Otra vez, todos estaban reunidos en el despacho de la jefa de prevención Une. La oficina olía a tensión absoluta. Por un lado Relena parecía una leona enjaulada caminando de un lado para otro que ni tiempo tuvo de cambiarse la ropa mojada por la caída en la laguna.

En ese lugar también estaban los preventivos Maxwell, Morgan y Noerr y por supuesto Heero. El sonido del comunicador de Une en el escritorio volvió a crispar el ambiente donde nadie deseaba hablar para no alterar más a Une ni a Relena.

- Ya tenemos a todos los implicados en la prisión preventiva - era la voz de Sally - esperamos próximas instrucciones.

-Excelente, buen desempeño Supervisora Po - dijo Une - únase a nosotros lo antes posible.

- Deberían enterrarlos vivos - intervino Heero con molestia.

Duo aguantó la burla ante esa frase de Heero. Dudó que fuera una broma.

Luego de cortar la comunicación con Sally todos se miraron. Luego de una hora del incidente y de la proclamación de Nassau solo les quedará tomar una decisión.

- Y bien, llegó el momento - dijo la jefa - tengo claro los antecedentes de lo ocurrido, pero aún no me cabe en la cabeza como la preventiva Noerr se demoró tanto en actuar.

Olive se puso nerviosa. Era verdad que demoró bastante en decir la información, si hubiera dado la alerta inmediata de lo que escuchó afuera de la limusina la viceministra se hubiera ahorrado el mal momento y ese hombre no hubiera llamado alertando al reino de Nassau. Bastó la presión de un botón verde del teléfono de Henry de Liechtenstein para armar el caos.

-La preventiva Noer no se sintió bien en esos momentos - intervino Relena - por favor no la presiones.

Olive abrió sus párpados sorprendida. La viceministra otra vez tuvo deferencia con ella, antes lo tuvo en la limusina cuando tuvo la conversación sobre Heero y ahora nuevamente la defendía.

"No me lo merezco" pensamiento triste.

- Debido a todo este caos, debemos tomar una decisión - prosiguió Une - tenemos mobile suits preventivos que pueden colaborar en la defensa de Sanc y...

Alguien irrumpió en la oficina abriendo la puerta de golpe. Las botas altas de Miliardo se hicieron notar cuando cruzó la alfombra con decisión. Junto a él estaba Noin que saludó con una sostenida al resto de los implicados.

- Lamento interrumpir - anunció Miliardo - pero he venido a ofrecer mi apoyo, esta vez no solo como preventivo si no como el líder del pasado que soy.

En otro momento Olive no había entendido esas palabras, pero ahora pudo. En el bosque escuchó esa conversación íntima entre Heero y el preventivo Wind, ellos estaban enlazados en una historia en común. De hecho muchos en ese lugar tienen lazos sólidos y emocionales. No pudo evitar mirar al preventivo 01 el cual levantó su vista al sentirse observado por ella.

- Espera - pidió Relena - ¡esperen todos!. Sé que estamos en un apuro terrible, pero debo abogar a mis principios como la heredera de Sanc que soy. Aunque sea ingenua mi postura, quiero arreglar esto con palabras. Tengo entendido que ellos están en dirección a las fronteras del reino y deseo interceptarlos allí.

- Relena eso es muy peligroso - avizoran Miliardo.

- Lo sé, lo sé...pero tú mismo decías que Nassau son respetuosos de los tratados y políticas antiguas, a pesar de que busquen que no cumpla las condiciones. El origen de esta discusión empieza por eso, por un mal entendido respecto a un pacto de nuestros ancestros que creen que yo no llevaré acabo pero es...un pacto que voy a cumplir!

Relena vio a Heero que se apoyaba en la pared. Ambos se entendieron, deben ser transparentes lo antes posible para sus anhelos personales. Pocos lo sabían en ese lugar ya esas personas no les correspondía revelarlo.

- Así es Viceministra - corroboró Une ajustando sus lentes- para mañana usted debe presentarse con un prometido claro, pero lamentablemente usted no podido encontrarlo y yaa estamos al límite del plazo y ..usted no ha...no ha...

Une se calló quedando boquiabierta al reparar que Heero se acercaba a Relena tomando su mano y mirándola con decisión. ¿Era lo que ella estaba pensando? ¿fueron reales los rumores del pasado? se preguntó la jefa de prevención. Antes siempre creyó que había tensión amorosa entre la ex reina del mundo y el piloto perfecto pero "¿acaso esos dos tienen algo juntos?" concluido en su mente.

Por otra parte Olive vio la escena y bajó la mirada. Sabia lo que se venía.

- ¿Puedes explicarme " eso "? - preguntó la jefa de prevención viendo sus manos unidas.

Heero quiso ser claro en explicar, pero con su voz fría de siempre fue extrañísimo escuchar de su boca esas palabras tan cálidas y en su propio tono.

- Relena y yo hemos decidido casarnos.

Noin, a pesar de que infería todo, amplió su sonrisa de alegría ante la noticia. Duo Maxwell miró satisfecho a su compañero casi orgulloso de que dijera esas palabras. Miliardo dibujó una leve sonrisa de alivio al escucharlo. Los únicos que parecían sorprendidos con la noticia fueron Lady Une y el preventivo Morgan, mientras que Olive parecía imperturbable como si le reventaran un pastel en su cara.

Une tosió para aclarar su voz. Seguía sorprendida, pero trató de ser lo más profesional posible, después de todo estaban al límite de un conflicto bélico.

- Ejem ejem. Deseo bien la situación ¿ustedes dos se casarán para entender este conflicto?

- Si, así es - asintió Relena

- ¿Y están en conformidad con respecto a los términos?

- Exacto - sumó Heero serio.

Heero apretó su mano entrelazando la de Relena, ella lo sintió como apoyo.

- Entonces, entonces ¡¿por qué esperaron tanto en decirlo?! - exclamó Une ofendida levantándose de su asiento - ¡oh dios! pero ustedes dos ¿Cómo? ¿Cuándo? ¡se dan cuenta de todo lo que tuvimos que pasar estas semanas! ¡Dios mío!

La pareja se quedó callada levantando sus hombros. Sería idílico contar que lo decidieron el día anterior y describir toda la historia que los antecede. Eran demasiados hechos, excesivas batallas y separaciones. Algunas discusiones pacifistas y una noche de pasión que selló su amor, la primera de muchas que la pareja esperaba vivir.

- Entonces esta unión puede ser una salida - concluyó Une - no puedo creerlo, es decir puedo... ¡por favor no se ofendan, pero me toman de sorpresa!.

- Es comprensible - admitió Relena - Jefa Une no dudes de nosotros, no lo hacemos por conveniencia, tú sabes cuando me ha costado aceptar las condiciones de Nassaú en favor de la paz, pero ahora - ella miró a Heero - es diferente.

Los rasgos del preventivo 01 se suavizaron al mirar a Relena y eso hizo que Une se complaciera ante la pareja. Ordenó sus hojas para disimular su emoción interna y guardó compostura.

- Entonces, ¿Cuál sugiere que sea nuestro próximo paso, Viceministra?

- Comunicaremos formalmente que tengo un prometido y que cumplimos con sus demandas históricas. Si eso no funciona, si ellos no lo respetan - Relena aguantó su voz - ustedes como área de prevención decidirán cómo proceder.

- Relena - dijo Heero - eso es...

- Muy idealista, lo tengo claro. Solo denme esta última oportunidad.

Todo el equipo se miró preocupado, Miliardo tomó la palabra para calmarlos.

- Epyon está activo y si me lo permite puede liderar la tropa defensiva en caso de un ataque directo a la ciudad de Sanc. Haremos honor a la ideología pacifista de los Peacecraft en primer lugar, después procederemos.

- Así será - afirmó Une - Prepararemos las naves. Preventivos alisténse para salir lo antes posible. Viceministra usted también debe mantener las normas protocolares, usted tendrá que ir en un avión aparte reforzado por su seguridad preventiva.

- No tengo problema. Por favor hagan todos los intentos para comunicarse con Nassaú lo antes posible.

Une y el resto asintieron entendiendo el proceder. La jefa de prevención comenzó a dar instrucciones claras, tomarían los trajes preventivos transportándose en aviones de carga a las fronteras del reino de Sanc, también llamarían a los refuerzos y por supuesto se unirían al frente el preventivo Barton y Quatre con la tropa Managuac.

La Viceministra salió de la sala para cambiar su atuendo y preparar para lo que sería un viaje con resultados inciertos. Debía abordar uno de los aviones políticos lo más pronto posible. Sus asesores comunicacionales la persiguieron hasta su cuarto dónde al fin tuvo momentos de tranquilidad, luego de la caótica mañana. Se vistió con su traje político tradicional ya que no iría como la viceministra si no como la monarca que es, la última descendiente directa en la línea Peacecraft. Una vez ajustado su cuello miró el espejo dándose ánimos y al salir de su recamara se dirigió a la salida de su área del palacio.

Mientras escuchaba instrucciones del encargado de comunicaciones, Une se unió al séquito para informar las noticias de la última hora: no lograron comunicarse con los líderes del reino en cuestión y a la vez se notificó el avance de tropas a la frontera del reino . Mientras Lady Une hablaba, le entregó una carpeta a la viceministra, pero repentinamente Relena sintió que alguien la jaló de su brazo metiéndola a un armario de aseo desapareciendo del corredor.

Cuando la jefa de preventivos se dio vuelta encontró la carpeta roja en el suelo y un par de hojas volando viendo con rareza la situación.

-¡Heero que haces! - susurró anonadada Relena en la oscuridad.

Él había sido quién la tironeó hacia un lugar privado.

- Tenemos que hablar...

Sus ojos azules prusiano resaltaban en la oscuridad. Eso no parecía ser una especie de broma, tenía un semblante serio.

- Dame un segundo - murmuró la joven.

Luego Relena asomó la cabeza hacia afuera abriendo la puerta, un poco incómoda por la situación.

- Une, ¡¿po-podrías darme cinco minutos?! debo ajustar algo de mi traje.

La viceministra hizo una mueca con la cabeza para no nombrarlo directamente. Su pretendiente aún no se anunciaba oficialmente, debía guardar el hermetismo al menos por unos días más . La jefa de prevención pensó que ella como la viceministra Darlian no podía andar secretando cosas entre pasillos, pero dadas las circunstancias que vivían hizo una excepción entendiendo que Relena necesitaba hablar con "Alguien".

"¡Adolescentes!" pensó en su interior con algo de envidia y siguió caminando con la jefa de comunicaciones tratando de justificar el percance.

- La esperaré en el looby central del palacio - explicó Une encubriendo el hecho.

Relena cerró la puerta de la estrecha sala de aseo, nerviosa por la improvisación. Apenas se perdio la luz del pasillo reconocio el sabor de esos labios que la besaron la noche anterior. Heero la aprisionó de inmediato abrazándola y besándola como si quisiera dejar su marca. Sintió que la envolvía por la espalda contra su cuerpo despertando el calor en el interior.

- Heero ¿Qué sucedió...? -

No alcanzó a decir la frase completa cuando se despegó unos centímetros. De inmediato sentió otro beso asfixiante que la callaba. Percibió los dedos enredados en su cabello y la desesperación de su hombre que no la soltaba. Cuando por fin ella pudo volver a respirar, el chico la envolvió en sus brazos escondiendo su cabeza en su cuello percibiendo el perfume de la joven.

- Soy un idiota - susurró sin aflojar su presión.

-¿Eh?

- Actué lento, no pude evitar que ese imbécil te pusiera las manos encima.

Relena sintió un suave y pequeño mordisco en su cuello que la hizo sonrojar. Percibió que Heero estaba inquieto y exasperado. Lo acarició por el cabello entendiendo su malestar tratando de calmarlo. No sabía qué decir ni qué hacer, podría aclarar qué fue lo suficientemente rápido, que saltó por ella al agua arrastrándola a la orilla o podría decir mil cosas para calmarlo, pero sabía que no sería suficiente para la exigencia del llamado piloto perfecto.

- Quiero matarlo - murmuró Heero escondido en su abrazo - cada vez que lo recuerdo yo...

Relena se asustó. Cuando él decía ese tipo de cosas iba en serio, aunque con ella no hubiera resultado en tiempos pasados. Jamás había visto a Heero así antes, parecía un niño clamando que no lo dejaran hacer su maldad preferida. Ahora sí, Relena intervino buscando su rostro.

- Heero mírame - tomó su faz apartando su cabello hablando a sus ojos - yo estoy bien, hey mírame. Aquí estoy...no me ha ocurrido nada malo, por favor no empuñes ningún arma deliberadamente. Y no te lo digo como una viceministra, lo digo como tu futura esposa...

-Hn.

- ¿Heero?

El piloto salió de su breve sueño al oír esas palabras, una pizca de vergüenza lo invadió por mostrarse vulnerable, pero su molestia lo inundaba. La deseaba solo para él, era cierto. Sentía los celos más latentes que nunca porqué tenían una razón clara, esa imagen del cretino que se acercó tocando lo que le pertenecía.

Suspiró frustrado aún acariciando los cabellos de la viceministra.

- Promete que no harás nada imprudente - pidió Heero - saldremos de aquí y seguramente no estaremos cerca en muchas horas.

- si todo sale bien, para pasado mañana serás mi esposo. Aunque todo está patas arriba ahora.

La mirada de Relena fue tan optimista que arrancó la curva en la boca de Heero. Ella hacía creer que todo podía ser tan fácil, pero sabía que debería combatir porque las intenciones de Nassaú eran claras de querer tomar el reino de Sanc. Temió por ella y su integridad física, por sus propios sueños que construyó en el aire aún ni siquiera tener algo concreto. Y hablando de concreción...

- Relena toma esto.

Heero sacó de su bolsillo una caja aterciopelada azul abriéndose. Apareció un anillo de compromiso de oro blanco con un zafiro azul prusia. Ella no lo esperaba para nada abriendo sus ojos de sorpresa. Había olvidado por completo los protocolos de una solicitud de matrimonio.

- Sé que no es el mejor momento y lugar - se acercó a su oído susurrando - pero ¿quieres casarte conmigo?

El calor de su aliento en su mejilla la excitaron. Heero era impredecible y conocer sus nuevas facetas también era un área de exploración llena de sorpresas.

- Sí, quiero - respondió murmurando

Heero tomó la delicada mano de la viceministra introduciendo el anillo en su dedo anular. Ambos lo miraron con felicidad, al menos ahora tenían una prueba más allá de sus palabras de las intenciones de estar juntos. Se vieron tiernamente a los ojos juntando sus frentes, pero él dijo una frase que la descolocó de la ternura, haciendo subir su temperatura.

- Te deseo - susurró desesperado oliendo su cabellera - demasiado.

- ¡Heero! - se ruborizó

-Si pudiera...

Relena sintió la presión del chico justo en esa zona. Sabía a que se refería, pero en ese momento no era el lugar ni tenían el tiempo necesario. Relena lo calmó con un beso en los labios.

- Heero, tú sabes que...

- Lo sé, cuando volvamos tendremos tiempo - agregó él -dame solo unos segundos más

Ella asintió recibiendo un beso delicado que enredó sus lenguas. De un momento a otro pareció que la ternura desaparecía al sentirlo excitado por la situación, pero el piloto se frenó grabando las sensaciones de tenerla entre sus brazos. Heero guardó sus pasiones tomando compostura abriendo la puerta del closet de aseo.

- Vamos - se forzó a decir - o no podré parar.

Ambos salieron al pasillo mientras revisaban que sus uniformes estaban intachables, con miradas cómplices y de amantes.

La viceministra recogió su carpeta que quedó tirada en el suelo desde que se escondió en el lugar. Camino al lado del preventivo dando vistazos a su mano con el anillo de compromiso .Él daba ojeadas a Relena observando su aura de orgullo al verlo puesto, y el piloto recordó que alguna vez leyó un artículo del efecto de una sortija en las mujeres. Ahora podía comprobar que era real.

Llegando al recibidor del palacio de Bruselas estaba Une esperándola al inicio de una alfombra que se rompió desde la entrada a la salida. También estaban los preventivos alineados en una fila formando camino hacia la limusina. Entre esas personas estaban los preventivos de primera línea incluidos Olive Noer y Theo Morgan. Mucho más lejos las vallas apartaban a los periodistas con sus flashes incandescentes.

Heero quién la acompañaba, se quedó más atrás relevado por Lady Une y el cuerpo de seguridad que avanzó con la viceministra hacia el vehículo. Ella se quedó mirándolo contemplando como se perdía entre los demás sintiendo su real lejanía. Sus caminos se separaban otra vez, cada uno iba hacia sus propias batallas.

- Viceministra, hay que ver al frente - identificado Une.

Relena se impulsó a su limusina tomando fuerzas.

- Aquí vamos.


Heero tomó el transporte hacia el aeropuerto militar con todos los demás. La comitiva salió sin problemas del palacio de Bruselas teniendo como centro escoltar a la viceministra. Una vez llegaron a la base se volcaron a llegar directamente a la loza del transporte y fue ahí dónde definitivamente los caminos del piloto gundam se separaron de su chica. El vio como ella subía por la compuerta del avión militar seguida de su séquito. Su pelo dorado se movía por el viento y tuvo la sensación de por primera vez no querer subir a su mobile suit.

- Viejo viejo me impresionas- dijo Duo conectando una palmada - eres más que una cara bonita.

La broma de Duo no le hizo gracia.

- Vámonos.

Al llegar a un hangar gigante encontramos una gran cantidad de mobile suit preventivos de color verde y blanco. El resto de los preventivos tienen un modelo defensivo similar a los aries, mientras que los de primera línea conservaban el aspecto humanoide de los gundam, aunque no tienen la misma fuerza. Esos no era más que una flota preventiva y no se comparaban con las potencias del pasado que albergaban dolls o taurus, al contrario eran para usarse solo en casos de emergencia. Cada preventivo tenía el suyo, incluso la preventiva Noer y Morgan los cuales se adelantaron a subirse a sus máquinas. Heero y Duo no pudieron dejar de notar que había un espacio sobrante sin una nave estacionada. En el suelo estaba dibujado el numero "05"

- Sally pidió que no se ocupara su lugar - comentó Duo cabizbajo.

- hn.

Sally desde lejos también miró la zona libre sin mobile suit. Era la primera misión de alto peligro donde estaría sin él. Respiró hondo gritando y dejando de lado la melancolía repentina.

-¡BIEN MUEVANSE! Todos en camino en menos de cinco minutos ¿quedó claro?

Los preventivos gritaron al unísono "SIII"

Heero se acerco a su nave subiendo por la cuerda automática. Entró a la cabina encendiendo las pantallas probando los controles, todo parecía estar en su lugar. Comenzaron a salir uno a uno desde el aeropuerto siguiendo el despegue del avión militar que llevaba a la viceministra.

Relena vio el despliegue desde su ventanilla con preocupación. Ella jugó sus dedos para calmarse, pero la mano de Une cubrió las suyas.

- Esté tranquila viceministra - calmó Une - no forzaremos una batalla que no sea necesaria.

-Haré lo posible por evitarla, solo espero que todo salga bien.

En un instante Une levantó la mano de la viceministra contemplando el anillo de compromiso. Relena se sonrojó.

- M-me lo entregó hace unos momentos - explicó tímida.

- Ya veo. Muy romántico, quién pensaría que el preventivo Yuy guardaría esa faceta.

Relena miró su mano pensando algo similar. Heero estaba parecía una caja de sorpresas, en el pasado la sorprendió siempre y ahora hasta su lado lujurioso la dejaban sin palabras. Se sintió un poco estúpida al estar caliente pensando en él en un momento tan complejo.

- Todo soldado tiene su lado oculto - continuó Une - en la guerra todos somos firmes, de hierro, nuestra vida giraba en torno a decisiones violentas sin embargo somos humanos merecemos una vida para disfrutarla al máximo. Me alegra que muchos puedan tener esa oportunidad junto a quien aman.

- Tú también la tienes Une, no lo olvides.

- No viceministra, mi tiempo ya pasó. El hombre que más amé está entre las estrellas y realmente no quiero enamorarme de nadie más nunca más.

-¿no deseas conocer a nadie?

- No, al menos no mientras los vestigios de la guerra sigan con nosotros - aclaró mirando por la ventanilla melancólica - además Mariemaia está a mi cargo, ella me da mucho en que pensar.

El viaje continuó sin altibajos hasta llegar cerca del reino de Sanc. Repentinamente las alarmas de emergencia se encendieron y los soldados que dirigían el avión blindado alertaron que los apuntaban con cañones misiles desde tierra firme. Une y Relena se acercaron al panel del radar para corroborar la ubicación de la nave. Ya estaban muy cerca de las fronteras.

- Por favor intente comunicarme con Nassaú - pidió la viceministra al tripulante.

- ¡Qué nadie abra fuego hasta que se dé orden! - pidió Une a todas las unidades - ¡repito, esperen nuestro aviso!

Los suits que seguían desde lejos la ruta del avión. Vieron con preocupación el mandato de la jefa preventiva porque si esos cañones dispararan directamente hacia la nave podrían caer o peor explotar en el aire. Una voz femenina y esclarecedora se escuchó en los comunicadores del área.

"Soy Relena Peacecraft heredera al trono de Sanc y último sobreviviente de la familia pacifista. Sigo siendo

la líder del reino Sanc, es por eso que apelo a las históricas y buenas relaciones que ha tenido mi ascendencia con sus países vecinos.

Estoy aquí para cumplir los términos que me ha solicitado el reino de Nassaú y presentarme ante ellos de frente. Deseo que escuchen

de mi boca el cumplimiento del tratado que tanto quieren que lleven a cabo. Pido una audiencia con la máxima autoridad del reino y conocernos

formalmente, cara a cara, como monarcas que somos respetuosos de las tradiciones reales.

No hubo una respuesta inmediata sin embargo. Une pidió dejar las líneas conectadas. Mientras, a la distancia, los trajes de la flota preventiva veían con resquemor cualquier movimiento de la frontera.

- Relena, estás más fuerte que nunca - dijo Miliardo - Así actúa una gran líder mundial .

Duo lanzó un silbido de impresión por el discurso sin titubeos que hizo la viceministra el cual se escuchó en las conexiones de los preventivos. Heero arrojó una leve sonrisa de satisfacción al interior de su traje advirtiendo en el monitor que Trowa y Quatre estaban muy cerca, de hecho fue este último quién hizo un comentario ante el comunicado.

- Así que esa será la manera solemne en que te domesticarán, Heero.

- ¡Quatre! - evité Duo - vaya que entrada no ¿supongo que te enteráste de las buenas nuevas?

- Estoy informado de todo ¡Felicidades Heero!

- Si ese saludo lo dijese yo, ya me habría hecho callar - aclaró Duo ofendido - ¿Heero acaso no le dirás nada?

- Ya habrá tiempo para discutir eso - intervino Trowa - dejemos las bromas para después. Ya tenemos bastante tensión.

Heero no replicó, escuchaba atentamente a sus compañeros. Al menos esas conversaciones relajaban el ambiente. Por un lado agradecía que nadie contestara el discurso de Relena, así ella no se vería forzada a riesgos y podrían emplear las armas lo más pronto posible dejando de lado la necesidad de que la joven plantara cara. Sin embargo en ese momento un chasquido en la radio los dejaron a todos callados. La curva de sonido se movió y una voz resonó en todos los sonopronters.

El Reino de Nassaú ha recibido el mensaje de Relena Peacecraft. Por favor diríjase al punto 1-5-9

de nuestro territorio, en aquel lugar recibiremos a la reina y su servicio. Podrán aterrizar solo en la nave

de la cual proviene el mensaje, no toleraremos que suits de escolta traspasen nuestra frontera, repito, solo ingresar

la nave de la monarca de sanc y su escolta...

Relena asintió a su alrededor para que dirigieran el avión hacia las coordenadas pedidas. La nave acelero sus turbinas para adelantarse y dejar atrás a los trajes preventivos que resguardaban la seguridad.

- Esto es muy peligroso - comunicó Zechs por radio -¿Heero?

- Estoy aquí. No tengo pasos a seguir.

La voz del ex piloto 01 se escuchó apretada, rechinó los dientes de rabia viendo impotente como la nave se alejaba de todos. De pronto un sonido de misil explotó a lo lejos sorprendiendo al equipo. Todos lograron esquivar el impacto.

-¡¿Pero qué demonios!? - exclamó Dúo.

- ¡Alto no disparen! - intervino Quatre - ¡es una provocación! quieren tirar por la borda los esfuerzos de paz de la señorita Relena. ¡Lo mejor es tomar distancia por el momento! ¡Ordeno retirada!

Todos movieron sus mobile suits retrocediendo lentamente, Heero apretó sus manos alrededor del control de mando resistiéndose a obedecer.

-¡Heero! - llamó Miliardo - ¡síguenos! tendrás que confiar en la diplomacia al menos esta vez!

Él movió su palanca contra su voluntad moviendo la máquina.


El avión bordeó la orilla del mar atravesando campos de arado, poco a poco se acercaron a lo que parecía ser un gran poblado de aspecto tradicional, con paredes blancas y calles angostas de piedra. Su arquitectura especial de casas cuadradas con techos planos entregaban la idea de un paraíso rodeado de costas azules. Sus habitantes en plena actividad mercantil parecían ignorar lo que acontecía en sus fronteras.

Aquel era un reino lejano que colindaba en una pequeña franja con Sanc, sin embargo Relena jamás lo había visitado. Si hubiera sabido que tal maravilla estaba tan cerca habría visitado el lugar como destino de vacaciones ya que parecía perfecto como lugar de descanso. La viceministra detectó que se acercaban a un aeropuerto al otro lado de la ciudad apacible y comenzaron a descender en lo que parecía ser una explanada privada de aterrizaje. Antes de bajar de la nave, Une se acercó a su lado.

- Debemos tener cuidado, no podemos confiarnos. Por favor no se separe de mi.

Relena asintió mientras abrían la compuerta de carga del avión. Al descender el viento marino llego a su rostro y los cabellos dorados se desordenaron con el aire. Frente a ellas apareció un hombre alto, con un cuerpo musculoso moldeado por la exigencia de la guerra. Su boina azul, corte militar y aspecto guerrillero se coronaban con un cigarrillo prendido en su boca. Parecía haber olvidado que estaba fumando y contrariado lo tiró rápidamente al suelo al verlas, pisándolo con su botín.

- Bienvenidas al reino de Nassau, nuestra Suprema gobernadora está esperándolas, por favor síganme.

La viceministra poco sabía del Reino de Nassaú, lo que estudió en los antecedentes cuando fue reina de Sanc es que era un régimen dictatorial respetuoso con su pueblo y que se mantenía muy bien por la economía marítima. Sobre sus gobernadores poco se sabía, no había registros de nuevas descendencias ni tampoco nombres que identificaran un monarca preciso. Ese era el día dónde finalmente ella descubriría un gran misterio: saber quiénes estaban al mando de aquel reino colindante y privado.

Con Une subieron a un Jeep todo terreno que los sacó del pequeño aeropuerto para llevarlas por un camino que las llevó por estrechas calles comerciales repletas de mercaderes y puestos de venta. Por los vidrios polarizados vislumbró las edificaciones costeras de alto tamaño y la limpieza de los espacios públicos rústicos bien conservados.

El hombre de boina azul prendió otro cigarro bajando su ventana, parecía no aguantar las ganas de fumar y sacó su brazo hacia el exterior para botar las cenizas. La mitad de un tatuaje apenas perceptible por la manga de su chaqueta se vio en su antebrazo. Une observó de reojo a Relena sin decir nada atenta a los movimientos del conductor que manejaba sin mucha precaución. Él no lo sabía, pero ella estaba preparada con un gps bajo sus tacones y además una cuchilla debajo de su falda apegada a su muslo. Sabía que no era algo contundente, pero sabía como ocuparla en un caso extremo. Ella se animó a carraspear su garganta y en tono respetuoso preguntó:

-Por favor, ¿podría actualizarme que ha pasado en la frontera que dejamos atrás?

El hombre exhaló humo tomando su tiempo para contestar. Su voz áspera no se esforzó por parecer amable

- Si se refiere a los suits, están detenidos, la suprema no ha dado orden de fuego.

"La suprema?" se preguntaron ambas mujeres, eso parecía indicar que la monarca a cargo era una mujer. Las dos se vieron con curiosidad.

-¿eso quiere decir que no hay enfrentamientos? -preguntó Relena

- No, por ahora.

Relena se relajó un poco, si no habían suits activos significaba que todo estaba en orden. Solo esperaba poder lograr que todo siguiera tranquilo. El hombre de la boina azul aceleró el vehículo subiendo una cuesta hasta un palacio imponente más alejado de la ciudad. La vista al mar era extensa y Relena captó la hermosura de los paisajes de la tarde.

Se estacionaron frente al edificio clásico, una mujer rubia con anteojos vestida de militar fue a recibirlas a la entrada. Hizo un gesto de saludo al fornido conductor para después dirigirse a las mujeres

- La suprema las está esperado en su oficina - dijo rígida - Yian, tu guíalas.

El hombre musculoso boto el cigarro al suelo pisándolo, caminó hacia el interior mientras Une susurró hacia la viceministra:

- Estamos rodeados de militares.

Relena asintió notando las metralletas de la mujer rígida y el cinturón armado de Yian. Si quisieran podrían desacerse ahí mismo de ellas.
El Palacete de paredes blancas y hermosos candelabros colgantes, tenía un recibir amplio lleno de cuadros. Al avanzar Relena se detuvo en un hombre de larga barba acompañado de otro desconocido.

- ¿Que pasa?- preguntó brusco Yian al ver que las mujeres no caminaban.

- Es mi padre...

En efecto Marticus Rex aparecía retratado y era reconocido por su larga barba y traje rojo.

- La suprema ama la pinturas y fotografías por lo que en estas paredes alberga a todos quienes han visitado nuestro reino en visitas políticas.

- Ya veo.

Relena estaba confundida, tenía el prejuicio que se enfrentaría a alguien completamente insurrecto ante la paz, sin embargo todas las descripciones hasta ese momento se contradecían. Llegaron hasta una gran puerta que se abrió de par en par y la luz las cegó.

En la la oficina con un gran buró en el fondo se dibujó la silueta de una mujer baja con una corona en su cabeza. Estaba se espaldas mirando por un gran vidrio el mar. Usaba una capa azulada de piel y cruzaba sus manos por las espalda.

- Suprema Reina Marla, he traído aquí a La monarca de Sanc, Relena Peacecraft - anunció Yian.

El hombre se arrodilló con respeto y en ese instante la figura volteó hacia ellas. Apareció el rostro de una mujer mayor de aproximadamente setenta años, arreglada con hermosos aros de oro y joyas brillantes. Su cabello canoso rizado estaba peinado perfectamente y sus labios pintados de rojo carmín sobresaltaban en su pálida piel.

- Relena Peacecraft - dijo solemne - bienvenida a Nassaú. Lamento que tenga que conocer mi reino en estas tensas circunstancias.

- Yo diría que son más que tensas.

La decisión de la voz de Relena sorprendió a la Reina. Esa forma altiva de hablar la escuchó en el pasado, muchos años atrás. Sonrió resignada ante la nostalgia.

- Mmm puede ser, pero todo puede arreglarse con una tasa de té.

Relena no entendió esa ironía. No sabía si era sincera o jugaba con ella y prefirió ir directo al grano. Une la vio inquieta al ver qué ella avanzaba hacia el escritorio de la reina Marla.

- Estoy aquí por el tratado - Relena sacó de su bolsillo el sobre - este papel es el responsable de todos nuestros conflictos de hoy.

La reina no se sorprendió al verlo.

-Ya veo.

La reina estiró la mano temblorosa para abrir su cajón sacando un pergamino, el mismo que la monarca de Sanc firmó semanas atrás aceptando el acuerdo.

- Tengo la recepción de tu parte, demoraste mucho en contestar ¿y dime cómo te fue con eso, Relena Peacecraft?

- He venido a aclarar que cumpliré con nuestra tradición tal como mis generaciones pasadas. Acepto a completitud la responsabilidad. ¡Cómo descendiente de la familia Peacecraft estoy consciente de mis deberes reales! me casaré y engendraré un hijo que herede nuestro reino.

La suprema Marla sonrió maliciosamente examinando a la joven. Se movió de su puesto en el escritorio tomando un bastón y caminó hacia Relena viéndola de arriba abajo con aires admirados. El " frú-frú" de su vestido fue todo lo que se escuchó en la sala.

- Y dime Relena ¿ siempre haz sido tan impetuosa?

- Tengo la sangre de Peacecraft en mis venas, si debo serlo por defender mis...mis...¿pero qué...?

La reina se acercó demasiado tomando el mentón de Relena viendo sus rasgos. Examinó sus ojos con detenimiento y sus mejillas como quien vería un animal en venta. Una risita burlona de parte de la suprema sorprendió a las visitas.

- Eres igual jijiji, tienes la misma presencia de tu padre y a mi pesar, los ojos de tu madre ¿quién te educó? ¿Paigan?

Se sorprendieron por la brusquedad de las palabras, pero más porque ella nombraba al reconocido amo de llaves de Sanc.

- ¿Conoce a Paigan? - preguntó sorprendida cuando la reina la soltó.

- ¿Qué si lo conozco? pfff ¡claro que sí! aunque no lo veo hace más de veinte años. Supongo que estará todo arrugado como yo. En fin... vamos a lo nuestro ¿por qué quieren atacarnos?

- ¿Eh?

Relena se confundió aún más con esa pregunta, Une intervino para aclarar:

- Si me permiten entrometerme haré un recuento de lo que está ocurriendo en nuestras fronteras para entendernos mejor. En estos momentos las fuerzas preventivas mundiales están alineadas y preparadas ante un posible ataque de su reino al de Sanc, esto por el supuesto no cumplimiento de las condiciones de tratado que se ha pedido acatar con rigurosidad antes del día de mañana, la señorita Relena a...

- ¿Por qué ustedes han decidido atacar antes? - interrumpió la reina- Yo creía que Sanc es un reino absolutamente pacífico, al menos lo que queda de él. Aún queda mucho tiempo para que finalice la fecha del fin del plazo.

Une y Relena se vieron extrañadas, se suponía que el fin del periodo era al día siguiente.

- Se equivoca, fueron ustedes los que adelantaron la amenaza - intervino Relena -¡han sido ustedes los que han intentado asesinarme para que yo no cumpla mis mandatos!

-¿Asesinarte? - preguntó Marla burlándose - ¿estás diciendo que Nassaú amenazó tu vida? ¡C'est impossible, c'est une insulte!

- Ce n'est pas une insulte - contestó Relena en francés - ¡c'est la réalité!

La reina Marla se sorprendió ante la respuesta de la joven en el mismo idioma. Solo en el pasado alguien hablaba con ella en Francés y era su madre. Observó a Relena dando cuenta de su gran parecido, casi idénticas en sus ojos celestes decisivos.

- No sé que le ha dicho su ineficiente seguridad - dijo la reina mirando de reojo a Une - pero le aseguro que aquí nadie ha intentado matarla. No insultaría la honra de Marticcus de esa forma cuando he jurado ante él velar por el futuro de su reino.

Un silencio cruzó la sala ante la sorpresa. La monarca Marla parecía tener fuertes conexiones con Sanc, al menos así lo suponía la viceministra. Ya había visto la foto de su padre junto a un desconocido en el hall y ahora lo nombraba casi con cariño.

Sorpresivamente la mujer mayor hizo una invitación tomando su bastón.

- Te pido que vengas conmigo. Acompaña a esta vieja unos momentos.

Lady Une vio con recelo a la reina Marla que salía por la puerta, ella advirtió de los riesgos:

- Tranquila, cualquier cosa que le suceda cae bajo mi responsabilidad, si algo le ocurre tienen todo el derecho a no dejarnos vivos señora .

"¿¡Señora?! nadie me dice así vieja desgraciada" - pensó Une

Relena asintió hacia Une para que la dejara ir con ella. Ambas caminaron por los elegantes pasillos entrando a un corredor que llevó a otro gran espacio de doble altura lleno de recuerdos en las paredes, el salón adornado por lamparas colgantes y armarios antiguos parecía guardar años de memorias antiguas en los cuadros de óleo colgados. La anciana se detuvo frente a una pintura de Marticcus junto a su madre sosteniendo un bebé en un hermoso jardín de rosas blancas. Relena abrió sus ojos reconociendo que aquel niño era el primogénito de la familia Peacecraft, Miliardo.

- Guardo este cuadro con mucho cariño - dijo Marla - en realidad todos los de aquí los restauro cada cinco años para que mantengan su intensidad.

La vieja fue hacia una pared tomando un pequeño cuadro colgado con sus manos mostrándoselo. Relena se vio de bebé sonriendo a la cámara en una fotografía sepia.

- Es todo lo que pude obtener de ti, luego de eso vino la caída de Sanc. Estuve tan triste esos años, pero sabía que el viceministro estaba haciendo su tarea de cuidarte.

-¿usted lo sabía? - se sorprendió Relena - ¿todo el montaje?

- Así es, durante quince largos años me pregunté cuando te dirían la verdad. He seguido de cerca todos los avances que haz logrado y me puse muy triste cuando me enteré que Miliardo murió. Algo me dice que tu hermano desde las sombras veló por el futuro de Sanc también, siempre fue un astuto granuja.

- Si que lo es - ironizó Relena - aunque confieso que estoy muy confundida con todo esto. Vine aquí para afirmar mi cumplimiento del tratado y me encuentro con una gran sorpresa. Usted conoce más de cerca el reino de Sanc que yo misma que soy su soberana.

La vieja suspiró avanzando con su bastón. Caminó hacia grandes mamparas que llevaban a un hermoso balcón de marmol abierto con vista a las bravas olas que se levantaban con el viento marino. La señora se sentó en una banca de marmol y señaló invitando a que la joven la siguiera. Al sentarse la reina Marla dijo:

- No te sientas mal por eso. Los hechos ocurridos ya son parte de la historia, ahora solo importa el futuro. Ese tratado fue impuesto por los viejos monarcas de los cinco reinos de los alrededores de Europa del norte, por supuesto todos hombres. Buscaban resguardar el futuro de las grandes tierras reales entre ellos, si no se cumplen las descendencias correspondientes podremos hacer posesión de los reinos cercanos, es por eso que envié la carta hace mucho tiempo.

-¿Mucho tiempo? ¡pero si la recibí hace apenas una semana!

-¿Así? creí que la envié hace más de un año- la vieja rió - perdona a esta abuela, cada día está peor con su demencia senil.

Relena la vio extrañada, no parecía tener una demencia excepto por algunas incoherencias en sus relatos de los hechos. Vio con sospecha el comportamiento de la anciana que parecía sincera, sin embargo decía no tener los mismos antecedentes de la historia preguntándose si por su edad comenzaba a desvarear. La reina siguió explicándose.

- Me contaste que haz cumplido las reglas del viejo acuerdo de Sanc con los reinos colindantes ¿no? yo les recordé ese acuerdo con anticipación para que ninguno de los otros reinos se anticipara. La verdad es que Marticcus me dejó a cargo de eso en secreto.

-¿Mi padre? ¿por qué?

- El y yo fuimos estupendos amigos, muy cercanos. Nuestros padres desde pequeños nos comprometieron para unir nuestras monarquías, sin embargo apareció tu madre.

-¿Ustedes estaban comprometidos? ¿ acaso usted estaba...?

La reina Marla sonrió mirando el cielo con abatimiento. Ni siquiera se esforzó por negarlo sonriendo y asintiendo. Parecía haberse resignado a quedar como la amiga eterna del fallecido Marticcus.

- Sí estaba enamorada de él. Cuando se casó él y tu madre venían a menudo, aquel retrato con el pequeño Miliardo fue hecho aquí en este jardín.

Las rosas blancas de la pintura se distinguieron en los arbustos del balcón.

- Son hermosas...

- Sí, ellas crecen muy bien en el clima especial de mi reino.

La anciana bajó completamente la guardia, su tono de voz ya era más amable y sus formas parecían dóciles pareciendo aún más débil que viento marino se levantó moviendo los cabellos de Relena y el atardecer comenzaba aparecer en el horizonte.

- Relena, espero esta noche puedas hospedarte aquí, sería un honor seguir charlando contigo, además es mi deber corroborar el cumplimiento del tratado antes de que me vuelva más vieja. Haré honra a mi tarea encomendada por el mismo fallecido monarca de Sanc.

-¿hospedarme aquí? - dudó - no sé si podría, tengo que preguntar a mi comitiva de seguridad.

- Algunos de ellos podrían quedarse también, además ya me haz dicho que cumplirás a cabalidad el pacto con todas sus letras. Desearía conocer al afortunado futuro soberano de Sanc. Soy una vieja, pero no tonta, no cualquiera puede tomar ese lugar.

Relena se puso nerviosa al escuchar esas últimas palabras. Se sonrojó levemente pensando en él preguntándose donde estaría en esos momentos, sin querer miró su anillo de compromiso y la reina también se fijó en la sortija.

- Es un lindo detalle, pero una joya así es solo un símbolo más. No hay como la energía de la parejas, si yo no lo veo en persona no lo creo. Si de algo me jacto bien es que se leer muy bien a la gente. Si ambos concebirán al futuro rey príncipe de Sanc, quiero verlos juntos al menos una vez.

La viceministra percibió el orgullo de la reina en su última frase y no pudo negarse más.

- Lo haré, pero deseo que retire las tropas de la frontera de Sanc, por favor.

- Daré la orden.


En la frontera de Sanc con Nassaú

Une se comunicó con el campamento apostado en la zona limítrofe. Los mobile suits estaban estacionados en medio del atardecer esperando la orden de atacar mientras que desde el lado del reino de Nassaú también estaban los soldados del bando contrario esperando reacciones. La noche comenzaba a caer y en la carpa se encontraba todo el equipo gundam que extrañados recibían la información. Todo el conflicto apuntaba hacia donde menos pensaban.

-Todo esto es muy extraño - comentó Miliardo - ¿dices que enviaron la carta hace un año?

- Así es, al parecer esta señora está un poco perdida en los tiempos, por respeto no hemos querido preguntar si tiene demencia porque puede entablar una conversación coherente. Además la señorita Relena ha sido invitada a pasar la noche en el palacio de gobierno por la reina Marla.

¿Qué ella qué?! - se impresionó Miliardo - es peligroso.

Heero cruzó los brazos apoyado en la pared. Algo no andaba bien y era obvio.

- Créeme esa señora no tiene la fuerza ni para empuñar una pistola de juguete, lo que me desconcierta es su alrededor, los soldados del palacio estar armados con armas de alto calibre y ellos me preocupan más. Por cierto me han admitido traer presencia de seguridad para la viceministra: ¡Maxwell, Morgan, Noerr, Po, los requiero en este lugar como refuerzo!

El ex piloto 01 se sorprendió de no ser nombrado en la comitiva de primera línea porque pertenecía a ese equipo, por suerte la bocota de Maxwell chistó por él.

- ¡Me sorprende que no vayas Heero! - dio una palmada en su espalda - ¡me alegra que por esta vez no seas el protagonista, merecemos un poco de crédito a veces!

- ¡Heero! - llamó Une seria por la video llamada- tú también vendrás, pero no en calidad de preventivo.

Todos quedaron pasmados ante el anuncio de la jefa de prevención.

- Necesitamos tu presencia aquí como el hombre que liderará el reino de Sanc. La reina Marla de Nassaú desea conocerte lo antes posible.