Nota Autora: las conversaciones escritas en cursiva son conversaciones en élfico, he tenido que redactarlo así porque no he encontrado ningún traductor y escribirlo con la gramática es increíblemente complicado.


5º Curso. Capítulo 13

Elyon se incorporó de golpe ahogando un grito. La jarra de agua había en la mesita estalló.

-Tranquila –un hombre le puso una mano en el brazo.

La joven se deshizo de él y al alejarse cayó de la camilla aparatosamente.

-Ey, ey, respira, ya estás a salvo –Heon corrió junto a la chica y la cogió de los hombros obligándola a mirarle.

Elyon tardó unos segundos en reconocerlo, y cuando lo hizo, se relajó suspirando largamente.

-¿Mejor? –le sonrió su tío.

La semielfa asintió, y aceptó su ayuda para levantarse y volver a la cama. Se sentía mareada, todos sus sentidos estaban embotados. Miró a su alrededor. Estaba en la enfermería. Las cortinas que separaban su cama del resto de la sala para darle intimidad, se abrieron un poco para dejar paso a Madame Pomfrey.

-¿Va todo bien? He escuchado algo romperse –la mujer los miró con preocupación, una tenue sonrisa se dibujó en sus labios al ver a Elyon despierta- ¿Qué tal se encuentra?

-Bien, creo… -musitó ella- Todo zozobra un poco.

-Normal, te han dado calmantes para parar un tren –medio rio Heon, que con un suave movimiento de muñeca, hizo que la jarra volviera a su lugar de una pieza, agua incluida.

-¿Calmantes? –Elyon frunció el ceño.

Madame Pomfrey se acercó a ella para hacerle un chequeo.

-La trajeron aquí en muy malas condiciones –le explicó la mujer-. Un traumatismo leve en la cabeza, un esguince severo en el tobillo, tres costillas fisuradas y una casi rota, tres dedos fracturados junto con la muñeca, y una grave quemadura mágica en la mano y brazo derecho. Por suerte todo fácilmente curable con reposo y buenos cuidados, a excepción de la quemadura, que llevará algo más de tiempo conseguir que sane.

La joven miró su brazo, estaba completamente vendado, junto con la mano y cada uno de los dedos por separado. Intentó moverlos, pero nada más hacerlo, sintió un horrible dolor lacerante.

-Ha habido suerte y conservas todos los dedos –le dijo su tío con seriedad-. Pero como bien ha dicho Madame Pomfrey, esto no se curará de la noche a la mañana.

-¿Te duele? –le preguntó la sanadora.

-Sí, si muevo los dedos.

-Intenta mover también la muñeca y el brazo –le pidió la mujer.

Elyon obedeció. Sintió el mismo dolor intenso cuando movió la muñeca. Mover el brazo no le resultó doloroso, pero sí complicado, lo sentía pesado y torpe.

-Bien, iré a por un poco más de calmante.

-No es necesario, si no lo muevo no me duele –replicó la muchacha-. Ya me siento bastante atontada…

-Jovencita, no le duele por la dosis de calmante. Si no se la mantengo créame que suplicará por ella en cuanto empiece a pasarse el efecto –le dijo Madame Pomfrey marchándose.

Elyon gruñó con fastidio. No le gustaba sentirse mareada y como flotando, sin saber muy bien qué pasaba a su alrededor.

-Tiene razón, no remugues –le sonrió su tío.

La joven lo miró soñolienta y se recostó en su cama.

-¿De verdad todo ha acabado?

-Por el momento sí.

-¿Por el momento? –Elyon frunció el ceño.

-No voy a explicarte nada más hasta que no hayas descansado un poco. Además, estás tan drogada que no estoy muy seguro de si entenderás o recordarás lo que quieres que te cuente –rio Heon acariciándole el pelo-. Así que en cuanto Madame Pomfrey te traiga la poción, duerme.

-¿Te quedarás conmigo? –la chica lo miró a los ojos.

-Claro, y si no estoy yo, estará tu abuelo –le sonrió son ternura.

Elyon no tardó en quedarse dormida tras tomarse la poción. Heon se acomodó todo lo que pudo en la silla y cerró los ojos. No había pegado ojo desde que llevó a la joven a la enfermería. Se le había encogido el corazón al verla tirada en el pasillo junto a su amiga, que gritaba pidiendo auxilio, y su miedo no decreció al ver el alcance de la quemadura. Había sido un milagro que no perdiera ningún dedo cuando su canalizadora falló.

Aunque todos sabían que la canalizadora de Elyon era solo algo temporal mientras ella empezaba a sacar a relucir todo su potencial, habían tenido la esperanza de que resistiera hasta que pudieran enseñarle los principios de la magia en Imtar. Por desgracia la magia de Elyon crecía día a día, y la canalizadora no había podido resistirlo, fallando en el peor momento y dejando fuera de combate a un gran número de mortífagos, los cuales no fueron conscientes de su suerte, ya que podría haberlos matado sin que ellos hubieran podido hacer nada por evitarlo.

La cortina de separación se movió un poco. Heon abrió un ojo y vio al Protector de su sobrina. El chico lo miró unos segundos, inquieto, por lo visto no sabía que él estaba cuidando de Elyon, y se dispuso a irse.

-Puedes pasar –le dijo Heon torciendo una sonrisa amistosa.

Snape negó con la cabeza cerrando la cortina.

-Que pases te digo –insistió el elfo levantando la voz-. No seas crío, no muerdo.

El chico entró y se quedó mirando a la joven, que dormía profundamente con unas marcadas ojeras y el brazo vendado colocado sobre las sábanas. Snape apretó la mandíbula al verlo.

-Está bien, aunque no te lo parezca ahora mismo –le dijo Heon con calma-. Es un hueso duro de roer, como sus padres.

El elfo vio la mirada de culpabilidad del chico. Realmente le inspiraba algo de lástima. Había estado en su mente, había visto su vida, sus errores… y cómo intentaba arreglarlos. Lo duro que era consigo mismo para conseguir redimirse. La vida le había tratado mal, y lo peor era que él parecía creer que por algún motivo realmente se merecía su mala suerte.

-Lo hiciste bien, conseguiste ponerla a salvo –comentó Heon.

Snape bufó con mofa.

-Sí… está claro que hice un trabajo excelente, tan impecable que ha salido ilesa.

-En tu posición, no podías hacer más.

-Ese es el problema, debí llevármela sin importarme que se revelara mi tapadera. Fue muy imprudente por mi parte dejar a Elyon sola –gruñó él.

-Al contrario, fuiste muy prudente. Revelar tu condición de agente doble solo habría empeorado las cosas. Los mortífagos colocaron un hechizo localizador en los terrenos, nadie podía escapar sin que ellos lo supieran. Los sublevados que estaban detrás del ataque lo tenían todo bien planeado. Os habrían cogido a los dos. De hecho, con lo único que no contaron fue con que los alumnos se rebelaran. Elyon tuvo mucha suerte con su plan.

Snape se quedó pensativo. Por mucho que Heon le razonara lo que pasó, el seguía sin creerse que hubiera actuado bien. Que la suerte hubiese estado de su lado no le exculpaba de haber dejado a Elyon sola ante el peligro.

-En cualquier caso, debí haberme quedado a su lado –le respondió.

-En ese caso no habría cambiado nada. Tú habrías seguido queriendo sacarla del castillo y ella habría seguido queriendo salvar a sus amigos. Lo más probable es que te hubiese dejado inconsciente y nada habría sido diferente –el hombre suspiró-. Elyon es como sus padres, abandonar a los demás no es una opción ¿Por qué crees que su padre no se llevó a su familia a Europa con otros elfos que le habían ofrecido asilo? –Snape negó con la cabeza-. Porque por mucho que Azrael le suplicó, él no quiso abandonar a su padre, a mí y a su pueblo. No soportaba la idea de escapar y salvarse dejando a los demás sufriendo por su culpa. Decía que no podría levantarse por las mañanas sabiendo todos los que estaban perdiendo la vida porque no habían tenido la suerte de poder huir, y que además estaban haciendo de barrera voluntariamente para protegerlos.

-¿Pero si podía dormir poniendo en peligro a su mujer y su hija? –el joven lo miró con frialdad- ¿Por qué no enviarlas a ellas lejos?

-Ania era como él, no iba a abandonar a su gente.

-Ania no era elfa.

-¿Y qué? –lo interrumpió Heon mirándolo con dureza- Sus padres murieron cuando aún era joven, así que nosotros nos convertimos en su familia, la acogimos y la aceptamos sin importarnos su origen, como ella hizo primero con nosotros ¿Realmente crees que hay tanta diferencia entre elfos y humanos?

Snape bajó la mirada algo avergonzado.

-Deberías encontrar una manera de drenar todo ese resentimiento que tienes contra el mundo sin salpicar a los demás –le dijo Heon con seriedad-. No arreglarás nada envenenando a los demás y a ti mismo constantemente.

El chico se levantó mirándolo con rabia contenida y se fue sin decir nada. El elfo volvió a acomodarse en su silla. Quizá había sido demasiado directo, pero le daba igual. En el fondo era un buen chico que solo necesitaba que le dieran un buen guantazo de realidad, si quería cambiar debía esforzarse más, y tener en cuenta que toda acción tenía una reacción, buena o mala. Lloriquear y echarle la culpa al universo de todas sus desgracias no le haría mejor persona, no le ayudaría a cambiar. Y además era el encargado de mantener a salvo a su sobrina, así que estaba más que dispuesto a darle todos los guantazos que fueran necesarios para que estuviera a la altura.

…..

Dumbledore se levantó de su mesa de mal humor.

-No puedes hablar en serio –le dijo el mago.

-¿Desde cuándo bromeo sobre la seguridad de mi nieta? –Azrael lo miró con seriedad.

-Yo tampoco estoy de acuerdo –Kove se cruzó de brazos.

-Me es indiferente lo que penséis. Ha demostrado que no puede hacerse cargo –les dijo el pelirrojo furioso.

-Está más que cualificado –insistió Kove-. Lo he entrenado y tiene mucho potencial, se está esforzando mucho por propia iniciativa para…

-No lo quiero junto a mi nieta –lo cortó Azrael.

-No es justo, el chico… -intentó hacerle entender el director.

-¡Es un mortífago! Y si ya no lo es, tú te encargas de que siga rondando esos círculos igualmente –el elfo inspiró-. Te avisé que no quería a alguien como él cuidando de Elyon.

-De no ser por Severus ahora mismo estaríamos bajo el yugo de Voldemort.

-¡La dejó sola, Albus! ¡Sola! ¡Un Protector nunca abandona a su protegida! –estalló el pelirrojo.

-No tenía otra opción, Azrael –le dijo Kove-. Le allanó el camino todo lo posible.

-Sí, tuvo otra opción, la de proteger a Elyon por encima de todo. Ese era su cometido y no lo cumplió. Si hemos salido de esta ha sido por mi nieta, y si ese chico hubiese estado a la altura protegiéndola, quizá no habría estado a punto de perder un brazo. Necesito a alguien que se entregue por completo a su cometido.

-No puedo permitirme perderlo como espía –aclaró Dumbledore.

-Entonces esta conversación ha acabado –el elfo se levantó y salió del despacho.

Kove entornó los ojos y gruñó con frustración.

-No encontrará a nadie mejor que Severus… se complementa muy bien con Elyon –comentó con cansancio-. No quiero volver a empezar de cero todo el proceso y Azrael no entiende que no es solo saber luchar. Protector y protegida tienen que pensar a la vez, confiar el uno en el otro ciegamente… tienen que funcionar como uno solo ¡He trabajado muy duro con dos cabezotas que se negaban a entenderse, y ya casi habían llegado a ese punto!

-Pero tiene razón –suspiró el director-. No puede seguir haciendo malabares, su situación es una bomba de relojería.

Kove negó con la cabeza desaprobatoriamente y también se fue de muy mal humor. El mago se sentó en su silla con cansancio y se masajeó las sienes, pensando cómo darle la noticia al chico, porque no sabía si se sentiría aliviado por quitarse de encima responsabilidades o estallaría en cólera.

…..

Elyon despertó horas más tarde, un poco más despejada, aunque aún no se sentía el brazo derecho. Su abuelo había sustituido a su tío, y se miraba las manos con expresión preocupada y ausente.

-¿Va todo bien? –le preguntó con voz ronca.

Azrael dio un pequeño brinco, se giró hacia ella y sonrió relajando su rostro.

-¿Te encuentras mejor? –su abuelo le acarició la mejilla.

-Sí… pero sigo teniendo el brazo dormido –respondió Elyon con una sonrisa soñolienta.

-Será lo mejor hasta que sane la quemadura –le dijo el elfo con cariño, borrando durante unos segundos su sonrisa- ¿Estás lo bastante repuesta para responder algunas preguntas?

-Eso creo –la semielfa se incorporó en la cama.

Todo le dio vueltas un momento. Inspiró hondo y miró a su abuelo fijamente.

-Hemos hablado con tus compañeros, pero hay cosas que no nos han podido explicar, y me gustaría conocer los detalles.

-Dispara –la joven torció una sonrisa.

-¿Cómo supiste que habían tomado Hogwarts? Tus amigas solo dijeron que te negaste a obedecer el mensaje porque algo no iba bien.

-No sabría explicarlo… había algo raro en el ambiente, algo que nunca había estado en el colegio, poderoso y extraño, estaba inquieta… además, también sentí como si el aire del castillo no fuera el mismo, como si lo hubieran envenenado –la semielfa se encogió de hombros, no sabía cómo explicarlo.

-¿Y las varitas? ¿Cómo conseguiste encontrarlas?

-Eso fue pura casualidad. Leí la mente de un mortífago que sabía quién las había guardado, pero no dónde, así que fui en su busca y las encontré sin más… fue raro… me pareció escuchar algo, y allí estaban todas, dentro de una bolsa…

Azrael alzó una ceja asombrado.

-¿Escuchaste algo? ¿El qué, un susurro?

-Crees que me estoy volviendo loca… -Elyon bajó la mirada, avergonzada.

-¡Para nada! –rio su abuelo- Para explicártelo de forma simple, digamos que escuchaste la magia que contienen las varitas. Recuerda que están fabricadas con material que extraen de criaturas catalizadoras. Los artesanos dicen que las varitas, de algún modo, tienen vida propia, por eso elijen ellas al mago y no al revés. Lo que escuchaste eran las varitas llamando a sus magos.

La semielfa lo miró sin saber si hablaba en serio o le estaba tomando el pelo.

-Estoy asombrado con la sensibilidad a la magia que estás desarrollando. No me lo esperaba teniendo en cuenta tu edad y que estudias aquí –suspiró el hombre.

-Hogwarts es un buen colegio –comentó la joven.

-Es un excelente colegio, pero para los magos, no para ti. Nuestra magia es diferente, y aquí no pueden enseñar lo que no conocen y no pueden llegar a hacer por ser humanos.

-Hacen lo que pueden –los defendió ella.

-Si quieres… -Azrael se miró las manos nervioso-. Puedes hacer un curso intensivo este verano con nosotros, en Imtar. No sería prudente darte otra canalizadora ahora que tu magia se hace más fuerte, podrías tener otro accidente.

Los ojos de Elyon se iluminaron antes el ofrecimiento.

-¿De verdad?

-Nos morimos de ganas por tenerte de nuevo en casa.

Sintió de repente unas enormes ganas de llorar de pura alegría. Habían pasado tantas cosas desde que se reencontró con su abuelo, que ni siquiera se había parado a pensar que ahora tenía de nuevo un hogar fuera del castillo, al que regresar durante las vacaciones.

-Te abrazaría, pero no puedo mover el brazo –sollozó ella entre risas.

Su abuelo se sentó en la cama junto a ella, y la rodeó con los brazos. Estaba tan contento de poderla tener de nuevo en Imtar, que se la habría llevado ya mismo de no ser por Dumbledore.

-Iré en cuanto acabe el curso –le susurró su nieta-. Pero antes había acordado ir quince días a casa de Will para apoyar a Johnny, será el primer verano sin su abuelo.

-He esperado trece años, quince días no me matarán –sonrió Azrael besándole en la frente.

Escucharon a alguien correr por la enfermería. Las cortinas se abrieron de golpe y por ellas apareció un chico rubio de pelo alborotado adornado por unas gafas de aviador rojas, que la miraba lleno de alegría.

-¡Por fin despierta! –gritó Johnny.

-¡Sht! Baja la voz o conseguirás que nos echen –le dijo Lisa de malhumor.

-Pero si Elyon es la única que queda en la enfermería –protestó el chico.

Llegó el resto de sus amigos y se quedaron mirando a la joven y su abuelo.

-Si interrumpimos, venimos más tarde –comentó Will como disculpa.

-No os preocupéis, yo tengo que ausentarme unas horas. Me quedo más tranquilo si le hacéis compañía –el elfo se levantó de la cama con una sonrisa afable.

-¡Eso está hecho! –sonrió Grace, que se apresuró a sentarse en los pies de la cama.

Azrael volvió a cerrar las cortinas al salir. Lisa la abrazó con fuerza.

-Vaya susto nos has dado –le dijo su amiga-. Grace llegó a pensar que te morías.

-¡Eso no es verdad! –exclamó la pelirroja- Pero es cierto que pensé que no saldrías muy bien parada…

-Y no he salido muy bien parada –aclaró Elyon con un bufido- ¿De verdad soy la única que queda en la enfermería?

Will asintió.

-A los demás les han ido dando el alta a lo largo de estos días.

-¿Días? –la chica lo miró con horror- ¡¿Cómo que días?!

-Cálmate –le dijo Johnny-. El ataque fue a madrugada del lunes y estamos en la tarde del martes, no llevas en la enfermería ni dos días.

-¡¿Entonces por qué dices días?! -le regañó ella- ¿Sabes el susto que me has dado?

El chico se encogió de hombros como disculpa. La semielfa se relajó un poco.

-¿Y vosotros estáis bien? ¿Lograsteis escapar?

-Bueeeeno… sí y no –musitó el hufflepuff.

-Los pequeños y yo logramos huir por el pasadizo de las mazmorras, pero solo porque apareció tu tío. Los mortífagos nos habían acorralado, y la verdad hubo bastantes heridos, pero ninguno realmente grave –explicó el slytherin.

-Mi pequeño grupo aguantó y pudimos huir del castillo tras haber dejado KO a varios mortífagos –explicó Johnny-. Pero no te aconsejo nada lanzarte al lago desde el tercer piso, y menos de noche… fue bastante inquietante nadar en él a oscuras.

-¿Y vosotras? ¿Qué pasó? –Elyon miró a Lisa y Grace.

-Cuando lanzaron el conjuro de oscuridad nos separaron, como ya sabes. Yo conseguí salir del radio de efecto, pero cuando intenté neutralizarlo para ayudaros, ya no estabais ahí… solo había un gran agujero en el suelo. Así que me puse a buscaros como loca, pero sin éxito –explicó la morena con culpabilidad-. Al final me encontraron los elfos mientras os buscaba por el castillo…

-Yo caí por el agujero, así que estaba un piso más abajo –Elyon torció una sonrisa de resignación, llevándose una mano a las costillas, recordando el fuerte golpe.

-A mí me rompieron la varita y me llevaron a rastras –musitó Grace-. Creo que fui la más patética de todos.

-De eso nada mujer –la interrumpió Johnny-. Te enganchó Bellatrix Lestrange ¡Bellatrix Lestrange! Una de las peores seguidoras de Quién-Ya-Sabéis, puedes decir con orgullo que te enfrentaste a ella y sobreviviste.

Grace dibujó una tímida sonrisa.

-Chicos de verdad que lo siento mucho –sollozó Elyon.

Lisa le apretó el hombro.

-No empieces otra vez –le susurró.

-¿Qué querían de ti? –preguntó Will con seriedad.

-Querían que les ayudara a traer a Voldemort de vuelta.

Sus amigos palidecieron al escuchar ese nombre.

-Estás de broma –musitó la ravenclaw.

Elyon negó con la cabeza.

-¿Cómo? –Johnny frunció el ceño.

-No lo sé… con algo llamado Círculo de Extracción.

Un silencio tenso se instaló entre ellos.

-Os retenían para asegurarse que colaboraba, si no lo hacía vosotros… -Elyon se llevó la mano al rostro con cansancio- Estoy harta de esto… de que os usen para llegar a mí. Creo que sería mejor que os alejarais, estaríais más seguros.

El hufflepuff rio con fuerza.

-Necesitarás una excusa mejor para perdernos de vista. Desde que te conocimos nuestra vida es más interesante y emocionante, no renunciaremos a ti tan fácilmente.

-Chicos esto no es para tomárselo a broma…

-No nos lo tomamos a broma –le dijo Will-. Pero obviamente no te vamos a dejar por miedo a lo que nos pueda pasar. Somos casi adultos y hemos demostrado poder defendernos de un puñado de mortífagos.

-Will… tu hermano podría…

-Mi hermano está bien, y además ahora no hace más que hablar de lo guays que son los elfos ¡Hasta ha comentado que quiere aprender tiro con arco!

Elyon torció una sonrisa, negando con la cabeza.

-¿Interrumpo?

Todos se giraron y borraron su sonrisa, salvo Elyon.

-Hola ¿Qué tal tu cabeza? –preguntó con una tímida sonrisa de culpabilidad- De verdad que lamento haberte golpeado con el grillete –suspiró ella.

-Yo te obligué… pero la próxima vez que se me ocurra algo parecido, me aseguraré de que no tengas al alcance de tu mano nada contundente o afilado –Snape se llevó una mano a la cabeza con una mueca de dolor-. Me alegro de verte despierta, y sobretodo más tranquila. Porque tú y yo vamos a tener una seria conversación en lo que se refiere a la cadena de mando y obedecer órdenes.

-¿No deberías estar en Azkaban junto al resto de mortífagos? –le dijo Lisa con seriedad.

El profesor alzó una ceja, no se esperaba esa interrupción.

-Estoy impresionado del valor que has sacado de la nada en solo una noche –le dijo con frialdad.

-Lisa, tranquila, ya hablamos de esto –le dijo Elyon en un susurro.

-No, no hemos hablado de esto… no exactamente –su amiga la miró con dureza.

-¿Nos dejas unos minutos para que se lo explique? –suspiró la semielfa mirando al chico.

-Si queréis explicaciones simplemente pedídmelas –contestó Snape de mal humor.

-¿Y creerte a ti sin más? –Grace lo miró con desconfianza- Vas listo.

Su profesor abrió la boca para responder, pero en ese momento llegó McGonagall.

-Severus, Albus te está buscando –le dijo la mujer con seriedad-. Quiere hablar contigo, ahora.

Snape salió de la enfermería sin volver a mirar a los jóvenes.

-Me alegro que estés bien –le sonrió la mujer a Elyon.

-Gracias –asintió ella con una sonrisa.

En cuanto la profesora se hubo ido, la semielfa se encaró con sus amigos con enfado.

-¡¿Pero a vosotros qué os pasa?!

-Es un mortífago, no debería estar aquí –le dijo Lisa.

-¡Él no es…! Ya no… lo fue hace años. Ahora es un agente doble para Dumbledore, por eso sigue juntándose con ellos.

-¡Venga ya! ¿Y tú te lo tragas? –Johnny parecía asombrado- No se deja de ser mortífago, nunca.

-Él lo ha hecho. De no ser por él, yo no habría podido escapar. Es mi Protector, y se juega la vida por mí. Es más de lo que aparenta –intentó explicarles.

Will negó con la cabeza.

-¿Cómo puedes estar tan segura?

-Porque le conozco, sé cosas… y se arrepiente mucho de las decisiones horribles que ha tomado –Elyon los miró con determinación-. Si no le creéis a él, creedme a mí. Su vida no ha sido fácil y le empujó en la dirección equivocada, y ahora intenta arreglarlo.

-Más te vale tener razón –le dijo Grace.

-Yo pienso vigilarlo muy de cerca, por si se le ocurre volver a las andadas –dijo Johnny con seriedad.

-Hagáis lo que hagáis, por favor, que no se entre nadie de lo que os acabo de contar, y sobretodo, que no se entere Snape. No lo cabreéis, no con esto, u os arrepentiréis. Os lo digo por experiencia.

Sus amigos asintieron de mala gana.

…..

Nada más entrar en el despacho de Dumbledore, supo que algo iba mal. El director estaba mirando los terrenos del colegio desde uno de los ventanales, muy serio.

-Por favor, toma asiento –le pidió.

Dumbledore también se sentó en su escritorio, y suspiró largamente antes de comenzar a hablar.

-Azrael y yo hemos tenido una reunión sobre lo que ha sucedido en el colegio –Snape inspiró con fuerza, se avecinaba tormenta, y una de las grades-. Hemos estado hablando sobre cómo te desenvolviste, y sobre las consecuencias que tuvieron tus decisiones como Protector…

-Albus… –intentó defenderse él.

El director alzó una mano pidiendo silencio.

-Y tras sopesarlo larga y detenidamente… hemos decidido que Elyon necesita otro Protector.

Aquello fue como un golpe de agua fría.

-Quedas libre de tus responsabilidades para con Elyon.

Snape sintió como su corazón retumbaba en su pecho, y se mareó ligeramente.

-¿Es una broma? –acertó a decir.

-No, no lo es. De ahora en adelante Elyon será tu alumna y nada más. Ni clases de Defensa, ni acompañarla cuando salga de Hogwarts…

-¡Venga no me jodas! –el chico se levantó tan bruscamente que tiró la silla al suelo- Hice todo lo que pude sin delatarme.

-Precisamente por eso Severus, te he estado pidiendo demasiado. No puedes seguir siendo agente doble y Protector al mismo tiempo, es incompatible.

-De no ser por eso no habría podido rescatar a Elyon –dijo Snape apretando los dientes-. Ni habría podido dar a voz de alarma.

-La decisión está tomada –Dumbledore zanjó la discusión.

-Me he esforzado muchísimo. He aprendido élfico y defensa, he arriesgado mi vida ¡Joder, me metieron un puto gusano en el cerebro! ¿Y así me lo pagáis? ¿Así me lo agradecéis? ¿Con un "Elyon necesita otro Protector"?

-Severus, por favor…

-¡No! –lo interrumpió Snape, completamente fuera de sus casillas- Ha sido Azrael, ¿cierto? Por esto –el chico se remangó la manga izquierda quitándose la muñequera de piel y enseñando su Marca- ¿Pues sabes qué? Me da igual, que les jodan a los elfos. Que escojan a quien quieran, pero que me dejen en paz, no quiero volver a saber nada de ellos, ni de Elyon. No quiero tener nada que ver con los elfos nunca más.

Salió del despacho dando un portazo.

Dumbledore suspiró con cansancio y se quitó las gafas. Aquella conversación no podía haber ido peor.

…..

Snape entró en su habitación hecho una furia. Apretó los puños con frustración, solo quería poder destrozar algo con sus propias manos. Cerró los ojos e inspiró intentando calmarse.

Todo había acabado, sin más, de golpe. Como aquella vez. Una vez más solo había recibido desprecio y odio.

Estaba harto de esforzarse para que todo siguiera igual. Su vida estaba resultando ser un círculo vicioso del que le era imposible escapar. Todo lo bueno que llegaba a su vida desaparecía, se lo arrebataban, de una forma u otra.

No quería luchar más, no quería seguir intentando convertirse en algo que nunca podría ser.

…..

A la hora de la cena llegó Heon, con una amplia sonrisa, y la ayudó a manejarse con un solo brazo, ya que Madame Pomfrey seguía dándole calmantes que se lo dejaban dormido. Aunque le había proporcionado un cabestrillo para que estuviera más cómoda, sin el brazo colgando inerte a un lado.

-Tengo un par de preguntas –le dijo Elyon, tomándose la taza de caldo caliente-, respecto al ataque.

-Soy todo oídos –su tío se acomodó en la silla.

-¿Estaban realmente los sublevados detrás de todo o solo colaboraban? Porque según me han contado mis amigos, no se ha encontrado rastro de ellos.

-Te voy a contar esto sin la aprobación de tu abuelo y los demás miembros del Consejo –le susurró Heon con seriedad-. Estamos casi al cien por cien seguros de que tenemos un espía cercano al Consejo. Alguien que le pasa información a los sublevados de las cosas que se deciden a puerta cerrada. Por lo que sabían que estábamos planeando un asalto, así que desaparecieron antes de que llegáramos. Esto nos lo han confirmado algunos mortífagos a los que hemos interrogado.

-¿Y no estáis intentando descubrir quién es?

-Por supuesto. Sabemos que los sublevados están entre nosotros, pero quedamos pocos elfos, y las rencillas entre los elfos umbríos y los del sur siguen ahí. Si nos ponemos a acusarnos sin pruebas contundentes… podríamos acabar muy mal.

Elyon hizo una mueca de desagrado.

-¿Qué es un Círculo de Extracción? –quiso saber Elyon.

Heon la miró a los ojos, palideciendo ligeramente.

-Es magia negra… uno de los peores conjuros que se han creado y la razón principal por la que en el Reino Unido ya solo quedáis tu abuelo y tú. El conjuro consiste en amplificar de una manera exagerada nuestra habilidad para extraer mágica de las corrientes naturales. La magia que se puede llegar a obtener es tal y tan pura, que ningún elfo o criatura mágica sobrevive si se le expone al proceso durante mucho tiempo. Les abrasa por dentro y las lesiones son normalmente mortales o dejan graves secuelas. Lo que tienes en un brazo es una pequeña muestra de las consecuencias de extraer demasiada mágica de golpe –Heon bajó la mirada con tristeza-. La magia que tú podrías llegar a cosechar en un Círculo de Extracción sería más que suficiente para traer a Voldemort de vuelta más poderoso de lo ha sido jamás.

Elyon se mordió el labio con preocupación.

-¿Cuántos magos tenebrosos subieron así al poder?

-Ninguno hasta la fecha. Que nosotros sepamos nunca se había conseguido perfeccionar el Círculo para que algo sobreviviera el tiempo suficiente para extraer la magia necesaria para un propósito así, por lo que todas las Grandes Familias que acabaron en las garras de algún mago tenebroso fueron sacrificadas inútilmente. Pero está claro que en algún momento lo consiguieron o descubrieron cómo llevarlo a cabo sin matar al sujeto, o no se hubieran atrevido a hacerlo contigo.

-¿Y por qué hacerlo en el colegio y no llevarme a otro lugar para simplificar las cosas? –musitó ella, que realmente agradecía que no hubieran decidido llevársela lejos.

-Porque para realizar un Círculo de Extracción se necesita un punto geográfico concreto, uno donde se encuentre una intersección mágica. El lugar donde se cruzan varias corrientes mágicas. Y Hogwarts se construyó sobre una de ellas, al igual que Imtar. No es fácil encontrar una intersección mágica en la que se crucen más de dos corrientes, cuantas más se cruzan, mejor. Por ello el colegio era un lugar idóneo donde realizar el conjuro.

-¿Y cómo consiguieron colarse los sublevados y los mortífagos en Hogwarts? Se supone que el colegio es inexpugnable, eso sin contar que dejaron a todos los profesores fuera de combate.

Heon suspiró, sopesando cómo explicárselo de forma simple.

-Hogwarts no puede tener unas barreras mágicas estrictas, ya que complicaría mucho la entrada y salida de los profesores y alumnos, por lo que hasta ahora se habían basado en un tipo de magia, que para que lo entiendas, se basaba en la naturaleza de quién traspasaba las murallas, en su intencionalidad. Es el mismo tipo de magia con el que funciona tu lágrima. Todo ser vivo transmite algún tipo de energía, buena, mala y neutral. Tu colgante, por ejemplo, reacciona al encontrar un aura peligrosa, detecta el peligro potencial. La barrera del colegio funciona igual, un mago o criatura que se acerque al colegio con la intención de hacer daño, no podrá pasar.

-¿Pero y si esa intención cambia al haber cruzado? –la semielfa frunció el ceño.

-Es más complicado que eso –sonrió Heon-. No es tanto la intención, como la naturaleza del individuo en sí. Nuestra aura cambia constantemente, se lleva de energía positiva o negativa en función de cómo transcurre nuestra vida, es acumulativo, no instantáneo.

-No sé si lo entiendo del todo –Elyon alzó una ceja.

-La cuestión, es que los sublevados dieron a los mortífagos unos amuletos para camuflar la energía se su aura, engañando así al hechizo de protección del colegio –su tío le dio un pequeño colgante de hueso, con una extraña runa gravada-. Los sublevados ni siquiera necesitaron. Las barreras mágicas de Hogwarts solo son para humanos, por eso elfos domésticos y otras criaturas mágicas pueden ir y venir a su antojo. Dumbledore va a tener mucho trabajo poniendo a punto la nueva protección del castillo –bufó el elfo con una sonrisa cansada.

-¿Y respecto a los profesores? ¿Cómo lo hicieron? –Elyon sentía especial curiosidad en saber cómo habían dejado fuera del juego a magos del nivel de McGonagall y el profesor Flitwick.

-Eso fue lo más sencillo. Se trata de una poción conocida como Niebla de Morfeo. Al mezclar una disolución de raíz de belladona con polvo de piedra lunar, se crea un gas blanquecino que inalado provoca un sueño profundo que puede durar días. Lo extendieron por las dependencias de los profesores, las cocinas y las zonas más frecuentadas por los fantasmas y el polstergeit durante la noche. Los cuadros están conectados entre sí, así que echando una buena cantidad en uno, se extendió por los demás. La piedra lunar es difícil de conseguir, así que obviamente no tuvieron la suficiente para expandir la niebla por todo el castillo, por eso los alumnos estabais despiertos. Azrael me comentó que notaste algo extraño en el aire del castillo, seguramente fueron las trazas de la Niebla y los métodos de contención para que no se extendiera por las zonas en las que no estaban interesados.

-¿Piedra lunar? –Elyon frunció el ceño- No lo había oído nunca.

-Es un mineral poco común, blanco y brillante como la superficie de la luna, de ahí su nombre. Posee algunas propiedades mágicas.

-¿Y cómo no se intoxicaron los mortífagos al extender la niebla?

-Llevando sobre la nariz un pañuelo empapado en Esencia de Ambrosía, una planta medicinal que contrarresta los efectos. La misma poción que hemos usado para despertar a los profesores y demás habitantes del castillo.

Elyon se recostó en la cama, con expresión abatida.

-¿Te encuentras bien? –Heon cogió su mano sana.

-No… -musitó con ojos llorosos- Lo que pasó en el Ministerio fue para sacar a Dumbledore de aquí ¿Verdad? Solo una distracción para entrar en el castillo y atraparme… con Dumbledore aquí no habría sido tan fácil.

Su tío la miró con tristeza.

-No puedes echarte la culpa de todo lo que ha pasado –le dijo acariciando su mano con el pulgar.

-¿Y cómo no hacerlo? –sollozó- Quizá debería desaparecer, para evitar más muertes,

-Elyon –su tío le puso una mano en la mejilla y la obligó a mirarlo-. Eso no cambiaría nada. Te buscarían, y siempre habría daños colaterales. Es algo que no puedes evitar, por mucho que quieras, esa es la realidad. Has nacido con un don muy especial que muchos codician. Aprende a usarlo, a sentirte orgullosa de él, es parte de ti, y con él puedes hacer mucho más de lo que crees. Puedes reconstruir lo que los demás destruyen.

-Pero no puedo traer a los muertos de nuevo –gimió.

Heon la abrazó.

-¿Sabes qué me decía mi padre? –le susurró con una sonrisa triste- Que todos nacíamos con un tiempo concreto, algunos con más, otros con menos. Y que ese tiempo se consume como la arena de un reloj, y no podemos hacer nada por evitarlo, por injusto que parezca no podemos detener la arena ni añadir más. Que lo único que podemos hacer es aprovechar al máximo ese tiempo y gastarlo en lo que más feliz nos haga.

Elyon rompió a llorar, desbordada por todo lo que había pasado. Por el ataque al Ministerio, a Hogwarts, a Imtar… por la muerte de sus padres…

Heon se subió a la cama y se tumbó junto a ella, la acurrucó contra a su pecho y dejó que se desahogara hasta quedarse dormida. Solo entonces él también lloró en silencio, por todo lo que le habían arrebatado, por lo que casi había perdido y por lo que aún se empeñaban en intentar quitarle.

…..

A la mañana siguiente Madame Pomfrey decidió que Elyon ya podía abandonar la enfermería, y le bajó la dosis del calmante de forma que empezara a mover los dedos y la muñeca, sintiendo solo alguna molestia. Eso sí, la amenazó con volverla a ingresar hasta que su brazo sanara del todo si no iba cada mañana a cambiarse el vendaje.

-¡Por fin libre! –la recibió Johnny al verla entrar en el Gran Comedor.

Muchos alumnos se acercaron a saludarla y darle las gracias por lo que había hecho por ellos.

-Tienes mejor cara –le sonrió Lisa.

-¿Cómo va tu brazo? –Grace señaló el cabestrillo con un movimiento de cabeza.

-Mejorando, mira –sonrió la semielfa moviendo los dedos vendados.

-¿Sabes que han suspendido las clases y los exámenes? Les han dado un aprobado a todos –comentó Will untándose una tostada con mermelada.

-Más de uno estará loco de alegría –rio Elyon.

-Y más de tres –añadió Grace-. Lástima que para el TIMO no haya sido igual.

-¿Y qué hacéis aquí si se han suspendido las clases? –preguntó la semielfa.

-Buena pregunta –respondió Johnny- Hay muchos alumnos que se quieren ir a casa ya, después de lo que pasó hace dos días, pero Dumbledore ha dicho que nos iremos al acabar la semana siguiendo el calendario escolar. Como intentando demostrar que no hay nada de qué preocuparse.

-¿Podrás venir a casa este verano o después de lo que ha pasado no podrás salir del castillo hasta nuevo aviso? –le preguntó el slytherin.

-Tranquilo, incluso mi abuelo me ha dado permiso. Eso sí, iré acompañada, así que mentalizaros.

-Yuju –murmuró Grace,

-Por favor, comportaos. Las cosas ya van a estar bastante tensas sin necesidad de vuestras pllas –les dijo Elyon.

-No prometo nada –avisó Johnny-. Ya me caía mal de antes, imagínate ahora que sé que está tatuado.

La semielfa lo fulminó con la mirada. Un comedor lleno de alumnos era el peor lugar para que al hufflepuff se le fuera la lengua.

-¿Desde cuándo sabes que él es…? –preguntó Will curioso- Porque no nos lo dijiste.

-Desde que lo conocí –Elyon se encogió de hombros.

-¿En serio? –Johnny alzó una ceja incrédulo- Me imagino la escena: Hola, soy Severus Snape, un capullo prepotente que tiene la varita metida por el culo y que necesita desesperadamente un buen polvo ¡Ah, sí! Y en mi tiempo libre trabajo de mor… de eso.

-¡Johnny! –le regañó Lisa- ¿Quieres que te oiga alguien o qué?

-¿Y qué? Ya no puede castigarme, el curso ha acabado –el hufflepuff se encogió de hombros con indiferencia.

-Te recuerdo que te quedan dos años más en Hogwarts…

El chico le hizo burla dándole a entender que le daba completamente igual.

-Yo discrepo en lo de que necesita un buen polvo ¿No os habéis fijado en lo bien que se lleva con Zelda? No creo que sean solo amigos –añadió Grace.

Elyon miró a su amiga con desagrado.

-Vaya estómago tienen algunas… -bufó Lisa.

-En verdad lo conocí la noche que murieron mis padres –interrumpió Elyon sin levantar la vista de su bol de cereales, para que dejaran el tema de Zelda-. Él estuvo allí... en mi casa, junto al resto de mortífagos… y me ayudó a escapar de… de él.

Sus amigos guardaron silencio unos segundos.

-Tú tranquila, si él se comporta, nosotros también. Ya somos lo suficientemente adultos para no montar escenas –la tranquilizó Lisa para poner fin a la conversación-. Salvo Johnny, por él no puedo hablar.

-Gracias –suspiró Elyon llenando torpemente su bol de cereales con leche, le era muy complicado manejarse con la mano izquierda siendo diestra-. Por cierto, este verano lo voy a pasar con mi abuelo.

-¡Eso es genial! –exclamó Grace con una enorme sonrisa.

-Aun no me lo creo –sonrió la semielfa ilusionada, olvidando la conversación anterior.

El Gran Comedor se inundó de búhos y lechuzas, que traían la correspondencia como cada mañana. Aunque aquella vez, a Elyon le pareció que había más animales revoloteando de lo habitual. Eizen se posó en la mesa y le entregó una carta de Remus, que ella se apresuró a leer. El chico le comentaba su alivio al saber que se encontraba bien.

Un enorme búho pardo dejó un número del El profeta frente a Lisa.

-Ay, mierda –gimió la chica al extender el periódico.

Elyon se inclinó hacia ella para leer el periódico. Se atragantó al ver el titular principal, que ocupaba casi toda la primera plana, y tardó unos segundos en reponerse para poder seguir leyendo.

"Dumbledore ocultó que la Princesa Elfa era el objetivo del ataque a Hogwarts" decía la noticia, acompañada de una fotografía de Dumbledore en la que se apresuraba en abandonar una sala llena de periodistas.

-Como odio a esa mujer –gruñó Lisa abriendo el periódico en busca de la noticia.

-¿Qué pasa? –quiso saber Grace, no podía leer nada desde el otro lado de la mesa.

-Rita Skeeter ha vuelto a desparramar mierda en El Profeta, y esta vez dirigida a Dumbledore –informó Will leyendo por encima del hombro de su novia.

-No solo a Dumbledore –Johnny dejó sobre la mesa otro periódico abierto por la página de la noticia.

Entre las columnas de texto había otra foto de Dumbledore, y una de Elyon, tomada el día del funeral. Esta vez salía seria, e incluso se podría decir que había un deje de tristeza en sus ojos.

-Piensa en la parte positiva: siempre te sacan genial en las fotos –intentó animarla el hufflepuff.

Elyon lo miró con enfado.

"Varios alumnos víctimas del ataque afirman que Elyon McWilliams, heredera de los elfos de Imtar, era el objetivo de los mortífagos, ya que estos registraron a los rehenes hasta dar con la joven. Tras su captura, en un intento heroico e irresponsable, McWilliams intentó sacar a sus compañeros del castillo, provocando un tumulto que se zanjó con varios alumnos heridos.

Dumbledore ocultó intencionadamente estos hechos en las declaraciones posteriores a la prensa, tras el ataque a Hogwarts. Fuentes del profesorado afirman que fue el director quién, en contra de las tradiciones de enseñanza élficas, matriculó a McWilliams en Hogwarts e incluso llegó a actuar como su tutor legal durante al menos un año.

La gravedad del asunto radica en que Dumbledore conocía desde hacía tiempo que McWilliams podía ser objeto de ataques, ya que desde el Ministerio se afirma que se solicitaron aurores en varias ocasiones para los traslados de la joven elfa.

Dumbledore no solo ocultó información clave a la prensa si no que actuó irresponsablemente al matricular a McWilliams en Hogwarts, ya que, debido a su condición de protegida, era un peligro para el resto de alumnos. Expertos en seguridad afirman que era cuestión de tiempo que se produjera un ataque en el colegio dadas las circunstancias, y que el colegio dejó de ser un lugar seguro desde que McWilliams ingresó en él."

Elyon siguió leyendo algunos de los titulares contiguos.

"Artículo de opinión, por Dolores Umbridge: La pésima dirección de Hogwarts que puso en peligro la vida de nuestros hijos."

La joven negó con la cabeza.

-Y eso no es todo –comentó Johnny señalando otra parte del periódico-. Hay más.

"Elyon McWilliams, lejos de ser una alumna ejemplar.

Varios alumnos aseguran que Elyon McWilliams es desobediente, problemática e incluso camorrista. "McWilliams ha estado castigada por lo menos diez veces, trata habitualmente de forma poco respetuosa a los profesores e incluso ha llegado a pelearse con varios alumnos en los pasillos" asegura un alumno de Hufflepuff. M.G., alumno de Slytherin, revela que la joven elfa y sus amigos cercanos disfrutan intimidando a sus compañeros, causando bromas desagradables e incluso les pilló intentando sabotear el material de quidditch de Slytherin, aunque…"

-Hija de puta –gimió Elyon.

-Y yo que pensaba que ya se había quedado a gusto contigo tras el artículo del funeral –musitó Grace.

La semielfa cerró los ojos con cansancio, desanimada.

-Ponte tranquila, ya has visto quién te pone a parir… M.G. alumno de Slytherin, no sé cómo Skeeter ha dado con el muy imbécil –le dijo Lisa poniéndole una mano en el hombro-. Es todo una sarta de mentiras.

-No… no tanto como me gustaría –les dijo Elyon-. Es cierto que me buscaban a mí, y vosotros solo erais rehenes para asegurarse de que colabora.

-Tú nos ayudaste a escapar –le recordó Grace.

-Pero antes os metí en esto… y cuanto más lo pienso, más me arrepiento de haber ido a por vosotros. Si me hubiera quedado quieta, nadie habría resultado herido. Nos habrían liberado sin mandar a nadie a la enfermería.

-¡Por Merlín, Elyon! –exclamó Johnny- Deja de torturarte, no puedes ver el futuro, no sabías si iban a venir o cuando. Hiciste lo que hubiera hecho cualquiera de nosotros. Ninguno de los estudiantes te culpa de nada. Todos se alegraron de que los sacaras del castillo. Conocíamos los riesgos de hacerlo y nadie se quedó sentado en las mazmorras. Así que la decisión fue nuestra y nuestras las consecuencias. No hagas caso a lo que han dicho un par de subnormales solo para ser el centro de atención.

Elyon miró a su amigo, y aunque sabía que tenía razón, no podía dejar de sentir un nudo de culpabilidad en el estómago.

-El que realmente va a tener un problema con esto es Dumbledore –añadió Grace-. Los padres se van a volver locos, y no descarto que a los míos les vaya a pasar lo mismo.

-¿Y si el Consejo Escolar decide que no me quiere aquí? –musitó la semielfa con temor.

-La última palabra la tiene Dumbledore, y él no dejará que te vayas –respondió Will.

-Pero los padres podrían hacer presión sobre el Consejo Escolar para que lo destituyan.

-Es posible. Pero Dumbledore es uno de los mejores directores que ha tenido la escuela, sin contar que ahora nadie querrá ocupar su puesto sabiendo que los mortífagos han conseguido colarse y por lo tanto los padres van a estar neuróticos e insoportables una buena temporada. Y además no hay nadie como él para poner las nuevas barreras mágicas.

-E igualmente no sería prudente echarte de la escuela alegando que eres peligrosa para nosotros. Azrael montaría en cólera y la tensión entre elfos y magos podrían descontrolarse… y nadie quiero eso, menos aun Fudge –razonó Lisa.

Elyon torció una mueca, esperaba que su amiga tuviera razón.

…..

Como Grace había predicho, antes del mediodía el castillo se había llenado de padres que exigían a gritos llevarse a sus hijos a casa.

-Deberías apuntarte a Adivinación el curso que viene –comentó Johnny mirando desde lo alto de la escalera de mármol como McGonagall intentaba poner orden.

-Ni de coña, es una pérdida de tiempo –rio la pelirroja-. Esto iba a pasar solo por lógica común. Pero estoy contenta de que mis padres no hayan sucumbido al pánico como el resto.

-¿Dónde están los demás? –quiso saber el hufflepuff.

-Pues… Lisa y Will seguramente dándose el lote en alguna parte, y Elyon… no tengo ni idea –Grace arrugó la nariz.

-¿Deberíamos preocuparnos? –Johnny alzó una ceja.

La chica se encogió de hombros dando a entender que no era necesario. Seguramente estaría bien, con un brazo en cabestrillo y sin canalizadora dudaba mucho que fuera a salir del castillo y exponerse a cualquier tipo de peligro.

…..

Elyon entró en la sala de entrenamiento buscando un lugar alejado y tranquilo donde resguardarse de todo el jaleo que reinaba en esos momentos en el castillo por su culpa.

Se sorprendió al encontrar allí a Snape. No lo había visto desde antes de salir de la enfermería. El chico golpeaba con saña el saco de boxeo que a veces usaban para practicar ciertos golpes. Estaba empapado en sudor, tanto, que la camiseta negra se le pegaba al cuerpo y a juzgar por el olor rancio y penetrante que reinaba en la sala, debía de llevar horas ahí. Pero no por ello parecía querer dejar de dar un golpe tras otro al saco, lleno de rabia. Era obvio que estaba de un humor de perros.

-¿Un… un mal día? –se atrevió a preguntar.

El chico no le respondió, siguió golpeando el saco. Con cada puñetazo la cadena que mantenía el saco colgado del techo emitía un sonoro quejido, como si fuera a ceder.

-Me da miedo preguntarte en quién estás pensando mientras te destrozas los nudillos –comentó Elyon con una sonrisa torcida.

-Entonces mejor cállate –le respondió él con tono tajante, sin mirarla.

La semielfa borró su sonrisa.

-¿Pero qué te pasa? ¿A qué viene esa repentina bordería? –quiso saber ella- ¿Es así como piensas empezar tu charla sobre la cadena de mando?

Snape dejó en paz el saco de boxeo y se giró hacia ella. Su expresión era fría, tirante y sombría, y los mechones negros pegados a su rostro por el sudor la acentuaban.

-Lárgate, ahora –le dijo.

Elyon lo miró dolida, pero no se movió.

-¿Por qué siempre haces lo mismo? Cada vez que creo que me dejas por fin acercarme a ti, se te va la olla y vuelves a comportarte como un capullo.

Snape la miró inspirando hondo.

-No va a salir nada agradable de mi boca, así que yo de ti, me iría.

-No pienso moverme –ella lo miró con seriedad-. Sea lo que sea dímelo ya, me has soltado tantas cosas horribles que una más me da igual. Y no quiero tener que volver a las clases de Kove sabiendo que con todo eso que te guardas te encargarás de hacerme pasar una clase horrible.

-Te voy a quitar un peso de encima: no vas a volver a tenerme que aguantar en las clases de Defensa, ni en las salidas a Hogsmeade, ni en ningún momento que tengas que salir del castillo –le dijo volviendo a centrar su atención en el saco de boxeo.

-¿Qué? –musitó la semielfa desconcertada- ¿Cómo que ya no volveré a tener que aguantarte?

-¡¿Tan estúpida eres que no puedes entenderlo tú sola?! –le gritó Snape volviéndola a encarar- Ya no soy tu Protector. Al final lo has conseguido, te has librado de mí.

La joven tardó unos segundos en asimilar la información, y negó con la cabeza.

-Yo no… no lo sabía… ¿Por qué? –por algún motivo tenía ganas de llorar.

-Por lo visto tu abuelo considera que un exmortífago es una pésima elección como Protector, y no quiere que haya ninguno cerca de su preciada nieta –le dijo con desagrado y rencor.

-¿Y crees que yo tengo algo que ver? –le preguntó indignada y dolida.

-Seguro que no has intervenido precisamente a mi favor –comentó él mirándola con frialdad.

-¡Nadie me ha consultado antes de tomar la decisión! –se defendió ella- ¡Y ni siquiera sabía que pensaba eso de ti!

-¡Por favor! –bufó Snape- ¿Por qué crees que vino Rasmu a fisgonear? ¿Solo por saber si realmente eras feliz aquí?

Elyon movió los labios sin poder articular palabra. No había pensado en esa posibilidad, simplemente había creído las palabras de Dumbledore.

-Lárgate de mi vista –le dijo dándole la espalda-. Y a partir de ahora nada de tutearme, nada de tratarme de forma cercana. Ahora soy tu profesor, y nada más. Así que exijo respeto o serás castigada, ¿queda claro?

La semielfa sintió que sus ojos se empañaban.

-¡No es justo! –le gritó- ¡No es justo que me eches la culpa por algo en lo que no tengo nada que ver, y en lo que no estoy de acuerdo! ¡Yo jamás querría que te destituyeran, ya no! ¿Después de todo por lo que hemos pasado realmente crees que te sigo odiando? ¿Qué no aprecio todo lo que has hecho por mí? ¿Realmente piensas eso?

El profesor comenzó a golpear el saco de nuevo.

-Snape… por favor… -insistió ella conteniendo las lágrimas- ¡Snape mírame! ¿Realmente crees que sería capaz de traicionar así tu confianza?

Pero la ignoró.

-¿Sabes qué? ¡Que te jodan! ¿Me oyes? –le espetó furiosa- ¡Quizá sea mejor así! ¡No será muy difícil encontrar un Protector mejor que tú y que no sea un completo gilipollas!

Elyon salió de la sala dando un portazo. Apretó los labios para contener el llanto, pero no lo consiguió. Así que entre sollozos volvió a su Sala Común.

…..

Dumbledore alzó una mano para pedir silencio. Se había reunido, de forma extraordinario, un pequeño consejo estudiantil, formado por alumnos, profesores, padres y miembros del Consejo Escolar para tratar el tema del ataque al colegio. Estaban todos hablando a la vez, unos intentando hacerse oír por encima de otros, de forma que lo único que se escuchaban eran gritos y palabras confusas.

-¡Queremos una solución para que esto no se vuelva a repetir! –exigió Bernard Burton, uno de los representantes de los padres.

-¡Debería volver con los suyos! –gritó Ángela Summers, una de las madres.

-¡El colegio debería ser un refugio para todos los jóvenes sin tener en cuenta su origen! –intervino Anderson, representante de los alumnos.

-Por favor, de uno en uno –pidió el director.

Los ánimos se calmaron un poco.

-Como ya les he dicho, lamento muchísimo haberme ausentado del colegio –repitió el anciano con calma-. Intentaba incrementar la seguridad del colegio con la ayuda del Ministerio tras el ataque a su sede, pero obviamente debí esperar al final del curso escolar. No obstante, este ataque nos ha servido para saber cuáles son los puntos flacos de nuestra defensa y así poder mejorarla para que esto no vuelva a ocurrir. Sin contar que gracias a los alumnos del colegio se ha podido encarcelar al fin a mortífagos como Bellatrix Lestrange, Antonin Dolohov y Augustus Rookwood.

-Eso fue una suerte sin duda. Pero no debemos olvidar que nuestros hijos estuvieron cuatro horas a merced de esos maníacos. Y en mi opinión, para que no se vuelva a repetir, solo hay que echar a la niña elfa –le contestó la señora Summers.

-Ni siquiera estamos hablando de echarla. Solo de devolverla con su familia. Ellos están más capacitados para defenderla –razonó Patrick Brown, otro de los padres.

Los cuatro padres parecían estar de acuerdo con esa solución, incluido uno de los cuatro Premios Anuales. Dumbledore tomó de nuevo la palabra.

-Estamos de acuerdo en que Elyon McWilliams es parte del problema, pero también es parte de la solución. La señorita McWilliams además de intentar salvar a sus compañeros, consciente de que la buscaban a ella, se ofreció para distraer a los mortífagos para que sus hijos pudieran escapar, razón por la que salió herida de mayor gravedad. No se puede dudar de que está comprometida con este colegio y sus compañeros.

-Estoy de acuerdo con usted, profesor Dumbledore, en que la dedicación de McWilliams es intachable –respondió Lynch, miembro del Consejo-. Pero estamos decidiendo lo mejor para la seguridad del colegio y eso pasa por eliminar todo peligro potencial. Y lamentablemente eso pasa por echar a la chica.

-Tengan en cuenta que de no haber sido por la actuación de Elyon McWilliams quizá ahora estaríamos en una situación mucho peor –advirtió McGonagall.

-¿A qué se refiere? –preguntó Lynch incrédulo.

-¿Qué cree usted que hubiera pasado cuando los aurores hubiesen llegado a Hogwarts si los alumnos hubiesen sido rehenes indefensos? ¡Se habrían atrincherado bajo la amenaza de hacer daño a sus hijos! La situación podría haberse alargado días y con resultados mucho peores.

-¡Si McWilliams no hubiera estado en el colegio los mortífagos no lo habrían asaltado! –puntualizó la señora Summers como si fuera la cosa más obvia del mundo.

-De eso no podemos estar seguros –le respondió la profesora.

-Estoy de acuerdo en esto con la profesora McGonagall –interrumpió Zelda, la Jefa de Gryffindor se giró hacia la mujer alzando una ceja, sin creerse que ambas pudieran estar realmente de acuerdo en algo-. Que los alumnos se rebelaran fue una suerte en ese sentido, pero creo que atribuir el mérito a McWilliams es un tanto precipitado. La mayoría de alumnos ya tenían un plan de evacuación para cuando se presentara la ocasión perfecta ¿No es así, Premio Anual Hugues?

-Así es, los Premios Anuales, Prefectos y alumnos de séptimo ejecutamos el plan de actuación en caso de emergencia –respondió el chico, alumno de Ravenclaw.

-Por otro lado, fue como ha dicho el profesor Dumbledore, Elyon fue voluntariamente a distraer a los mortífagos para que los demás pudiésemos escapar –remarcó Regina Anderson, Premio Anual de Gryffindor.

-Bueno, aun así tuvimos problemas para escapar. Si no hubiese sido por las enseñanzas de la profesora Croft lo habríamos tenido muy difícil –añadió Hughes.

-Nos estamos desviando del tema –interrumpió Lynch.

-Nada más lejos –prosiguió Helga Spooner, Premio Anual de Slytherin-. Estamos de acuerdo en que a los alumnos nos fue bien defendiéndonos solos y creo que deberíamos potenciar eso con más clases de Defensa Contra las Artes Oscuras de la profesora Croft.

La mayoría de los padres asintieron con la cabeza. Flitwitck también apoyó la propuesta de la alumna.

-Bueno, se nos está acabando el tiempo y deberíamos votar las propuestas para que el colegio sea un lugar más seguro –dijo el señor Burton.

-Por supuesto –respondió Dumbledore-. Si no recuerdo mal se han anunciado tres medidas: aumentar las defensas mágicas del castillo, reforzar las clases de Defensa Contra las Artes Oscuras de la profesora Croft y el polémico punto sobre Elyon McWilliams.

-¿Querrá decir echar a Elyon McWilliams? –preguntó la señora Summers histérica.

-Señora, por favor. Antes de votar corresponde el turno de alegaciones ¿Alguien quiere añadir algo que no se haya dicho aún? –preguntó Dumbledore.

La profesora Sprout tomó la palabra.

-Respecto a McWilliams, en mi opinión es una alumna excelente y que echarla no es más que una solución cobarde que va en contra de los principios de Hogwarts de acoger y enseñar a cualquier mago o bruja que lo requiera. Y les recuerdo que McWilliams es mestiza, su madre era bruja, por lo tanto, tiene tanto derecho a estudiar aquí como el resto de jóvenes magos.

-Elyon es una compañera que ha demostrado ser ejemplar y somos muchos los alumnos que le estamos agradecidos –dijo Anderson.

-¡Esa elfa es un peligro para este colegio! Es desobediente, problemática y camorrista –siguió insistiendo la madre.

-Señora Summers, creo que he leído esas mismas palabras esta mañana en un artículo de El Profeta, del que le aseguro es de dudosa credibilidad –dijo McGonagall.

-Dejando de lado el asunto de McWilliams. La propuesta para aumentar mis clases es halagadora –comentó Zelda-, pero debido a los limitados recursos y tiempo de los que dispongo durante el curso, estoy segura de que necesitaría contratar a un ayudante cualificado.

-¿Alguien más tiene algo que añadir? –Dumbledore los miró a todos, nadie pidió la palabra- Votemos entonces.

…..

Por la tarde, muchos alumnos volvieron a casa tras la insistencia de sus padres. De forma que todos los estudiantes que quedaban podrían haberse sentado en una misma mesa y ni siquiera la habrían llenado del todo.

-Para dos días que quedan de curso… algunos padres están colgados ¿Qué les costaba esperar? –comentó Johnny.

-Quizá tuvieran miedo de que atacaran el Expreso Hogwarts a la vuelta –Will se encogió de hombros.

-¡Qué tontería! ¿Cuántos mortífagos quedan sueltos? –bufó el hufflepuff- Elyon dejó KO a un montón, y entre nosotros, los elfos y los aurores redujimos casi a todos los demás. Los pocos que escaparon estarán lamiéndose las heridas y dudo que quieran volver a tentar a la suerte tan pronto. Eso sin contar que realmente no están interesados en nosotros.

-Eso explícaselo tú a un grupo de padres que durante años, han tenido miedo de que sus hijos murieran a manos de los mortífagos, que podían aparecer en sus puertas en cualquier momento –le dijo Lisa con calma-. Aunque no lo parezca, la guerra acabó hace dos años. La gente aún sigue asustada ¿O es que acaso tus padres no lo estaban?

El chico torció una mueca y siguió comiendo.

-Por cierto, no nos has llegado a explicar qué hacías con un bate y una bludger la noche del ataque –preguntó Will.

-A mí también me dio mala espina el mensaje de McGongall, así que le cogí el bate y la bludger a Carter para tener un as bajo la manga. Carter siempre tiene el bate sobre su mesita de noche y una bludger guardada en una caja bajo su cama, ya sabéis que es golpeador en el equipo de Hufflepuff. Pensé que si realmente pasaba algo, los atacantes solo buscarían la varita, y mira, por suerte, acerté –sonrió el chico.

-Elyon, ¿te encuentras bien? –le preguntó Grace- No has comido nada.

La semielfa miraba el plato desganada y con los hombros caídos.

-Tengo buenas noticias para vosotros –les dijo sin alegría-. Snape no me acompañará este verano, os libráis de él.

-¡Toma! –Johnny dio una fuerte palmada en la mesa, eufórico.

-¿Qué ha pasado? –la pelirroja la miró frunciendo el ceño, su amiga no parecía precisamente feliz con la noticia.

-Ya no es mi Protector –respondió-. Mi abuelo lo ha destituido.

Sus amigos la miraron con asombro.

-¿Y quién lo será ahora? –preguntó Will.

-No tengo ni idea –Elyon negó con la cabeza.

-Siempre creí que el día que nos dieras esa noticia estarías dando saltos de alegría –comentó Lisa-. Pensaba que lo odiabas.

-Por lo visto él también –respondió la semielfa levantándose de la mesa.

Johnny miró a la morena alzando una ceja, ella le respondió encogiéndose de hombros, sin entender la reacción de su amiga. Grace también se levantó de la mesa y fue tras la chica.

La encontró sentada bajo el haya del colegio, entre las sombras, abrazándose las rodillas con la mirada perdida. Se sentó junto a ella y apoyó la espalda en el tronco.

-Para empezar, no deberías estar fuera del castillo, sobretodo de noche, y para terminar, dime que pasa por esa cabecita tuya, anda –le sonrió la pelirroja.

-Si te digo que no lo sé ni yo… ¿me creerás? –musitó Elyon.

-Teniendo en cuenta lo rara que estás… sí –medio rio Grace, para intentar que su amiga sonriera un poco.

Pero la chica ni se inmutó, siguió con la mirada baja.

-¿De verdad te ha molestado tanto la decisión de tu abuelo? Siempre te estabas quejando de él, de su bordería y prepotencia. De tener a alguien controlándote continuamente.

-Lleva desde que lo conozco esforzándose mucho, aunque a veces fuera a regañadientes. Se ha jugado la vida por mí muchas veces, más de las que os he contado. No me parece justo que ahora le den la patada solo por lo que fue durante un tiempo –comentó Elyon-. Es verdad que la mitad de veces es borde e insufrible, pero lo he conocido mejor y… no es tan malo como quiere aparentar. Cuando estamos solos es muy diferente. Es divertido y agradable, muy inteligente y comprensivo. Me gusta estar con él… pero por lo visto él piensa que no es así, que todo es fachada, y que le he dado una puñalada trapera con la destitución.

La joven suspiró con pesar. Grace meditó unos segundos.

-¿Y a ti qué es lo que más te molesta? ¿Qué Snape ya no sea tu Protector o lo que piensa ahora de ti? –le preguntó la ravenclaw.

-¿A dónde quieres llegar? –Elyon alzó una ceja desconcertada.

-Voy a hacerte una pregunta y no quiero que te vuelvas loca, ¿vale? –la avisó la pelirroja- ¿Te gusta Snape?

-¡¿Qué?! ¡No! –la semielfa se sonrojó sobremanera- ¿Qué pasa que ahora que no podéis malmeter con Remus tenéis que inventaros a otro?

-Te he dicho que no te vuelvas loca –le dijo su amiga con calma-. Llevo observándote desde el verano y es una pregunta que me rondaba desde entonces, y que no he compartido con nadie. Es de Snape de quien hablamos, por Merlín. Johnny te amargaría la existencia a base de comentarios con segundas si se enterara de que alguno de nosotros piensa eso.

-Tú lo has dicho, es de Snape de quién hablamos… a nadie le podría… -gruñó Elyon como respuesta, y por un segundo Zelda vino a su mente.

-Lo sé. Pero sin embargo estás más que dolida por lo que piensa de ti, tanto como lo estuve yo una vez por culpa de un chico, y acabas de admitir que te gusta pasar tiempo con él por increíble que nos pueda parecer a los demás. Eres muy buena calando a la gente, ves más que el resto, como te pasó con Will. Así que yo creo que algo sí has de sentir hacia él –Grace se encogió de hombros ligeramente.

La semielfa se mordió el labio, sopesando las palabras de su amiga.

-Se ha convertido en alguien importante en mi vida. En un amigo, en un apoyo firme –comentó midiendo sus palabras, con miedo a lo que podía decir-. Por eso me duele que piense que le he traicionado. Y me duele y aterra que ya nunca vaya a estar ahí para protegerme, que salga de mi vida para siempre.

Hizo una pausa, pensativa.

-Pero no creo que lo que siento hacia él sea algo más aparte de amistad, confianza y gratitud.

Grace sonrió con resignación.

-Que esta conversación quede entre nosotras –le dijo la pelirroja-. Lisa sufriría una crisis nerviosa si supieras lo que piensas de Snape, te tomaría por loca.

Elyon sonrió. Se sentía mejor ahora que había podido desahogarse con alguien, porque había tenido la sensación de llegar a explotar al no poder hablar con nadie sobre toda la frustración respecto al tema.

-Venga volvamos dentro. Me da mal rollo estar aquí fuera a oscuras –Grace se levantó y Elyon la siguió.

La pelirroja miró de reojo a su amiga. No se terminaba que creer lo que le había contado. La reacción exagerada de Elyon había hecho que de pronto empezara a atar cabos desde aquella vez que la había pillado en la playa mirando a Snape como si no hubiera nadie más a su alrededor. La había visto con él, había visto cómo se le iluminaba la mirada de vez en cuando al hablar del chico. Pero bien podía estar equivocada, creyendo ver cosas que no eran ciertas, o simplemente Elyon no se había dado cuenta, y era posible que no se diera cuenta nunca. Fuera como fuera, no iba a forzar las cosas como había pasado con Remus, esta vez debía dejarlas fluir a su propio ritmo. Snape no era Remus, y en el caso de que a Elyon le gustara su profesor, no significaba que pudiera ser algo mutuo. Grace dudaba que realmente Snape pudiera enamorarse. Y en ese caso, si no era mutuo y forzaban a la chica a dar el paso, la reacción del profesor sería increíblemente desagradable.

…..

El viernes Elyon salió de la enfermería con una amplia sonrisa. Su brazo sanaba a una velocidad asombrosa, incluso Madame Pomfrey estaba impresionada, comentando que aunque sabía que los elfos se recuperaban mucho más rápido que los humanos, aquello era increíble teniendo en cuenta la gravedad de la lesión.

Cuando regresó a su habitación encontró a sus compañeras preparando sus baúles para volver a casa.

-Este curso se me ha hecho cortísimo –comentaba Alex-. Y eso que nunca me había estresado tanto con unos exámenes.

-Pero patear culos de mortífago desestresa a cualquiera –rio Sharon doblando su ropa.

-¿Cómo va tu brazo? –le preguntó Lisa.

-Genial, ya ha empezado a crecer la piel nueva –sonrió Elyon-. Y ya no necesito cabestrillo ni nada parecido, puedo moverlo libremente y sin molestias.

-¿Crees que al final te dejarán venir el lunes a casa de Will? –le preguntó su amiga con una mueca de preocupación.

-Yo creo que sí, espero que no cambien de idea en el último momento. Madame Pomfrey me ha dicho que si voy con cuidado con el vendaje, ya no hará falta cambiarlo todos los días.

-¿Este verano lo pasarás aquí también? –le preguntó Alex con un deje de tristeza.

-No, me iré con mi abuelo –respondió con una sonrisa-. Volveré a casa después de trece años.

-¡¿Trece años?! –Judith abrió los ojos con asombro- Eso es casi toda tu vida.

Elyon asintió con una sonrisa torcida.

-Entonces te deseamos un gran verano –sonrió Sharon-. Seguro que lo disfrutarás mucho.

A las pocas horas se despedían en las puertas del colegio.

-¿Sabes ya quién te va a acompañar? –le preguntó Will.

-No, supongo que me lo dirán el mismo lunes –Elyon arrugó la nariz.

-Si te lo dicen antes avísanos, ¿vale? –Lisa le dio un fuerte abrazo.

-¿Estarás bien? –le preguntó la semielfa a Johnny.

El humor del chico se había ido apagando con los días, a medida que se acercaba la vuelta a casa. El hufflepuff había llegado a pedirle a Will que le dejara irse directamente con él desde Hogwarts, pero el slytherin se había negado en redondo, diciéndole que debía pasar unos días en casa, porque seguro que sus padres querrían verlo tras el ataque a Hogwarts. A regañadientes y tras una pataleta propia de un niño pequeño, finalmente Johnny había accedido a irse a casa el fin de semana.

-Supongo que sí –musitó el chico encogiéndose de hombros-. Pero va a ser el fin de semana más largo de mi vida.

-Con esa actitud seguro que lo será –le regañó Grace.

El castillo se sumió en un silencio casi opresivo cuando se fueron los pocos estudiantes que habían quedado en el colegio después del ataque. Elyon volvió a su cuarto y comenzó a preparar su mochila para el verano. Sabía que aún quedaban tres días para ir a casa de Will, pero estar ocupada con algo trivial la distraía lo suficiente para que las horas pasaran con más rapidez. Le habría gustado pasar esos días entrenando con Snape, pero aquello ya no iba a ser posible. No solo porque su brazo se lo impidiera y el chico ya no fuera su Protector, sino porque además su profesor la aborrecía pensando que lo había traicionado.

Tardó menos de lo que le hubiera gustado en preparar la mochila, así que se dejó caer en la cama y se quedó mirando el dosel superior, intentando dejar su mente en blanco y volar lejos, muy lejos del castillo.

…..

Esperaba sentada en la escalera de mármol con su mochila al hombro, mirando el lago y los terrenos verdes. Desde que había acabado el curso todo había sido tranquilidad. Había reinado el buen tiempo y ella había aprovechado para pasear por el exterior y los lindes del bosque, disfrutando del sol y los sonidos de los animales que vivían en la arboleda.

Unos pasos resonaron en el pasillo vacío. Elyon miró sobre su hombro. Dumbledore se acercó a ella con una sonrisa.

-¿Con ganas de empezar las vacaciones? –le preguntó.

Ella asintió con una sonrisa torcida.

-¿Quién va a acompañarme?

-Remus, ha pedido días libres en el trabajo –contestó el director.

-¡Genial! –sonrió ella, aunque por alguna razón, no se sentía tan eufórica como quería aparentar- No sabía si sería Kingsley u otro nuevo.

El anciano se sentó junto a ella en las escaleras.

-No te veo especialmente ilusionada por la elección –suspiró.

-Ya sabe lo que pienso sobre lo de Snape –la chica se encogió de hombros.

-Elyon, ya te expliqué que fue decisión de tu abuelo, no mía. Yo me he encargado de ti hasta ahora, pero tu verdadero tutor legal es él, por lo que tu abuelo va a tener siempre la última palabra en este tipo de decisiones.

-Podría haberme preguntado… y usted podría haberle defendido –insistió ella.

-Defendí su trabajo. Pero sabes que el profesor Snape juega con fuego, y ya se ha quemado varias veces. Aunque no me guste, tengo que admitir que ser agente doble y Protector es incompatible. Me he negado a verlo, pensando que los mortífagos quedarían inactivos tras la desaparición de Voldemort, pero no ha sido así. No es justo que le exijas que arriesgue su vida pudiendo encontrar a otra persona igual de capacitada –le dijo Dumbledore con calma.

-Nadie será como él… –gruñó ella en un susurro-. Podría haberle dado a elegir qué quería hacer, si seguir como Protector o como agente doble.

-Esa es una decisión que a él no le concierne.

-¿Cómo que no le concierne? ¡Es su vida! ¿Es que acaso no tiene poder sobre ella? ¿Acaso vendió su alma? –Elyon seguía sin querer creer que Dumbledore fuera tan controlador.

-Algo parecido –suspiró el director con tristeza-. A cambio de intentar proteger la de vida de alguien.

-De Lily Potter –asintió ella con un suspiro.

El anciano la miró alzando una ceja.

-¿Cómo lo sabes? ¿Severus te lo ha contado? –el mago estaba atónito al ver que ella conocía la historia.

-He juntado las piezas que he ido encontrado aquí y allá. Él no sabe que estoy al tanto de lo de Lily –respondió la joven con la vista baja.

-Quizá sea mejor así –el director dibujó una sonrisa triste-. Vamos, Remus nos espera en las puertas de la muralla.

Ambos se pusieron en marcha para no hacer esperar al licántropo. Elyon caminó junto al director intentando disimular su mal humor por las respuestas del anciano, que prácticamente habían sido las mismas que las de la charla que habían tenido cuando él la hizo llamar para informarle de que no se preocupara, que el Consejo Escolar había decidido que no abandonaría Hogwarts. La semielfa tenía muy claro de qué iba a hablar con su abuelo nada más llegar a Imtar.

Remus los recibió con una enorme sonrisa, y abrazó a Elyon con fuerza, levantándola del suelo.

-Odio que no me dejen ir a verte cuando ocurren estas cosas –le dijo.

-El colegio ya era bastante caótico –interrumpió Dumbledore-. Y Azrael y Heon restringieron mucho las visitas para que se recuperara antes. Todos los alumnos querían ir a verla en tropel –rio.

-No te preocupes, Madame Pomfrey me tenía tan drogada que tal vez no te habría reconocido –le sonrió Elyon para que se sintiera mejor.

-Bueno Remus, ya sabes el protocolo a seguir, queda todo en tus capaces manos –se despidió el director- Disfrutad de las vacaciones de verano.

-Gracias –la semielfa asintió.

-Me he enterado de que te has librado de Snape –comentó el chico animado cuando el director se alejó.

-Sí, pero preferiría no hablar del tema, si no te importa –respondió ella con una sonrisa triste.

Remus asintió y cogió fuertemente su mano para desaparecerse. Llegaron a un pequeño barrio muy cuidado, lleno de casitas independientes todas exactamente iguales, todas con un jardín delantero lleno de césped verde pulcramente cortado. Elyon vio algunos elfos domésticos trabajando en el jardincito de algunos vecinos. Antes de que pudieran llamar a la puerta, esta se abrió y Will los recibió con una amplia sonrisa.

-Bienvenidos a mi casa.

-Vaya caserón –resopló Elyon.

-Yo no lo llamaría caserón, es verdad que no es precisamente pequeña, pero no es de las mayores del barrio.

Su amigo tenía razón, aunque seguía siendo más grande que la casa en la que Elyon se crio, la luz que entraba por las enormes ventanas y la distribución abierta de la planta principal hacía que pareciera tres veces más grande de lo que realmente era.

-¿Ya han llegado todos? –preguntó Remus.

-No, falta Grace –Will los condujo al jardín trasero tras haberles hecho dejar las bolsas en el recibidor.

Cuando salieron al jardín encontraron a Lisa con los pies a remojo en la piscina.

-¡Hola Remus! –lo saludó ella con una gran sonrisa- Menos mal que al final has venido tú y no un extraño.

-¿Nos presentarás a tu chica este verano? –preguntó Johnny que había salido del agua para respirar.

-No, lo siento, hasta agosto no tendrá vacaciones. Así que no podrá ser -el licántropo torció una sonrisa.

-Si sigues dándonos largas así, pensaremos que te la has inventado –el hufflepuff alzó una ceja con desconfianza.

-No os doy largas –aclaró el-. Pero la vida adulta deja poco tiempo libre y es muy difícil compaginar horarios.

-Blablabla, ya habló el viejo –se burló Johnny volviéndose a sumergir en la piscina.

-De verdad que no sé si lo prefiero así o depresivo –suspiró Remus con cansancio.

-Depresivo –contestaron los demás al unísono con resignación.

La semielfa se quitó las sandalias sentándose junto a su amiga.

-Supongo que nada de agua este verano, ¿verdad? –le comentó mirando su brazo vendado.

-Supones bien. Bueno, hasta la cintura puedo meterme –contestó Elyon arrugando la nariz-. Cada tres días tendré que volver a Hogwarts a cambiarme el vendaje.

Dos horas más tarde llegó Grace.

-Sinceramente esperaba que vivieras en una mansión –comentó la pelirroja al entrar-. Teniendo en cuenta que tu familia es sangre limpia, de Slytherin y banqueros para rematar.

Will puso los ojos en blanco.

-No todos somos unos snobs. Vivimos bien, pero no nos gustan los excesos, ni siquiera tenemos elfos domésticos como los vecinos. Mis padres dicen que a no ser que accedan a cobrar un sueldo y a tener vacaciones, no quieren ninguno aquí, que ellos no son esclavistas.

-Madre mía ¿No tienes de verdad ningún hermano mayor? Yo también quiero un novio guapo, rico y con principios –rio la ravenclaw-. Hablando de familia, ¿dónde están?

-Han salido a hacer unas compras con Max –Will se sentó en una de las hamacas del jardín.

-¿Y nos dejan estar aquí solos sin más? ¿Después de todo lo que ha pasado? –la pelirroja frunció el ceño.

-Ayer vino el tío de Elyon a colocar barreras mágicas.

-¿En serio? –la semielfa torció el gesto- Si soy una molestia para tu familia, de verdad que no me importa marcharme.

-No seas tonta. Mi madre está encantadísima, dice que mientras estés aquí, no tendrá que preocuparse de si nos quedamos solos o de si alguien intenta colarse en casa. Le pidió a tu tío si podía dejar las barreras mágicas de forma permanente –rio Will-. Y a mi hermano le faltó poco para pedirle un autógrafo, lo tiene realmente impresionado. No lo había visto así de nervioso desde que lo llevamos a un partido de los Chudley Cannons y pudo chocar la mano con Adam Jefferson.

Elyon rio con fuerza, tenía que comentárselo a Heon cuando lo viera.

…..

Zelda le mordisqueaba la oreja mientras le desabrochaba la camisa botón a botón, sentada en su regazo. Alguien llamó a la puerta. Snape puso los ojos en blanco y soltó un gruñido de fastidio.

-Ni se te ocurra ir a abrir –le susurró la mujer.

Volvieron a golpear la puerta con insistencia. Snape se quitó de encima a la mujer para levantarse.

-Estate callada. Tú no estás aquí –le dijo con seriedad.

La mujer lo miró con enfado y fue a sentarse en la cama, para que no pudieran verla desde la puerta. El joven abrió lo justo para saber de quién se trataba, y se llevó una sorpresa.

-¿Qué haces aquí? –preguntó con desagrado.

-¿Acaso interrumpo algo? –Kove alzó una ceja divertido, mirando su camisa a medio desabrochar y las leves marcas de carmín en sus labios, cuello y oreja.

-Eso a ti no te incumbe –el joven lo fulminó con la mirada.

-Cierto, pero tendrá que esperar –le dijo el elfo con seriedad-. En la sala de entrenamiento en diez minutos.

Snape soltó una sonora carcajada.

-Creo que no te han puesto al día. Ya no soy el Protector de Elyon, por lo que ya no soy tu alumno –le dijo con un deje de desprecio-. Le dejé bien claro a Albus que no quiero tener más trato con vosotros.

Cuando fue a cerrar la puerta, Kove la sujetó con fuerza con una mano, mirando al chico con dureza.

-Que Azrael sea tan estúpido como para destituirte, no quiere decir que yo no pueda seguir entrenándote. Él no decide a quien puedo y no puedo instruir, eso es cosa mía, y yo he decidido darte otra oportunidad, así que seguirás bajo mi tutela hasta que estés listo. Para que cuando Azrael se dé cuenta de su error, que lo hará, tú estés a la altura. Pero claro, no puedo obligarte, así que depende de ti. Puedes demostrarle que estaba equivocado contigo o puedes comportarte como el joven cobarde y traicionero que cree que eres. Tú decides.

Ambos se mantuvieron la mirada. El elfo pudo ver en sus ojos como este se debatía interiormente. Vio arder la determinación del chico, vio en lo que con un poco de ayuda, podía llegar a convertirse.

-Dame cinco minutos –le respondió Snape cerrando la puerta.

Kove dibujó una sonrisa de triunfo y fue hacia la sala de entrenamiento.

En cuanto Zelda vio la expresión del chico al girarse hacia ella, supo que esa tarde la diversión se había acabado antes de comenzar.

…..

El jueves por la mañana estaban todos sentados en la mesa del comedor, jugando una partida de póker. La superficie de madera estaba llena de grajeas de varios colores y de dientes picantes de regaliz.

-Escalera de color –sonrió Grace.

-¡Venga ya! ¿Otra vez? –se quejó Johnny.

-Estás haciendo trampas –la acusó Lisa.

-¡Que no! Ya no sé cómo decíroslo –se defendió la pelirroja.

-Pero si has ganado casi todas las manos –protestó Remus tirando sus cartas sobre la mesa.

-Porque os conozco, y para mí vuestras caras son un libro abierto –aclaró ella-. No puedo leer mentes como Elyon.

-Pues no las está leyendo precisamente bien, ha perdido todas las partidas –rio Johnny.

-¡Por que no os las estoy leyendo! Y además, es la primera vez que juego, aun no me entero de cómo funcionan las jerarquías y todo lo demás –se defendió ella.

Y acto seguido cogió una de las grajeas del chico.

-¡Eh! ¡No te comas mis ganancias! –le gritó con enfado.

La semielfa le sacó la lengua, y acto seguida se puso pálida, se llevó las manos a la boca y salió corriendo hacia el baño con la cara contraída por el asco, conteniendo las arcadas.

-¡Eso se llama karma! –rio el hufflepuff.

En ese momento sonó el timbre y Will se levantó a abrir. Al cabo de unos minutos volvió al salón con expresión de enfado, lo seguía Jason con paso cauteloso.

-Hola –los saludó.

-Hola –saludaron Johnny y Grace sin mucha emoción.

Lisa se levantó con una pequeña sonrisa a darle un beso en la mejilla, a forma de bienvenida.

-No sé si ha sido buena idea venir –le susurró.

-Deberían prohibir algunos sabores –escucharon decir a Elyon a su regreso-. Voy a tener que lavarme la boca con lejía para quitarme el sabor a vómito.

Se paró en seco al entrar en el salón y encontrarse a Jason allí.

-Hola –la saludó él con una sonrisa tímida.

-Hola –musitó ella sin moverse del sitio.

Realmente no esperaba verlo de nuevo, y tenerlo de pronto frente a ella le resultaba un poco incómodo. No sabía qué decir o cómo reaccionar, y además todos estaban pendientes de ella. Finalmente fue a sentarse de nuevo a la mesa tras observarlo en silencio unos segundos. Le dio la impresión de Jason seguía igual y al mismo tiempo había cambiado mucho en apenas un año.

-Bueno, di ya lo que has venido a decir –Will intentó no sonar demasiado borde.

-La madre de Will me dijo que estabais todos aquí, y me he pasado a saludar… y a proponeros algo para levantar el ánimo tras todo lo que ha pasado. Sé que Johnny…

-Ve al grano, por favor –le pidió su primo.

-Bueno… voy a celebrar una pequeña fiesta en casa por mi cumpleaños, con algunos amigos. He pensado que sería una buena distracción para vosotros –Jason se encogió de hombros.

-Si van a ir chicas guapas me apunto –sonrió Johnny,

-Si vosotros finalmente venís seguro que las habrá –sonrió el chico mirando de soslayo a Elyon, que se sonrojó.

-Nos lo pensaremos –respondió Lisa con una sonrisa amistosa.

-También había venido para… em.. ¿Elyon podemos hablar un momento, por favor? –Jason la miró con timidez.

Ella miró a sus amigos, luego al chico y asintió. Will se adelantó para decir algo, pero Lisa lo cogió del brazo y lo miró con dureza.

-No te metas –le susurró-. Elyon ya es mayorcita.

Remus siguió con la mirada a la pareja que salía al jardín, con una mueca de desconfianza.

Una vez fuera, Jason metió las manos en los bolsillos de sus pantalones, nervioso.

-Quería pedirte perdón por lo de verano pasado –le dijo al fin.

La joven alzó una ceja, sorprendida.

-Me pasé de listo, y lo siento –suspiró-. No te voy a mentir, siempre he tenido a la chica que quería, incluso cuando se hacía la difícil, así que no quise ver que no estabas reamente interesada en mí y me aproveché de ti. Will y Lisa me dieron un buen discurso sobre cómo me comporté, y he tenido un año para pensar en ello…

-El último chico al que le dije "no" y se puso a pensar sobre ello casi hace que me ahogue en un lago y me expulsen de Hogwarts –comentó Elyon con una sonrisa torcida y algo de desconfianza.

-Por favor, no me compares con Mark otra vez –el joven dibujó una mueca de desagrado-. Como te decía, después de darle vueltas me he dado cuenta de que Will y Lisa tenían razón. Pero igualmente quiero pedirte una segunda oportunidad ¡Como amigo! –se apresuró a decir-. Para conocernos mejor y demostrarte que no soy tan capullo como seguro que tus amigos y tú pensáis que soy.

La semielfa se perdió un momento en sus brillantes ojos azules.

-Supongo que no pierdo nada por ello –sonrió finalmente-. Te daré una segunda y última oportunidad.

El chico dibujó una gran sonrisa de alivio.

-Pero no sé si podré ir a la fiesta –añadió ella.

-¿Lo dices por las medidas de seguridad? Mi tía también me lo ha comentado, y además leo El Profeta –añadió al ver la expresión de la joven-. Miraré qué se puede hacer, tal vez podamos mover aquí el cumpleaños. Tampoco es que vaya a ser un fiestón sin precedentes.

-¿Y qué se supone entonces que tenemos que regalarte? –Elyon alzó una ceja, divertida.

-Con que vengáis, me doy por satisfecho. Ya no tengo cinco años, aprecio otras cosas menos materiales, como tu segunda oportunidad –le dijo con sinceridad.

-Y última, no lo olvides –puntualizó ella entrando de nuevo en la casa.

-Tranquila, no lo haré –rio.

Jason se despidió de todos hasta la fiesta.

-¿Ese es el chico que te besó el año pasado? –preguntó Remus con curiosidad.

-Sí –Elyon se sonrojó, dicho por el licántropo, la situación le resultaba aún más incómoda.

-¿Y qué quería? –preguntó Grace- Lisa no nos ha dejado acercarnos a escuchar.

-Menos mal… Quería pedirme disculpas por haberse pasado de listo conmigo –Elyon se sentó de nuevo en su silla y comenzó a barajar cartas.

-¿De verdad? –Johnny la miró, incrédulo.

-Sí, dice que se comportó como un imbécil caprichoso y quiere demostrarme que ya no es así. Que la charla que le dieron Will y Lisa le hizo reflexionar. Me ha pedido que le dé una segunda oportunidad para conocerlo.

-¿Y qué le has dicho? –Grace la miró con curiosidad.

-Que sí. Me ha parecido sincero y realmente nunca me ha parecido un mal chico -respondió Elyon.

-Igualmente lo vigilaré de cerca –comentó Remus con seriedad.

-Por favor, no te pongas ahora en plan hermano mayor superprotector –bufó la semielfa con fastidio.

-Se supone que es para lo que he venido –rio él quitándole el mazo de cartas que la chica barajaba con torpeza.

-¿Y tú que dices Will? Eres el que más se cabreó por lo que hizo tu primo –dijo Johnny buscando un batido en la nevera.

-Pues estoy flipando de que realmente me escuchara, pensé que me había ignorado completamente. Pero me alegro que le haya perdido perdón a Elyon -respondió el slytherin más tranquilo-. Y supongo que puedes fiarte de él. Ahora que lo pienso, creo que no ha vuelto a estar con ninguna chica desde el pasado verano, algo que no había visto en años.

-Elyon, quiero tu receta con los chicos –comentó la pelirroja divertida-. Yo no consigo que caigan así a mis pies.

La semielfa se sonrojó sobremanera y todos rieron al ver su reacción.

…..

Finalmente la fiesta de cumpleaños se pasó a casa de Will. Y como Jason les avisó, fue una celebración tranquila. Los adultos se habían ido para dejarles espacio, y los invitados constaban de cinco amigos de Jason, algunos acompañados por sus respectivas parejas, su hermana Elena, Max, y ellos seis.

-Pensé que tenías más primos –le comentó Grace a Will.

-Y los tengo, con edades comprendidas entre los tres y siete años ¿De verdad querías que vinieran junto a Mark? –rio el chico.

Grace arrugó la nariz con fastidio, y luego centró su atención en Johnny, que intentaba tontear con Elena. Según él, no porque le interesara realmente, sino porque era la única chica guapa y soltera, sin contar a Elyon y la ravenclaw. La pelirroja rio al ver la cara de la prima de Will, que no sabía qué hacer para que el hufflepuff se callara y la dejara en paz.

-¿Eres siempre tan callada?

-Prefiero callarme a soltar una grosería –gruñó ella con los dientes apretados.

-Eres toda una señorita, ¿eh? Pues por mí no te cortes. Adoro a las chicas con carácter –le sonrió Johnny.

Elena entornó los ojos y se fue en busca de Max, para que la ayudara a librarse del hufflepuff.

-Es un acosador nato –rio Remus al ver como el chico la seguía sin dejar de hablar.

-¿Puedo hacerte una pregunta? –Jason se sentó junto a Elyon en la piscina, metiendo los pies en el agua- ¿Qué es eso de la Princesa Elfa?

-Oh, Merlín… no repitas ese maldito apodo –gruñó ella-. Supongo que tus amigos también sabrán quien soy.

-Por supuesto. Creo que toda la comunidad mágica sabe quién eres gracias a Rita Skeeter. Aunque tampoco me sorprende el descubrimiento, desde conocí supe que eras diferente –sonrió el chico-. Pero dime, ¿es cierto lo de princesa?

-¡No! Ni por asomo –bufó ella-. No tengo nada que ver con la realeza, ni la nobleza, ni nada de eso. Nuestro pueblo no funciona así. Para que lo entiendas… soy más como la nieta del Primer Ministro… de uno de ellos si quedaran más en nuestra comunidad… que no es el caso.

-Los elfos sois un pueblo curioso, por lo poco que he podido leer sobre vosotros. Tenéis un rollo muy hippie –sonrió Jason divertido.

-¿Tú crees? –rio ella.

El chico asintió.

-¿Puedo… puedo ver tus orejas? Tengo curiosidad.

Elyon se recogió el pelo con una mano, de buen grado.

-Estás más guapa con el pelo recogido –le dijo.

-No eres el primero que me lo dice –respondió ella sonrojándose, soltando de nuevo su melena.

El joven torció una sonrisa, y miró a Remus, que reía en compañía de su primo, Lisa y Grace.

-Me lo imagino –suspiró-. Deben de lloverte los pretendientes.

Elyon siguió la mirada del chico.

-No creas… Igualmente Remus es más bien como mi hermano mayor –le corrigió-. Así que deberías andarte con especial cuidado con él –bromeó.

-Al menos es más agradable que tu último escolta –comentó Jason.

La sonrisa de la chica desapareció.

-Sí… supongo que sí.

-Y dime, ¿qué tal tu TIMO? Will estaba histérico con el suyo –le preguntó para cambiar de tema al ver lo seria que se había vuelto su expresión.

-Pues espero que bien, pero no lo sabré hasta el mes que viene –Elyon se encogió de hombros recuperando la sonrisa.

Siguieron conversando hasta que de pronto las luces se apagaron, y los amigos de Jason sacaron al jardín una tarta de velas chisporroteantes. El chico se quejó al ver la sorpresa, muerto de vergüenza mientras todos empezaron a cantarle. Cuando fue a soplar las velas, estas volvieron a encenderse.

-¿Son velas de broma? –se quejó el chico- Me vais a dejar sin pulmones.

-Pues tú verás, pero si no las apagas no se cumplirá tu deseo –se mofó uno de sus amigos.

Tras varios intentos, consiguió al fin apagar todas las velas. Y acto seguido le estamparon la tarta en la cara.

-¡No! ¡Yo quería probarla! –se quejó Elena entre carcajadas.

-¡Serás…! –gritó Jason, y se abalanzó sobre su amigo de manera que ambos cayeron a la piscina.

-¡Estas son las fiestas que me gustan! –rio Johnny, que cogió el brazo de Elena, y se tiró al agua arrastrándola con él.

Will hizo lo mismo con Lisa, y el resto se tiró por propia voluntad a la piscina.

Remus cogió a Elyon en brazos y se lanzó con ella al agua.

-¡La venda! ¡La venda! –gritó ella levantando el brazo todo lo que podía para no mojárselo.

Estuvieron un rato haciéndose ahogadillas y retándose en luchas de torres, en las que Johnny demostró ser un tramposo de primera. Elyon reía desde el bordillo de la piscina, en donde se había sentado tras el rápido chapuzón, en el que milagrosamente había mantenido el vendaje seco. Madame Pomfrey se lo tenía que cambiar en dos días, y seguro que se daría cuenta si Elyon no había tenido cuidado.

-Tanto rollo con la tarta para acabar tirándola –se quejó Jason saliendo del agua y sentándose junto a ella. Estrujando su camiseta empapada.

-Las tartas son para niños de cinco años, y según tú, ya no los tienes ¿Qué esperabas? –se burló ella.

El chico la miró y la empujó a la piscina, y esa vez sí que se mojó de arriba a abajo.

…..

El resto de las vacaciones pasó como un suspiro. Jason fue a visitarlos unas cuantas veces más, pero no se quedó mucho, para no molestarlos. Elyon dejó de sentirse incómoda en compañía del joven, que la trataba de forma amistosa, y aunque de tanto en tanto seguía tonteando con ella, no la agobiaba.

La última mañana en casa de Will, se levantó nerviosa. Heon tenía que ir a recogerla para llevarla a Imtar.

Una parte de ella se moría de ganas por volver, y otra sentía recelo por pasar el resto del verano en un lugar ya desconocido y que seguro no se parecería al que ella vagamente recordaba. Pero al fin podría ver a Nuth y a su tía.

Heon llegó vestido con ropa muggle, llevando sobre la cabeza la capucha de su sudadera para esconder sus orejas. Cuando entró en el salón Max lo miró petrificado, sin atreverse a hablar, pero con unas enormes ganas de hacerlo.

-¿Qué haces así vestido? –le preguntó Elyon al verlo, con una sonrisa divertida.

-Patrullar el barrio –el elfo se encogió de hombros, metiendo sus manos en los bolsillos de sus vaqueros.

-Con esa ropa no pasarás desapercibido en este barrio, te lo aseguro –rio Will.

-Es lo que he encontrado en el armario, de cuando el padre de Elyon y yo nos íbamos a recorrer mundo para divertirnos un poco –suspiró con nostalgia.

-Uuuuu yo quiero escuchar esas historias –le dijo Johnny emocionado-. Seguro que aprenderé mucho.

-Un día de estos os las contaré encantado –Heon le guiñó un ojo- ¿Estás lista?

Elyon se despidió de todos y prometió escribirles a diario contándoles su estancia en Imtar. Y también para avisarles de los resultados de su TIMO en cuanto los recibiera.

Al salir a la calle su nudo en el estómago se hizo más grande, y miró con inquietud alrededor.

-¿Qué pasa? –le preguntó su tío preocupado.

-Me voy a casa –musitó casi sin poder creérselo.

Heon cogió su mano con cariño.

-Nos vamos a casa –le dijo él con una sonrisa radiante y un extraño brillo de felicidad en sus ojos, como si no supiera si reír o llorar.

Elyon apretó su mano con fuerza justo antes de desaparecerse.