4º Curso. Capítulo 21

Eran las once en punto y aún no había rastro de sus amigos, miró de un lado a otro, e incluso se puso de puntillas para intentar ver por encima de las cabezas de los viajeros, que se amontonaban en los andenes a la espera de su tren.

-¿Quieres estarte quieta? Por desgracia no se habrán olvidado de venir a recogerte –le dijo Snape de mal humor.

-Más te vale ser más amable durante estos quince días –le amenazó Elyon cruzándose de brazos y mirándolo de arriba abajo-, o...

-Ni se imaginan que vengo, ¿verdad? –comentó él apoyándose en una columna con una sonrisa socarrona.

-No... y ni siquiera he podido avisarles –gruñó ella-. Ojalá no estuvieras aquí.

-¿Crees que a mí me hace ilusión ir de vacaciones a la playa para vigilar a un puñado de mocosos? Tengo cosas mejores que hacer este verano, pero por desgracia Dumbledore no opina lo mismo.

-¿Pero qué iba a pasarme? No creo que se presenten en la playa para atacarme entre todos esos muggles, habrá mucha gente –suspiró Elyon-. Además, no han vuelto a molestarme desde que comenzó el curso.

-Cómo si eso les importara, ¿no recuerdas lo que pasó en el Callejón Diagón? –Snape alzó una ceja-. Y estando dentro del castillo es normal que no hayan intentado nada.

-Yo solo espero tener un verano tranquilo.

-Al contrario que el mío –gruñó el joven señalando entre la multitud-. Ahí llegan tus queridísimos amigos.

-¡Elyon! –Lisa se acercó a ella separándose del grupo.

-Perdón por tardar tanto, el coche de la madre de Lisa no arrancaba –explicó Will pasándose una mano por su pelo liso y castaño.

-¿Qué hace él aquí? –le preguntó Grace en un susurro mirando al profesor con preocupación- No irá a venir, ¿verdad?

-Esto... -todos la miraron con la esperanza de que no fuera así.

-¿Es que le molesta que venga, señorita Matthew? –le preguntó Snape alzando una ceja.

-¡No! ¡Por supuesto que no! –se apresuró a contestar ella palideciendo un poco.

-Lisa, vamos, o no llegaremos hasta mañana –una mujer de pelo negro y corto se acercó a ellos.

-Elyon, esta es mi madre –la presentó su amiga con una sonrisa de oreja a oreja.

-Encantada –saludó tendiéndole la mano.

-Así que tú eres la famosa Elyon, no sabes lo agradecida que te estoy, gracias a ti vuelve a haber paz en casa –le dijo la señora Atler mientras abrazaba a su hija con cariño.

-No fue nada. Solo le di un consejo. Es lo menos que se puede hacer por un amigo, ¿no? –contestó ella algo sonrojada.

-Mamá, al final seremos uno más, el profesor Snape ha de acompañar a Elyon –informó Lisa con desgana.

La mujer miró al chico que aún estaba apoyado en la columna, pero este se acercó estrechando la mano a la mujer con una leve sonrisa educada.

-Ya sé que no contaba con ello, pero los padres de Elyon tienen un trabajo delicado y me han pedido que me quede con ella hasta que esté de vuelta mientras no esté en el castillo. Opino que sus padres son demasiado sobreprotectores, es una chica lo bastante inteligente para cuidarse sola, pero no soy quién para negarme a hacer este tipo de trabajo –comentó con una sonrisa torcida-. Intentaré ayudarla en todo lo que pueda señora Atler, para evitar más molestias.

-Vaya, muchísimas gracias, no me vendrá mal una ayudita –rio la mujer- Bueno, los chicos tendrán que apretarse un poco pero no creo que sea un problema ¿Sabe? Mi hija nos ha hablado mucho de usted, se ha encargado de aterrorizar a su hermana pequeña con su asignatura, pero creo que exagera.

-Puedo asegurarle que sí. No le negaré que soy muy estricto en época lectiva, pero nada fuera de lo común –respondió Snape mirando de soslayo a Lisa, con una mirada que sin duda esperaba un ajuste de cuentas.

Los cuatro se miraron entre ellos tragando saliva.

-Bueno, vámonos ya, Johnny espera en el coche, con las pintas que tiene no le hemos dejado bajar de él –dijo Lisa para romper el silencio que se había formado mientras comenzaba a caminar por el andén.

En el aparcamiento de la estación esperaba un monovolumen azul oscuro, en su interior un chico rubio con el pelo revuelto, que le daba un cierto aire a Albert Einstein, los esperaba con excitación. Aunque su sonrisa se borró al ver aparecer a Snape.

-¡Elyon, te he echado de menos! –gritó tirándose sobre ella nada más abrir la puerta del coche-. Por cierto, ¿qué hace él aquí? ¿No vendrá verdad? ¡Dime que no! ¡Te lo suplico!

-Mejor no preguntes, ya te lo explicaremos –contestó escuetamente Lisa-. Siéntate en los asientos de atrás, que ahora somos uno más.

Johnny se colocó atrás junto a Grace, y se apoyó en el respaldo de Elyon para poder habar con sus amigos.

-Esto va a ser un infierno –gruñó con fastidio.

Will le hizo un gesto para que se callara, no era buena idea empezar a enfadar a Snape. Las puertas de delante se cerraron y el coche arrancó, Elyon se giró en su asiento todo lo que le dejó el cinturón de seguridad.

-¿Aún sigues con esas gafas en la cabeza? –rio al ver las pintas de Johnny, con una camisa hawaiana y un bañador ancho hasta las rodillas de color azul oscuro con rayas amarillas, no le extrañaba que no lo hubieran dejado salir del coche, habría desentonado mucho en la estación.

-Pues claro, son mi sello personal –contestó él indignado-. Además tienen un conjuro de impermeabilidad, me sirven para bucear. Así que deja de reírte de mi aspecto, que vamos a la playa ¿O es que ha habido un cambio de planes?

-¡Va! Tú ni caso –le dijo Grace-. Peor va Lisa, que con esas trenzas parece Pipi Calzas-largas.

-¡Eh! A mí no me metáis por medio como de costumbre –se quejó ella.

Durante el resto del viaje hablaron sobre los planes que tenían para el próximo curso y lo que podían hacer al llegar al camping. Snape mientras tanto hablaba con la madre de Lisa, pero sin perderse detalle de lo que decían los jóvenes. Después de dos horas, todos estaban aburridos, se dedicaban a mirar por la ventanilla sin prestar atención a lo que había fuera. Pero Elyon se irguió de pronto al ver el mar, y no pudo evitar una sonrisa, nunca había estado en la costa, nunca había visto el mar con sus propios ojos, solo en la televisión. Era precioso, tan grande, calmado y azul. Todo lo contrario a cuando fue a Azkaban.

-Ya hemos llegado –anunció la madre de Lisa.

Todos pegaron su rostro a la ventanilla para ver mejor, el camping estaba repleto de gente que paseaba entre las casetas de madera y las tiendas de campaña. El coche paró ante una de las casetas medianas con el número veintisiete. Los cinco bajaron atropelladamente del coche y corrieron para entrar los primeros. El interior no era muy espacioso. A la derecha había una pequeña cocina americana, y a la izquierda estaba el baño y un pequeño pasillo que llevaba a las dos únicas habitaciones de la caseta. Frente a ellos estaba el pequeño salón comedor, en donde había dos sofás, uno de ellos cama con capacidad para dos personas, una pequeña mesa auxiliar y una televisión en la pared de la derecha. Y junto a la cocina, a la derecha, había otra puerta más.

-¡Es... chulísimo! –dijo Elyon emocionada- Y muy acogedor.

-Sí, si en tu pueblo acogedor significa cutre –murmuró Grace.

-No seas tan quejica –le reprochó Will sentándose en el sofá cama-. Está muy bien.

Los demás también se sentaron en los sofás.

-Vamos a tener que dormir todos juntitos y apretaditos –rio Johnny divertido- ¡Me pido colocarme en medio de las chicas!

-¡De eso nada, te vas al otro sofá! –le gritó Grace sonrojándose y tirándole un cojín.

-Tranquilos, creo que en el pequeño trastero tiene que haber algún colchón más, siempre los hay... O al menos había cuando venía aquí de pequeña –comentó Lisa.

-Que fastidio, si Snape no hubiera venido nosotras podríamos dormir en la habitación –gruñó Grace de mal humor-. Creo que voy a empezar a odiar a tus padres por ser tan protectores...

-No más que yo –respondió Elyon pensando en Dumbledore.

En ese momento entró Snape con su bolsa de viaje al hombro, le echó un vistazo rápido a la cabaña sin cambiar en absoluto su expresión, y pasando junto a ellos entró en una de las habitaciones.

-Yo no quiero aguantarlo en vacaciones, es como volver a clase –gimoteó Grace.

-No te quejes, que a mí ya me la tiene jurada por el comentario de mi madre, que mira que puede llegar a ser bocazas –se quejó Lisa.

-Sois muy negativas –sonrió Johnny con maldad-. Técnicamente el curso ha acabado, así que ha pasado de ser el profesor Snape a simplemente Snape. Ahora no tiene autoridad sobre nosotros, se ha metido de lleno en nuestro territorio.

Sus amigos lo miraron alzando una ceja. Estaba claro que no estaba teniendo en cuenta que en un par de meses volverían a tener clase, y lo que pasara en esos quince días, podían acabar pagándolo el resto de sus años como estudiantes.

…..

Los tres primeros días en el campamento transcurrieron entre lluvias, por lo que tuvieron que pasar el rato jugando a juegos de mesa y viendo la televisión, algo que Will, Grace y Johnny, sangre limpia, encontraron fascinante. Apenas podían pasear cuando dejaba de llover, y mucho menos ir hasta la playa. Por suerte el cuarto día amaneció soleado y sin una sola nube, parecía que iba a ser un perfecto día de playa.

-¡Despertad, venga, venga, venga, venga! –gritó Johnny saltando en el salón cuando apenas había amanecido, recibió un cojinazo de parte de Will, que se revolvió en su sitio más dormido que despierto - ¡Hoy toca playa! ¡Mirad como luce el sol!

Aquellas fueron las palabras mágicas, todos se levantaron como impulsados por un resorte y rebuscaron en sus bolsas la ropa de baño.

-¡Por fin! Que ganas tengo de pisar la playa por primera vez –sonrió Elyon sacando el bañador y la toalla.

-¡Primero en el baño! –gritó Will corriendo hacia la puerta, seguido de cerca por Johnny, que tropezó con una de las almohadas.

Pero cuando el chico intentó abrirla, no pudo.

-¿En serio? ¿Otra vez atascada? -gruñó con fastidio.

Se tiró a peso contra ella, y a pesar de que el picaporte giraba, esta no se movió en absoluto.

-¿Problemas con la puerta? -Snape apareció en la sala con una sonrisa socarrona, con algo de ropa colgada de su brazo derecho.

-Sí -respondió Will secamente.

El profesor se acercó a ella apartando al slytherin, cogió el picaporte y la puerta sorprendentemente se abrio, y acto seguido entró en el baño.

-¡Eh! –se quejó Johnny con indignación.

-¡No es justo! ¡Tenemos turnos para algo! –gritó el slytherin exasperado.

-¡Ha usado magia! ¡Lo he visto esconder la varita con disimulo bajo la ropa de su brazo! –Elyon no podía creérselo.

-¡¿Qué?! -sus amigos la miraron con enfado creciente.

-Acabo de darme cuenta… La puerta no se atascaba sola, se ha pasado estos días atrancándola con magia… -gruñó la semielfa sentándose en el sofá-. Capullo.

A los veinte minutos Snape aún seguía dentro del baño.

-¿Piensa quedarse a vivir ahí dentro? –se exasperó Lisa- Necesito entrar ya.

-A lo mejor se ha levantado contento y quiere estar un poco a solas consigo mismo –comentó Johnny encogiéndose de hombros.

-¡Oh, tío! ¡Que sigue siendo nuestro profesor! –Will le dio una colleja al chico con cara de asco.

-Como si a ti no te hubiera pasado nunca -remugó el hufflepuff frotándose la nuca dolorida.

Elyon y Grace los miraron alzando una ceja, decidiendo que era mejor hacer como que no habían oído nada.

-¡Sal ya! ¡Que sabemos de sobra que lo haces por fastidiarnos el día! –gritó Lisa aporreando la puerta- ¡No pagues con nosotros que te hayan hecho venir! ¡Sal de una puñetera vez, ¿vale?!

-¡Lisa Drew Atler! ¿Qué maneras son esas de hablar? ¡Sobre todo a tu profesor! -la madre de Lisa había aparecido en el salón con los brazos en jarras.

-¡Pero mamá...! –se quejó su hija.

-¡Nada de peros! ¿Dónde está tu educación? ¿Es así cómo te comportas en el colegio? –la muchacha bajó la mirada avergonzada.

-Señora Atler, no se enfade con ella, no me he dado cuenta de que tardaba tanto –Snape salió del baño vestido con una camiseta negra de manga larga, al igual que los pantalones- ¿Quiere que la ayude a preparar el desayuno?

-Sí, por favor, estos chicos me volverán loca un día de estos, no sé cómo usted puede controlar a tantos –comentó la madre de Lisa dirigiéndose a la cocina con una media sonrisa.

-Talento natural –dijo mirando a Elyon con una sonrisa llena de maldad.

-Pelota de mierda –murmuró Elyon con enfado cruzándose de brazos.

-Por una vez creo que haré caso a Johnny, tendríamos que encargarnos de demostrar quién manda aquí, es nuestro terreno –gruñó Grace.

-¡El baño es mío! –anunció Johnny triunfante cerrando la puerta.

-¡No vale! –gritaron los demás acumulándose en la puerta.

-¡Johnny, por Merlín, déjame entrar un momento! -gritó Lisa dando saltitos con cara de angustia.

Dos horas después estuvieron por fin en la playa, y se alegraron al ver que aún no se había llenado del todo. Caminaron hasta escoger un sitio que no estaba muy lejos del agua. Snape ayudó a la señora Atler a colocar la enorme sombrilla, debajo de la cual dejaron las mochilas.

-Aún es temprano y no veas como pega el sol –bufó Grace quitándose las gafas de sol de cristal caoba que llevaba puestas.

-Ya sabía yo que iba a ser un día de playa perfecto –rio Johnny listo para tirarse al agua.

-Poneos el protector solar, o a la vuelta pareceréis gambas –aconsejó la madre de Lisa.

Elyon se quitó la camiseta de tirantes y el pantalón corto, sintiéndose observada. Al girarse se encontró con unos ojos negros que la observaban con atención. Ambos apartaron la mirada con rapidez sonrojándose ligeramente.

-Mira cuantas chicas guapas –le dijo el hufflepuff a Will-. Si nos ponemos las pilas pillamos cacho seguro.

-Oye, ¿por quién me has tomado? He venido para pasar las vacaciones con vosotros, no para ir ligando con la primera que se me cruce –le contestó el chico molesto-. Te pierden las hormonas.

-Tú calla y aprende del maestro.

-¿Tú? ¿Maestro? ¿Maestro de qué? ¿Pero tú te has visto bien?

-No hace falta estar muy mazado, a las mujeres se las desnuda con palabras.

-¿Qué sabrás tú de mujeres desnudas?

Johnny alzó una ceja son una media sonrisa.

-Will, ¿podrías ponerme bronceador en la espalda que no me llego? –preguntó Grace.

El chico accedió con una sonrisa. El hufflepuff miró la escena molesto y Grace le sacó la lengua divertida.

-Qué vergüenza –murmuró Lisa quitándose el vestido de verano de color gris y negro.

-No seas tonta, si tienes un tipito envidiable –rio Elyon-. Seguro que a Will no le molesta en absoluto que te pasees en bañador.

-Por eso mismo tengo vergüenza –aclaró su amiga sonrojándose.

-Ya lo sé, por eso te lo digo. Anda vamos a ponernos la crema.

Snape volvió a mirarla, no podía evitarlo, se le iban literalmente los ojos. ¿De verdad esa chica tenía quince años? Su cuerpo era esbelto, y para la edad que tenía ya se apreciaban bastante bien sus curvas. Aún estaba creciendo, pero estaba más desarrollada que el resto de chicas de su edad. Su piel fina y suave, y su pelo rubio, que acariciaba su espalda, completaban el conjunto. Y aquellos ojos, esa mirada... Se forzó en dejar de mirar ¡Por Merlín! Era menor y para colmo su alumna, no se podía permitir mirarla así. Además si era tan atrayente era por su sangre elfa, su magia la hacía más atractiva. No podía caer en aquel influjo, él era fuerte, podía resistirse fácilmente si se lo proponía. No como le iba a pasar a los muggles, que no podrían evitar admirarla y babear. Apretó la mandíbula, esa idea lo molestó sobremanera.

-¡Venga, métete ya! –gritó Lisa desde el agua.

-¡Es que está helada! –se quejó Grace, que solo se había metido hasta las rodillas.

-¡Métete o comenzaremos a salpicar! –le amenazó Will.

-¡Ni se os ocurra! –gritó Grace.

-¡Bomba va! –anunció Johnny corriendo hacia el agua, con sus gafas de piloto colocadas sobre los ojos.

La pelirroja intentó salir del agua, pero no fue lo suficientemente rápida, y en un abrir y cerrar de ojos acabó empapada de pies a cabeza.

-¡Johnny! –rugió ella corriendo tras él por la playa, mientras el muchacho reía a carcajadas.

-Vaya dos, siempre tienen que estar igual –suspiró Lisa.

Estuvieron nadando un buen rato. Elyon encontró muy relajante nadar en el mar, se flotaba fácilmente y el sonido de las olas le hacía olvidar todas sus preocupaciones.

-¿Snape no piensa ni meter un pie en el agua? –preguntó Johnny extrañado, mirando a su profesor, que estaba leyendo tranquilamente bajo la sombrilla- ¡Qué rabia! Tenía ganas de fastidiarlo.

-Me da que no... la verdad es que es muy rancio, lo más normal sería que si te obligan a ir a un sitio, intentes al menos disfrutarlo, para no amargarte aún más –opinó Will.

-Estamos hablando de Snape, ¿recuerdas? No es muy normal –suspiró Lisa.

Elyon se lo quedó mirando, por una vez podría dejar los libros a un lado y hacer otra cosa. Siendo sincera consigo misma, le inspiraba algo de lástima.

-Tengo curiosidad por saber que esconde bajo la camiseta, ¿creéis que estará cuadrado? ¿O fofo y por eso no se mete en el agua? Por no tener que quitarse la ropa –Grace frunció el ceño pensativa, sus amigos la miraron desconcertados por el comentario.

-¡¿Y a mí qué me importa eso?! –contestó Lisa con los ojos abiertos de par en par- ¡Por Merlín, Grace, estás enferma!

-¿Enferma por qué? Es un tío joven que sería mono si no fuera un idiota integral –aclaró Grace.

-¿Pero qué dices? –la gryffindor no podía creer lo que escuchaba.

-Yo opino lo mismo que Grace –dijo Elyon encogiéndose de hombros, acordándose de él en la fiesta de Fin de Año y la primera vez que lo había visto con ropa muggle para acompañarla a Londres.

Su amiga las miró y sacudió la cabeza con resignación.

-Bueno, basta de charlas, es hora de darle una lección a esa serpiente –rio con crueldad Johnny frotándose las manos.

Fue hasta la orilla y antes de salir del agua cogió un puñado de arena húmeda, formando con ella una bola que se iba deshaciendo con lentitud, y se dirigió sin vacilar hacia Snape, que estaba demasiado enfrascado en su lectura para darse cuenta. Cuando le hizo sombra, el profesor alzó la vista.

-¡Eh! Chico, aparta de ahí –le dijo Snape de mal humor.

Para cuando quiso darse cuenta, tenía la cara cubierta de arena. Dejó el libro a un lado e inspiró hondo mientras fulminaba al hufflepuff con la mirada.

-Espero que te haya quedado claro el mensaje –sonrió el muchacho sacudiéndose las manos y volviendo al agua.

Sus amigos no salían de su asombro, apenas podían articular palabra.

-¡¿Pero tú estás tonto o qué te pasa?! –acertó a decir Elyon.

-Sabes que se lo merecía –sonrió orgulloso el chico.

-Y tú sabrás lo que te espera después de esto, ¿no? –Lisa lo advirtió con seriedad.

-Pero si ni se ha movido del sitio –rio el hufflepuff.

-Te recuerdo que Snape no es de los que se vengan en el acto, es por eso que es tan peligroso –la semielfa lo miró preocupada.

Se giró hacia la orilla y miró a Snape. El chico seguía serio, observándolos con atención, ella tragó saliva, estaba segura que todos pagarían el atrevimiento de Johnny. "Pobre ingenuo, ¿de verdad se piensa que esto va a quedar así?" rio Snape para sí "Tu espera y verás, te daré dónde más te duele". Se sacudió la arena, molesto. "Maldito crío". Al cabo de un rato llegó la señora Atler con un par de bolsas en las que había bocadillos y bebida fría.

-¿Qué le ha pasado? –le preguntó la mujer al ver su pelo lleno de arena y parte de la camiseta.

-Un gracioso –contestó escuetamente.

-Es lo malo de las playas, que siempre te topas con jóvenes a los que les encanta molestar –suspiró la madre de Lisa-. Voy a ir a avisar a los chicos de que he traído la comida.

Salieron corriendo del agua y se sentaron bajo la sombrilla. Elyon no le quitó ojo a Snape, pero este simplemente se mantuvo callado, como ignorándolos. Cuando acabaron se tumbaron a descansar, estaban demasiado llenos para ir a nadar. Pero como no cabían todos bajo la sombrilla, las chicas decidieron tumbarse al sol.

-¿Os apetece jugar a vóleibol? –preguntó Johnny después de haber vagueado un poco.

-Ahora da mucha pereza –se quejó Grace.

-¡Venga! –les animó el chico- Nos ayudará a hacer la digestión.

-Pero somos impares, ¿cómo hacemos los equipos? –preguntó Lisa- Y además yo al menos no sé jugar.

-No os preocupéis, yo os enseño. Y me basto solo, si queréis podéis jugar todos contra mí –rio Johnny dándose aires.

-Me sacrificaré por vosotros y no jugaré –respondió Grace desganada.

-No hará falta, jugaré con vosotros –dijo Snape.

Los cinco se giraron sorprendidos, el profesor los miraba con una sonrisa torcida.

-De acuerdo, muy bien, solo espero que seas buen perdedor –sonrió Johnny con superioridad.

-Johnny… –intentó advertirle Elyon, pero la ignoró.

Snape lo miró fijamente antes de levantarse. Los demás se levantaron también cogiendo la pelota. El profesor se quedó rezagado a propósito, rebuscó en su bolsa un pequeño frasquito de cristal, se lo llevó a los labios y apenas le dio un sorbo. Al final la botella de Félix Felicis iba a serle de utilidad, había decidido llevarla por si las cosas se ponían feas durante esos días. Cuando llegó junto a los jóvenes, estos aún estaban escuchando las explicaciones de su amigo sobre las normas y discutiendo sobre los equipos.

-Tú vas con Elyon y Lisa –le dijo el hufflepuff.

-¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! –se quejó Lisa.

Snape la miró alzando una ceja. La chica bajó la vista temerosa y se colocó atrás para alejarse de él. El profesor empezaba a sentir los efectos de la poción.

-¿Pero tú sabes jugar a esto? –le preguntó Elyon con el ceño fruncido.

-¿Y tú? –el joven la miró divertido.

-Bueno, pues...

Pero no pudo contestar, ya que Johnny puso en juego la pelota. Al poco tiempo aquello parecía una lucha a muerte entre profesor y alumno, los demás apenas podían participar. Y lo peor era que la partida empezaba a hacerse interminable, ninguno de los dos parecía cansarse, y para colmo estaban empatados.

-¿Por qué no lo dejamos en empate? Hace tiempo que el juego ha dejado de tener gracia –propuso Will molesto.

-¡De eso nada, no pienso parar hasta darle una paliza! –gritó Johnny furioso.

-Entonces te pasarás jugando el resto de tu vida –le picó Snape siguiendo con el torpe pase de Elyon.

El muchacho apretó los labios, y golpeó la pelota con fuerza cuando la tuvo de nuevo a su alcance. Snape sonrió, esta era la oportunidad que había estado esperando. Saltó con energía y remató la pelota, que salió disparada con fuerza hasta chocar contra la cara de Johnny.

-¡Mi nariz! –sollozó él mientras se cubría con las manos.

-¡Estás sangrando! –se alarmó Grace corriendo hacia él al ver la cantidad de sangre que chorreaba por su rostro aun tapado por sus manos- Aprieta con fuerza para cortar la hemorragia y por nada del mundo eches la cabeza hacia atrás.

-¡Maldito psicópata! ¡Me has roto la nariz! –gritó el hufflepuff furioso mientras se levantaba tembloroso-. ¡Y que sepas que he ganado la partida! ¡La pelota ha rebotado en mi cara y ha vuelto a tu campo tocando el suelo!

-¿De verdad, Johnny? ¿Te acaban de romper la nariz y aún sigues pensando en quién ha ganado? -Will lo miró sin dar crédito.

-Vamos al puesto médico – se apresuró a decir Lisa.

Elyon miró a Snape, que sonreía satisfecho. Sus miradas se cruzaron, y ella lo miró con profundo desprecio antes de ir junto a sus amigos. El joven suspiró, quizá se había pasado un poco, partirle la nariz al chico había sido un accidente, pero no se arrepentía en absoluto. No solo le había partido la nariz, también había quebrado su orgullo al humillarlo así frente a sus amigos, lo había visto en sus ojos.

…..

Johnny salió de la consulta arrastrando los pies y con la nariz vendada. Tenía los lados de la nariz hinchados y amoratados, al igual que la zona bajo los ojos.

-¿Y ahora qué? ¡No podré ligar con esta cara! –se quejó de mal humor.

-Yo me preocuparía más por no poder meterme en el agua –le dijo Lisa cruzándose de brazos.

-¿Cómo se te ha quedado la nariz? –preguntó Grace- ¿Torcida como pasa normalmente cuando te la rompes?

-¡Oh, Merlín! ¡Espero que no! –lloriqueó él palideciendo, no había caído en eso.

-Déjame ver –dijo Snape cansado de tanto lloriqueo.

Johnny reculó un poco. El profesor le cogió el rostro y luego tanteó la nariz del chico, que se encogió por el dolor.

-Ha quedado parecida a la mía, así te acordarás siempre de quién te la partió –rio él.

-¡No! ¡Mi preciosa cara! ¡Ahora me quedaré solo el resto de mi vida! ¡Ninguna chica se me acercará con esta espantosa nariz! –el chico cayó al suelo de culo, mientras algunas personas de la sala de espera lo miraban con desaprobación.

-¡Por Merlín, ya basta! –se exasperó Snape, que lo cogió de la camiseta levantándolo del suelo- Solo por no seguir escuchando tus estupideces, te arreglaré esa maldita nariz.

El profesor lo arrastró junto a él hasta llegar al baño de hombres.

-Will entra con ellos, no me fío de Snape –le dijo Elyon.

-¿Yo por qué?

-Porque eres un chico, nosotras no podemos entrar –aclaró Grace.

-Vale, pero si salgo corriendo como un loco es porque Snape ha matado a Johnny –aclaró él.

-Sí, mensaje captado, cobarde. Ahora entra –la semielfa lo empujó dentro.

Nada más entrar se topó con Snape y su amigo, que seguían discutiendo.

-¡Quítame eso de la cara! –le gritaba Johnny apartando de su rostro la varita del profesor.

-¿Quieres tu nariz de antes o no? –le dijo él con seriedad.

-No si para ello pierdo media cara –gruñó el hufflepuff.

-Si quisiera quitarte media cara, ya la habrías perdido, así que no me des una excusa -el profesor lo fulminó con la mirada, harto de su actitud insufrible.

-Johnny, venga, piensa en las chicas –suspiró Will, él también estaba cansado de las tonterías de su amigo, ese día estaba llenando el cupo de quejas y estupideces.

El muchacho respiró resignado y cerró los ojos encogiéndose un poco. Snape le apuntó con la varita. Se escuchó un fuerte crujido seguido del grito ahogado de Johnny.

-Listo, ahora compórtate o te la volveré a partir –le dijo Snape-. La hinchazón y el dolor se te pasarán en un par de horas. El moratón tardará un poco más.

El joven salió del baño guardando su varita. Johnny se tanteó la nariz, gran parte del dolor había pasado, y parecía que el hueso había regresado a su posición original.

-Espero que hayas aprendido la lección –le dijo Will-. A veces pareces realmente estúpido.

Johnny le hizo burla a su amigo, visiblemente molesto porque no le apoyara. Los dos chicos salieron. Lisa y las demás hablaban emocionadas sujetando un papel.

-¿Qué pasa? –preguntó Johnny curioso.

Grace le pasó el papel. Era un folleto con las actividades que había en el camping durante todo el verano.

-Podrías concretar un poco más –pidió el hufflepuff.

-La semana que viene hay una fiesta en el pub de la playa –explicó ella recuperando el folleto.

-¿Una fiesta playera? ¡Qué guay! ¡Como en las películas que hemos estado viendo! –rio el chico- Será una ocasión perfecta para conocer chic… gente nueva.

-Deja de pensar en chicas, te acabará doliendo la cabeza –suspiró Will.

-¿Es que tú no crees en los amores de verano o qué? -el tejón alzó una ceja.

-¿En los qué? Creo que has estado viendo demasiada televisión estos días -bufó el slytherin.

-Volvamos ya, seguro que mi madre está preocupada, y cuando vea la nariz de Johnny lo va a estar aún más… Puede que hasta nos vete la fiesta–dijo Lisa.

-Por tu bien, espero que no -Grace fulminó a chico con la mirada.

Elyon se acercó a Snape mientras se sonrojaba ligeramente.

-Tienes que acompañarme a un sitio -le dijo en voz baja.

-¿Qué sitio? –el chico alzó la ceja.

-No tengo ropa para la fiesta –suspiró ella.

-¿Y?

-Pues que tengo que comprarme algo para no ir en bañador –explicó la semielfa-. Pero si me dejas voy con las chicas encantada.

Snape puso los ojos en blanco.

-De acuerdo -le dijo con hastío.

No iba a consentir que se paseara en bañador por la fiesta a la que ojalá la madre de Atler no les dejara ir.

Cuando llegaron junto a la madre de Lisa, está se preocupó sobremanera al ver el rostro de Johnny. Y aunque le dijeron que ya estaba todo solucionado, no quedó mucho más tranquila. Elyon cogió su mochila y les dijo que tenía que ir un momento a la zona comercial con Snape.

…..

La zona comercial estaba cerca del centro médico, y constaba de un supermercado pequeño, y un par de tiendecitas, bares y restaurantes. Elyon entró en una de las tiendas, la ropa en su interior estaba increíblemente revuelta. La chica se acercó a la sección de ropa de mujer, esperando encontrar algo. Tenía muy poca ropa, sobre todo de verano, toda ella empezaba a verse desgastada por el uso, ya que nunca había salido de casa para nada especial y no renovaba su armario hasta que era estrictamente necesario. Snape daba vueltas por la tienda aburrido, mirando a todos lados y a ninguno en particular. Se acercó a uno de los expositores y miró la ropa torciendo el gesto. La semielfa lo observó mientras el chico cogía algunas prendas para mirarlas.

-Dime que solo estás curioseando y que no piensas ponerte eso –se mofó ella al ver la ropa que había cogido.

-¿Por qué, acaso te molesta? –le respondió alzando una ceja de mal humor.

-No, no, si a ti te gusta...

Snape se la quedó mirando pensativo unos momentos, luego miró la ropa ¿Qué debía hacer ahora? ¿Tragarse su orgullo y preguntarle a la chica sobre ropa muggle veraniega? No, no podía hacer eso. Jamás.

-¿Entonces qué me sugieres? –musitó él pasándose una mano por el rostro, incómodo.

La chica lo miró sorprendida y empezó a reír. Snape la miró furioso.

-Olvida lo que te he dicho –gruñó dispuesto a irse.

-Espera, espera. Lo siento. No me esperaba Severus Snape me pidiera consejo –Elyon lo agarró del brazo calmándose-. Vamos a ver qué hay por aquí.

En un abrir y cerrar de ojos el chico tenía un montón de ropa en los brazos. Alzó una ceja y miró a la muchacha de mal humor.

-No pienso llevarme todo esto –gruñó.

-Nadie ha dicho que te lo tengas que llevar, tú pruébatelo y elige –aclaró Elyon.

Estuvo a punto de tirarle la ropa a la cara e irse por dónde había venido, pero por alguna razón que escapaba a su comprensión, obedeció y se metió en el único probador. Mientras Snape se probaba la ropa, Elyon aprovechó para seguir buscando. Cuando estuvo satisfecha con lo que había encontrado, se dirigió al probador.

Snape aún se estaba probando prendas, la verdad era que algunas no estaban mal, y le ayudarían a pasar inadvertido entre el resto de muggles y a sobrellevar mejor el calor. De pronto la cortina del probador se abrio y apareció una chica joven, un poco más mayor que Elyon, que tenía en el pelo unas mechas de color rosa chicle. La muchacha se sonrojó sobremanera y volvió a cerrar la cortina con rapidez.

-¡Perdón! ¡Pensaba que estaba vacío! –se disculpó avergonzada.

Elyon vio lo ocurrido y sonrió divertida. Al llegar al probador vio que la chica aún estaba roja como un tomate.

-¿Has acabado ya? –le preguntó a Snape a través de la cortina del probador.

El joven salió y miró a ambas con una de sus típicas miradas heladas. Luego se fue al mostrador.

-Perdón –musitó de nuevo la chica-. Siento haber entrado así en el probador, pensé que estaba vacío. Espero que no te hayas molestado por que haya visto a tu novio a medio vestir –le dijo a Elyon.

-¿Mi novio? -la semielfa rio con fuerza- No es mi novio, es... mi primo.

-Menos mal –suspiró la chica aliviada- ¿Sois nuevos en el camping?

-Sí, hemos venido con unos amigos.

-Ya decía yo que no os había visto nunca por aquí, normalmente cada año viene la misma gente. Si tu primo hubiera venido más veces te aseguro que me acordaría, un chico con ese tipazo como ese es difícil de olvidar.

-¿Tipazo? –Elyon alzó una ceja.

-¿Es que nunca lo has visto en bañador o qué? –la chica la miró extrañada.

-Pues no. La verdad es que es extrañamente pudoroso –musitó la semielfa con una media sonrisa.

-Que pena -la chica suspiró encogiéndose de hombros-. Soy Silvia, mis amigos me llaman Sil. Estoy en la caseta cuatro.

-Elyon -sonrió ella.

-Podríamos quedar un día de estos, os podría enseñar un par de sitios chulos. Y si viene tu primo mejor.

-¡Genial! Estamos en la caseta veintisiete, pásate cuando quieras ¿Estarás en la fiesta?

-No, me voy un día antes, estuve en la anterior. Es lo bueno de que repitan las actividades cada quince días –explicó Sil.

-¡¿Vas a estar todo el día hablando?! –le gritó Snape de mal humor.

-¡No! ¡Enseguida estoy! –le contestó- Mi primo es así de borde siempre, por muy bueno que te parezca que está, no creo que te salga a cuenta intentar algo con él.

-Da igual, me gustan los chicos difíciles –rio Sil cediéndole el turno del probador.

…..

La lluvia golpeaba con fuerza los cristales, los rayos iluminaban cada rincón de la caseta. En la pantalla una chica aterrada caminaba con cuidado por el pasillo con un cuchillo de cocina en las manos, entonces una puerta a su derecha se abrio y saltó sobre ella un horrible monstruo deforme de grandes dientes afilados. Un fuerte trueno hizo temblar las ventanas y se fue la luz. Los cinco gritaron con fuerza.

-Lumus –murmuró Snape levantando su varita-. Menudos miedicas.

Elyon y Grace se habían abrazado con fuerza. Y Will estaba rodeado por los brazos de Lisa y Johnny. El tejón enseguida soltó a su amigo carraspeando.

-Que conste que solo os seguía la corriente –aclaró levantándose-. Esa peli no da nada de miedo.

-Sí, seguro –medio rieron Grace y Elyon.

Lisa soltó a Will con rapidez. Incluso a la luz de la varita se podía apreciar que se había sonrojado.

-Habrán saltado los plomos con la tormenta, hay un par de casetas más que se han quedado sin luz –rio la madre de Lisa apartándose de la ventana y sacando una linterna de uno de los cajones de la cocina.

-La acompaño –se ofreció Snape.

-De acuerdo, pero esconda un poco la varita. Con la linterna disimularemos el hechizo –le aconsejó la mujer, que no había utilizado su varita.

-¡No te lleves la varita! ¡Que no se ve nada! –se quejó Johnny.

-Búscate una linterna –se mofó el profesor saliendo bajo la lluvia junto a la madre de Lisa.

-Gran idea la de ver una película de terror una noche de tormenta –se quejó Grace ayudando a Johnny a buscar una linterna a la luz de los rayos.

-Ha sido divertido –rio Elyon.

-De eso nada –la corrigió Lisa.

-Tranquila, si un monstruo sediento de sangre entra en la cabaña yo os protegeré –se ofreció Will mirando a la morena medio riendo.

Ella se puso como un tomate y apartó la mirada.

-Entonces moriremos todos –se mofó Johnny.

Con un gritito de triunfo Grace encendió la linterna.

-Cuando vuelva la luz no pienso seguir viendo la película –aclaró la pelirroja.

-¿No tienes curiosidad por saber cómo escapan del monstruo o lo matan? –preguntó Elyon sentándose en el sofá con las piernas cruzadas.

-¡Para nada! –contestó Grace decidida.

A los cinco minutos volvió la luz, y también la madre de Lisa y Snape, completamente empapados, aunque ambos se secaron con un rápido movimiento de varita.

-Arreglado, podéis seguir viendo la película –anunció la madre de Lisa, sentándose en el sofá cama, mientras Snape se sentaba junto a Elyon.

Los chicos se miraron entre ellos y luego miraron a Grace.

-Creo que mejor buscamos otra cosa que ver –murmuró Will cogiendo el mando a distancia.

Dejaron una película de comedia que no tenía mucha gracia, al cabo de un rato la madre de Lisa les dio las buenas noches y se fue a dormir. Cuando acabó la película empezó otra más aburrida aún, y poco a poco se fueron quedando dormidos.

Un "clic" la despertó, abrio los ojos desorientada, levantó la vista y vio a Johnny sonriendo con maldad mientras sujetaba su cámara de fotos. Elyon frunció el ceño y se incorporó. Un gruñido bajo ella la sobresaltó. Snape la miró soñoliento. Ambos se sostuvieron la mirada unos segundos, a escasos centímetros de distancia, y ella se sonrojó. Se levantó de un salto apartándose de él, cosa complicada, ya que estaba encajada entre el respaldo del sofá y el joven profesor. Snape se levantó del sofá con rapidez y con el corazón acelerado. Entonces Elyon salió corriendo tras Johnny.

-¡Dame esa foto! –le gritaba.

-¡No! ¡Se estropearía el resto del carrete! –le gritó el chico escurriéndose por la casa.

-¡Me da igual!

-¡Pues a mí no! ¡No quiero perder las fotos de las vacaciones! –Johnny saltó por encima de Lisa, que se había quedado dormida en el suelo junto a Will.

Snape observó la escena intentando asimilar lo ocurrido ¿Habían estado durmiendo juntos? Solo de pensarlo sintió un ligero rubor en las mejillas. No, habrán sido imaginaciones suyas, aún estaba adormecido. Pero juraría que él había dormido acurrucado junto a alguien "¡Por Merlín! ¡Deja de pensar ya!" se ordenó a sí mismo. Fue a su habitación, y cuando volvió a salir de ella con ropa limpia, los jóvenes seguían peleando, así que entró en el baño para darse una ducha y aclarar sus ideas. Al cerrar la puerta escuchó como los jóvenes se quejaban por haberles despertado a gritos entre Elyon y Johnny.

A la hora del desayuno los tres pidieron explicaciones por lo sucedido esa mañana.

-No ha pasado nada, ha sido una tontería –contestó Elyon evitando el tema.

-¡Vaya que si ha pasado! –rio Johnny – Se ha enfadado porque le he hecho una foto en una situación comprometida.

-¿Ahora te dedicas a espiar en los baños o qué? –le dijo Lisa frunciendo el ceño.

-¡Oye, tú! ¿Por quién me tomas? No soy ningún pervertido –se defendió el chico-. Es que Elyon se había quedado dormida junto a Snape.

Grace alzó una ceja.

-Y tú vas y le haces una foto para restregárselo. Pobrecita, seguro que no ha dormido bien teniendo a ese al lado –comentó la chica poniendo una mano en el hombro de su amiga.

-¿Tú crees? Porque yo la veía muy a gusto abrazadita a él –rio Johnny, la cucharilla de Elyon le pasó rozando la oreja.

Sus amigos la miraron boquiabiertos, ella se sonrojó sobremanera.

-¡No te inventes cosas! –le gritó al tejón.

La puerta del baño se abrio y Snape salió secándose el pelo con una pequeña toalla. Se los quedó mirando un momento antes de ir a su habitación.

-Hablando del rey Arturo ¿Has tenido buenos sueños? –comentó el hufflepuff burlón.

Entonces Snape tropezó con uno de las almohadas que los chicos habían dejado tiradas por el suelo, pero prefirio ignorarlo y no encararlo, sobretodo porque a disgusto suyo, había vuelto a sonrojarse ligeramente.

-¿Y ese cambio de look? –preguntó Grace al ver a Snape vestido con unos vaqueros azul claros y una camiseta de manga corta de color gris con rayas horizontales verde oscuro.

-Cuando me acompañó a por ropa para el verano, él también cogió algo, y menos mal que escuchó mis sugerencias –rio Elyon.

-¿Qué escuchó tus sugerencias? ¿Le aconsejaste sobre ropa que le favorece y te hizo caso? ¡¿Pero qué rollito extraño te traes con él?! –Grace la miró boquiabierta.

-¡Ninguno! –contestó ella con rapidez.

-No fastidies, hace un par de meses lo odiabas a muerte, y ahora te vas de compras con él como si tal cosa ¿Hay algo que se te haya olvidado mencionar? –la pelirroja frunció el ceño.

-¿Es que estáis liados o algo sí? –Johnny se encaró con la chica mirándola fijamente- Eso explicaría lo de dormir acurrucados.

-¡No digas estupideces! –Elyon se sonrojó hasta la punta de las orejas- ¡Nunca saldría con alguien como él! Snape es tan... Simplemente Dumbledore nos ha hecho pasar algo de tiempo juntos y hemos aprendido a tolerarnos. Pero ya está, no empecéis a inventaros historias.

-Digas lo que digas, creo que eres la única persona que le ha dicho algo y a la que él ha escuchado –opinó Will fregando los platos del desayuno.

-Tampoco es para tanto –refunfuñó ella.

"Se nota que no conocéis a Dumbledore, a él sí que lo obedece sin rechistar" pensó la semielfa aun sonrojada. Unos golpecitos en la puerta la sacaron de sus pensamientos. Al abrirla se encontró con Sil, que le sonrió tímidamente.

-¡Hola! –la saludó Elyon invitándola a entrar- Chicos, esta es Sil, la chica de la que os hablé.

Los demás se acercaron a saludar con una enorme sonrisa. La joven de mechas rosas les propuso hacer una pequeña excursión a una calita que había al otro lado de la playa. Después de hablar con la madre de Lisa, se hicieron unos bocadillos y se pusieron en marcha.

…..

-Eres de esos que prefieren no hablar si no tienen nada interesante que decir, ¿eh? –le preguntó Sil a Snape, que la llevaba ignorando todo el camino- Eso me parece muy sexy en un hombre.

El joven ni la miró, apretó la mandíbula imperceptiblemente y siguió caminando. Aquella chica le sacaba de quicio. Estaba deseando que se fuera y lo dejara en paz. Además no dejaba de intentar agarrarlo del brazo, y ya no sabía cómo zafarse de ella.

-Yo de ella, desistiría –rio Grace mirando a sus amigas.

Elyon contuvo una carcajada, la situación le parecía muy divertida. Jamás imaginó que alguien pudiera mostrar tanto interés hacia su profesor, a excepción de Zelda, y ese pensamiento fugaz la molestó sobremanera.

La cala estaba bajo un pequeño acantilado, no era muy grande, solo ellos ya la ocupaban por completo, la franja de arena era muy fina, y estaba mezclada con piedras rodadas.

-Dejad las cosas aquí arriba, a veces la marea sube muy deprisa. Así las mochilas no se mojarán –les informó Sil dejando su mochila en un saliente del acantilado, al cual había que llegar subiéndose de puntillas a unas rocas.

El grupo la imitó, y tras admirar el paisaje, decidieron ir hasta un pequeño saliente rocoso bastante erosionado por las olas, que había a unos cuarenta metros de la playa, y al que se podía llegar andando por encima de unas rocas llenas de algas ahora que la marea estaba baja. Desde allí se tiraron al agua, con cuidado de no golpearse con el resto de rocas. Snape se sentó y metió los pies en el agua fría. El lugar era muy bonito y tranquilo, al no haber bañistas, se podía escuchar con claridad el sonido de las olas al romper contra las rocas. Inspiró hondo y cerró los ojos dejando la mente en blanco. Por fin algo de calma.

No sabía cuánto tiempo había estado absorto en sus pensamientos, pero para cuando volvió a la realidad, el agua le llegaba casi hasta las rodillas, y le había mojado sus vaqueros arremangados. Miró alrededor, el mar ahora estaba revuelto, y de cada vez había más oleaje.

-¡Ey, vosotros! ¡Salid ya del agua! –les gritó levantándose- ¡Empieza a subir la marea!

Los chicos obedecieron y salieron con rapidez del agua.

-¿Cómo se supone que vamos a volver ahora? –Johnny miró hacia la playa con preocupación.

Las rocas y parte de la cala había desaparecido bajo el mar, y las olas golpeaban el acantilado con fuerza.

-Yo no pienso ir por ahí –dijo Grace.

-Nadie va a ir por ahí –aclaró Snape-. Tendremos que esperar a que vuelva a bajar la marea. Y que no vea a ninguno haciéndose el valiente, si os metéis en el agua y os arrastra la marea, no iré a por vosotros para impedir que os hagáis puré contra las rocas ¿Entendido?

Los jóvenes asintieron y se sentaron en a esperar. El sol lucía con fuerza, y al poco rato lamentaron no haber cogido el protector solar. Sentían como el sol les quemaba la piel, y aunque se refrescaban salpicándose con el agua del mar, no era suficiente.

-¿Cuándo vuelve a bajar la marea? –preguntó Lisa- Me empieza a doler la cabeza.

Will se encogió de hombros con resignación.

-¿Sil? –preguntó Elyon con preocupación.

-No lo sé, pero no creo que falte mucho –contestó ella.

-¡Genial! ¡Ahora moriremos por insolación! –gruñó Johnny- ¡Pues viniendo aquí cada verano tendrías que conocer más la zona!

-¡Oye! ¡No soy ninguna bruja para poder saber estas cosas con exactitud!

-¡Pues mira, yo sí que soy...!

-¡Basta! –interrumpió Will antes de que Johnny metiera la pata- Nadie te ha obligado venir, es más, tú has sido el primero en decir que quería ir al saliente. Así que cállate y espera, que Sil no tiene la culpa.

La chica y el hufflepuff se fulminaron mutuamente con la mirada. Elyon se acercó a Snape y se agachó a su lado.

-¿No puedes sacarnos de aquí?

-¿Cómo pretendes que lo haga?

-Pues con magia, ¿con qué si no?, yo me encargo de distraer a Sil –le dijo la semielfa.

-Eso no va a ser posible –murmuró él cogiendo aire-. He dejado la varita en la bolsa.

La joven miró la bolsa que estaba colocada en las rocas junto al resto de mochilas.

-Estas de coña, ¿verdad? –Elyon alzó una ceja incrédula.

-En absoluto.

-¡¿Pero cómo...?!

-Ni una palabra –gruñó Snape con los dientes apretados-. Prueba tú a llevar una varita en estos pantalones con una muggle insufrible rondándote todo el rato. Se habría dado cuenta y abría preguntado al respecto -la miró con enfado- Por eso no hay que mezclarse con muggles.

Elyon iba a reprocharle el descuido y su triste excusa contra los muggles. ¿Cómo se supone que iba a protegerla si no llevaba la varita encima en momentos de necesidad? Pero prefirio callarse para no empeorar más el humor del profesor.

El tiempo siguió corriendo, sus tripas rugieron de hambre, y hacía rato que tenían la boca y la garganta seca, ya que no se habían traído con ellos ni una triste botella de agua. Snape observó el acantilado y las marcas que las mareas habían dejado en él, esta empezaba a bajar, pero muy lentamente. Sentía la camiseta ardiendo sobre su piel. Miró a los chicos, que ya mostraban los signos del sol en sus espaldas, hombros y brazos ¿Porqué no había cogido su puñetera varita?

-No me encuentro bien –murmuró Lisa antes de cerrar los ojos y desmayarse.

-¡Lisa! –Elyon se acercó a ella con preocupación.

-Creo que le está dando una insolación –murmuró Will preocupado intentando acercarla al mar para humedecerle la cabeza-. Y no tenemos ninguna toalla ni ropa para cubrirla, está todo en las mochilas.

Snape puso los ojos en blanco, ¿por qué le tenían que pasar a él estas cosas? Maldito Dumbledore. Se quitó la camiseta y la metió en el mar hasta que quedó empapada, luego se acercó a los chicos, se arrodilló junto a Lisa y le colocó la prenda mojada en la cabeza cubriéndole también los ojos.

-Gracias –murmuró Elyon.

El joven torció el gesto y volvió a su sitio.

-Tenías razón Sil, está bastante bien –susurró Grace.

-A ver si hay suerte y consigo al menos su número de teléfono –la chica torció una sonrisa.

Elyon lo miró de reojo, tenía que admitir que aquellas dos tenían razón. A pesar de tener la piel tan pálida con poco vello corporal, su constitución era fuerte. Tenía los hombros marcados y la espalda no era extremadamente ancha. Se le marcaban los músculos del torso y el abdomen, aunque no sabía si era porque hacía ejercicio, porque estaba más bien delgado o una mezcla de ambas cosas. Los brazos también eran fuertes, aunque de eso ya se había dado cuenta meses antes. La chica se lo quedó mirando fijamente unos segundos mientras sonreía. Snape tenía la vista perdida en el horizonte, mientras la brisa le revolvía el pelo negro azabache. Parecía increíblemente sereno.

-Sil llamando a Tierra ¿Hay alguien en casa? -rio la chica- Si no fuera porque es tu primo diría que también te gusta lo que ves.

Elyon se giró sobresaltada y se sonrojó. Grace sonrió torciendo el gesto, también se había dado cuenta, pero no quiso hacer conjeturas y evitó comentarios, la situación ya era lo suficientemente tensa, además, era de Snape de quién hablaban, y conocía lo suficiente a Elyon como para saber que aunque le resultara atractivo a su manera, la cosa no pasaría de ahí. Todos tenían derecho a deleitarse la vista de vez en cuando.

Finalmente la marea bajó y pudieron regresar al camping. La señora Atler puso el grito en el cielo cuando los vio llegar con la piel enrojecida por el sol, y a Lisa aun con la camiseta de Snape en la cabeza. Después de darse una ducha de agua fría se pusieron la crema hidratante que había ido a comprar la madre de Lisa con urgencia.

-Elyon, deberías quitarte la muñequera, se te habrá quedado la marca del sol –le dijo Grace.

-Da igual, es un regalo de mis abuelos, nunca me la quito –mintió ella llevándose la mano a la muñequera.

No podía quitársela. No quería que sus amigos vieran la marca de Voldemort o tendría que comenzar a dar explicaciones y contarles la verdad.

-Pues entonces ya sois dos que se van a quedar con el antebrazo blanco –comentó Will mirando a Snape.

No se había dado cuenta de que su profesor también llevaba una muñequera de cuero, la tenía colocada con las correas en la parte superior del brazo, de manera que el cuero cubría gran parte de su antebrazo izquierdo, justo dónde tenía tatuada la Marca Tenebrosa. Apretó los labios incómoda al recordar esa parte de su pasado.

-Bueno, ¿cuál va a ser nuestra próxima actividad? –preguntó Johnny poniendo una mano en el hombro de su amigo, que gruñó de dolor.

-¡No me toques! –le dijo Will alejándose de él-. No sé cómo lo vamos a hacer para dormir, en cuanto algo me roza la piel...

Las chicas se encogieron de hombros con resignación. Johnny se acercó con todo el sigilo posible a Snape, que aún estaba poniéndose crema sobre la piel. Se escuchó una fuerte bofetada, y segundos después el tejón salió corriendo dejando la marca blanca de su mano en la espalda de su profesor.

-¡Eso por mi nariz! –le gritó triunfante mientras soltaba sonoras carcajadas.

Snape tenía los ojos cerrados con fuerza y apretaba la mandíbula. La quemazón le recorrio toda la espalda. Pero enseguida pasó, había tenido que soportar dolores más intensos, aquello en comparación no era nada, además también había aprendido a controlar su reacción ante el dolor, para no mostrar debilidad.

-Este tío no es normal –comentó Will al ver la nula reacción del joven, ni siquiera había emitido gruñido alguno.

-Y Johnny tampoco, es idiota hasta la médula. Verás cuando lo enganche Snape –suspiró Elyon.

El profesor se metió en su habitación mientras se ponía una camiseta y cerró la puerta. Entonces Johnny salió de detrás del sofá cama.

-Tú no aprendes, ¿verdad? –le dijo Grace cruzándose de brazos.

-Eso es mentira, he aprendido que ahora tiene un punto débil –contestó triunfante.

Entonces se escuchó un manotazo aún más fuerte que el primero. Johnny ahogó un grito mientras se le saltaban las lágrimas y se doblaba de dolor, tenía la sensación de que su espalda iba a empezar a sangrar.

-Si quieres arrastrarme a tu juego, perfecto, pero acabarás perdiendo –le dijo Snape alzando una ceja con desdén antes de irse a servir una bebida fría.

Todos estaban boquiabiertos por lo que acababa de pasar. Ni siquiera lo había visto volver a salir de la habitación y acercarse de nuevo a ellos. Había sido tan sigiloso que ni se habían percatado de que había vuelto. Elyon empezaba a comprender cómo durante ese curso había descubierto las cosas que había hecho a escondidas.

-Te lo volveré a repetir a ver si te queda claro: hay que ver lo listo que eres para unas cosas, y lo estúpido que eres para otras –le dijo Will negando con la cabeza.

Johnny levantó la vista y miró a su profesor con lágrimas en los ojos, sintiéndose derrotado por segunda vez en su vida.

…..

Al atardecer salieron a jugar con el balón cerca de la caseta, después de lo de aquella mañana no tenían ganas de irse muy lejos. En uno de los pases, Johnny lanzó la pelota lejos de ellos, y a Elyon le tocó ir a buscarla. El balón había ido a parar a una de las casetas vecinas, en la que una familia estaba merendando fuera. El hijo de estos había cogido la pelota y la miraba con curiosidad. Ella se acercó carraspeando un poco.

-Disculpa, se nos ha escapado –dijo la chica con una tímida sonrisa.

El chico, de cabello corto y oscuro levantó la vista y la miró, era muy guapo y tenía los ojos de color azul intenso, casi tanto como los de Dumbledore.

-No te preocupes, no se ha roto nada –le contestó el chico sonriendo.

Elyon no pudo evitar corresponder a una sonrisa tan sumamente dulce. El chico le alargó la pelota y ella la cogió con manos temblorosas.

-¡Elyon, deja de ligar y vuelve con la pelota! –gritó Johnny.

La semielfa se sonrojó mientras el muchacho reía mirando a sus amigos. Iba a matar a Johnny.

-¿Ese… es Will? El chico castaño ¿Es William Marti? –le preguntó tras mirar al grupo.

La chica asintió con la cabeza.

-¡Ey, Will! ¡Ya veo que te lo estás pasando bien este verano!

El slytherin lo miró confuso antes de sonreír y levantó los brazos.

-¡Hola Jason! –le saludó, haciendo un ademán para que se acercara.

Elyon y el chico caminaron juntos hasta la caseta, mirándose mutuamente por el rabillo del ojo. La semielfa aún seguía un poco sonrojada. Los dos chicos se saludaron con un fuerte apretón de manos.

-Menuda quemada –rio al verlo de cerca-. Si llego a saber que estabas aquí, me habría pasado a saludar.

-No sabía que venías en verano, además, esto lo ha planificado mi amiga Lisa –explicó Will-. Chicos, este es Jason, mi primo, el hermano mayor de Elena. Que por cierto, ¿dónde está?

-Ha preferido quedarse en Londres, en casa de una amiga. No le van mucho las multitudes y los babosos, aquí hay muchísimos buscando su "amor de verano" -suspiró el joven encogiéndose de hombros.

-¿Pero tú cuántos primos tienes? –les interrumpió Grace.

-Bastantes –contestó Will-. Jason se graduó en Hogwarts el año pasado.

-¿También odia a Mark? –preguntó Johnny alzando una ceja.

-Vaya, veo que Mark sigue haciendo amigos por donde pasa –comentó el primo de Will con una media sonrisa.

-Sí, ya lo conoces –contestó él.

-Recuerdo haberte visto. Prefecto de Slytherin ¿verdad? –le preguntó Grace alzando una ceja.

El joven asintió con la cabeza.

-De vosotros dos me acuerdo -les dijo a Johnny y Lisa-. Erais una rareza por los pasillos entre la marabunta de alumnos. Si no recuerdo mal, tú eras el alumno favorito de Hooch -torció una sonrisa mirando al hufflepuff.

-Y lo sigo siendo -el chico le guiñó un ojo, orgulloso.

-Sin embargo, de ti… no recuerdo haberte visto, y eso me extraña -Jason miró a Elyon con una pequeña sonrisa, la chica se sonrojó aún más.

-Yo… yo he comenzado este año en Hogwarts, antes estudiaba en casa -le contestó.

-Eso explica que no te hubiera visto por el castillo estos últimos cuatro cursos. Mis siete años en Hogwarts no los cambio por nada, es una pena que no los hayas disfrutado desde el principio -suspiró el primo de Will.

A la hora de la cena apareció también Sil, de manera que apenas cabían en el salón de la caseta para comer. Por suerte la madre de Lisa había salido a cenar con unos amigos.

Las chicas preparaban los platos y los vasos con aperitivos varios hasta que llegaran las pizzas.

-Vaya con la familia de Will, están todos buenos –comentó Grace en un susurro.

-Sí, no sé cómo os mantenéis tan serenas entre tanto sex-symbol –rio Sil mirando a Snape, que se mantenía al margen de todo el jaleo que estaban formando los jóvenes, con su habitual cara de hastío.

-Simplemente saben que tienen suerte –rio Johnny que la había oído.

-No hablábamos de ti –contestó ella con frialdad alzando una ceja.

Ambos no se llevaban bien desde la desastrosa excursión. Grace se aguantó la risa y el chico se fue de mal humor. Tras la cena Sil se marchó para alivio de Snape, y los jóvenes salieron al porche de la entrada. Elyon se sentó junto a Jason en los escalones, mientras comentaban sus experiencias en el colegio. Se sentía a gusto con él, era muy simpático y no paraba de hacerla reír.

-¿Qué bien se llevan no? –murmuró Lisa con una sonrisa.

-Demasiado –contestó Will.

-¿No te hace gracia que Elyon pueda convertirse en tu prima? –rio Johnny.

-Jason tiene una gran facilidad para ligar, de hecho le encanta, pero enseguida se cansa de sus ligues y las cambia por otras. Como Elena, son incapaces de tener una relación estable –explicó el slytherin-. No me gustaría que le hiciera daño a Elyon.

-Te preocupas demasiado, estás dando por sentado que se la camelará –le dijo Grace.

-Jason puede ser muy insistente y encantador, te arrastra con facilidad sin que te des cuenta –Will miró a la pareja con gesto de preocupación.

-Mantengo lo dicho –insistió la pelirroja.

Snape se apartó de la ventana abierta con una mueca. Tendría que vigilar más de cerca a ese tal Jason.

…..

Al día siguiente Lisa y Grace sometieron a Elyon a un interminable interrogatorio sobre lo que había hablado con Jason.

-Dejadme descansar un poco, por favor. Ya os lo he contado todo –rio Elyon apoyándose en la encimera de la cocina americana.

-¡Es que me das una envidia! Siempre se te acercan los chicos guapos –comentó Grace con una sonrisa soñadora.

-¿A qué te refieres con chicos guapos? –preguntó la semielfa.

-Pues Jason, Mark aunque sea un idiota, Remus es muy mono... -enumeró la pelirroja.

-Es verdad, los atraes como la miel a las abejas –sonrióLisa-. Da envidia que seas tan guapa.

-Ya basta, ¿no? Exageráis muchísimo –Elyon comenzaba a sentirse incómoda con esa conversación.

-¿No me crees? Bien, Johnny ven un momento –llamó Grace al chico, que estaba con Will viendo la televisión- ¿Tú qué opinas sobre Elyon?

El muchacho la miró alzando una ceja.

-¿En serio? -el chico alzó una ceja- ¿Me vas a hacer enumerar todas las cosas por las que me encanta ser amigo suyo?

-Físicamente –aclaró la pelirroja.

-¡Ah! Está buenísima, si no fuera mi amiga seguramente le tiraría los trastos –sonrió Johnny.

-¡Basta ya, de verdad! ¡Dejad de habar de mí como si fuera un objeto! –se enfadó ella.

-Asúmelo Elyon, estás como un queso, lo que tu emanas es algo así como un extraño magnetismo animal –la semielfa abrio la boca para protestar-. Dime si no, porqué Snape lleva mirándote el culo desde que estás inclinada en la encimera.

Ella se irguió con rapidez sonrojándose, mientras se estiraba la camiseta larga, bajo la cual solo llevaba el bañador. Al girarse se topó con la mirada atenta de Snape, que desvió la vista con rapidez hacia la televisión.

-Menuda pillada –se mofó Grace en voz baja.

-Me parece increíble, ¡es nuestro profesor! –se sorprendió Lisa.

-¿Y? Es un hombre, y ni que tuviera sesenta años... Fijo que ya ha catalogado a la mitad de chicas del camping –rio el hufflepuff volviendo al sofá junto a Will.

Elyon seguía roja como un tomate, no era la primera vez que pillaba al profesor observándola con detenimiento. Sintió un nudo en el estómago. En ese momento Snape se levantó y fue a su habitación. A la semielfa le pareció percibir un ligero rubor en sus mejillas.

-¿Qué ha pasado? –preguntó Will.

-Nada interesante, Snape le estaba mirando el culo a Elyon y lo han pillado. Hay que ser más discreto si no se quiere parecer un baboso –rio Johnny.

-¿Es que tú también le has estado mirando el culo a Elyon? –Will lo miró sorprendido.

-Si solo fuera el culo... ¿acaso tú no? –el slytherin negó con la cabeza- No puede ser, no... Debes ser el único en todo el camping que no se ha dado cuenta de lo buena que está. Lo suyo es… hipnótico ¿Pero tú estás seguro de que la has visto bien? En el colegio ya me parecía guapa, pero ahora que se pasea en bañador…

Will lo miró sin contestar, lanzó una mirada fugaz a su amiga y se sonrojó.

-¿Y tú has tenido novia? Porque pareces estar un poco pez en lo que se refiere a tías –Johnny alzó una ceja incrédulo-. Anda, vamos a dar una vuelta.

Le dio un golpecito en el hombro y se levantó. Will lo siguió a regañadientes.

-¿A dónde vais? –preguntó Lisa al verlos salir.

-Cosas de hombres –fue la escueta respuesta del hufflepuff.

-¿De hombres? –Grace alzó una ceja.

…..

Al anochecer ambos volvieron. Johnny traía una sonrisa de oreja a oreja, Will caminaba tras él con paso nervioso, tenía la cara increíblemente colorada. El hufflepuff entró silbando en el baño.

-¿Will estás bien? ¿Te has vuelto a quemar? –Lisa se acercó a él preocupada.

Pero el joven simplemente se sentó en el sofá sin mediar palabra.

-Will, ¿qué ha pasado esta tarde? –insistió la morena.

-Nada –musitó él.

La puerta del baño se abrio y por ella salió el hufflepuff, que se quedó mirando a las chicas que rodeaban al slytherin.

-¿Nada? Eso no hay quien se lo crea –le dijo Grace-. Por la cuenta que te trae ya lo estás contando -se giró hacia Johnny.

-Nada, en serio... no ha sido... nada –murmuró Will sin convicción.

Johnny alzó una ceja con una mueca socarrona.

-¡¿Qué le has hecho?! –rugió la morena encarándose a él.

-¿A él? Nada.

-¿Y por qué está así? ¿Qué habéis estado haciendo?

-Eso es secreto profesional. Como dicen los muggles, un mago nunca revela sus trucos –sonrió él.

-¡No me vaciles! –le gritó la chica hecha una furia.

-Te pongas como te pongas, no te vamos a contar nada, ni a ti ni a nadie –aclaró Johnny.

-Déjalo estar –le susurró Elyon a su amiga, cogiéndola del brazo para evitar que se abalanzara contra el tejón-. Tarde o temprano nos enteraremos.

Lisa apretó los labios y miró con rabia a Johnny, que se había puesto a ver la televisión de nuevo como si nada. A la semielfa en ese momento le habría encantado usar la Legeremancia, pero sabía que no debía usarla contra su amigo.

…..

A la mañana siguiente Sil fue a despedirse, esperando encontrarse el verano siguiente en el camping. Snape suspiró aliviado cuando la chica se marchó para no volver, ya que durante una hora interminable había estado insinuándose mientras le pedía alguna forma con la que poder seguir en contacto.

Por la tarde Jason se presentó con merienda, entre la que había incluidos dos boles de helado de chocolate. Se sentaron en el porche a disfrutarlos, mientras comentaban con ilusión la fiesta de la noche siguiente.

-Mierda, me he dejado los dos tarros pequeños de helado de almendras –gruñó Jason rebuscando en la bolsa que había traído.

Alzó disimuladamente la mirada buscando a Elyon, cuando sus ojos se encontraron él alzó una ceja.

-Te acompaño –rio ella levantándose.

-¿Cuántas personas necesitas para ir a por helado? –le dijo Will a su primo frunciendo el ceño.

Johnny le dio un codazo a su amigo y lo miró dándole a entender que los dejara tranquilos. Jason la guio hasta la cocina de la caseta.

-¿Ya sabes lo que vas a llevar mañana a la fiesta? –le preguntó curioso mientras le pasaba los tarros de helado.

-Sí, aunque no es gran cosa –contestó Elyon riendo.

-Sea lo que sea, estoy segurísimo de que estarás preciosa –le dijo Jason acercándose a ella mientras le colocaba un mechón azulado tras la oreja, rozándole fugazmente la mejilla.

Elyon reculó incómoda hasta topar con la encimera mientras se sonrojaba, le dio la impresión de que el chico se inclinaba ligeramente hacia ella.

-Creo que mejor volvemos, se van a derretir los helados –se apresuró a decir ella interponiendo entre ambos los boles que llevaba en las manos.

-Sí, sería una lástima que se desperdiciaran -sonrió el chico cogiendo ambos boles y saliendo de la caseta.

Elyon se lo quedó mirando, ¿qué acababa de pasar? Lisa y los demás los esperaban con expectación. Vieron venir a ambos con paso rápido, y percibieron en Elyon un ligero rubor en las mejillas. Antes de irse a dormir las chicas se apartaron.

-¿Qué ha pasado en la caseta de Jason? –preguntó Grace.

-Nada –contestó Elyon encogiéndose de hombros.

Sus amigas la miraron incrédulas.

-De verdad… o eso creo –añadió retorciéndose las manos.

-¿Crees? -Grace frunció el ceño.

-No sé, me ha dado la impresión de que ha intentado acercarse mucho a mí, más de lo habitual… Me he sentido incómoda.

-¡Oh Merlín! ¿Ha intentado besarte? -la pelirroja no podía creérselo.

-No-no estoy segura, nunca he estado en una situación parecida –le semielfa las miró preocupada-. Seguro que ha sido mi imaginación.

-Hum, ves con cuidado, no dejes que te líe y acabe haciendo contigo lo que quiera. Si te hace sentir incómoda díselo sin miramientos, y si aun así insiste, le das una patada en los huevos –gruñó Grace.

-Un poco extremista, ¿no crees? -Lisa la miró arrugando la nariz.

-No, es no. Y si no es capaz de entenderlo por las buenas, pues que lo entienda por las malas -la pelirroja se encogió hombros como si nada.

Elyon se mordió el labio pensativa, ¿realmente había intentado besarla? ¿Estaba tanteando el terreno con ella? Jason era guapo, pero…

…..

Johnny caminaba inquieto por la caseta. Will y Jason esperaban en el sofá.

-¿Cuánto tiempo van a estar en el baño? –comentó.

-Las chicas suelen tardar en arreglarse –rio Will.

Snape escuchaba las quejas desde la habitación. Abrio el armario y de él cogió lo primero que vio, una camisa negra de manga larga que luego se arremangó. Se recogió el pelo en una coleta. Suspiró. No tenía ningunas ganas de ir a la fiesta ¿Por qué siempre le hacían ir a fiestas? Guardó su varita en el bolsillo del vaquero, esa noche habría mucha gente y caos.

La puerta del baño se abrio y las chicas salieron de él riendo. Grace llevaba unos pantalones cortos de color negro, y una camiseta atada al cuello bastante escotada, de color granate. Lisa había escogido un vestido corto de color negro, de tela vaporosa y con movimiento. Elyon llevaba unos vaqueros muy cortos, tapados por una camiseta larga y azul clara de cuello de barca que se ajustaba en torno al pecho, quedando luego holgada, parecía que llevaba un vestido increíblemente corto.

-Vaya, la espera ha merecido la pena. Quizá esta noche no hará falta ligar con desconocidas –comentó Johnny con un silbido-. Will, creo que esta noche vamos a ser la envidia de los demás tíos.

-Muy gracioso –le dijo Lisa cruzándose de brazos.

-No es ninguna broma -el hufflepuff le guiñó un ojo.

La morena puso los ojos en blanco, asqueada.

-¿Nos vamos ya? ¿Todos listos? –preguntó Will levantándose.

Snape apareció en el salón y miró a los jóvenes.

-Andando –sonrió Johnny saliendo de la caseta.

Elyon se fijó en su profesor, era la segunda vez que iban juntos a una fiesta, aunque esta era bastante informal, y aun así, con la camisa negra que llevaba, con los primeros tres botones sin abrochar, la coleta y su expresión de indiferencia con algo de hastío, volvió a sentir ese extraño magnetismo hacia él.

El grupo caminaba con paso alegre. Snape no ocultó una mueca de desagrado al ver como Jason se acercaba a Elyon más de lo habitual mientras hablaban, y como este rozó el dorso de su mano con los dedos, aunque luego la chica la alejó de él como acto reflejo. Los aires de Casanova de ese chico le recordaban demasiado al capullo de Potter.

El pub estaba lleno de gente. El local constaba de una caseta en la que se ubicaba la barra del bar, el resto era una terraza cubierta por un porche sujetado por vigas de madera oscura, que cobijaba un pequeño escenario en el que había un chico que se encargaba de la música, las mesas que estaban abarrotadas y la pista de baile, que también estaba llena. Las luces de colores que danzaban por todos lados iluminaban el pub.

-Qué agobio –murmuró Grace-. Es como estar de nuevo esperando el Expreso de Hogwarts.

-¡Fiesta! –gritó Johnny cogiendo a Grace del brazo y arrastrándola a la pista de baile.

Los demás lo siguieron entre risas. Elyon notó que la agarraban por el hombro. Se giró encarando a Snape de mal humor.

-Ten cuidado. Aquí hay mucha gente –le aconsejó él-. No te fíes de nadie.

Ella iba a responderle de mal humor que no había de qué preocuparse, y que sabía cuidarse sola. Pero vio en los ojos de su profesor sincera preocupación.

-Lo tendré –contestó ella con una sonrisa.

La vio desaparecer entre la multitud hasta llegar a la pista de baile, donde la esperaban los demás. Snape se acercó a la barra y se sentó en uno de los taburetes, desde donde podía vigilar prácticamente todo el bar. Los jóvenes saltaban felizmente y bailaban al ritmo de la música que estaba increíblemente fuerte. Incluso desde allí podía admirar los movimientos de la semielfa, que para su desgracia y tortura personal, encontraba bastante sensuales. Tuvo que apartar la vista para dejar de pensar, no podía seguir teniendo aquel tipo de impulsos, tenía que volver a recuperar el control. No podía permitirse más deslices con ella como el de hacía dos días, cuando todos se habían dado cuenta de su poca discreción. Pero era casi imposible no admirarla, sus movimientos eran hipnóticos, su pelo parecía flotar a su alrededor cuando saltaba, sus movimientos de cadera, su cálida sonrisa de felicidad... Por unos segundos volvió a concentrarse en su vaso, tenía que ser fuerte, lo que lo atraía era algo simplemente físico. Era como el canto de las veelas, si conseguía taparse bien los oídos todo pasaría, y recuperaría el control.

El ritmo de la música cambió, ahora sonaba una canción lenta. Jason le alargó una mano a Elyon, ofreciéndose a ser su pareja en aquel baile. Ella aceptó con una tímida sonrisa. Will lo imitó y cogió de la mano a Lisa, que se sonrojó. Johnny y Grace rieron mientras empezaban, también en pareja, a bailar. Jason rodeó la cadera de la semielfa con los brazos, mientras ella evitaba mirarle a los ojos, sentía sus mejillas arder y estaba muerta de la vergüenza. No se sentía tan cómoda como en Navidad. Sonrió al recordar su breve y torpe baile con Snape. Buscó al profesor por encima del hombro de Jason. El joven estaba sentado en la barra del bar hablando con una chica de pelo castaño bastante atractiva. Volvió a bajar la vista algo decepcionada.

-¿Tan mal bailo que has perdido la sonrisa? -le susurró Jason al oído para que pudiera escucharlo entre el ruido de la fiesta.

-No, para nada. No me has pisado, así que yo a eso le llamo bailar bien -le sonrió ella, mirando fijamente a sus ojos azules, que estaban a muy pocos centímetros de los suyos.

Sintió un ligero hormigueo en el estómago, tenerlo tan cerca, rodeándole la cintura con los brazos, le hacía sentirme incómoda y vulnerable, aunque en el fondo no le disgustaba.

Snape miraba con detenimiento a su compañía, no sabía cómo había empezado la conversación, pero era bastante agradable, y eso que la chica mostraba algunos síntomas de embriaguez. Estuvieron hablando largo rato, aunque él seguía pendiente de lo que pasaba en el pub. Poco a poco la conversación se fue haciendo más privada, y sin saber cómo, había subido el tono. Snape miró a la castaña frunciendo el ceño, se le estaba insinuando con un descaro impresionante, incluso le había puesto una mano en la rodilla. Hasta Zelda era más sutil cuando quería llevárselo a la cama. Le susurró algo en el oído y acto seguido comenzó a besarle el cuello mientras su mano recorría el interior de su muslo hasta llegar a su entrepierna. Él se levantó de golpe alejándose de ella, aquello ya era una situación incómoda. La chica también se levantó y le propuso ir a dar una vuelta, conocía un lugar muy tranquilo allí cerca donde nadie les molestaría. Volvió a acercarse a él, hasta que ya no había distancia que los separara. Snape miró un segundo a la pista de baile, donde los jóvenes bailaban, ya más cansados. Luego volvió a mirar a su acompañante que había comenzado a juguetear con los botones de su camisa, cerca de la hebilla del cinturón, había algo que no le gustaba, un extraño brillo en los ojos de esa chica, que parecía no entender su negativa a la proposición de irse con ella, y no era un brillo producto de la embriaguez. Entonces lo vio, la castaña había desviado los ojos apenas unos segundos hacia alguien que había a su espalda. Él se giró, entre las mesas había un hombre que miraba con atención la pista de baile, y que avanzaba con disimulo entre los muggles sin apartar la vista ni un segundo, como un cazador que acecha a su presa. Se aseguró de que el hombre actuara solo.

-Vamos, nos lo pasaremos bien –insistió la chica susurrándole al oído.

-Tú ganas, espérame fuera del porche, ahora te sigo –contestó él con una sonrisa traviesa.

La chica sonrió complacida y se fue. En cuanto la hubo perdido de vista, se dirigió hacia aquel hombre, que ya estaba en la pista de baile. Era muy difícil avanzar entre tanta gente, que no paraba de moverse y saltar mientras lo empujaban. Elyon, con las luces del local, no se dio cuenta de que su colgante brillaba rojizo. Por unos segundos Snape pensó que lo había perdido de vista al mortífago, pero apareció dos metros por delante de él. El chico sacó la varita, recorrio con rapidez la distancia que los separaba y la clavó en la espalda del hombre, que se desmayó. Lo sujetó con esfuerzo antes de que cayese al suelo, y se lo llevó haciéndolo pasar como un amigo borracho. Elyon sintió un escalofrío recorrerle la espalda y miró a su alrededor con inquietud.

-¿Qué pasa? -le preguntó Lisa.

-¿Dónde está Snape? -la semielfa se asustó al no verlo por ninguna parte, no era propia de él desaparecer sin más y sin avisar, no estando fuera de Hogwarts.

Snape dejó caer al mortífago a peso, detrás de unos contenedores de basura. Se apoyó en sus piernas para recuperar el aliento, ese hombre era una auténtica mole. Le remangó la manga izquierda, y en su antebrazo apareció dibujada una calavera y una serpiente.

-Lo sabía –murmuró él.

Con un movimiento de varita le hizo olvidar los últimos seis meses de su vida. Acto seguido rebuscó entre la ropa del mortífago, encontró su varita y la partió por la mitad. Luego volvió con rapidez al pub, en busca de la mujer castaña, que se abalanzó sobre él en cuanto lo vio llegar. Snape se la quitó de encima.

-No tan rápido, cierra los ojos –le dijo él.

Ella obedeció. Con un movimiento de varita la liberó de la maldición Imperius, y con otro le hizo olvidar la última hora. La joven abrio los ojos desorientada y miró a Snape sin reconocerlo.

-¿Qué hago...? –musitó confusa.

-Me has preguntado por dónde se iba a las casetas y te estaba indicando el camino –contestó- ¿Te encuentras bien?

-No, creo que no –acertó a decir ella llevándose las manos a la cabeza.

-¿Tienes algún conocido en el pub que te pueda acompañar? Si quieres puedo ayudarte a buscarlo –se ofreció él.

-Pues… estoy en el camping con mi marido, pero no sé dónde estará, no sé ni dónde estoy yo –contestó ella mareada.

-¡Charlotte! ¡Te he estado buscando por todas partes! –un chico se acercó a ellos corriendo- ¿Estás bien? ¿Y tú quién eres?

Snape lo miró con frialdad.

-Tranquilo Richard, solo me estaba ayudando, no me encuentro bien –aclaró la joven abrazándose a su marido.

-Veo que ya está todo bajo control, ha sido un placer -se despidió Snape con un asentimiento de cabeza-. Pero igualmente yo le daría una manzanilla o algo parecido, parece un poco mareada.

-Gracias, y perdón por el tono, aquí hay mucho aprovechado –le dijo el chico al profesor, rodeándole los hombros a la chica y marchándose.

Se preocupó al volver al pub y no ver a los jóvenes en la pista de baile. Pero los localizó sentados en una de las mesas.

-¿Dónde estabas? –le preguntó al semielfa con el ceño fruncido una vez se hubo sentado a la mesa.

-No te interesa –contestó él con indiferencia.

-Que borde, encima de que Elyon nos ha hecho dejar el baile porque ha tenido un mal presentimiento, y nos ha obligado a buscarte porque estaba preocupada, vas tú y le respondes con tu habitual mala leche –comentó Johnny con desprecio.

Elyon le dio una patada por debajo de la mesa mientras se sonrojaba ligeramente. Snape la miró frunciendo el ceño "¿Preocupada?" pensó él incrédulo.

-¿Qué tal con la castaña que te acompañaba? –preguntó el tejón alzando una ceja.

-¿Envidia? –el profesor se levantó sin mirarle y fue a la barra a por algo de beber.

Johnny resopló dándole a entender que no.

-¿Por qué no te callas? ¿Quieres volver a recibir? –le avisó Grace.

El chico le quitó importancia con un ademán.

-Por cierto Elyon, ¡bailas genial! –le dijo Lisa con envidia.

-Bueno... mi madre era profesora de baile, antes fue bailarina profesional. Así que supongo que he heredado algo –sonrió ella con nostalgia acordándose de ella.

-¿Pero tu madre no es cónsul? –Will frunció el ceño confuso.

-Sí-sí, fue profesora, pero lo dejó para ser cónsul junto a mi padre –se apresuró a aclarar ella.

Volvieron a la caseta sobre las seis de la mañana, el cielo ya había empezado clarear. Todos estaban cansados, salvo Johnny que parecía seguir teniendo ganas de fiesta.

-Me lo he pasado muy bien –le dijo Jason a Elyon antes de que entrara en la caseta.

-Yo también -le sonrió con cansancio.

-No te lo había dicho pero… estás preciosa esta noche -le cogió una mano.

-Gra-Gracias… -sintió cómo se sonrojaba ante la mirada del chico, mientras este se le acercaba más.

Y entonces, sin previo aviso, se inclinó sobre ella. Sintió sus labios sobre los suyos, cálidos y suaves, y se separó de él segundos después. No podía articular palabra ¿Acababa de besarla o de intentar besarla?

Snape iba bastante por detrás de ellos y vio la escena. Su sangre hirvió.

-¡¿Pero qué haces?! -le gritó Elyon con las mejillas encendidas.

-Bueno, creo que está claro. La atracción que hay entre nosotros… –respondió él colocando un mechón de pelo tras la oreja de la joven.

-Creo que has malinterpretado… -ella se apartó del chico, incómoda ante el gesto.

-Yo creo que no -le cogió las manos-. Puedo ver en tus ojos que sí que hay algo, dame una oportunidad y verás lo fantástico que puedo ser y…

-Un no es un no. Así que deja de insistir y vuelve a tu caseta –Snape lo cogió del hombro y lo alejó de la chica con un brusco empujón.

Jason lo fulminó con la mirada.

-¿Tú quién te crees que eres para meterte en una conversación privada? –le espetó Elyon con enfado.

-Sabes muy bien quién soy para meterme donde me da la gana -le dijo con enfado.

-¿Cómo en la cama de esa chica del pub? -le recriminó la joven.

Nada más acabar, supo que no debía haber dicho la última frase. Entró corriendo en la caseta y se metió en el baño. Snape se quedó descolocado ¿realmente le había dicho lo que le había dicho? ¿Le había echado en cara que estuviera tonteado con una mujer? ¿O intentaba recriminarle que hubiese desaparecido del pub sin decirle nada?

-Me acuerdo de ti, de Hogwarts. Ibas tres cursos por delante -le dijo Jason mirándolo con rabia por la interrupción.

-¿Sí? Bien por ti -le respondió él con desprecio.

-Sigues siendo el mismo imbécil de entonces.

"Joder, al final sí que será igualito que Potter" pensó Snape. Lo que hubiera dado por poder partirle la cara en esos momentos.

-Lárgate, ahora -le instó con la mandíbula apretada-. O te juro que te arrepentirás.

Jason finalmente se fue de mal humor a su caseta, no quería enzarzarse con él, no cuando Elyon podía ser testigo de aquello.

-Elyon, ¿te encuentras bien? -Grace llamó a la puerta, habían escuchado los gritos y visto cómo su amiga había entrado corriendo en el baño.

La semielfa se lavó la cara para quitarse el maquillaje. Su corazón aún seguía acelerado. Hacía solo unos minutos le habían dado su primer beso, muy breve y superficial, pero igualmente no había sido como ella había soñado. Y para colmo ni siquiera ella sabía qué significaba lo que acababa de decirle a Snape, ni por qué lo había hecho. Sintió vergüenza. No quería salir del baño.

…..

Durante los últimos días en el camping, no le había vuelto a dirigir la palabra a Snape, y era incapaz de mirarlo a los ojos.

Jason les hizo una visita antes de que se marcharan, desde la fiesta no lo habían vuelto a ver.

-¿Puedo tener un momento a solas contigo? -le preguntó.

-No, ¿no te bastó la otra noche? -le dijo ella tajante.

-Sigo pensando…

-Jason, lo siento pero no me gustas, no en ese sentido. Hasta que me besaste, pensé que eras un chico estupendo, pero resulta que te pareces bastante a Mark.

-Por favor no me digas eso -gruñó él con desagrado.

-Pues es la imagen que tengo de tí ahora, y créeme que me decepciona mucho -y sin más se marchó.

Tras la cena las chicas se retiraron a hablar al porche.

-Por la cara con la que has dejado a Jason, diría que le has puesto los puntos sobre las íes -le dijo Lisa.

-Sí… ¿todos los chicos son así? -suspiró apenada y enfadada a partes iguales.

-No, todos no… pero la gran mayoría… muestras algo de interés y ya piensan que les das acceso a todo -Grace se encogió de hombros con resignación.

Elyon se llevó los dedos a los labios. Realmente el primo de Will le había gustado, pero no hasta el punto de querer besarlo, no sin haberlo conocido un poco más al menos. Jason le había robado ese momento especial que había ansiado desde que le empezaron a gustar los chicos.

…..

Estaban recogiendo las cosas para irse cuando el profesor la fue a buscar.

-Tengo que hablar contigo.

Elyon dejó su mochila en el suelo y lo siguió hasta el porche con la cabeza baja, tenía verdadero pánico a que sacara el tema de su estúpida pregunta sobre la chica del pub.

-He estado hablando con Dumbledore, y le parece bien si quieres quedarte un par de días más en el camping –Snape se apoyó en la pared de la cabaña.

La chica lo miró sin entender.

-He supuesto que no tendrías muchas ganas de volver a estar encerrada en el castillo, así que le propuse a Dumbledore que te dejara pasar aquí unos cuantos días más. Y ha contestado que sí –aclaró él.

Entonces Elyon sonrió y entró en la caseta dando saltos de felicidad.

-¡Podré disfrutar de la playa un poco más! –gritó ella eufórica.

-¿Y eso? –Lisa la miró con una media sonrisa.

-Mis padres vienen al camping.

-¡Qué bien! Por fin podrás verlos –Grace la abrazó.

Unas horas más tarde se despidió de todos, ojalá se hubieran podido quedar un poco más. Will volvía con Jason. Johnny prometió revelar las fotos de las vacaciones nada más llegar a su casa y enviárselas a todos tan rápido como le fuera posible. El coche de Lisa se alejó con rapidez, y Will y Jason entraron en su caseta para no volver a salir. Ahora estaba sola. Miró a su derecha, Snape miraba distraído el ir y venir de la gente del camping. "No, no estoy sola. Puede que no esté con la compañía más alegre del mundo, pero no estoy sola" sonrió ella desperezándose.