Capitulo 17: Quiero estar contigo.
La vida muchas veces puede ser una montaña rusa de emociones; un día estás sufriendo y después sintiendo la mayor de las alegrías y después vuelves a caer. Para Elsa su vida en estos momentos se sentía de esa forma y todo por culpa de una simpática pelirroja que había aparecido de repente en su vida así sin avisar. Aunque muy en sus adentros sabía que esto podía terminar de alguna u otra forma, quería disfrutar cada momento, cada instante, cada sensación, beso, caricia, risa, todo. Parecía que ya no le importaba más la sombra de su pasado, rumores o tonterías de ese estilo únicamente quería estar con ella… Con Anna y nada más.
Ahora la relación entre ellas estaba más formal que nunca, los padres de ambas ya lo sabían y estaban de acuerdo, sus amigos también las apoyaban y ahora solo había que lidiar con el constante murmullo de la gente, porque sí, las personas no suelen olvidar con tanta facilidad las cosas y menos cuando se trataban de una chica como Elsa.
Elsa y Anna y compañía estaban disfrutando del almuerzo fuera de la cafetería de la escuela y en más de una ocasión podían sentir las miradas de sus compañeros. En un principio no era para nada incomodo, hasta era divertido ver la reacción de algunos cuando Elsa y Anna se demostraban cariño entre ellas.
–Oigan no me malinterpreten, me gustan la atención y de vez en cuando ser el centro de la misma pero… Creo que esto ya es demás— dijo Cenicienta haciendo que todos asintieran.
—En serio losiento. Anna y yo podemos irnos a otro lugar para que ustedes puedan comer a gusto— dijo Elsa que se notaba muy apenada.
—Elsa no tiene razón, no queremos incomodarlos chicos.
—No digas tonterías, Anna. Ahora todos somos amigos, es normal que los amigos coman juntos con el tiempo todos se van a aburrir de… ¿Ese chico acaba de tomarnos una foto?— dijo Olaf señalando a alguien.
Todos giraron la cabeza y efectivamente, alguien les había tomado una foto con celular. Elsa soltó un gran suspiro denotando su fastidio, tomó sus cosas y se alejó del grupo, siendo seguida de cerca por Anna. Nadie trato de detenerlas o tan siquiera hacer un comentario al respecto, en fondo todos sabían lo difícil que era para ambas, en especial para Elsa, el tener que lidiar con esta clase de cosas.
—¡Elsa espera! Solo son personas estúpidas, no le prestes atención— dijo Anna cuando por fin la pudo alcanzar.
—¡Lo sé! Lo se… Es solo que es fastidioso. Cuando por fin parecía que todo iba a estar bien, ahora tengo que lidiar con estas cosas y para colmo los estoy involucrando a ustedes.
—"Tenemos", recuerda que ahora estoy contigo y no pienso dejarte sola.
—Anna pero…
—Nada de "peros", se que todo este asunto fastidia, pero ya veras que poco a poco la gente se ira olvidando de tu pasado. De eso me encargo yo.
Elsa únicamente se limitó a sonreírle a su novia, a veces Anna era demasiado buena incluso hasta para ella misma pero el escuchar sus palabras la reconfortaba, le daba una sensación de "todo estará bien" y eso era más que suficiente.
—Gracias… cariño— dijo Elsa entre murmullos.
–Es la primera vez que me llamas así— respondió Anna con mucha vergüenza.
—¿No te gusta?
—¿Qué? No, para nada al contrario me encanta es solo que… A pasado mucho tiempo desde que alguien me llamo así.
La rubia platino la miro con ternura. Anna tenía una forma de ser tan peculiar que era difícil no sentir un gran cariño por ella y sin pensarlo demasiado Elsa se acerco a su rostro para depositarle un tierno beso en aquellos labios tan suaves como una nube. La pelirroja solo se limitó a sonreírle y también corresponderle el beso a su amada novia, aunque solo se tratara de un simple beso de unos cuantos segundos para ambas era como si el tiempo se detuviera y no importara nada más… Solamente ellas.
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Los días pasaban y a Elsa no le dejaba de dar vueltas a toda esta situación en su cabeza. El tener que lidiar con estos nuevos rumores era una cosa, pero que estos llegaran afectarle a Anna bueno eso cambiaba la situación y debía de hacer algo, si bien no podía apagarlos, podían al menos olvidarse de ellos por un momento.
Tratando de aclarar sus ideas Elsa decidido dar un largo paseo a pie por las calles de Arendelle, quizás aquello le podría ayudar o al menos despejarla tantito la mente. Mientras caminaba Elsa se percataba de cosas que antes no les prestaba la debida atención, desde los diversos sonidos que venían de todas direcciones, hasta prestarle atención a las personas que como ella caminaban sin rumbo fijo. Le prestaba también atención a las parejas que sin temor se demostraban su cariño sin ningún tipo de preocupación desde de un simple abrazo hasta el beso más romántico. A su cabeza le llegó el recuerdo de su pasado, su antigua relación con Hans y de como todos los veían como la pareja perfecta, como dos almas gemelas, pero nada más lejos de la realidad.
No supo en que momento había llegado a un pequeño parque cerca del fiordo. Elsa se sentó en una de las bancas y se puso a contemplar el mar y también a lo lejos el majestuoso castillo de Arendelle. Todo esto para ella era como un cuento de hadas, uno escrito quizás en desorden, pero no dejaba de ser un bonito como aquellos que le contaba su madre de pequeña. ¿Realmente ella se merecía tener una segunda oportunidad con alguien? ¿Después de todo lo que paso? A su mente también se le venia la imagen de Rachel, esa chica la cual (aunque no quisiera admitir) le había dado la mano cuando más lo necesitaba, ese amor y empatía que ella tanto estaba necesitando en ese momento y que Elsa tan solo la uso.
"Debo dejar de pensar en esto o si no me voy a volver loca" se dijo Elsa para sus adentros.
Se levanto y se dispuso a seguir caminando para tratar de pensar en algo que no fuera su pasado. Al cabo de unos minutos de estar caminando, fue abordada por una chica que estaba repartiendo volantes sobre la inauguración de un nuevo bar en la ciudad. Elsa al leer el papel se fijo que no era la gran cosa, lo único que quizás llamaba más la atención era la vista del lugar que daba hacia castillo, además del 2x1 en bebidas. Siguiendo la mirada fija en aquel volante Elsa pensó que quizás sería una buena idea, después de todo un par tragos hacen olvidar los malos ratos a cualquiera.
—¿Hola? ¿Elsa? ¿Esta todo bien?— respondió Anna a la llamada de Elsa
—Sí estoy bien, solo vine a caminar un rato por el fiordo. Anna, ¿estás libre esta noche?
—Sí por supuesto, ¿Qué pasa?
—Bueno, vete preparando pasare por ti a las 8 para ir a un lugar.
—Wow, ¿acaso es una cita señorita Blizzard?— dijo Anna con cierto tono coqueto.
—Algo así, te veo a esa hora.
—Por supuesto, estaré más que lista. Hasta entonces, cariño.
—Claro… Cariño.
Elsa colgó la llamada y continuo con su andar, pero ahora con una mirada más tranquila. La simple voz de Anna de podía despejar su mente de una forma que ni ella misma lo creía, aunque se tratara de una simple salida a un bar, para Elsa era más que eso.
Mientras la rubia platino caminaba inmersa en sus pensamientos, no muy lejos de ahí alguien la observaba; aquella chica a que Elsa había "usado" solo como un pañuelo para secar sus lágrimas. Rachel había llegado a Arendelle con toda la intención de "devolverle el favor" a Elsa pero quizás las cosas no iban a ser tan sencillas como ella había pensado.
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El reloj marcaba las 7:50 pm y Elsa ya se encontraba justo afuera de la casa de Anna, en realidad, llevaba ahí más pero aun no decidía en si bajarse y tocar la puerta pero debía hacerlo así que armándose de valor bajó de su coche y camino hasta la puerta.
—¿Sí diga?— se escuchaba la voz de una mujer,¿.
—S-sí buenas noches soy… —Elsa no pudo terminar su oración cuando la puerta se había abierto.
—¡Elsa! Me da gusto volver a verte, pasa adelante, Anna ya casi esta lista le diré que ya estas aquí.
—Gr-gracias señora Sunshine— respondió Elsa con algo de pena.
Ajeno a toda esta situación, Anna terminaba por darse los últimos retoques. Luego de la ultima mala experiencia que ambas tuvieron haría todo lo posible para hacer que esta noche fuera perfecta, no quería volver a decepcionar a Elsa aunque esta no lo estuviera realmente.
—Anna, cariño, Elsa esta abajo esperándote— era la voz de su madre.
—¿Espera, qué?— dijo Anna saliendo de su pequeño trance.—Bajo en un momento, gracias mamá— Un ultimo vistazo al espejo y Anna estaba más que lista para una agradable velada junto a su novia.
Elsa seguía esperando pacientemente en la recepción, observando todo a su alrededor con un poco más de detalle; algunas fotos de Anna junto a su familia, cuadros decorativos, etc. La rubia estaba tan concentrada que no se había dado cuenta de que Anna estaba a poca distancia de ella observándola fijamente sin decir nada, solo mirándola y nada más.
—Mamá es la que decora la casa, tiene un cierto talento para eso— al escuchar su voz Elsa se giró de inmediato. —Hola, buenas noches.
—Buenas noches… Luces hermosa
—Gracias, ¿nos vamos?
—¿Qué? Ah, sí claro vámonos.
Ambas salieron de la casa y se subieron al auto, se podía notar que había una cierta vergüenza entre las dos aunque trataban de disimularla sin mucho éxito. Elsa arranco el coche y mientras iba manejando rumbo a su destino, constantemente iba mirando a su encantadora novia, era casi como un acto reflejo, definitivamente esta chica la traía vuelta loca.
—Y dígame señorita Blizzard, ¿A dónde piensa llevarme?
—Bueno, es un lugar nuevo que esta cerca del fiordo. Hoy es la inauguración y pensé que seria interesante el ir a conocerlo.
—Tal vez debí de elegir un mejor atuendo si vamos a la inauguración de…
—¡No!... Quiero decir, luces hermosa así como estas, no es necesario.
—Esta bien, gracias amor.
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Ya eran casi las 9 de la noche, la noche apenas estaba comenzando y el ambiente estaba de lo mejor. Al contrario de lo que se podía esperar, aquel lugar llamado "The cave of troll" lucia bastante diferente a otros bares o restaurantes de la zona y tal como estaba escrito en aquel volante, el lugar contaba con una terraza con una hermosa vista hacia el fiordo y hacia el antiguo castillo y justo ahí era donde Elsa y Anna se encontraban disfrutando de la noche.
Cada una había pedido sus respectivas bebidas y algo más para cenar. Las dos se sentían bastante cómodas, sin gente mirándolas o visitas inesperadas, solo eran ellas dos.
—Tengo que admitirlo, no pensé que este lugar fuera tan agradable— dijo Elsa mientras le daba un sorbo a su bebida.
—¿A que te refieres?
—Bueno es que… Llevo todo el día pensando en tonterías; sobre lo que paso en la escuela, sobre nosotras, incluso sobre mi pasado. Lo único que tenía claro es que quería estar contigo, pero solo contigo y pasar un buen rato y ya… Solo eso.
—Oye, no tienes que preocuparte por esa clase de cosas. Recuerda que ahora estoy contigo y no pienso abandonarte.
—¿Cómo puedes estar tan segura de eso?
—Porque me gustas mucho Elsa. No le había dado la debida importancia hasta que empezaron a pasar todas estas cosas raras; lo de Hans, la situación con esa chica. Y todo eso me hace llegar a la conclusión de que quiero estar contigo y si tengo que volver a golpear a alguien lo haré
—Espero que eso no pase— dijo Elsa tratando de ocultar su risa.
—Ese es mi trabajo, un buen caballero siempre debe de defender a su reina
Anna se levanto de la mesa para darle un tierno beso a su novia en la mejilla y decirle que iría al baño que vendría en unos momentos. Elsa solo asintió con su cabeza y se quedo observándola mientras se alejaba.
"Tengo que admitir, la vista aquí es muy buena" dijo Elsa para sus adentros mientras dirigía su mirada hacía el gran castillo. El ver aquella majestuosa obra le recordaba un poco a su infancia cuando solía jugar por los pasillos de su casa fingiendo que ella era la reina de Arendelle y que tenía una gran cantidad de sirvientes y aventuras con trolls.
—Buenas noches, majestad— aquella voz la hizo salir de su trance. Sabia muy bien de quien se trataba.
—Tú…
—Normalmente se responde "Buenas noches" pensé que alguien como tú tendría buenos modales.
—Rachel, ¿Qué es lo quieres? ¿Por qué estas aquí?
—¿Qué no es obvio? Es un bar, Elsa. No podía perderme de una…
—¡Sabes a lo que me refiero! ¿Por qué estas aquí?
—Oye no me malinterpretes, no quiero armar una escena como la de la otra noche. Solo quiero decirte algo— dijo Ranchel lanzándole una mirada seria a Elsa.— Escucha, la ultima vez le dije a tu noviecita que ella no era la suficientemente buena para ti y aun lo creo, pero dejare que el tiempo se encargue de ello, en cuanto a ti… Solo quiero que tengas esto.
Rachel extendió su mano para darle a Elsa un pequeño trozo de papel. La rubia dudo por un momento si tomarlo o no, pero al final lo hizo y al abrirlo en el venia escrito un numero junto a una dirección. Elsa alzo la vista y Ranchel solo le sonreía, una sonrisa algo difícil de descifrar.
—¿Qué es esto?
—Es mi numero de teléfono, junto a mi dirección, conseguí un trabajo aquí en Arendelle y planeo quedarme por un tiempo.
—No se que estas pensando pero yo…
—No estoy sugiriendo nada, solo quiero que lo conserves por si acaso. Bueno, debo de irme, tu novia pronto vendrá y no quiero armar un escandalo. Hasta pronto, majestad.
Elsa se quedó fría cual tempano. Todo aquello había pasado tan rápido y tan de repente que parecía como si todo eso hubiera sido un mal sueño o hasta una mala broma. Ahora su mirada estaba fija en ese papel, ¿lo conservaría?, pero antes de que pudiera decidir Anna ya estaba de regreso junto a ella.
—Lamento la espera, la fila en el baño no avanzaba, pero por fin estoy aquí. ¿Elsa?
—¿Qué? Ah sí, disculpa es que me distraje un poco.
—¿Esta todo bien?
—Sí es solo que estoy pensado demasiado las cosas. Tal vez unos tragos más no me caerían nada mal.
—Bueno hay 2x1 en bebidas, tal vez debamos aprovecharlo.
—Ya lo creo.
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El reloj ahora marcaba casi las tres de la mañana, la mayoría de centros nocturnos y bares de la ciudad ya habían cerrado y por las calles solo circulaban algunas personas y vehículos, entre los cuales estaba el de una peculiar rubia platino. Para suerte de Elsa, Anna sabía manejar así no tenia problema alguno en llevarla hasta su departamento, era claro que su novia se le habían "pasado las copas".
Fue toda una odisea para Anna el encontrar el departamento de Elsa, considerando que esta de que esta también había bebido bastante y aunque estaba en mejores condiciones que su novia, no estaba precisamente en sus cinco sentidos.
"Al fin llegamos… Esto si que va a ser difícil" pensó Anna cuando por fin habían llegado, pero recordando que Elsa vivía en el ultimo piso de su edificio por suerte había elevador.
La pelirroja como pudo logró cargar a Elsa que poco a poco parecía recuperar la conciencia aunque solo por unos instantes. En la mente de Elsa todo le daba vueltas, lo ultimo que maso menos recordaba con claridad era su conversación con Rachel en el bar, también el haber pedido unos "shots" de whisky y a Anna riendo a cargajadas.
—L-losiento… Mucho beber no tomar debi, ¿no? ¿Qué?
—Sabes, aunque me parezcas tierna estando ebria, creo que es mejor que no trates de hablar. Descuida ya casi estamos en tu departamento.
—Anna…
Aunque lo quisiese, Anna no podía enojarse con Elsa a fin de cuentas su cita si que había salido mejor de lo que había pensado; risas, bebidas, bromas, anécdotas, todo había salido bastante bien.
—Listo llegamos, ahora solo déjame abrir esto y listo— las luces estaban apagadas, apenas si se podía distinguir algo—. Muy bien, te llevare a tu habitación y a dormir.
—Eres tan linda… Mi sexy pelirroja— dijo Elsa tratando de fingir su voz para sonar más coqueta o menos ebria.
Anna solo sonrió y rio, definitivamente su novia era todo un caso pero no podía enojarse con ella por esta clase de situaciones. Tratando de caminar sin hacer mucho ruido por fin habían llegado a la habitación de Elsa y esta cayo como si de un árbol se tratara directo en su cama.
—Uuff misión cumplida, bien creo que iré a dormir a la sala. Solo voy a tomar un par de…
—¡No! No quiero que te vayas… Ven aquí, quiero que estés aquí.
—¿Qué?
—Ya te lo dije, ven acuéstate conmigo… Anda pelirroja ven.
Anna tenía la cara tan roja como tomate, no sabia que decirle. En el fondo ella quería hacerle caso a Elsa y dormir junto a ella, pero no estaba en sus cinco sentidos no debía de abusar de aquella situación.
—Esta bien, puedo dormir en el sillón de la sala, tú eres la que debe descansar.
Elsa que por unos instantes recupero la cordura, se levanto de golpe y fue directo hacia Anna para jalarla del brazo y acercarse a ella. Frente a frente, Elsa solo se quedo mirando aquel rostro que tanto la volvía loca; esos ojos, sus mejillas, las pecas tan peculiares y sobre todo los labios tan suaves de su novia.
—Quiero que estés conmigo, Anna. No me importa que pase, te quiero junto a mi… siempre.
Después decir eso, Elsa le plantó un beso a su novia como nunca antes lo había hecho. Este no se trataba de un beso fugaz o algo tierno, iba cargado con una gran cantidad de emociones; deseo, amor, cariño, éxtasis, todo en un solo acto. Anna que hasta ese instante se había quedado callada únicamente se estaba dejando llevar, porque ella también deseaba estar junto a Elsa, no quería separase de ella, no importa que pasara ella iba a estar a su lado.
"Eres mía Elsa Blizzard"
