Ha pasado mucho tiempo desde la última vez. Enserio lamento que tuviesen que esperar tanto por una actualización, pero espero que la extensión del capítulo compense eso. CARPINTERO y yo aún seguimos trabajando duro para traerles el resto del Fic, y les puedo asegurar que no pararé hasta lograrlo.

Cuídense, disfruten del capítulo y, ¡Nos vemos luego!

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Presente; una misión y la llegada a la ciudad de Gongmen…

Una gran nube de polvo se hace presente y cubre los alrededores. Junto a ésta, un puñado de flechas encandiladas caen del cielo y se estrellan contra las paredes de madera de algunas de las casas de esa aldea. Un caos se desata, y justo cuando la gente que vive allí comienza a entrar en pánico, llegan ellos; seis guerreros que fueron enviados para proteger a esa aldea del ataque masivo de una manada de lobos bandidos que trataban de apoderarse del lugar a la fuerza. El deber de ellos es el detener el asedio de los lobos y resguardar la vida de los habitantes. Pero al ser seis contra toda una manada, uno de ellos les indica que un plan ha de ser formulado para vencerlos.

—Víbora, tú irás a la derecha, atacarás a todos los lobos que se te atraviesen en el camino y tratarás de proteger a los habitantes de esa zona. Mono, tú irás a la izquierda para acabar con todos sus arqueros y darnos un respiro mientras seguimos con lo planeado. Grulla, tú volarás hacia adelante y llevarás contigo a Mantis para acabar con algunos de ellos. Y yo me quedaré aquí, en el centro, para no dejar que se escape ninguno. Una vez que los rodeemos, nos reuniremos en el centro y yo utilizaré mi Chi para tratar de inmovilizarlos. Necesitaré que tú me ayudes con esto último, Tigresa, ¿entendido? —explica Po rápidamente, susurrándoles el plan. Todos asienten.

Tras pensarlo fríamente, los seis se preparan y se esconden detrás de un muro, ya que deben ser muy cuidadosos, de eso depende el éxito de la misión. Al estar todos preparados, Po realiza una cuenta regresiva con los dedos. Uno, dos, y... ¡Tres!

Al terminarla, saltan juntos a la acción y entran a la nube de polvo que cubría la aldea. Una vez allí, se dividen para seguir con lo planteado y las siluetas oscuras de sus adversarios se logran percibir superficialmente. El intercambio de golpes comienza y perdura por unos instantes hasta que una deslumbrante luz dorada se expande en el centro, deshaciendo la nube de polvo, y una capa ondea por la ligereza del viento. Al disiparse el polvo, lo primero que se logra divisar es una manada de lobos derrotada, inconscientes en el suelo. Y en medio de todo, los guerreros se encuentran en sus poses de combate; jadeando un poco por todo el esfuerzo implicado. Se contemplan casas destruidas; algunas de éstas, víctimas de las flechas ardientes; callejones con escombros esparcidos por doquier, diversos vegetales y frutas rondando por el suelo de los comercios, y algunos habitantes regresando al ver que todo ha llegado a su fin.

Una ola de aplausos se hace presente, algunos sobrevivientes salen de sus escondites sonriendo, los han salvado a todos exitosamente.

—¡Muchas gracias, guerreros! —dice un conejo hincándose y poniendo su cabeza en el suelo, los demás aldeanos siguen su ejemplo y repiten la acción.

—Es solo nuestro deber. No tienen por qué hacer eso... —comenta humildemente Po. Los demás guerreros se reverencian, haciendo el saludo del sol y la luna.

Al estar parados allí, Tigresa escucha las pisadas de alguien pequeño corriendo hacia ellos. Levanta la mirada, y ve a una conejita que, al llegar a ella, le entrega un pergamino y le sonríe con ternura. La felina lo abre y descubre que es un dibujo de todos ellos juntos, salvándolos de aquellos lobos. Una risa inaudible se le escapa inconscientemente y, después de enrollar el pergamino, ésta abraza a la conejita.

—Gracias —la conejita se sorprende al principio por su reacción, pero termina correspondiendo el abrazo que le da la Maestra.

...

En el Palacio de Jade, el Maestro Shifu se encuentra meditando junto a Tai Lung en el Salón Sagrado de los Guerreros hasta que, repentinamente, son interrumpidos por el sonido de las puertas del Salón abriéndose. El resto de sus alumnos salen de estas y caminan lentamente hacia él. Ambos de ellos dejan de meditar y Po es quien decide extenderle un pergamino al panda rojo con información sobre la misión.

—Bien hecho alumnos —el panda rojo lo termina de leer y lo envuelve, para luego mirarlos a todos —. Como siempre, una misión exitosa—su rostro muestra el orgullo que siente en el momento —. Pueden tomarse el resto del día libre. Bajen al pueblo; descansen un poco, lo que gusten. Mañana quiero verlos aquí de nuevo para entrenar.

—Sí maestro —los seis se reverencian y salen del Salón charlando entre ellos. Tai se les queda viendo al salir, acción que no pasa desapercibida para Shifu. Por lo que al ver que las puertas se cierran, él le sugiere:

—Si quieres ir con ellos, ve. Tú también has estado muy ocupado aprendiendo de los mil y un rollos, necesitas descansar un poco de eso.

—Gracias padre —el leopardo sonríe y sale corriendo para alcanzar al resto —, ¡volveré luego!

Shifu ríe por lo bajo y está a punto de volver a su meditación, pero nuevamente es interrumpido, esta vez por una voz familiar.

—¿No crees que al tratarlos de esa manera tan suave harás que lleguen a confiarse y eso les hará fracasar algún día? —le pregunta Oogway, saliendo de entre las sombras del Salón.

—Oh mi viejo amigo, deberías dejar de preocuparte por eso; nuca se han visto confiados, son verdaderos Maestros de Kung Fu y saben lo que eso les puede causar —afirma éste, haciendo que Oogway arrugue el entrecejo—. Por cierto, eso que haces de aparecerte de la nada es un poco aterrador, deberías dejar de hacerlo, o bien podrías darme un infarto uno de estos días—la tortuga simplemente niega con la cabeza por su comentario.

Casi terminaban por bajar las escaleras, hablando de cosas sin importancia, Po es el único que está en silencio, cómo es ya común en él, desde que obtuvo el título de Guerrero Dragón, eso hacía meses.

—Oigan, chicos, ¿por qué no vamos a comer algo al restaurante de fideos que queda en la aldea? —los otros maestros se detienen al principio de los escalones que llevan a la aldea y se le quedan viendo a Grulla mientras piensan sobre su propuesta.

—No es una mala idea. Además, de esa manera, Loto podría contarnos sobre el porqué el ganso de ese restaurante le tiene de apodo "Po" —comenta Mono mirando al mencionado, logrando que el panda ruede sus ojos y solo se ría un poco por ello.

—Ya les he dicho que es algo personal. No creo que decirles el porqué de eso sea muy interesante...

—Yo también tengo curiosidad por saberlo —murmura la felina que camina frente a él. Viéndose resignado, el panda suspira y comienza a bajar por los escalones.

—Si me prometen que no se lo dirán a nadie más, se los digo cuando lleguemos.

—Trato hecho —responden los demás al unísono. Juntos bajan por los escalones hasta llegar al final de estos. Sin embargo, no se dan cuenta de que alguien los trata de alcanzar y se resbala por ir demasiado rápido.

—Ouch —se soba su cabeza por caer hasta el final de los escalones, Tai Lung continúa corriendo en cuatro patas para seguir la pista de los maestros hasta el restaurante —, ¡oigan, espérenme!

Las noticias vuelan como el viento. Y tarde o temprano, todas llegan a las manos indicadas. En las últimas semanas, al Palacio de Jade han llegado muchos pergaminos. En todos, se reporta sobre varios Maestros, de varias escuelas repartidas por toda China, siendo derrotados por un grupo de extranjeros con un estilo de pelea muy duro y violento. Los malhechores, van despojando de las escuelas a todos y las convierten en bares o lugares de reuniones para criminales. Las ciudades en las que residen esas escuelas, sufren de secuestros, asesinatos y abusos constantes.

—Tienen que detenerlos a toda costa —indica Shifu a sus alumnos —, debemos recuperar el honor de esos lugares y regresar todo lo que han arrebatado a nuestros compañeros. ¡Vayan estudiantes!

—¡Sí maestro! —todos ellos se reverencian, determinados a cumplir con la misión, salen caminando por la puerta del salón.

Shifu se queda parado a ver como se alejan con cada paso que dan. El ocaso se aprecia a la lejanía y algunas ráfagas de viento soplan con fuerza, llevando consigo algunas hojas caídas.

—Desde que leí los pergaminos, he tenido un mal presentimiento sobre esta misión —murmura para sí mismo, con su vista puesta en las siluetas de sus estudiantes bajando por los escalones.

—No me sorprende —Oogway aparece a un lado del panda rojo y éste se le queda viendo con una ceja alzada —, anoche tuve una visión... Y si lo que vi fue real, entonces ésta será una misión que recordarán por mucho tiempo.

Los siete maestros pisan finalmente la aldea y se encaminan hacia el gran arco que marca el inicio y el final del Valle de la Paz. Cosa que les toma un tiempo, pero una vez que quedan parados frente a ésta, los recuerdos de la ceremonia del Guerrero Dragón, se le vienen a la cabeza al panda al ver aquella construcción, esa noche especial:

Lo vio todo desde lo más alto del Palacio y se quedó mirando al horizonte con una mirada soñadora, con esperanzas de algún día pasar a través de ella y aventurarse junto sus compañeros a tierras desconocidas… Justo como ahora.

—Po, ¿estás bien? —la maestra del estilo del tigre nota la mirada perdida del panda, y el resto dirige su atención a éste.

Po asiente lentamente y le contesta con la mirada ahora puesta en el horizonte.

—Sí, solo recordaba algo, pero no tenemos tiempo para detenernos por eso, tenemos una misión que completar.

—Y debemos apresurar el paso si queremos llegar antes de que se nos haga muy tarde —comenta Tai Lung, ganándose la atención del grupo.

—Entonces, ¿qué estamos esperando? ¡Sigamos adelante! —Víbora se adelanta al resto y se arrastra velozmente por el sendero de tierra que tienen delante.

Los otros maestros se miran entre sí y corren para alcanzarla, los siete avanzan todo lo que pueden, atravesando por senderos rocosos; recorriendo montañas empinadas, resistiendo fuertes ventiscas, e incluso imponiéndose ante un caluroso desierto que podría matar a cualquiera de deshidratación; hasta que al caer la noche, se detienen en una pequeña aldea costera para descansar y preguntar por transporte. No ven a mucha gente despierta a esa hora y la presencia de una densa neblina solo empeora las cosas. Lo único que le da algo de vida al ambiente fantasmal de ese sitio, son las velas y lámparas de papel esparcidas por los caminos de tierra. Los siete van caminando mientras observan unos muelles en la costa, en busca de alguien que pueda llevarlos a su destino, pero no consiguen divisar a nadie.

Grulla inconscientemente se separa un poco del resto y percibe de reojo que un lobo lo mira a la distancia, sentado en un muelle lejano. Sin saber por qué, decide dirigir su mirada a dónde está el lobo, y enseguida nota que se encuentra sentado en un pequeño barco que lleva encima un cartel que tiene inscrito: "Viajes hacia Gongmen al mejor precio"

—No he visto a nadie que nos pueda llevar, así que creo que tendremos que pasar la noche en la aldea —sugiere Tai Lung cruzado de brazos. Ninguno se da cuenta de que Grulla no les está siguiendo el paso.

—¿Es en serio?, ¿Nos apresuramos para nada?—se queja Víbora.

Mono se sienta en el borde del muelle en el que se encuentran, y luego contesta:

—Eso parece.

Tigresa se queda con la mirada perdida en algún punto del horizonte por unos segundos.

—Viéndolo por el lado positivo, creo que podríamos recuperar energías, y además, ya estamos más cerca de Gongmen.

—Bueno sí, en eso tienes razón Tigresa, pero...—Mono trata de decir algo, pero es interrumpido en el acto por Grulla, quien se acerca volando hacia ellos.

—¡Chicos!, miren, aún hay alguien con quien podríamos hablar —los otros voltean a verlo y siguen la dirección a la que les señala Grulla con su ala derecha. Al principio no comprenden que es lo que se supone que tienen que mirar, pero después de que alcanzan a leer el cartel de aquel barco, se quedan mirándose entre sí.

—Problema resuelto, ahora vamos a preguntarle a ese lobo —Mantis salta al hombro de Mono y éste se levanta para dirigirse hacia allá.

—¿Estamos seguro de esto? —pregunta el panda, mirando indiferentemente al lobo.

—Sí, a menos de que ustedes tengan otra idea —murmura Grulla. Tigresa, Tai, Mono y Mantis apoyan la idea y se le unen para ir hacia el otro muelle mientras que Víbora y Po, solo los siguen sin medir palabra.

—Bien, entonces preguntemos —dijo Víbora.

A pesar de que la luz de la luna se intensifica, gracias a que las nubes no la dejan de cubrir, la densidad de la neblina sigue sin dejar pasar demasiada luz a través de ella. Los maestros que van a pie, se guían por el camino que les indica su amigo alado desde las alturas.

Los seis se detienen cuando quedan cara a cara con el lobo que se encuentra sentado en una de las orillas del barco. Grulla deja de volar y aterriza para unírseles.

—¿Buscan a alguien que los lleve? —es lo que les pregunta el lobo, ojeando de pies a cabeza a los siete.

Los Cinco y Tai llevan sus miradas al panda, éste suspira en sus adentros, asiente y da unos pasos al frente, mientras sus amigos lo dejan pasar, y le contesta al lobo:

—Sí, necesitamos viajar a Gongmen.

—Hacia Gongmen, mmm... serán...—el lobo, con una mirada taciturna en su rostro, lleva una de sus patas a su barbilla, se levanta de la orilla del barco y les dice:

—Trescientas monedas de oro.

—Uh, chicos... —Po se rasca la nuca, recordando que no se preparó con antelación para el viaje, y voltea hacia sus compañeros —, ¿ustedes, de casualidad, no trajeron dinero?

Los Cinco se miran entre ellos y niegan con la cabeza. Pero Tai rebusca entre sus bolsillos y saca un pequeño saco marrón de uno de ellos.

—¿Esto te sirve? —Tai le lanza el saco al lobo y éste lo ataja sin muchas dificultades.

El lobo cuenta las monedas del saco, una por una.

—Está bien, suban, los llevaré a Gongmen en cuanto guarde esto —y camina hacia la cámara del capitán, desapareciendo entre la neblina. Los Maestros se suben al barco y se sientan cerca de la cubierta para esperar por el lobo.

—Tienen suerte de que siempre cargue ese saco conmigo.

Po asiente

—En serio te debemos una Tai.

Una vez que el lobo regresa, se ponen en marcha hacia Gongmen. El viento les golpea en la cara, y el olor a agua salada, tan típico de los viajes marítimos, se siente en el aire. Víbora, Mono y Mantis se quedan adormilados por como fluye el agua, el cansancio les lleva poco a poco al reino de Morfeo, pero Po, Grulla, Tigresa y Tai Lung se mantienen despiertos por más tiempo.

Y es que la conversación que tenían aligeraban el viaje, sintiéndolo más rápido, aunque Po estaba alerta todo el tiempo, pues el tiempo y la neblina no le auguraban algo bueno, pero debía tranquilizarse porque no siempre el estar alerta era bueno, aunque el título de Guerrero Dragón dejaba caer sobre sus hombros el bienestar de los demás a su alrededor.

—Yo durante un tiempo imaginé que llegaría a ser el Guerrero Dragón —dijo Tai Lung.

—¿Por qué? —preguntó Tigresa, ya que nunca le había contado eso.

—Porque en un punto de cuando tenía quince años, Oowgay siempre se la pasaba contándome sobre la leyenda de aquel que portara el título, aunque yo no me sentía tan convencido, pero el imaginar ser "invencible" en un ponto si llegó a gustarme la idea, incluso Oowgay hizo que Shifu viera mi desempeño en una serie de pruebas que determinaría que era el "guerrero dragón"

—¿Y en qué consistió esa serie de pruebas? —preguntó Grulla interesado en la historia.

El público estaba a reventar el anuncio había sido espectacular, todos los aldeanos reunidos, los tambores sonaban dando la entrada a quién sería "elegido" ese día.

¡Ciudadanos del Valle de la Paz! ¡Es un gran honor presentarles a Tai Lung! —presentó Oogway, mientras Shifu negaba divertido por la organización del evento y la faramalla que había hecho su viejo amigo.

Saltó desde la punta del Salón Sagrado de los Guerreros, haciendo volteretas en el aire parea caer en su pierna izquierda, arrastrando la otra pierna dibujando un medio círculo para terminar tomando la pose de arco y flecha al frente, expulsando una ráfaga de viento que movió ligeramente al público, estallando aún más de emoción por el evento.

¡A continuación podrás contemplar como Tai Lung logra pasar la prueba de las mil lenguas de fuego!

Una gran máquina, con forma de cabeza de dragón, fue llevada por los trabajadores del Palacio hacia la arena, la gran mandíbula se abrió dejando ver los miles de agujeros que tenía y dónde empezaban a salir humo y fuego, para al final salir múltiples fuegos artificiales que iban con dirección a él.

De manera impresionante logró evadir todas las "lenguas de fuego", haciendo piruetas y movimientos lentos de las formas que practicaba, logrando hacer que se destruyeran entre sí.

Para el final del evento, todos los ciudadanos estaban expectantes de que Shifu hiciera oficial que Tai Lung se convertiría en el Guerrero Dragón, Shifu bajó las escaleras, se acercó a un jadeante Tai Lung, que estaba agotado por la serie de pruebas, Shifu le sonrió, Tai Lung le correspondió, entonces Shifu exclamó:

¡Con esto acaba el evento, gracias por venir! —todos se impresionaron por eso, Tai Lung se sorprendió, Shifu ordenó que los trabajadores del Palacio desalojara a los ciudadanos del lugar.

¡Qué! —gritó Oogway anonadado.

Tai Lung hizo el saludo del sol y la luna y se retiró de ahí, Shifu se movió de la arena para irse al Salón de los Guerreros, Oogway se acercó a él.

Maestro, ¿por qué no le dio el título a Tai Lung? —cuestionó sin dejar su sorpresa —, si demostró que es un poderoso guerrero, y aún mejorará su potencial y… —la mano alzada de Shifu lo hizo callar.

Mi viejo amigo, el destino ya está escrito, y no podemos manipularlo —Oowgay se quedó congelado por eso.

—¿Y cómo te sentiste cuando no te dio el título? —preguntó Po.

—Al principio decepcionado de mí, porqué creí que no era suficientemente fuerte para tener dicho honor —mencionó, los demás solo estaban pensativos por eso.

Las miles de estrellas iluminaban la noche, desde ese punto se podía ver todo el esplendor del Valle, una belleza sin igual, pocos tenían el privilegio de contemplar lo que ahora el contemplaba. Encima del techo de la cocina.

Cerró los ojos y saltó al precipicio, sintiendo la fuerza del viento en su cara conforme caía, abrió los ojos, sus garras salieron de sus patas y cayó sobre las cuatro en medio del Valle.

Una pequeña nube de polvo se levantó, pero se disipó rápidamente, no había nadie a los alrededores, arrugó el entrecejo, la furia empezaba a apoderarse de él, cerró los puños fuertemente.

—Tranquilo —una apacible voz hizo frenar su furia naciente, él volteó en dirección a dónde oyó esa voz.

Detrás de él estaba Shifu encima de su bastón, con una tranquilidad impresionante, la furia seguía ahí, pero ya no estaba subiendo.

—Yo sé que te sientes decepcionado —habló otra vez, el leopardo solo seguía mirándolo a los ojos sin dejar de fruncir el ceño —, pero, al igual que te dije hace dos años, no debes entrenar o mejorar por aspirar a la "grandeza" o a un título, puesto que esas metas solo son banalidad que el orgullo altera haciéndolas parecer "importantes" —sus puños se relajaron, pero seguía encorvado y molesto —. La verdadera grandeza está en el crecimiento espiritual, en el entender la importancia que tienen las artes marciales en el individuo…

—Pero padre… yo realmente no… —habló el leopardo con voz quebrada.

—Que no seas "digno" del título, no quiere decir que seas débil o no tengas avances, has avanzado mucho Tai Lung, y créeme que eso me sorprende cada día… realmente me haces sentir orgulloso como padre, así que no debes dejarte llevar por una leyenda que posiblemente sea falsa —las lágrimas fluyeron del leopardo y se acercó a abrazar al maestro.

—Perdón padre, me dejé llevar por mi enojo.

—No te preocupes, lo importante es que lo controlaste y siempre debes hacerlo —dijo el maestro, cortaron el abrazo —, volvamos al Palacio —Tai Lung asintió y se limpió las lágrimas.

Todos estaban impresionados por el relato, Tai Lung solo sonreía por el recuerdo.

—Eso quiere decir qué… —habló Grulla pero fue interrumpido por Tigresa.

—¿Ibas a destruir el Valle? —Tai Lung negó con la cabeza.

—No sé que hubiera hecho si la furia se apoderaba de mí, pero afortunadamente Shifu estuvo ahí, me hizo entender que mi destino no era ese, y no valía la pena descontrolarme solo por no aceptar que mi destino era otro.

—Muy interesante —dice Po reflexionando el relato —, fíjate que en realidad ser el Guerrero Dragón no dista mucho de los que hacemos todos, solo es un título, ni más ni menos, pero eso no me hace más que los demás, incluso cuando fui elegido no sentí gran emoción, solo fue un día más.

—Si eres más que solo un guerrero, sin tus conocimientos sobre el chi, el controlar la energía e incluso obtener la paz interior sería más difícil para todos —comenta Tai Lung

—Pero yo aún no la obtengo —comenta Grulla.

—No te desesperes, con lo que hemos practicado del Tai Chi, no tardarás mucho en obtenerla, cuando el momento sea crucial, ahí lo lograrás —dice Tigresa, Grulla asiente feliz por ello.

El sol da la bienvenida al nuevo día, Po lo contempla con mucha tranquilidad, alcanza a visualizar "la gran torre" de Gongmen: La torre de los pavorreales; hogar del emperador, están a nada de llegar a la ciudad. Todos van saliendo de sus habitaciones para toparse con la hermosa vista del sol emergiendo en las montañas y la torre interponiéndose entre él.

—Hemos llegado —anuncia el capitán —, en breve podrán descender.

Llegan al puerto, el capitán libera el ancla, todos descienden no sin antes agradecerle por haberlos llevado hasta ahí. Caminan hasta salir del puerto.

—Maestros de kung fu —habla una voz a su derecha, voltean y sentado en la orilla del río una silueta cubierta con una capa y un nón lá está pescando.

—¿Nos habla a nosotros? —pregunta Mono.

—¿Acaso hay más maestros de kung fu aquí? —comenta de manera retórica —, me mandaron de La Torre para llevarlos hasta El consejo de maestros.

—¿Quién es usted? —pregunta Tai Lung.

—Mi nombre es… —se levanta del banquito en el que estaba sentado, se retira la capa y muestra su identidad; un tejón —, Hu Mok y espero serles de mucha ayuda mientras estén aquí.

—Señor Hu, es un placer —se reverencia Po en señal de respeto y los demás hacen lo mismo.

Recorren toda la mitad de la ciudad para poder llegar a la torre… una vez llegando los grandes portones se abren, mostrando una escena de un combate entre el maestro Buey y Cocodrilo siendo supervisados por Rhino, de encima de él salta Shen entrando al combate y demostrando gran habilidad con la cuchilla desarmando a ambos maestros, pero viéndose inferior en el wu shu.

Tigresa y Grulla quedan asombrados por tal momento.

—Bien hecho maestros —dice Rhino, ambos se reverencian —, y sigue teniendo muy buen manejo de la espada emperador, pero debe mejor su combate cuerpo a cuerpo, porque no siempre contará con la espada.

—Gracias maestro Rhino.

—Gran emperador y maestros, es mi deber informales que hemos llegado y aquí están los maestros del Palacio de Jade —anuncia Hu Mok.

—Gracias Hu, como siempre es un honor contar con tu ayuda en esto —agradece Rhino acercándose a todos, se reverencia —, maestros gracias por venir a ayudarnos en esto, su majestad Shen lo ha estado esperando desde hace dos días que se envió el mensaje.

—Maestros espero estén bien, serán nuestros invitados de honor durante su estadía, se hospedarán aquí en La Gran Torre, adelante pasen y discutiremos los detalles de la misión.

Todos entrán y las grandes puertas se cierran.


Espero les haya gustado este cap, nos disculpamos por la tardanza, pero se nos han presentado situaciones que a veces retrasan mucho los avances, pero no dejaremos de trabajar hasta ver terminada esta historia, los invito a que dejen sus comentarios que nos alientan a continuar y seguir mejorando, dense una vuelta por el perfil de mi colaborador, ya que este capítulo no habría sido posible sin él.

Hasta la próxima, su amigo y escritor:

CARPINTERO IMPERIAL