PARTE IV

- Phasma, ¿has visto a Kylo?- la interrogó el Almirante Hux

- Tengo entendido que estaría en sus aposentos, con órdenes claras de que no lo molestaran.

- Sí, pero debo informarle todo lo que logré hoy. Gracias a mí tendremos la victoria- agregó con arrogancia.

Phasma lo miraba con ironía. Tenía tantas ganas de burlarse de él, pero de verdad se preocupó por no tener noticias del Líder Supremo en todo el día.

- ¿Fuiste a sus aposentos o no?

- Sí, pero no contesta.

Eso no era común. Si en algo se caracterizaba Kylo Ren, era que no dejaba a nadie esperando. El grito expulsando a cualquiera que se le acercara en un mal momento era obvio... ¿y ahora?

Decidieron ir juntos de nuevo y llamar, pero nadie respondió.

- ¿Y si otra vez está practicando esos ritos extraños que según él lo hacen más poderoso? - inquirió Hux a su rubia compañera.

La capitana tuvo un mal presentimiento. Al parecer solo ella sabía lo que Kylo planeaba hacer, aunque no entendía cómo lo haría si seguía encerrado. Con su arma destruyó de inmediato el sensor de claves de la puerta, provocando que esta se abriera, asombrando al pelirrojo quien no se atrevería a hacer algo así. Entonces lo vieron inconsciente en el suelo.

- ¡Llama a una unidad médica ahora!- le gritó Phasma, mientras le revisaba los signos vitales

- Pero si ya está muerto ¿De qué sirve?

- No está muerto, idiota. ¿O acaso ni eso puedes hacer bien?- le respondió furiosa

En breves minutos llegaron droides médicos que colocaron al hombre en una camilla y lo dirigieron de urgencia a la sala de cuidados intensivos.

- Quizás se intentó suicidar- comentó Armitage, ya que ni él ni ella sabían cómo había pasado esto.

- O tal vez alguien de aquí lo envenenó - le respondió Phasma, mirándolo con desconfianza.

- ¿En serio crees que fui yo?- le preguntó molesto

- Siempre le tuviste envidia- aceveró sin rodeos

Su tensa conversación fue interrumpida por un oficial que traía noticias urgentes.

- General Hux, la General Organa desea contactarse con usted. Dice que es una emergencia.

Hux asintió, asombrado por la iniciativa de la Resistencia. Siguió al oficial. Phasma iba tras él.

- Ni creas que te dejaré tomar las decisiones a ti solo- lo amenazó


"Muéstrame el significado de estar solo

¿Es este sentimiento con el que debo cargar?

Dime porqué no puedo estar allí dónde tú estás

Hay algo que le falta a mi corazón"

"Te concedo mi corazón, cuerpo y alma"

"Dijiste que si yo dejaba atrás mis miedos, tú también lo harías"

"No pienses que juego contigo, porque no es así"

"Te amo"

Rey estaba destrozada. No podía encontrar su marca activa en la Fuerza ni tampoco sacar de su cabeza aquellas palabras... todas quedaron grabadas en su corazón. Seguía llorando en silencio mientras sus amigos intentaban contactar a la Primera Orden. Sentía que lo había perdido, que era su culpa: si tan solo no se hubiera negado a escucharlo, él no se habría esforzado tanto por mantener abierta la conexión. Ni siquiera el llanto podía expresar el dolor que experimentaba, quería estar más que nunca al lado de Ben y decirle que su mayor miedo era perder al único ser que la comprendía hasta en sus días más oscuros: él.

- General, han aceptado iniciar la transmición- informó Poe

Aquella frase hizo que el rostro de Rey se iluminara esperanzado. Se secó las lágrimas y se unió al resto para ver en qué terminaría la petición de Leia.

- ¿A qué se debe tan inesperada llamada, General Organa?- empezó preguntando Hux, tan altanero como siempre.

- Solicito que me entreguen a mi hijo. Sé que está inconsciente. Ninguna de sus máquinas médicas le ayudará ahora.

- ¿Y por qué debería obedecerle?- se burló el Almirante

- Porque te daré a cambio lo que tú quieras.

Los ojos del pelirrojo se abrieron en sorpresa. ¿Era cierto lo que escuchaba? ¿Qué podría pedir a cambio? Phasma intentó conversar esa decisión, pero finalmente no lo hizo. Notó que Hux ya tenía más que clara su petición debido a su fría mirada.

- Quiero a la carroñera.

Las palabras firmes del General de la Primera Orden dejaron perplejos a la Resistencia. En la base empezaron a murmurar y Leia seguía en silencio sin saber qué decisión tomar cuando Rey apareció en pantalla al lado de Organa.

- Lo haré. Cuando nos entreguen a Ben yo me quedaré con ustedes. Me rendiré, pero no antes de que el hijo de Leia esté con ella en la nave de la Resistencia - exigió al final

- Perfecto- terminó diciendo satisfecho Armitage- Enviaré las coordenadas para que nos encontremos cuanto antes. Le informo, General Organa, que si uno solo de su escoria rebelde se atreve a disparar, este trato se anula- la amenazó

- Lo mismo digo- concluyó Leia

Una vez cortada la transmisión, la opinión en ambos bandos era totalmente opuesta:

- ¡¿Qué estás haciendo?! ¡El Líder Supremo en cualquier momento va a despertar! ¡Cuando sepa que lo entregaste a la Resistencia va a matarte! - exclamó Phasma, indignada por su decisión apresurada.

- ¿Y de qué nos sirve ahora que esté así? Antes de hacer quién sabe qué, él me derivó toda autoridad en su ausencia, así que respeta lo que hago, Phasma- le gruñó resentido- Sé lo que hago. La carroñera es la única esperanza de la Resistencia y yo se la voy a arrebatar.

- ¿Y crees que se quedará aquí sentada sin hacer nada? No seas ridículo. En poco tiempo ideará algo para lograr escapar- refutó ella

- No tendrá mucho tiempo- intervino Pryde en la conversación - A penas la tengamos recluida, partiremos a Exegol. El Emperador la quiere con vida.

Mientras tanto, en la Resistencia, nadie pudo hacer cambiar de parecer a Rey.

Ahora estaban llegando al lugar acordado. La Jedi nunca había estado tan nerviosa. El hangar principal del Steadfast se abrió dejando libre acceso. La General Organa bajó escoltada por Finn y Poe quienes no dejaron de estar alertas ante una posible emboscada.

Ni Hux ni Organa se dijeron nada. Asintiendo con sus rostros comenzaron a hacer este extraño intercambio. Trajeron a Ben en una cápsula médica enorme, conectado a diferentes dispositivos que lo mantenían estable, sin embargo no despertaba. Rey bajó de inmediato para ponerse al lado de la camilla.

- Por favor, antes que lo suban, déjeme decirle algo- le suplicó al droide médico.

El droide dudó un momento hasta que accedió, abriendo la cápsula.

Rey se quebró otra vez. Lo abrazó sin moverlo de su posición ni desconectarlo de nada. Se quedó así unos segundos mientras le susurraba al oído: Yo también te amo, Ben. Entonces lo soltó, secándose las lágrimas. Sabía que si lo tenía abrazado un segundo más no sería capaz de soltarlo de nuevo. El droide cerró la cápsula otra vez, subiéndolo a la nave de la Resistencia. Los Caballeros de Ren la rodearon, quitándole su sable de luz y escoltándola hacia su celda.

Nadie entendía lo que acababa de pasar. Todos se miraban buscando respuestas pero nadie las tenía, excepto Leia. Phasma estaba en shock. Entendió que Kylo Ren sí había logrado comunicarse con la carroñera como él quería, que por eso ella ahora se comportaba así. No tenía otra explicación lógica, conociendo a la perfección cada palabra que su Líder quería decirle a la mujer que amaba. Empezó a sentir compasión por él... por ella. El amor del Líder Supremo era correspondido, pero algo salió mal, muy mal.

Leia esbozó una sonrisa para intentar calmar a Rey. Un mensaje a través de la Fuerza llegó a su mente, tranquilizándola.

"Él estará bien. Va a volver, lo prometo"


Una vez en la base de Ajan Kloss, trasladaron el cuerpo de Ben Solo a la sala médica. Seguía estable, aunque sin reacción alguna. Todos cuestionaban porqué intentaban salvarle la vida a su peor enemigo, no obstante ninguno se atrevió a hablar. Leia lo sabía: traerlo allí sería causa de división. Aun así, era su hijo y verlo en esa actitud con Rey le hizo recuperar la esperanza. Solo ella sabía cómo traerlo de vuelta, lo haría incluso si le costaba su propia vida.

Tomó sus manos, aquellas enormes manos que ella conoció tan pequeñas. Él ya era todo un hombre, pero como madre nunca olvidaría la primera vez que lo vio y acarició su delicado cuerpo de bebé. Pidió a todos en la sala que se retiraran y que nadie volviera a entrar. Entonces cerró los ojos y se concentró: debía conectarse con su hijo después de tantos años alejada de él.

"¿Mamá?"

El lugar era blanco brillante. Su hijo la miraba confundido.

" Mamá, ¿dónde estoy? ¿Qué pasó? ¿Dónde está Rey?" -volvió a preguntar afligido

"Rey está bien"- lo tranquilizó con una sonrisa- "Te esforzaste demasiado para no cerrar el vínculo con ella. Incluso te proyectaste por un momento. Casi te costó la vida, cariño"

"¿Estoy muerto?"

"No, solo estás perdido. Yo te puedo enseñar el camino de vuelta. Si lo hago, no podré regresar junto contigo"

"Madre, no. No lo hagas. No lo merezco"- empezó a llorar mientras ella le acariciaba sus mejillas- "Soy un monstruo. No te sacrifiques por mí. Cuida a Rey y déjame morir"

"Yo no podré salvarla, Ben, pero tú sí. No dejes que vaya donde el Emperador. Palpatine sigue vivo y algo planea hacer con ella. Lo presiento. Aléjala de él. Termina lo que tu abuelo empezó y borra a ese maldito ser de la galaxia. Sé que puedes. Eres poderoso y muy inteligente, siempre lo fuiste. Ella estará siempre a tu lado si permaneces en la Luz"- le explicó mirándolo a los ojos.

"Perdóname"- le rogó mientras la estrechaba con fuerza entre sus brazos, con lágrimas descontroladas. Sabía que era su despedida.

"Perdóname tú también. El perdón está ligado al amor... y yo nunca dejé de amarte"

Se despertó agitado, con sus mejillas mojadas. Se sentó en la camilla. Su madre yacía ahí, recostada sobre él, sin vida. La abrazó desconsolado aunque ella ya no podría sentirlo. La dejó recostada sobre la misma camilla donde él estaba. Después de breves minutos su cuerpo desapareció.

Finn quedó impactado mirando la escena. La Fuerza le había mostrado lo sucedido en una visión. Si Leia dio su vida por su hijo, ellos deberían apoyar esa decisión. Se lo informó de inmediato a Poe. Corrieron a la sala médica donde se encontraron a Ben Solo de pie con la mirada perdida en la camilla vacía.

- ¿Qué hacemos ahora?- le preguntó Dameron, confundido con la situación

- Rescatar a Rey- fue lo único que dijo, sin despegar la mirada de la camilla

- Ellos cambiaron de recorrido. Supuse que algo así pasaría- comentó Finn- Por eso coloqué un rastreador en el cinturón de Rey sin que ella lo notara.

- Entonces rastréenlo. Debemos impedir que se la entreguen al Emperador- indicó el último Skywalker.

Los tres se miraron. Por fin tenían un objetivo en común: salvar a Rey.


La joven Jedi sintió el quiebre en la Fuerza. "Leia". Ahora su maestra dejaba otro vacío en su corazón, pero al mismo tiempo renacía en ella la alegría. "Ben". Era él, podía sentirlo. Estaba bien. Leia había cumplido su promesa.

Sintió ruido a las afueras de su celda. Se levantó en posición defensiva. Era la mujer de armadura brillante. La capitana se sacó el casco, después de exigirle a los Caballeros de Ren que la dejaran a solas con la prisionera.

- Escucha con atención. Todavía no entiendo qué pasa entre tú y Kylo, pero él quería entregarte esto. Lo encontré en su habitación.

Entonces le pasó un papel entre la reja. Rey lo tomó con cuidado y lo abrió. Era el mismo mensaje que él le había dicho, ahora escrito con una hermosa letra. Ella lo volvió a doblar con sumo cuidado y lo guardó entre su ropa.

- Ben y yo ahora estamos juntos. Él está bien. Vamos a vencer al Emperador- le dijo decidida- Serías de mucha ayuda si te unes a nosotros.

-Te ayudaré a salir de aquí si me prometes que si voy contigo no me matarán.

- La Resistencia no te hará nada, lo prometo.

- Bien. Sígueme- le ordenó, dejándola libre.


Se vienen la parte V y VI de esta breve historia. Después seguirán otros Songfics Reylo.

Muchas gracias por leer y comentar :)