Ni Katekyo Hitman Reborn ni Highschool DxD me pertencen


"¡Fíjate por donde caminas idiota!" Tsuna miro al origen de la voz, reconociéndole al instante, como olvidar a su antiguo hostigador, el cual se había disculpado con el después de un incidente en donde su compañero de clases descubrió que el no era aquel enclenque que creía.

Antes de poder decir algo y reprimirle Kyoko se coloca enfrente de él, haciéndole recordar que estaba vestido de chica, con peluca y todo, Mochida, por su parte, al ver a la castaña se relajó un poco, al parecer algo lo venia agobiando.

"Hime no hizo nada, fue un accidente Kensuke"

"¿Hime?" Aquello le sorprendió al practicante de Kendo, mirando fijamente a la chica que estaba detrás de la Sasagawa.

Al hacerlo se dio cuenta de que con quien había chocado era una chica mas alta que la que la estaba defendiendo, miro alrededor se dio cuenta de la presencia tanto de Haru como la de Chrome, suspirando antes de decir algo.

"Perdona Kyoko, es que estoy algo estresado por una cantidad de cosas que me han pedido esta semana, especialmente Hibari"

Al pelinegro aun se le hacia raro que la chica le llamara por el nombre, pero desde que Tsuna era su amigo su vida había cambiado por completo, a pesar de todo el mal que le había hecho el ya no tan pequeño moreno no solo le había perdonado la vida a él y a su familia, si no también se había asegurado de que estuvieran seguros y ahora era parte del grupo de Hibari, el cual era el único que no tenía derecho de llamarlo por su nombre, solamente Tsuna y Chrome tenían el derecho a decírselo.

"No te preocupes, mientras lo entiendas esta todo bien"

Hablo suavemente la "chica" detrás de Kyoko, aunque Mochida de inmediato noto algo extraño, esa chica se parecía demasiado a su ahora jefe, y según tenía entendido no había más parientes en su línea de sangre, el niño demonio le había asegurado eso.

"Ella... ¿es Tsuna no?" Pregunta, aunque casi lo afirma, había tenido el placer de conocer al "Hermano menor" del chico, y solo con un vistazo le basto para saber que era un demonio, o incluso peor.

Tsuna al verse descubierto se sonrojo un poco, pensando que no había logrado engañar a nadie y que todo el mundo se dio cuenta de que era hombre,

Por su parte las chicas suspiraron, pensaban que habían fallado en enseñarle al joven mafioso a actuar como una chica, aunque no era del todo cierto, se deprimieron por un momento, pero todo se paso cuando Tsuna colocó su mano en el hombro de Kyoko.

"Chicas, relájense" Hablo el castaño, mirándolas con su enrojecido rostro. "Me encargaré de Reborn, intentare que se le escape esta idea de su cabeza..." Lo dudo por un momento, pero sus ojos entonces cambiaron a un tono mas anaranjado. "No, me encargaré de que se le vaya esta idea de la cabeza, aun si tengo que morir para ello"

Ahí estaba aquella mirada que tantos nervios le causaba al mundo, Kyoko y Haru le miraron sorprendidas, pues a pesar de llevar ya un par de años siendo sus amigas nunca habían visto esa mirada, pero no podían negar que era una mirada hipnotizante.

Por su parte Chrome solo miro para otro lado, mientras murmuraba, y se dirigió a Mochida, cambiando su semblante a uno serio.

"Mochida, el jefe se irá en un par de semanas a otra ciudad" Le informa con tranquilidad, aún era tímida con los extraños y aquel chico aun no se ganaba su confianza, no después de todo lo que le hizo a su querido jefe.

Mochida por su parte solamente asintió, mientras aun miraba la escena frente a él, queriendo irse, aun así, se mantenía en el lugar por mero respeto hacia el Décimo, su familia le había dejado claro que era lo único que lo mantenía a salvo.

"¿Y como planeas hacer eso, inútil Tsuna?"

Todos se paralizaron al escuchar esa voz, menos el cielo vongola, el cual ya conociendo a su tutor esperaba que estuviera cerca, mas no esperaba que se mostrara ante sus palabras.

"Simple Reborn..." Tsuna hablo, habiendo pasado ya casi tres años con el tutor espartano su personalidad se había hecho mas dura, no lo suficiente como le gustaría a Reborn, pero si bastante, con una sonrisa el joven león mira a su tutor. "Me comportare como un verdadero jefe de la mafia, iré a Kuoh, completare los documentos de la casa y hablare directamente con Hyodo, de paso aprovechare para saludar a los padres de este último"

Reborn miro a su alumno, seriamente, aunque nadie en el lugar podía leer la expresión del asesino el aura que desprendía daba miedo, para finalmente darse la vuelta e irse.

Al ver esto todos se relajaron, menos Tsuna, quien ya sabia que aquel silencio implicaba que el asesino aceptaba su decisión, mas no la aprobaba y seguramente le daría un castigo en algún momento, solo esperaba que no fuera pronto.

"Uff" Hablo Mochida, quien estaba mirando a Tsuna, un tanto preocupado. "¿Estas seguro de que esta bien tu decisión?" Pregunta, recibiendo un asentimiento por parte del castaño y suspirando. "Si tu lo dices, me iré a la casa ahora, si me demoro un poco mas Hibari me molerá aun mas los huesos".

Despues de eso se alejó corriendo, las chicas por su parte seguían mirando a Tsuna, quien dejó de sonreír en el momento en que Mochida se fue.

"Chicas, es hora de volver, mañana partiré a Kuoh, necesito descansar y Nagi, tu también necesitas hacerlo" Finalizo mientras comenzaba a caminar, sorprendiendo a todas las chicas, aún mas a su niebla, pues a pesar de haberle dicho que era libre de decirle de esa forma nunca lo hace, solo cuando están solos los dos.

Antes de poder seguir caminando se da cuenta que tanto Kyoko como Haru le están mirando con una cara acusatoria, mientras Hana muestra una sonrisa pícara hacia la Niebla vongola.

"Entonces, alguien aquí a tenido bastante progreso con el mono tímido" Al escuchar esto la chica con el parche se sonroja un poco, en cambio las otras dos chicas mostraron un pequeño puchero.

Por su parte Tsuna estaba esperando en la esquina a Chrome, ya que tenia que ver los papeles de la chica, habían ciertas cosas que confirmar, ya se había comunicado con su lluvia y su tormenta, por lo que seguramente estarían esperándole en la casa.

Si todo salia bien podían ir a ver la casa al día siguiente, si no, tendrían que esperar al menos dos días mas, esperaba que no, deseaba mudarse luego, deseaba visitar por completo la ciudad antes de que comenzaran las clases y ya faltaba relativamente poco.

Mientras estaba perdido en sus pensamientos sintió como alguien le tocaba el hombro, causando que se fijara en quien era.

"Eres bastante bonita, dime ¿Estas sola?" Escucho eso venir por parte de una chica, un tanto mayor que el, seguramente era de ultimo año de preparatoria, quizás era de una universidad.

Aun así, Tsuna no esperaba que alguien le hablara, por lo que iba a responder hasta que se dio cuenta de que aún estaba disfrazado de mujer "No, estoy esperando a una amiga" Habló con su voz mas femenina posible, que no era muy complicado. "De hecho hay viene, ¡Nagi!".

Al escuchar el grito la niebla mira hacia donde vino la voz, solo para acercarse y saludar a la chica que estaba con su jefe, sin reconocerla. "Lo siento, nosotros ya nos vamos" Escucha decir a su jefe mientras partía ella solo comenzó a seguirlo.


Al llegar a casa Chrome se dio cuenta de la presencia de sus compañeros, tanto Yamamoto como Gokudera ya se encontraban dentro por lo que supuso que algo tenía que ver con la mudanza lo que quería discutir su jefe.

Pero esa historia sera para otro día.

En la ciudad de Kuoh Issei se encontraba con sus amigos pasando el rato en un arcade, tanto el como Motohama y Matsuda se encontraban jugando un juego de peleas para ver quien pagaba las peliculas que rentarían.

"Issei sera mejor que pierdas, no planeo pagar otra vez por las fantasías loliconeras de Matsuda, ahora te toca a ti" Exclama Motohama mientras apreta todos los botones.

"No te creas imbécil, en el momento en que te venza tendrás que jugar contra el para pagar sus fetiches" Exclamo el castaño, mientras el chico de lentes le miraba molesto.

Los tres sabían que en cuanto a juegos de peleas y todo eso Issei era, sin duda, el mejor de los tres, por lo que tanto Matsuda como Motohama se arrepintieron de haber escogida esa opción, pero fue demasiado tarde, ahora solo quedaba esperar que mágicamente perdiera la concentración y perdiera.

Antes de que Issei diera el golpe final por la ventana del arcade observo una cabellera roja pasar, desconcentrándolo y causando que Motohama alcanzara a darle un golpe antes de que terminara el tiempo, sin embargo no fue suficiente y terminó perdiendo de igual forma.

"Aunque me distraiga son incapaces de ganarme par de perdedores" Dice Issei sonriente, mientras una pequeña aura depresiva se formo detrás del chico de lentes.

"No es justo Issei, siempre ganas en este tipo de juegos, deberías pagar de vez en cuando tu las películas" Exclama el chico rapado, mirando molesto a un Issei que estaba levantándose del asiento mientras miraba hacia afuera.

"Uh ¿Chicos?" Pregunta Issei confundido, pues de algún momento a otro dejó de ver a sus amigos, a cualquier ser vivo de hecho, quedando solo en el arcade.

El castaño salio afuera, ahora realmente confundido, pues el cielo se había puesto anaranjado, con tintes de la oscuridad de la noche. Sin embargo el joven recordaba claramente como aún quedaban un par de horas para el atardecer.

Decidió caminar alrededor, pues le aprecia muy extraño todo, saliendo finalmente del lugar y dirigiéndose al centro de la ciudad, algo le decía que tenia que ir hacia ese lugar.

Siguió caminando, le pareció curioso el hecho de que a pesar de sentir que había pasado horas caminando el tiempo no pasaba y que sus padres tampoco le han llamado, estando acostumbrado a ser molestado hasta el cansancio si el no llegaba temprano o se quedaba donde sus amigos sin avisar.

A pesar de encontrar absolutamente todo vacío el chico sentía que no estaba solo, no sabía por que, pero algo le decía que algo mas estaba cerca.

Se detuvo en el momento en que escuchó un rugido, fuerte, no supo reconocer de que criatura era, lo primero que se le vino a la mente era un dragón, sin embargo era imposible, los dragones eran simplemente algo inventado en los tiempos antiguos ¿Verdad?.

Ya comenzando a asustarse comenzó a correr hacía la plaza de la ciudad, aun continuaba sin ver a ningún alma, y mientras mas se acercaba al lugar mas miedo sentía, pero no podía evitar ir.

Algo le llamaba.

Alguien le llamaba.

Mientras corría escuchó nuevamente el rugido, ahora mas cercano que antes, incluso era mas fuerte y nítido, aun así, seguía sin estar seguro de que era el dueño de aquel sonido.

Al llegar a la plaza vio algo que lo dejo en blanco.

¿Como no estarlo? En aquel lugar habían unas cadenas gigantes, las cuales contenían una especie de garra, una garra roja la cual tenía una especie de gema en el centro. Lo mas curioso para el era que dentro de toda la forma dragónica que veía en la garra esta solo parecía parte de una armadura.

"...se..." Escucha una voz masculina, le es sorprendentemente familiar, pero no logra determinar de donde la conoce.

"Issei..." Ahora escucha una voz femenina, también le resulta tremendamente familiar, pero no sabe de donde viene, la escucha en su cabeza, pero algo le dice que no viene de ahí.

Decide ignorar las voces y acercarse a la garra, la cual ahora parece mas un guantelete más que otra cosa, mientras se acerca siente una abrumadora presencia.

Se acerca lentamente, paso por paso, hasta que escucha nuevamente el rugido, ahora seguro de que era un dragón, su mente simplemente lo aceptó, a sabiendas de que estos no existían.

Antes de poder tocar el guantelete algo lo agarra desde atrás, causando que se detenga, solo para observar a una mujer, de rubios cabellos y unos hermosos ojos verdes, portaba un extraño vestido de color purpura, una diadema del mismo color cubría su cabeza.

"¿Eres el nuevo?" Pregunta, mientras tiene una mirada calmada, Issei no sabe por qué, pero se encuentra extremadamente relajado mientras mira a la mujer, era demasiado familiar para él, aunque sabía que nunca la había visto. "Es muy pronto, pero tienes potencial... Issei Hyodo".

Aquellas fueron las últimas palabras que escuchó de la mujer antes de caer inconsciente.


"Bien, necesito sus boletas de calificaciones, al parecer es algo necesario" Exclamo Tsuna mientras revisaba la carta que le había llegado hace unas horas. "Necesitamos también conseguir el uniforme, pero eso ya lo haríamos al llegar a Kuoh".

"Décimo, ¿No cree que esta olvidando algo?" Pregunta un joven de cabello plateado y ojos verdes, mientras apuntaba a un contrato.

"Tienes razón Hayato, lo había olvidado" Dice el joven heredero, el cual finalmente esta terminando los preparativos para irse. "Al parecer podremos irnos hoy mismo hacia Kuoh, por lo que espero que hayan empacado sus cosas como les dije que hicieran hace unos días"

"Por supuesto decimo" Exclamó Gokudera.

"Claro que si Tsuna" Dice relajado un joven de cabello negro, estaba acostado sobre la cama leyendo un volumen de una novela extraña, mientras levantaba su mano con su pulgar hacia arriba.

"Si lo hice jefe" Se pronuncia ahora la joven pelimorada, la cual mostraba una sonrisa, a su lado se encontraba un bolso relativamente pequeño para una mudanza. "No me mire así, sabe que no tengo muchas cosas, no desde que paso el incendio".

Tsuna suspiro, no quería recordar aquello, porque cuando lo hacía le hervía la sangre en rabia.

Todo ocurrió hace un par de semanas, cuando Tsuna y Chrome habían logrado derribar una mafia que planeaba colocar una base de Nanimori, sin embargo, la mafia al ver sus planes frustrados decidió instalarse en Kokuyo, al ser atrapados nuevamente por ambos adolescentes decidieron quemar toda la escuela para eliminar pruebas que los incriminen, causando destrucción total del sitio.

Al ver eso Tsuna le ofreció vivienda a todos los chicos de Kokuyo, pero al parecer la mayoría tenía eso cubierto, excepto Chrome, al ver esto el castaño la invito a vivir con él.

Claro, no hace falta decir la cantidad exagerada de rumores que comenzaron a salir cuando se descubrió que ambos vivían juntos, pero se calmaron con lo misma velocidad que con la que aparecieron.

"Bien, vamos" Exclama Tsuna mientras saca ese recuerdo de su cabeza, al hacerlo muestra una sonrisa. "Vamos a la estación de trenes".

Antes de salir se despide de su madre, de los niños y de Reborn, quien claramente le decía con su mirada que si mostrara falencias como jefe iría a Kuoh para arreglarlo.

Con sus maletas los chicos salieron, afuera de la casa se encontraba una limosina con la insignia Vongola en ella, al ver esto los chicos miraron confundidos a su jefe, pues no esperaban que irían en ella, sabiendo cuanto lo odiaba su cielo.

"No pensaras que te dejare tranquilo antes de irte. ¿Verdad Tsuna?" al escuchar esa voz Tsuna se dio la vuelta para ver a su tutor, el cual estaba con una pequeña sonrisa.

"Reborn, no iré en ese auto y lo sabes" Calmadamente el castaño miraba al asesino, el cual le miraba sonriente, por dentro estaba un poco orgulloso, pero no lo iba a decir en voz alta.

"No tomaras el tren, y si no iras en la limosina que con tanto cariño preparé para ti..." Comenzó el niño, Tsuna no demoro en darse cuenta del sarcasmo que tenía la frase, seguramente tendría ciertas trampas aquel vehículo, clásico de Reborn. "Irán en sus motocicletas, es tiempo de que las saquen, y no aceptare un no por respuesta alumno idiota" Sentenció Reborn.

El heredero lo miró fijamente durante unos segundos, hasta que finalmente suspiro y acato la orden impuesta por su tutor, después de todo tenía razón, desde que Spanner y Giannini crearan aquellas réplicas de las vistas en el futuro hace unos años no las habían usado más que un par de veces.

Se dirigió hacia el garaje con un poco de rabia, odiaba tener que obedecer en todo a Reborn, pero sabía que si no lo hacía lo castigaría, y prefería hacerle caso antes que sufrir el castigo.

Saco del garaje una moto naranja, recordó con diversión cuando las utilizó en el choice, Reborn miraba con tranquilidad a su alumno, una sonrisa imperceptible en su rostro, no lo admitiría, pero poco a poco su alumno le enorgullecía más.

El asesino lo miraba mientras el muchacho comenzaba a partir hacia Kuoh, recordando toda su evolución hasta el momento, arreglando muchos de sus fallas, su baja autoestima, su falta de seguridad, su falta de liderazgo y su falta de confianza en los demás, ahora convertido en alguien capaz de juzgar, ser amable pero implacable, y aun a pesar de eso, la personalidad del joven no ha cambiado mucho.

Sin duda era un alumno especial, el mejor que podría haber tenido, pero sabía que eso se terminaría pronto, Tsuna ya no le necesitaba, se dio cuenta cuando fue capaz de liderar la liberación de Uni cuando la secuestró una mafia española, no, incluso antes de eso, cuando Tsuna le afirmo querer ser el primer jefe del neo Vongola.

No obedecería al castaño, pero lo complacería en cuidar la ciudad, se lo debía de cuando le salvo la vida, y si bien no había jurado lealtad al cielo con sus palabras, mentalmente si lo hizo, se prometió a si mismo que no lo abandonaría.

Le tomo mucho tiempo, pero entendió el por que Nono adoptó a Xanxus, también el por qué cuando lo vio congelarlo su amigo sufrió tanto.

El hitman saltó hacia dentro mientras veía a Nana sonreír en la dirección donde se fue Tsuna. "Se parece demasiado a su padre" escucho decir, pero Reborn le miro con una pequeña sonrisa, de esas que la mujer era capaz de identificar.

"No mamma, el es mucho mejor que su padre"


Tsuna aprovechó para visitar tanto a Takeshi como a Hayato, lamentablemente no los encontró por en sus casas, pensó que seguramente su lluvia estaría jugando beisbol con los chicos de secundaria y que su tormenta estaría en casa de Irie, habían encontrado una energía extraña en Italia, y llevaban un buen tiempo discutiendo sobre su procedencia.

Su suspiro se sincroniza con su salida de Nanimori, le sorprende que los policías no le frenen, aun recordaba la única vez que salió en la moto, cuando le hicieron probarla en Italia los policías lo pararon casi de inmediato, aunque claro, ahora no parecía un niño pequeño, gracias al entrenamiento había crecido unos centímetros y por alguna razón dentro suyo sentía algo que también influía en él, pero no sabía qué.

Tan concentrado estaba en su camino que apenas se dio cuenta cuando llego a Kuoh, sacando su teléfono verificó la localidad de su nuevo hogar para empezar a dirigirse al sitio.

Llegando al sitio se sorprendió ver a una pareja familiar afuera de la casa vecina, sorprendido se les acerca.

"Hola señor y señora Hyodo" saluda con una sonrisa, sin quitarse el casco, causando una confusión en la cara de las personas mayores, al darse cuenta Tsuna se disculpo y se sacó el casco.

"¿Tsuna?" Preguntó la señora, para confirmar si era el mismo niño que conocieron, al recibir una afirmación de parte del castaño sonrió con euforia. "Dios mío, estas tan grande. ¿Cuántos años que no te vemos? ¿6?" continuo, la señora recuerda con ternura al niño, era tan torpe que te daban ganas de protegerlo.

"Hombre, tanto tiempo chico" con una sonrisa Goro Hyodo le golpeó la espalda amistosamente, mientras admiraba la motocicleta del Vongola. "¿Aun pasa lejos de casa la mayoría del tiempo?" pregunta, volviendo con su esposa mientras Tsuna le contestaba. "Issei está en casa de un amigo, que lastima, le habría encantado verte"

"¿Siquiera me recuerda?" Dice Tsuna con un tono bromista, los conocía muy bien y se sentía muy cómodo con ellos, al ver que no eran para nada diferentes a como el los recuerda, quizás eran más amables.

Mientras los tres conversaban Issei se encontraba en casa de Motohama, ambos se encontraban conversando tranquilamente sobre el futuro, si bien junto con Matsuda eran sus mejores amigos parecía ser que el de lentes lo comprendía mejor.

"¿Así que tu amiga de la infancia vuelve a la ciudad después de tanto tiempo?" Motohama le preguntó, mas como una afirmación que como una duda. "¿Estas seguro que no era hombre? Digo, cuando eras pequeño no sabias diferenciar de un chico y una chica" Dijo con una sonrisa burlesca al chico, la cual desapareció al ver la cara del castaño.

"¿En realidad?" Comenzó Issei mientras comenzaba a recordar. "No estoy muy seguro, aunque en realidad espero que si" Comento mientras reía, nunca se aprendió el nombre completo de Tsuna, pero recordaba llamarle así.

Siguieron conversando hasta que el castaño mas alto recibió una llamada, al revisar el teléfono se dio cuenta que su madre le llamada, se disculpo con el de lentes y salió de la habitación.

"¿Hola?" Pregunto, su teléfono a veces fallaba y no escuchaba las llamadas. "¿Qué paso?" Era raro que le llamara así repentinamente tan temprano, cuando lo hacia era por que algo había pasado.

"Hijo, no adivinaras quien vino para saludar y será nuestro nuevo vecino" Aquel tono de voz alegre implicaba algo bueno, muy bueno. "Antes de que digas nada, quien vino fue Tsuna" Aquello sorprendió al muchacho, por lo que inmediatamente entro en la habitación y tomar sus cosas.

"Voy para allá mamá" Se despide mientras sale de la pieza. "Nos vemos en la escuela Motohama" Y con muchos ánimos partió, emocionado para encontrarse con aquella amistad de la infancia, y esperando que realmente fuera una chica y que estuviera bien desarrollada.

En su bicicleta el menor de los Hyodo sonreía de forma pervertida esperando encontrarse con Tsuna, imaginando todo tipo de escenarios.

Aquella sonrisa se apago al ver a un castaño parado fuera de su casa, se dio cuenta inmediatamente que aquel castaño era Tsuna, y como no hacerlo, si esa cabellera le era inconfundible, aún así, contento de ver a un amigo de la infancia.

"¡Mamá, papá!" Grito acercándose, con la mano levantada, al ver que el chico que identificó como su amigo también se daba vuelta freno la bici y se bajo. "¡Tsuna! Tanto tiempo"

Tsuna al verlo se sorprendió, llegó inesperadamente rápido, nunca espero que alguien que lo conociera del pasado estaría tan emocionado de verlo nuevamente, pero como le había enseñado Reborn ocultó su sorpresa y sonrió.

"Que onda Ise" Dice tranquilamente mientras levanta la mano sonriendo.

Issei estaba emocionado, si bien era cierto que no resultó ser una chica, aun estaba muy emocionado de encontrarse con aquel castaño, le había extrañado mucho, tenía muchas cosas que contarle y esperaba que el chico también.