LAS GALLETAS DE LA ABUELA.


(Bienvenidos, una vez más, a The Sin House. ¿Qué hay para el episodio de hoy? Bueno, algo que he tenido en mente durante años, algo inspirado en una imagen del artista conocido como Rex Reyes, así como varios otros como Ferozyraptor y Patanu. Verán lo que quiero decir una vez que empiecen a leer. Además, tengan en cuenta que esto es un AU de los Sin Kids, no una continuación de Una Mañana Normal y Día Escolar Ordinario, y las advertencias de hoy incluyen shota, diferencia de edad, GILF y obviamente, incesto, así que como siempre, no sigan leyendo si no les gusta alguno de los temas antes mencionados)


Si había algo que Lemy Loud odiaba era que la gente pensara que él era débil, cobarde o sumiso.

Y para su desgracia, y la de su numerosa familia, en especial su padre y su hermana Lyra, el chico solía hacer cosas muy estúpidas para demostrar que él era valiente, fuerte y dominante.

Desde cumplir retos como meterse a una casa abandonada en medio de la noche hasta cosas que rayaban en imbecilidad pura con un toque de deseo suicida como marcarse a sí mismo con un hierro al rojo vivo, Lemy había hecho notar que tenía un cierto problema con la autoridad y un cierto nivel de complejo de inferioridad, cosa que no sorprendió a nadie que conocía bien a la familia Loud.

Como venía pasando desde hacía ya bastante tiempo, los Loud seguían con una dinámica familiar que algunos envidiarían y muchos repudiarían, la cual se basaba en amor libre y sin barreras que más que fragmentar a la familia, la había unido bastante más. Y por todo eso me refiero a que los Loud eran un grupo de libidinosos que tenían sexo donde fuera, con quien fuera y cuando fuera, aunque claro, sólo los más allegados a la familia sabían de dicho secreto.

Y tal dinámica había derivado en los llamados "harenes" que cada uno de los miembros de la familia, incluyendo a los miembros honorarios, tenían, y dichos harenes eran básicamente una lista de las personas con las cuales tenían sexo regularmente o con quienes tenían una relación.

Para desgracia de Lemy, la suya era la más corta, al punto que hasta sus hermanos menores, Bobby Jr y Hugh Jr, tenían mejor suerte que él, y todo eso había derivado en su necesidad de probar que era un hombre de verdad, aunque todos los demás le decían que dejara de hacer estupideces porque no tenía nada que probar.

Y tras haber recuperarse de haber terminado en el hospital por probar que era lo suficientemente idiota y valiente para rodar en un carrito de supermercado por una colina y estrellarse contra un árbol, su padre había decidido enviarlo un par de días con su abuela Rita, para que el chico tuviera tiempo de reflexionar y se alejara de problemas, así como darle un castigo en la forma de ayudar a su abuela con cualquier cosa que ella dijera mientras se perdía el concierto que su madre iba a dar ese fin de semana.

- Esto apesta... - Dijo Lemy.

- Creí que querías a tu abuela. - Dijo Lincoln mientras estacionaba a Camionzilla frente a la casa de su madre.

- Así es, pero no me gusta perderme los conciertos de mamá...

- Eso debiste pensarlo antes de lanzarte por esa colina, Lemy.

- Por favor, papá... ¿no podríamos simplemente llevar a la abuela también y luego seguir con el castigo?

- Tu abuela es una mujer mayor, Lemy, los conciertos de tu mamá son demasiado intensos para ella.

- Awww...

- Vamos, no es tan malo, sólo es un concierto, has estado en varios de ellos, incluso fuiste de gira con Luna en una ocasión.

- Lo sé, pero no quería romper mi récord de siempre ir a los conciertos de mamá cuando son en Royal Woods.

- Tu madre sabe que la apoyas y la quieres, Lemy.

- Pero aún así me ignora...

- Lemy, ya hablamos sobre eso...

- Sé que no debería molestarme, pero no puedo evitarlo... No cuando somos Loud.

En ese momento, Lincoln suspiró y miró a Lemy con una mirada solemne.

- Lemy, no tienes nada que probar, no eres menos que los demás. - Dijo Lincoln.

- Sólo déjame salir... Nos vemos el lunes... - Dijo Lemy mientras hacía un mohín.

Lincoln suspiró nuevamente y le abrió la puerta a su hijo, quien salió del vehículo familiar, echándose la mochila sobre sus hombros y cerrando la puerta de golpe.

Lemy caminó hacia la puerta de la pequeña casa de retiro de su abuela, un pequeño regalo de sus hijos cuando decidió dejarle la original casa Loud a su único hijo tras el lamentable fallecimiento de su esposo hacía ya unos años.

Mientras Camionzilla se alejaba, Lemy tocó la puerta de la casa y fue rápidamente recibido por su abuela.

- ¡Lemy, es un placer verte! - Dijo Rita mientras abrazaba a Lemy. - ¡Mira cuánto has crecido!

- Apenas la semana pasada vine a visitarte, abuela, no es como que hubiera crecido mucho desde entonces. - Dijo Lemy.

- Tonterías, una abuela sabe de esas cosas.

Lemy sonrió mientras le regresaba el abrazo a su abuela, sonrojándose un poco, no por el hecho de ser mimado por su abuela, sino por el hecho de que Rita inconscientemente estaba frotando su rostro contra sus enormes pechos, los cuales a pesar de su edad, seguían siendo tan firmes como siempre.

Tras unos momentos, Rita soltó a Lemy y lo dejó entrar, cerrando la puerta mientras sonreía ampliamente.

Sin embargo, tras darse la vuelta para ver a su nieto y hablar con él sobre lo que iban a hacer ese día, Rita cambió su expresión por una de consternación al ver la mirada de fastidio y tristeza que tenía Lemy en el rostro.

- ¿Pasa algo malo? - Dijo Rita.

- Sólo que romperé mi racha de asistencia a los conciertos de mamá en Royal Woods y jamás podré recuperarla. - Suspiró Lemy mientras dejaba caer su mochila.

- Aww, lo siento, Lemy, pero debes ser más cuidadoso con lo que haces. - Dijo Rita mientras ponía una mano sobre su hombro. - Imagínate qué pasaría si perdiéramos a nuestro querido y pequeño búfalo si uno de tus retos sale mal. Personalmente, no quiero ni imaginármelo.

- Al menos tú te darías cuenta que ya no existo...

- ¿Qué?

- Nada, nada... Sólo quiero mantener mi mente ocupada para no pensar en el concierto de mamá...

- Bueno, tengo algo que te interesará. Sólo quédate aquí un momento, ya vuelvo.

Lemy suspiró pesadamente y se sentó en el único sofá en la pequeña sala de estar, sacando su celular para entretenerse un momento.

Pocos minutos después, Rita regresó a la sala, cargando un antiguo radio y unas piezas de refacción, los cuales colocó en su mesita de café, atrayendo la atención del chico de 12 años, a quien se le iluminaron los ojos.

- Wow, ¿dónde lo conseguiste, abuela? - Preguntó Lemy.

- Es el radio de tu bisabuelo. - Dijo Rita con una sonrisa. - Yo no tengo uso para él, pero dado que sé que a tí te gusta todo eso de reparar aparatos, supuse que a tí te gustaría intentar arreglarlo, así que lo llevé a revisar y compré las piezas que me dijeron que había que reemplazar.

- Genial. - Dijo Lemy antes de dirigirle una cálida sonrisa a Rita. - Gracias, abuela, tú sí me conoces.

- Sabía que te gustaría. - Dijo Rita mientras le acariciaba el cabello a su nieto, notando algo raro en éste. - Hmm, deberías cuidar mejor tu cabello, hijo. Está muy enmarañado y reseco.

- Eso no va conmigo y no sé cómo hacerlo.

- Oh, yo tengo un acondicionador que te puede servir, y cepillarte el cabello de vez en cuando no te vendría mal.

- Lo probaré, pero sólo por tí, y por favor no le digas a Lyle, no me dejará en paz si sabe que llegué a utilizar un acondicionador.

- Ustedes dos son todo un caso. - Rió Rita entre dientes. - Iré a preparar la cena, tú puedes quedarte aquí para reparar el radio, sólo trata de no rayar la mesita y no dejes tus herramientas tiradas, ¿ok?

- Claro, abuela. - Asintió Lemy mientras sacaba un estuche de desarmadores de su mochila.

Rita sonrió ante la expresión de niño al descubrir los regalos bajo el árbol en la mañana de Navidad que tenía su nieto, luego se dió la vuelta y se dirigió a la cocina.


(Más tarde)


Lemy suspiró y sacó su lengua mientras se concentraba en colocar los tornillos de la tapa del viejo radio, sonriendo y asintiendo en señal de satisfacción una vez que vio que el radio estaba listo para ser probado.

- Ok, aquí vamos. - Dijo Lemy mientras rebuscaba en su mochila.

Tras unos segundos, Lemy sacó un pequeño cubo con un enchufe en un lado y un botón rojo en el lado opuesto, una pequeña invención de su tía Lisa que él podía usar para probar los aparatos que reparaba, dado que en más de una ocasión había estropeado el cableado de la casa.

Así pues, Lemy conectó el radio a la batería portátil y la encendió, luego lentamente puso su mano sobre la perilla de encendido del radio y la giró, escuchando un clic y sonrió al escuchar estática. Luego, el chico moduló la frecuencia del radio y soltó una carcajada de victoria al lograr captar una vieja canción de Smooch en una estación de radio local.

- Y Leia dijo que sólo perdía el tiempo viendo todos esos tutoriales de cómo reparar aparatos. - Dijo Lemy triunfante.

- ¡Lemy, la cena está casi lista! - Dijo Rita desde la cocina. - ¿Podrías poner la mesa?

- ¡Claro! ¡Ya voy! - Dijo Lemy mientras apagaba el radio.

Lemy guardó rápidamente sus herramientas en su mochila y caminó sintiéndose satisfecho consigo mismo, luego llegó a la cocina de su abuela para tomar unos platos, unos cubiertos y unos vasos para colocarlos sobre la mesa mientras canturreaba la melodía de la canción que había captado el radio recién reparado, pero al entrar a la cocina, el chico quedó en shock al ver a Rita, agachada frente al refrigerador, buscando algo dentro, inadvertidamente dejando a la vista del chico hormonal de 12 años su magnífico trasero con forma de corazón.

Lemy abrió la boca tanto como pudo al ver el mayor dote de su abuela en todo su esplendor, y cómo mientras la mujer madura seguía buscando en el refrigerador, ésta inconscientemente meneaba sus caderas.

Lemy empezó a sentir un intenso sonrojo formándose en su rostro, así como una incomodidad en su pantalón, luego bajó la mirada a su entrepierna y soltó un jadeo al notar que tenía una erección, por lo que la cubrió con sus manos y corrió a tomar las cosas para poner la mesa, llamando la atención de su abuela, quien alcanzó a verlo salir de la cocina a toda prisa. La mujer se rascó la cabeza en señal de confusión y se asomó al comedor, viendo a su nieto murmurar algo mientras ponía la mesa.

Rita arqueó una ceja y siguió mirando a su nieto, hasta que al darse la vuelta pudo notar un bulto bastante grande en la entrepierna del chico, cosa que le hizo abrir los ojos y jadear en señal de sorpresa, luego la madura mujer sonrió en señal de satisfacción ante dos cosas: 1) Que ella definitivamente seguía siendo una mujer sumamente atractiva. Y 2) Que Lemy definitivamente era hijo de Lincoln y nieto de su difunto esposo, a juzgar por la tienda de campaña en su entrepierna.

"Lemy sin dudas es un chico grande." Rió Rita para sus adentros. "Creo que ya entiendo porqué está actuando de esa forma tan tonta."

La mujer madura sonrió ampliamente y regresó su atención a servir la cena, meneando un poco sus caderas y dándose una nalgada.

- Aún lo tengo. - Dijo Rita.

Mientras tanto, Lemy terminó de colocar los platos en la mesa y miró a su entrepierna, maldiciéndose nuevamente por aún tener una tienda de campaña ahí.

- Malditos genes Loud... - Maldijo Lemy. - Espero que la abuela no se dé cuenta...

"¿Por qué no? ¿Tienes miedo de conseguir algo de ese trasero? ¡Mírala! Ahora entiendes por qué todas tus hermanas son tan lascivas y calientes." Dijo la voz interior de Lemy.

- Cállate, no puedo hacer eso, ella es mi abuela... Además, ¿por qué tengo una voz interior? ¿Me estoy convirtiendo en Loan o algo así?

"El poder del fanfiction, no lo cuestiones. De todos modos, ¿la sangre ha detenido alguna vez a nuestra familia? Creo que somos una buena prueba de que no fue así."

- Cállate...

"Siempre te estás quejando de que no obtienes tanto como tus hermanos y papá, ¿por qué te estás reprimiendo cuando tienes un espécimen tan fino frente a ti?"

- ¿Espécimen? ¿Ahora soy la tía Lisa?

"Solo piénsalo... No es que ella no esté acostumbrada al incesto."

- Sí, pero... Ugh, ¡déjame en paz!

Lemy solo gimió y se sentó, asegurándose de mantenerse lo más lejos posible de su abuela, en un intento de evitar ser atrapado con una erección por ella.


(Más tarde)


Lemy se movía torpemente en su asiento mientras comía.

Desde ese pequeño incidente en la cocina, no había podido dejar de mirar el cuerpo de su abuela.

Desde ese pequeño incidente en la cocina, no había podido dejar de mirar el cuerpo de su abuela.

Sus senos copa C que aún desafiaban la gravedad y la edad, y a juzgar por el abrazo que le había dado antes, estaban tan suaves como siempre; sus caderas fértiles que seducirían incluso a las personas más estoicas; y su activo más impresionante, su trasero en forma de corazón, que lucía tan jugoso y firme como siempre, sirviendo también como respuesta a porqué Lynn Sr. había tenido 11 hijos con ella.

Y el hecho de que su ropa no hiciera más que adherirse a ella más como una segunda piel que como prendas, solo hizo que Lemy se lamiera los labios inconscientemente y sudara frío mientras su erección palpitaba y suplicaba ser complacida, haciendo que todo fuera mucho más incómodo para el joven.

Por supuesto, siendo la experta en esos temas que era, Rita notó cada una de las acciones del niño, sonriendo y chillando de alegría interiormente por el hecho de que un joven tan agradable y guapo como su nieto la encontrara deseable.

Pero, siendo la astuta seductora que era, sabía que tenía que jugar bien sus cartas, porque a juzgar por sus acciones, Lemy era reacio a hacer algún movimiento en ella, a pesar de su conocida dinámica familiar, y si simplemente se imponía sobre él podría ser contraproducente.

- ¿Estás bien, cariño? - Preguntó Rita con el tono más dulce que pudo hacer.

- S-sí... Estoy bien... todo está bien... no podría estar mejor... - Tartamudeó Lemy mientras se movía en su asiento.

- ¿Estás seguro? No te ves tan bien...

Dicho esto, Rita se inclinó y puso una mano sobre la frente de Lemy, asegurándose de darle un buen ángulo de visión de su escote, lo que hizo que el niño de 12 años tragara saliva de manera audible.

- Te sientes un poco caliente, Lem. - Dijo Rita.

- No soy el único caliente aquí... - Murmuró Lemy.

- ¿Qué dijiste?

- ¡Nada!

Rita sonrió un poco y volvió a sentarse, luego pensó:

"Esto será mucho más divertido de lo que esperaba."


(Aún más tarde)


Lemy paseaba por la habitación de invitados de la casa de su abuela, tratando de deshacerse de las deliciosas escenas que tenían a su abuela Rita como protagonista.

- Al diablo con esto, ¡¿por qué la abuela tenía que estar en tan buena forma ?! - Lemy gimió mientras su erección seguía palpitando debajo de sus pantalones.

"Realmente eres tan tonto como Lupa dice siempre, ¿no es así?"

- No te estoy escuchando. Que chingue a su madre el escritor y chinga tu madre también, ni siquiera deberías existir.

"¡Tu abuela te desea, imbécil! ¿No la viste sonreír mientras la desnudabas con la mirada? ¿O cuando la llamaste caliente?"

- Ella no...

"¡Por supuesto que sí! ¡Ella estaba seduciéndote, idiota!"

- Ella no estaba seduciéndome.

"¿Eres realmente parte de esta familia? Porque si contar el Leño Loud entre tus piernas, no estás aprovechando la oportunidad de echar un polvo."

- Solo necesito una ducha fría, eso es todo...

Lemy suspiró y agarró una toalla del pequeño armario de su habitación, luego corrió al baño, esperando que una ducha fría pudiera calmar su libido y refrescar su mente.

Sin embargo, el destino parecía ir en contra del chico amante del rock, ya que una vez que abrió la puerta, vio salir una nube de vapor y justo en el medio del baño, todavía levemente cubierto por el vapor, vio a su abuela Rita de pie, secándose el cuerpo con cuidado y lentamente con una toalla.

El corazón de Lemy dio un vuelco y se sonrojó tan rojo como un tomate ante la escena inadvertidamente erótica se desarrollaba frente a él, con la mujer mayor pasando sus manos y la toalla sobre su voluptuoso cuerpo con movimientos inadvertidamente sensuales, las pocas gotas de agua restantes corriendo sobre su suave piel, su cabello brillando con la luz gracias a estar todavía un poco húmedo, y toda la escena rematada por el vapor en el baño que creaba un aura etérea, que solo servía para hacer todo aún más erótico al hacerla parecer una especie de diosa de la fertilidad, cosa no muy lejana de la realidad considerando quién era.

Cuando Rita terminó de secarse, de repente sintió una brisa que la hizo volverse hacia la puerta mientras se envolvía el cuerpo con la toalla, preguntándose si la había dejado entreabierta, pero jadeó una vez que vio a su nieto congelado, mirándola fijamente con los ojos y la boca bien abiertos. Lemy podría jurar que alcanzó a vislumbrar los pechos desnudos de su abuela cuando ella se giró mientras cubría su sensual cuerpo con esa toalla, y eso no hizo más que aumentar la presión en su entrepierna cuando su erección palpitó de nuevo.

Por su parte, Rita rió entre dientes y se acercó al chico, luego le cerró la boca y se rió inocentemente.

- Llegas un poco tarde si querías que te lavara la espalda, Lemy. - Dijo Rita mientras salía del baño.

Lemy tragó saliva y trató de apartar los ojos de su abuela, pero no pudo hasta que ella desapareció en su dormitorio.

Segundos después de eso, Lemy se encerró en el baño, abrió el grifo del agua fría, se desnudó y se metió en la ducha, sintiendo sus poros aullar de agonía mientras el agua helada corría por su cuerpo.

Lemy se salpicó la cara y trató de aclarar sus pensamientos, pero lo único en su mente era esa escena, por lo que el chico no pudo evitar gemir de frustración al notar que el agua fría no hizo nada para calmar su furiosa erección.

- ¡A la mierda! - Dijo Lemy mientras golpeaba la pared.

Sin pensarlo dos veces, el niño agarró su miembro y comenzó a masturbarse furiosamente, sintiendo el alivio que tanto necesitaba desde ese incidente en la cocina, mientras gruñía y resoplaba con los dientes apretados, pensando en ese delicioso cuerpo y todas las cosas que quería hacer con él, como lo mucho que quería tocar esas copas C, cómo esos deliciosos labios se sentirían envueltos alrededor de su pene, y el centro de sus pensamientos, penetrar ese gran culo hasta que no pudiera más.

- Lo siento... no puedo evitarlo... estás... ¡tan jodidamente buena...! - Lemy gruñó.

"Eso... Cede ante tus deseos..." Dijo su voz interior.

- ¡Cállate!

Mientras el niño seguía masturbándose pensando en el cuerpo sensual de su abuela, dicha mujer lo miraba desde la puerta entreabierta, sintiendo una sensación de orgullo y deseo, así como un poco de calor entre sus piernas al ver a Lemy acariciando su miembro.

"Lemy sí que es el hijo de Lincoln, es tan grande como su padre cuando tenía su edad... quizás incluso un poco más grueso..." Pensó Rita mientras se mordía el labio. "Ésto no fue planeado, pero salió a pedir de boca. Casi lo tengo donde quiero, solo necesito un pequeño empujón más..."


(A la mañana siguiente)


Lemy gimió en voz alta cuando los rayos del sol le dieron directamente en la cara, gracias a una cortina ligeramente abierta junto a su cama.

Después de los pequeños incidentes con su abuela que culminaron en que le ahorcara el cuello al ganso mientras fantaseaba con su abuela, Lemy no pudo dormir bien, ya que todo lo que soñaba era hacer realidad sus fantasías, y la culpa por tener pensamientos tan lascivos sobre la mujer mayor lo despertaba y no le permitió dormir bien.

Como tal, el chico de cabello castaño ceniciento gimió y se cubrió la cara con las manos para protegerse los ojos de la luz del sol y obtener un poco más de sueño, pero para su desgracia, escuchó que alguien llamaba a la puerta.

- Lemy, el desayuno estará listo en unos minutos, pero me vendría bien un poco de ayuda en la cocina. - Dijo Rita detrás de la puerta con un tono alegre y dulce.

- Ya voy, abuela... - Gimió Lemy.

- Está bien, cariño, no te apresures, pero no tardes demasiado.

Cuando escuchó a su abuela alejarse, Lemy rodó sobre su espalda y suspiró exasperado, luego miró su entrepierna y vio su erección matutina, rígida como una piedra y erguida orgullosamente, creando una carpa debajo de las sábanas.

- Cállate... - Gruñó Lemy.

"No iba a decir nada. Mi trabajo aquí está prácticamente terminado." Rió su voz interior.

- ¿Que se supone que significa eso?

"Creo que lo entenderás una vez que vayas a la cocina. Leí un poco el guión, pero no era realmente necesario, sabiendo que la astuta GILF de abajo, no fue difícil averiguar el resultado de esta pequeña visita."

- ¿De qué carajo estás hablando?

"Realmente eres el hijo de tu papá, eres tan tonto como él cuando tenía tu edad. Alerta de spoiler: Vas a coger hoy."

- La abuela es...

"... Tan lasciva y cachonda como el resto de nuestra familia, ella es la mitad de la pareja que comenzó todo, después de todo."

- Cállate y déjame en paz...

"Como quieras, pero créeme, te va a encantar lo que viene a continuación".

Lemy gimió y corrió al baño para lavarse la cara y tratar de aclarar sus pensamientos, pero aún era inútil, la incomodidad, la culpa y la excitación que sentía seguían arremolinándose en su mente.

Lemy trató de cubrirse la entrepierna con las manos, por primera vez maldiciendo a los genes de su familia por haberlo hecho tan dotado.

El niño suspiró y caminó torpemente hacia la cocina, mientras su nariz captaba un olor realmente atractivo.

En ese momento, su mente finalmente pasó de la excitación a otra necesidad básica, mientras su estómago gruñía de descontento y anticipación, ya que Lemy sabía exactamente qué era ese olor.

Si había algo que se pudiera decir sobre Rita Loud, aparte del hecho de que incluso a sus 60 años estaba tan buena como a sus 30, era que no era muy buena cocinera, pero gracias a su esposo, ella había dominado una receta de galletas con chispas de chocolate que era celestial, y para gran desgracia de la tía Luan, Ronnie Anne, Bean y Liena, Rita se mantuvo firme en mantenerlo en secreto hasta que las considerara dignas de ella.

Y ese atractivo aroma solo significaba que le esperaba una probada de cielo para desayunar.

Lemy corrió hacia el baño y se lavó la cara, luego corrió de regreso a su habitación y se vistió lo más rápido que pudo para correr escaleras abajo mientras se le hacía agua la boca.

Lemy se dirigió presuroso a la cocina y abrió la boca para preguntarle a su abuela en qué necesitaba ayuda, pero una vez más, terminó aturdido.

Y cómo no iba a hacerlo si lo primero que vio fue a su abuela inclinada cerca de la estufa, mientras sacaba del horno una bandeja recién horneada de sus famosas galletas con chispas de chocolate.

Pero esta vez, su culo grande, redondo y firme estaba en plena vista en todo su suave, sexy y atractivo esplendor, ya que su abuela no llevaba nada más que un delantal muy pequeño que apenas lograba sujetar sus pechos y apenas alcanzaba a tapar un poco por debajo de su ombligo.

En ese momento, Rita se puso de pie y miró por encima de su hombro, sonriendo al ver que su nieto tenía un creciente bulto en sus pantalones una vez más y estaba babeando un poco.

"Aquí viene el empujón." Rita pensó con lujuria.

- ¡Oh, Lem! - Rita sonrió de manera seductora. - Bueno, parece que me equivoqué con lo de necesitar tu ayuda, querido, puedes sentarte en la sala de estar mientras termino ésto, pues me temo que mi mesa del comedor no es buena con cosas calientes.

- Apuesto a que no... - Murmuró Lemy sin darse cuenta.

- Así es, pequeño búfalo... - Dijo Rita mientras meneaba sus caderas con cada paso. - Mi mesa de café es más resistente, puede aguantar cualquier cosa que cualquiera le lance...

Lemy solo murmuró algunas cosas ininteligibles, luego comenzó a moverse hacia atrás a la sala de estar, tropezando con los muebles de su abuela ya que inconscientemente no quería apartar los ojos de su voluptuoso cuerpo.

Rita solo logró chillar de alegría por dentro e hizo un gran esfuerzo para no saltar de júbilo como una colegiala que acaba de descubrir que el chico que le gustaba correspondía a sus sentimientos, luego se centró en la bandeja de galletas y la tocó ligeramente, comprobando si ya estaba a buena temperatura y una vez que confirmó que no estaba lo suficientemente caliente como para lastimar, tomó la bandeja y caminó hasta la sala de estar, donde su nieto la observaba cada paso mientras ella todavía balanceaba sus caderas de una manera tentadora.

En cuanto al chico, no podía pensar con claridad. Él sabía que su abuela era una mujer realmente sexy, pero sabiendo que ella no solo aparentemente su voz interior había tenido razón sobre que su abuela lo había estado seduciendo, sino que también estaba loca por él. Y él sabía que así era porque ella nunca horneaba sus galletas usando nada más que un delantal para nadie más aparte de su difunto abuelo, ni siquiera para su padre, y él no pudo evitar tener un sentimiento de orgullo y alegría, ya que ahora su abuela tenía un lugar más grande para él en su corazón que el de su padre.

"Te lo dije, imbécil." La voz interior de Lemy rió entre dientes. "Puede que te hayas perdido el concierto de mamá, pero te obtuviste un dulce premio de consolación. Y viene doble, ya que finalmente tienes a alguien que te quiere más de lo que quiere al viejo..."

- ¿Qué hago ahora? - Preguntó Lemy.

"Tú recuéstate y disfruta, solo mira a tu izquierda..."

Lemy miró distraídamente a su derecha y solo vio la pequeña chimenea de la casa.

"Tu izquierda, idiota calenturiento..."

Lemy se giró hacia la izquierda y tragó saliva de nuevo, mirando fijamente mientras Rita se acercaba a él, sus caderas meneándose seductoramente y una sonrisa lujuriosa formándose en sus labios mientras Lemy se sonrojaba. Rita colocó la bandeja frente a Lemy, asegurándose de darle una buena vista de su escote, luego tomó una galleta y se sentó a su lado, acercándolo a ella y sosteniendo la galleta justo frente a su cara.

- Abre grande, Lem... - Ronroneó Rita.

Lemy tragó saliva de nuevo, pero obedeció las instrucciones de su abuela y abrió la boca, permitiendo que la mujer mayor le diera de comer la galleta aún tibia.

El niño mordió la golosina horneada y no pudo evitar gemir de placer, ya que era tan celestial como recordaba, sin embargo, toda la situación con la GILF a su lado con sólo un delantal, dándole las galletas en la boca mientras ella sonreía con complicidad y lo miraba con ojos seductores, lo hacía todo mucho más dulce.

Lemy tragó la galleta y observó cómo Rita agarraba otra galleta y se la metía en la boca, la sostenía con cuidado con los dientes y volvía la mirada hacia el rockero, indicándole que tomara la galleta. Sin darse cuenta, Lemy intentó agarrar la galleta con la mano, pero Rita lo detuvo y negó con la cabeza.

- Usa solo tu boca. - Dijo Rita aún sosteniendo la galleta.

Lemy tragó con dificultad, pero aún así se inclinó y abrió la boca para morder la galleta, terminando a solo una pulgada de sus labios.

Rita rió entre dientes al sentir el calor que irradiaba el rostro de Lemy debido a su rubor, luego mordió la galleta y se acercó un poco más a su nieto, quien imitó sus acciones e hizo que sus narices se tocaran.

El corazón de Lemy latía como loco, y apenas se dio cuenta del hecho de que Rita alejó los restos de la galleta y se la comió, tarareando de placer un tanto sensualmente.

Entonces la mujer se rió entre dientes y miró a su nieto.

- Oh cielos, no me dí cuenta... - Dijo Rita, fingiendo ignorancia.

- ¿Qué... - Tartamudeó Lemy.

- Me acabo de dar cuenta, no tienes leche para el desayuno.

Lemy se congeló en su lugar mientras su mente dejaba de funcionar y la voz de su abuela resonaba en ella, tomándose un poco de tiempo para procesar sus palabras y darse cuenta de que, dada la situación, solo podía querer decir una cosa.

- ¿L-l-le-leche...? - Lemy tragó con dificultad mientras sentía la boca seca.

- Sí, cariño. - Rita sonrió. - ¿Te gustaría un poco de leche tibia y dulce para acompañar tus galletas?

Lemy de repente se sintió increíblemente incómodo, ya que su erección palpitaba tanto como su corazón, sintiéndose más duro que nunca y suplicando al chico que se abalanzara sobre la seductora, la follara como si no hubiera un mañana y la llenara hasta el borde con su esencia masculina hasta que sus bolas estuvieran secas.

Sin embargo, dado que su mente todavía estaba reiniciando por la conmoción que le causó su abuela y sus instintos se estaban haciendo cargo, el niño asintió con entusiasmo, para el deleite de la mujer mayor.

- Está bien, cariño, recuéstate, cierra los ojos y abre la boca... - Rita ronroneó directamente en el oído de Lemy.

Lemy sintió la piel de gallina en todo su cuerpo cuando sintió el aliento cálido de su abuela en su oído y obedeció instintivamente a las indicaciones de la mujer, luego sintió cómo ella se movía en su asiento y se inclinaba un poco contra él, mientras ella ponía una pequeña protuberancia cálida en su boca.

Rita gimió en voz alta cuando Lemy instintivamente comenzó a chupar su pezón derecho como un bebé hambriento, lo que la hizo pasar sus manos por su cabello desordenado mientras Lemy inadvertidamente puso sus manos sobre sus pechos, masajeándolos con bastante brusquedad.

- Disfruta tu leche, Lemy... - Rita gimió mientras inadvertidamente aplastaba la cara de Lemy contra su seno.

Lemy abrió los ojos y sintió una descarga de adrenalina corriendo por sus venas cuando vio el rostro de Rita mostrando éxtasis mientras masajeaba sus pechos y chupaba su pezón. Y para su sorpresa, la mujer realmente comenzó a lactar y, al igual que sus galletas, su leche era deliciosamente dulce. Como tal, Lemy succionó su pezón con más intensidad y hundió sus dedos en sus suaves tetas, provocando fuertes gemidos de la mujer que no hacían sino inspirar a Lemy a seguir.

No queriendo ser la única recibiendo placer, Rita se mordió el labio inferior y extendió su mano para agarrar las bolas de Lemy sobre su pantalón y las acarició hábilmente, haciendo que Lemy chillara de placer cuando el líquido preseminal comenzó a gotear de la punta de su dura verga.

- Pobre bebé... debes estar realmente urgido... - Rita ronroneó entre gemidos. - Tus bolas se sienten tan pesadas... pero no te preocupes, la abuela está aquí para arreglar eso...

Para disgusto de Lemy, Rita se apartó de él, haciéndolo gemir de molestia ya que no podía beber más de la deliciosa leche materna de Rita ni acariciar esos suaves orbes que habían criado a 11 niños antes que él.

Sin embargo, su molestia pronto fue reemplazada por placer cuando Rita se acercó a darle un beso francés, gimiendo en voz alta en su boca mientras su lengua mucho más experimentada dominaba la de él.

Pero, dado que su orgullo y autoestima estaban más altos que nunca, Lemy encontró fuerza que no sabía que poseía y le dio la vuelta, colocando a la mujer mayor boca arriba y colocándose encima de ella, sin romper el contacto de sus labios hasta que ambos se quedaron sin aliento.

Lemy y Rita jadearon con fuerza y se miraron directamente a los ojos, sus corazones latían como locos y se sonrojaban un poco.

- ¿Por qué? - Preguntó Lemy.

- Te conozco, Lemy, y sé lo que debes estar sintiendo, no puedo soportar verte sufrir, querido. - Dijo Rita. - Eres más amado de lo que crees, y estoy aquí para mostrarte eso. Además, siendo honesto, creo que eres más guapo que tu papá.

- ¿Lo dices en serio?

- Creo que ya sabes que nunca he hecho esta pequeña charada por nadie más que para tu difunto abuelo, Lemy, que debería delatarlo.

Con eso dicho, Lemy sonrió y besó a Rita de nuevo, inmediatamente metiendo su lengua en su boca, luchando contra su propio apéndice y saboreando cada centímetro de su boca.

Mientras intercambiaban saliva por lo que pareció una eternidad, Rita movió sus manos detrás de su espalda y desabrochó el delantal, luego rompió el beso por un instante para quitárselo, mientras Lemy aprovechó la oportunidad para quitarle la camisa, luego ambos reanudaron su sesión de besos y Lemy envolvió sus brazos alrededor de su cintura, deslizando sus manos hacia el mejor atributo de Rita, agarrando sus enormes nalgas con sus manos, gimiendo mientras sus dedos se hundían en su suave carne.

Rita gimió en el beso y sonrió para sus adentros, sintiéndose un poco nostálgica al sentir la misma emoción de cosquilleo que su amado difunto la hacía sentir cada vez que hacían el amor. Y eso la hizo sentir especial, como si no fuera solo el objeto de deseo de Lemy, sino una mujer a la que apreciaba y quería complacer, una mujer a la que amar.

Como tal, Rita quería mostrar su propio afecto a su nieto, así que movió sus manos a sus pantalones y los desabrochó, bajándolos lo suficiente para que Lemy captara la indirecta y se deshiciera de las prendas incómodamente ajustadas que restringían su erección.

Una vez libre, Rita agarró su polla y la acarició de la punta a la base, deleitándose con la sensación de su erección palpitante y furiosa y riendo como una colegiala por ser capaz de causar tales emociones en sementales como su nieto.

- El Leño Loud no se salta ni una generación, ¿eh? - Rita ronroneó. - Tan grande y tan duro...

- Abuela... - Gimió Lemy.

Dicho esto, Rita se sentó de nuevo, luego se arrodilló entre las piernas de su nieto, lamiendo sus labios seductoramente mientras se acercaba más y agarraba la polla de Lemy.

Lemy se movió incómodamente en su asiento mientras se mordía los labios con expectación, luego aulló de placer cuando Rita besó la punta de su polla, prácticamente del mismo modo que ellos se habían besado previamente, antes de engullir lentamente el miembro, gimiendo de placer mientras el falo estiraba su garganta y la hizo gorgotear un poco.

Pronto, Rita comenzó a darle a su nieto la mejor mamada que había tenido en su vida, mostrando la destreza que había acumulado a lo largo de sus años, logrando meter todos los 25 centímetros de su miembro varonil mientras giraba su lengua alrededor de su glande como una profesional.

- ¡Mierda, abuela, eres la mejor! - Gimió Lemy mientras colocaba sus manos sobre su cabeza.

Si bien no era fanática de que su nieto maldijera, puso muy cachonda a Rita en ese momento, así que simplemente rió entre dientes y siguió complaciendo a su nieto, deleitándose con sus gemidos de placer y ver su cuerpo retorciéndose de placer.

La mujer mayor continuó por un rato, acariciando las bolas de Lemy con suavidad, haciendo que el chico babeara.

De repente, Lemy comenzó a mover su cadera y la cabeza a un ritmo más rápido instintivamente, lo que tomó a Rita un poco por sorpresa, pero afortunadamente, su reflejo nauseoso había desaparecido hace mucho tiempo, por lo que pudo soportar el que Lemy le follara la boca sin problemas, gimiendo mientras ella sentía su polla palpitando más fuerte y sus bolas se agitaban, lo que indicaba que estaba cerca de venirse.

Lemy hizo un par de fuertes embestidas y finalmente aulló de placer mientras liberaba su esencia masculina en la boca de su abuela, quien la tragó con avidez mientras Lemy mantenía su cabeza quieta.

Lemy gimió mientras chorro tras chorro de semen espeso fue disparado por la garganta de Rita, luego, después de lo que se sintió como un galón de semen, finalmente dejó de venirse y Rita sacó su miembro de su boca con un fuerte sonido de "pop", sonriéndole a su nieto.

- Nada como una buena carga de un joven semental para el desayuno... - Ronroneó Rita.

- Mierda, abuela... - Jadeó Lemy.

- Llámame Rita. - Rita rió entre dientes.

Mientras Lemy aún disfrutaba los efectos de la mejor mamada que había recibido, Rita se inclinó sobre la mesa de café y le presentó su culo deliciosamente grande a Lemy, abriendo sus nalgas con una mano y sus húmedos labios vaginales con la otra.

- Sé que puedes correrte más de dos veces, así que ven y dámelo. - Dijo Rita mientras agitaba sus caderas tentadoramente. - Muéstrame por qué tu mamá te llama su pequeño búfalo...

Lemy prácticamente saltó de su asiento mientras la sangre comenzaba a bombear a través de sus venas nuevamente y se paró detrás de su abuela, agarrando sus caderas y frotando su pene con sus nalgas, gimiendo al sentir su suave carne rodeando su miembro palpitante.

- ¿Es tan bueno como imaginaste anoche cuando te estabas masturbando? - Rita rió entre dientes mientras Lemy le frotaba el culo.

- Es mucho mejor... - Dijo Lemy.

- Soy toda tuya, haz lo que quieras conmigo...

Lemy se mordió el labio inferior y no pudo evitar nalguear a Rita, deleitándose con la sensación de movimiento que causó en su suave nalga y el fuerte sonido que su mano provocó al impactar, al tiempo que hizo que Rita gimiera de placer.

- No necesitas ser tan cuidadoso, querido. - Dijo Rita. - Estoy acostumbrada al trato duro en la cama, ¿sabes?

Lemy tragó saliva pero asintió, luego nalgueó a su abuela con más fuerza, haciéndola gemir más fuerte, lo que lo instó a agarrar sus caderas y alinear su pene con los labios de su vagina, gimiendo ante la sensación húmeda y cálida en su glande.

La mente de Lemy dudó por un momento, sin embargo su cuerpo e instintos tomaron el control y lo hicieron empujar sus caderas, metiendo su miembro en la feminidad de Rita, haciendo que ambos gimieran ruidosamente.

- Oh, Dios... ha pasado tanto tiempo... - Gimió Rita. - Tan jodidamente grande...

- ¿Cómo puedes... seguir siendo... tan estrecha...? - Lemy jadeaba mientras acariciaba las caderas de su abuela.

- Ventajas de ser... una Loud... Ahora fóllame, hazme tu perra y críame..."

Lemy no necesitó que se lo dijera dos veces, así que comenzó a empujar rápido y fuerte, haciendo que la mujer mayor temblara de placer y gemiera ruidosamente.

Los sonidos húmedos de bofetadas pronto llenaron la casa de la anciana, una sinfonía de gemidos y gruñidos los acompañaba y el crujido de la madera amortiguado por ellos mientras Lemy follaba a Rita, sintiendo una oleada de éxtasis y adrenalina en todo su cuerpo.

Por otro lado, la mujer mayor se agarró a la mesa de café debajo de ella, gimiendo en voz alta mientras su nieto muy bien dotado empujaba su miembro dentro de ella como una bestia, incluso jadeando y gimiendo como una.

- ¡Así! ¡Puta madre, Lemy! ¡Realmente te ganaste ese apodo! - Gimió Rita.

Lemy simplemente gruñó como un animal y colocó su cuerpo sobre el de Rita, mientras sus manos se movían de sus caderas a sus tetas, tocándolas y masajeándolas con fuerza, provocando algunos fuertes gemidos de la zorra anciana.

- ¡Eres una puta! - Dijo Lemy mientras pellizcaba los pezones de su abuela. - ¡Seduciendo a tu propio nieto para que te folle como una perra necesitada!

- ¡Oh, mierda! ¡Lo soy! ¡Realmente lo soy! ¡Y ME ENCANTA! - Rita gimió.

Lemy sonrió y soltó uno de los senos de Rita para volver a nalguear a la mujer mayor, dejando una marca roja con la forma de su mano en su suave nalga, ante lo cual Rita gimió y comenzó a babear, y mostrar una mirada de absoluto placer rostro.

- Abuela... me voy a correr... - Jadeó Lemy.

- ¡Hazlo adentro! - Gimió Rita. - ¡Llename!

En ese momento, Lemy comenzó a empujar erráticamente, resoplando como un animal mientras toqueteaba la teta de su abuela con dureza, haciendo que su nueva zorra gritara de placer mientras la reclamaba.

Lemy nalgueó a Rita unas cuantas veces más mientras le daba unas últimas embestidas profundas, luego rugió al unísono con ella mientras ambos alcanzaban el clímax, desatando un torrente de espeso semen en lo profundo de su matriz.

Chorro tras chorro, Rita sintió que su nieto la llenaba con su semen hasta el tope, y cómo incluso una pequeña cantidad lograba escaparse de su coño y gotear sobre la mesa de café mientras ambos jadeaban ruidosamente y disfrutaban del resplandor de su acto sexual.

- Dios... estabas... bastante reprimido... - Jadeó Rita. - Te viniste bastante, ¿cuánto tiempo ha pasado desde que tus hermanas o tus tías te drenaron las bolas?

- Una semana o dos... - Jadeó Lemy.

- Tsk, tsk, tsk, esas chicas son tan irresponsables, pensé que les había enseñado mejor. ¿Cómo pueden ser tan descuidadas contigo? No te preocupes, querida, si no lo hacen, siempre puedes venir a mí.

- Realmente eres... la mejor... abuela...

- Cualquier cosa por mi hombrecito...

Rita rió y suspiró feliz mientras Lemy aún jadeaba, luego, después de unos minutos, Lemy se separó de su abuela y esta última se puso de pie, luego ambos se sentaron en el sofá y se sonrieron.

- ¿Te sientes mejor, pequeño búfalo? - Preguntó Rita mientras acariciaba el cabello de Lemy.

- Mucho mejor. - Sonrió Lemy.

- Me alegro, porque esto es solo el comienzo, querido. Espero que estés listo para estar con una verdadera mujer.

- Oh, mierda...


(Esa tarde)


Lemy no podía hacer otra cosa que agarrar la mesa frente a él con todas sus fuerzas, sin darse cuenta apartaba su plato de él mientras la más increíble sensación recorría su cuerpo desde su entrepierna, ya que su abuela estaba una vez más de rodillas con su miembro en su boca, chupándolo con avidez, haciendo sonidos lascivos mientras movía su cabeza hacia arriba y hacia abajo rápida y hábilmente, mientras acariciaba lentamente sus bolas con una mano.

- Joder, Rita... - Gimió Lemy.

- No maldigas en la mesa, jovencito... - Dijo Rita mientras chupaba la punta de la verga de Lemy.

- L-lo siento...

- Qué semental tan viril... - Dijo Rita mientras frotaba su cara contra la verga de Lemy. - Tan rico...

- Me voy a correr...

- Dámela... aliméntame con tu semilla...

Rita volvió a engullir la virilidad de Lemy y reanudó la mamada, haciendo gemir de placer al rockero mientras soltaba su semilla directamente en la boca de la anciana.

Rita saboreó el esperma de Lemy por un momento, luego tragó su carga y le sonrió a su nieto.

- Gracias por la comida, Lemy. - Gimió Rita.

- No hay problema... - Dijo Lemy en un aturdimiento post-orgásmico.


(Esa noche)


Ahora, en el dormitorio principal, Lemy estaba acostado boca arriba, siendo totalmente incapaz de hacer otra cosa que agarrar las sábanas tan fuerte como podía, mientras su abuela montaba su miembro como una profesional del rodeo, golpeando sus caderas contra las de él, gimiendo como una puta mientras su glande besaba la entrada de su útero cada vez que empujaba sus caderas hacia abajo.

- ¡Dios, es tan bueno! - Gimió Rita. - ¡Me estás haciendo correrme de nuevo!

Lemy solo logró gorgotear un sonido extraño en respuesta y agarró con fuerza las nalgas de su abuela entre sus manos, luego comenzó a empujar sus caderas hacia arriba, encontrándose con las sentadillas de su abuela y haciéndola aullar de placer.

Después de algunas embestidas como esas, ambos gritaron en sincronía y Lemy desató otro torrente de semen caliente en lo más profundo del útero de Rita mientras los fluidos amorosos de Rita chorreaban sobre su regazo.

Todavía disfrutando del resplandor de su orgasmo, Rita cayó sobre Lemy y rodó a su lado, riéndose un poco cuando sintió su semen goteando de su vagina mientras ella y él se abrazaban fuertemente y unían sus labios una vez más, entrelazando sus lenguas y saboreando la boca del otro mientras gemían por lo alto.

Después de lo que parecieron años, rompieron el beso y ambos se miraron a los ojos entrecerrados, sonriendo amorosamente.

- Te amo... - Susurró Rita.

- Yo también te amo, Rita... - Susurró Lemy.

- No, mi pequeño búfalo, quiero decir que te amo como amé a tu abuelo Lynn... - Admitió Rita. - No sé por qué, pero... tengo este sentimiento de aleteo en mi corazón cada vez que estamos así de unidos, algo que solo Lynn logró hacer...

En ese momento, el corazón de Lemy se aceleró y dió un vuelco, luego Rita lo acercó más a ella, sin darse cuenta de que estaba aplastando su rostro contra sus pechos.

- ¿Ha-hablas en serio...? - Murmuró Lemy.

- ¿Por qué no lo haría? - Dijo Rita mientras besaba a Lemy en la parte superior de su cabeza. "¿Quieres que sea parte de tu harén? Lo entendería si no lo haces, solo soy una anciana después de..."

Antes de que Rita pudiera completar su oración, Lemy simplemente la silenció con un beso apasionado, luego lo rompió y le sonrió.

"Me encantaría, abuela... Serías la primera..." Lemy asintió.

"Oh, ¿lo soy? Hmm, supongo que podemos usar eso a tu favor y mostrarles a tus hermanas y tías lo que se están perdiendo". Rita sonrió.

"Oh, mierda..."


(A la mañana siguiente)


El sol se filtraba a través de la ventana de la habitación de Rita Loud mientras los pájaros cantaban alegremente y la gente comenzaba sus rutinas diarias.

Y todavía profundamente dormida, Rita estremeció y giró ligeramente mientras gemía, saliendo lentamente de su sueño al sentir que alguien acariciaba sus piernas y algo húmedo y cálido lamía su feminidad.

Rita sonrió y movió las sábanas, viendo a Lemy recostado cómodamente sobre su estómago mientras él se aferraba a sus piernas y le daba sexo oral lenta y amorosamente, tan inmerso en complacerla que aún no se había dado cuenta de que la matriarca Loud se había despertado.

- Pequeño bribón... - Gimió Rita mientras ponía una mano sobre la cabeza de Lemy. - Eres realmente bueno en eso... pero no tenías que hacer esto...

- Yo quería. - Dijo Lemy mientras continuaba. - Es lo menos que podía hacer por mi primera mujer...

Rita no pudo evitar sentirse profundamente amada y halagada por las palabras de Lemy, luego gimió fuertemente cuando el rockero mordisqueó su clítoris suavemente con sus labios, tirando de él levemente y luego besándolo amorosamente para continuar lamiendo los labios inferiores de Rita, recorriendo cada centímetro de su carne rosada mientras le acariciaba las piernas.

- ¡Dios, eres tan increíble, Lemy! - Gimió Rita.

- Gracias, tengo mucha práctica con Lyra y Lupa... - Sonrió Lemy antes de seguir complaciendo a su mujer.

- Mi pobre hombrecito, tan diligente en complacer a sus hermanas pero ninguna de ellas se preocupó por complacerte a ti.

- Está bien, como solía decir el abuelo, no se trata de números sino de los maravillosos sentimientos que tienes con las personas con las que lo haces.

- Cierto, pero aun así, sé con certeza que tus hermanas sienten algo por ti. - Dijo Rita mientras lo abrazaba. - Y voy a hacer que lo demuestren.

- ¿Cómo?

- Oh, conozco a mi familia, no te preocupes. Nunca más te dejarán de lado después de que termine con ellas.

- Oh, mierda...

- Lenguaje.


(Esa tarde)


Lincoln se sentía un poco culpable y cansado.

El largo camino desde Great Lakes City había sido un gran tumulto interno para él, incluso si la reunión en la editorial había ido bien y los editores le habían dado luz verde con su idea de hacer una nueva generación para la Pandilla del Full, él estaba todavía sintiéndose mal.

Desde que dejó a Lemy en la casa de su madre, no pudo evitar preguntarse si había sido demasiado severo con el niño, como dijo Luna una vez que se dio cuenta de que Lemy no había asistido a su concierto.

Claro, Lemy hacía muchas cosas estúpidas (y a veces suicidas), pero también demostraba que tenía un corazón bastante grande y siempre estaba ahí para su madre, sus tías, sus hermanas e incluso para él, aunque ellos dos no estaban exactamente en los mejores términos entre sí.

Pero, de nuevo, no fue su idea castigarlo de la forma en que lo hizo, había sido idea de Ronnie Anne y Lori, y no pudo evitar preguntarse por qué mostraban esa sonrisa maliciosa que siempre hacían cuando estaban tramando algo a su espalda.

- Las amo a ambas, pero son un problema... Especialmente ahora que viven bajo el mismo techo. - Suspiró Lincoln antes de mirar la cuarta pared. - ¿Qué piensan ustedes? Solo espero que la haya pasado bien en la casa de mi mamá.

Cuando Lincoln se detuvo frente a la casa de su madre, el patriarca de la casa Loud suspiró profundamente, apagó el motor de Vanzilla 2.0 y salió del vehículo, pasándose una mano por el cabello mientras cerraba la puerta del vehículo y caminaba hacia la puerta de la casa de su madre.

Cuando llamó a la puerta, sacó su teléfono para comprobar la hora y se dio cuenta de que eran casi las 3:00 pm.

- Qué raro, normalmente está en casa a esta hora. - Dijo Lincoln.

De repente, Lincoln escuchó que algo se rompía dentro de la casa, luego se preocupó un poco porque temía lo peor, así que buscó la llave de repuesto que le había dado su madre, luego abrió rápidamente la puerta y entró a la casa, jadeando ruidosamente tan pronto como cuando entró cuando un hedor muy familiar llegó a su nariz.

Lincoln cerró rápidamente la puerta y se volvió hacia el comedor, jadeando un poco cuando vio a su hijo penetrando el trasero de su madre encima de la mesa del comedor, con Lemy jadeando como un toro furioso con los ojos cerrados mientras embestía el trasero de Rita, al mismo tiempo que esta última gemía como una puta necesitada y babeaba, sin poder enfocar su mirada ya que aún no se había dado cuenta de que su hijo la miraba, aunque ella miraba en su dirección.

Lincoln se sonrojó un poco y carraspeó fuertemente, pero los gemidos de su madre y los jadeos de Lemy simplemente amortiguaron el sonido, por lo que el hombre de la camiseta naranja suspiró y se acercó a la mesa, se sentó frente a la figura retorciente de su madre y carraspeó de nuevo mientras se cruzaba de brazos.

En ese momento, Lemy perdió la concentración en embestir el trasero de su abuela después de escuchar un ruido extraño, luego abrió un ojo para ver lo que había sucedido, jadeó y se detuvo en seco al ver a su padre dándole con una mirada severa, y ante la parada repentina de Lemy, Rita comenzó a recuperar sus sentidos y antes de que pudiera preguntarle a Lemy por qué se había detenido, finalmente se dio cuenta de que su hijo estaba en la habitación.

- Espero no estar interrumpiendo nada... - Dijo Lincoln.

- Uhhh... - Lemy tragó saliva.

- Oh tranquilo, como si fuera la primera vez que me atrapas con alguien cogiéndome el culo... - Dijo Rita con naturalidad.

- Sí, pero nunca esperé ver esto después de enviar a Lemy aquí como Ronnie Anne y Lori me dijeron... - Señaló Lincoln. - Aunque ahora entiendo por qué tenían esta sonrisa en sus rostros...

- Lo siento, papá... - Dijo Lemy.

- Está bien, somos Louds de todos modos...

Dicho esto, Lincoln suspiró y se encogió de hombros.

- Bueno, sigue siendo tan raro como siempre, pero ya estoy acostumbrado a esto. - Dijo Lincoln. - Además, no puedo culparte ni juzgarte, mamá es simplemente una mujer muy, muy sexy.

- Sí, sí lo soy. - Dijo Rita mientras se nalgueaba a sí misma. - Sin dudas lo soy.

Dicho esto, Rita sonrió y besó a su hijo, lo que hizo que Lemy sintiera una punzada de celos e hiciera un puchero.

- Y como soy una mujer tan calenturienta que acaba de ser interrumpida mientras su semental la estaba follando, necesito desahogarme... - Susurró Rita después de romper el beso.

- Así que tú y Lemy, ¿eh? - Lincoln rió entre dientes. - Bueno, debería haberlo sabido, es mi hijo y nieto de mi papá después de todo. Felicidades, campeón.

- Espera, ¿no estás ni un poco celoso? - Pregunto Lemy.

- Bueno, siendo honesto, realmente lo estoy, mamá es una mujer muy especial y sexy después de todo, pero estoy más feliz por ti, hijo, ya era hora de que tuvieras a alguien que realmente actúe de acuerdo con sus sentimientos por ti.

- Esto es tan encantador y suficiente charla, todavía estoy caliente, así que sácala y dámela, Linc, mientras Lemy me folla el culo. - Dijo Rita mientras desabrochaba los pantalones de su hijo.

- Sí, señora... - Asintieron Lemy y Lincoln.

Rita sonrió mientras su hijo se bajaba los pantalones y sacaba su pito, el cual Rita agarró casi de inmediato y comenzó a acariciarlo rápidamente. Mientras tanto, Lemy sonrió y nalgueó con fuerza a su abuela, haciéndola gemir mientras él se deleitaba con la sensación de su suave músculo en su mano, luego comenzó a embestir con sus caderas lentamente, gimiendo en voz alta.

En ese momento, Lincoln agarró la cabeza de su madre y empujó su pene entre sus labios, haciéndola atragantarse y gorgotear mientras babeaba el pene de su hijo con su saliva, gimiendo tan fuerte como podía.

- Carajo, el culo de la abuela está tan apretado incluso después de todos estos años... - Gimió Lemy.

- No tienes que ser tan cuidadoso con ella, ¿sabes? - Dijo Lincoln.

- ¿Qué hay de todo eso de 'Tu abuela es una mujer mayor' que dijiste el viernes pasado? - Preguntó Lemy mientras sonreía socarronamente

- Me refería al concierto de tu mamá, ella no está acostumbrada a tal espectáculo. - Dijo Lincoln mientras levantaba las manos a la defensiva.

- Aún así debería castigarte, jovencito... - Dijo Rita mientras lamía el miembro de Lincoln con avidez. - Qué niño tan travieso...

Sin previo aviso, Rita sonrió y volvió a meter la virilidad de su hijo en su boca mientras lo nalgueaba tan fuerte como podía, haciéndolo gritar y frotar su trasero enrojecido.

- ¡Auch! ¡Ok, lo entiendo! Lo siento, mamá... - Gimió Lincoln.

- Más te vale, soy mucho más resistente de lo que crees...

- Diablos, sí que lo eres... - Gimió Lemy mientras embestía dentro de ella.

Rita todavía reía con el pene de su hijo en la boca, luego gimió de placer cuando Lemy la nalgueó con fuerza con ambas manos y le acarició las nalgas, mientras Lincoln la agarraba por la cabeza y comenzaba a follársela, haciéndola ver estrellas mientras las bolas de Lemy seguían chocando con su clítoris mientras que las de Lincoln le golpeaban la barbilla.

- Esta perra se puso más apretada... - Dijo Lemy sin detenerse.

- Lenguaje... - Gimió Lincoln.

- Ella me dijo que podía llamarla así... - Lemy sonrió desafiante mientras nalgueaba el trasero de Rita una vez más. - ¿No es así, querida abuelita...?

En este punto, Rita estaba muy por encima de las nubes y completamente abrumada por el placer mientras los dos sementales que una vez había cargado cuando eran bebés la usaban para su propia satisfacción como un mero juguete sexual.

Y al igual que con su amado Lynn en su día, le encantaba.

- Carajo, ¿lista, mamá? He estado un poco reprimido debido al trabajo últimamente... - Gimió Lincoln.

- Estoy cerca... ¡Dios, aquí viene...! - Lemy gimió.

Rita se corrió en ese mismo segundo, sintiendo que su propio núcleo temblaba y cubrió la mesa con sus jugos de amor, segundos antes de que su hijo y su nieto gimieran en voz alta y se vinieran dentro de ella, llenando sus entrañas con su espesa leche.

Momentos después, Lemy y Lincoln sacaron sus satisfechos miembros de Rita y jadearon mientras la mujer mayor solo sonreía y se sentaba, limpiando los hilillos de semen de Lincoln de las comisuras de su boca.

- Delicioso como siempre, querido. Pero creo que Lemy ha estado comiendo más sano que tú últimamente. - Rió Rita.

- Bueno, como dije, semana ocupada y no he estado comiendo en casa. - Dijo Lincoln tímidamente.

- Está bien, podemos arreglar eso más tarde.

Dicho esto, Rita se levantó de la mesa y besó profundamente a su nieto, haciendo que Lemy se sintiera excitado e incómodo ya que acababa de hacerle una felación a su padre.

- Déjame a Lemy y a mí tomar una ducha, luego podemos irnos. - Dijo Rita mientras tomaba a Lemy en sus brazos.

- Espera... ¿'podemos'? - Preguntó Lincoln.

- Sí, no voy a dejar solo a mi hombrecito, alguien tiene que ocuparse de sus necesidades... - Ronroneó Rita mientras miraba a Lemy sugestivamente.

- Oh... así que... bueno... supongo que voy a esperar en la sala de estar.

- Lo siento, hijo, pero no te preocupes, no tardaremos...

Mientras Lincoln veía a su madre llevar a su hijo arriba a la ducha, no pudo evitar suspirar porque sabía que estaba mintiendo y que tardarían demasiado.

Pero no le importaba, al menos Lemy se veía mucho más feliz que la última vez que lo había visto y su madre también.

Además, Lisa le había construido una consola portátil que tenía todos sus juegos favoritos en su último aniversario, y tenía una batería completa de 20 horas para matar el tiempo.

Como tal, se sentó en el sofá de su madre mientras sacaba su dispositivo de juego de su bolsillo y suspiró aliviado mientras encendía la consola y reflexionaba sobre la decisión de Lori y Ronnie Anne.

'Esas zorras sabiondas... Sabía que sabían algo que yo no...' Lincoln rió entre dientes mientras seleccionaba un videojuego para pasar las próxima horas.