4º Curso. Capítulo 16
El enfado de Will no había desaparecido, no le había vuelto a dirigir la palabra a su Jefe de Casa y en clase le lanzaba miradas de odio extremo. El chico incluso había dejado de tratar con muchos de sus compañeros.
-Creo que estás exagerando mucho –opinó Lisa colocándose la bufanda.
-Pues yo no, casi todos los de slytherin son unos... -contestó Will.
-¡Ni se te ocurra volver a repetir tu repertorio de insultos! –lo amenazó Grace- Que ya nos lo sabemos de memoria.
-Deja que el chico se desahogue, mujer –rio Johnny.
La joven lo fulminó con la mirada. La campana sonó y regresaron al interior del castillo para continuar con las clases.
…..
En la chimenea de Dumbledore ardía un gran fuego. Elyon estaba sentada, como ya parecía ser costumbre, frente al escritorio del director.
-¿Cuánto tiempo piensas seguir sin dirigirle la palabra al profesor Snape?
-El resto de mi vida –contestó ella con la mirada sombría.
-Eso es mucho tiempo –medio rio el anciano.
Elyon lo miró alzando una ceja.
-No creo que seguir con esta actitud sea lo mejor para vosotros.
-Al menos ahora no podrá decir que le molesto en clase y que le falto al respeto –contestó ella cruzándose de brazos.
-Dime qué puedo hacer para arreglar esto –suspiró el director.
-Nada, no hay nada que hacer, simplemente no quiero que se me acerque –contestó Elyon-. Lo odio, lo odio muchísimo...
Sus ojos se llenaron de lágrimas. Dumbledore suspiró y le dijo que volviera a su cuarto. Se masajeó las sienes, le dolía la cabeza, no había manera de que aquellos dos tiraran el muro que los separaba, algo que era vital para la seguridad de Elyon.
…..
Zelda caminaba entre las estanterías de la biblioteca, necesitaba encontrar un libro para su próxima clase. A esas horas de la noche, la biblioteca estaba vacía, por eso le sorprendió encontrarse con Snape. El hombre la miró de reojo sin prestarle mucha atención. La mujer sonrió, esa era su oportunidad.
-Me he enterado de que tienes un serio problema con McWilliams –comentó ella como si nada, fingiendo que buscaba un libro en las estanterías.
-Eso yo no lo considero un problema.
-Pero si no podéis ni veros... -sonrió con disimulo, por el momento no parecía molesto por su presencia.
-No puedo ver a ningún gryffindor, así que no dramatices. Además, ahora ya no tengo que soportar ni sus comentarios, ni sus impertinencias.
-Ya veo... Para ti esta situación tendría que haber empezado desde el comienzo de curso –rio ella mirándolo con una ceja levantada.
Snape sonrió. Zelda se sorprendió ante aquella reacción. No era una sonrisa de alegría, era cruel, fría, irresistible. La mujer se mordió el labio, ahora necesitaba más que nunca echarle el guante.
-¿Te apetece tomar algo en Las Tres Escobas?
La profesora se quedó sin habla. Había sido él el que la había invitado.
-¡Claro! Llevo todo el curso esperando a que te dignaras a decirme algo parecido –lució una de sus más arrebatadoras sonrisas.
El chico le puso una mano en el hombro.
-Lo sé –le susurró al oído, sintió como un escalofrío le recorría la espalda.
La mujer salió de la biblioteca detrás de él, lo había conseguido, Snape por fin había picado el anzuelo, ahora solo tenía que recoger el sedal.
…..
Johnny se movía inquieto en el pasillo arrastrando su cartera tras él.
-Cálmate, seguro que llega enseguida –Lisa frunció el ceño.
-¡Lleva diez minutos de retraso! –se quejó el chico.
-Se le habrán pegado las sábanas –Will se encogió de hombros.
-¡Por fin! –suspiró Johnny al ver venir a Grace, mientras se golpeaba con un dedo la muñeca para darle a entender que llegaba tarde.
Grace llegó jadeando y miró al chico con enfado.
-¡No me metas prisa! –le gritó recuperando el aliento después de la larga carrera.
-¿Por qué has llegado tan tarde? –Lisa la miró extrañada.
-Porque los slytherins son unos imbéciles –contestó de mala gana, sus amigos fruncieron el ceño pidiendo más detalles-. Al salir de mi Sala Común me he topado con Mark, y el muy simpático se ha ofrecido a llevarme la cartera. En resumen, mis libros han volado por todo el pasillo y se ha quemado mi trabajo de Astronomía ¡Una semana para acabarlo y mira cómo ha quedado en tres segundos! –la joven sacó un trozo de pergamino negruzco en el que aún se podían apreciar algunas palabras- ¡Cuando lo pille lo reviento!
-¿Y por qué no lo has hecho? –preguntó Will exasperado.
-Porque me estabais esperando… y porque eran cinco contra uno –contestó ella encogiéndose de hombros con resignación.
-Estas son las típicas cosas que hacen que me avergüence de mi Casa y mi familia –gruñó Will cruzándose de brazos con enfado.
-¿Tu familia? –Elyon lo miró con los ojos abiertos como platos- ¿Quieres decir que él es familiar tuyo?
-Sí, Mark es mi primo –respondió el chico.
-¡Que fuerte! –rio Johnny.
-Con lo educado que eres tú y lo idiota que es él quién lo diría –murmuró Lisa- ¿Es que no lo educaron o qué?
-Mis tíos lo intentaron pero sin éxito, y lo peor es que no han desistido aún. Es la oveja negra de la familia, nadie se explica cómo ha salido tan creído y prepotente, con la mano dura que utilizan sus padres, es casi inexplicable –Will se encogió de hombros.
-Yo creo que Mark es la manifestación de todos los genes slytherins que no han emergido en los demás miembros de la familia –Johnny expuso su teoría con aires de científico.
Los cuatro lo miraron alzando una ceja.
-Mejor vamos a desayunar que llegamos tarde –informó Lisa echando a andar y sin hacer caso del comentario del hufflepuff.
-Yo creo que tienes razón – le murmuró Will a Johnny guiñándole un ojo.
Los dos rieron por lo bajo. El Gran Comedor estaba repleto de alumnos que se afanaban en terminar su desayuno para no llegar tarde a clase. Cada uno se sentó en sus respectivas mesas, aunque Johnny no tardó en aparecer en la mesa Gryffindor con un enorme bol de cereales en las manos. Al poco tiempo se les unieron Grace y Will. El slytherin últimamente siempre comía en esa mesa, porque no aguantaba los comentarios de la mayoría de sus compañeros. Al principio los gryffindors lo miraban con desagrado, aunque después de hablar con él prácticamente lo invitaban a sentarse a su lado, comentando que para nada parecía un slytherin y que por qué no se cambiaba de casa.
-¿Es que no eres capaz de comer en tu mesa? –Lisa miró con desagrado a Johnny.
-¡Eh! ¡A Will no le decif nada! ¡Favoritifmo! –gritó él con la boca llena de cereales.
-¡No hables con la boca llena, cacho de cerdo! –le reprendió la gryffindor con una mueca de asco.
Entonces Johnny abrio la boca y sacó la lengua enseñando su desayuno a medio masticar.
-¡Serás asqueroso! –Lisa se levantó de golpe para abalanzarse sobre él.
Will la agarró de un brazo y la hizo sentarse de nuevo. Johnny reía a mandíbula partida mientras seguía engullendo grandes cucharadas de cereales.
-Pof efo fiempre me fiento enfrente tuya, afí no me alcanfas –rio el chico.
Lisa apretó los puños hasta que sus nudillos quedaron blancos.
-¡Felicidades Will!
Todos se giraron con sorpresa al ver a Elena Hanz abrazando a Will desde la espalda. Lisa apretó los labios al ver como la slytherin rodeaba el cuello del muchacho y se echaba sobre él.
-Gracias, pensé que no te acordarías –sonrió el chico besándola en la mejilla.
-¡¿Cómo no me voy a acordar de tu cumpleaños?! ¿Por quién me has tomado? –rio ella apartando su pelo rubio a un lado- Cuando acaben las clases búscame que tengo algo que darte ¡Enhorabuena quinceañero! ¡Te quiero campeón!
Y después de darle un fuerte beso en la mejilla retornó a su mesa.
-¿Qué es tu otra novia? –Johnny lo miró incrédulo.
-Más bien mi otra prima –sonrió limpiándose el carmín que Elena le había dejado en la mejilla.
-¿Es la hermana de Mark? –Grace lo miró con curiosidad.
-¿Cómo va a ser su hermana si no comparten apellido? –le dijo Elyon.
-¡No! –se apresuró a contestar- Y que no te oiga decir eso o te arrancará la lengua. Si yo me llevo mal con Mark, lo de ellos dos es odio visceral. Los tres somos primos-hermanos.
-¿Por qué no nos has dicho que hoy era tu cumpleaños? –Lisa lo miró dolida.
-Esperaba que lo adivinarais –rio él.
-¿Qué te crees? ¿Que somos Trelawney? –Grace lo miró con enfado.
-¿Es que no me veis distinto? –Will lució sus dos perfiles con la cabeza bien erguida.
-Lamento decirte que no –rio Elyon.
-Will, felicidades –se escuchó una voz débil.
El chico se giró y sonrió de oreja a oreja. Una chica castaña con la cara llena de pecas le tendía una pequeña cajita envuelta en papel verde brillante.
-Gracias Sara, no tenías por qué haberlo hecho –el slytheron cogió la caja y la besó con ternura.
Elyon miró a Lisa, estaba pálida y con la mirada triste.
-Nosotras nos vamos ya -se apresuró a decir poniéndole una mano en el hombro a su amiga- ¡Felicidades!
Una vez en el vestíbulo la semielfa miró a su amiga de nuevo, seguía con la mirada triste.
-¡Ey! Arriba ese ánimo mujer –le sonrió ella con cariño-, ya verás que una de dos: esa chica le romperá el corazón y se dará cuenta de que tú eres mejor, o encontrarás a alguien muchísimo mejor.
-Para ti es fácil decirlo, el chico que te gusta no está con otra –gruñó Lisa.
Entonces por la escalera de las mazmorras aparecieron Snape y Zelda. Las dos jóvenes los miraron atónitas, porque la mujer iba agarrada del brazo del profesor. Ambos entraron en el Gran Comedor.
-¿Están... liados? –Lisa miró a su amiga sorprendida.
-No lo creo –contestó ella con el ceño fruncido-, Zelda no es su tipo.
-¿Y cómo lo sabes?
-Pues... ¡Pues porque lo sé y punto! –respondió con enfado.
-Cálmate Elyon, anda vámonos a clase. Que si no fuera porque es Snape también te podría decir: cualquiera diría que te gusta –rio Lisa.
Elyon la fulminó con la mirada, aunque la verdad era que no sabía por qué se había alterado tanto. El resto del día transcurrio con normalidad, al parecer Zelda y Snape se habían soltado al entrar en el Gran Comedor y nadie más había visto la escena. Sus amigos al enterarse no mostraron una gran sorpresa.
-¿O te extraña viniendo de ella? –Will se encogió de hombros.
-A mí el que me extraña es Snape, no Zelda –opinó Lisa-. La verdad es que no veo a ese chico con nadie.
-¡Ah! Will cuéntale lo que ha pasado hoy en Adivinación –comenzó a reír Johnny.
-¡Es verdad! Pues veréis, Trelawney ha venido y me ha dicho: "Hoy va a ser un día lleno de tristeza y desilusión para ti". Y yo le he contestado: "Es mi cumpleaños". Y se me ha quedado mirando y ha cambiado de tema enseguida.
Los cinco rieron de lo lindo.
Esa tarde tocaba clase suplementaria de Pociones, y como de costumbre, en el aula solo se escuchaba el burbujeo del caldero y el crepitar del fuego. Una vez acabada la poción Elyon llamó a Snape y se dispuso a recoger el material.
-No sé por qué esperaba un resultado mejor –comentó el maestro examinando la poción- Finalmente has resultado ser tan mediocre como el resto, menuda decepción. Aunque después de saber cómo empezaste el curso, era de esperar.
La joven prefirio no responder mientras apretaba los labios. Cerró la bandolera y se la echó al hombro.
-Si no te esmeras un poco más, será un placer suspenderte y demostrar que los elfos no son ni por asomo mejores que los magos.
Elyon paró en seco con los puños apretados y se giró hacia él.
-¿Te sientes mejor humillando a la gente? –lo encaró mirándolo con lástima.
Ahora fue Snape quien no dio respuesta.
-Hace tiempo que me ronda una pregunta –la alumna enarcó una ceja, estaba tan cansada de él que no podía callarse- ¿Te uniste a los mortífagos para conseguir amigos?
Snape enfureció su expresión y se acercó a ella, pero la joven no retrocedió ni un centímetro. Las palabras brotaban solas de su boca.
-Si es así, lo siento por ti, ya que parece ser que ni los mortífagos te querían cerca. Así que adelante, sigue humillando a todo el mundo, ya que no eres capaz de dejar de ser un marginal.
El eco de una bofetada resonó en la mazmorra. Elyon se quedó de piedra mientras sentía como el calor se extendía por su mejilla. Lo miró con sorpresa. Snape la observaba con horror. La semielfa echó a correr y salió de allí.
-¡Elyon! –la llamó, pero ya estaba lejos.
Lo había vuelto a hacer, una vez más había vuelto a meter la pata, y esta vez se había hundido hasta el fondo. Desde luego ahora Elyon iba a tener motivos para creer que sí sería capaz de hacerle daño. Sintió un hormigueo en la palma de la mano. Gimió con rabia. Para colmo le había dado con fuerza, antes de que la chica saliera corriendo había podido ver la marca del manotazo en su mejilla.
Apretó los puños, no valía la pena emprenderla a golpes con todo, porque el daño ya estaba hecho, y destrozar la mitad del aula no iba a cambiar eso.
…..
Elyon dejó de correr e inspiró hondo, unas lágrimas recorrieron su rostro. ¿Y tenía que creerse que realmente no sería capaz de hacerle daño? Se llevó una mano a la mejilla dolorida. Lo cierto era que ella se lo había buscada, pero así Snape había probado un poco de su propia medicina.
Miró su reflejo en el cristal de la ventana, aún tenía la marca rojiza del golpe, así que no podía volver a la Sala Común porque entonces Lisa se preocuparía. Snape se merecía una buena reprimenda por parte de Dumbledore ahora que tenía pruebas en su contra. Pero sabía que el director acabaría echándoles la bronca a los dos como de costumbre y las cosas seguirían como hasta ahora.
Se quedó sentada en medio del pasillo durante horas, dejando la mente en blanco, concentrándose simplemente en el tacto de la piedra que había bajo ella. Finalmente llegó a una conclusión, no se volvería a dejar pisotear ni por Snape ni por nadie.
…..
A la mañana siguiente hubo un tumulto a las puertas del Gran Comedor. Un slytherin de segundo curso y un ravenclaw se enzarzaron en una pelea que acabó con una nariz y una muñeca rota.
-Estos slytherins son cada día peores, habría que darles un escarmiento a todos, ¡no se salva ni uno! –Will la miró con el ceño fruncido- Bueno, tú si te salvas –añadió Grace.
Elyon se sentó a desayunar, opinaba lo mismo que Grace, los slytherins se merecían un escarmiento.
-¡Pasado mañana Halloween! –sonrió uno de los gryffindors- ¡Que ganas tengo de comer dulces de calabaza!
Elyon sonrió, "¡Eso es! ¡Es el momento perfecto!", se levantó de un salto y sacó a sus amigos del Gran Comedor.
-¿Qué pasa? –preguntó Lisa extrañada.
-¡Jo! ¡Que hoy había pudin para cenar! –se quejó Johnny.
-Se me acaba de ocurrir una idea para que a los slytherins se les bajen los humos –sonrió ella.
-Somos todo oídos –Will sonrió con maldad.
…..
Las chicas esperaban ansiosas en las puertas del Gran Comedor, muchos alumnos ya estaban dentro esperando los deliciosos postres de aquella noche de Halloween. Vieron aparecer a Will y Johnny.
-¿Lo habéis conseguido? –preguntó Lisa.
-Sí, no ha sido fácil, pero hemos conseguido poner la poción en la bebida de los slytherins –contestó Will.
-¡Bien! –gritó Grace.
Elyon le dio un codazo a su amiga para que no llamara la atención.
-Malditos elfos domésticos, son más difíciles de distraer de lo que me pensaba –bufó Johnny.
-Bien, vamos dentro. Por cierto Will, siento que también tengas que beberla –se disculpó Elyon.
-Tranquila, si no lo hago nos pillan fijo –sonrió el muchacho guiñándole un ojo.
La cena apareció en los platos y los alumnos no tardaron en abalanzarse sobre los dulces. "Tres, dos, uno..." Contó Elyon mentalmente. Un gritó resonó en el gran comedor, todos se giraron curiosos. Los chicos de slytherins se miraron horrorizados entre ellos al ver que su pelo se estaba volviendo de un llamativo color rosa chicle. Las carcajadas de las otras tres Casas no se hicieron esperar, y junto a estas aparecieron los gritos de espanto de las slytherins cuando su pelo comenzó a adquirir una tonalidad verde amarillento bastante desagradable.
Dumbledore miró la escena con pasmo. Se giró hacia Snape para preguntarle, pero no pudo contener la risa al ver al profesor con el pelo rosa, el joven lo fulminó con la mirada.
-Elyon, mira –le susurró Lisa.
Ambas se giraron hacia la mesa de los profesores justo a tiempo para ver salir corriendo a Zelda por una de las puertas laterales. Ambas estallaron en carcajadas, que incrementaron al ver como Dumbledore tomaba un sorbo de la copa de Snape para conseguir que su pelo y barba plateada consiguieran la misma tonalidad rosada.
Los cinco se despedían en las escaleras de mármol después de la cena.
-Ha salido todo genial –murmuró Elyon.
-¿Cuánto dura el efecto de la poción? –preguntó Lisa.
-Una semana –contestó Johnny.
-Se lo merecen, aunque no sé si podré estar riéndome tanto tiempo, creo que al final o se me acabará desmontando la mandíbula o me dará un desgarro muscular abdominal –Grace se secó la lágrimas que le provocaban sus sonoras carcajadas.
-Al menos no me queda del todo mal, ¿no? –Will sonrió.
-Eh... no mucho –rio Elyon, Grace se colgó de su hombro riendo con fuerza.
-Me voy a dormir que estoy cansado de tanto reír y hay que reunir fuerzas para seguir mañana ¡Buenas noches! –se despidió Johnny.
De camino a la Sala Común de Gryffindor escucharon unos pasos a sus espaldas.
Al girarse se toparon con Snape.
-Sé que han sido ustedes –les dijo a las chicas con enfado.
-No tiene pruebas –le dijo Elyon.
-Lo sé, y lo demostraré. Así que ándense con cuidado porque esta broma la pagarán con creces –y dicho esto desapareció por el pasillo.
-Con el pelo rosa no da tanto miedo –rio Lisa.
Ambas rieron con ganas de camino a sus habitaciones.
