Capítulo 5

Al siguiente día de la celebración en la Mansión de la chimenea Lily, Welf, Mikoto y Haruhime estaban en el comedor, mientras desayunaban algo ligero para intentar calmar su resaca. Estaban con tal malestar que ni siquiera notaron que faltaban dos miembros: Hestia y Bell. Ellos habían amanecido en la Mansión del Crepúsculo. A las 3 de la mañana, Hestia y Loki no querían dejar de competir para ver quien bebe más, razón por la cual Riveria se las llevó a ambas a la sede. Hestia y Loki amanecieron acostadas encima de la mesa del comedor, abrazadas una a la otra, desnudas, con una sábana encima y botellas de vino vacías a su alrededor.

-Mmmm ¿Dónde estoy? – Abrió Hestia lentamente los ojos, sintiendo inmediatamente los efectos de la resaca y devolviendo todo lo que tenía en el estómago a un lado de la mesa.

-Enana no seas escandalosa… - Dijo Loki aún entre sueños. En ese instante se dio cuenta de lo que dijo y abrió los ojos con sorpresa.

- ¡¿Qué demonios haces aquí?! – Gritó Loki mientras se levantaba.

- ¡Ni si quiera sé dónde estoy! – Respondió Hestia y continuó inmediatamente mientras la sangre se drenaba de su rostro en señal de temor – ¿Y porque demonios estamos desvestidas?

- No me digas que es la primera vez que te levantas junto a una mujer desnuda ¡JAJAJAJA! enana te falta disfrutar del mundo.

En ese momento Hestia con lágrimas en los ojos, agarró de los hombros a Loki y comenzó a sacudirla. Mientras esa escena sucedía entró Riveria, sacó fuerzas desde el fondo de su alma, suspiró y se dirigió a las diosas

-Por los dioses ¡Vístanse, cálmense y limpien este desastre! No sé qué demonios pasó aquí y prefiero no saberlo, pero el comedor estará cerrado por las próximas 24 horas – Ordenó Riveria.

- ¡Ya mamá no te enojes! – Dijo Loki en un tono de tristeza fingida.

- ¡No molestes Loki! – Dijo Riveria mientras salía del comedor.

En una habitación de la sede de la familia Loki se encontraba Bell, apenas despertando de su sueño. En el instante que abrió los ojos el dolor de cabeza y el malestar invadieron su cuerpo. Aun así, notó dos cosas que lo dejaron perturbado: La primera, estaba solamente en ropa interior; La segunda Aiz estaba a su lado con la cabeza apoyada en su pecho, profundamente dormida. Por un segundo pensó en levantarse y salir huyendo de la escena, pero lo impidió el hecho de que no quería levantar a Aiz y más importante, no sabía dónde se encontraba en estos momentos, por lo que decidió calmarse. Además, quería escuchar de la boca de Aiz que demonios había pasado. Empezó a recordar que estando ebrio no dejó de abrazar a Aiz y a una botella de vino. Bell, además de la resaca física, empezó a sentir la conocida "resaca moral".

-Demonios, parece que me excedí anoche. Kami-sama va a matarme. – Dijo Bell susurrando, sin saber que su diosa bebió el triple y se excedió mucho más.

-Bell ¿estas despierto? – Preguntó Aiz con voz somnolienta.

-Sí, Aiz – Respondió Bell

La chica se levantó del pecho de Bell con un ligero rubor en sus mejillas. Giro la cabeza y se encontró a Bell casi sin ropa, lo que ocasionó que se sonrojara más. Bell lo notó y entró en pánico.

- ¡Aiz, lo siento! Te causé muchos problemas en la noche– Se levantó inmediatamente e hizo una reverencia.

-Tranquilo, no pasa nada. – Respondió Aiz, mientras se sentaba en el filo de la cama.

-Asumo que estoy en tu cuarto, pero ¿Cómo llegué aquí? – Preguntó Bell, mientras se sentaba junto a Aiz.

Aiz con un ligero sonrojo recordó como Bell la estuvo abrazando un buen rato y respondió.

-No quería que te regresaras solo a tu sede así que Riveria me permitió traerte. Pero no te preocupes no hiciste nada malo, cuando llegamos me contaste muchas cosas, fue divertido. – Aiz le dijo con una sonrisa

- Gracias Aiz – Agradeció Bell. En ese momento recordó las enseñanzas de su maestro el elfo, se armó de valor y dijo.

- Permíteme agradecerte por esto con una cita mañana en la noche. – Dijo tratando de no tartamudear.

-Encantada. – Respondió Aiz con una sonrisa que rivalizaba a la de las diosas de la belleza.

En ese momento ambos se enfocaron en la mirada del otro. Para Bell esos ojos dorados eran los más hermosos que había visto en su corta vida. Para Aiz la presencia de Bell, su forma ser y su anhelo de ser un héroe le traía hermosos recuerdos de su querido padre. Aiz se preguntaba porque cada vez que estaba con Bell en una situación así su corazón latía de esa manera, pero le gustaba, le encantaba sentirse así, adoraba tener a Bell cerca. Mientras ambos estaban mirándose el uno al otro, con sus rostros acercándose lentamente llegó Tiona a interrumpir. Abrió la puerta sin tocar y dijo

- ¡Aiz! Ven a ver, Loki amaneció junto a Hestia-sama sin ropa y… - Tiona se detuvo en silencio a analizar la situación. Estaban ambos sentados en la cama, Bell estaba solamente en ropa interior, Aiz por su parte estaba con un vestido para dormir que apenas lograba cubrir la parte superior de sus muslos. Estaban mirándose con cara de enamorados y sus labios estaban a centímetros de tocarse. Tiona dejó volar su imaginación y llegó a una conclusión inevitable.

-¡Vaya Aiz! Reclamaste a Argonauta-kun como tuyo ¡Felicidades! – Dijo Tiona con un tono feliz mientras le mostraba su pulgar en señal de aprobación a Aiz.

Aiz se quedó sorprendida y pálida, era una cabeza hueca, pero no lo era demasiado, sabía perfectamente a la conclusión que había llegado Tiona, más que todo porque fueron las gemelas amazonas las encargadas en darle "la charla". Bell por su parte se sonrojó hasta las orejas y lo único que pudo hacer es recoger sus ropas que estaban tiradas por todo el lugar.

- ¡Diviértanse! Pero no se demoren en bajar, tenemos que desayunar fuera porque el comedor estará cerrado por hoy, Loki de nuevo terminó haciendo un desastre allí. ¡Nos vemos! – Y así Tiona salió de la habitación dejando a los dos chicos en una situación completamente incómoda.

-Bell, si quieres puedes usar la ducha, está allí. – Dijo Aiz para romper el hielo.

-Úsala tu primero, yo puedo esperar.

-Está bien, espera aquí entonces. – Dijo Aiz y se dirigió al baño.

Bell espero acostado en la cama de Aiz. Pensando en a donde debía llevarla para su cita, y que necesitaría un par de pociones para que le quiten el malestar causado por la resaca. Además, estaba la reunión pendiente que tenía con Freya. Después de esto iría a ver a Ryuu para ir juntos. Además, quería ir a visitar a Wiene al calabozo, había pasado tiempo que no la había visto, y seguramente quería llevar a Haruhime que también extrañaba a la niña Voivre.

En medio de todos esos pensamientos, Bell escuchó el sonido de la puerta del baño abrirse. De la puerta abierta apareció una buena cantidad de vapor, y del vapor salió Aiz, puesta una toalla tanto en su cuerpo como en su cabello. La cabeza del Bell explotó y corrió hacia el baño. Aiz también se dio cuenta de cómo salió del baño y se avergonzó por la situación.

Una vez Bell se bañó y se vistió salieron hacia el comedor de la familia Loki, para encontrarse con Hestia trapeando el piso, y Loki limpiando la mesa en donde habían dormido. Hestia en el momento que vio a Bell intentó correr hacia él, pero su dolor de cabeza se lo impidió y solamente camino. Con una voz que reflejaba su malestar dijo.

-Bell, espero que no hayas hecho nada raro con Wallen-loquesea-kun.

-No pasó nada Kami-sama – Respondió Bell.

-Bien, no tengo la fuerza y dado lo que pasó ayer tampoco el derecho de reclamarte algo, así que dejaremos ese asunto aquí. Por cierto, no te olvides de ir a ver a Freya, recuerda llevarte a la elfa del bar contigo. – Dijo Hestia.

-Entiendo Kami-sama, cuando regrese le daré los detalles.

-Bien, ve a desayunar – Finalizó Hestia y continuó con el aseo del comedor.

Aiz y Bell fueron a desayunar. Por sugerencia de Aiz desayunaron Jagamaru-kun. Luego se separaron y quedaron que su cita sería mañana en la noche. Bell regresó a su sede, soportó los reclamos de Lily por pasar la noche con Aiz y las felicitaciones de Welf. Se cambió de ropa, y salió de nuevo en dirección a la Señora de la Abundancia.

Cuando llegó fue recibido por los gritos de Mia Grand

- ¡Vaya que tienes el valor de venir después de anoche! – Le gritó Mia

- ¡Lo siento! ¡no sé qué hice, pero lo siento! - Gritó Bell haciendo una reverencia y disculpándose

-Está bien niño, después de todo triplicaron el record de ganancias de las noches, solo tu familia y la famila de Loki JAJAJA – Dijo Mia poniendo su mano en su pecho.

-Me alegra. ¿Está Ryuu? hay un asunto que tenemos que atender con… bueno usted sabe. – Dijo Bell.

- ¡Ryuu! – Grito la dueña del Bar

En ese momento Ryuu bajó y se paró a lado de Bell.

-Vuelvo pronto Mia mama.

-Saluda a esa loca por mi parte. Y dile que venga a trabajar pronto o sino yo misma iré a buscarla por las malas. – Dijo Mia antes de que Ryuu y Bell salieran.

Una vez salieron del Bar hablaron de lo que pasó ayer ocasionando que nuevamente Bell se disculpara con alguien. Una vez llegaron a Babel, estaba Hedín esperando abajo, él era el que menos herido estaba y su recuperación fue inmediata, por lo que era su responsabilidad ser el guardaespaldas de Freya. Una vez se vieron Bell y Hedín se saludaron.

-Buenos días muchacho, y Buenos días Ryuu – Saludó Hedín.

-Buenos días maestro. – Saludo Bell.

-Síganme, Freya-sama los está esperando – Hedín los guio hasta los aposentos de Freya en Babel. Una vez ahí Hedín hizo una reverencia y los dejó solos

-Hola Ryuu, Hola Bell es hora de aclarar las cosas – Saludó Freya.

-Yo vine a ver a Syr - Dijo Ryuu con un tono intimidante.

-Déjame explicarte algunas cosas Ryuu. He "usado" a Syr durante mucho tiempo. He mantenido una doble personalidad lo suficiente como para que yo misma no sepa cuál es la real. Pero que te quede algo bien claro, si en ese callejón te hubiera encontrado como Freya y no como Syr no habría cambiado nada, te hubiera ayudado y dado apoyo de la misma manera que hice como Syr. – En ese momento Freya dejó caer una pequeña lágrima – Eres mi mejor amiga.

- Yo ya no confío en ti Freya – Dijo Ryuu manteniendo su postura intimidante.

-En cuanto a ti Bell, te lo recuerdo, te amo y te deseo, no importa el tiempo que me tome, te haré mio, el que seas inmune a mi encanto te hace aún más hermoso. – Dijo Freya con la sonrisa más encantadora que pudo, mientras se secaba la lágrima que derramó anteriormente.

- Lo siento, no te veo de esa forma. A Syr la considero una gran amiga mía, y nada más. Freya para mi hasta ahora no ha sido más que un problema. – Dijo Bell de manera firme.

-Vaya, entonces van a abandonarme ¿verdad? – Preguntó Freya

-Nunca dije eso. – Interrumpió Bell – Tu como Syr me has apoyado muchas veces, y seas Syr o Freya, el hecho de que hemos compartido esos momentos no cambiará, como mi amiga te protegeré y te ayudaré cuando estés en problemas. Además, no solo estoy yo, está Ryuu, las demás chicas del bar, los chicos del orfanato. Esas relaciones me dicen que Freya en realidad no es una diosa ambiciosa, sino que eres alguien amable en el fondo. Es por eso que yo creo que la verdadera tu es Syr.

Freya no tenía palabras para replicar a Bell, su acto cautivador se había caído quedando solo la apariencia de una chica vulnerable. Unas lágrimas empezaban a brotar de sus ojos nuevamente. Viendo esto a Ryuu se le ablandó el corazón y completó lo que dijo anteriormente.

-No confío en ti, pero en honor a lo que hiciste por mí en el pasado permitiré que ganes esa confianza nuevamente.

- ¿Es en serio Ryuu? – Preguntó Freya.

- Si, pero si vuelves a hacer otra estupidez ahí mueres para mí – Finalizó la elfa.

Freya en ese instante se acercó a abrazar a su mejor amiga. Ryuu no contestó el abrazó, pero tenía una sonrisa en su rostro.

-Bien eso resuelve la mitad del asunto – Dijo Bell – Con respecto a la otra parte, si aceptas ser mi amiga, conversaré contigo, me divertiré contigo, me quejaré sobre lo que me salga mal contigo, retiraré mi almuerzo preparado por ti todos los días como antes, iremos a ver a los niños del orfanato juntos y muchas otras cosas más. ¿Estás de acuerdo? – Preguntó Bell en dirección a la diosa

- ¿Y qué pasa si no lo estoy? – Pregunto Freya con su actitud cautivadora de vuelta.

- Puedes no estarlo, puedes cortar cualquier contacto conmigo o seguir intentando conquistarme de una manera no obsesiva, es asunto tuyo; Pero si lastimas a alguien querido para mí, yo personalmente te enviaré de vuelta al cielo. – Dijo Bell en un tono serio, claramente seguía molesto por los daños a su familia, pero estaba dispuesto a darle una oportunidad.

- Está bien, quiero que sepas que no me rendiré contigo. Tu alma es la más pura que he visto en toda mi existencia y te amo por eso. Y te prometo que no lastimaré a nadie – Prometió Freya. Una promesa salida de su boca tenía muy poco valor, pero Bell no tenía más opción que confiar en ella. Todo para vivir en paz una temporada.

-Está bien, confiaré en ti – Dijo Bell.

-Gracias Bell.

En ese momento los tres hablaron un poco de temas banales. Pasó el tiempo y Bell se retiró, quedando solamente Ryuu y Freya.

-Por lo que veo Ryuu, no le has dicho a Bell tus sentimientos ¿verdad? – Preguntó Freya.

-No, decidí guardarlos para mí misma, de todas formas, el ya escogió a la princesa de la espada, antes incluso de que yo desarrollara esos sentimientos. Si se lo digo sería injusto para Bell, lo pondría en una situación difícil. – Se desahogó Ryuu.

- Si dices que lo pondrías en una situación difícil es que sabes que no te rechazará a penas lo confieses. No es imposible para alguien amar a dos personas. Tal y como te sugerí el otro día, si es contigo no me molestaría compartir a Bell, así estaré en una relación con las dos personas que más amo en el mundo.

- No lo sé, sería incómodo para mí – Dijo Ryuu. Ella era una elfa muy tradicional, así que no podía soportar ese tipo de comportamiento de buenas a primeras.

-No hay nada de incómodo en el amor Ryuu – Finalizó Freya.

Así Ryuu pasó la tarde con su amiga, ahora, por fin, siendo completamente honestas una a la otra.

Cuando Ryuu se marchó, Hedín entró a la habitación vio a su diosa sentada, bebiendo una copa de vino mirando hacia la ciudad.

- ¿Está segura de prometerle eso al muchacho Freya-sama?

- No lo sé Hedín, está Ryuu de por medio, si actuó la perderé. Además, Bell está enamorado de Aiz Wallenstein, y parece que ella ha comenzado a corresponderle.

-El muchacho es tonto cuando se trata de complacer a una dama. Tiene mucho por aprender aún – Se quejó el elfo. Aunque no lo admita, le había tomado un cierto aprecio a su aprendiz.

-Fufufu. Él es encantador como es Hedín, no te preocupes por eso. – Se sonrojó Freya. – En todo caso si no es mio mientras dure su vida tengo 2 opciones: cuando él muera regresaré al cielo y tendré su alma; la otra opción es esperar que reencarne nuevamente. – Explicó Freya, a lo que Hedín se mostró confundido.

- ¿Usted sabe quién fue el muchacho en su vida pasada? – Preguntó Hedín con curiosidad.

- No exactamente, y si lo supiera tengo prohibido decirlo. Sin embargo, alguna vez escuché del viejo pervertido que varios héroes del pasado reencarnaron en estos tiempos, y dado el nombre de una skill que Bell posee tengo una sospecha. – Contó Freya. Los dioses tenían muy claro que la reencarnación era real. Y algunos de los dioses más importantes sabían en quien habían reencarnado grandes personalidades del pasado. Freya tenía una fuerte idea de quien fue Bell en el pasado, pero como eso no de era de gran importancia, dejó el tema de lado.

- Entiendo Freya-sama.

En la noche del mismo día, Bell se encontraba en la sala de la Mansión de la Chimenea. Todos estaban con él. Estaban teniendo una reunión para establecer los siguientes movimientos de la familia

-Bien, es casi seguro que tendremos que irnos de expedición muy pronto. La familia Loki tiene una expedición programada en 2 semanas para el piso 60. Creen que con la ayuda de Bell-sama y Haruhime podremos lograrlo. O eso fue lo que me dijo Finn-sama. También dijeron que la ayuda de Welf como Herrero será esencial y Mikoto también. En pocas palabras. Todos iremos. – Comentó Lily

-Pues como nos ayudaron no tenemos mucha alternativa ¿Verdad? – Dijo Welf.

-Sí, Todos ustedes irán y mañana comenzarán los preparativos. Todos sigan las instrucciones de Lily-kun, menos Bell-kun. Para ti mi siguiente orden divina es ¡DESCANSAR! Al parecer sigues sin poder dormir más de 4 horas. – Ordenó Hestia a Bell.

-Está bien Kami-sama. En buena hora porque mañana pienso llevar a comer a Aiz en la noche – Dijo Bell, como siempre hablando demás. Welf y Mikoto se pusieron una mano en la frente. Hestia y Lily se pusieron rojas de la ira. Haruhime simplemente sonrió, ella sabía que su héroe tenía el corazón en otra parte.

- ¡Demonios! Da igual, lo importante es que descanses – Dijo Hestia con desgana. Lily solamente se aguantó las ganas de llorar y no dijo nada más.

-Gracias Kami-sama.

-¡Carajo! Está bien vaya y diviértase con la rubia Bell-sama – Dijo Lily resignándose a que el amor de su vida amaba a alguien más.

-Alistaré su traje para mañana Bell-sama – Haruhime se ofreció con una sonrisa.

-Gracias Haruhime-san

En la mañana del siguiente día Bell fue a caminar por las calles de Orario. Buscaba unas flores entre los puestos para dárselas a Aiz en la noche. Mientras buscaba se encontró con su maestro, Hedín el elfo.

-Vaya muchacho ¿qué haces por aquí? – Preguntó el elfo

- Buscaba unas flores, pero no se cuales llevar. – Dijo Bell.

- Así que son para una mujer, y no son para Freya-sama ¿verdad? – Dijo el elfo con una mirada amenazante.

-No maestro ¡Lo siento! – Bell hizo una reverencia. No salió de ahí o inició una pelea porque el que estaba en frente, a pesar de todo, era alguien que le había enseñado cosas, y para Bell eso fue muy valioso.

-Cuando vayas a dar flores a una dama debes tener en cuenta dos cosas. Una el significado de las flores y tus sentimientos por ella. Primero que nada, debes estar seguro de tus sentimientos por esa mujer, luego debes escoger las flores que transmitan esos sentimientos. Debes conocer qué significado tiene el color en una especie de flor. Entre una misma especie, dos colores pueden significar cosas totalmente distintas. – Explicó el elfo. Y luego preguntó - Dime muchacho ¿hay alguna flor en especial que te guste?

- Pues varias. Pero si tuviera que elegir me quedo con los tulipanes- Contestó Bell.

- ¿Puedo asumir que esas flores son para la princesa de la espada? – Preguntó Hedín.

-Si… estoy enamorado de Aiz Wallenstein. – Contestó Bell con determinación.

-Bien. He visto cómo se miran así que podría sugerir unos blancos o rojos. En ambos casos expresan amor incondicional. Pero las rojas suelen tradicionalmente usarse en la declaración de los sentimientos. – El elfo le transmitió sus conocimientos a su aprendiz.

- Entiendo. Me llevaré los rojos entonces. – Decidió Bell.

-Bien. Ahora cuando le entregues el ramo, por los dioses no tartamudees, muéstrate seguro y compórtate como un hombre de una maldita vez. – Dijo el elfo.

- ¡Si maestro!

-Y para esta ocasión sugiero que alquiles un carruaje, ve a verla después del ocaso y entrégale las flores, así podrá guardarlas para conservarlas. Te diría opciones de vino para la velada, pero es bien conocido que a la princesa de la espada está prohibido darle alcohol, así que te sugiero que acompañes con jugo de frutas.

-Entiendo maestro, gracias.

-Y si quieres tener éxito, no le expreses tus sentimientos de manera verbal, aún. Déjalo para cuando sea más evidente que ella te pueda corresponder. Mientras tanto impresiónala con acciones, aplica lo que te he enseñado y estarás bien.

- Gracias maestro. ¡Seguiré su consejo! – Agradeció Bell haciendo una reverencia.

- Debo irme muchacho, suerte y no me hagas quedar mal. Hasta la próxima – Se despidió el elfo y caminó en dirección opuesta a la que vino.

-Adiós maestro, cuídese – Bell agitó su mano un momento y procedió a comprar un ramo abundante de tulipanes rojos.

En la Mansión del Crepúsculo, Aiz también tenía varios problemas para la cita de esta noche. Primero no sabía que ponerse, quería impresionar a Bell, aunque ella aún no era consciente del porqué. Y otro problema es que no sabía qué hacer en una "cita". Nunca había ido a una, siempre la invitaban por la calle, le enviaban cartas y siempre las rechazaba porque no tenía interés. Pero está vez era distinto, quería ver a Bell e impresionarlo. Por lo que para pedir ayuda fue a ver a su "madre", Riveria.

-Riveria ¿Qué se hace en una cita? – Preguntó Aiz, algo avergonzada.

- ¿Cita? – Preguntó Riveria con mucha curiosidad.

- Si, con Bell, me invitó esta noche a una.

-Vaya, eso lo explica todo. Primero déjame preguntarte algo Aiz ¿Qué sientes por el chico? – La cuestionó Riveria mirándola fijamente.

- ¿Qué siento? – Preguntó Aiz inclinando la cabeza hacia un lado.

-Ahhh – Riveria suspiró y continuó – ¿Qué sientes cuando ves a Bell Cranell?

-Siempre me gusta verlo. Últimamente cuando lo veo mi corazón se acelera como si corriera durante mucho tiempo, y me da ganas de estar con él. Me hace feliz, y me da miedo de que le pase algo, en el juego de guerra estaba muy preocupada por él. – Contó Aiz con un sonrojo.

- ¿Te gusta algo en especial de Bell? – Riveria atacó con otra pregunta.

-Sus ojos siempre me han parecido bonitos, y su cabello. Siempre trata de ayudar a los demás sin importar qué y siempre trata de mejorar, me gusta eso. Y en ocasiones, cuando se nota su actitud de héroe me recuerda a papá y eso me hace muy feliz.

-Mi pequeña Aiz, se exactamente lo que sientes por el muchacho. ¿No te has puesto a pensar que te estás enamorando del él? - Le dijo Riveria con una sonrisa. Para ella era algo sumamente maravilloso. Aiz finalmente estaba comportándose como una chica normal, y no pensaba únicamente en venganza.

-Eso significa que ¿me tengo que casar con Bell? – Preguntó Aiz.

Riveria se atoró con el té que estaba bebiendo y respondió

-No, por ahora solo debes aclarar tus sentimientos. Tu misma te podrás responder esa pregunta más adelante

-Entiendo. Pero… ¿Qué hago en la cita? – Preguntó Aiz.

-Disfrutar y ser tu misma, con eso él será feliz. – Respondió Riveria.

-Está bien, eso haré. Y por favor, ayúdame con mi vestido – Pidió Aiz

Luego de 4 horas en las que Riveria ayudaba a la princesa a alistarse para la cita. Bell había llegado Bell. Había rentado un carruaje para la noche, estaba vestido de gala un con elegante traje, el mismo que usó en la fiesta previa al juego de guerra contra la familia Apollo. En ese momento Tiona vio a Bell en traje y salió corriendo hacia el lugar donde se encontraba Aiz a contar las noticias.

- ¡Aiz! Llegó Argonauta-kun ¡parece un príncipe! – Dijo Tiona entrando de golpe en la habitación de Aiz, como si no conociera el significado de la palabra "privacidad"

- ¿Príncipe? - Preguntó Aiz inclinando la cabeza

- ¡Sí! ¡se ve muy apuesto! – Dijo Tiona con emoción.

Alguna parte del comentario de Tiona molestó a Aiz, pero ella no supo muy bien porqué, por lo que lo dejó pasar. En su lugar simplemente tomó su bolso y salió apresurada a la puerta principal donde se encontraba Bell.

Cuando Bell la vio no pudo creerlo. Aiz ya era hermosa por defecto, pero verla en ese vestido blanco, largo rasgado en la parte de la pierna izquierda era otra situación. Muchos estaban de acuerdo en que Freya, Afrodita, Hefesto y Atenea eran los seres más hermosos sobre la tierra. Pero para Bell, esta noche era Aiz.

Cuando Aiz vio a Bell se quedó clavada en el suelo. A pesar que ella ya lo había visto con ese traje, al verlo vestido de esa manera elegante junto al carruaje, y con un ramo de tulipanes rojos en la mano se sonrojó sobremanera, y no pudo decir una sola palabra. Bell en ese momento, recordó las enseñanzas del elfo y habló

-Hola Aiz, te ves muy hermosa esta noche – Dijo Bell

-Gracias Bell. Tú también te ves bastante apuesto. – Respondió Aiz tímidamente mirando a suelo mientras jugaba con sus dedos.

-Te regalo estas flores. Cuídalas mucho por favor. – Bell le dio el ramo de flores, a lo que Aiz lo aceptó con una sonrisa.

Desde la parte de atrás las hermanas amazonas veían la escena saltando de felicidad. Riveria tenía una sonrisa en su rostro, ella entendió claramente el significado de las flores, lo que no sabía era si Bell las compró con esa intención o no. Lefiya estaba siendo contenida por Gareth y Finn, ya que quería lanzar su magia "Arcs Ray" sobre Bell. Bete estaba confuso, no sabía si golpear al muchacho o felicitarlo por triunfar donde muchos han fracasado.

-Gracias Bell, son muy hermosas. – Respondió Aiz. Le entregó las flores a Riveria, quien las acomodaría en una maceta para el cuarto de la chica.

-Bien, vámonos – En ese momento Bell tomó de la mano de Aiz para ayudarla a subirse al carruaje y emprendieron su camino hacia el restaurante.

Una vez llegaron, nuevamente Bell hizo el acto del caballero y ayudó a Aiz a bajar del carruaje, le abrió las puertas de uno de los restaurantes más elegantes de la ciudad, y le ofreció la silla para que se siente. Aiz estaba impresionada por eso, jamás alguien había hecho algo así por ella. Se sentía tan feliz que el corazón le iba a salir del pecho.

Cuando llegó el mesero Bell ordenó un filete asado en horno de leña con papas. Aiz le siguió la corriente pidiendo lo mismo, puesto que no tenían Jagamaru-kun para ofrecer. Para beber Bell no tuvo más opción que pedir jugo de frutas en lugar de vino, dado la intolerancia al alcohol de Aiz.

Mientras comían, Aiz saco un tema de conversación especial, si bien Loki se lo había encargado, ella misma tenía curiosidad genuina sobre ello. Por eso no se sintió deshonesta preguntando

-Bell ¿Tus padres fueron tan fuertes como tú?

-No lo sé, no los conocí, no sé si te lo mencioné antes, pero fui criado por mi abuelo. Pero él nunca me habló sobre ellos, ni alguna otra familia que yo pueda tener. Buena parte del tiempo me la pasaba contando historias sobre héroes.

- ¿Hubieras querido conocerlos?

-Sí, aunque eso no cambia quien soy ahora, de todas formas, hubiera terminado aquí en Orario. – Finalizó Bell mostrándole una sonrisa.

Terminaron la cena, Bell pagó la cuenta. Le salió más caro de lo que pensó, por lo que sus ahorros quedaron reducidos a solamente en una pequeña bolsa de valis. Una vez salieron del local hicieron una parada que Bell planificó. Se detuvieron en el puente de los héroes.

- ¿Bell porque vinimos aquí? – Preguntó Aiz ansiosa, sabía muy bien de quien era la estatua en frente suyo, de uno de los más grandes héroes de la antigüedad, su padre.

-Aiz, perdóname si me meto donde no debo, pero como sabes soy un gran fan de las historias de héroes, y algunas no son solo historias, como la del Argonauta o el Gran Héroe Albert, que está frente a nosotros. Lo que quiero decir es, sé que tienes alguna relación con él, mi instinto dice que sí, no es necesario que me lo digas si no quieres. – Bell le dijo a Aiz, quien abrió los ojos por sorpresa, Bell había dado en el clavo que Albert era parte de su familia, aunque no exactamente, por la diferencia abismal de fechas.

-Bell, perdóname, no te puedo decir más allá que si estoy relacionada de alguna manera con él. – Dijo Aiz lamentándose, pero continuó – Hablaré con Riveria, confió en ti, pero ella me dijo que no dijera nada.

-Está bien Aiz, no te preocupes, no es por lo que te traje aquí – Respondió Bell.

- ¿Entonces? – Preguntó Aiz

- Quiero prometerte a ti, con la estatua del Héroe Albert como testigo que seré yo quien acabe con el dragón negro. Así podré terminar lo que él empezó, así completar lo que las familias de Zeus-sama y Hera-sama no pudieron.

-No – Dijo Aiz mirando al suelo con lágrimas en los ojos. Bell se sorprendió, pero dejó que Aiz siga hablando.

-No quiero perderte a ti también. – Dijo Aiz en un todo que a duras penas Bell pudo escuchar.

Bell se acercó a ella y la abrazó por los hombros, ocasionando que Aiz se sorprendiera y se sonrojara.

-No voy a morir. Si tú estás a mi lado, luchando, no moriré. Te prometo eso también.

-Espero que no rompas tu promesa. – Dijo Aiz contestando el abrazo.

El conductor de la carroza no pudo hacer más que sonreír. Dos jóvenes enamorados, dos de los más grandes aventureros de la ciudad, y por ende del mundo, estaban abrazados bajo la luz de la luna llena, en frente de uno de la estatua de uno de los más grandes héroes de la historia. Una vista maravillosa.

Hola a todos. Espero les guste este capítulo. Para los siguientes tengo pensado en hacer esa expedición que mencioné antes junto con La familia Loki. Así que espérenlo. Si les gusta denle Follow y compártanlo para que más gente lo disfrute como ustedes.

!Les mando un abrazo grande!