Aquí por fin la quinta parte de esta historia post episodio VIII, basado en la canción "We Won't Be Alone" de Feint.

Recuerden que en esta realidad el episodio IX no existe, por eso varían algunos sucesos.

Este capítulo empieza exactamente donde quedó el anterior. Si no lo han leído o se les olvidó cómo termina, pasen a leerlo.

Ahora disfruten!!


PARTE V

You paint a picture in my mind

Pintas un cuadro en mi mente

You want to leave it all behind

Quieres dejarlo todo atrás

In a world that's turning all the time

En un mundo que gira todo el tiempo

Nothing could stop me longing for your eyes

Nada podría detener el anhelo que siento por tus ojos

- ¡Rey! ¡Es por aquí!

La voz de Phasma la sacó de sus pensamientos. Sabía que debía concentrarse más que nunca, pero estaba nerviosa. ¿Qué le diría cuando lo volviera a ver?

Controló la mente de los siguientes stormtroopers, para que las dejaran pasar sin problema donde la capitana sospechaba tenían guardado su sable de luz.

Apenas lo encontró y tomó, sonaron las alarmas de emergencia.

- ¡Nos descubrieron!- exclamó Rey, encendiendo su sable para defenderse

- ¡No! Esta alarma es de otra cosa. Alguien nos debe estar atacando- aseveró Phasma, sin entender lo que sucedía en realidad.

El Steadfast empezó a sacudirse, por ende tuvieron que sujetarse de las paredes para no caer.

- Conozco otra salida. Ven conmigo.

La Jedi siguió a su nueva aliada sin dudar. De pronto, chocó con un stormtrooper que llevaba un pequeño radar en la mano. Ella estaba dispuesta a matarlo cuando el desconocido se sacó el casco.

-¡Rey! ¡Te encontré!

- ¡Finn!

Ambos se abrazaron intensamente. Se alegraba de saber que sus amigos jamás se olvidarían de ella.

- ¿Cómo entraron tan rápido? - alegó Phasma, cuestionándose las mejoras que ella misma hizo al sistema de seguridad.

Finn la apuntó con su arma, mientras mantenía a su amiga abrazada a su lado.

- ¡No tengo porqué darte explicaciones! ¡Tú deberías estar muerta!- la amenazó

-¡Tú debías estar muerto!- respondió apuntándolo también

- ¡Ya basta! Phasma me ayudó a escapar. Está de nuestro lado- interrumpió Rey

- ¡No le creas nada!

Sin embargo, la pelea verbal entre ellos pasó a segundo plano cuando lo vio con aquel mismo sable de luz en cruz carmesí arremetiendo contra sus propios soldados. Cuando quedó libre, sus miradas se cruzaron.

I won't let it die

No lo dejaré morir

I can feel you when you're not around

Puedo sentir cuando no estás cerca

When the night gets cold

Cuando la noche se pone fría

I won't, I won't, I won't, I won't, I won't be alone

No estaré, no estaré, no estaré, no estaré, no estaré sola

We won't be alone

No estaremos solos

Aquella nave podía estar incendiándose y ella no se daría cuenta. Su mirada, mente y corazón estaban clavadas en aquel hombre vestido con una simple polera y pantalón oscuros que se acercaba a paso rápido hasta llegar a su lado.

- ¡Basta ustedes dos!- los corrigió Ben- Phasma, si ahora estás de mi parte, termina de deshabilitar los escudos. Si lo haces, vendrás con nosotros.

La rubia mujer asintió y salió directo a su misión. Ben se volteó a mirar a Finn, quien no tenía la menor intensión de soltar a Rey.

- Oye... oye, ya suéltame. Es suficiente- le reclamó la chica a su amigo, mientras Ben la miraba serio- No es... no es lo que parece- tartamudeó, al observarlo.

- ¿Y qué se supone entonces que es?- contestó en seco

- ¿Pueden dejar sus conversaciones incómodas para después? ¡Poe nos está esperando!- les recordó Finn

- Es por aquí - les señaló el ex Líder Supremo.

Finn intentó tomar la mano de Rey para que lo siguiera más rápido.

- ¡Puedo correr sola!- exclamó molesta

Los constantes disparos desestabilizaron el Steadfast otra vez, provocando que los tres cayeran. Ben supo que Phasma había cumplido con su parte, sino la nave no habría sufrido tanto daño.

- ¡Ahí están! ¡¡Traidor, vas a pagar por esto!!- le gritó Hux desde uno de los pasillos, enviando más soldados tras Ben.

- ¡¡Ya cállate!!- exclamó fastidiado hacia su ex general, mandando a todos los stormtrooper a volar para caer sobre él.

Él continuó corriendo y el resto lo siguió, junto a Phasma que se unió en uno de los cruces. Poe los estaba esperando para que se subieran al Halcón Milenario. Solo faltaba que Ben se subiera cuando los Caballeros de Ren los encontraron. Ante eso, Rey volvió a bajarse.

- ¿Qué haces? ¡Vete de aquí, yo puedo con ellos!

- ¡Quiero pelear junto a ti!

- ¡No es necesario!

- ¡Sí lo es! ¡Porque si me voy, no puedo asegurarte que vuelvan por ti!

- ¡No me importa!

-¡Pero a mí, sí!

No tuvo tiempo para refutar más las palabras de la Jedi. Si en algún momento Ben pensó que los caballeros le debían lealtad a él, se equivocó. Al parecer siempre habían servido al dueño real de toda la Primera Orden.

No podía negarlo: disfrutaba pelear a su lado. Era como un baile que solo ellos dos conocían aunque nunca lo hubieran practicado antes. Sabía que ella era más poderosa que cualquier miembro de esa secta: habría sido, sin duda, su mejor aprendiz. No obstante, lo que menos pensaba ahora era en verla como una discípula.

Rey le sonrió al terminar de aniquilar al último caballero. Recordó cuando pelearon juntos después que él matara a Snoke. Pero ahora, Ben sí estaba de su lado. Se quedaron en silencio, contemplando uno al otro su agitado respirar.

- Lo que escuché, ¿fue verdad?- la interrogó Ben- Me lo dijiste al oído... ¿o lo aluciné?

Podía hacerse la desentendida, incluso negarlo y culpar a su debilidad física, pero no. Ya no deseaba esconderlo, no después de casi perderlo para siempre.

This lake of fire burns my skin

Este lago de fuego me quema la piel

How could love wear so thin?

¿Cómo puede el amor volverme débil?

I'm sinking in the hollow ground

Me estoy hundiendo en el suelo hueco

Nothing can stop me wanting you somehow

Nada puede evitar que te desee de alguna manera

- Fue real... y lo sigue siendo.

No alcanzó a decir nada más. El Halcón había dado un giro para atacar y ahora regresaba por ellos. Rey le tendió la mano, él se la tomó y saltaron juntos cuando la rampla bajó. Ambos sonreían dentro de la nave, poniendo un poco tensos a la tripulación.

I won't let it die

No lo dejaré morir

I can feel you when you're not around

Puedo sentir cuando no estás cerca

When the night gets cold

Cuando la noche se pone fría

I won't, I won't, I won't, I won't, I won't be alone

No estaré, no estaré, no estaré, no estaré, no estaré sola

We won't be alone

No estaremos solos

Ante el desagrado de los demás, Ben soltó su mano y se apartó. El resto del viaje fue más bien silencioso. El Steadfast había quedado severamente dañado, pero sabían que el resto de las naves seguía camino a Exegol. Al menos hacer eso les daría tiempo suficiente para saber cómo actuar ahora y derrotar definitivamente al Emperador.

Por precaución, Rey se mantuvo alejada de Ben el resto del viaje. Aún no sabía qué relación tenía la Resistencia con él y de verdad le daba miedo preguntar al respecto.

El recibimiento en Ajan Kloss fue de solo alegría. Sentía el cariño de todos allí. Vio a Ben encerrarse en una de las habitaciones, como si le hubieran designado esa como cárcel. Todos estaban agotados y preferían descansar antes de seguir con los planes.


Ella ingresó a una de las oficinas vacías y a oscuras. Encendió una tenue luz de escritorio para comenzar a imprimir. Su mente le recordaba que aquella idea era absurda e impulsiva, aunque su corazón insistía en hacerlo.

- Rey, ¿qué haces aquí?

La voz de Rose la asustó por completo.

- Yo... yo imprimo, tú.. ¿tú que haces?- respondió tratando de tapar la máquina que aún funcionaba

- Guardando documentos que Finn olvidó por ir a rescatarte. ¿Qué sucede?

-Nada.

Por fin la impresora se detuvo. Rey suspiró aliviada tomando los papeles. En un descuido notó que Rose ya estaba a su lado.

- No me mientas. ¿Qué tramas?

- Nada importante, Rose. Ya debo irme- Iba saliendo cuando escuchó a su amiga hablar otra vez.

- Deben firmarlo aquí. El documento debe enviarse máximo media hora después de imprimirlo.

Rey se paralizó. Sentía su cara hirviendo debido a que no daba más con la vergüenza: se le había quedado encendida la computadora con lo que recién imprimió en la pantalla. Ni siquiera quiso mirarla.

- Yo... no leí esa parte- murmuró

- Entonces dile que venga.

- Es que... ni siquiera lo sabe.

- No creo que te diga que no.

- No lo sé... quizás piense que es estúpido hacer algo así. Tú debes pensar lo mismo - se lamentó

- ¿Por qué lo haces? ¿Quieres protegerlo de alguna manera?

- No sé si funcione. Yo... espero que sí... si es que acepta- dudó

- Rey, todos lo vimos abrazándote. Va a decir que sí - la consoló - Guardaré el secreto, lo prometo.

La Jedi se acercó a su amiga y la abrazó, mientras esperaba que Ben respondiera a su llamado.

- ¿Qué ocurre?- preguntó semidormido en la puerta de la sala

- Rey te explicará. Yo vigilaré la entrada- dijo Rose, cerrando la puerta tras él

- Disculpa, ¿te desperté?- quiso saber la Jedi

- Sí, pero no importa. ¿Qué necesitas?

- A ti.

When the night gets cold

Cuando la noche se pone fría

I won't, I won't, I won't, I won't, I won't be alone

No estaré, no estaré, no estaré, no estaré, no estaré sola

We won't be alone

No estaremos solos

- ¿Para qué?- intentó discernir

Rey se sonrojó de nuevo. Era ridículo lo que estaba a punto de hacer. Al menos eso creía. Por un momento se arrepintió de su proceder. De todas formas, le entregó una de las hojas. Ben la leyó. Se restregó ambos ojos asimilando que aquello era real. Levantó la vista, intrigado.

- ¿Hablas en serio?- cuestionó

- Sí. Debo enviarlo pronto así que... si deseas firmar, hazlo ahora.

Tenía centenares, tal vez miles, miles de razones para explicarle que lo que le estaba proponiendo era una total locura. Algo irracional. Y, sin embargo, no quería nada más en su vida que firmar ese papel; así que no la pensó. Tomó un lápiz y lo firmó. Se lo entregó de inmediato. Rey se sorprendió ante la rápida respuesta. Ella hizo lo mismo y los envió juntos. Hubo un profundo silencio después que la máquina dejó de procesar la información.

- Rey, no... esto está mal- se culpó - No debiste hacer esto. Te estás condenando a un pésimo futuro. Soy un criminal- explicó con pesar

- ¿Te estás arrepintiendo?- lo criticó molesta

El silencio a su pregunta trizó su corazón, ese corazón ilusionado por sus dulces palabras que le dedicó en persona y en un trozo de papel.

- Pensé que esto era real. ¡Me engañaste! - le recriminó entre lágrimas, entregándole el trozo de papel que él reconoció sin la necesidad de abrirlo.

- Es real. Cada palabra. Pero el hecho que me case contigo no borra mi horrible reputación.

- Dejé de lado ser Jedi por ti. Los Jedi no se casan, Ben. ¡No pueden tener apego y tú lo sabes!

- Mi abuelo lo hizo igual.

- ¡Y mira en qué terminó: un desastre! - sollozó

- No debiste dejar tus metas por mí - mencionó sintiendo que su propio corazón se oprimía.

- Ser una Jedi era mi misión. Yo quería tener una familia- logró reconocer entre su llanto.

- Tampoco podré darte eso- se lamentó, conociendo las posibles condenas que lo esperaban.

- Entonces maldigo el día que me dijiste que me amabas.

Sus palabras cortantes y frías quedaron como eco en esa oficina. Ben se quedó ahí, solo, sin poder hacer nada más. Sabía que no debía firmar, pero el anhelo por ser parte de ella le ganó. Quería ser esa familia que tanto ella deseaba. Ser amada... como él también añoraba. Tenerse por fin el uno al otro y no existía un momento ideal para aquello. Seguían en guerra y ella todavía ignoraba que no lo acompañaría en su última batalla.

- ¿Para dónde fue?- le preguntó a Rose, que aún vigilaba la puerta

- Supongo que a su habitación. ¿Qué pasó? ¿Le dijiste que no?

- Sí firmé

- ¿Y entonces por qué no estás con tu esposa?

Ese término se oía tan bien, que él se sintió de lo peor al recordar el rostro de Rey antes de dejarlo solo. ¿Era tanto el miedo a ser feliz que ahora estaba rechazando a la mujer que por tanto tiempo persiguió? ¿Para qué la perseguía? ¿No era para esto?

- Puedes irte Rose, ya enviamos los documentos. Estaremos bien. Gracias.

Durante esa madrugada entró por una de las ventanas. Sabía que ella no le abriría su puerta.

- ¡Lárgate de aquí! ¡Ya no te quiero ver!- gritó en voz baja en la penumbra, ya que no podía exponer esa situación a viva voz.

-Perdóname - le rogó mientras aún estaba lejos- Soy una desgracia, un monstruo, Rey. No quiero hacerte más daño- él era quien lloraba ahora- El universo jamás lo hará, pero si tan solo tú lo haces... si tú me perdonas... con eso recuperaré la esperanza.

- Yo... yo solo quería que fueras feliz... conmigo.

Ben se acercó con cautela a la joven que estaba de espaldas a la pared, abrazándose a sí misma.

- Es una felicidad que no merezco. Soy yo el que duda en poder hacerte feliz.

- Pues no lo consigues hablando- le respondió irritada- Lo arruinaste. Sin duda escribes mejor de lo que hablas.

Rey tenía razon. Abría la boca y solo decía estupideces. Como cuando la secuestró y le dijo que era "su invitada"; cuando le dijo que era "nadie" y después intentó corregirlo y tampoco funcionó... Con razón ella nunca aceptaría que gobernaran juntos: seguramente lo consideraba un idiota. ¿Entonces por qué se casó con él?

Hubo otro silencio. La chica se secó las lágrimas y su nariz húmeda en el baño. No quería seguir llorando, se suponía que después de un compromiso de ese tipo debía estar radiante de alegría. Quizás sí se equivocó al firmar ese papel.

- No somos un error. Si la Fuerza nos unió, es por algo- susurró Ben a su lado

Rey no le respondió. Eso era cierto y ella sabía la respuesta, aunque no se la quería decir. Lo había leído en unos antiguos manuscritos: la Diada de la Fuerza. Con cada detalle sentía que ellos cumplían ese rol. Una razón más para querer unir su vida a la de él y ser lo que la Fuerza les reclamaba.

Él la abrazó por la espalda, como lo hizo la última vez que hablaron antes de que se desmayara. No podía quedarse ahí y no hacer nada después que casi murió con tal de tocarla a través de su vínculo. Ahora estaban juntos físicamente. Sabía que si no lo intentaba se arrepentiría el resto de su vida.

La joven sintió la respiración agitada de su hombre en la nuca. Su agarre era firme. Ninguno dijo nada hasta que a ella se le escapó su nombre en un murmullo al sentir sus besos en el cuello. Ben ya estaba perdido en su aroma... sabía que en cualquier momento ella le daría una bofetada por ser tan atrevido. Esperaba un escarmiento que nunca llegó.

Ella se volteó hacia él dando un suspiro. Ben se asustó, esperando lo peor. Pero la chica solo alzó las manos para acariciar su rostro en la oscuridad, como si cada rasgo de su perfil le contara algo nuevo sobre él.

Se quedó quieto abrazándola, hasta que la joven se puso en puntillas para alcanzarlo y besarlo en los labios.

Fue un beso breve porque él era demasiado alto. Rey no se atrevió a sujetarse de su cuello para mantener la altura. Además, no estaba segura si era apropiado hacer algo así tan pronto, de modo que se quedó callada esperando su reacción.

Su corazón estaba enloquecido. No sabía si sacarla del baño o no. Temió que si salían de ahí no quisiera besarlo de nuevo. Solo atinó a abrazarla de otra manera para alzarla a su altura. Ahora sus rostros estaban a la par. No dijo nada, pero anhelaba que lo hiciera de nuevo. Ella dudó hasta que sintió ese pensamiento en su propia mente: una súplica silenciosa hacia sus labios. Ante aquello, repitió el gesto, ahora más intenso. Él lo recibió con gusto, casi con desesperación.

Era tan placentero hacerlo que Rey no tenía ganas de detenerse. Ben ya no sabía si podía concentrase en mantenerse en pie con semejante distracción en su boca. Por eso prefirió tomarla en brazos y salir de ahí.

La chica se avergonzó con esa posición. La sentó en la cama y él se inclinó frente a ella. Quería decirle tantas cosas, pero no logró pronunciarlas. El silencio parecía ser su mejor aliado en ese momento. Ella tocó su cara otra vez, como si conociera lo lastimada que estaba su alma.

- Seguimos en guerra- murmuró él, tratando de que entendiera lo complicada que era la situación.

- Lo sé. Lo bueno es que la guerra ya no es entre nosotros, nunca más.

Ella le tomó la mano para guiarlo dentro de su cama. Ambos llevaban ropa ligera y Ben apenas entraba en ese lecho, haciendo reír a Rey.

- Ben, no deseo leer tu mente todo el tiempo. No es correcto. Si quieres hacer algo, solo hazlo.

El hombre se sonrojó a más no poder. Al menos la negrura de la noche lo exponía menos a su mirada, aunque la sentía fija sobre él. En realidad se estaba reprimiendo de hacer tantas cosas... la culpa seguía atormentándolo sin piedad.

Se levantó de la cama ofuscado. No podía seguir en esa posición con ella. No debía. No la merecía.

- No puedo.

Rey se quedó callada. No pensó que la rechazaría. Por primera vez estaba dispuesta a entregarle su vida a alguien, y ahora consideraba que ese alguien sí lo merecía después de pasar tanto tiempo intentando hacerlo recapacitar. Tal vez era Kylo Ren quien sentía algo por ella, y no Ben Solo.

- No pienses eso. Ni te imaginas todo lo que siento por ti- añadió

- De seguro te acostaste con varias sin sentir nada- le reclamó resentida, sin entender porqué le sacaba eso en cara.

- ¿Qué? Me he odiado toda mi vida, Rey. Eres la primera con la que... olvídalo. Si creíste que era ese tipo de hombre, entonces no me conoces.

Otro silencio, esta vez incómodo. Ahora sí deseaba huir de ahí.

- Lo lamento... perdón - susurró la chica. Luego se giró en la cama, cubriéndose, dándole la espalda para que no la mirara.

- Disculpa todo esto, yo... creo que entré en pánico - se volvió a acostar a su lado- Este tipo de emociones me abruman- reconoció tapándose la cara con sus manos, agotado de sentirse así.

Se quedaron en esa posición, inmóviles, respirando sin hablar. Rey quiso dejar ese tema definitivamente y conversar sobre otros asuntos hasta que el sueño los venciera.

- ¿Recuerdas todas las veces que nos cuestionamos porqué la Fuerza nos conectaba?- se colocó de espaldas

- Sí - contestó él

- Encontré la respuesta unos días antes de que ocurriera todo esto. Pude traducir una antigua lengua Jedi y lo descubrí.

- ¿Qué decía? - preguntó ansioso, girándose hacia ella

- No sé si lo entendí bien. Pero hablaba de la Diada de la Fuerza: dos seres que en realidad son uno. Luz y Oscuridad en perfecto equilibrio. Todo lo que leí sobre ellos me resultó tan familiar... se parecía tanto a lo que nos pasa, que pienso que quizás sea eso.

- Tienes que pasarme ese texto después - fue lo único que pudo decir, impactado por la noticia

- Bueno. Le encontré sentido porque decía que ambos son Luz y Oscuridad por igual. Y yo... después de lo que me contó tu madre, ya no creo que en mí haya solo Luz- se entristeció

- ¿De qué hablas?- se le acercó más al percibir su angustia

- Ella... ella me dijo que...- se le cortó la voz entre lágrimas

Ben la abrazó contra su pecho al notar lo mal que estaba. Ella se aferró a él llorando. Entonces supo que lo que le contó su madre era una verdad muy dolorosa.

- Me dijo que yo era descendiente de ese maldito- por fin habló entre su rabia y pena- Que siempre lo supo, pero que no quería que yo entrenara conociendo esa verdad para no condicionarme hacia la oscuridad. Por eso no me lo contó antes.

Le acarició su largo cabello castaño para calmarla, y afortunadamente el gesto funcionó. Ella dejó de sollozar, todavía aferrada a él.

- No sé cómo habrá pasado eso y tampoco me importa. Me da igual de dónde vengas, Rey. No me interesa lo que opine el resto tampoco.

- ¿Aun así... me amas?- le preguntó casi en un hilo de voz

- Siempre lo haré, aunque tú dejes de amarme.

La chica se emocionó tanto al escucharlo decir eso, que tomó su rostro y lo besó otra vez. Quizás ya era adicta a su boca y no lo sabía. Él recibiría cada beso como un regalo inmerecido.

Ese concepto de "dos que son uno" rondaba por su mente, reforzando su idea previa de que no estaría mal ir más allá con ella si Rey se lo permitía. De modo que dejó libres a sus manos para recorrer el cuerpo de la mujer que tenía encima. La chica no lo dejaba casi respirar atrapando sus labios vez tras vez y aquello le parecía sumamente excitante. Nunca se imaginó que la "carroñera" pudiera desearlo tanto...

Cuando Rey sintió esas manos bajo su ropa se sorprendió gratamente, llevándola a hacer lo mismo con él. Era un juego interesante el que acababan de iniciar, donde la piel desnuda del otro era el premio.

Trataron de disimular las risas para no se oídos por el resto, mientras tiraban la ropa lejos. La habitación se llenó de suspiros entre cortados al unir sus cuerpos por primera vez, probando la piel del otro entre caricias y besos, en un juego que seguía aumentando en intensidad hacia algo mucho más serio. Ninguno de los dos se detuvo cuando supieron que ya habían pasado el límite del inminente descenlace.

Ben ya había perdido todo sentido común, culpando a aquello que ardía entre sus piernas. Como si ya no tuviera control de sí mismo, la tocaba y besaba con frenesí, oyéndola ahogarse en su propio placer. Y ahora él sentía que se moriría si no terminaba haciéndole el amor como correspondía.

- Rey... necesito... necesito que... que me permit-- pero la chica cortó su atarantada petición con un mordisco en el cuello, rodeando su cadera con sus piernas.

Tomó aquello como un "sí".


Espero que les haya gustado! Pero ¡¿qué va a pasar con este amor secreto?!

¡¿Cómo van a vencer al Emperador?!

Lo sabemos muy pronto

Muchas gracias por leer y comentar.