Relena miró con odio hacia Olive. Estuvo a punto de escupir palabras ofensivas, pero alguien corrió hacia el lugar rápidamente. Un sirviente, fiel a la reina, vociferó:

- ¡La reina Marla, está mal!

Murmullos tensos se levantaron entre sus sirvientes más fieles y el grupo. Relena percibió que no quedaba tiempo, sin duda la reina estaba en shock después de esas horas tan tensas. No quiso perder más tiempo con Olive y de reojo lanzó una ojeada de repudio que la ex-preventiva notó. Se apartó de ella.

Une ordenó:

- ¡Llevénsela!

Un par de sirvientes tomaron a Olive quien no puso resistencia sacándola del salón.

Relena se perdió entre las personas apurando el paso siguiendo al sirviente. Deseaba ver a la reina y constatar su estado. Llegó al gran cuarto real donde yacía en su cama. Las personas que la atendían se apartaron y una de ellas dijo.

- Ella desea hablar con usted Viceministra.

Asintió. El grupo las dejó solas para mejor privacidad. La puerta de madera se cerró bajo un ruido seco dejando todo bajo silencio.

Relena se acercó a la cama y tomó su mano acercándose. La vieja estaba fría y temblorosa.

- Re-lena...

- No se esfuerce, por favor.

- Creí que ha llegado mi momento.

- No no es así, solo es una baja de presión, ya verá que estará repuesta en unas horas.

- Querida mía, dime la verdad, ví un joven, un joven rubio hace poco ¿acaso él era quién creo?

Relena lo supo de inmediato. La reina Marla había reconocido a Miliardo cuando se encontraron en el Hall completamente en ruinas. Quiso ser honesta con ella.

- Sí reina Marla, él es Miliardo, está vivo.

-¿Está vivo? - respiró con dificultad- ya me parecía a mi que se parecía demasiado a mi niño. Esos ojos y ese cabello rubio, son iguales a los de su padre. Dime Relena ¿ustedes se hablan?

- No siempre, pero sabemos el uno del otro, sé que él me resguarda desde las sombras.

Esas palabras aliviaron a la reina, que los hermanos peacecraft estuviesen en contacto era bueno para el futuro de los reinos. Significaba que Relena jamás estaría desamparada gobernando.

-Y él ¿conoce a tu marido?

Relena se sorprendió ante esa denominación, Heero todavía no era su esposo, pero se alegraba que la reina ya lo asumiera.

- Demasiado - respondió la Viceministra- tengo la sospecha que ellos dos están preocupados de mi todo el tiempo.

- Eso es bueno - suspiró la reina aliviada - eso es bueno. Procura que ellos dos también respalden tus decisiones, aunque eres una dama de armas tomar, Relena.

La reina sonrió acomodándose en su almohada, parecía más tranquila que al inicio de la conversación.

-Dime Hija, ¿lo estás intentando, cierto?

La Viceministra la vio extrañada no entendiendo a qué se refería. La vieja fue más clara

- ¿Estás intentando quedar encinta?

Relena se sonrojó levemente por la pregunta directa. La reina seguía preocupada por quién sería el heredero de Sanc.

- Todo el tiempo - respondió para dejarla tranquila.

- Tienes que hacerlo, todos los días.

Relena se sonrojó más. Pensó en Heero, si fuera por él, sin duda tendrían el acto todos los días. Heero parecía cada vez más fogoso y ardiente.

- No se preocupe, él no me deja tranquila - sumó Relena aún con la cara roja- ambos lo deseamos, los dos queremos un hijo o hija.

"Un hijo" pensó Relena. Recién tomaba el peso a esas palabras ¿cómo sería un hijo del piloto gundam y suyo? " pensó.

- Quiero que esa criatura herede Nassaú también cuando yo muera.

- No diga eso, aún le queda mucho por vivir - comentó para animarla - tiene que estar con nosotros para conocerlo, por favor reina Marla, y tiene que estar para cuando Heero y yo nos casemos, quedan pocos días.

- Ya no hay apuro en el casorio, he dejado por escrito mis intenciones de que ustedes dos sean los sucesores de Nassaú, el joven será un gran príncipe consorte, sin duda te cuidará y velará por ti, cómo en la guerra cuando fue un piloto gundam

Relena se sintió incómoda por como la reina se enteró de la verdad de Heero. Sintió la rabia nuevamente contra Olive, pero suspiró guardando la calma.

- Sobre eso, quiero pedirle disculpas. No fui honesta desde el inicio.

- Ya no importa querida. Moriré en algún momento y solo me importa de que queden a cargo monarcas honestos y que anhelen la paz.

Relena aferró con decisión la escuálida y arrugosa mano de la señora.

- Sí importa, Heero tuvo un pasado difícil, pero quiero asegurar que él quiere la paz, tanto como nadie. Ha estado dispuesto a morir por ella. El y yo somos... - Relena se emocionó soltando una risita - ¡estúpidamente orgullos e idiotas! estamos dispuestos a todo con tal de mantener el pacifismo. Él y yo somos tan distintos a la vez.

La reina sonrió gratificada. Sin duda esos dos se amaban, no tenía pruebas concretas aparte de unos quejidos orgasmicos escuchados noches atrás. Tampoco tenía dudas del amor del preventivo por la Viceministra.

- Sin dudas serán grandes monarcas.

Alguien golpeó la puerta y se abrió. En el umbral apareció el antiguo mayordomo del palacio peacecraft, parecía traer una jarra de agua junto a comida que dejó sobre una mesita de centro.

La reina parpadeó como si hubiese visto un fantasma. La aparición de Paigan fue energía que la hizo sentarse en la cama.

- No puedo creerlo - murmuró Marla - Acaso eres...

- Creí que no me reconocería con tantas arrugas en mi cara, Reina Marla.

Paigan se acercó a la cama con expresión consoladora. El color del rostro de la vieja se avivó al recordar momentos del pasado, a su mente vinieron los juegos en el jardín de rosas, las conversaciones de té de hace más de veinte años y las atenciones de Paigan tanto para ella como para los antiguos monarcas de Sanc. Ese hombre siempre estuvo ahí, vigilando los mejores momentos.

- Paigan, eres tú...

- El mismo que viste y calza.

Relena se apartó para que el mayordomo tomara la mano de la señora.

- Esto es como una ilusión - agregó Marla emocionada - sigues cuidando de los peacecraft.

- Hasta que me muera.

Ambos sonrieron con nostalgia. Un par de lágrimas derramó la reina por la emoción.

- ¿Relena te ha dado muchas preocupaciones?

- Para nada, es una mujer solemne y responsable.

Todos sonrieron. Los cálidos rayos del sol de la tarde entraron por la ventana, mientras los seniles sostenían una conversación de recuerdos.

- Dime Pagan, ¿aún haces ese estofado tan exquisito?

- Sigue siendo mi mejor hazaña culinaria.

- Por favor, deseo probarlo otra vez.

Relena se apartó dejándolos solos. Estaban tan concentrados el uno con el otro que no repararon de su lenta retirada. Relena desapareció detrás de la puerta con una sonrisa esperanzadora. Dió unos pasos por el pasillo, más animada, hasta que reconoció a su futuro esposo caminando hacia ella. Tenía un brazo vendado y parecía cansado.

- Heero.

- Relena.

- Supe que la reina Marla está mal de salud.

- Así es.Pero al ver a Pagan se sintió mejor.

- Hn.

Relena se acercó a él. Pasó sus manos acariciando el cabello marrón entre los dedos.

- ¿descansaste? -consultó ella a centímetros de su faz.

- Así es.

- No lo parece.

Relena parecía un poco cortante.

- Tú pareces más cansada, Relena.

- Un poco yo...

Ella suspiró. Fue demasiado en pocas horas. Se preguntó si Heero sabía lo ocurrido con su compañera preventiva, pero prefirió omitir ese tema. Sin duda ese enojo si la desgastaba, más que nada. No sabía si eran celos o rabia por la traición, pero detestaba su nombre. Admitía que odiaba que ella haya estado cerca de Heero durante todo el tiempo que no se vieron y que además la pusiera en medio de un conflicto. Volvió a suspirar diciendo.

- Volvamos con los demás.

Heero la examinó de arriba abajo. La estaba conociendo demasiado para saber que omitía algo. Silente la siguió escudriñando en su ceño. Fueron por el pasillo, pasando al frente de guardias del palacio aún silentes. Entraron a la oficina oficial de estado donde todos estaban reunidos.

Miliardo daba instrucciones cuál mandamás del área preventiva. Los chicos parecían agotados en los sillones y Duo desparramado en la alfombra bebía agua sin parar.

- Este clima es horroroso.

Dorothy servía un vaso de agua a Quatre, muy complaciente. El chico lo aceptó y tomó uno de sus mechones rubios haciendo que la chica se sonrojara por el detalle. Ella se apartó rápidamente al ver a los recién llegados.

-¿No son los futuros novios? - bromeó Dorothy - supongo que me invitan a la boda.

- Aún no sabemos ni cuando se hará - respondió Relena - luego de lo de hoy, todo es un desastre.

-¡Están contra el tiempo! el tratado de acaba mañana.

- Cuento contigo para elaborar una prórroga.

- Señorita Relena, usted sabe que lo que queda Romefeller seguirá presionando, quien sabe si patrocinen a otros reinos para alzarse. Son capaces de todo.

- Lo sé. Por favor no me estreses más.

- Está bien, cuente conmigo para lo que necesite.

Ambas sonrieron cooperando. La cejona miró hacia Heero con suspicacia de arriba abajo rodeándolo.

- Quién lo diría, serás un príncipe consorte, Heero - rió- te ves radiante.

- Gracias - ironizó él con seriedad.

- ¡Ahora es todo un señorito! - se burló Duo - quien te vio rata ladrona, ahora serás todo un monarca.

Heero lanzó una mirada de odio ante un risita que escapó de Relena. Al menos Duo seguía dando buen humor al ambiente.

Sally Po y Une entraron a la sala, estaban encargadas de los prisioneros que estaban en los calabozos a punto de ser llevados hacia la ciudad para ser investigados. El grupo de Yami fue completamente retenido, pero no mencionaron el caso de la traidora y varios sabían si ya se había ido o seguía en el castillo.

- Nos iremos está noche al campamento de la frontera - comunicó Une - esto no termina aquí, creemos que hay una organización aún más grande detrás de todo esto.

- Romefeller de seguro - intervino Dorothy - eso déjamelo a mí, puedo ayudar por ese lado.

-Dorothy - nombró Quatre admirado.

-¿Qué? es cierto, tengo pruebas fehacientes que siguen molestando. Une ¿puedo ayudar?

Une asintió, después de todo, seguía confiando en Dorothy Catalonia, quien ayudó en el conflicto de Bruselas.

- Pedí refuerzos para llevarnos a todos los implicados - dijo Une - seguiré requiriendo de su ayuda preventivos a cargo, Quatre, perdona si sigo abusando de tu gente y de ti.

- Nosotros estamos disponibles para lo que necesite, Jefa Une - agregó el rubio.

Los sirvientes del palacio se encargaron de mantenerlos cómodos y alimentados las siguientes horas. Relena vio con sospecha como Heero se acercaba a hablar con Sally Po aparte, alejados del grupo. Aún se extrañaba que nadie mencionara su desliz al abofetear a Olive Noerr. Intuyó que Heero lo sabía, pero no quería hablar de eso para no ocasionar una discusión. La sola omisión, también hacia hervir su sangre. Imaginar a Heero preocupado por la traidora a sus espaldas también le molestaba.

Miliardo se acercó a ella.

- Relena ¿estás bien?

- ¿Eh?

- Haz estado callada.

- Estoy cansada - mintió.

-Te ves pálida.

- ¡dije que estoy bien!

-¿Seguro no estás embarazada? - preguntó en voz baja.

-¡Miliardo! - reprendió mirando alrededor, esperaba que nadie hubiese escuchado - Ten más decoro. No sé concibe un hijo de un día para otro.

- Y qué se yo, no sé desde cuándo tú y Yuy se revuelcan.

- ¡Miliardo! Noin te lo dijo ¿no?

- Solo escuché lo que Sally Po contó.

-¡Que vergüenza! - susurró molesta -lo que faltaba, mi hermano controlando mis actos y ciclos femeninos.

- No conozco de esas cosas, Relena.

Noin interrumpió a los hermanos.

-¿Que tanto rumorean los dos? ¿ya te está molestando Relena? ¡déjala en paz Miliardo!

- Yo no he hecho nada - se descartó alejándose.

-Disculpa otra vez Relena, aún está ansioso...peroo ¿ te encuentras bien?

-Si, si - respondió sacudiendo su cabeza.

Relena suspiró otra vez guardando calma. Aún quedaba pendiente el asunto del "hijo". Sintió la presión de todo, la reina, su hermano y el tiempo. Marla dijo que se relajara con ese asunto, pero no podía, más bien no quería. Era posible que quisiera amarrar su unión con Heero mediante un hijo y se sintió molesta consigo misma ¿acaso tenía miedo que él se arrepintiera? si no había presión de por medio, él podría desistir.

"No no Relena, no seas paranoica" se dijo internamente.

-¿Relena estás bien ? - pregunto Noin - estás pálida.

- Sí, parece que necesito descansar.

Se sentó en un sillón cercano sintiendo su corazón latir rápidamente. Tomó la jarra de agua fría, esperando que se quitará el calor que subía a su rostro. Después de todo el clima de Nassaú era casi tropical por las tardes, hasta hacía sudar.

- Estás cansada - sumó Noin.

- Hnm.

- Podría pensar que Miliardo está teniendo razón.

Relena suspiró.Después vio como Heero se apartaba completamente del grupo con Sally Po "¿que se traen esos dos" pensó suspicaz.

Volvió a servir vaso en su agua. El calor subió a su cabeza.

- Señoooorita Relenaaa - escuchó a lo lejos - ¿está bien?

Era la voz de Dorothy. Relena se cansó de esa pregunta y Se levantó de una vez del sillón gruñendo.

-¡Por supuesto que sí! ¡que te hace pensar que estoy molesta o algo así!

Puso la mano en su rostro. Si Heero veía a la preventiva Noerr a escondidas, al menos quería que se lo dijera a la cara. Seguía irracionalmente molesta con ella por su traición y se preguntaba que pensaba Heero al respecto.

Salió de la sala indignada ante la estupefacción de todos, incluso alcanzó a oír a Duo con una frase que no le causó gracia.

- ¡Quizas son las hormonas!

Dió un portazo cerrando la puerta. Fue por el pasillo aún pasando su mano por el rostro caminando con velocidad. Estaba con más temperatura de lo normal e incluso un poco mareada. Fue por el pasillo aún dándole vuelta al asunto, hasta que en una esquina dió vuelta por el corredor encontrándose de frente con Heero y Sally Po murmurando. Los dos se sorprendieron ante su aparición, casi chocando con ella.

-Relena.

Ella lo miró confundida, casi con la vista nublada.

- Relena, ¿que te pasa? - preguntó Sally

- Yo Yo - balbuceó angustiada - Heero Yo...

Avanzó hacia ellos, pero sintió sus piernas desvanecer. El mundo dió vueltas en un segundo desplomándose. Heero la atajó desde la cintura asustando por sentir su peso muerto entre los brazos.

- ¡Relena...!

- ¡déjala en el suelo! - ordenó Po.

La Viceministra entre cerró los ojos distinguiendo el rostro de Sally tomando su presión e inclinándose hacia ella

-no me dejes - murmuró con esfuerzo Relena

Heero sostenía su mano

- estoy aquí...

- ¡por dios está ardiendo!- gritó Sally tocando su frente - ¡iré por mis cosas!.

Sally se levantó rápidamente y corrió por el corredor.

- estoy bien - balbuceó en voz baja la Viceministra casi desvanecida.

-No no lo estás - contestó él acariciando su rostro. Notó la palidez de su cara - no te muevas.

- Heero.

El eco de la voz de Heero fue desapareciendo y la Viceministra media dormida alcanzó a acariciar la mejilla del muchacho.


Olive se sentó en un rincón de la celda, estaba en una sola para ella, mientras que en la otras cercanas estaban sacando a los culpables de actuar contra la reina Marla, ella se preguntó si la trataría de igual manera o si viajaría con el resto de ellos, como una criminal cualquiera. Sin embargo, cuando los sacaron nadie abrió su reja.

Abrazó sus piernas sollozando. Llevaba Llevaba cinco horas allí sin que nadie fuese a verla. Creyó que no merecía condescendencia después de su actuar, pero tenía esperanza que sus compañeros al menos le dieran un trozo de pan.

Un chico con peinado extraño terminó de evacuar a los soldados traidores y la miró. Se acercó a Olive mirándola a través de los barrotes.

"El oficial Barton" reconoció. No había trabajado tanto con él, pero eran reconocible en las misiones. De vez en cuando él aparecía en las oficinas de Une colaborando. Entonces Olive concluyó en voz nostálgica:

- Me preguntó si tú también eras un piloto gundam.

Abrazó sus piernas sintiéndose una tonta. "De seguro que sí" concluyó en su mente.

-No tengo por qué negarlo - dijo él -¿eres la preventiva Noerr no?

- Sí.

- No tengo órdenes de sacarte del palacio aún.

Ella se sorprendió y Trowa continuo su relato al otro lado de los barrotes.

- Escucha, lo que hiciste estuvo mal, la traición es la peor cuchilla que nos pueden enterrar.La mentira es parte de nuestra historia y que nos apuñalen por la espalda es algo a lo que nos acostumbramos en el pasado, revivirlo es volver a...

-¡pero yo no...! - sollozó Olive.

- No mediste consecuencias - dijo él cortante.

Su voz rebotó en la celda, la voz de Trowa era plana y calma tanto que dolia su tranquilidad al hablar.

- ¿Qué querías lograr con delatarnos? ¿perjudicarnos? tu impulso justiciero no te sirvió de nada.Eso pasa cuando uno no controla sus emociones...a veces algunos sentimientos son peligrosos.

Olive miró hacia un punto fijo con los ojos mojados. No había llorado hasta ese minuto, pero una lágrima cayo por su mejilla.

- me pidieron que te trajera esto...

Trowa sacó de su bolsillo una barra de manteca de maní. Olive reconoció aquel envoltorio color plata, eran esas raciones de rápidas que comían cuando estaban en misión en el espacio. Recordó que las comía junto a Duo y que Heero siempre las desechaba porque las detestaba.

Hasta ese momento no reparó que tenía hambre. Tomó a través de las barreras el dulce y lo guardó

- Quien te dió esto te dijo algo más - preguntó tímida.

-No, quien me lo dió no es muy expresivo y no esperes más del equipo de prevención, que no hablen de tu caso ya es bastante. Volveré por ti después, te sacaremos en el último traslado del día.

Trowa se retiró cerrando la puerta de la zona de calabosos. Olive pensó que hace tiempo no veía la estrellas y ver ese envoltorio plateado la llenaba de nostalgia. Recordó que Morgan era fanático de esas barras de manteca, era difícil que guardara una, sin embargo conocía a otra persona que almacenaba por montones al no consumirlas.

"no es muy expresivo" resonó en su mente. Duo si si era expresivo, demasiado para su gusto por eso en su corazón albergó la tenue esperanza de que Heero hubiese sido quién le mandó el dulce de mantecado.


- Está fría.

- Debe ser la altura.

- La gente que viene de visita no se acostumbra después de varios días.

- Ha sido demasiado.

- ¿Y si quizás está...?

Relena entre abrió sus ojos. Estaba en una habitación desconocida. Distinguió la voz de Noin, Sally, Paigan y otra persona.

- No me dejes - susurró delirando.

Nadie de los presentes entendió lo que murmuró, pero si escucharon el murmullo de sus labios. Se acercaron a ella.

- Relena ¿cómo te sientes? - preguntó Sally.

- No lo sé - contestó confundida, trató de sentarse en la cama - ¿que me pasó?

- Según tuviste consecuencias de esta latitud

-¿eh?

- Verá señorita - explicó un sirviente - Nassaú se encuentra en altura, a veces nuestros visitantes sufren de jaqueca, frecuencia cardiaca rápida y problemas para respirar. Lo mejor es que guarde reposo.

- Ya lo oíste - dijo Sally guiñando el ojo - te quedas en cama hoy.

- Estoy bien.

- Nonono- negó Noin con la cabeza - si te mueves de aquí te acusaré con tu futuro marido

Relena lo buscó en la habitación, sin dar con él ¿dónde estaba en ese preciso momento Heero? "debería estar conmigo" pensó. Su rostro reflejó la decepción de no verlo a su lado. Se resignó apoyándose en la almohada enojada.

Relena vio Sally, sus labios rojos usualmente pintados estaban pálidos, su piel demacrada y su mirada triste. Sintió que la sonrisa que dibujó en su rostro era fingida.

-Así me gusta - dijo Sally tapándola con la manta - muy obediente, Viceministra.

En ese instante la puerta se abrió y entró Heero. Dirigió una suave sonrisa de alivio hacia Relena.

- Bien, llegó tu cuidador oficial - comentó Noin.

Noin se retiró de la sala seguida de Paigan. Cuando Sally quiso hacer lo mismo, Heero detuvo el paso hablando en voz baja otra vez, la preventiva Po asintió diciendo algo también que Relena los vio con sospecha.

"Otra vez" pensó molesta.

Heero vio la retirada de Sally de reojo con cara de preocupación. Una vez la puerta se cerró, Heero fue hacia el costado de la cama sentándose. Tomó la mano de la Viceministra.

-Luces mejor

- Hn - gruñó ella

-Hmm - respondió el besándole la mano - ¿cómo te sientes?

- De maravilla respondió cortante irónica.

-Ya veo.

-¿dónde estabas?

-Con Une.

- Si claro... - respondió sarcástica.

Heero levantó una ceja ante el llamativo humor de la chica. Pocas veces detectaba tanto sarcasmo en ella. Suspiró.

-¿que pasa? - insistió él.

- Nada.

Heero se acercó y tomó su mentón delicadamente.

-Dímelo.

Relena calló. Se sentía avergonzada de decir que otra vez tenía celos retroactivos mezclados con ira por la situación de Olive y además estaba más enojada al sentir que Heero estaba más preocupado por la preventiva que por su futura esposa al parecer. ¿Era de eso que hablaba con Sally? se preguntaba.

Heero soltó la barbilla de la Viceministra resignado a que ella hablaría.

- También la reina me mandó a llamar -comentó él.

-¿Que te dijo?

- Se siente tranquila al saber que su reino estará en buenas manos. Dijo que podríamos relajarnos con lo del matrimonio.

Relena se asustó con esas palabras ¿que trataba de decir Heero?

-Ahora que el grupo que ejecutaba las acciones fue descubierto, el reino Sanc y de Nassaú corre menos peligro.

- Entiendo.

El rostro de decepción de Relena no se hizo esperar. Luego de todo lo ocurrido no podía esperar casarse al día siguiente. Heero entendió su expresión y tomó nuevamente su rostro con las manos.

- Es lo razonable ¿no crees?

- Hmn - balbuceó evitando su mirada, pero él la buscó con ahínco - ¿qué? es lo que quieres ¿no? parece que ya lo decidiste.

-Lo estoy comentando contigo por algo.

El rostro de fastidio de Relena fue más evidente y se corrió de él apoyándose en la almohada.

- Si quieres desistir con lo del matrimonio, ¡dímelo ya!

-Relena, no he desistido - explicó suave y paciente- hablamos solo de esperar.

- Muy conveniente - dijo indignada- ahora que la paz y los reinos no están en riesgo no es necesario que nosotros sigamos adelante, claaaro, momento perfecto para que te vayas con...esa...esa..

La cara interrogativa de Heero fue mayor.Parece que ya podía leer el origen de sus gruñidos.

-¿Relena?

-¿Qué?

Él suspiró sin explicarse. Finalmente solo dijo:

- Me voy a casar contigo con o sin presiones de por medio ¿quedó claro?

Parecía que la tensión de un momento a otro se esfumó. La presión en el rostro de Relena se relajó al escuchar esas palabras, pero trató de aparentar que no.

- Hnm -gruño ella - sí,sí

Él,que estaba sentado en la orilla de la cama, se inclinó más hacia Relena susurrando.

-¿Acaso estás...?

Relena escondió su mirada pero él la forzó para que recibiera un beso apasionado que la dejó sin aliento. Se quiso resistir, pero la fuerza de la lengua de Heero fue mayor. Sintió el peso del cuerpo de Heero inclinarse hacia si misma.

- ¡Heero! - reclamó al despegarse unos centímetros.

-¿Qué?

- No hagas eso - dijo encantada pero fingiendo molestia.

-Creí que te gustaba.

Él se acercó a ella para darle otro beso, pero Relena puso sus dedos en los labios del piloto.

- Basta, no todo se resuelve así...

Heero recorrió suavemente con su aliento el cuello de la Viceministra, dando cuenta que lo disfrutaba. Ese aroma, tan cautivador, lo inundaba cada vez que quería comenzar a provocarla.

- Lo siento, no es el momento - susurró él dejándola con ganas y resistiendo - me provocaste.

- No hice nada.

- Basta con que estés sobre una cama y solo quiero...

Heero beso el cuello de Relena y le dió un mordisco suave. Luego se apartó para no caer más en la tentación. La respiración de la chica se agitó.

- Descansa - agregó Heero.

Le dio un beso inocente en la frente.

- ¡Heero! - reprochó Relena - me subiste la fiebre.

- Lo sé. Descansa.

Él acomodó las mantas ante la expresión resignada de la viceministra.

-¿ te quedarás conmigo?

- No puedo, debo revisar el traslado del grupos de Yami.

- Oh. ¿y no puede hacerlo otro?

- Por el momento no. Volveré en unas horas.

Cuando estaba en dirección a la salida, Relena temió que Heero se cruzara con la preventiva y fue de frente en su duda.

- ¿La verás a ella?

Heero se detuvo antes de salir por el umbral. En su interior sabía que Relena estaba resentida con su compañera preventiva.

- Lo más probable.

La Viceministra suspiró y Heero lo entendió prefiriendo dejar en claro la situación.

- La preventiva Noerr arriesgó tu seguridad y eso para mí es imperdonable - aclaró - no hay razones para tu inseguridad, Relena. Cerraré ese asunto y volveré a ti.


El atardecer cayó sobre el reino y la frescura se hizo sentir para fortuna de los extranjeros.

Un avión de carga descendió en los prados exteriores del pasado y en el lugar la jefa de preventivos Une anotaba una planilla y Sally se acercó.

- ¿Cuántos son finalmente? -preguntó Une.

- Cincuenta prisioneros.

- Querrás decir cincuenta y uno.

Sally lo entendió. En el conteo no estaban considerando a Olive Noer.

- ¿Une, hay alguna posibilidad de que ella viaje en otro compartimiento?

- ¿Quieres ser considerada? te recuerdo que por su negligencia puso en peligro el proceder de la misión.

- Lo sé, solo preguntaba.Despues de todo, habíamos formado un buen grupo de preventivos y estuvo bajo mi subordinación muchos meses en el espacio todos juntos, también compartió con Wufei durante todo ese tiempo.

-¿Te encariñaste con tu compañera de trabajo, Sally?

- Puede ser - agregó cruzando los brazos -puede ser, recuerdo cuando Wufei le enseñó a ocupar los controles de la nave O2 y fue muy rápida en...¡Heero!

Heero apareció por el camino de ladrillos de piedra y no pudo evitar escuchar parte de la conversación.

- ¿Ya está listo el avión? - preguntó frío

- Sí, Solo falta el cargamento - Une señaló hacia la salida del castillo.

Desde el castillo salieron en fila un grupo de hombres esposados y dirigidos por más grupos de preventivos cómo guardias. El primer lote fue sentado en el suelo del avión de carga y luego salió el segundo mientras a distancia el equipo vigilaba. El preventivo Theo Morgan los acomodaba con un rifle recibiendo instrucciones de Sally.

-¿Eso es todo no? - preguntó Une.

- Falta el último - comentó Heero.

Desde la entrada Trowa vigilaba a la última persona que subiría al avión. La preventiva Noerr apareció con la cabeza gacha, la cara entristecida y con esposas en sus muñecas. Al levantar la mirada su expresión cambió a la esperanza al divisar a sus ex compañeros.

La situación fue incomoda. El preventivo Morgan dudó si ir por ella, pero el asentimiento de Sally fue la orden. Llegó a su lado y se la entregaron.

-Olive...

- Theo yo...

- Te envié una barra de manteca ¿te la dieron?

- A si que fuiste tú.

Olive miró con decepción hacia Heero. Fue una tonta al pensar que ese frío preventivo de preocuparía por ella.

- Caminen - ordenó Trowa.

Dieron pasos lentos hacia la rampla y se detuvo al pasar por el lado de los preventivos.

- Lamento que todo termine así - comentó Une.

- Yo - vaciló - yo comentí un error.

Miró hacia Sally y Heero. Olive creyó pertinente dirigirse a ambos

- Quiero disculparme con ustedes, ¿Heero puedes perdonarme?

Heero guardó silencio, su mirada fría fue como una lanza atravesando su corazón.

- Cómo te dije una vez, siempre estaré agradecido porque le salvaste la vida a la Viceministra en el teatro.

Olive dudó si eso era una buena respuesta. No era lo que esperaba.

- No soy yo quien debe perdonarte - agregó Heero inexpresivo.

Olive terminó de decepcionarse con esa frase. Entendía que era la Viceministra la que debía hacerlo. Una lágrima cayó por su mejilla y Sally hizo un ademán de querer consolarla pero se resistió.

- Súbanla - ordenó Une.

Ella fue por la rampla acomodándose entre los prisioneros cuando ya estaba arriba, Heero llamó a Theo.

- ¡Preventivo Morgan!

El preventivo bajó de la rampla a recibir las últimas órdenes de traslado. Sus compañeras se sorprendieron de la orden.

- Hay un compartimiento con un asiento cerca de la cabina. Lleva a Olive Noer allí para que no viaje con el resto de los prisioneros.

Sally se alivió de escucharlo. Después de todo Heero tampoco era indiferente a la situación. Olive era la única mujer entre todos esos hombres y pensó en su seguridad.

- Así será - aseguró Morgan.

El avión prendió sus motores creando una ventisca que movió las copas de los árboles. La nave comenzó a elevarse lentamente.

- Muy considerado Heero - comentó Sally - bastante blando en comparación al Heero del pasado.

- Sigo siendo el mismo.

- Quizas no lo notas, pero haz cambiado.

- Hablando de cambiar ¿reconsideraste tu decisión?

La nave fue alejándose mientras los dos caminaban hacia el castillo.

- No sé de qué me hablas.

Heero la detuvo tomando distancia del resto de los preventivos.

- Sally...

-No quiero dar más vueltas a mi situación - dijo Sally - es una decisión tomada. Me sorprenda que te importe tanto, ¿ves que haz cambiado?, en el pasado no te hubiese importado.

- Me importa desde que me lo contaste.

- Que no nos inunde la nostalgia, es lo mismo que con la preventiva Noerr , hay decisiones que tomar y que no son de nuestro agrado.

Los dos entraron por el pasillo del castillo rodeados de oscuridad.

- Son situaciones muy distintas.

- Heero lo sé, lo que quiero que entiendas es que si él estuviese vivo, si Wufei hubiese estado cerca yo yo... - sollozó suspirando - él no lo está, eso basta.

Sally miró nostalgica hacia la luna llena. Vaciló desde que descubrió su estado hace unos días atrás.¿Cómo miraría a ese ser? sentiría esa pena cada vez que recordara lo que hizo.

- ¿Cuando lo harás? - preguntó Heero.

- Lo antes posible. Después de todo solo tengo un mes.

- Ahora entiendo cuando desaparecían juntos en O2.

El comentario de Heero arrancó una leve sonrisa en Sally. Esos días junto a Wufei fueron tranquilos y felices, a pesar que solo tuvo un par de deslices sexuales con él, jamás habló de sus sentimientos.Esos actos fueron solo semanas antes de que falleciera y jamás creyó que tendrían consecuencias de ese tipo.

Heero habló:

- Si ya lo tienes claro, entonces solo me queda decir que respetaré tu decisión final.

- Gracias.

-¿Estas segura que no quieres que más gente lo sepa?

- Se lo diré a Relena luego de que finiquite el asunto, si se lo cuento ahora tengo la impresión que intentará hacer que cambie de opinión.

- Es lo más probable.

- Ya lo decidí Heero, abortaré y me olvidaré de este contratiempo.

Relena cubrió su boca sorprendida escondida detrás de un pilar.