Leannan

Si bien los Dioses Antigüos existían, ellos dejaron de prestar atención a los humanos después de tanta guerra y el descaro de los Ándalos al cortar sus preciosos árboles con rostro, los Primeros Hombres fueron perdonados cuando comenzaron a adorarlos y respetarlos. Ahora por algún motivo solo se involucraban cuando sentían que alguien derramaba sangre en las raíces de dichos árboles.

Así que aquí estaba ella, les pidió que la ayudarán con los Stark, por supuesto ella tenía que devolverles el favor, así que ahora se encontraba encargada, aunque le daría la tarea a Sansa, de plantar tantos árboles de corazón cómo sea posible en Westeros. Les dejarán las semillas de los árboles en la islas de las caras, y ella personalmente tenía que procurar su crecimiento acelerado. Lo que hacía para que el futuro de Westeros sea como ella quería.

Volví mí mirada dorada al norteño arrodillado frente al Arciano. Hasta ahora todo va como planeo, los Dioses Antigüos susurraron un poco al Stark y ahora se suponía que tienen que darle algo como una bendición a Sansa. Realmente no sabía que tenían planeado estos viejos Dioses pero sinceramente poco le importa, mientras no arruinen su plan todo estaría bien.

*Sangre~ Lobo Rojo... Sangre~

Sansa actuando asustada, aunque por un momento dudé saber si estaba actuando o no, se apresuró a pedir a su padre una daga. Lord Stark discutió un poco, al parecer el hombre es sensible sobre la idea de que su pequeña hija se corte aunque sea por el capricho de los Dioses.

*Ahora Sangre~... O muerte~

Sonreí con diversión como eso logro disuadir a Ned de cortarle la palma de su hija. Solo necesitaban un poco del líquido rojo y ya, no era tan difícil.

—Veremos que don recibirá —susurro con una mirada algo maniática hacia la pelirroja.


Sansa Stark

Si este era su definición de diversión, tendría que tener un par de palabras con el maldito ser que, sabía, veía todo no muy lejos. Hizo una mueca de dolor. Ardía. Aunque el corte en su palma no era profundo, dolía mucho, sin embargo embarrarlo sobre la savia que corría por los ojos tallados en el árbol le provocó un ardor que la puso a llorar. Podía escuchar a su padre preocupado a su lado, y no podía culparlo, ella se asustó un poco al oír muchas voces susurrantes pidiendo su sangre ¿Eran los Dioses Antigüos? ¿O solo era este supuesto Dios llamado Leannan?

*Encontramos tu bendición~

"Mí bendición?"

"Una clase de ayuda que nos dan nuestros Dioses"

"¿Algo así como ser Huargos? Porque no se si quiero, queremos, ser como Bran"

"Te refieres a los sueños verdes, o más bien ser un greennser"

*Serás la salvación del Norte~

"Espero que sean tan amables de dar algo para evitar que Daenarys nos queme con sus dragones"

"Concordamos" todas respondieron.

Una luz la rodeo un segundo antes de que su mano fuera apartada por una fuerza invisible, al no sentir nada de dolor volteó su palma par verla sin un rastro de haber sido herida. Le mostró a su padre que no había daño alguno y ambos se abrazaron, preocupados y algo asustados se enfrentaron al Arciano de nuevo.

*La manada sobrevive~

Y los vientos volvieron a correr por el bosque.

—¿Sansa? ¿Te encuentras bien, hija mía?

Ella se conmovió al escucharlo tan preocupado, lo miro un largo momento tratando de pensé que decirle.

—Estoy bien Padre —podía verlo tratando de decir más, preguntar que había pasado— No me siento diferente, no sé que regalo me dieron los Dioses Antigüos.

Su padre suspiro, le instó a volver a dentro y guiarla a la biblioteca donde estaría el Maestre Luwin, se tomó el tiempo para hablar con sus otras yo.

"¿Qué creen que nos dieron?"

"¿Habilidades de lucha? No es como sino tuviéramos la idea de aprender a cómo defendernos"

"Es una opción, aunque prefiero algo más, algo como saber quien miente con solo mirarlo"

"Pides demasiado, pero hubiera sido útil"

El debate interno duro el camino hasta que llegó a su destino, sonrío al ver a Robb y Jon escribiendo lo que dictaba el Maestre. Con la clase interrumpida, se rió al ver como los chicos suspirar de alivio, le sonrieron pero no sé acercaron, estaban más interesados en que estaban hablando los mayores susurrantes.

"Será mejor que empieces a actuar, demuestra que puedes leer y escribir como cualquier adulto"

"Supongo que es un buen momento"

Se acercó a sus hermanos y pidió permiso para ver qué estaban escribiendo.

— Torrent Stark, más conocido como el Rey que se arrodilló, murió en el año 15 d.C. después de que su hermano bastardo y varios segundos hijos de sus abanderados de fueran a las ciudades libre en Essos para renegar del Reinado de los hermanos Targaryen... —se detuvo y miro a Robb, le mostró el pergamino y señaló algunos errores menores con algunas palabras.

Todos los hombres la miraron con varios grados de sorpresa. El Maestre Luwin no tardó en acercarse a ella y sacar un libro para que ella lo lea en voz alta. Su padre no podía entender como su pequeña hija que no tomaría sus lecciones de letras y números dentro de otras lunas podía leer con tanta fluidez. Sansa no tardó en demostrar que podía escribir y hacer las sumas con bastante facilidad.

Ella secretamente había estado practicando la escritura, tratando que su mano volviera a recordar como se sentía tener una pluma ente sus dedos. Podía sentir que las miradas se volvían cada vez más exigentes por parte de su familia presente, aunque el Maestre estaba fascinado con ella, miro a su padre para recibir un asentimiento con la cabeza, al parecer su padre había estado hablando de lo que pasó en el bosque de los Dioses.

Más tarde ese día...

Ella ya no se sentía cómoda con la mirada que le mandaba su amada madre.

Catelyn se había enterado de lo sucedido en el bosque de los dioses y tras una discusión en el solar de su padre, la habían llamado para que demostrará la bendición que los Dioses Antigüos le ofrecieron a su hija. Todo Winterfell se enteraron que le dieron el don del conocimiento a la hija mayor de su Lord Protector. Dicho rumor llego a los oídos de los seguidores de los Siete que estaban en las tierras de los Stark. Obviamente trataron de hacer creer que fue La Bruja de los nuevos dioses quien le dio esa bendición del conocimiento, aunque no funcionó de ninguna manera. Eddard Stark sigue siendo un hombre de palabra honesta, nadie podría creer que mintió sobre lo poco que dijo sucedió en los Bosques frente a un Arciano.

Después de demostrar que tanto sabía, la mandaron a tomar sus clases con sus hermanos. Trato de dejar de ir a practicar su costura al demostrar estar avanzada en eso también pero solo redujo su costura a una vez cada cinco días, su madre alego que tenía más que aprender. Tenia muchos años por delante, asi que no se preocupaba mucho, mas ahora que su palabra tenia peso en Winterfell, los sirvientes y la gente común se inclina ante ella como sucedio en un pasado como Reina.

Tiene poder ahora.

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Ha pasado mucho tiempo! Cómo están? Nos leemos luego!

FM.