Buen día a todos y gracias por sus comentarios.

... Tienes razón Nabiki, voy a hablar con Ryoga, es necesario solucionar está situación.

Akane buscó a Ryoga pero no lo encontró.

- Papá ¿No has visto a Ryoga?

- Lo vi salir hace rato, no me dijo a dónde iba...

- "Debe seguir enojado, pues bueno, esperaré a que regrese"

[...]

Un día después Ranma y Ryoga llegaban a Jusenkyo...

- Bien, hemos llegado.

- Sin duda esto está muy cambiado, no estaba así la última vez que vine a entrenar con la abuela Cologne... ¿Cuándo es que se sacaron las pozas?

- Poco más de un año al parecer ¿Hace cuánto que no venías?

- Tres años.

- ¿Y si te dijera que viniste hace apenas unos días?

- No, eso es imposible... Igual de imposible como lo que me contaste...

- ¿Si no crees en lo que te dije entonces por qué viniste?

- Porque quiero ver hasta donde llegan tus mentiras...

- ¡Ah! ¿Si? ¿Y qué vas a hacer si compruebas que es cierto?

Ryoga se quedó callado...

- ¡Lo sabía! Seguramente no harás nada... Es más ¡Yo creo que tu viniste hasta aquí sólo para detenerme y evitar que yo haga algo porque quieres quedarte con Akane a como dé lugar!

- Es justo por ella que estoy aquí, ¡Tú no lo entiendes! ¡Amo a Akane y por ella soy capaz de cualquier cosa!

Ranma cerró su puño con fuerza pues la verdad, no le gustaban para nada las palabras de Ryoga, esas palabras que él mismo no se atrevía a revelar...

No pudo evitar recordar la terrible escena de Akane besando y abrazando a Ryoga feliz, muy en contraste, con sus recuerdos de ellos dos peleando por todo y la cantidad de veces que la hacía llorar... No pudo evitar cuestionarse por un momento ¿En verdad valía la pena luchar para regresar a lo mismo de antes? Quizá lo mejor era dejar las cosas así, resignarse a su nueva vida y dejar a Akane ser feliz con Ryoga...

No. Algo muy adentro de él se negaba hacerlo, y es qué el... La quería, y la quería a su lado para siempre...

- ¡Yo también! -Contestó de repente y un poco sonrojado-

Akane terminaba de practicar en el Dojo, fue a darse un baño e intentó descansar un poco en su cama, pero hacía demasiado calor, sentía que se asfixiaba, así que se levantó, se arregló y se dispuso a salir.

- ¿A dónde vas? - Le preguntó Kasumi-

- No lo sé, estoy aburrida, quizá vaya un rato a visitar al Dr. Tofu.

- ¿Crees que podrías traer algo para la cena?

- Sí, está bien.

Shampoo y Mousse hablaban de la abuela.

- ¿Qué tanto estará haciendo la abuela? Lleva mucho tiempo encerrada en su cuarto... ¿Crees que se haya dado cuenta de que sacaste esos papeles?

- No lo creo, ya me hubiera preguntado por ellos.

-Mousse suspiró -

- Ojalá y Ranma consiga solucionar las cosas...

- Pues lo veo difícil, más si Ryoga está con él.

- ¿Ryoga está con Ranma?

- Sí, los vi juntos en la estación de tren.

- Seguramente fue a impedir que Ranma se fuera a China...

- ¿Por qué Ryoga querría evitar que Ranma se fuera a China?

- ¡Akane!

Ranma y Ryoga fueron a buscar al hombre con quién hicieron el pacto, pero no lo encontraron:

- !Maldita sea! !Dónde pudo haberse metido?

- ¡Sabía que todo esto era sólo un truco tuyo Ranma!

- ¡Me importa un comino si me crees o no! Así que ya puedes regresaste a Japón, a vivir tu mentira con Akane.

- ¿Buscan al maestro? - Preguntó una joven.

- Sí ¿Sabes a dónde puedo encontrarlo?

- ¿Ustedes vienen a hacer un trato?

- No, de hecho, ya lo hicimos, pero queremos deshacerlo.

- Sí... Te recuerdo - Dijo mirando a Ryoga - Viniste hace unos días...

- ¿Yo? No, me debes estar confundiendo...

- ¡Oh! No, tu eres el adorable cerdito -Sonrió-

- Como sea, ¿Dónde está? - Preguntó Ranma -

- Pues si ya hicieron el trato, no creo que puedan verlo.

- ¿Por qué no?

- Porque él sólo se presenta frente a quienes necesitan cumplir algún deseo...

- Pues yo deseo deshacer el contrato que hice -Replicó Ranma-

- Lo lamento, pero si quieren ver a el maestro, van a tener que esperar a alguien que venga por un deseo. -Y se fue-

- Bueno pues ni modo, vamos a tener que regresar.

- Regrésate tú, yo me voy a quedar aquí a esperar...

- Pero ¿Acaso no escuchaste? No hay nada que se pueda hacer, si en verdad hicimos ese trato, ya no se puede romper...

- Claro ¡Qué conveniente para ti!

- Bueno hice lo que pude, vine hasta aquí contigo para ver si podíamos arreglar algo...

- ¡Entonces hazme un favor y lárgate! Sólo asegúrate de hacer a Akane feliz...

Ryoga apretó los puños.

- Ella ya no es feliz conmigo...

- ¡Pues entonces ve y arregla las cosas!

AnIcHiBaG*