en esas palabras, pero estaban llenas de razón, más de una vez llego a pensar sintiéndose egoísta, el ser amiga de Harry la llevo a hacer un hechizo para que sus padres olvidaran que tenían una hija y pudieran estar a salvo, pero ella lo sabía, era una venda invisible para que sus padres no sufrieran si ella perecía.
Quería llorar, pero realmente no podía dejar a esas alturas de su decisión la hiciera flaquear, pues ella sentía que estaba trazando el camino hacía su muerte. El hombrelobo la miró de reojo y reconoció los gestos, él mismo vivía con ese peso cada día de su vida desde que estaba maldito.
-No temas realmente de hacer lo correcto, eres brillante y lograrás que todo salga bien, yo expondré con Ojoloco tu punto de vista, debo agregar que tu idea es increíblemente buena, y nosotros podríamos pulirla.
Así el hombre entro de nuevo al hogar mientras ella volvía lentamente mirando el piso, estaba perdida en ese pensamiento, y de nuevo un susurro en los lejanos rincones de su mente se escucho.
"Hermione..."
Miró hacia atrás de repente como si alguien la llamará en un susurro, el mismo susurro que llevaba tiempo en secreto cuidándola y parecí que la alentaba a seguir, siempre que lo excusaba algo la calmaba y la hacía sentir plena, pero también le daba una nostalgia enorme a su corazón, ella sabia que no era normal ello pero mientras mas buscaba respuestas solo se resignaba más a su reciente locura.
Siguieron pasando los días con la boda también cercana, los quehaceres del hogar de los Weasley aumentaban, ya que también la Señora Weasley se había dado cuenta que tanto Ron como Hermione planeaban algo, así que los mantenía lo más separados que podía en el día y dejándolos agotados sin más, eso hacía la castaña se sinetiera en constante soledad de la penaque llevaba encima.
Fue una tarde, donde todos preparaban la cena que Ojoloco y la mitad de la Orden arribó por sorpresa a la sala de estar, y comentó en plan tal y como sería, la castaña se sorprendió al escuchar que su idea fue agregada junto con una medidas de seguridad que prometían un poco más de protección de la que ella tenía en mente,lo cual le permitió un poco de tranquilidad a su alma hasta que recordó un parte importante.
-Harry se negará una vez que lo sepa...
Ojoloco refunfuño, sabiendo perfectamente que tenía razón, la miró y soltó un bufido para atenuar su voz.
-Sabemos eso Granger, prepárate para lo que vendrá...
-Dejá de asustarlos Moody, ya es hora...-llegó Kingsley.- es verdad que abra un gran riesgo pero depende que todos nosotros hagamos las cosas de manera correcta.
Esa voz calmada comenzó a explicar el plan, mientras todos guardaban silencio y se respiraba tenso el ambiente, al terminar, Ojoloco salió de la Madriguera y trajo a Mundungus Fletcher paralizado.
Desaparecieron uno a uno llegando a Prive Drive, ejecutaron el plan como se había planeado, consistiría en que cada uno de se dividiría en parejas con un auror o alguien con un rango más grande que pudiera ejercer protección efectiva en un ataque contra Mortífagos y así pudieran ambos sobrevivir ya que cada uno de los acompañantes de estos estaría transformado en Harry con la poción esperando la emboscada.
La chica fue asignada con Kingsley y montaron sobre la escoba, el simple hecho de volar la hacía que sus nervios explotaran aún más de lo que ya ameritaba la situación, fue casi inminente pero una vez que el grupo salió de la casa de los Dursley, pasando la barrera del encantamiento Fidelio, fueron atacados por los Mortífagos, liderados nada más y nada menos que por el mismo Señor Tenebroso.
La batalla en el cielo era tensa, maldiciones y hechizos se disparaban por ambos lados, y escalofríos se sentían dentro de ella. Voló por el oscuro cielo con la apariencia de Harry esperando no encontrarse con nadie más, ya que Kingsley logró alejar a la pareja de Mortífagos que los seguían, pero algo no la mantenía tranquila, ya que entre esa pareja logró sentir algo peculiar, el miedo de una mirada entre uno de aquellos seres, aquel de aquella mirada jamás levantó la varita para atacarlos, si no que los dejo ir.
Llegaron a la casa de seguridad asignada y el eco de esa voz que siempre la tranquilizaba volvió a resonar en su cabeza, por un momento se alejo del auror, y se dijo a si misma.
"Estamos a salvo...".
Draco seguía con la mirada perdida, desde que llegaron la mitad de los Mortífagos a su hogar aquella tarde, era un anuncio del Nott Senior, Harry Potter sería trasladado aquella noche, no sabían como, pero aquel día reclutaron a todos los allegados ya que estaba decidido que tenían que capturarlo como fuera.
Narcissa miró a su hijo y a su esposo, otra vez le serían arrebatados sin saber como proseguirían sus vidas si el Señor Tenebroso triunfaba y observo los vacíos ojos de miedo en su sucesora. Esa mirada permaneció cuando se dirigió a su habitación donde se puso el traje y la máscara.
-...Malfoy...
-Véte de aquí Theo, tienes suerte que no fueras obligado a ir...
Theodore se mantuvo nervioso, ya que estuvo presente en la reunión, fue extenuado de la misión porque aún no tenía la marca, pero su padre le otorgó el "honor" de cuidar a Ollivander en su prisión. Desde que descubrió la falta de memoria de su amigo, comenzó a investigar por su cuenta si el ojigris tenía alguna otra diferencia pero todo yacía igual.
Su cuervo había regresado hace unos días y no había ninguna respuesta que le marcara que la Gryffindor también sufriera la misma perdida de memoria, eso le hacía pensar que tendría que esperar hasta interrogar a Lovegood y poder proceder en su investigación. Tenía en mente que algo dentro de Draco sabía que se encontraría con Granger y por ello se miraba más perdido que de costumbre.
-No te dejes dominar por ellos Malfoy...
-...Estoy harto de todo esto...
El rubio salió de su habitación, sentía un presentimiento vacío y lúgubre, tenía mucho tiempo que ya no quería proseguir con esa vida extraña que lo movía desde el fallecimiento de Dumbledore, toda la normalidad y el lujo que disfruto en algún momento yacía bajo las ojeras y una piel gris que había demacrado el rostro de ángel que tenía.
Su corazón yacía tiempo que latía de una vacía manera, después de despertar desde ese día en su habitación sentía dolores en su mente y lagunas mentales de cosas que prefería no recordar, pero había algo vivo, algo que había evitado que su mente colapsara aún más, esa suave voz.
"...Draco..."
Su nombre en esa voz, le había dado fuerza y vida en momentos en donde ya no soportaba más, soñaba todas las noches con ello buscando quien era la dueña de esa voz que le provoca a una calma en el infierno, así al llegar al Salón miró a todos los presentes como desaparecían hacia el objetivo que esa noche les había asignado su señor.
Llegó a un parque mientras todos entraban a la neblina provocada por el hechizo, observó los extraños lugares e invoco el encantamiento que le permitía volar, así fue cuando la lejanía invocó un gritó:
-¡Potter esta allí!.gritó Yaxley señalando alguien que volaba en una escoba con un mago que él claramente identificó.- ¡Malfoy, Vamos!.
Persiguieron a esa pareja mientras escuchaba por detrás que algunos Mortífagos mencionaban lo mismo que Yaxley, al parecer había más de un Potter y se empeñaron en seguir a todos y cada uno hasta encontrar el verdadero; él se mantenía alejado mirando la sed de sangre de su acompañante que lo mantenía completamente incómodo, él no podía sentirse de esa manera y por debajo de la mascara su asco ante la situación estaba claramente reflejada.
Persiguieron a la pareja y su compañero comenzó a soltar maldiciones al auror mientras que él se acercaba de a poco al Potter que lo acompañaba, miraba extrañado claramente que aquel sujeto no sabía montar la escoba de una manera adecuada y se aferraba para no caer, él no era el verdadero, se acerco para pensar en intentar aturdirlo hasta que observo como la poción de transformación convertía el azabache pelo de Potter en un castaño.
Se detuvo en el aire y no pudo seguir, una sensación recorrió su cuerpo y no pudo levantar su varita contra ellos, en ese momento miró como Yaxley caía en el aire amortiguado con la nube oscura, un hechizo lo había derribado y él miraba como aquella mujer se iba transformando de nuevo en su forma original, fue frustración y un latido extraño dentro que al verla no captaba la comprensión, volvió a sentirse incómodo y agradeció que aquella máscara no proyectara el rostro que tenía en ese momento, porque aquellos ojos castaño lo miraron directamente y él se inmovilizó.
En un sólo momento algo le permitió tener algo raro, diferente a lo que ahora estaba acostumbrado, volvía a sentir que estaba vivo.
