Motohama vio partir a su amigo con una sonrisa preocupada, nunca lo había visto desmayarse, nunca había visto a nadie desmayarse en realidad, pero le preocupaba que su amigo estuviera realmente, solo que queda confiar en él y que realmente está bien.

"Ise nunca cambiará" Dijo resignado, mirando a su amigo partir por la ventana. "Espero que realmente haya sido un golpe de calor y no algo más".

Mientras miraba su teléfono comenzó a sonar, su mirada se transformó en una muy seria al reconocer el número, rápidamente cerro la ventana y la cortina, trago su saliva y contestó, nervioso.

"Se acaba de ir" Su rostro paso a uno nervioso, preocupado, cerraba la puerta de su habitación con llave mientras seguía hablando. "No lo sé, no hay muestras de nada, absolutamente nada señora"

La preocupación en la cara del chico aumentaba a cada palabra que escuchaba desde el aparato electrónico, hecho una última mirada hacia donde Issei se había ido, ya no se veía al muchacho, sin embargo, si uno se fijaba bien se lograba ver una sombra observando la dirección que había tomado el Hyodo.

"Maldición, parece que me voy a meter en algo muy grande" Murmuro mientras cortaba la llamada, al volver a mirar al sitio ya no se lograba ver nada, solo un poco de polvo cayendo al suelo.


Bajándose de la bicicleta se acerca a su amigo castaño, emocionado, tanto tiempo sin verlo que casi no lo reconoce, solo lo hizo por esa inconfundible cabellera, la cual desafiaba la gravedad y aunque ahora era un poco menos que en su niñez seguía igual.

Al estar enfrente lo abraza, el cual es castaño menor acepto gustoso, sus padres observaban la interacción entre ambos adolescentes contentos, esperaban que el castaño pudiera volverlo al camino correcto, se habían dado cuenta de la influencia que su abuelo tenía en su hijo y no ayudaba que sus dos únicos amigos en la academia fueran unos pervertidos totales.

Miki Hyodo realmente esperaba aquello, amaba a su hijo y si bien ella sabia que el era un joven de muy buen corazón el hecho de que se estaba convirtiendo en un pervertido no le agradaba para nada, mientras que el joven Sawada era un caballero, ella estaba segura que su hijo sería influenciado rápidamente por el hijo de Nana.

"Sera mejor que pasen" Dijo cuando los dos castaños se separaron, mientras su esposo entraba a la casa.

Issei sonrió e iba a guardar su bicicleta antes de entrar, pero al ver a Tsuna se sorprendió cuando vio que este tomaba la motocicleta estacionada en la calle y comenzaba a entrarla.

"Hable con Tsuna hijo y por hoy se quedará aquí, no te molesta compartir habitación con el ¿Verdad?" La señora Hyodo sonrió cuando vio a su hijo negar la cabeza mientras observaba la motocicleta del castaño.

Aquello les había sorprendido, pero al mismo tiempo alegrado, si el chico tenía una motocicleta y una licencia, se habían asegurado de que la tuviera, quería decir que ya no era tan torpe.

Al guardar la motocicleta Issei espero al Vongola mientras en su mente se formulaban un montón de preguntas, pero antes de que pudiera hacer si quiera una Tsuna le miro con una sonrisa "Si Ise, tengo una moto, la sé conducir, tengo licencia y no soy torpe, al menos no tanto"

Aquello hizo que el mayor le devolviera la sonrisa mientras le esperaba para entrar, pero el joven le dijo que entrara, tenía una llamada que hacer, a lo que Issei afirmó y entró a la casa.

"¿Hola?" Preguntó Tsuna cuando vio que le contestaron el teléfono. "Si soy yo, llegue bien, esta noche me quedaré aquí en Kuoh, pero mañana manda a los chicos y todas las cosas de la mudanza Grazie Rinato"

Tsuna cortó de inmediato y entró, sonriendo, amaba molestar a su tutor con aquel nombre y sabía que no le haría nada ahora que ya no iba a estar cerca de él, disfrutaría cada momento lejos del espartano, le quería como un segundo padre, pero odiaba sus métodos de entrenamientos.

Al entrar observo la interacción entre los Hyodo, la mujer preparaba la comida mientras el hijo le ayudaba y el padre colocaba la mesa, eran una familia muy unida, casi tanto como la suya.

"Ise, querido, ¿Por qué no vas con Tsuna a comprar algunas cosas que me faltan para la cena?" La mujer pregunta a su hijo mientras sacaba dinero de su billetera.

La mujer sabía que realmente no le faltaba nada, pero siendo tanto ella como su esposo unos adultos sería un poco incomodo si saliesen ciertos temas por ahora, recién ven al castaño después de años y sabe que el chico se sentiría más cómodo hablando con su hijo.

Anotó un par de cosas que podrían encontrar en una tienda de conveniencia y se lo paso junto con el dinero al castaño mayor, el cual lo recibía gustosamente y salía de la casa con el castaño menor.

"Creo que no nos faltaba nada querida, hicimos las compras hace unos días" Dijo su esposo una vez que los adolescentes salieran de la casa, causando que Miki se palmeara la cara al ver lo idiota que podía llegar a ser su esposo, ojalá su hijo no sea tan denso en un futuro.

Por su parte los adolescentes caminaban por la calle, ambos contando sobre sus vidas al desde que se separaron como cualquier adolescente, a Tsuna eso le encantaba, le permitía olvidarse de todo el asunto sobre la mafia.

"Y así fue como…" Issei se silenció de repente, confundiendo a Tsuna, pues su amigo estaba muy emocionado hablando, al verlo se dio cuenta que estaba mirando hacia el frente, al hacerlo se dio cuenta de la presencia de dos chicas muy voluptuosas.

Una de ellas era pelirroja y si Tsuna tenía que adivinar era de algún país de Europa, un cuerpo realmente atractivo y unos extraños ojos azules los cuales les llamaron la atención, por la otra parte estaba una chica pelinegra, rasgos claramente japoneses, con un cuerpo que no tenia nada que envidiarle al de la pelirroja y unos ojos violetas igualmente llamativos.

Sin embargo, lo que más llamó la atención de Tsuna no fue nada de eso, fue la energía que estas chicas emitían, era una energía que le era completamente desconocida, similar pero muy diferente a las llamas de la última voluntad, incluso las relacionaría con las llamas de la tierra, pero eso era imposible, solamente existían siete y eran de la familia de Emma.

Aquello hizo a Tsuna colocarse en guardia, preparado en caso de que algo pasara, nunca se le había ocurrido que pudiera haber enemigos en Kuoh, al ver que las chicas comenzaban a mirar hacia todos lados se dio cuenta que está dejando salir un poco de sus llamas, se relaja un poco, evitando llamar la atención de las chicas.

Por su parte ambas chicas se encontraban preocupadas, una energía que no era demoniaca había aparecido de la nada, similar a la celestial, pero diferente al mismo tiempo, además que venía de todos lados, no de una parte en específico, ambas eran demonios, Rias Gremory tenía su orgullo y que alguien, presuntamente un ángel, se halla metido en su territorio sin avisar ni nada se lo hería.

Akeno Himejima por su parte intento mantenerse calmada, aquella energía le era familiar por alguna razón, sabía que no era de un ángel o un caído, ella reconocería esa energía de inmediato, al ser más sensible que su Rey a la energía en general comenzó a identificar de donde provenía, pero no pudo hacerlo al sentir que esta misteriosa energía desaparecía.

Ambas preocupadas siguieron su camino, pasando al lado de ambos castaños, siendo seguidas por la mirada de ambos. "Rias… ¿Viste la forma en que nos veía el más pequeño?"

"Si" Contesto la pelirroja, algo alejadas ambas chicas ya de los castaños. "Era extraño, como si nos analizara y desconfiara totalmente… ¿No crees que de él provenía aquella energía?" Ahora preguntó, mientras su reina asentía, y para la Gremory que su reina le dijese qué si solo se lo confirmaba, aquel castaño no era un humano, al menos no uno corriente.

En ese mismo momento Issei salía de su estupor, sonrojándose mientras recordaba a ambas chicas, al ver esto Tsuna sonrió, decidido a burlarse de su amigo.

"Así que…" Comenzó, Issei sintió un pequeño escalofrío en cuanto escucho al Vongola comenzar a hablar. "Ya no eres el Ise que decía que las niñas eran un enemigo por lo que veo, como creciste niño" Dice burlesco el castaño menor "Dos chicas hermosas pasan y tú te quedas completamente embobado"

Issei se sonrojo ante lo dicho por su amigo, mientras desviaba la mirada. "No sé de qué hablas Tsuna…"

Iba a continuar burlándose hasta que recibió una llamada, al revisar la pantalla su rostro cambió a uno más serio, sin ser notado por su amigo. "Lo siento Issei, vas a tener que comprar solo, tengo una llamada urgente"

Aquello sorprendió al castaño mayor, sin embargo, simplemente lo acepto y entro a la tienda de conveniencia.

"Cosa vuoi Squalo" Con una apariencia tranquila, su voz sonaba relajada, pero el otro lado sabía perfectamente que no era así, aquel chico podía llegar a ser peor que su jefe si se le acababa la paciencia. "Se non è niente di importante, riaggiancio la chiamata"

El joven Vongola había dejado en claro que durante esa semana no quería ser molestado, por nada ni por nadie y su paz ya había sido perturbada por dos energías completamente extrañas, sin embargo, mientras escuchaba lo dicho por el otro lado su semblante paso a uno más relajado.

"Solo quello?" Pregunta ahora divertido Tsuna. "Dì a Gamma di sistemare il suo casino, non ho tempo per sistemare io" Tsuna se había calmado bastante ya, y estaba seguro que su amigo iba a salir de la tienda ya, por lo que "amablemente" corto la llamada y entro el local nuevamente.

Issei estaba recién entrando a la fila, Tsuna suspiró, su llamada duró un poco más de lo que el pensó que duraría, el mayor al verle mostro una sonrisa mientras sacudía la mano y se le caían un par de cosas, causando una risa no solo en el mafioso, si no también en una chica que apareció detrás de Issei.

"Vaya, y yo que pensé que estabas interesado en las mujeres Ise" Dijo la chica, poseía un pelo castaño y unos interesantes ojos dorados, Tsuna por un momento dudó que fuera japonesa, pero ignoro ese hecho, el era la primera persona en estar junto a extranjeros.

Observo como el castaño mayor se daba la vuelta para gruñirle algo en voz baja a la chica, una amiga, supuso el joven león, se acerco con una sonrisa y recogió las cosas que se cayeron.

"Un gusto, debes una amiga de Issei, me llamo Tsunadoshi Sadawa, un placer" Dice, al mismo instante que lo dice se tapa la boca, dándose cuenta que se equivocó. "Tsunayoshi Sawada, perdón" Y pensar que por un momento realmente sintió que se había alejado por completo de su torpeza.

La chica al verlo ajusto los lentes que poseía, mientras lo inspeccionaba de arriba hacia abajo. "¿Seguro eres amigo de este Ise?" Dice la niña, con un tono curioso en su voz. "¿No se supone que todos los amigos de este bastardo eran pervertidos?" Aquello sorprendió a Tsuna al mismo tiempo que se giraba para ver a un Issei un tanto molesto maldiciendo a la castaña.

"Que tenga amigos pervertidos no quiere decir que todos lo sean cuatro ojos" Aquello causó que la chica diera una gran carcajada, mientras que Tsuna comenzaba a darse una pequeña idea ante lo que está sucediendo.

"Issei…" Tsuna comenzó, con un destello malicioso en sus ojos, el nombrado sintió escalofríos en cuanto escuchó la voz del Vongola. "Así que tenías novia y no dijiste nada, y yo que pensé por la forma en que te quedaste embobado por las chicas de antes estabas soltero" Aquello no solo causo un pequeño sonrojo en Issei, si no que la castaña también se sonrojó, solo que ella tuvo uno incluso mayor.

"Lo siento dulzura, soy demasiado para este pervertido" Comentó la chica, mientras ocultaba su sonrojo con una sonrisa burlesca, por su parte Issei simplemente se mantuvo callado, aunque Tsuno sintió que el chico tenía una pizca de tristeza dentro suyo.

Al ver esto Tsuna simplemente sonrió, ahora veía por qué Reborn amaba molestarlo, era jodidamente divertido molestar a otras personas, mas cuando había estos enredos, oh diablos si, amará estar en esta ciudad si eso implica que puede molestar a su amigo y a la chica.

"¿En serio?" El castaño mayor comenzaba a preocuparse mientras se daba cuenta de la personalidad algo retorcida de su amigo. "Entonces señorita que es demasiado para Issei, ¿Cual es su nombre? ¿Cuatro ojos Hyodo?" Sonrió al ver la reacción de ambos jóvenes.

Issei se contuvo una carcajada, sin darle importancia al apellido usado por el chico, era pervertido, pero no tonto, sabía que estaba burlándose de ambos y que seguramente si se reía le caería algo peor, aunque la chica por su parte tenia un fuerte sonrojo, ya sea vergüenza, timidez, enojo o todos ellos.

"Bien Tsunadoshi" Dijo la chica formando una sonrisa hacia el chico. "Soy Aika Kiryuu, puedes llamarme Aika si es que no te da vergüenza llamar por el nombre a una dama" La chica comenzaba a armar un plan para vengarse del castaño, esperaba que fuera a la academia Kuoh, ya interrogaría a Issei después.

"Un gusto Aika Hyodo" Sonrió el Vongola, el chico sabía en que se metía, pero no le importaba, nada es peor que un entrenamiento de Reborn, y cualquier cosa podía devolverla a una mayor potencia.

Issei veía todo con nerviosismo, juraba ver detrás de Tsuna un Leon de fuego y detrás de Aika un gran dragón anaranjado, algo desesperado para calmar la situación se para y les dice a sus dos amigos "Chicos, no armemos una escena en medio de la tienda"

Ambos adolescentes miraron al castaño, quien se encontraba aún más nervioso, aquel león y aquel dragón ahora lo miraban a él y no tenía ni la menor idea de que hacer, en ese mismo momento se arrepintió de haber abierto la boca.

"Tienes razón Ise" Habló la chica primero. "No me tengo por que rebajar a alguien menor que yo" Terminó con una sonrisa mientras se iba.

El castaño le siguió la mirada mientras la chica se alejaba. "Si que te tiene mal ¿No Ise?" pregunta de repente Tsuna, a lo que el mayor simplemente se sonrojo y le dijo que no hablara tonterías.

El camino de vuelta a casa fue muy silencioso por parte de ambos, Issei parecía perdido en sus pensamientos, mientras que Tsuna estaba pensando en la llamada, a pesar de lo que había dicho no podía evitar preocuparse, por mucho que lo molestarán el seguía siendo el futuro jefe de la familia y tenía que estar ahí sí o sí.

Ahora, también le agradecía a Reborn que desde que le dijo que quería empezar a desarrollarse por si solo la cantidad de trabajo que le manda es menor de lo normal, lo cual lo alivia al mismo tiempo que le preocupa, siendo como es su tutor que sea tan amable solo quiere decir que está planeando algo, y nunca sucede nada bueno cuando Reborn es quien lo planea.

Al llegar a casa Issei se preocupó al ver a un delincuente fuera de su casa, cabello plateado y se encontraba fumando un cigarro, sus manos estaban en sus bolsillos y tenía puestos unos audífonos color negro con rojo los cuales tenían una calavera en medio.

Por su parte Tsuna se sorprendió al ver a su tormenta en Kuoh, ya que pensó que no llegaría ese día, pero no le molestó, con una sonrisa se le acercó, con cuidado. Issei se sorprendió al ver a Tsuna acercarse a tal delincuente, tembló por su amigo, no parecía tener mucha fuerza, pero con esa sonrisa no creyó que fuera a pelear, la forma en que lo ve es más como un amigo.

Issei se calmó un poco, hasta que un pequeño pensamiento se le cruzó por la cabeza.

¿Era Tsuna un delincuente?

Lo veía difícil, con la personalidad del muchacho, pero no imposible, o que al menos se hubiese involucrado en algo así, con la forma que se comportó ese día con Aika, parecía que detrás de su sonrisa había algo más.

Iba a hablarle a Tsuna cuando vio a dos personas salir de su casa, un joven pelinegro, alto y un poco más moreno, junto con una chica de un curioso cabello purpura y un parche tapando el ojo derecho.

"¡Tsuna!" Escuchó gritar al pelinegro, mientras con una sonrisa se acercaba a su amigo, le chica por su parte se le acercó en silencio.

"¡Yamamoto! ¡Chrome!" Contesto sonriente el joven, mientras que el delincuente se sacaba los auriculares y se le acercaba. "No pensé que llegarían hoy, lo mismo va para ti Gokudera" Añadió mientras veía al peliplateado, el cual parece algo arrepentido. "Pensé que me dejaron tirado cuando no pude encontrar a ninguno en la mañana".

Los cuatro jóvenes siguieron conversando, Issei se quedó mirando la escena, sin entender mucho que había pasado, todo lo que pudo entender es que ellos tres eran los chicos con los que Tsuna estaría viviendo en la casa de al lado y que parece que Tsuna se había ido antes que ellos.

Se les acerco a hablarles, pero su madre salió de la casa, con una sonrisa "Issei, Tsuna, veo que ya llegaron, pasen a dejar las cosas que compraron, después pueden salir nuevamente".

Tsuna miro a Issei y sonrió, mientras se disculpaba con sus amigos y entraba a la casa con él.

"Te los presentaré luego" Comentó mientras entraban a la casa. "No son malas personas, así que tranquilo".

A pesar de lo dicho por su amigo Issei no pudo tranquilizarse para nada, algo dentro de el le advertía de esas personas, sin embargo, el castaño creía en su amigo, el pequeño castaño tenía excelentes habilidades para encontrar a quienes eran buenas personas cuando era pequeño y seguramente ahora esa habilidad sería aún mejor.

Una vez dejaron las cosas Tsuna salió mientras Issei se quedó dentro de la casa, dejaría que se pusiera al día con sus amigos, mientras les preguntaría a sus padres sobre los amigos del chico. "Madre, ¿qué opinas de los amigos de Tsuna?" dudoso se acerco a su mamá, mientras esta le miraba algo confundida.

"¿De que hablas?" Miki no entendió la pregunta de su hijo, Issei sabía identificar a las buenas personas, incluso mejor que ella, pero si dudaba algo, ella solo podía tranquilizarlo, a primera vista ella también se sintió intimidada. "Son un amor, especialmente ese chico ¿Gokudera?, el chico de pelo plateado que se quedo afuera, es un como un Tsundere" Explicó la mujer con una sonrisa, tranquilizando un poco a su hijo.

Al escuchar esto Issei se relajó, ahora decidido salió para conocer a los amigos de su amigo, al verlos afuero se acerco a Tsuna con una sonrisa tímida, este al verlo sonrió y se colocó a su lado.

"Chicos, le presento a Issei Hyodo, el es mi primer amigo de la infancia" Dijo con una sonrisa, mientras sacaba su teléfono y sacaba una foto. "Nosotros tres éramos inseparables de pequeños junto con Shido".

Tanto el moreno como la chica del parche sonrieron, mientras que el peli plata solo lo miro aprobatoriamente. "Soy Takeshi Yamamoto, un gusto" Dijo el primero sonriente, Issei se dio cuenta de inmediato de la gran aura de chico popular que tenía, pero de alguna forma le tranquilizaba su presencia.

"Soy Hayato Gokudera" Dijo cortante el chico de aspecto de delincuente, mientras miraba hacía otro lado.

"¿Conoces a Hachicko?" Escucha susurrar a Tsuna, a lo que asiente a la pregunta. "El es su versión humana, la persona más fiel que conocerás en tu vida". Finalizó con una sonrisa.

"Soy Chrome Dokuro…" Ahora fue el turno de la chica de hablar, mientras se aferraba al polerón que se encontraba utilizando Tsuna, parecía mas animada cuando la vio hablando antes de que llegara, parece que era tímida y que tendría que ganarse su confianza.

Siguieron hablando hasta que su madre le llamo para que fueran cenar, aunque Tsuna y sus amigos se negaron, al parecer Gokudera había investigado tiendas de comida con entregas a domicilio en la ciudad y había pedido unas pizzas para que pudieran terminar bien con la mudanza ese día.

Una vez se despidieron Issei fue a sentarse a la mesa, sus padres lo miraban sonrientes, su hijo mostraba una sonrisa que llevaban mucho tiempo sin ver, el castaño por su parte nunca se sintió tan bien después de conocer a gente nueva, algo en ellos le parecía muy relajante, especialmente por parte del moreno más alto.

"Y dime querido, ¿Qué te parecieron los amigos de Tsuna?" Le pregunta su madre, contento comienza a contarles distintas cosas de las que hablaron, pasando toda la cena hasta que terminaron y Issei se fue a bañar.

Dentro de la tina Issei estaba jugueteando con su celular, hasta que de la nada le llega un mensaje de su amiga y gran enemiga Aika Kiryu, pidiendo que fuera a encontrarse con ella al día siguiente, algo que el realmente no esperaba, pues llevaban todo el año sin hablar correctamente, y el no quería que la confundieran con su amiga y la marginaran por eso, ya tenía mala fama por juntarse con el dúo mas pervertido de la academia y no quería que pensaran mal de ella.

A pesar de todo le respondió que si a la chica, incluso si no quería que los vieran juntos o que la marginaran el era incapaz de negarle algo a ella, no sabía la razón, pero era la única persona en el mundo a la cual el era completamente incapaz de decirle que no, aunque ahora creía que Tsuna se podría añadir a esa lista.

Por su parte los Vongola se encontraban disfrutando de las pizzas, la tormenta había exagerado otra vez en el pedido, en vez de pedir solamente dos pizzas familiares como Tsuna pensó que haría, pidió cincuenta pizzas, en momentos como ese Tsuna solamente podía reírse de las ocurrencias de su amigo, y llorar por tener que pagar eso de su cuenta, aunque su amigo dijo que le ayudaría a pagar.

Lamentablemente a las 6 pizzas ya estaban completamente llenos, menos Tsuna, quien por alguna razón desde que llegó a Kuoh se ha encontrado mucho mas hambriento de lo normal, aunque sospecha que todo comenzó cuando se encontró con esas dos chicas y su energía extraña.

Decididos a no desperdiciar comida dejaron congelando las cuarenta y tres pizzas que quedaron, sabiendo que con las llamas de Tsuna podrían volverlas al punto originar fácilmente. Todos se fueron a dormir, el cielo aprovechó antes de dormir de mandarle a su amigo un mensaje por su celular.

"Creo que se me olvidó mencionártelo, a partir de este año iremos a la academia Kuoh"


All right, aquí esta la tercera parte, un poco mas corta que la anterior, cuando la estaba escribiendo no tenía mucho tiempo, actualmente tampoco tengo tanto tiempo, pero estoy trabajando en el capitulo 4 para subirlo tanto en wattpad como aquí, aunque tengo planeado subirlo primero en la aplicación naranja, después de unas semanas lo subiré aquí, o a lo mejor para navidad, no estoy seguro.

Sin mas que decir me despido, hasta otra, see ya.