Fic

Historias de Albert y Candy

Si tú no estás aquí

Por Mayra Exitosa

Candy sentía que se iba con el movimiento de la lancha, pero su hijo estaba aún unido a ella con el cordón umbilical. Al haber sido cubiertos los trasladaron casi de inmediato, ella ya no sentía más fuerzas, pero ajustaba a su pequeño que había estado expuesto mientras lo tomaba para sacarlo de su cuerpo. Por suerte tenía sus conocimientos de enfermería que la ayudaban a saber un poco de lo que estaba pasando a su cuerpo.

Su mente comenzó a divagar en el amor que Albert le daba cuando estaban juntos, en su confianza infinita que se fue mermando con la llegada de su prima Sara y su tía Elroy. Las dos habían puesto el grito en el cielo con su regreso de la maravillosa luna de miel que habían pasado, dos hermosos años y los dejo ir solo por un tonto malentendido, tenía que volver con él y decirle que era padre, que le hiciera pruebas a su hijo, pero que no lo abandonará porque ella, tenía muy mala suerte, desde que nació se quedó solita, no podía con el amor de los hombres, muchos solo querían una pasión fugaz, el médico era igual, primero unión libre y después quizás matrimonio, mientras que Albert le ofreció confiadamente la luna y las estrellas, todas se las dio, porque su amor era increíble, si estaba enfurecido fue porque la vida así lo trató, sus exparejas o exnovias solo querían su dinero y el amor dependía del monto del cheque. Ella no iba a permitir ser igual, lo amaba y lo seguiría amando por la eternidad, no había nadie que estuviera cercana a ella con un lazo de sangre, pero con él, nuestro hijo no le faltaría nada, su padre lo amaría por siempre, lo vería como lo hacía con sus sobrinos a los que guío y envío a estudios de calidad que los forjará en los hombres de bien en los que se convirtieron y eso lo deseaba también para su pequeño, que por estar lejos de su padre había nacido en una tabla, pendiendo su vida de ser terminada apenas saliendo a respirar. - ¡mi bebé! ¡mi bebé! gemía llorando lo que la devolvía a donde ahora se hallaba.

-si preciosa es tuyo, pero vamos a cortarle el cordón umbilical y lo limpiaremos, tiene hambre y ya está llorando con esos enormes pulmones que está volviendo locos a todos los hombres que esperan afuera. La mujer mayor la miraba con ternura, le estaba cosiendo parte de su cuerpo, al parecer se había desgarrado por sacar a su hijo y ella no sentía nada, solo deseaba cuidar y ayudarlo a vivir, no quería abandonarlo para que no fuera como ella, una más en un orfanato.

-Mi señora bonita, te han traído regalos todos los hombres que deseaban rescatarte de ese río, ahora eres noticia internacional, un rayo de esperanza para los que perdieron a sus familiares en esa inundación. - ¿noticia? pero...

Los hombres que habían estado en su auxilio llegaron con cajas de leche y pañales, ropas de niño y flores, se presentaban con ella angustiados por no haberla ayudado más, el pequeño estaba en su costado dormido con la boquita abierta y cerca de su pecho, el cual yacía cubierto para que no la vieran, mas ahí era donde se había servido a sus anchas el pequeño bribón, mientras ella dormía y pensaba en su padre.

- ¿cómo se llamará? Los hombres le mencionaban sus nombres y algunos hasta el significado, le daban regalos y mostraban lo que le habían comprado. - Mi hijo se llamará William como su padre y su abuelo. Los rescatistas y militares se vieron entre sí, nadie quiso ahondar en esos detalles, para no ponerla triste, quizás su esposo y su abuelo ya no estaban, pero ahora ella tendría a su hijo, por lo que todos le comentaban los hechos de haber sido gravada por varios ángulos, el principal video fue el del camión, pero había otros que grabaron desde el helicóptero y la lancha que llegó cuando ya estaba saliendo el pequeño William.

En las oficinas todos los Andrew estaban asustados trasladándose hacia Tennessee donde el hijo de William Andrew había nacido en un río de basura y desechos por la gran inundación que fue mostrada por todos lados en las noticias desde que la joven sobreviviente madre primeriza se había desgarrado, sacrificando su dolor para sacar y salvar a su hijo, con los movimientos que se vio obligada por salir de una casa que se llevó el río, se adelantó una semana la llegada de su bebé de casi cuatro kilos, sano y fuerte se hallaba en un centro de resguardo para damnificados del huracán que afecto a muchos ciudadanos del estado. William veía en su jet privado de nuevo el vídeo donde la elevaban a ella y a su hijo con el cordón umbilical unido mostrándose cuál recién salido de su madre y enseñando a la cámara que era un niño.

- ¿lo viste Anthony? ¡Es mi hijo! Y ella está muy mal. Decía William con un aspecto bastante preocupado, su sobrino no lo dejaba solo, en constante angustia porque casi no comía y lo obligaba a hacerlo. Animando de no dejarse vencer. - En el vídeo se ve que no puede negar que es uno de nosotros tío, muy claro que tenemos otro Andrew en la familia, lo que me preocupa es tu esposa, que dicen que se desgarro y tuvieron que coser para que dejara de sangrar. - No pude dormir nada, sabiendo que todo esto es mi culpa. - No tío, hubo muchos factores que estaban en tu contra, no puedo creer que mi tía abuela haya sido capaz de tantas bajezas con tal de deshacerse de tu esposa. También Archie investigo sobre lo que tramaban y tal vez no lo sepas, pero hasta buscaron a un vaquero con el que se le había visto a tu esposa antes y le ofrecieron dinero para que se la llevará. - ¿que? - Tío, el vaquero es Thomas Stevens, un hombre que al igual que tú esposa vivió en el mismo orfanato, el busco a Candy para advertirle, pero ella se rio y no lo tomó en serio, considera a Tom su hermano mayor.

El llanto brotaba de su rostro demacrado, del más reciente padre que aún no estaba con su amada quién había sido víctima de sus celos infundados y su desprecio, cuando ella ignoraba realmente lo que estaba sucediendo.

El dolor lo hacía divagar en recuerdos de pasión y sonrisas de su esposa, quién le había devuelto la fe en el amor verdadero desde que la hizo suya, casarse como un loco por amor, jamás lo habría creído posible hasta que ella apareció en su vida, perderla fue la mayor estupidez que hubiera hecho ante el dolor de su supuesta infidelidad, pues con ella se fue el deseo y las ganas de vivir, ahora verla en ese vídeo luchando por balancearse y dar su vida por el hijo que salía de su vientre aferrándose a ella gritando desnudo con sangre llorando por respirar y conocer a la mejor mujer del mundo, su madre. Quién con todo el dolor que le infringió dar a luz, no se dejó vencer. -¡Candy mi Candy!

Continuará...


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Un Abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa