Disclaimer 1: No me pertenecen ni la historia ni los personajes. Los personajes son de Rumiko Takahashi y la historia es de savvyliterate, yo solo traduzco.

Shikon no Go

El idioma de Shikon

Un fanfic en 100 capítulos

Disclaimer 2 (de la autora original): Esta historia está basada en «Kendo no Go: A Fanfic in 100 Chapters», de Akai Kitsune. Su historia, por su parte, es una parodia de «In the Language of Love», de Diane Schoemperlen. ¡Agradecimientos a Akai Kitsune por dejarme tomar prestada su idea para un fic!

«Inuyasha» es propiedad de Takahashi Rumiko.

Ж•Ж•Ж•Ж•Ж

Capítulo 89: Humo

Kagome arrugó la nariz y se esforzó por no inhalar el denso humo producido por el guiso borboteando sobre el hogar que permeaba de la cabaña de Kaede y apenas llegó a la ventilación que permitía que saliera el humo. Era un olor denso y terroso mezclado con el aroma de verduras hervidas y carne de un conejo que Inuyasha había cazado antes.

Pensó que era algo muy tonto para desagradarle. Sabía que en el Sengoku Jidai no había chimeneas ni ventiladores eléctricos que pudieran extraer el humo de una habitación. Durante un tiempo, Kagome había achacado su desagrado a las campañas antitabaco que estaban abriéndose paso en el sistema escolar, aunque parecía que la mayoría de las personas que conocía fumaban cigarrillos. Ella nunca tocaría esas cosas. Mamá y Jii-chan la matarían e Inuyasha nunca sería capaz de soportar el olor.

Kagome se apoyó contra la pared de la cabaña de Kaede y observó mientras sus amigos mantenían una silenciosa discusión alrededor del fuego. Sabía que estaban hablando de ella, sobre la reciente batalla que había tenido con Hitomiko y la revelación que les había contado silenciosamente después. Sus dedos juguetearon distraídamente con el borde del libro que se suponía que estaba estudiando. Los exámenes se estaban acercando rápidamente. Bajó la mirada hacia la cubierta desgastada. ¿De verdad ya ha pasado casi un año? Parece como si hubiera pasado toda una vida.

Se iría a casa por la mañana, para enfrentarse a su futuro en más de un sentido. Tendría que enfrentarse a sus exámenes, aunque estaba mal preparada. Tendría que enfrentarse a este tema de sus poderes, para lo que estaba todavía peor preparada. Kagome se mordió el labio, se le nublaron los ojos.

No se dio cuenta de que Inuyasha la observaba atentamente desde el lado contrario de la habitación.

Kagome se arrastró hasta su saco de dormir y se ovilló dentro, las voces que la rodeaban se fueron apagando gradualmente mientras el sueño empezaba a apoderarse de ella. El olor del humo, la tierra y las hierbas mezclados en el aire, y un segundo después estaba completamente despierta.

El olor. Le recordaba a cuando Urasue la había capturado, se había llevado su alma para resucitar a Kikyou. Aquel simple acto que les había traído tanto dolor y miseria a todos, aunque ahora parecía que el poder era su única esperanza. Los recuerdos pasaron por su mente, uno detrás de otro, como una película siendo reproducida a toda velocidad. Todo parecía conducir a este momento, a la horrible comprensión de que el poder espiritual que hacía que todos hablasen de ella de una forma u otra desde su llegada al Sengoku Jidai al parecer no estaba allí en absoluto.

Kagome sostuvo sus manos delante de ella. Kaede mencionó ver una extraña luz en el bosque cuando ella llegó por primera vez. ¿No había producido ella aquello? ¿No había destruido prácticamente sola a Naraku? ¿Había expulsado las almas de Kikyou de ella? ¿No había derrotado la maldición de Tsubaki? ¿No había corrido a través del miasma para purificar a Inuyasha dentro del ogro? Si no había sido su propio poder, ¿Kikyou la había estado manipulando desde el principio? Y si ese era el caso, ¿sus poderes alguna vez serían de verdad suyos?

Kagome cerró los ojos y enterró la nariz en su almohada. Odiaba el humo.


Nota de la autora: Este capítulo tiene lugar después del capítulo 511 del manga: El poder espiritual de Kagome. El tema original de este capítulo era «Tabaco».