Relena se metió a una reunión de emergencia aún con millones de pensamientos en su cabeza. Sorpresivamente todos los miembros de la junta de paz de Europa estaban allí en un horario excepcional a la regla. Había pasado más de dos horas completamente encerrada con ellos y su pierna no dejaba de moverse nerviosa por lo vivido. Trató que ellos no se dieran cuenta que deseaba arrancar de allí lo antes posible, miró el reloj discimulando mientras trataba de concentrarse en lo que decía el senador Rickman, pero sus pensamientos la llevaban al breve encuentro en la azotea.

Fue tan rápido, tan preciso y onírico que creyó que esos diez minutos de conversación fueron producto de su imaginación. La sensación de sus besos otra vez memorizados en los suyos provocaban mariposas en el estómago, su propuesta de querer ser el elegido de todo el embrollo de los pretendientes la mataban de ansiedad.

"Qué fue todo eso" - pensó distraída - ¿estará jugando conmigo? no él no es así ... ¿cierto?

Mientras sus dudas jugaban con su mente presionaba el retractil del lápiz vio el anochecer por la ventana. Recordó que Heero estuvo lejos por mucho tiempo luego de ese beso al salir de la colonia. Por muy decidido que estuviese en aquel momento luego se fue y no supo de él por meses.

"Puede arrepentirse de nuevo " pensó insegura viendo el anochecer de la ventana de la sala "Quizás fue una arranque de ..."

- ¿Viceministra Darlian?

- ¿Eh?

Todas las cabezas miraban hacia la esquina de la mesa donde se sentaba ella consignos de pregunta. No sabe con qué mirada los vio, pero seguramente interpretaron la distracción de la viceministra debido a la hora.

El demócrata Hopkins carraspeó su garganta salvando a Relena:

- El Senador preguntaba si usted estaría de acuerdo con el planteamiento del programa de exportación para la zona colonial L5.

Relena vio su hoja repasando unos puntos para luego suspirar antes de su respuesta:

- Tengo mis dudas respecto al plan, pero en general apruebo la implementación siempre que se respete la integridad de los recursos naturales.

La junta terminó media hora después con un aplauso de los miembros de la gran mesa. Relena creyó que moriría de sueño y hambre, fueron más de dos horas solo con un vaso de agua que la dejaron famélica. Por primera vez se alegró de estar albergada en el mismo palacio de Bruselas por lo que rápidamente tomó sus carpetas para desaparecer de la vista de los asesores que se reunían en una pequeña charla masculina al exterior de la sala.

- Con permiso - dijo pasando entre ellos y rogando que no la detuvieran en su andar.

- Viceministra Darlian ...

No tuvo más remedio que voltear y estar otros minutos compartiendo.

Luego de terminar, cruzó los pasillos del palacio caminando rápido y saliendo al exterior para dirigirse al ala correspondiente a las habitaciones. Si o sí, debía cruzar los hermosos jardines que a esa hora estaban oscuros debido a la tenue iluminación de las lamparillas sobre el césped.

Ella no recordaba la última vez que salió tan tarde de su oficina y si lo hacía generalmente era de día o estaba acompañada. Fue entonces que aferró sus carpetas contra su pecho dando los primeros pasos hacia el caminito pavimentado, hasta que vio a alguien caminando hacia ella en medio del jardín

Era Heero que cruzaba con las manos ocultas en su chaqueta cuál rescatista que venía a buscar a su princesa perdida en medio de la nada.

- ¡Heero!

- Relena.

- ¿Cómo sabías que estaba por cruzar?

- Te ví desde el otro lado - dijo apuntando hacia el fondo.

Relena distinguió una lámparilla con luz casi imperceptible que indicaba el acceso hacia la zona habitacional. Sólo un ojo de águila podría haberla divisado a esa distancia. Heero ofreció su brazo a la joven quién aceptó con vergüenza la caballerosidad, ambos dieron los primeros pasos y comenzaron a cruzar el jardín bajo la noche estrellada.

Heero miró a Relena iluminada por las estrellas esbozando una sonrisa complaciente, después de todo, parecía cansada, pero radiante como siempre.

- No sabía que me esperaría hasta estas horas Heero. Te lo agradezco mucho.

- Esta tarde acordamos volver a vernos ¿no fue así, Relena?

Relena se sonrojó recordando la conversación de esa tarde. La parte de tener descendencia era la que más la avergonzaba recordar y lo que más dudas le generaba.

- Sí, solo creí que ...

- ¿Creías que dudaría? - dijo viéndola de reojo - no Relena, no tengo dudas de lo que te dije esta tarde. Pero si lo desea ...

Heero se detuvo ante ella en medio del jardín. Tomó su mano iluminado por los farolillos a través del camino.

- Si lo deseo puedo reafirmar mis palabras otra vez.

- No, tengo claro lo que me haz ... ¡Heero! - balbuceó avergonzada con una risita al notar la formalidad de él.

Heero se agachó simulando pedir su mano en matrimonio

-Relena ¿me darías el honor de ...? - comenzó a recitar.

- ¡Heero distensión! - una carcajada salió de Relena. Miró hacia distintos lados esperando que nadie viera la escena improvisada - ¡Heero!

- ... de elegirme como la persona que se casará contigo ... -

- Así que yo tengo el poder - concluyó Relena altiva.

- Algo así ... podríamos decir que siempre estuvo el poder de tu lado. - dijo levantándose del suelo - no tengo anillo, pero si seguimos adelante, si tú y yo ...

Relena sonrió ante la ironía de Heero y cuando quería dar una respuesta formal un " click " irrumpió el silencio. De pronto las regaderas automáticas se accionaron a su alrededor y el agua comenzó a llover sobre ellos empapando todo a su paso. Heero siguió hablando bajo el agua sin dejar que ella escapara de las gotas.

- si seguimos adelante, si tú y yo ...

- Sí Heero, ¡lo quiero! reafirmo que quiero elegirte, pero ...

Ella logró sacar de él una sonrisa espontánea que jamás vio antes. Aguantando el agua que caía por sus rostros Heero se acercó a besarla, pero ella alejó sus labios tiritando.

- Pero por favor, salgamos de aquí - agregó ella tomando la punta de su falda empapada.

Ambos no pudieron aguantar una sonrisa ante la manera en que espontáneamente tuvieron que correr lejos de la lluvia de las regaderas automáticas.

Antes de acercarse a las entradas del ala habitacional y refugiarse hacia la luz del umbral Heero tiró del brazo de Relena para detenerla. Empapado, volvió a tomarla de la cintura y la acercó a su cuerpo para fundirla en otro beso apasionado.

Relena se entregó ante la ferocidad de Heero, asfixiada por el beso voraz que le quitó el aliento. Lo recibe con gusto, en libertad y sin temores. Después, ambos fueron hacia la entrada bajando la intensidad de sus risas y pasos.

-Shhhh - silenció Relena abriendo lentamente la puerta de acceso.

Ellos no se dieron cuenta, pero desde una ventana superior alguien más fue testigo de la juguetona escena adolescente del jardín ...

Ya en el Hall de entrada, la pareja se asomó sin ver muros en la costa. Silentes subieron por la escalera tomados de la mano hacia el piso superior. Entre susurros cómplices dieron vuelta la esquina de su corredor sin ver a nadie más.

Al llegar a la puerta del cuarto de la viceministra Heero la arrinconó contra la pared con otro beso mientras ella tanteó la entrada buscando la manilla de la puerta. De pronto la puerta cedió y Heero la empujó hacia adentro sin despegarse de sus labios en medio de la oscuridad de la habitación y la ropa mojada.

Todo fue avanzando muy rápido, las manos del piloto gundam subieron por debajo de su blusa y ella sintieron en sus palmas los abdominales tonificados del piloto. Relena, al ver que no lograban detenerse frenó la situación tomando aliento, mirando esos ojos azules prusianos iluminados solo por la luz proveniente de la ventana.

- Heero, yo nunca antes ... - dijo agitada, dudando si seguir explicándolo.

Él entendió lo que Relena intentaba decir y conteniendo sus ganas susurró entre breves besos.

- ¿Quieres que me detenga? si es eso lo haré. Puedo esperar hasta que estés lista y ...

- No, quiero que te quedes conmigo. Heero, quiero hacerlo ahora, es solo que - ella sintió un mordisco de pasión en su yugular - yo nunca antes ...

- Yo tampoco - agregó él a su oído entendiendo cuál era su duda.

Ambos se miraron a los ojos y fue ahí donde Heero bajó la intensidad entendiendo el valor de estar con ella esa noche. Tomó su barbilla, tocó sus labios suavemente con los suyos y ambos enredaron sus lenguas otra vez hasta que espontáneamente Relena levantó sus brazos para que él eliminara su blusa.

Heero lo hizo con cautela, vislumbrando sus suaves y prominentes pechos sobresalir. Luego fue ella quien le sacó su polera para ver por completo su torso desnudo.

Apegaron sus cuerpos sintiendo sus pieles vírgenes de contacto. La mano del piloto acarició la espalda de la viceministra llegando al broche se su brassier. Fácilmente logró liberarlo percibiendo que la delicada tela caía al suelo. De pronto el suave roce de los senos de la joven fueron palpables a la altura de su torso. El impulso fue inmediato, la empujó hacia su cama exitado por los pezones que logró palpar con sus manos mientras se acostaba sobre ella en el colchón. No pudo resistirse a tomar uno de esos pechos con la mano e ir a besar esa zona.

- Umh ...

Relena hizo un ruido de placer como consecuencia y tomó la nuca de Heero para hacer más presión en ese lugar. Todo indicaba que le gustaba sentir la succión en ese punto de exitación.

El pantalón apretado en su dureza inferior era insoportable para Heero, sintió las manos de ella pasar por allí tanteando como abrir y desabrochar el botón. Al momento notó la liberación de su erección al ver que bajaba la cremallera lentamente quitando la presión. Para ayudarla se quitó la ropa quedando en ropa interior frente a ella en la oscuridad. Fue ahí cuando comenzó a quitarle la falda dejándola casi desnuda a la luz de la luna que llegaba por la ventana.

Heero la vio allí, sobre la cama, indefensa esperando solo con su braga inferior, con sus pechos al aire, algo contorcionada, con el pelo alborotado y muy decidida a que se lo diera todo. Relena se veía tan sexy que fue sobre ella a acercándose como un lobo ve a su presa lentamente.

Volvió a besarla y entre eso su mano fue a rozar el calzon de la viceministra por su superficie. Sintió la humedad de la zona y de pronto corrió la tela para jugar un poco.

- Ummmh - gimió Relena al sentirlo.

De arriba abajo el comenzó a mover sus dedos con intensidad produciéndole un placer indescriptible. A medida que el seguía, ella podía sentir su zona caliente mojándose cada vez más por el delicado movimiento. Su respiración agitada era constante y un gemido en el oído del piloto excitó aún más los ánimos.

Heero sabía que debía prepararla y ella a él, aunque no lo veía necesario, podía sentir la caliente erección lista para ser usada en cualquier momento. Sin embargo la joven buscaba entre la tela de su calzoncillo con su mano, acariciando la zona. Parecía que quería aprender a jugar y por eso se despegó un segundo de la corporalidad de ella sacándose su calzoncillo y tomando la mano de la chica mostrándole como tocarlo. Relena comprendió el movimiento moviendo su muñeca. Apreció la excitación de Heero que cada vez se volvía más intenso en su calor corporal cuando le movía su miembro adelante y hacia atrás.

Él Llegó un punto dónde no podía más, podía parecer apresurado, pero necesita estar adentro de ella de una vez, atravesarla con su espada y hacerla detenerla Heero volvió a masturbar a Relena e introdujo uno de sus dedos por la cavidad hacia el fondo. Ella gimió de placer al sentirlo profundo y pudo darse cuenta que ese era el momento de actuar.

Heero Bajó por completo la ropa interior de Relena y posteriormente dejó su miembro erecto preparado, el cual dejó de ser acariciado esperando el siguiente paso. Se agazapó sobre el cuerpo desnudo de la viceministra mirádola en la oscuridad con cariño. Acarició su rostro contemplándola.

-Relena.

- Heero

Lentamente, Relena comenzó a sentir algo que hacía presión en su vagina. Sintió la punta de la parte de Heero jugando para querer entrar. Ante la duda de él, abrió sus piernas entregándose por completo al miembro que deseaba sentir. Las palabras de Heero sonaron cerca de su oído derecho.

- Si te duele, por favor dímelo.

Relena asintió con decisión. El comenzó lentamente la penetración resistiendo sus ganas bestiales de querer atravesarla con fiereza. Deseaba que no le doliera, que sintiese su calor, el placer y las ganas de querer disfrutar el momento.

Relena soltó un leve quejido de placer hasta que percibió que Heero estaba completamente adentro. El comenzó un movimiento suave con su cadera que la removió por completo. En la oscuridad, sintió su intensidad, su delicadeza y cuidado cada vez que la penetraba. Percibió un dolor incómodo, pero aún así era agradable saber que él era quién lo provocaba. Estaba abierta, expuesta y entregada a qué Heero la hiciese suya de todas las formas posibles.

- "Uhmmm" - gimió al sentir que él aumentaba la velocidad.

Heero peñizcó uno de los pezones de Relena con los labios lo que desató más intensidad en la forma de unirse. Ella comenzó a gemir más seguido lo que podía ser un problema si los escuchaban, por eso Heero tapó su boca con un beso recibiendo el aliento caliente de la joven.

De pronto la intensidad fue subiendo de nivel. Relena sintió el salir y entrar del miembro del piloto, rodeado de fluidos y percibiendo el sudor de su espalda. Ella también comenzó a sentir la humedad sin distinguir si era porque aún tenía el cuerpo mojado desde que estaban en el jardín o porque se sintió ardiente y dichosa de transpirar por el acto.

Ella soltó un gemido de placer mayor. Tenia la excitación a flor de piel. El esfuerzo y rudeza de Heero estaban llevándola a un punto de no retorno

De pronto él tomó la espalda sentándola por sobre si mismo. La posición dejaba Relena abrazándolo con sus piernas aun clavada en su erección frente a él. Esta posición de loto dejó que ambos se miraran más cerca acariciándose con cariño la envolvió con los brazos deteniéndose un poco para contemplarla a la luz de la luna.

Sorpresivamente, Relena comenzó un movimiento con sus caderas, él solo siguió el ritmo lento disfrutando de su interior hasta que tuvo que detenerla, si no explotaría de una sola vez.

Para ella, era un poco extraño detenerse en ese minuto. Heero parecía cansado y sudado, pero el breve momento tenía un por qué.

- He estado conteniéndome - dijo jadeando - pero no puedo resistirlo más, Relena.

- No te contengas ... lo deseo completamente.

- Perdóname.- advirtió susurrando.

Heero la llevó con furia sobre el colchón cambiando la posición. Tomó sus muñecas para afirmarla para que no pudiera moverse.

Relena No creía que la forma feroz del piloto gundam podría ser aún más animal. Entre brusquedad y placer comenzó a sentir la penetración de Heero más dolorosa que antes, aún así no podía explicar si lo que sintió era malo.

- ¡Unhm uhnm! - gimió ella.

Apreció su vagina más palpitante que nunca, la sensación de clímax fue cada vez más intensa, e incluso sintieron ganas de hasta decir groserías debido a la satisfacción.

Heero por su parte sintió explotar su miembro en el interior de Relena. Llegó el momento en que liberó toda la tensión sin poder contener sus movimientos por sobre ella. Con esfuerzo y un bramido de placer incontenible dejaba todo el líquido en el interior, liberando todo el simiente.

- iUnmmhhnn! - gimió Relena - ¡Heero!

Sintió algo más caliente en su zona inferior. Él con esfuerzo parecía estar vaciando todo en ella, como si fuera un recipiente de todas las ganas contenidas. Se sintió como un animal que no podía parar sin reparar en lo que ella sintió. Temió hacer daño a sus muñecas retenidas, así que cuando sentiste todo su simiente afuera la soltó.

A medida que Heero fue apagándo su movimiento, sus respiraciones fueron sincronizando al ir bajando de intensidad. Ambos se acercaron mutuamente, la punta de sus narices se tocaron mientras agitados buscaban volver a la calma observándose de cerca. El sudor, sus respiraciones mezcladas, la mirada penetrante de ambos conectados mientras sus pechos se levantaban los dejaron sin aliento, sin decir palabras.

El seguía adentro de ella, ella seguía sintiéndolo ahí abajo también. Con un poco de vergüenza sonrieron tímidamente y Heero susurró

- ¿Estás bien?

Relena asintió obviando el pequeño dolor de cuando Heero se volvió salvaje.

- Perfectamente.

- Me saldré ahora - advirtió él delicadamente

Despacio fue despegándose de su pareja hasta sentirse totalmente afuera. Advirtió de sus fluidos mezclados pensando en que lo había dado todo.

Luego de eso acarició la mejilla de la chica completamente agotado. La viceministra tomó la tapa de tela de su cama para cubrirse y no enfriarse. Luego de eso logró tapar a Heero que se relajó a su lado. Ella se acurrucó bajo sus brazos que la envolvió con ternura como si fuera el objeto más valioso que podría escaparse.

La viceministra no sabía si era lo normal, pero él entrecerró sus ojos pareciendo totalmente cansado, pero resistiendose a caer de lleno contra la almohada.

- Relena ...

"Shhh" respondió tiernamente poniendo un dedo índice en sus labios "descansa" susurró complaciente.

Parecía que Heero esperaba ese visto bueno porque al minuto cayó completamente rendido aferrando a Relena entre sus brazos como si fuera su mayor tesoro.


A la mañana siguiente..

Una alarma sonó a lo lejos. Ella entre abrió los ojos aún con sueño y alguien la tenía completamente rodeada por la cintura. Tratando de apartarse, estiró su mano hacia la mesita de noche para apagar su reloj mientras veía a su lado a un joven durmiente enterrado en su almohada. Cuando estaba por levantarse, él se aferró más fuerte a la corporalidad de Relena atrayéndola, parecía que no deseaba que se alejara ni un centímetro.

Relena se dejó llevar contra ese cuerpo tonificado.

-Heero - susurró tratando de liberarse.

Heero parecía sonreír en su sueño. Estaba completamente consiente de lo que hacía. Ella se tentó de acercarse a besarlo y ese beso fue correspondido. Las manos del piloto comenzaron a recorrer sus curvas pasando por sus caderas y ella no pudo negar que la llama volvió a encenderse .El la buscó besándole el cuello mientras yacían acostados.

Todo fue más rápido que antes, un beso apasionado camufló las manos que ya estaban tomando los pechos de la joven. De un segundo a otro el pasó a estar por encima con el control nuevamente. Luego de sus labios bajó por su cuello, luego su pecho almacenó pequeños besos donde él llegó a lamer el pezón activando toda la excitación en ella.

Relena por su parte acarició su espalda, aferrándolo, sintió su fortalecido trasero y pasó al frente acariciando lo que parecía ser un pene demasiado erecto. Heero llevó sus manos a la entrepierna de la chica dándose cuenta que ya estaba mojada. Mientras besaba su pezón izquierdo, Pasó sus dedos por la zona húmeda de la chica.

- mmmhhhh - gimió Relena al sentirlo.

De forma rápida comenzó a sentir en su zona inferior la presión del miembro de su pareja. La dureza de él quería entrar de una sola vez y eso le calentaba a un más. Ella tomó sus nalgas con sus manos y lo empujó hacia adentro sin esperar más.

Heero comenzó su movimiento rápido y wn comparación a la noche anterior, está vez no hubo delicadeza al comenzar. Parecía un animal listo para la satisfacción y ella una hembra en celo que solo deseaba que la atravesaran.Fue duro, intenso y satisfactorio. Relena no pudo aguantar gemir muy fuerte al ver que la sensación maravillosa venía a ella otra vez. En ese momento tomó a Heero desde el pelo de la nuca plantándole un beso que ahogara su creciente grito.

Heero dió cuenta del placer de Relena apurando sus movimientos, nada lo excitó más que verla así de caliente y saber que él era el causante de su desesperación. Lanzó un gruñido al sentir que explotaba adentro de ella de forma repentina, con fuerza aferró la almohada y mordió su cuello como un vampiro deseoso de acabar con su sed. Luego de que Relena apagara su grito con un beso ardiente y percibió que todo su líquido ya la había poseído, se detuvo paulatino. Dudó de su trato en el acercamiento, fue como si amaneciera con todas las ganas acumuladas y necesitó expulsarlas de una vez. Por supuesto ella contribuyó a seguir el juego excitándolo aún más. "¿Sintió dolor?" "¿Estará bien?" se preguntó al acariciarle la mejilla mientras respiraba agitado.

La viceministra por su lado buscó calmar la respiración ante ese clímax repentino. Percibió los besos de Heero sobre su espalda, luego por su hombro y terminando en su boca tiernamente. La aferró contra su pecho otra vez dando a entender que no quería que se alejara. Se imprsionó de lo delicado que fue luego de tanta fiereza. Las manos de él se enredaron acariciando sus cabellos dorados y la abrazó contra su pecho

Relena susurró atrapada entre sus brazos.

- Heero.

-¿Mmm?

- Debo ir a mis deberes.

- Lo sé.

Otro silencio pasó a través de ellos cuando los rayos del sol se filtraban. El torso del piloto fue tan cómodo para ella que se relajó por largos minutos. Ambos no se dieron cuenta de cuánto tiempo había pasado, pero dormitaron juntos disfrutando la piel del otro.

Cuando ella se sumió en un sueño profundo se acomodó abrazando su almohada, sintió un beso en su mejilla que la hizo sonreír durmiendo. Perdió la noción del tiempo.

De pronto, el teléfono de la Viceministra sonó.Relena se sobresaltó para contestar. Rápidamente gateó hasta el teléfono dándose cuenta que la persona que le quitó la virginidad horas atrás ya no estaba a su lado.

-¿dónde fue? - pensó

Contestó apurada enredada entre sus sábanas cubriendo su pecho y la voz de Sally irrumpió en su oído:

- ¿Relena dónde estás?!

- En mi habitación aún ¿sucedió algo?

- Estuve buscándote en tu oficina, pero no te encontré. Me preguntaba si querrías que te ayudara esta vez también.

- ¿Ayudarme? - pregunto confundida.

- Sí, para tu cita.

- ¿Cita?

- Sí, la cita con Henry de Liechtenstein ¡Relena no me digas que te quedaste dormida! aún te queda una hora.

La chica abrió los ojos como platos enredándose en su sábana, se incorporó en su cama, pero resbaló con la orilla callendo a un costado lanzando un chillido

-¿Relena? estas bien.

- Olvidé cancelar esa cita - dijo incómoda

- ¿Por qué harías tal cosa?

- Porque yo...

Ella se incorporó con el teléfono en la mano otra vez viendo su lecho. De pronto vio una pequeña mancha roja en sus blancas sábanas símbolo de su desvirginación

-¿Relena?

-eh Sí si...estoy aquí... pero - dijo aún viendo la mancha con duda- Sally ¿puedes venir a mi habitación? también necesitaré tu ayuda con otra cosa.


La cita con Henry de Liechtenstein era inusual versus las anteriores. El simplemente pidió dar un paseo con la viceministra en uno de los parques más hermosos de la ciudad. Relena escuchaba los pormenores de Sally mientras salían de la habitación pensando en que agradecía estar simplemente ocupando una falda y blusa usual de trabajo sin tanto maquillaje para su encuentro de medio día.

Luego de desgastar el tema de Heero entre cuatro paredes y confesar a Sally con quien había pasado la noche ( algo que hizo a la preventiva reir por el relato) a mbas se comprometieron a no tocar el asunto otra vez, pero Sally enviaba susurros de vez en cuando aún queriendo hablar de la situación.

- ¡Aún me tienes impactada! - dijo en clave.

-Dijimos que no hablaríamos más de eso - susurró la Viceministra.

-Relena es un hito importante.

- Lo sé, pero nadie debe saber nuestras intenciones por ahora.

- ¡Heero quiere casarse contigo!

- Lo sé - asintió sonrojada - eso y más...¡shhh!

La calló cuando estaban a punto de llegar al vestíbulo, Relena recordó como la noche anterior subió con Heero por esas escaleras jugueteando. Sonrió espontáneamente al sentir el nerviosismo como consecuencia de su ardua noche ¡no podía sacarlo de su cabeza!

- Relena estás roja como un tomate - dijo Sally con voz burlona.

Modificó su expresión a solemnidad mientras abajo, cerca de la puerta de entrada, estaban sus preventivos esperando escoltarla. Olive parada frente al espejo arreglando su flequillo dirigió una mirada asesina a penas la vio. Theo por su lado tenía una sonrisa burlona al notar la tensión de su compañera.

La Viceministra buscó al hombre que la desfloró la pasada madrugada, ni su sombra apareció desde que ella cruzó la salida hasta el vehículo. Es más, Olive fue por primera vez su acompañante en el asiento trasero de la limusina.

La joven preventiva subió a su lado silente sin dirigir ni una sola palabra luego de que Relena saludara con un "buenos días". La limusina avanzó hacia la salida del palacio y Olive rígida miró por la ventana en el trayecto. Fue Relena la que interrumpió la tensión.

- Mmm preventiva Noer, ¿tienes alguna indicación para mí? - preguntó apartada mirando al exterior - El preventivo Yuy suele darme indicación de...

- Sé lo que hace Heero - interrumpió Olive en seco - él me pidió reemplazarlo en este vehículo.

Relena giró su cuello sorprendida. Heero que desapareció de su cuarto aquella mañana había hablado con su compañera preventiva por algún asunto relacionado a su cita. Ella se preguntó por qué demonios él no le recordó su deber del día siguiente o si estaría molesto por no haber cancelado su encuentro con Henry de Liechtenstein. E incluso sintió una puntada de celos al no ser ella la primera en hablar con Heero esa mañana. Tratando de no poner atención a las imágenes íntimas que vinieron a su mente, Relena carraspeó su garganta fingiendo despreocupación inocente.

- Y bien ¿cuáles son las instrucciones?

Olive escuchó esa vocecita molesta aguantando vociferar cualquier cosa. Si era cierto lo que había visto Theo en el jardín la noche anterior, era capaz de gritarle olvidando cualquier protocolo. Recordó que Heero se acercó esa mañana en el vestíbulo diciendo que tenía algo importante que hacer en el punto de la misión haciendo un enroque de último minuto. Él se adelantaría a resguardar la seguridad del lugar acompañando al preventivo Wind en el parque de la cita.

Olive lo tomó normal, incluso se sintió agradada que él tuviese la deferencia de dar instrucciones directamente a ella. Pero despues su entusiasmo se desinfló cuando tomó posición en el vestíbulo y Theo desarmó su ánimo susurrando:

- No creeras esto...

"Vi a la Viceministra y el preventivo Yuy paseando por el jardín anoche y también vi un..."

Olive abrió los ojos negándose a esa frase. Era imposible, eso no podía pasar, estaba afuera de todo protocolo y ademas desarmaba todas sus esperanzas. Su rostro se desfiguró al instante sin tener tiempo de recuperarse.

Minutos después allí estaban las dos frente a frente el vestíbulo y después en el asiento trasero de la limusina,cada una en su esquina esperando romper el ambiente de intriga.

- ¿Y bien? - insistió Relena

Olive aclaró su garganta antes de hablar

- Las instrucciones son las siguientes...

El bla blá de la preventiva fue frío y robótico. Las indicaciones eran las usuales que Relena siempre recibía: el encuentro no debia durar mas de tres horas, que ante cualquier cosa llamara a un guardaespaldas y no desesperar en caso de emergencia.

Cuando creía que Olive había dicho todo, la chica agregó.

- Además...se le pide que sea realista.

- ¿Eh? - se extrañó Relena

- Tiene la oportunidad de conocer al Heredero economista Henry de Liechtenstein, Viceministra Darlian, un hombre a su nivel social, usted tiene que estar a la altura. No tomar esta oportunidad podría ser tomado como una mala señal.

Relena quedó perpleja ante esos dichos. Entendió que aquellas palabras no provenías de las reglas o sugerencias preventivas, si no de la misma boca de Olive.

- ¿Mala señal?

-Sí le gusta andar jugando a las escondidas con sus guardaespaldas, aún puede recapacitar - advirtió tratando de guardar compostura -recuerde que hay un reino detrás al cual responder después de hoy.

-Tengo muy claro cuales son mis obligaciones preventiva Noerr, no se meta en mis elecciones ni menos en mi vida - respondió molesta Relena.

- ¡Usted se está metiendo en la vida de otro abusando de su privilegiada posición! - exclamó Olive indignada.

- ¡No sabes lo que estás diciendo! ¡Preventiva Noerr guarde la compostura o tendré que pedir que salga del vehículo!

Ante la orden severa de Relena, Olive calló. Jamás había oído a la Viceministra ser tan dura e incluso la misma parecía realmente molesta. La preventiva tuvo que aceptar que aunque la ex reina del mundo estuviese enojada, se veía distinguida con esa mirada de furia.

"¿Acaso Heero estaba enamorado de esa furia también?" - pensó - ¿conocía ese lado de ella?

La Viceministra suspiró guardando la calma. No solía gritarle a sus pares ni menos a los encargados de su seguridad. Miró a Olive que parecía afectada y trató de bajar la tensión del ambiente.

- Lo siento...solo te pido que no hables sin saber.

-¿Qué es lo que no sé? - preguntó con voz quebradiza - desde que entré a esta misión parece que no encajo aquí. Todos se conocen o tienen discreción en hablar de algunos temas y...

-Olive, hay cosas que no puedo decir porque no me corresponden pero si puedo confesarte...

Olive miró a Relena tragando con dificultad. Vio su rostro sincero.

- ...Que estoy irremediablemente enamorada de Heero Yuy.

La preventiva sintió su estómago pesado. Ella lo había dicho, sin tapujos, sin dudas. Por sus labios se deslizaron aquellas palabras indeseables y no pudo evitar responder en sus pensamientos: "Y él de ti".

Quiso sollozar, sus manos temblaron, pero no podía parecer débil en medio de su trabajo. Apretó sus párpados para evitar que la Viceministra viera los ojos llorosos.

Relena, que hasta hace unos segundos estaba enojada, entendió con empatía lo que ocurría a su compañera de asiento. Sabía del interés de ella por Heero, lo notaba en su forma de verlo desde la primera vez que se conocieron. No la culpaba, él era admirable en muchos sentidos y querer acompañarlo en su soledad era atractivo para cualquier mujer. Ahora Olive tenía una cara destrozada y por sus pestañas estaban a punto de caer las primeras lágrimas.

La limusina frenó afuera de Rose Park y antes de salir del vehículo, Relena dijo en voz suave.

- Olive, quédate adentro de este lugar todo el tiempo que quieras...

- No es necesario - reprochó cubriéndose la cara.

- Sí, lo es.

Luego se dirigió al chófer bajando la división separatoria entre los asientos y ordenando:

- Por favor puede llevar la limusina a otro lugar apenas me baje, mi guardaespaldas no se siente bien, debe descansar.

- ¡No, debo hacer mi...!- intentó decir Olive.

- Preventiva Noerr es una orden - zanjó Relena - yo informaré de su repentino dolor de cabeza.

Olive creyó ver una suave sonrisa cómplice en la comisura del labio de Relena. Una expresión de comprensión que le entregó al bajar del vehículo.


Minutos antes...

Heero tomó una piedra de la orilla de la laguna lanzandola con fuerza. La roca llegó muy lejos casi al medio de las aguas.

Había revisado todo el lugar, estuvo atento a cada revisión en Rose Park para que ella estuviese segura y simplemente tratando de mantenerse concentrado no podía sacarla de su cabeza. Todo lo que hicieron la noche anterior, sus curvas, el roce de su cuerpo, los gemidos suaves saliendo por esos labios cada vez que se metía en su interior lo dejaron loco. Tanto así que aquella mañana había olvidado por completo la tercera cita dela Viceministr, dando cuenta que no la había cancelado.

No la culpaba, sabía que desde la conversación de la tarde anterior todo fue muy rápido. Confesó sus intenciones de querer ser el hombre con el cual solucionara el gran problema de Sanc y eso conllevaba decidir pasar toda la vida a su lado. Luego de eso, de forma espontánea, Relena se entregó a sus brazos siendo la primera mujer con la que tenía sexo en su vida.

"Sexo, sexo, sexo" una palabra que repetía Duo varias veces en sus viajes cuando estaba desesperado por ver a Hilde. Ahora podía entenderlo mejor. Aquella mañana, luego de despertar a Relena, se lo hizo de nuevo desesperado por sentirla y ahora en ese preciso momento, la deseaba de nuevo.

Tomó otra piedra del suelo, hasta que alguien lo interrumpió.

- Heero.

- Ah, Zechs.

- Veo que estás muy pensativo. Imagino que meditas lo que hablamos la última vez.

- Algo así - dijo lanzando la piedra

- Espero que ella esté tomando el mejor camino, te seré sincero creí que ya habías hablado con ella y ahorraríamos todo este montaje rídiculo.

-Zechs, esta será la última cita de Relena y luego...

Heero se dirigió a él pasando por su lado de forma amenazante. Para dejarlo tranquilo puso una mano en su hombro diciendo en voz alta, casi como una orden.

- Ella se casará conmigo.

Miliardo quedó estupefacto ante la noticia. Después de todo Heero no lo había defraudado, actuó como se esperaba pidiéndole a su hermana que el fuese elegido como compañero de su futuro.

De pronto una limusina oscura aparcó cerca de la entrada del parque. Un hombre escoltado por un amplio contingente bajó estirando su chaqueta. El heredero Henry aparecía galante, saludando a los preventivos cercanos mientras a la distancia ellos dos observaban la situación. Sin duda era un hombre de porte alto, gallardo y con aires de clase social alta.

Heero recordó que Relena se deslumbró con su currículum en el proceso de entrevistas días atrás. No pudo evitar sentir una punzada de celos al ver que él estaría cerca de la mujer que ahora le pertenecía.

- ¿Todo bien? - preguntó Zechs curioso ante la expresión de Heero.

- Sí.

Del otro extremo pudo ver la limusina rosa de Relena llegando al lugar. Ella bajó del automóvil dando una indicación que hizo que el vehículo se retirara en el momento. Allí estaba la chica con que había pasado la noche, la mujer que estaba revolucionando su mundo solo con el hecho de entregarse en cuerpo y alma a sus brazos.

"Relena" la nombró en su mente.

Luego la joven caminó hacia Henry quien la recibió tomando su mano y besándo sus nudillos de forma cortés. Empezaron una conversación imposible de oír a sus oidos, lo que fue desagradable para el piloto.

- Relena dejó solicitado que para esta última cita no hubiesen nano micrófonos escuchando - comentó Miliardo - hay que seguirlos con distancia.

Heero creyó que sería fácil, casi un trámite más que la joven interactuara con el último candidato, sin embargo sintió otra sacudida en su estómago al ver que Relena sonreía amablemente ante los gestos de su compañero. Simplemente no soportó la química que ambos tuvieron.