RONRONEO ALFA
La luz del cielo se impregna armoniosamente en todo el verde bosque.
El sonido de un pequeño vaso calibrado, una mano que sangraba y una mirada intranquila fue el resultado después de que su kasugai le informara las nuevas noticias acerca del formal cortejo que inicio el Pilar de la Flama.
- Me resisto a creerlo- Se llevo el pulgar a la altura de la boca y lo mordió.
Le restaba importancia al hecho de estar herida cuando su corazón se escurría de dolor.
Percibir ese olor metálico para el fiero Pilar del Viento, aumento su seriedad y velocidad, por lo que apresuro el paso hacia la Finca Mariposa.
Una polvareda notable hasta sobrepasar el árbol mas grande fue el rastro que dejo, entre nervios e inquietud, se coló por la ventana abierta.
- ¿Qué diablos le paso a tu mano?-
El trato frio del alfa ocultaba una sincera preocupación por Shinobu.
- Nada que te interese- Musito cabizbaja.
- Deja de tener esos molestos arranques-
Su voz de mando la paralizo por lo que no ofreció resistencia para ser vendada por Sanemi.
- ¿Por que pierdes el tiempo aqui?- Refuto- Tu que no marcaste a Tomioka, no estas enterado que Rengoku-san te lleva la delantera.
"Otra vez con eso"- Ladeo el rostro con gesto de enfado.
- Tsk, y que si lo reclama ¿Acaso es el fin del mundo?-
- Para mi si lo es- Retiro su mano con fuerza, cortando el agarre- Lo conozco y se que sera mas lento que un caracol, Rengoku-san es...
- Deja de mencionar su nombre!- Pateo la mesa.
Los diferentes materiales dispersos en el mueble temblaron.
- Crei que serias capaz de hacer algo tan sencillo propio de un alfa- Su sonrisa era desafiante en si- Tal vez si también cortejas al falso omega, entonces seria una pelea razonable.
- ¡¿Huh?!- Con los ojos blancos y la cabeza hecha un lio, protesto- Esas tonterías no van conmigo!
- Bien, entonces se lo pediré a alguien mas, el nuevo Pilar es un alfa por lo que lei en su registro.
- Eres una!- Pauso.
- Una que, completa la frase- Retó- Que fácil reluces tu lado salvaje, alfa idiota bueno par...-
Mas ruidos, una boca sellada por un beso robado sobre la camilla destinada para pacientes, ellos eran dos personas que se envolvieron por la locura. La chica no lograba conectar su sentimiento real sobre el despecho y aquel hombre se cortaría un brazo antes de lastimarla, pero su corazón es mas sensible de lo que todos piensan y casi nadie conoce.
No deseaba recibir es golpe bajo de desprecio, si queria odiarlo en serio entonces le estaba dando la razón perfecta.
- ¿Qué haces?- Cuestionaba la mujer cuando el abandono sus labios para lamer su cuello.
No sabia si la falta de resistencia era por que era gratificante sentirse deseada por un alfa o era la herida de su desamor que le gritaba venganza.
- Soy un salvaje, que mas respuesta que esa- Justifico.
El primer botón de su uniforme fue desprendido con fuerza y el tintineo sobre el suelo de madera fueron los segundos necesarios para que ella se diera cuenta que era un error.
- Si ya saciaste tus primitivos instintos, considéralo como un pago-
El alfa quedo serio, mudo, sin salida para expresar lo que celosamente guardaba en secreto.
- Yo no pretendía...-
- Para calmar tu celo- Un pañuelo limpiaba sus labios- Consigue un omega, por algo Tomioka lo es- Su voz calmada regreso y arqueo los labios.
Ella quien coqueteaba hasta con los mismos demonios no haría drama por un simple beso, es lo que se repetía internamente
- Si, lo que sea- Acepto de mala gana y acomodo su ropa.
- Te lo agradezco, se que mi hermana también...-
- Deja a Kanae-san fuera de todo esto- Espeto el peliblanco antes de salir de la habitación.
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Con pasos estruendosos fue a buscar consejo en la Finca del Pilar Serpiente, quien se alistaba para salir a cazar en breve.
- Pfffff ¿Qué tu quieres que?- Lo señalo con tono burlón.
- Ríete cuanto quieras- Se cruzo de brazos- Son simples matemáticas soy un alfa y el idiota es un omega, hare que sea mi perra.
- Shinazugawa, no creí vivir para escucharte decir esas palabras-
- Oh créeme que puedo ayudarte con eso, si sigues con esa molesta mirada-
Kaburamaru sizeo con mas claridad desafiante ante el alfa.
- Ambos cálmense- Acoto Iguro- No es nada loable que luego de que Rengoku se presente como pretendiente tu marques arbitrariamente al cara de rata, tienes que cortejarlo.
- ¡Eso ya lo se!-
- Bien, solo era para tener las cartas correctas sobre la mesa- Aclaro con mente fría- Regalale una peineta*.
- Oee, no se trata de ofenderlo-
- Lo siento, no me resistí-
Volvió a reírse detrás de sus vendas y una lagrima se avecinaba a su ojo izquierdo, al calmarse retomo la conversación.
- En verdad crei que este tipo de cosas las vivirías con alguien mas y no con Tapioka-
- No me estas ayudando, me largo!-
- Espera- Con rapidez se le adelanto- Empieza con algo pequeño si no quieres que te la espalda, alguna vez lo vi ojeando un libro.
- Un libro de que-
- Ni idea, tal vez de como sentirse superior-
- Tsk, volveré su casa una librería-
- Esas es la actitud!- Lo animó- Espero me hagan el padrino de sus cachorros.
- ¡¿Huh?!-
Su mirada congelante y una vena a punto de estallar hicieron que se saltara ala rama mas alta.
- Mucha suerte, Shinazugawa- Desvió.
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Las flores volvían a ser capullos al llegar la noche, una de varias que paso. Giyuu entendía que su labor de Pilares no les dejaba mucho tiempo para verse, eso no quitaba que lo extrañara.
Lo que no comprendía es porque su casa estaba lleno de libros de diferentes categorías.
- Tal vez, debería regresarlos- Su rostro tenia un gesto de decepción.
Por curiosidad, escogió un libro al azar y se recostó sobre su cama, la literatura era sobre un cuento.
"El monstruo de colores**, no sabe que le pasa. Se ha confundido con las emociones y ahora toca deshacer el embrollo. ¿Sera capaz de poner en orden la alegría, la tristeza, la rabia, el miedo y la calma?"
La reseña le intereso y chequeo mas contenido, unos brillitos lo rodeaban a pesar de su semblante serio, observando atraído por los diferentes dibujos infantiles y al vez tan tiernos.
Su mirada se detuvo en un párrafo en especial.
"La alegría es contagiosa, brilla como el sol, parpadea como la estrellas".
"Cuando estas contento, te ves amarillo"
Sin duda reemplazo la imagen del libro por la del Pilar de la Flama.
"La tristeza siempre esta echando de menos algo, es suave como el mar, dulce como los días de lluvia"
"Cuando estas triste, te ves azul"
El que no tenia juicio sobre si mismo, pensó en el conejito que brincaba por su habitación.
Un cielo que se poblaba de nubes oscuras, dio el pase a la refrescante lluvia, Giyuu bajo las escaleras para buscar comida al conejo y una manta para que pasara la fría noche a sus pies.
Levanto una ceja, al sentir un aroma invadiendo su olfato, un aroma cítrico a naranjas.
"Es muy pronto para que su fragancia se impregne en mi casa"- Razonó sin dejar de caminar de vuelta a su habitación.
Jamás ideo que lo primero que haga el, al terminar su misión es pisar su cuarto.
Rengoku tenia el cuento entre sus manos, el azul estaba ahi al frente suyo quien dejo caer la comida, el conejo acudió de todos modos a limpiar con su apetito los restos regados.
El encuentro de sus miradas decía mucho mas que sus labios aun en silencio. Giyuu quedo inexpresivo y se detestaba por ello.
¿Por que su gesto no demostraba lo mucho que lo había extrañado?
Rengoku dejo el libro sobre la mesita de noche, sin duda había percibido no solo el olor a lignina sino otro diferente a gálbano, que pertenecía a Shinazugawa.
- Toque la puerta, nadie salió por lo que entre de todos modos- Narro- Estabas entretenido en la lectura, te felicito!
- Gracias, voy a salir-
- ¿Eh?-
- Las zanahorias están perdiéndose- Deslizo la puerta y salió de su vista.
Se recrimino las tontas galimatías*** que expreso en esa frase.
Un lio donde su amor no brotaba como el curso de las gotas empapando la tierra misma.
El crujido de los tablones de madera no solo indicaba un par de huellas dejados en ellos, eran seguidos por otro mas.
- No salgas, por favor- Lo siguió- Temo que este clima no sea apropiado- Lo detuvo tomando su brazo- Y puedes resfriarte.
- Déjame, el huerto esta-
- Umu! Entiendo, iré a revisar- Paso por su lado y desde el primer piso hablo- Espera, volveré pronto- Sonrió
Comprendió lo que si se tratase de otra persona, jamás hubiera sucedido.
El rubio se remango el uniforme y busco el terreno arenoso a espaldas de la Finca. Ideo color una malla, clavada con estacas para que la caída de la lluvia se redujera a una suave llovizna infiltrándose por las rendijas.
Durante el tiempo que demoro, el Pilar del Agua lo estaba esperando con el te servido; sin embargo el tintineo rítmico que daba paz, lo adormeció.
Descansaba en su futon de medio lado con la melodía lluvia de trasfondo.
En su sueño no aparecía el amigable monstruo que pertenecía al libro, era algo mucho peor que su mente se llene con dolorosos recuerdos provocados por el demonio de múltiples brazos de la montaña Fujikasane.
¿Por que las pesadillas lo atacaban?
El es un niño nuevamente, perseguido por el demonio de las Manos, la katana no puede cortar su cuello por lo que su amigo y compañero de entrenamiento, le indica que se hará cargo.
- Tomioka, huye!- Advierte con todas sus fuerzas.
El instinto de supervivencia se activa y lo deja todo en el, confiaba en que su destreza era superior a la de el mismo.
- ¡Ugh! Sabito-
Dentro del mal sueño, gritaba pero en la realidad solo quejidos y un sudor que mojaba su claro rostro, apretando la mirada. Un trago agrio que no pasaba y se estancaba en su alma asi como el agua se almacenaba en charcos.
Un poco de luz, era lo que se necesitaba, alguien que le ayude a combatir su estado depresivo.
¡Splash!¡Splash!
El sonido de los pies mojados sobre los tablones, indicaba que termino de salvar a las zanahorias, el aroma de su omega lo preocupo, no era ni dulce ni mar sino amargo.
Al deslizar la puerta, con la preocupación retratada en su hermoso rostro, oyó el nombre de alguien mas de esos finos labios.
- Sabito, no vayas-
Las hormonas de tristeza y angustia fueron liberadas por el omega, Rengoku se acuclillo a su lado y su índice recibió una gota salina que desprendían sus ojos dormidos, su instinto estaba latente por su omega.
Se ordeno abandonar la tensión y las ganas de despertarlo con furia y reclamarle, era mas importante calmarlo, recostarse a su lado y descansar su cabeza en su pecho.
Emitió un ronroneo.
Ese sonido a motor suave, o felino tierno, que poco a poco cobraba intensidad.
El alfa ronroneaba a Tomioka, esperando apaciguar su pesadilla, porque era propio de su alta casta hacerlo y mas si su escondido sentimiento se lo mandaba.
La vibración de su garganta, fue escuchado por Giyuu que abrió los oceánicos ojos de golpe.
- ¿Estabas roncando?-
- Hahaha! Tal vez- Sonrió.
El rubio se acomodo al lado de el, mientras Giyuu se ubicaba sentado pegado a la pared.
- Gracias- Declaro con la vista en la ventana.
La cascada de agua no cesaba, el ruido agradable a lluvia los acompañaba.
- No se si sea motivo de agradecer-
- Lo es, porque en ese sueño...-
- Oh no tienes que hablar de ellos si no quieres- Negó con un ademan de manos.
- Dentro de ese sueño, vi algo de luz- Prosiguió.
El ronroneo del alfa calo directo en su sueño penumbroso de fase REM, fue como observar rayos de sol que desvanecían al demonio.
- Ire a cambiarme, vine tan rápido que no me fije...- Se puso de pie.
El extremo de su capa se enredo con su pie, cayendo de medio lado sobre el pecho del Pilar del Agua, quien por reflejo abrió los brazos.
Un impremeditado abrazo enternecía su corazón, suscitaron mas ronroneos.
El conejo pardo brinco a la cama celoso y se acomodo al lado de Giyuu, el animalito no emitía ese tierno sonido pero si se limpiaba su carita para que el notara que también era lindo.
Rengoku sentía algo de nervios por no controlar su garganta, su aroma era el que comunicaba esta sensación a Tomioka quien solo atino a darle tres golpecitos en su dorada melena.
- Esta bien, lo haz hecho bien-
Aquella frase pinto suave las mejillas del Pilar de la Flama, su rostro se hundía mas, fascinado por el aroma del omega.
Si tan solo levantara el rostro, se encontraría con esos delicados labios que...
Antes que sus hormonas lo menta en problemas, salto por la ventana.
- ¡Nos vemos pronto!- Grito desde el patio.
Al retirarse el conejo se acomodo en su regazo, también queria ser acariciado.
Metros mas adelante, Kyojuro llego a su propia estancia, se sacudió como si fuera un canino.
- Quizás la idea de una mina de zafiros no sea tan mala- Hablo en voz alta.
Preparo la tina de madera y limpio todo pensamiento impropio sumergiéndose en ella, sin darse cuenta que el favor de amigos no existía.
Era "algo mas".
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