Disclaimer 1: No me pertenecen ni la historia ni los personajes. Los personajes son de Rumiko Takahashi y la historia es de savvyliterate, yo solo traduzco.
Shikon no Go
El idioma de Shikon
Un fanfic en 100 capítulos
Disclaimer 2 (de la autora original): Esta historia está basada en «Kendo no Go: A Fanfic in 100 Chapters», de Akai Kitsune. Su historia, por su parte, es una parodia de «In the Language of Love», de Diane Schoemperlen. ¡Agradecimientos a Akai Kitsune por dejarme tomar prestada su idea para un fic!
«Inuyasha» es propiedad de Takahashi Rumiko.
Ж•Ж•Ж•Ж•Ж
Capítulo 94: Verde
Había muchas cosas que Kagome echaba de menos después de que atravesara el pozo por última vez.
Ansiaba apoyar la cabeza en el hombro de su madre, pinchar a su hermano pequeño porque hubiese robado el último onigiri, prestar atención de verdad a las historias de su abuelo. Cierto, esas cosas las había hecho mejor en los tres años mientras el pozo estuvo sellado, sin importar lo ridículas que fueran.
Había algunas cosas suyas esperando cuando regresó al pasado, su gastada mochila amarilla y su bicicleta quedaron atrás después de que el pozo se sellase con ella al otro lado. Su decisión había ocurrido tan rápido que no hubo tiempo para pensar en qué necesitaría, solo para decirle adiós a su madre.
En aquellos primeros días, Kagome catalogó las pertenencias que Kaede le había guardado: los pares extra de ropa interior moderna y los sujetadores, incluso una caja casi llena de productos de higiene personal. La medicina del kit de primeros auxilios ya no servía, pero las vendas sí. Sango confesó haber sacado algunas para curar a Miroku tras un exterminio de youkai particularmente difícil, pero Kagome estaba más aliviada porque se les hubiera dado un buen uso.
Encontró su libro de Álgebra olvidado al fondo de la mochila. Quemó alegremente esa cosa odiosa.
Montó en su bicicleta hasta que se le partió la cadena y nadie supo cómo arreglarla. Kagome quitó el sillín como un recuerdo del pasado e hizo que Inuyasha rompiera las partes restantes y las enterrase para desconcertar a los futuros arqueólogos.
Pero cuando se quedó embarazada de su primer hijo, de repente deseó tener su uniforme escolar.
—¿Por qué? —preguntó Inuyasha, desconcertado.
—¿Por qué no? Es algo que dejarle sobre cómo nos conocimos. —Kagome se frotó el vientre distraídamente—. No hay garantías de que pueda volver a atravesar el pozo y ni siquiera lo hemos intentado por si…
—No vamos a arriesgarnos —insistió y ella aceptó.
—Mucho menos ahora. Pero, aun así, ojalá tuviese algo de esa época que dejarle a nuestro hijo.
Él resopló.
—Podemos contárselo. Miroku no se va a callar si el niño se lo pregunta.
—Es solo algo tangible, es todo. —Kagome sintió que el bebé daba una patada y pensó que, en ciertos sentidos, la vida había sido mucho más simple cuando vestía un uniforme escolar y pasaba sus días saltando adelante y atrás en el tiempo.
Cerró los ojos y anheló a su madre.
Nota de la autora: El título original de este capítulo era «Verde». Tiene lugar después del final del manga y alude ligeramente a Yashahime.
