INSTINTO

Cuando el ocaso ya no calienta mas, es porque la noche extiende su manto y es donde los demonios salen a devorar.

El poblado al cual el cuervo los guio, sufría constantemente los ataques de dos seres malévolos, uno de ellos se jactaba de ser una ex menguante, por lo que no bastaba que los kinoes se hicieran cargo, mucho menos los mizunotos.

Cerca de la ribera de un rio, mucha gente acudió a esperar a los Pilares, con la esperanza de ver nuevamente a sus familiares.

- Señor, se lo ruego salve a mis niños- Lloriqueaba una mujer a los pies del Pilar de la Flama.

- Oh no haga eso, por favor levántese-

- Se llevaron a mi mujer y mi hija, son castañas como de este tamaño...- Narraba otro pueblerino.

- Mis hermano tiene un lunar muy grande en el cuello, si usted lo viera...- La desesperación no cesaba.

¡Ayuda!

Es todo lo que suplicaban y las voces se hicieron mas continuas.

La amabilidad del rubio lo condujo a escucharlos detenidamente y con mucha paciencia; sin embargo a un par de metros el Pila del Agua tenia la vista fija en el cauce del rio, cuyos ruidos comparaba con los quejidos de la gente.

"En verdad creen que sus familiares regresaran, no culpo a Rengoku de no decirles la verdad"

Una dama se llevo una mala impresión del Pilar del Agua, interpreto su lejanía como un acto indiferente.

- Shhh, te puede escuchar- Advertía un hombre a su lado.

- No me interesa-

- Esta gente nos va ayudar y no cabe duda que el rubio es un alfa, ten cuidado.

¡Oiga usted!- Se dirigió a el- ¿No le importa la gente desaparecida? Yo tengo a mi Tomoe que no vuelve desde ayer, como madre duele demasiado!- Espeto con una cinta en su mano.

- Ya veo- Comunico con la vista en aquel objeto, cuyo aroma era de la hija desaparecida.

- ¿¡Es todo lo que va decir?!-

Estaba furiosa y sus dientes rechinaron, su mano iba a impactarse contra el fino rostro de Tomioka, pero el instinto protector del Pilar de la Flama se adelanto para detenerla.

- Haremos lo que este a nuestro alcance, madame- Expreso efusivo y llevo la mano de ella hacia su pecho- Es una promesa!

- D-de acuerdo- Musito ya mas calmada.

Creía en esos ojos dorados y en esa boca que solo decía la verdad. Las demás personas se quedaron congeladas por su voz.

Ambos partieron y la oscuridad se intensificaba, la luna en cuarto creciente palidecía ante la desgracia y lamentos de la gente que quedaba atrás.

El camino que recorrieron con velocidad dejo una huella destellante de fuego por parte de Rengoku y las pisadas de su compañero eran silenciosas y delicadas como si cayeran gotas de agua.

Se estacionaron en medio de un paraje boscoso donde eran rodeados por altas montañas, el silbido del viento y el ulular de los búhos los acompañaban.

- ¿Estas bien?- Se intereso por su estado de animo.

- Solo hago que las personas se molesten- Comunico ladeando el rostro.

- ¡Ah, es eso!- El queria consolarlo pero se contuvo- Es complicado también para ellos-

Ver la cara de Giyuu algo inexpresivo era cierto, pero su aroma destilaba preocupación genuina por lo que Kyojuro ansiaba tomarlo en brazos fuertemente, tal vez se dejaría llevar sea por su casta omega o lo que escondiera su corazón.

Temía de su propio instinto.

- Lo se, hace tiempo yo pase por lo mismo-

- Umu! Es por eso que confió en que lo entiendes- Hablo con tono cordial- No es tu culpa.

Saco de su bolsillo un pequeño recipiente y lo roseó por el suelo.

- ¿Y eso?-

- Sangre de marechi. una cortesía de Kocho-san-

- Mas bien diría que de Shinazugawa- Indico al reconocer su sangre.

El olfato le decía que provenía de un alfa, de carácter fuerte y agresivo.

- Es verdad, solo que el no lo sabe- Sonrió.

- ...-

Su pensamiento iba por la tangente de: ¿Ellos se hablan demasiado?¿A menudo?¿Cada cuanto?

Ahora solo restaba esperar, la trampa fue puesta y era su turno para cazar.

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En la acogedora Finca Mariposa, la Pilar de dulce sonrisa, no lograba conciliar el sueño, por la mañana partiría hacia su nueva tarea por lo que se propuso descansar.

Y era imposible.

La angustia la llevo a recordar la proposición del Pilar del Viento.

- Usualmente no espero que me recibas como lo haces con el- Mascullo- ¿Es demasiado aceptar que no es el único Alfa?¿Que pasa contigo?

- Alguna vez te sentiste atraído por Kanae, entonces deberías saberlo- Aseveraba mientras vendaba su tórax- Ella era una omega y tu un alfa ¿Hay algo mas que explicar?

- Tsk- Rodo la mirada indiferente- No vine aqui a hablar de eso-

- No se que mas quieres, mi trabajo ha termino - Concluyo esbozando una sonrisa despreocupada.

" Que mascara mas grande para alguien tan inofensiva en apariencia"

- Oye, solo dímelo-

- ¿Ara?-

- Te ayudare, si lo quieres es que el te escoja, sabes que seria capaz de todo...-

- Te sientes atado por Kanae nee-san-

- Como sea-

- Tal vez si hay algo...

La telaraña se tejía, porque ella lo solicito, le conto los últimos detalles de como la vida la ponía en contra de su tan ansiado amor.

- No puedes culparme por amarte de esta manera tan egoísta Rengoku-san- Declaro de pie tras la ventana y apretó la flameante cortina-

En su mirada el reflejo de la luna brillaba no menos que las lagrimas que contenía. con la confianza depositada en el albino, quien buscaba su felicidad al precio que sea.

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La abeja va hacia la miel y los demonios se deleitan con la sangre de marechi.

Era un plan impecable.

- Apetecible, aunque me perturba los sentidos-

Decepción y furia se dibujo en su deformado rostro.

-¡¿Dónde esta la presa?!- Reclamo.

- Primera Postura: Shiranui!-

Cortes limpios y perfectos, lo redujeron a solo quedarse con su cabeza.

- No cabe duda que tu no eres la ex- menguante ¿Seria tan amable de guiarnos?-

- Piérdete!- Alzo la voz de dolor y de impotencia- Quemaa! Mátame de una vez-

- Las personas que se llevaron ¿Dónde están?- Cuestiono

Giyuu camino hacia al demonio sostenido por la mano del Pilar de la Flama.

- Muertas, quizás-

El entreabrio los labios, indignado.

- Los guardan para comerse-

- Pienso lo mismo- Agrego el rubio.

- Ahora guíanos, me queda algo de esa sangre que tanto te gusta ¿Un ultimo bocadillo antes de morir?- Negocio el azabache.

- Que mas da- Acepto de mala gana.

La gente capturada eran betas comunes de los que era difícil percibir su aroma, por lo que la traición del demonio les fue conveniente, una casa deshabitada en lo profundo del valle fue el lugar al que llegaron.

- ¿Y la sangre?- Exigía su recompensa.

- Te la daré después del amanecer- Un guiño coqueto fue realizado por Kyojuro.

- Eres un #$- Improperios fueron lanzados mientras terminaba su trabajo como cazador.

La katana de tonos ardientes lo redujo a cenizas.

El plan fue trazado, la defensa y el ataque ideal, como la lanza y el escudo de la leyenda.

Al filo de la ventana el macabro ser rechinaba los dientes.

"Cazadores, viles cazadores"- Mentalizo.

Ya conocía de una menguante que ataca con balas, ahora conocería las flechas lanzadas desde su ballesta formada con sus propios huesos, eran interminables.

Era un dúo completo para el nada débil demonio; sin embargo la fuerza devastadora del Pilar de la Flama era impresionante, Tomioka lo apoyaba deteniendo los ataques.

- ¡Lo haces muy bien Tomioka!-

- Solo concéntrate, por favor!-

El demonio creía que cansarlos era suficiente para vencerlos, solo que no contaban con la ardiente determinación de Rengoku.

- Reconozco que no soy bueno peleando a distancia- Su voz no dejaba de ser enérgica.

"No me rendiré, mas si se trata de proteger las esperanzas de ellos y sobre todo..."- Su pensamiento se desvió hacia Tomioka quien ya se mostraba cansado, debido a los ultimos acontecimientos como omega.

Quinta postura: Enka!

En medio de la pelea su euforia por ganar se desbordo y aquellos cortes que dan origen ala forma de un tigre contrarrestaron las flechas y le permitieron acercarse para decapitarlo.

Giyuu sentía que esa fuerza de pelea abrumadora, tenia un efecto en el. Le otorgaba una admiración

- "Su instinto de alfa dominante causa una presión en mi pecho"- Empezó a respirar mas fuerte.

El Pilar de calmado carácter, observaba a quien normalmente andaba cortes y agradable, pero en la lucha era generalmente un animal desatado e irónicamente no dejaba de ser sofisticado por la respiración que practicaba.

Era asi su punto de vista, se inyecto otro supresor para ocultar el tropiezo de sus propias hormonas.

O caería ante el, ante ese instinto de ser tomado por un alfa.

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Con la batalla ganada, buscaron si quedaba algún sobreviviente, ambos buscaron hasta que el ojiazul se tropezó con lo que parecía ser un la tapa de un sótano.

De las mas de 153 personas desaparecidas solo quedaba tres de ellos, muertos de miedo rodeados de hueso y un olor desagradable a carne descompuesta.

Los ayudaron a salir de ahi, los tristes afortunados eran una chica y un par de niños.

- ¿Tomoe-san?- Pregunto el Pilar del Agua al reconocer su aroma.

La chica asintió con timidez.

El viento soplaba en la entrada de la casa, esperando la ayuda del equipo de sanidad, Kyojuro intentaba distraer a los niños con alguna historia.

Terminado su trabajo iban a volver a la Sede cuando la mano de la chica sujeto el haori bicolor de Giyuu.

- N-no te vayas-

El la escucho en silencio.

- A esta gente no la conozco-

- Están capacitados para estos casos- Dio unos pasos y ella lo siguió

- Es que no entiendes, yo quiero que me lleves a casa- Se puso delante de el y extendió los brazos.

Una trampa se activo y múltiples flechas fueron direccionadas hacia ella, el Pilar de desarrollados reflejos la protegió saltando sobre ella y envolviéndola con sus brazos.

El ruido advirtió a Rengoku, quien fue corriendo a ver lo que sucedía dentro, una vena a ala altura de su sien se engroso por la escena.

Lo único que lo calmo fue el olor de la sangre que lo llevo a comprender que acababa de salvarla, de lo contrario su instinto territorial lo llevaría a la locura.

"Respira, respira"- El ansiaba controlar sus impulsos de alfa.

Los kakushis cruzaron su lado dispuestos a curar la herida de su brazos, Rengoku dio la vuelta apretando el puño.

No bastaba saber que fue un accidente, Giyuu era un omega y solo eso bastaba según la jerarquía para que sea solo suyo y de nadie mas.

"Debo marcarlo"

Se llevo una mano hacia la altura de la boca por aquel deseo en exceso, tildado como concupiscencia.

Pensamiento erróneo, lo sabia pero no dejaba de ser real.

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Aun con el brazo vendado, cumplió la voluntad de Tomoe de regresar con el a la aldea.

- ¿También vienen los niños?- Comento la chica con una mueca.

- Viven en la misma zona que tu- Aclaro Giyuu, con voz tranquila.

- ¿Y el por que va con nosotros?- Amusgo la mirada hacia Kyojuro.

- Me invite yo mismo- Respondió frescamente.

- Ya te contesto, ahora sigamos sin mas replicas-

El trayecto no era muy largo, pero por nada del mundo dejaría que esa muchacha se quede a solas con Tomioka.

Iba detrás de ellos, escuchando todo el trayecto a la chica socializar con el callado Pilar, quien respondía con monosílabas.

Chispas de fuego fueron sentidas por los niños que iban de la mano del Pilar de la Flama.

- Señor ¿Esta molesto?-

- No para nada-

- Yo creo que si- Afirmo el otro niño.

- Estar de mal humor es diferente a estar...- Trato de aclarar.

A nada de decir algo que omitió, por no entenderse asi mismo, la voz aguda de Tomoe lo distrajo

- Ya llegamos!- Anuncio la chica.

Su madre corrió, lloro, estrecho a su hija en brazos y agradeció a Giyuu para luego invitarlo a su casa.

El acepto porque queria quedar en buenos términos con la madre de Tomoe.

De entre la multitud que rodeaba al rubio, perdió de vista al azabache.

- Se lo agradecemos, ya no seremos atormentados por esos demonios-

- Lamento informarles que ellos son insaciables devoradores, solo ellos sobrevivieron- Acoto Kyojuro

- El tiempo que espera a su amigo, por favor tome el te con nosotros-

- Umu! Me encantaría- Asintió con una carismática sonrisa.

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Entre la madrugada y los primeros rayos de aurora, Giyuu se inclino formalmente en señal de despedida hacia Tomoe y su madre.

- Usted puede venir cuando quiera- Dijo con algo de vergüenza y correspondiendo la venia.

- Lamento haberlo juzgado mal, es una persona diferente a lo que crei-

- No es nada-

Antes de que se vaya, la señora le obsequio un conejo de tonos pardos.

- Yo no puedo aceptarlo-

- Es poco lo se, pero debido a los demonios fue una época mala para este pueblo-

- No me refiero a eso-

- Tomioka-san, mi madre se sentirá ofendida si no se lo lleva, ya debe tener una idea de su carácter-

- Eh- dudo brevemente pero acepto- Se lo agradezco mucho.

El chico se distanciaba asi como el oscuro cielo iba desapareciendo para dar paso a la mañana.

- Me gustaría irme con el también-

- ¿Qué dijiste Tomoe?-

- Que... Vayamos a dormir, estoy muy cansada- Soltó una risilla tonta.

El camino de regreso hacia la Sede, Giyuu creia que Kyojuro ya estaría descansado o comiendo en su propia Finca.

Cruzaba el rio pedregoso, cuyo cauce pareciera hablar, era un lugar solitario y agradable por lo que se sentó y se quito el haori para envolver al conejo dentro.

No existe un momento ideal para quebrarse a veces solo pasa y ya, realmente le afectaba no haber llegado antes y evitar tantas perdidas, tanta gente que quedo sin esperanza y ahora solo la pena abrumaba su cabeza.

"No es suficiente"- Miro sus propias manos y se sintió débil.

- ¡Ugh! Porque existen esos seres, porque arruinan la vida de gente inocente-

Una corazonada, quizás, o un llamado hacia el alfa por parte del omega, fue el lazo que lo atraia para ser cobijado por detrás de su espalda.

- Basta Tomioka, estoy aqui-

Los azules ojos se extendieron y pestañeo dos veces, seria algo irreal que la persona que mas esperas te tome sorpresivamente entre sus grandes brazos y te diga...

- Todo esta bien-

El de hebras oscuras se apoyo en su hombro, en ese momento y en esa posición era conveniente tener aquel instinto de atraerlo, para Rengoku ya le fue imposible dominar su impulso por darle algo de genuino cariño.

¿Y si solo camino a ciegas soñando un imposible?

El remordimiento no desaparecía, era un destino prestado, lo sabia muy bien y de todos modos se sintió halagado por que ese alfa sea su sombra, cerro los ojos para percibir mejor su aroma protector y elevo sus brazos para corresponderle, esto le alentó a que sus labios tomaran cada una de las lagrimas de Tomioka, besos suaves que no probaban esa boca tan ansiada y que se dedicaban a consolar con mucha paciencia y ternura.

Si bien el instinto les otorgaba el derecho de dejarse gobernar por la lujuria ambos optaron por demostrarse ese sentimiento reciproco, reconfortante que daba seguridad y que en cualquier instante se convertiría en llamas de pasión.

Un paso a la vez.

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