(Puck POV)

Noah Puckerman siempre estaba molesto, ese era su estado natural. Le molestaba el colegio, las clases y sus compañeros tan vagamente irritantes. Sin embargo, de vez en cuando aparecía alguien con quien de hecho disfrutaba estar y ese alguien era su amigo Finn. Era una lástima que el chico tomara la estúpida decisión de entrar al coro para cantar estúpidos covers, usando estúpidos vestuarios. Ahora todos en el colegio sospechaban que el coreback de su equipo "pateaba para el otro lado". Por lo que Puck tuvo que tomar la difícil decisión de alejarse de su amigo. Aun así extrañaba estar con él, salir a perder el tiempo en centros comerciales, jugar videojuegos juntos y… todas las otras cosas que también hacían juntos.

— ¿Te encuentras bien? —le cuestionó Quinn, quien se encontraba justo encima de él. Ambos estaban recostados sobre el sofá de la chica intercambiando besos y caricias, pero en cierto punto Puck había perdido la concentración y el interés.

—Si. Es solo que… me preocupa la escuela. He tenido mucha tarea —se excusó Puck.

— ¿Desde cuándo te preocupas por eso? —Puck no respondió— ¿Qué te parece si dejo que me toques el busto?

— ¿Por debajo de la blusa?

—Encima del bra —Puck aceptó y la chica lo tomó de ambas manos para introducirlas debajo de su blusa. Luego selló sus labios con un acalorado beso. Se sentía tan bien, el reconfortante peso de la chica encima de él, el tacto (aunque limitado) con sus redondos y suaves pechos. Pero de pronto la imaginación de Puck comenzó a volar y su mente lo traicionó. Ahora ya no eran los labios de la porrista los que besaba con tanto ardor, sino los de Finn. El cuerpo que se encontraba encima de él era el fornido y ancho cuerpo de su amigo. Sin pensárselo, Puck trasladó sus manos a los glúteos del jugador de americano para no romper con la fantasía. Eran tan firmes y candentes que no pudo evitar presionarlos con fuerza.

— ¡Puck! —exclamó la chica.

—Lo siento. Me dejé llevar —se disculpó el chico y con delicadeza apartó a su novia de encima. El chico se sentó en el sofá y se llevó ambas manos a la cabeza.

—Está bien, es solo que me sorprendiste ¿Comenzamos de nuevo? —Quinn comenzó a besar suavemente su cuello pero Puck ya no estaba de ganas.

—Perdón, me tengo que ir. Olvidé que tengo que recoger a mi hermana del ballet —mintió Puck y se marchó no sin antes despedirse de un beso en la mejilla de su chica.

(Aquella noche)

Puck se encontraba tomando una ducha, intentando olvidar lo que había sucedido en la tarde sin mucho éxito. El agua caliente recorriendo su cuerpo desnudo era un recordatorio de todas esas veces que él y Finn se habían duchado juntos ¿Por qué no podía dejar de pensar en Finn? No podía sacar de su mente aquel atlético, macizo y bien proporcionado cuerpo, cuyo fantasma también desnudo ahora se encontraba justo detrás de él. Podía sentir su cálido aliento tras su cuello, erizando cada centímetro de piel. Podía sentir las fuertes y traviesas manos de Finn pasando primero por sus hombros, luego por sus amplios pectorales, deteniéndose a juguetear un poco con ambos pezones, para finalmente abrirse paso por el abdomen y así reclamar su tan ansiado premio. Sí, incluso podía sentir la palpitante y erecta verga sin circuncidar de su amigo restregándose contra sus glúteos mientras este lo masturbaba con frenesí. Solo que Finn no se encontraba realmente ahí y la mano que se encontraba sobre su verga que ahora escurría en presemen era su propia mano. Una vez que Puck alcanzó el climax y el chorro de semen salió disparado contra la pared de su bañera, este volvió a sentirse miserable. Miserable y molesto por sentir las cosas que no quería… que no debía sentir por su amigo. Puck observó como su propio esperma navegaba camino a la coladera y en un arranque de furia golpeó la pared con su puño haciéndose daño en los nudillos.

—Maldito seas Finn Hudson.

(Kurt POV)

Kurt siempre se había sentido como un bicho raro por no encajar en su colegio. Ser el único chico abiertamente homosexual no ayudaba exactamente a mejorar su estatus público. Muchos de sus compañeros se burlaban de él, cuchicheaban a sus espaldas e incluso le arrojaban slushis en la cara. Lo cual era cien veces mejor que cuando lo lanzaban al contenedor de la basura. Para ser sinceros, volver a McKinley año con año no era lo que más le hacía feliz en el mundo. Pero este año algo había cambiado. Este año, Finn Hudson, uno de los chicos más guapos y populares del colegio había decidido adicionar para el Club Glee. Aquello parecía una extraña broma del destino ya que Finn casualmente siempre había sido el amor imposible de Kurt. Y ahora, con los acontecimientos recientes, tal vez había una remota posibilidad de que aquel amor no fuese tan imposible después de todo.

Kurt sabía que estar en el Club Glee no era motivo suficiente para poner en tela de juicio la sexualidad de alguien. Pero Finn nunca había tenido novia alguna, tampoco había mostrado interés real en alguna de las chicas, ni siquiera en las más populares. Además estaba el hecho de que era el único de los deportistas que jamás le había tirado un slushi en el rostro ni se había burlado de ninguna forma de él en su presencia.

El profesor Will, le había encomendado a Kurt que ayudara a Finn con el solo que estaba preparando para la asamblea de inicio de año, ya que aunque el chico era muy talentoso, no contaba con la experiencia en el escenario que tenía Kurt. Ambos habían acordado que se verían esta tarde en su casa para ensayar. Y aquella era la oportunidad que el chico tanto estaba esperado. Su padre se encontraba en el taller mecánico y no llegaría hasta muy noche por lo que estarían solos el tiempo suficiente. También había comprado una botella de vino barato para ayudar a Finn a desinhibirse un poco si era necesario. Todo estaba perfectamente planeado.

—Toma. Ayuda a abrir la garganta —mintió Kurt y entregó una copa de plástico llena de vino a Finn. Este dudó un poco pero terminó bebiendo de ella.

—No entiendo que tiene que ver esto con cantar una simple canción —se quejó Finn dando otro sorbo a la copa.

—Ya te lo dije, no se trata de una simple canción. Es una canción de amor. Tienes que conectar con esa parte de ti que alguna vez estuvo enamorado.

—Pero yo nunca me he enamorado —indicó algo nervioso Finn y continuó sorbiendo el vino.

—Vamos ¿Pero alguna vez habrás sentido algo por alguien? —cuestionó Kurt. Finn negó rotundamente con la cabeza y le extendió su copa vacía para que le sirviera más.

—Esto será más complicado —balbuceó Kurt mientras vertía el líquido.

— ¿Qué dijiste?

—Nada.

(Una hora más tarde)

—Entonces ella gritó. "Lo mataste Finn. Atropellaste al cartero" —narraba Finn entre carcajadas. Kurt también estallaba de risa. Ambos se encontraban sentados al borde de la cama intercambiando anécdotas. Habían terminado por completo con la botella de vino y a juzgar por las risas simples, ya se encontraban un poco ebrios. Las carcajadas cesaron y el semblante de Finn cambió lentamente a uno más sombrío y reflexivo.

— ¿Puedo preguntarte algo? —soltó de pronto el deportista.

—Claro. Lo que quieras —contestó Kurt amablemente.

— ¿Cómo supiste que eras gay? —El corazón de Kurt comenzó a latir con fuerza.

—Bueno yo… Creo que siempre lo supe de cierta forma. Era algo que siempre estuvo ahí, aunque no lo entendía del todo —se sinceró Kurt y en el rostro de Finn vio reflejado duda y desconcierto.

— ¿Hay algo que quieras decirme? —preguntó Kurt acercándose aún más al chico hasta colocar una mano sobre su pierna. Finn lo miró directamente a los ojos y Kurt pudo notar un ardor en su mirada. Como si pudiera anticipar lo que estaba por suceder fue aproximando lentamente su rostro al de Finn hasta que pudo sentir su cálido aliento sobre sus labios. Finn lo tomó con delicadeza de la barbilla y depositó un suave beso en sus labios, mismo que poco a poco fue transformándose en uno más húmedo y profundo. La lengua de Finn jugueteaba con la suya y Kurt acariciaba el muslo del chico acercándose sigilosamente a la entrepierna. Con intrépida voluntad Finn tomó a Kurt por los hombros y lo arrojó sobre la cama, colocándose encima de él. Sin pensarlo, Kurt reanudó la lucha boca a boca ansioso por volver a saborear el vino en los labios del otro. Abrumado por el calor y el alcohol, no podía creer lo que estaba sucediendo. Unas horas atrás aún se preguntaba si tenía una oportunidad con el chico que le gustaba y ahora lo tenía justo encima de él.

Kurt detuvo por un instante lo que estaban haciendo con sus bocas para poder hablar —Quítatela —imploró levantando un poco la playera del deportista. Finn obedeció y se deshizo de la prenda. La simple vista del torso desnudo y bien definido del chico de sus sueños era todo cuanto Kurt necesitaba. Sin previo aviso, intercambió los lugares con Finn y se sentó sobre su regazo. Lo tomó por las muñecas y levantó sus brazos dejando sus velludas axilas al descubierto. Aquella vista era lo más candente que jamás había visto. Con arrojo el chico de encima se abalanzó sobre el cuello del de abajo, besando y chupando cada centímetro de piel que se encontraba. Gemidos escaparon casi al instante de la boca de Finn. Y Kurt podía jurar que algo duro y firme cobraba vida bajo sus glúteos.

—Detente —murmuró de pronto Finn entre gemidos y una respiración entrecortada.

— ¿Sucede algo? —preguntó Kurt sin poder dejar de saborear el cuello del chico.

—Solo para —Esta vez Kurt obedeció y se quitó de encima algo preocupado. Finn se incorporó y se sentó a la orilla de la cama con la mirada fija en la alfombra del suelo.

— ¿Estas bien?

—Perdona, yo… en verdad te agradezco —comentó Finn. El chico se puso de pie y volvió a colocarse la playera, estirándola un poco en la parte de abajo como si intentara ocultar algo.

—No te entiendo —indicó Kurt confundido.

—Quería probar algo. Y tú… me ayudaste a hacerlo… Definitivamente no soy gay —explicó el chico un tanto atropellado. Kurt lo miró incrédulo— Ya debo irme. Te veo en el ensayo de mañana.

Una vez que Finn se marchó, cerrando la puerta de la habitación tras él, el sentimiento se apoderó de Kurt quien no pudo detener el llanto. El chico volvió a tenderse sobre la cama y uso su almohada para ahogar sus sollozos ¿Qué carajo había sucedido?

(Puck POV)

Hoy habría una asamblea en el auditorio del colegio y Puck sabía que Finn se presentaría ahí con los inadaptados del Club Glee. Aprovechando que todos se encontraban escuchando el aburrido discurso del director, el chico se escabulló hasta los camerinos y en uno de ellos se encontró a su amigo. Finn vestía un elegante traje de gala que estilizaba su figura, haciéndolo ver más alto y atractivo de lo que ya era. Puck no pudo evitar deslizar su mirada hacia esos ajustados pantalones que resaltaban su delicioso trasero.

— ¿Puck? ¿Qué haces aquí? —preguntó Finn incrédulo.

—Solo quería desearte suerte antes de tu presentación —confesó.

—Bueno, gracias. Eso significa mucho.

—Mira, lo estuve pensando y creo que no tiene nada de malo que te guste cantar y bailar… y esas cosas —Finn no respondió. Solo escuchaba atento las palabras de Puck— Lo que intento decir es que me gustaría que las cosas volvieran a ser como antes entre nosotros.

— ¿Te refieres a… volver a ser amigos?

—Sí claro, a eso —Puck se asomó por la puerta del camerino hacia el pasillo para asegurarse de que no viniera nadie. Luego se acercó a su amigo y le lanzó una mirada sugerente —Y también a esto.

Puck sorprendió a su amigo con un apasionado beso, estaba seguro que Finn no esperaría que él pudiera hacer algo así en la escuela. La simple idea de besarlo en el colegio y que alguien pudiera descubrirlos lo excitaba. Y aunque en un principio Finn se dejó llevar y pareció disfrutarlo, no pasó mucho tiempo para que este lo apartara de golpe.

—Yo también tuve tiempo para pensar las cosas Puck… Esto no está bien. Tú tienes novia y yo… Yo no estoy seguro de lo que siento —Antes de que Puck pudiera replicar, alguien abrió la puerta tras de ellos.

—Los quiero en tres minutos tras bambalinas —anunció una voz a espaldas de Puck— Oh, lo siento ¿Interrumpí algo?

—No profesor. Puck ya se iba —Mr. Schue entró al camerino y saludó a Puck con una sonrisa y un simple gesto. Puck se limitó a mirarlo con severidad y sin decir nada más se marchó de allí, pero al hacerlo se aseguró de dejar la puerta ligeramente entreabierta para poder espiar un poco.

—Mr. Shue, estoy muy nervioso ¿Y si meto la pata? ¿Y si me olvido la letra? ¿Cómo demonios se anuda una corbata? —Su amigo no paraba de llevarse las manos a la cabeza hecho un manojo de nervios.

—Permíteme —El profesor se acercó a su alumno para ayudarle a anudar su corbata— Lo harás muy bien. Has practicado para este momento y tienes un talento sin igual Finn, no dudes jamás de ello.

Puck observó el rostro de su amigo mientras escuchaba los cumplidos del profesor. Tenía aquel bobo semblante que solo había visto en él cuando estaban juntos en la intimidad. También se mordía el labio inferior como lo hacía siempre que tenía ganas de…

—Además mírate. Estas hecho todo un galán de Broadway —señaló Schuetser, girando a su alumno para que este pudiera verse en el espejo. Rápidamente Puck se ocultó tras la puerta para que no pudieran verlo por el reflejo.

¿Era su imaginación o a Finn le gustaba su profesor? Y no se refería a un simple agrado o afecto paternal. Era pura y obscena atracción. Puck apretó ambos puños y sintió como si una furiosa llama se encendiera en su interior y se extendiera a todas partes ¿Qué era eso que estaba sintiendo? ¿Acaso eran… celos?