Un año en publicar un capítulo nuevo, en realidad no es el tiempo más largo en actualizar, hay otras historias que no actualizo desde el 2016, pero bueno, eso no importa ahora.

Este año fue muy bueno para mí, superé muchas cosas, decidí cambiar para bien y mejorar en muchos otros aspectos. Y esta historia realmente siempre estuvo martillándome, y poco a poco le avanzaba, pero en un tiempo me estanqué, varios proyectos nacieron al mismo tiempo.

De no ser por mi colaborador Th3-F4lc0n este capítulo hubiese tardado más o por lo menos eso creo, pero realmente nos pusimos las pilas nuevamente y aquí volvemos, esta historia me encanta, la verdad estoy muy entusiasmado de ver el final de este proyecto y realmente trabajaremos duro para lograr ver algún día eso.

Sin más palabras en esta introducción, disfruten.

Sin más preámbulos, comencemos.


Pequeñas pistas y… ¿un torneo?

La ciudad de Gongmen era mucho más grande de lo que se imaginaban. Sus extensos callejones que abarcaban más de un kilómetro entre caminos y escalones, la construcción de los edificios era perfecta, los canales esparcidos por los cuatro puntos cardinales de la ciudad resaltaban a la vista, y desde la torre podían contemplar la bella vista de la ciudad.

Las vistas desde aquí son maravillosas... De solo verlo todo me dan ganas de dar un paseo —comentó Tigresa con su mirada puesta en una de las ventanas, una sonrisa se le fue formando en su rostro a Tigresa mientras comentaba aquello en la subida de los escalones de la Torre —, ¿a ti no te causan nada Po?

Debo admitirlo; la ciudad es muy bonita. Pero estamos en una misión Tigresa, nuestro deber es completarla —el panda miró en dirección de la ventana un momento, para luego voltearse y seguir con su camino. La alegría desapareció de la cara de Tigresa y esta solo asintió cabizbaja ante el comentario de Po —. Vamos, ya casi llegamos al trono, necesitamos los detalles si queremos empezar de inmediato —y ambos siguieron subiendo paso a paso por los escalones de la Torre.

...

Todos se encontraban sentados en la gran mesa redonda, cuya figura era la cola de un pavorreal con todas sus plumas abiertas; El consejo de maestros, el emperador y los maestros se veían las caras al fin.

—Bueno, maestros del Palacio, ya saben que las escuelas están siendo tomadas por "bandidos" y los maestros derrotados han desaparecido, dejando expuestos a los valles y con eso muchas vidas corren peligro —informó Rino.

—¿Por qué nombra "bandidos" así, entre comillas? —preguntó Mantis interesado.

—Porque unos simples bandidos no harían algo así, no son tan listos o ambiciosos —respondió Cocodrilo por él —, y nosotros no hemos podido hacer nada porque no tenemos la suficiente información para poder dar con el paradero de la mente maestra del ataque.

—¿Tienen alguna idea de quién o quiénes puedan ser? —preguntó ahora Grulla, el emperador y el consejo se miraron entre sí.

Todos esperaban más información. Po solo reflexionaba mirando a la nada, con los codos recargados sobre la mesa y sus patas juntas - pegadas a sus labios.

—De hace un tiempo para acá, se empezó a esparcir un rumor de que entre los callejones más recónditos de esta ciudad se esconde una "poderosa tríada" —habló Buey consiguiendo que Tai Lung, Mono y Víbora arrugaran el entrecejo mientras Tigresa alzaba las cejas.

—¿Qué? —preguntó Tai Lung.

—Así es, una tríada que se hace llamar: Las Garras del Dragón. Quienes pensamos que serían los causantes de todo.

—¿Y lo que ha estado pasando no es prueba suficiente para determinar que es cierta su existencia? —cuestionó Víbora molesta.

—Maestra, entienda, no nos hemos quedado con los brazos cruzados, pero no hemos podido dar con el paradero o alguna pista que nos lleve a ellos.

Camina por el mercado local, acompañado por su bastón y su non lá, exactamente ubicado en el centro de la gran ciudad, acompañado por su bastón y su non lá. Hay productos de todo tipo; gran variedad de gastronomía, tanto local como foránea, juguetes, figuras y artículos hechos de porcelana. Medicinas,, medicinas y sobre todo frutos; semillas y verduras. Hasta entonces todo va normal, pero entonces siente una energía extraña por ahí. Mira para todos lados; el mercado se extiende a más de un kilómetro de distancia a la redonda.

Cierra los ojos y se permite sentir las pequeñas brisas del viento. Abre los ojos, camina diez metros más adelante y empieza a visualizar un pequeño hilo de Chi, pero no de color dorado. Este es inusual, de color morado; debe llegar hasta la fuente de ese Chi.

El hilo termina girando hacia un callejón. Sigue caminando hasta entrar en una especie de taberna; no es imperceptible para nadie que un panda entra, Po puede percibir todas las miradas clavadas sobre él, y el aura ahora se expande por todo el sitio, se pierde de un momento a otro. La mayoría de los que están ahí parecen ser sujetos problemáticos; incluso puede que sean bandidos, lobos.

Lobos, jabalíes, uno que otro leopardo, son algunos de los animales que ahí se encuentran. Él se abre paso entre todos ellos mirando hacia adelante, se sienta en una mesa donde ve un plato de dumplings. Ve que los pequeños trabajadores, que son conejos, tienen un aura inestable que cambia de color constantemente, percatándose del peligro que ahí se encuentra.

Toma un dumpling con unos palillos y come inclinando ligeramente su cabeza para que el non lá cubra sus ojos, los bandidos empiezan a acercarse formando un círculo a su alrededor. Él sigue imperturbable; el estar justo ahí no es un accidente, o eso piensa. Tiene que continuar.

—Vaya, vaya, un panda viniendo a este lugar —habla el único buey de todos ellos, su voz grave al igual que su tamaño imponen, parece ser el líder, o por lo menos uno de los fuertes —, ¿no se supone que ustedes nunca salen de su Aldea?

Po no responde, únicamente mastica, toma otro dumpling, intenta captar el hilo del principio, pero la tarea se le complica con todos ellos ahí. El ambiente se siente cada vez más tenso, escucha el ligero afilar de los cuchillos de varios de ellos en el fondo.

—¿Qué te pasa?, ¿eres mudo? —trata de provocarlo, pero pierde su tiempo; no pasa nada, Po come otro dumpling —. Con qué te gusta masticar, ¿eh?... Entonces mastica mi puñ… —trata de conectarle un puñetazo directo en la cara. Pero sin verlo y con la misma tranquilidad, Po lo bloquea, alza la mirada encarándolo, con la boca llena, luego traga y entonces habla:

Mucha charla, ¿no crees?

¡Luchemos! —Po le lanza la mesa directo a la cara.

¡Luchemos! —, el buey la parte con facilidad con ambos antebrazos, pero la cosa no se detiene ahí, y Po le impacta el Golpe de Fuego directo al abdomen, lanzándolo hacia la pared y dejándolo inconsciente.

Los trabajadores se quedan con sus bocas abiertas, los demás bandidos se abalanzan sobre Po, él con suma facilidad esquiva y desvía los distintos ataques a la par que contraataca dejando fuera de combate a muchos de ellos, demostrando lo letal que podía ser. Sin importar cuantos llegan contra él, ninguno puede hacerle frente. Y termina por vaciar todo el lugar de esa gente.

—Es muy bárbaro —susurra uno de los trabajadores anonadado.

—Y atractivo —menciona una de las meseras algo sonrojada por mirarlo. Pero aunaún así se acerca a él, Po la mira — ¿Cómo podemos pagarle por haberlos vencido?

No hay precio por la bárbarosidado la atractosividad —la empleada da un gran suspiro por la mítica frase, Po mira para todos lados, pero ese hilo de aura que busca desaparece, lo cual es un enorme retroceso a su búsqueda.

Sale de ahí, mira para todos lados, pero ningún rastro de ese hilo de chi. Niega con la cabeza, la investigación sigue en cero, tiene que continuar, su fe está puesta en que los otros furiosos encuentren algo.

—Buen día Guerrero Dragón —saluda amablemente el tejón sorprendiéndolo.

—Ah, hola señor Mok, que extraño verlo por aquí —menciona, el tejón se ríe por eso.

—Muchacho, no es nada raro, siempre tengo que recorrer toda la ciudad, pues soy el mensajero del Palacio.

—Cierto, había olvidado ese detalle… Pero, ¿no es peligrosa esta parte de la ciudad? —el señor Mok asiente.

—Lo es, pero no tengo de otra; es mi trabajo, además, puedo ocultarme con facilidad en espacios pequeños ante cualquier peligro —guiña demostrando su seguridad, Po ríe por eso.

—Bueno señor, yo seguiré investigando —menciona para romper la pequeña conversación.

—¿Algún avance?

—No, hasta ahorita no.

Miles de papeles de colores caen del cielo, los músicos caminan al ritmo y armonía que proyectan, detrás de ellos unos acróbatas lanzan esferas de fuegos artificiales que explotan en el aire y esparcen colores resplandecientes. Pero lo que más capta la atención de todo ello son las enormes botargas de dragón que fascinan a los niños, y a ella particularmente.

Está hipnotizada, Víbora solo rueda los ojos indiferente ante eseel espectáculo.

—Tigresa, tenemos que seguir —dice tratando de sacarla de su trance, pero ella sigue con la mirada clavada en el espectáculo.

—Espera, está muy bonito esto. Jamás tuve la oportunidad de ver un espectáculo así antes —Víbora mira al suelo y rememora un poco sus primeros años siendo bailarina y, presentándose en los aniversarios de su Valle.

—Te entiendo Tigresa, pero estamos en una misión no estamos de paseo, debemos… —Tigresa pone una cara de inocencia que nunca antes tuvo oportunidad de contemplar, Víbora rueda los ojos y suspira molesta consigo misma —, está bien un rato más y continuamos investigando.

—¡Gracias! —exclama con emoción y siguen mirando.

Los hilos de humo de los restaurantes inundan su camino, su elección es la mejor, puesto que degustan una que otra muestra que ofrecen los mercaderes, pero no descuidan en ningún momento la investigación.

—Te digo Grulla, estos dumplings son realmente exquisitos —le extiende uno para que lo pruebe —, tal vez más tarde venga a comprar un paquete completo o dos.

—Tienes razón, son deliciosos. Aunque yo sigo prefiriendo los del Valle de la Paz.

—El sazón del señor Ping tiene lo suyo, es único, pero estos no le piden nada...

Comían y reían, esas ocasiones en las que podían parecer unos ciudadanos más los llenaban mucho de dicha, pero aun así jamás dejaban sus responsabilidades como protectores del valle.

En medio de la mesa unas pequeñas torres de platos se iban formando, entre ellos los que más comían eran Po, Mono, Mantis y Grulla, que parecía más como una competencia para ver quién comía más.

—Por alguna razón creo que ganará Po —dijo Tai Lung asombrado por como comían sus amigos.

—Yo creo que será Grulla —le guiñó el ojo sonrojándolo un poco, pero siguió comiendo.

—Yo también creo que será Po, por el simple hecho de ser panda —mencionó Tigresa haciendo que se detuvieran.

—¿Qué quieres decir? —preguntó Mantis con la boca llena, ella rio un poquito.

—Pues, es que es obvio por su altura y complexión, además de que hasta hoy no hemos visto, ni nos ha comentado, si tiene algún límite de comer.

—Ese es un buen punto —dijo Mono igual con la boca llena —, pero no me importa yo ganaré —y volvieron a comer.

Al final estaban exhaustos pero muy llenos y satisfechos, y el resultado final fue el más obvio, Po ganó, luego le siguió Mono, después Grulla y al último Mantis debido a que su estómago al igual que su tamaño en general no le permitían soportar más de seis platos.

—Están muy deliciosos —dijo Po.

—Eso nadie lo puede negar —comentó Tai Lung con los brazos cruzados, frente a él estaban dos platos vacíos y medio dumpling comido.

—¿Me das ese dumpling hermano? —preguntó con un poco de vergüenza Tigresa.

—Claro hermanita, no deberías ni pedirlo, todo sea por ti —y la agarró haciéndole un candado suave y le hizo un pequeño "raspón" en su cabeza y después le dio el dumpling.

—¿Se les ofrece algo más maestros? —preguntó el señor Ping.

—Todo bien maestro —dijo Po, el señor Ping arrugó el entrecejo igual que los demás por lo que dijo.

—¿Qué? —preguntó Po.

—Bueno Po, es que… —empezó a hablar Tigresa.

—¿Por qué le has dicho maestro al señor Ping? —cuestionó Víbora.

—Porque lo es —eso confundió aún más al señor Ping.

—Pero él nunca ha entrenado kung fu —dijo Víbora.

—No será un maestro de kung fu, pero si es un maestro culinario, yo no creo que cualquiera de nosotros o todos juntos cocinemos las delicias que él logra por todo el conocimiento y experiencia que tiene —Tai Lung sonrió porque esa visión hacia los demás era parecida a la de Shifu.

—Gracias maestro Po —agradeció el señor Ping por el aprecio que le tenían.

—Por cierto, maestro —dijo Tigresa —, ¿por qué le puso el apodo de Po a Loto?

—Bueno, es muy simple, y te diré por qué.

Todos miraban con intriga tratando de poner atención sobre la explicación de ese sobre nombre que se volvió su segundo nombre y que se convirtió en su seudónimo, por el cual lo conocían ya.

—La verdad es porque su tamaño, a pesar de que pueda parecer intimidante por lo grande que es, a la par de su esponjoso pelaje lo hacen muy tierno —dijo en tono algo paternal Grulla y Mono estallaron en carcajadas, de la misma manera que Mantis, Tai Lung y Víbora. Po solo se encogió de hombros algo avergonzado, a pesar de ser el guerrero dragón y un adulto, igual ese tipo de cosas lo hacían sonrojarse —, y la verdad es que desde que visitó el lugar por primera vez y quedó fascinado por mi sopa vino todos los días y platicaba conmigo, me hacía compañía en algunos momentos, como en el festival de invierno, y realmente lo aprecio como si fuera un hijo —las risas cesaron.

—Se me hace muy tierno que usted opine eso de Po señor Ping —dijo Tigresa sonriendo, causando ternura en Po cuyo sonrojo desapareció.

—Es por eso que traté de evitar decírselo, es un poquito vergonzoso, lo de esponjoso y eso, no lo del aprecio del señor Ping, que, por cierto, acuérdese que usted me debe lecciones de cocina —le guiño el ojo —, maestro Ping —hizo el saludo del sol y la luna con respeto.

—Claro que si Po, un día de estos podremos iniciar

Grulla mira a sus alrededores, espera encontrar algo que haga que la investigación avance más rápido, de pronto siente un pequeño golpe en su pierna derecha, un conejo que trae cargando un costal cae tirado en el suelo por haber topado con él.

—¿Señor está bien? —el conejo sorprendido, con miedo en su rostro, se levanta rápidamente y sale corriendo, los dos voltean hacia dónde parece haber venido.

Tai Lung y Mantis miran para todos lados, asombrándose de vez en cuando, pero sin distraerse demasiado, siguen impresionados con lo largos y grandes que son los callejones y la ciudad en sí.

—Y dígame señor Mok, ¿usted tiene familia? —pregunta Mantis tratando de hacer conversación.

—Lamentablemente no, he sido un solitario viajero que llegó a esta ciudad hace años, y que bendición fue eso, amo está ciudad a pesar de sus altos y bajos.

—Oh vaya, la verdad que bueno que nos lo topamos señor, si no nos hubiéramos perdido, esta ciudad es gigantesca, aún más de lo que se mira desde el Palacio —comenta Tai Lung uniéndose a la conversación.

—Sí, esta ciudad puede ser un monstruo para los foráneos, y si ustedes tienen que liberar a esta ciudad y las escuelas de esa "misteriosa" tríada, pues tienen que ser precavidos y conocer el mapa.

—¿Usted se ha topado o ha visto algo extraño? —pregunta Tai Lung debido a que recuerda el puesto que desempeña en el Palacio.

—La verdad si me topé algo extraño y de hecho los estoy llevando al sitio donde lo vi, pero deberemos ser muy cuidadosos y escurridizos, el maestro Mantis y yo podremos hacerlo fácilmente por nuestros tamaños —Tai Lung ríe un poco por lo gracioso de la mención —, el que me preocupa es usted maestro Tai Lung, un felino con su complexión será difícil de pasar desapercibido.

—Pero ya pensaremos en algo amigo —dice Mantis —, tu confía.

—Está bien.

Después de caminar como diez metros el señor Mok les indica que giren a la derecha y que deben tratar de camuflarse, al momento de hacerlo Tai Lung se mete dentro de un barril con el cuál continúa moviéndose, una maniobra que impresiona a Mantis y Mok. Juntos continúan caminando ocultándose pues ahí empieza a vislumbrarse peligro debido a que logran contemplar diversos sujetos portando diversas armas, algunos son animales descomunales y otros de tamaño mediano: desde felinos, lobos, alguno que otro antílope, bueyes, rinocerontes, etc.

Se juntan en un punto donde nadie parece percatarse de su presencia y miran una extraña puerta de la que salían luces chillantes rojas y amarillas.

—¿Creen que ahí encontremos pistas? —pregunta Mantis.

—Es posible —dice Mok

—Tendremos que ser cuidadosos —menciona Tai Lung aún dentro del barril.

La gente guarda todo y desarma sus puestos lo más rápido que pueden, el miedo es el peor enemigo de cualquiera, y más cuando no sabes defenderte de una amenaza. Algunos están ocultos detrás de postes o macetas, pero no les sirve de mucho.

Seis leopardos del norte, los cuales portan espadas largas y afiladas, empiezan a desmantelar y destruir todo, robando dinero y comida.

—A ver, mercaderes, ¡déjense de tonterías y dennos lo que tienen! O de lo contrario —uno de ellos toma a un pequeño conejo y se lo da al líder —, este pequeño pagará las consecuencias —le acerca el arma al cuello, el niño estalla en llanto —. ¡Cállate!

—¡No lastime a mi hijo! Se lo suplico —pide una coneja arrodillada dándoles varios costales de arroz.

—Vaya, vaya, que sorpresa —se agacha aún teniendo el conejito en la otra pata —, lo malo es que te faltará más para poder tenerlo de nuevo en tus brazos —se ríe con maldad.

—Deberías soltarlo imbécil —dice alguien a sus espaldas, los demás leopardos voltean a todos lados tratando de encontrar el origen de esa voz, él se voltea para encarar aquella voz.

Viste un shen-i blanco con pantalón negro, porta un sombrero que le tapa la mitad del rostro y carga dos tinas con un palo en su espalda, es un zorro.

—Veo que eres alguien muy estúpido para encararme, ¿al menos sabes quién soy yo?

El zorro niega con la cabeza sin alzar la mirada.

—La verdad es que me importa realmente poco quién seas, solo te digo que sueltes al pobre niño que no tiene la culpa de que desgraciados como ustedes estén aquí —el leopardo sonríe perverso.

—Espero disfrutes de tu vida en el otro mundo niño —mueve su espada para atravesarlo, pero una de las tinas le pega en la muñeca y el agua termina mojándolo cegándolo un poco.

—¡Corran! —le dice a la mamá y al niño mientras varias espadas tratan de matarlo, el esquiva con cierta agilidad sin dejar caer la otra tina.

El leopardo líder termina por sacudirse el agua y salta hacia él. El zorro lanza la otra tina a los otros leopardos, pero esta no contiene agua, es harina, haciendo que dos de ellos queden lastimados de su vista y los otros esquivan y se abalanzan.

Con el bastón golpea cada una de sus muñecas haciendo que suelten sus espadas, después procede a alejarlas muy lejos de ahí para evitar que las tomen otra vez

Tres golpes más y el bastón se rompe.

Está rodeado, cierra los ojos, respira, de forma veloz extiende ambos brazos hacia adelante, con el brazo izquierdo llegando a la distancia de su codo, y con ambas patas con vista al cielo. Su pierna derecha hacia adelante y apoyando su peso en la izquierda formando una "L".

Vuelven a abalanzarse, gira media vuelta y desvía con su brazo derecho al mismo tiempo que golpea con el izquierdo y adelanta si pierna derecha sofocando a uno de ellos, con una velocidad impresionante se adelanta al otro y da una serie de puñetazos rápidos pasando por su cara, pecho y abdomen dejando fuera de combate al otro.

—¡Miserable bastardo! —salta una vez más, pero en esta ocasión el zorro gira sobre sí mismo y conecta un codazo directo a sus costillas dejándolo fuera de combate.

Los ciudadanos se encuentran sorprendidos, él hace el saludo del sol y la luna, pero detrás de él los otros leopardos están a pocos centímetros de apuñalarlo, pero Grulla y Mono caen sobre ellos noqueándolos y salvándole la vida, el zorro sonríe y se reverencia con respeto. Todos aplauden contentos porque el mal rato ha terminado y poco a poco regresan a sus actividades.

—Muchas gracias.

—Lamentamos no llegar antes, pero tenías muy controlada la situación —comenta Grulla mirando a los otros tres leopardos en el suelo.

—Es impresionante tu estilo —dijo Mono sonriendo —, ¿cómo te llamas?

—Soy Tha Lee, y la verdad no puedo permitirme el ver que alguien con poder o más grande abuse del indefenso, por eso tuve que intervenir, en realidad no me gusta pelear —procede a recoger las tinas.

—Es muy bueno que hayas estado, la verdad si estábamos muy lejos de aquí —menciona Grulla.

—¿Y ustedes quiénes son? —pregunta con interés.

—Yo soy Mono y él es Grulla —señala Mono —, y somos maestros del Palacio de Jade.

—Que interesante, ¿y qué hacen por estos lares maestros?

—Nosotros vinimos a… —Mono no termina la oración porque Grulla lo detiene y le niega con la cabeza —, asuntos políticos.

—Entiendo, bueno, me retiro maestros tengo un largo camino a mi casa.

—Esperemos volver a verte maestro Tha Lee —dice Grulla haciendo el saludo del sol y la luna igual que Mono, Tha Lee asiente sonriendo.

—Igualmente —y se retira caminando.

—Hay que continuar con la investigación Mono —él asiente —, pero primero hay que llevarlos a la cárcel.

—Oye, mira esto —le comenta, señalando uno de los bolsillos del leopardo líder, un pergamino semi-abierto, lo toma.

—No deberías tomarlo,

—Puede ser una pista, ¿no lo crees?

—Buen punto, ábrelo.

Termina de abrirlo.

"El torneo se realizará dentro de tres noches, espero estén preparados… La expansión debe continuar, este torneo significa uno de los últimos detalles antes de asestar el golpe final".

El mensaje era contundente y esa pista revelaba más de lo que hubiesen pensado.

—¡No! —grita el leopardo —, ¿saben lo que acaban de hacer? —eso los confunde.

De la nada una lluvia de cuchillos cae atravesando su cuello, cabeza, espalda y brazos, los demás leopardos son asesinados de la misma manera, la gente huye despavorida y aterrada, ambos voltean para todos lados y logran esquivar algunos. Grulla alza vuelo tratando de ver algo que pueda ver el origen de ese brutal ataque, pero resulta ser en vano, ambos quedan muy impactados por todo lo que acaba de ocurrir.


Hasta aquí este capítulo que tardó un año y poquito más en completarse, si fue un reto, estructurarlo de manera que pudiese convencerme, que fluyera de manera natural y sobre todo la presentación de Tha Lee era lo que me estaba frenando y lo curioso es que a pesar de que F4lc0n y yo tenemos el esqueleto aún nos así nos ha resultado complejo y algo complicado.

Pero bueno, estoy satisfecho con verlo plasmado, el siguiente capítulo corre por parte de mi colaborador, esperemos ver como se desarrolla y que se continúe este grandioso fic.

Los invito a que dejen sus comentarios, sus opiniones, felicitaciones o lo que se les ocurra, siempre es motivante ver que hay lectores que aún siguen esta historia.

Es una muy buena manera de concluir este año y estoy muy feliz por ello.

¡Les deseo un Feliz Año Nuevo 2022!

Su amigo y escritor:

Carpintero Imperial