Los hombres que dispararon hacia el grupo de preventivos volvieron a disparar al aire al ver que no pudieron acercarse a su objetivo. Varios civiles fueron alcanzados por las balas generando un ambiente de gritos y caos afuera del cementerio. Se escucharon pasos por la calle, frenadas de vehículos e incluso una colisión ocasionada por el escape de los fugitivos.

Trowa fue persiguiéndolos acompañado de Quatre y Sally, mientras que Duo se acercaba al camión dónde abajo estaban escondidos Heero y Relena. Ella seguía resguardada en los brazos del piloto, tuvo la intención de acercarse a la acera cuando todo se sintió más calmado, pero él susurró " quédate conmigo". La joven asintió tratando de guardar compostura ante la cercanía con él.

Ambos esperaron el visto bueno de Duo, una vez revisó el perímetro, éste ofreció su mano a la viceministra. Salió empapada y con su capa enlodada, seguida por Heero, que con carácter defensivo se puso en acción. Relena advirtió del alcance se los impactos de balas a su alrededor. Tres en la carga del camión y otros en personas que yacían en medio de la calle.

- ¡Duo, cúbreme las espaldas, sacaré a Relena de aquí en mi moto!

Heero invadió el espacio personal de la chica. En un segundo se quitó su chaqueta para cubrirle su cabeza y el rostro con el objetivo de que nadie la reconociera. La llevó contra su pecho y la guió rápidamente por la vereda. Relena agradeció estar tapada para que nadie viera su incomodidad por la cercanía. Ella solo pudo ver el suelo mojado, los charcos y los zapatos de él enlodados. La lluvia volvía a imponerse en aquel atardecer en la colonia L5.

De pronto escuchó el sonido de un teléfono, un par de monosílabos de parte de Duo y la siguiente indicación:

- Quatre dice que la llevemos a su hotel, es lo más seguro por ahora en este lugar.

Heero divisó su motocicleta deportiva a media manzana de distancia. Apuró el paso. Una vez ahí descubrió a Relena para inmediatamente tomar su casco del manubrio y ponérselo. Sus miradas se encontraron.

- Nos veremos en el hotel Winner princesa - comentó serio Duo mientras la ayudaba a subirse a la moto.

- Escucha Relena - ordenó Heero encendiendo el motor y subiendo - aceleraré rápidamente, tienes que afirmarte fuerte de mi ¿quedó claro?

Ella asintió. Heero salió rápidamente del estacionamiento advirtiendo que la joven se apegaba a su torso. Cruzaron las calles atiborradas de autos por ser la hora de más tránsito. Él volvió a acelerar para esquivar camiones y largas filas de atochamiento que se producían en la gran avenida, cruzaron semáforos con luces rojas, charcos e incluso calles de alta concurrencia en medio de una tarde noche que helaba. Las gotas se hacían sentir en sus cuerpos que estaban completamente empapados por la velocidad.

Heero quería sacar a Relena de la vulnerabilidad lo antes posible, metiéndose entre los vehículos que los rodeaban. Fue en ese momento cuando el preventivo miró el retrovisor dando cuenta de algo. Un auto gris los estaba siguiendo hace varios minutos atrás lo que levantó su sospecha. Debían salir del camino prontamente porque en caso de una nueva balacera estarían sin defensa.

-Relena, sujétate fuerte.

Heero percibió la presión de los brazos de Relena sobre su abdomen. Lo sostenía con fuerza y más confianza, lo que arrancó una leve sonrisa en él. La miró de reojo, advirtiendo que ella comenzaba tiritar. No era para menos, no estaban preparados para andar a esa velocidad y menos en un dia tan frío bajo la lluvia. Salieron de las calles principales para ir por callejones como atajo. Volvió a mirar el retrovisor para asegurar que ya no los seguían. No vio el vehículo esta vez. Prontamente comenzó a sentir que sus nudillos empezaban a congelarse, debían bajar la velocidad o los dos terminarían con principios de hipotermia.

- Ya queda poco - dijo tratando de alentarla.

- ¡Hm! - asintió ella apegándose.

Luego de cruzar un puente, la torre del centro de negocios Winner se vio a la distancia. Ese lugar tenía un hotel de cinco estrellas como epicentro que albergaba a grandes magnates de los negocios. Su pared revestida de cristales lo hacia ver como el edificio más moderno de la ciudad, y por cierto de los más seguros.

Heero se fue acercando a la entrada principal dónde estaban apostados los botones y recepción. Luego de cruzar una pileta iluminada estuvo a punto de parar en la entrada principal, pero siguió adelante.

- ¿Heero? - preguntó extrañada la viceministra - Era atrás.

- Lo sé, pero lo mejor es que no te reconozcan, Relena.

Heero siguió su camino rodeando el lugar hasta que entró por un acceso subterráneo privado. Parecía un estacionamiento exclusivo de clientes de alta alcurnia. La fuerte iluminación chocó con los ojos de ambos y el no sentir las gotas de agua cayendo sobre sus caras fue un alivio. Pasaron entre las limusinas de variados clientes. Finalmente Heero estacionó cerca de una mampara de vidrio que llevaba hacia un ascensor moderno que conectaba con la recepción. No había nadie ms alrededor.

Él ayudó a la joven a desmontarse, luego y con cuidado le quitó el casco. Pudo ver su rostro con más detención. Con su cabello revuelto por el agua se veía hermosa hasta salvaje. Sus ojos se encontraron de cerca por unos segundos. Ella bajó la mirada adrede para no caer en el hechizo de esos ojos azules prusianos.

- Te lo agradezco mucho, Heero.

Él advirtió de la distancia. En el pasado ella hubiese sostenido la mirada e incluso esa frase podría haber sido más cálida. Relena dio unos pasos atrás para alejarse e ir en dirección al elevador, pero de pronto, Heero sostuvo su mano y la detuvo. Fue impulso que vino por parte de querer llamar su atención. Se sintió ignorado durante ese día, apenas cruzaron palabras y ahora se alejaba sin decir nada más. Debía decir algo, quería decir lo que fuera ...

- Relena.

Ambos miraron su enlace. Sus manos unidas parecían dar una chance de reconocimiento entre ambos.

- La próxima vez ...- dijo Heero - La próxima vez no te expongas así, no era necesaria tu presencia en ese funeral.

Lo que parecía un momento romántico era mermado por esa indicación. Relena se incomodó pensando por qué diablos él se metía en sus asuntos, "¿con qué derecho podía decirle que hacer?". Apartó su mano molesta para ir hacia el ascensor. Orgullosa y nuevamente con altivez le respondió.

- Tuve mis razones para estar allí.

- Fue un riesgo innecesario, mira lo que ocurrió.

- ¡Pude verlo, no soy ciega, gracias!

Heero la siguió hacia el acceso. Se estaba alejando. La siguió hasta las puertas del elevador viendo como ella evitaba su intercambio. Se apoyó en la pared mirándola con extrañeza porque su tono frío y orgulloso se sintió como un pesar.

Ella apretó el botón del ascensor esperando su venida. No quería seguir escuchando las provocaciones de él, cada frase proveniente del piloto la debilitaba.

- No conocías a Wufei - prosiguió Heero cruzando sus brazos - él ni siquiera estaba de acuerdo con tus políticas de paz.

- ¡Pero si conozco a Sally, ella estaba ...!

Se mordió los labios. No le correspondía a ella sacar a la luz el secreto de su amiga. Por mucho que quisiera defender su honor, no podía develar el secreto de la Preventiva Po. Su amiga se había enamorado de aquel piloto gundam al cual nunca pudo confesar sus sentimientos. Eso la había llevado a apoyarla en esos díficiles momentos. Creyó estar preparada para también soportar la presencia de Heero en el mismo lugar por unas horas, pero dado la sucedido sintió que su firmeza decaía. Él desajustaba su careta de indiferencia.

- ¿Sally qué? ¿Relena?

- Ese asunto no te concierne - murmuró molesta - Déjame en paz.

Ella volvió a presionar el ascensor desesperada debido mal humor por sentir su cuerpo congelado y molestia de tener a Heero cerca. La campanilla del elevador sonó. Un ascensor lujoso enchapado en madera y revestido de espejos los esperaba vacío. Ambos estaban por entrar, pero Relena dijo con desafecto.

- Ya puedes dejarme aquí, ya estoy a salvo...vete...

Esa frase fue como otro puñal para él. Ya estaba arto de la frialdad de Relena. Parecía que entre ambos hubo un muro. Si, una gran pared de nueve meses de distancia entre ambos. Uno construido con los cimientos de desaparecer sin avisar. Heero sabía que fue un error. Las palabras de Wufei volvieron a su cabeza como fantasmas de remordimiento.

- Mi misión no termina hasta dejarte en manos seguras, Relena - dijo entrando con ella al elevador.

- ¡No soy tu misión! - exclamó.

Al decir eso, ella sintió arrepentimiento. Las entradas del elevador se abrieron y Relena la miró desafiante al entrar, pero repentinamente Heero estaba muy cerca, tanto que dio unos pasos atrás para afirmarse de la baranda pegada al espejo del elevador. Pudo ver sus labios de cerca cuando él susurró.

- Oh si, Relena, eres mi misión desde que tú vida está en riesgo ... desde ese momento, lo eres.

Él la aprisionó contra el espejo. La faz desafiante de Relena lo alentó a reaccionar de esa manera sorpresiva. Ella estaba ahí a pocos centímetros, mirándolo. Él Recorrió sus ojos celestes detenidamente y luego esos labios. Quería recibir esa candidez de siempre, no esa ignorancia fría no propia de Relena. Tragó tratando de aguantar. No tenía claro lo que ella sintió, pero sí sabía lo que si mismo deseaba en ese momento.

Relena pudo apreciar de cerca las gotas que escurrían por el rostro del piloto, sus ojos azules exáminandola desde su mentón a su vista. Se veía increíblemente sexy todo mojado. Su camisa empapada transparentaba su cuerpo tonificado, su cabello húmedo le daba aires irresistibles. No era posible ... no. Se negaba a él.

- ¡Heero, ya basta, no ...! - exclamó para alejarlo - ¡vete y dej ...!

De pronto sintió la ferocidad de los labios de Heero en los suyos. La impresión le hizo botar todas las barreras y resistencias en un segundo. Ya no percibió el frío molesto, al contrario notó la vehemencia de su cuerpo enpujándola. Al instante le había dado permiso para enredar su lengua con la propia. Lo abrazó por la espalda, pasó las manos por su cabello. Pudo sentir su presión, su aliento, el roce de su piel.

Por su parte, él la tomó de su cintura sintiendo su ligereza. Al avalansarse pudo experimentar sus curvas, de paso el sabor de esos labios que lo llamaban seductoramente. No, no era como el primer beso al escapar de esa colonia, ese había sido un beso educado. En cambio, este acercamiento destilaba los sentimientos reprimidos por todo ese año, las ganas incontenibles de haberle hablado, el miedo a caer en lo desconocido. Era un beso asfixiante que lo dejaba sin aliento. Hizo más presión hacia ella, hasta percibió su pantalón más apretado de lo normal.

Los segundos parecieron eternos. El tintineo de la campanilla del ascensor avisó que las puertas se estaban abriendo. En ese instante se separaron mirándose fijamente buscando respuestas en sus caras "¿Qué fue eso?" pensó Relena agitada.

En ese instante una voz reconocida para Heero los sacó de su mutismo incómodo. Frente a ellos estaban los sirvientes de Quatre, miembros de la tropa Magnac esperándolos. Uno de ellos, Rasid, les dio la bienvenida. Advirtió de la cercanía de la pareja que dejó de mirarse cuando él les habló. No lo atribuyó a nada especial.

- Los estábamos esperándo... por favor no salgan del ascensor. Es peligroso que los vean.

Ellos entraron en el elevador separando a la pareja en una distancia importante. Mientras, los sirvientes informaban de lo sucedido en el transcurso. La incomodidad de Relena la dejó sin palabras por lo que prefirió no ver directamente a nadie de los acompañantes en ese estrecho espacio. Aún percibía al roce, aún tenía en su memoria el delicado mordisco en los labios que él le dio al separarse. Sintió el calor subir a sus mejillas.

- El amo Quatre nos dijo que vendrían - dijo un joven - él nos pidió que los atendiéramos. Por favor síganos.

El subordinado presionó el último piso. Relena miraba el suelo del elevador sofocada y confundida. Se sentía mareada por el calor inundaba su cuerpo y no se atrevía a levantar la vista. Por su parte Heero parecía estoico, pero tuvo que hacer un esfuerzo para concentrarse en lo que Rasid decía:

- La situación salió en la televisión, hay un par de heridos y la prensa divulga rumores de ataque terrorista.

- ¿Los demás? - preguntó Heero.

- No dieron con el vehículo sospechoso. El amo Quatre me pidió que les dijera que esperaran aquí. Ellos llegarán pronto.

El ascensor subió rápidamente a la planta más alta. La campanilla avisó que llegó, las puertas se abrieron para dar paso a un estar con amplios ventanales con gran vista a la colonia. Un suelo alfombrado de tonos rojos daba aires de lujo al lugar, también sillones y mesas más un pequeño bar decoraban lo que parecía ser un piso exclusivo con varias habitaciones.

- Esta es un ala segura, por favor siéntanse cómodos - dijo Rasid - Pahín ¿puedes mostrarle la habitación a la señorita? sin duda querrá una baño caliente con toda esta tormenta.

- ¡Claro! por favor venga conmi ... ¿señorita se encuentra usted bien?

Relena parecía concentrada en el suelo con aires de extrañeza y confusión. Despabiló para contestarle al joven.

- S- sí.

- Por favor acompáñeme.

Heero la miró de ojeada. Estaba impotente ante lo ocurrido. Su cuerpo se había movido empujado por la frialdad de Relena y la sensación más cerca que nunca. No tuvo tanto tiempo para pensar en eso porque su teléfono sonó. Quatre lo llamaba para confirmar sus estados, también para decirle que esperara en el lugar ya que el equipo preventivo se juntaría allí para una reunión extraordinaria. Él maldijo por lo bajo ya que buscaba una excusa para arrancar de allí.

Minutos después, debajo de una ducha caliente Heero sintió el agua caer por su cuerpo. Golpeó con mesura la esplédida losa con impotencia. A su mente venían las imágenes y la acción del ascensor. Esa boca parecía morada de frío, había vuelto a su color luego de besarla, incluso dio una suave mordida al labio inferior lo que lo dejó con ganas de seguir besándola aún más.

Por su parte Relena tomaba una ducha caliente en su habitación asignada. No podía sacarlo de su mente. Guardó la calma pensando en como debía actuar. Le molestaba que él tuviese tanto poder en su cabeza. El beso ¡otra vez ese beso frenético !. Desnuda, tocó sus labios aún palpando el roce. No quería esa incertidumbre, no otra vez.

Con decisión tomó la iniciativa. Al cortar el agua secó rápidamente su cabello, luego de eso dio cuenta que no tenía ropa seca, por lo que simplemente tomó su ropa interior y luego una bata acolchada. Para terminar sacó unas zapatillas tipo chinelas para después salir con firmeza a aclarar el asunto.

Cruzó el corredor en dirección al estar, una vez allí quedó pasmada al ver a Heero, quién vestido, se acercó a ella. Parecía tener la misma intención de cruzar de su corredor al estar hacia su pasillo. Ambos se encontraron en medio de la sala mirándose con ganas de hablar. A Relena se le enredaron las palabras, optó por decir lo primero que venía a su cabeza.

- Eh, Umm ¿por qué tienes ropa?

- Es de Quatre.

- Ah, bueno - ella miró el techo buscando el valor - Heero respecto ...

- Relena lo que pasó antes fue ...

Fueron interrumpidos por la campanilla del ascensor. Ambos tomaron más distancia ya que el equipo de preventivos aparecía frente a ellos empapados y sucios debido a la persecución. Duo entró a la sala sin advertir que la pareja se encontraba en medio de una conversación. Bostezó mirándolos sin percibir la interrupción.

- Vaya vaya, que envidia estar así de limpio - ironizó al pasar por su lado.

Quatre tomó la palabra. Él si notó la tensión en el rostro de la pareja por lo que guardó compostura para darles bienvenida. Sally percibió el desazón de su amiga entregándoles una faz de sospecha, más porque Relena estaba vestida por una acolchada bata ante Heero.

- Espero hayan podido ponerse cómodos - dijo Quatre - por favor no duden en usar este lugar con confianza.

- Lo único que quiero es sacarme este barro de encima ¡agh! - exclamó Dúo enojoso.


Una hora después de la sala del piso exclusivo estaba ocupado por los preventivos. Alrededor de los elegantes sillones se formó una conversación del área preventiva para acordar el proceder del día siguiente. Tazas calientes de té estaban frente a ellos humeando mientras conversaban de lo ocurrido. Relena, la más ajena al grupo, escuchaba silente sentada en el brazo de un sofá. El resto intercambiaba conclusiones.

- Algo que está claro - dijo Trowa - es que hubo un soplón en ese grupo de seguridad.

Un punto en común entre todos es que lo ocurrido estaba planeado. Habían seguido a la viceministra para buscar el momento exacto dónde bajara la guardia. Otro punto que todos acordaron es que la viceministra debería tocar tierra al día siguiente con la máxima seguridad posible. Al menos se encargarían de resguardarla hasta que llegara al puerto espacial de Berlín. Otro item, que les jugaba a favor, es que nadie más se había percatado que la viceministra estaba en afueras del cementerio y que era el objetivo de las balas. Esto último era claro para todos, sin duda la intención de ese vehículo era herirla de gravedad.

Sally realizó unas llamadas al equipo de segunda línea como refuerzo, confirmó que el preventivo Theo Morgan y la preventiva Olive Noer acudirían como apoyo en el traslado de la viceministra.

- Así que la preventiva Noer ¿escuchaste eso? - molestó Duo a Heero.

Él no se inmutó ante la indirecta. Sally percibió el tono irónico de Duo mientras bebía de su taza. Sabía que aquella coqueta chica era muy buena en su trabajo y también excelente para lanzar miradas de interés a Heero Yuy. Miró a Relena quién no se percató de la situación concentrada en su líquido caliente.

Un silencio pasó entre el equipo. Parecía que todos estaban muy cansados reflexionando lo ocurrido aquella tarde. El funeral, el tiroteo, luego el escape o persecución. Fue Duo el que interrumpió la reserva del equipo con aires melancólicos.

- ¿Cómo creen que estaría actuando él en estos momentos?

Esa pregunta tomó desprevenidos a algunos. Otro silencio cruzó la sala recordando la actitud del piloto. Heero por su parte rememoró los últimos momentos a su lado.

* Flashaback *

La nave O2 era un centro espacial preventivo que los albergó por tres meses. Habían estado en aquel lugar recibiendo misiones constantemente y la última había terminado dos días atrás. Aún así, Wufei y Heero le dijeron a Sally Po que vieran una última área sospechosa. Aquella no estaba en el plan original, pero sus instintos los llevaron a insistir por ella y cómo Sally confiaba plenamente en ellos, aceptó.

Los pilotos estaban ajustando los trajes exclusivos del área preventiva, aquellos se usaban para patrullar y si bien estaban equipados con armas, rara vez desplegaban el arsenal en alguna batalla. Estaban por partir a lo que parecía ser su último trabajo en meses. Después de eso serían libres por largo tiempo.

- ¿Nuestra conversación te dejo mudo, Yuy? - dijo por el radio Wufei metiendo el dedo en la yaga.

Él lo ignoró, estaba demasiado concentrado en calibrar las miras de su suit. Aquel era un sistema moderno que se conectaba a las retinas de los pilotos que requería uno minutos de atención antes de despegar. Sabía a qué se refería su compañero, él vio su rostro desajustado cuando escucharon el discurso proveniente de la viceministra. Sí, ella otra vez metiéndose en su cabeza sin permiso y en sus asuntos.

- ¿qué conversación? - preguntó Sally curiosa por el radio.

- Nada mujer, es un asunto de caballeros - respondió Wufei.

- ¡Uy si un asunto de caballeros! - se burló ella - pero parece que Heero no de está escuchandooo

- Basta mujer ...

Ella rió ante la molestia de Wufei. Parecía de muy buen humor y quién no lo estaría al saber que luego de aquella misión auto impuesta podría descansar por muchos días. Heero atendió de las risas a través del comunicador, admitía que el buen ambiente era contagioso.

Finalmente despegó del hangar junto a su compañero. Ambos exploraron el entorno tranquilamente buscando aquella coordenada que les pareció extraña días atrás. Sally con aires entusiasmados hablaba por el radio.

- Vaya chicos, parece que no hay nada por aquí.

- Era mejor estar seguros - dijo Heero atento a sus pantallas

- Bueno, pueden volver ahora, si cerramos esto aquí podre...

Ella no terminó su frase. Una alarma de fuentes de calor de extraña procedencia se escuchó en los tableros de conducción. Todos reaccionaron rápidamente, Heero aceleró su mobile suit y Wufei se adelantó a él. Frente a frente se encontró con unos trajes que nunca antes había visto. Eran de color verde, con un lente rojo en la parte superior. Se asemejaban a un cuerpo con aires humanoídes y flexibles.

Wufei fue con valentía hacia ellos. Al primer ataque se dio cuenta que aquellos eran mobile dolls, pero no de los comunes y corrientes. Parecían tener una alta capacidad de reacción. Eran ágiles para atacar e incluso sus herramientas de ataque eran nuevas. Heero también fue envestido por varios de ellos, su habilidad de piloto Gundam los hizo pedazos en el momento. Entendió que aquellos mobile dolls querían impedirles el paso hacia la órbita del área, es decir que allí había algo importante y debían averiguar qué.

Wufei destruyó varios de los muñecos acelerando. Pudo divisar un asteroide a un par de kilómetros, quiso avanzar pero una gran cantidad de dolls volvió a su ataque. Los sobrepasaban.

- Esto nos toma desprevenidos, vuelvan - ordenó Sally.

- ¡Estás loca mujer, ya casi llego!

Él destruyó con gran esfuerzo la siguiente tanda de suits, luego de eso se adelantó aún más hacia el asteroide. Heero se unió desde más atrás cuidando las espaldas destruyendo a los enemigos que quedaban.

Wufei se acercó al perímetro del objetivo hasta que de forma extraña, su suit perdió velocidad. Un campo magnético comenzó a arrastrarlo hacia el asteroide comenzando a comprimir su robot e interfiriendo con su sistema eléctrico. Comenzó a descontrolarse sin tener el manejo del traje. Heero vio la situación y tuvo la iniciativa de ir por él.

- ¡No, no lo hagas! - gritó Wufei - si vienes te tomará a ti también.

- Wufei, ¡usa tu propulsión extra! - sugirió Sally desde el puente

- ¡Eso hago!

Él llevó todas las fuerzas a sus brazos para impulsar su nave hacia fuera de la órbita. Rayos salieron desde su suit y su casco exterior comenzaba a comprimirse por una fuerza externa inexplicable . Él se quejó por el dolor que sintió y fue escuchado por Heero quién no pudo quedarse mirando lo que ocurría.

-¡Heero! - llamó a Sally

Se acercó como pudo hacia él viendo que a su traje móvil le ocurría lo mismo. Logró tomar una extremidad de Wufei quién estaba agotando todo su combustible en ese arranque. Accionó su propia propulsión para ayudarlo a salir de ese campo de fuerza que cada vez hacía más presión en ambos y los impulsaba hacia la orbita del asteroide. Parecía ser una especie de arma protectora, una especie de campo magnético que se accionaba cuando un agente ajeno quería acercarse. Heero usó toda su fuerza para arrastrar el mobile suit de Wufei y alejarlo. Al cabo de un rato finalmente lograron hacerle frente al peso de la atracción yéndo en dirección contraria.

- Eso es muchachos salgan de ahí - animó Sally más aliviada - Ya les queda poco. Ya casi ...

Pero de pronto una estela segadora cruzó la oscuridad. Una luz incandescente cegó el puente de la nave O2. Fue en ese momento en que las entrañas de Sally presintieron lo peor. Al agudizar la vista de las cámaras vio que un gran rayo de luz fue disparado desde el asteroide tomando el suit de Wufei como objetivo y dañando parte del de Heero también.

-¡Sácalo de ahí! - gritó Sally - ¡Heero Sácalo!

Heero activó la fuerza extra final que le quedaba a su nave preventiva. Sacó de sus herramientas una cuerdas para remolcarlo exigiendo al máximo el motor. Si seguían así explotaría en un par de minutos, pero no podía parar. Wufei estaba en aquella cabina a punto de explotar también. No lo escuchaba, ni siguiera su radio estaba encendido. Rogó por estar cerca del fin del área peligrosa.

Luego de un par de segundos, atendió de la liviandad de su nave. Habían salido del campo magnético a tiempo. Cómo pudo abrió su cabina para cruzar el corto espacio que existía entre su suit y el de Wufei. Tomó la palanca manual para poder sacarlo y lo vio. Allí estaba casi inconsciente, herido y con un hilo de sangre saliendo por su boca. Sus piernas estaban atrapadas bajo el tablero de control de su nave. Tomó un fierro para poder hacer presión y liberarlo, mientras que el sistema de su traje parecía advertir del colapso a punto de explotar.

- Ya déjalo, Yui - dijo débil Wufei - no tiene caso

Heero no dio crédito a lo que estaba escuchando. Aplicó más fuerza a la presión del fierro para sacarlo. Finalmente logró sacarlo de su cabina justo al momento que el sistema comenzaba a explotar en el interior. Lo tomó en brazos flotando para alejarse del calor. Él herido entrecerraba los ojos con aires tranquilos.

- Es mi hora - susurró.

El tosió. gotas de sangre salieron por su boca quedando esparcidas en la gravedad.

- Ya viene O2, espera.

- No tiene caso - dijo Wufei cerrando los ojos - Al fin podré estar ... con ella ...

-¡Espera Wufei! ¡No!

Wufei se apagó en sus brazos. Tomó el pulso pero era casi inexistente. Sus brazos temblaron con él en el regazo. Prontamente los paramédicos de la nave O2 se acercaron para llevarselo. Una vez en el hangar hicieron reanimaciones, pero Heero sabía que ya era tarde. Jamás había presenciado la muerte de una persona cercana tan de cerca. Tenía una relación con la muerte desde la cabina de un mobile suit, no desde la perdida de un compañero. No podía creerlo, era un piloto gundam como él, de grandes capacidades, casi indestructible. En estado de shock vio hacia la entrada del hangar dónde divisó a Sally caer de rodillas y con lágrimas cayendo al suelo. No pudo decir nada, no pudo ni siquiera derramar una lágrima por la consternación.

Se alejó del grupo, golpeó un muro de la impotencia dejando rastros de sangre en el muro "¿Cómo era posible una muerte a esas alturas de la vida?". No quería admitirlo.

- Preventivo Yuy, tiene que ver esas heridas - dijo la preventiva Noer - ¿Heero?

- Quiero estar solo - murmuró alicaído.

Ella se quedó plantada en el corredor mientras el teniente Morgan posó la mano en su hombro negando con la cabeza. Se confirmaba el deceso del piloto de primera línea. Heero Se fue por al pasillo aún escuchando los gritos desgarradores de Sally Po que golpeaba el suelo por incapacidad de poder hacer algo.

** Cierre Flashaback **

-Seguramente diría que actuamos demasiado lento -respondió Quatre

- O que somos débiles - dijo Duo - solo por el hecho de llorarlo.

Trowa dibujó una sonrisa de resignación y Heero no expresó cambio.

Relena levantó el rostro en dirección a su amiga. Estaba recibiendo un nuevo golpe de melancolía hasta pudo notar sus ojos cristalinos.No tenía palabras para reconfortarla más que su presencia ese día. Apesadumbrada por el momento se dio cuenta que alguien la miraba, pero al levantar la vista se encontre un microsegundo con los ojos de Heero, quién miró en otra dirección.

Por suerte en ese instante advirtieron de la hora y no siguieron con la conversación, ya era casi media noche, debían descansar. Al día siguiente, muy temprano comenzaría la misión de investigación y el plan de resguardar a la viceministra.Relena no pudo evitar sentirse un poco culpable por el desastre del día.

Quatre se dio cuenta del temple de la joven.

- Señorita Relena, esté tranquila, usted se ha esforzado mucho por llegar a esta paz, ahora nos toca a nosotros ayudarla.

Ella asintio levemente para después ir con Sally en dirección a los dormitorios. Una vez en la puerta del cuarto de Relena, dijo:

- Relena, si sientes ganas de hablar o estar acompañada esta noche, puedes colarte a mi habitación

La viceministra la miró extrañada.

- ¿Acaso insinúas que puedo dormir mal?

- Me refiero a que ha sido un día duro. Es solo por si acaso... ya sabes. Todos necesitamos desahogarnos.

Relena lo comprendió. Quizás Sally era demasiado dura consigo misma, pero ella era la que quería compañía en caso de sentirse mal por la noche. ¿Tan fuerte era su pena? se preguntó. De forma camuflada le ofreció la misma atención.

- Lo mismo digo, si necesitas conversar, aquí estaré, Sally.

Relena entró a su cuarto abatida. Se lanzó sobre el edredón abrazando un almohada. Otra vez ese beso asaltó su mente.

Heero perdió la cuenta de cuantas veces acomodó su almohada. Se volteó otra vez enredado en las sábanas pensando en ella. Estaba a pocos metros por primera vez en meses y eso no lo dejaba conciliar el sueño.

Las conversación que tuvo con Wufei antes de salir O2 también resonaba en su mente. En el fondo sabía lo que él trató de transmitirle.

"tienes donde volver, con quién volver"

Relena pensó en él. Aquel beso furioso en el ascensor la perseguía sin poder dormir y no deseaba pasar por lo mismo. En el pasado fue igual, aquel acercamiento en la colonia estuvo en sus recuerdos hasta que aprendió a bloquearlo. Para ella ese acto no tuvo explicación y por consecuencia se decía que no fue nada más que un simple beso.

Ahora, aún tenía la chance de aclarar el asunto de lo ocurrido en ese elevador, porque no quería pasar otra vez por esa confusión. Se sentió usada, pensando en que no era una cualquiera para que alguien viniera y plantara un beso de ese calibre y sin motivo. La ansiedad la inundó.

Sabía que al día siguiente no tendría el tiempo de exigir una explicación, no podría hablar del tema abiertamente o en privado, por eso se armó de valor y como dormía en ropa interior, volvió a tomar su bata, sus pantuflas y ordenó su pelo.

Fue decidida hacia la puerta, pero al abrir se detuvo en seco.

Heero estaba sorprendido frente a ella a punto de golpear su puerta...