Contexto: algún momento después de que Kylo le ofreciera por segunda vez su mano a Rey y esta la rechazara.

Oneshot basado en la canción "Speak to me" de Amy Lee.


Había sido un día tan agotador, que solo se duchó, se secó un poco el cabello y se tendió sobre su amplio y confortable colchón. No tardó en quedarse dormido por el cansancio extremo, aunque estar tan tenso no lo dejaba reponerse del todo al día siguiente. Su sentido de alerta era tal que despertaba continuamente durante las noches, si es que no era por una nueva pesadilla.

Sin embargo, aquella noche en particular sería distinto. No le costó encontrar una posición cómoda, de hecho, casi ni se movió. Tampoco tuvo pesadillas. Era como si una añorada afectuosidad lo envolviera protegiéndolo de todo mal y un aroma a flores silvestres se posicionó en su nariz. Su subconsciente no logró distinguir a cuál de todas las flores en el universo correspondía: era dulce, luminosa...

Por otro lado, ella nunca había sentido que su almohada fuera tan grande y con una suavidad extraña, pero reconfortante. Dormía tan profundamente que no notó como tenía la boca entreabierta. A lo lejos podía escuchar el latido de un corazón, creyendo que era el propio. Inconscientemente se aferró más, percibiendo la calidez de aquel... ¿objeto?

El despertar de ambos fue a la par. Él porque sintió una mano debajo de su espalda, ella porque una almohada no podía estar así de caliente. Sus miradas eran de pánico absoluto, pero no se movieron de inmediato. Se quedaron por segundos en la misma posición, rogando para que aquello no fuera real. Su vínculo no podía traicionarlos de esa manera, no así de cruel... ¿o sí?

Rey sacó su mano con cuidado, elevando levemente su rostro, visualizando bajo ella aquellos perfectos pectorales llenos de su saliva. No tenía idea de cómo secar esa evidencia, aunque eso pasó a segundo plano cuando lo oyó respirar con mayor dificultad.

Terminó de levantar su rostro muy a su pesar. Ahí estaba él, tan despeinado y sorprendido como ella; ruborizado también. Sus perfiles estaban tan cerca que ambos entraron en un torbellino de desesperación.

Una sonrojada Rey se puso de pie sobre la cama, gritando a viva voz por verse semidesnuda sobre él. Por impulso tomó la sábana para tapar su cuerpo.

-¡¿Qué estás haciendo?! ¡Corta la conexión, pervertida!- exclamó él primero, lleno de vergüenza

- ¡Dame mi manta, pervertido!- se la intentó quitar de las manos

- ¡Es MI manta!- reclamo él, sujetándola con mayor esfuerzo

- ¡Cierra la conexión! ¡Cierra la conexión! ¡Cierra la conexión!- le ordenó espantada

- ¡No puedo! ¡No me resulta!- respondió nervioso- ¡Suelta mis sábanas!

- ¡No, degenerado! ¡No te dejaré verme desnuda!- lo amenazó

- Estás... tú... tú estás...- comenzó a tartamudear, sintiendo su rostro cada vez más rojo. Su mente quedó en blanco ante esa posibilidad.

El último esfuerzo de Rey por adueñarse de la ropa de cama hizo que esta se partiera en dos. Cada uno quedó con un pedazo bastante desigual. Al menos la que ella consiguió tapaba más su cuerpo.

- No estoy desnuda, ridículo. Es una manera de decir que llevo poca ropa- lo enfrentó, respirando agitada ante el susto que toda esa situación le provocaba. Porque era susto, ¿verdad?

Kylo ya estaba por reprocharle por su manta rota, la cual curiosamente ahora era blanca —la que ella tenía cubriendo su cuerpo, negra— cuando percibió que un líquido transparente recorría su torso. Se miró confundido, lo tocó, observándolo intrigado. ¿Era...?

- Perdón, es mi saliva- se disculpó deseando morir en vez de pasar por aquella humillación - Cuando... cuando duermo muy cómoda... ¡incómoda! Eso... la incomodidad hace que se me abra la boca y mojo a veces la almohada...- trató de mirar a otro lado, ya que ese torso desnudo le nublaba el juicio.

- Es mucha saliva- agregó sin creer del todo su versión

- ¡No sé! Ahora ponte una polera o algo- le reclamó - ¡¿Por qué no puedo cerrar esto?!- se quejaba de la mismísima Fuerza.

¿Lamiste mi cuerpo?- preguntó directamente, casi en un trance, implorando al universo que fuera verdad

-¡¿Qué?! ¡NO!- se ofendió - ¡Estaba dormida!

Él recorrió con sus dedos el trayecto de la saliva, lo cual perturbó todavía más a la joven. Con su parte de la manta se acercó a Kylo y secó su piel para que dejara de hacer eso. Al verla de nuevo frente a él, no dudó en abrazarla y atraerla sobre sí. Ella se sujetó de sus hombros para no caer por completo sobre él. Quedó semisentada a la altura de las caderas del hombre.

- Ben, déjame - pronunció en un ruego que no parecía muy convencido

- Si me lamiste no me molesta.

- ¡No lo hice! ¡Jamás lo haría!

Él bajó la mirada y la soltó, pero ella no se movió. Sentía en carne propia el daño que le habían provocado esas últimas palabras.

- Tenemos que bloquear de una vez por todas este vínculo - la observó decidido- No quiero que intervengas más en mi vida íntima - la sentenció - Yo podría estar con alguien en mis aposentos y no quiero que lo arruines.

- Culpa a la Fuerza por este calvario, no a mí - refutó enojada- Y agradezco que nunca se haya abierto en esas circunstancias, porque sería asqueroso.

- ¿Me estás llamando asqueroso cuando eres tú la que anda siempre con arapos sucios?

- Eso es ropa sucia. Si tú quieres ensuciar tu cuerpo con cualquiera es tu problema- lo increpó, sin moverse un centímetro de su posición

- Exacto. Es MI problema. Tú no eres nadie para venir a juzgarme por eso- respondió irritado, más consigo mismo que con ella; porque en el fondo de su ser sabía que él no era esa clase de hombre, pero no quería que ella lo supiera.

Por años esperó encontrar una compañera que lo amara con todas sus heridas, aunque sabía que aquello jamás sucedería. Era un monstruo; ella mismo se lo dijo, y los monstruos están condenados a la soledad.

- Al menos yo tengo dignidad. Nunca tendría ese tipo de relaciones si no fuera por amor- lo juzgó de todos modos. Por dentro le hervía la sangre de solo imaginar con cuántas se acostó.

- Yo también - susurró melancólico, sin darse cuenta que con eso dejaba en evidencia su nula experiencia al respecto.

- ¿Qué?

- ¿Qué?

Ambos se miraron atónitos. ¿Cómo es que empezaron a hablar de un tema tan privado? ¿Por qué seguían físicamente tan cerca?

Rey se puso más nerviosa con esa confesión. Trató de levantarse para evitar que notara su conmoción, hasta que él tomo su brazo para que no lo hiciera.

- ¿En serio soy asqueroso?- le preguntó mirándola a los ojos, con plena sinceridad- Dímelo. Eres mi enemiga y la única que me dice la verdad sin temor.

Rey quedó petrificada. Había dicho eso movida por los celos y ahora se daba cuenta que Kylo, en realidad Ben, era un hombre decente al menos en ese ámbito. Se mordió el labio, porque no sabía cómo reconocer su error sin parecer patética. Como no pudo hallar las palabras correctas, solo negó con la cabeza.

A pesar de su respuesta, él mantenía la mirada perdida. En ese momento Rey por fin pudo entender lo dañada que estaba su autoestima. ¿Fue eso lo que la movió a consolarlo?

- No tenemos porqué seguir siendo enemigos- murmuró con esperanza. Él se ilusionó, pero antes que dijera algo ella agregó - No, no de ese modo. No me uniré a Kylo Ren, ya te lo dije. No quiero pertenecer al Lado Oscuro. No quiero ser Emperatriz.

El hombre la observaba afligido. Terminó abrazándola de nuevo incluso temiendo que lo rechazara otra vez. Rey no se negó a ese gesto, pues percibía que la necesitaba cerca.

- No van a perdonarme. Nadie lo hará - le contó su preocupación

- Es probable, pero eso no debe impedir que corrijas el resto de tus errores- le sonrió con gentileza al comprender que estaba hablando de las muertes que provocó, sobre todo la de Han.

- ¿Podrías ayudarme con eso? Lo dijiste en el turboascensor, que me querías ayudar- le recordó casi embobado por su bello rostro

- ¿De verdad dije eso?- quiso hacerse la difícil, porque le estaba siendo demasiado fácil caer entre sus brazos

- Sé que lo recuerdas...- se le acercó peligrosamente a su boca- Te daré lo que quieras, por favor...

Por un momento Rey dejó de respirar. Sabía que si aspiraba oxígeno luego lanzaría un suspiro tan profundo que él se percataría de que la tenía rendida a sus pies y no quería ser tan obvia. No frente a un Kylo que recién mostraba indicios de un Ben liberado por completo de la opresión del Lado Oscuro.

Entonces una inoportuna vibración en la Fuerza anunció su pronta separación. Los dos se miraron con tristeza.

- Juntémonos en Wobani. Anda tú solo. Yo no iré con nadie más. Si me tiendes una trampa, te odiaré para siempre.

Ben asintió fascinado con la invitación. Ella sonrió al verlo alegre. Impulsivamente le acarició la mejilla izquierda justo antes de desaparecer.

Asombrado, el hombre tocó con sus dedos el lugar donde ella lo acarició. El sonido del despertador se interpuso, pero lo ignoró. Simplemente no podía creerlo: la carroñera había dormido con él, lo baboseó y hasta lo tocó a propósito. Quizás ella por fin entendía lo que significaba ser una Diada. Sin duda en su próxima "cita" le demostraría de manera más gráfica lo que involucraba ser "dos que son uno". No dejaría escapar esa oportunidad, ¿o sí ?


- No es necesario que sigas buscando el orientador. Ya tengo uno y sé como llegar a Exegol- le explicó Ben dentro de una casa abandonada en Wobani.

Habían dejado ambas naves camufladas entre la escasa vegetación. Aquel lugar estaba abandonado hace años y esa cabaña era lo único que quedaba de lo que fue en algún momento un pequeño pueblo. Rey mantenía prendida una fogata con restos de madera que encontró en la misma casa.

- De acuerdo, no perderé más tiempo en eso. ¿Crees que podremos ganarle? Trato de ser optimista porque sé que no tengo otra opción que enfrentarme con él, pero temo fallar.

- Al parecer Palpatine no sabe que somos una Diada. Deberíamos sacarle provecho a eso, aunque no sé del todo en qué consiste. Al menos armar un plan de ataque- sugirió

- ¿Juntos?- le sonrió la castaña

- Juntos- afirmó devolviéndole la sonrisa

Él sacó un datapad y se sentaron en el suelo cerca de la fogata. Comenzaron a diseñar estrategias aéreas para derribar a la gran flota que tenía el Emperador. Ben también le explicó algunas formas de combate que podrían ser útiles en su enfrentamiento directo con Palpatine. Si unían sus energías y habilidades, aquel anciano no les podría ganar. Tampoco se dejarían manipular por sus ideas erróneas, nunca más.

- Quiero enseñarte algo que quizás sea necesario en ese momento- indicó la joven- Ya lo hice antes, pero solo con un animal en Passana. Espero que me resulte contigo.

Ben no entendió exactamente a qué se refería. Solo la vio acercarse y colocar su delgada mano en su cicatriz. De pronto la Fuerza comenzó a fluir libremente por su cuerpo, como una agradable brisa tibia.

- Yo te la provoqué así que yo también te la quito- se avergonzó un poco ante lo mal que se llevaban en el pasado

- Me lo merecía en ese momento- tocó con sus dedos donde antes estaba la marca

- Aprendí esta técnica en un antiguo texto Jedi. Creo que tú también podrías hacerlo. Puedo escaneanear la información y enviarte una copia.

- No es necesario. Ya entendí cómo se hace.

- ¿En serio?- se asombró

-¿No te has dado cuenta? Lo que tú aprendes, yo también lo aprendo; lo que yo ya sé, tú también ya lo sabes. La Fuerza nos permite conectarnos con los conocimientos del otro.

- ¡¿Y eso mismo ocurre con los sentimientos?!- se asustó de pronto

- Supongo que sí. Todavía no lo sé. ¿Por qué?

- No. Nada... Simple curiosidad- desvió la mirada hacia una ventana

Ben guardó todos los archivos que crearon y dejó aparte el datapad. Se quedaron callados un buen rato mirando el fuego. Ellos sabían que ya no eran enemigos, sin embargo, sus bandos todavía no se enteraban de ese cambio.

Tanto la Resistencia como la Primera Orden tenían ahora un enemigo más poderoso que combatir y cada bando lo atacaría a su manera. Claramente esas maneras ahora se complementarían con aquellas nuevas estrategias planificadas, aunque cada grupo no sabía que estarían combatiendo en armonía.

Una vez muerto el Emperador, verían cómo solucionar las diferencias entre sus miembros. Por ahora querían concentrarse en limar sus propias asperezas.

- Ojalá algún día dejes de usar ese traje- mencionó Rey, interrumpiendo el silencio.

- ¿No te gusta?

Ella negó una y otra vez con su rostro. Tal vez no llevaba la capa puesta, pero cada detalle de ese oscuro traje representaba sus atroces y crueles acciones.

- Entonces mejor me lo saco.

- ¿Qué? ¡No! Ya debemos irnos. Si notan actitudes raras, nuestros cercanos sospecharán- intentó detenerlo, pero Ben ya se había quitado la chaqueta.

- Eso no es relevante para mí. Tú eres la única persona cercana que tengo ahora.

Ella se sorprendió ante su honestidad y la imagen de Ben con poca ropa era tentadora, tanto que prefirió quedarse ahí un rato más.

Ben sacó de un bolso que llevó al viaje una manta gruesa y se la colocó sobre los hombros. Aquel lugar eran muy frío como para estar sin chaqueta. Le ofreció su brazo a la chica para que se cobijara bajo él. Ella dudó un momento, aunque su cuerpo tiritaba. Después de unos minutos recapacitó y consideró que no cometía ningún error al aceptar esa muestra de hospitalidad.

Era increíblemente acogedor estar así, semi abrazados, frente a la fogata. Era como si por un momento la guerra allí no los alcanzara... No existiera.

- Hoy no volveré a la Primera Orden. Solo saben que estoy en una misión especial. Nunca les importó mi paradero de todos modos, incluso siendo su Líder - reconoció

- Ah, es que yo... sí debo...

- Está bien. Al menos aquí me siento libre por un día.

Él siguió mirando la fogata, como si estuviera resignado a su partida. En realidad no lo estaba: deseaba quedarse con ella, pero tampoco la quería obligar.

- Ya me voy. Está anocheciendo- comenzó a despedirse

Para su sorpresa, Ben la abrazó y le devolvió aquel gesto cariñoso que ella misma le dio el día en que la esperanza volvió a su vida. Pero fue más que una caricia, ya que posó su boca en la comisura de sus labios. Por un momento el joven se arrepintió por ser tan osado; lo que no sabía era que aquello bastó para que ella cambiara de idea en segundos. La iniciativa de irse se transformó en un atrevido beso en la boca que Rey misma cortó, anonadada de sí misma. Conocer que Ben sí tenía bellos sentimientos, que era sumamente inteligente y además guapo la sobrepasó. Por primera vez se había descontrolado al respecto.

Quiso darle explicaciones, mas la vergüenza no se lo permitió. Tampoco tuvo tiempo, porque él quiso seguir indagando en su boca a su propio ritmo. Uno lento, profundo, donde por fin saboreaba sus labios y aquella saliva que ya había tocado su piel ¿Por qué recordar eso le parecía tan sexy? Todo en ella lo era, incluso su mirada rabiosa.

¿Cómo detenerlo si cada detalle de su verdadero ser le fascinaba? Por primera vez sintió en Ben la Luz tan radiante, que se cuestionó sus anteriores motivos para alejarse de él. Se suponía que Kylo Ren la llevaría a la Oscuridad, pero ocurrió todo lo contrario. Entonces entendió que cada muestra de afecto genuino lo volvía más accesible, esfumando aquella careta despiadada e indiferente. Ese ser vulnerable frente a ella era Ben.

- Vete ahora antes que no pueda dejarte ir- le informó con sinceridad, separando a regañadientes sus labios.

- Creo que es... es mejor que... que duerma un rato antes de irme- murmuró sin sacarle los ojos de encima- Pasamos mucho tiempo pensando estrategias. Estoy cansada.

- ¿Dormir?

- Sí, dormir.

Ben sonrió, atrajo su bolso con la Fuerza y sacó más mantas. Sabía lo frío que era ese planeta y que la chica no sería precavida en ese sentido. Aquel lugar tan rústico y sucio no era quizás el ideal para un momento así de especial, pero al menos era silencioso y solitario.

- Yo me refería a dormir en el Halcón - se ruborizó al ver la cama improvisada

- No dormiré ahí y en mi TIE no hay espacio. Con todo esto el piso ya se debe sentir más blando.

- Quieres que... los dos...- tartamudeó otra vez

- Ya dormimos juntos. De todas formas no creo que haya sido la única vez. En otras ocasiones despertaba sintiendo un bulto a mi lado ¿Eras tú?- preguntó intrigado

- ¿Qué? No - mintió, porque ella sí lo había visto más de una vez en su cama. No obstante, nunca lo tocó.

- Ya estamos aquí y hace frío. No tenemos opción - se sacó sus botas- Espero que no me babosees de nuevo- se burló con tal de que no se enterara de todas sus debilidades por ella

- Ya te dije que fue un accidente- se irritó, sacándose parte de su ropa- No volverá a pasar.

- Eso espero- se metió a la cama improvisada con su ropa interior

- ¡¿Me acabas de decir que hace frío y te sacaste casi toda la ropa?!- se escandalizó

- Contigo y estas mantas es suficiente, sino voy a sudar. No me gusta sudar de noche- explicó sereno

La chica bufó nerviosa. Ese hombre le hacía la vida cada vez más difícil. Ella se dejó solo la polera y el pantalón. Luego le hizo un gesto para que se moviera y le dejara un espacio.

- Tienes que recostarte sobre mí, sino te dará frío.

- Estoy bien así. Buenas noches- le dio la espalda aunque de todas formas sentía su calor tras ella. Sujetó las frazadas con fuerza para que él no se las quitara al moverse.

- Bueno, como quieras. Solo tengo una pregunta.

- ¿Cuál?- ella miraba la fogata que ya estaba apunto de apagarse

- ¿Por qué me besaste en la boca?

- ¿Podemos hablar de eso después?- trató de evadir lo que consideró un terrible desliz de su parte

- No. Necesito saberlo para poder dormir.

- Me dieron ganas y lo hice. Eso es todo- respondió con su cara hirviendo. La oscuridad le ayudó a disimularlo.

- Ah, entiendo. O sea que si a mí me dan ganas de hacer otra cosa contigo lo puedo hacer.

- ¡¿Qué?! ¡No!- se giró hacia él, asustada por sus conclusiones.

- Pero me acabas de decir que...

- No. Tienes que preguntarme antes.

- Tú no me preguntaste si quería recibir tu beso en los labios.

- Seguiste haciéndolo así que supongo que te gustó - quiso sentirse poderosa ante él

- ¿Y si lo que yo tengo ganas de hacer también te gusta?

Con esa pregunta Rey quedó perpleja. Estaban recostados frente a frente, en la penumbra, y sabía que ese era el momento para tomar su ropa y huir antes de ceder otra vez a sus propios deseos. Llegó a pensar que él estaba utilizando la Fuerza para dejarla recluida ahí pero no: era ella misma.

- Buenas noches- cerró los ojos ante el silencio de su compañera. No quería incomodarla más.

- Buenas noches.

I can't let go

No puedo dejarlo ir,

You're every part of me

Eres cada parte de mí.

The space between is just a dream

Esta separación es solo un sueño,

You will never be alone

Nunca estarás solo.

I will always be waiting

Siempre estaré esperando,

And I'll always be watching...

y siempre estaré observando...

- No... mírame, Rey, mírame. Lo vencimos, no me dejes- sollozaba teniendo su cuerpo frío entre sus brazos.

We are one breath apart, my love

Estamos a un suspiro de distancia, mi amor,

And I'll be holding it

y yo lo sostendré

In till we're together

hasta que estemos juntos.

Hear me call your name

Óyeme decir tu nombre,

And just speak, speak to me, speak...

y solo habla, háblame, habla...

- Rey, escúchame, puedo hacerlo...- se concentró y colocó su mano en el vientre de la joven. Estaba tan nervioso que la Fuerza era inestable en él y no había seres vivos cerca para recurrir a ellos. La desesperación de apoderó de su ser.

I feel you rushing all through me

Te siento corriendo a través de mí,

In these walls I still hear your heartbeat

en estas paredes aún oigo tus latidos.

And nothing in this world can hold me back

Y nada en este mundo puede impedirme

From waking through to you...

Despertar a través de ti...

¡REY!

Su grito de pánico inundó toda la pequeña cabaña, desintegrando con la Fuerza lo que quedaba dentro de ella. Rey despertó espantada al oír su nombre y el escándalo de los objetos explotando.

-¡¿Ben?! ¡¿Qué ocurre?!- le preguntó en medio de la oscuridad, sin saber cuánto habían dormido.

Se sentó tal como él estaba, abrazando sus rodillas, y lo tocó. Ben no paraba de tiritar.

- ¿Tienes frío?

- No...- sollozó temblando involuntariamente.

- ¿Una pesadilla?

Dentro de su caos emocional lo único que quiso hacer fue abrazarla y no soltarla más.

- La peor de todas- reconoció llorando

Rey guio el abrazo para que se recostaran otra vez. Él seguía tiritando así que se quedaron acostados aferrados el uno al otro, cubiertos por las mantas.

- Si te hace sentir mejor, puedes contarme.

Lo sintió ahogarse en el llanto. Rey ahora sí estaba realmente asustada. Besó varias veces sus mejillas para tratar de consolarlo. Nunca lo había visto tan descompensado.

- Exegol, estábamos en Exegol...- comenzó a decirle, temblando- Tú... estabas muerta y yo no pude salvarte- se desesperó otra vez- No pude...

- Fue solo una pesadilla...

- No, a veces se cumplen- contestó temeroso- Tú... tú me prometías que algún día estaríamos juntos, que volveríamos a vernos, que nunca estaría solo... que no dejara de llamarte y entonces...- su voz se quebró otra vez. La imagen vívida de ella muriendo en sus brazos fue tan real que simplemente no podía soportarlo.

- Pero estoy aquí, Ben. Ahora estoy aquí - lo abrazó con vigor, rogando para que aquello no fuera una premonición de la Fuerza.

- ¿Me amas?

Ella se quedó callada ante el cambio abrupto de tema.

- Me decías "mi amor" antes de morir- seguía temblando por la angustia.

- El amor es un sentimiento muy profundo- comentó sin saber bien qué decir

- Yo sí te amo y no alcanzaba a decírtelo.

Su llanto era agobiante. Llegó un momento en que Rey no supo qué recursos usar para aliviar su dolor. ¿Cómo una pesadilla podía afectarlo tanto? ¿Realmente la amaba?

- Ben, mírame, estoy bien. Todo estará bien, vamos a ganar. Ya lo planeamos. Podemos hacer otra estrategia en caso que el otro plan falle. Varios alternativos si quieres para que estemos más seguros.

- Esa es una buena idea- comenzó a calmarse

- Ahora olvidemos este mal rato y tratemos de descansar.

- No sé si pueda. No quiero soñar de nuevo-se secó el rostro con una de las mantas

- Pero hablar de la pesadilla tampoco te hace bien. ¿Qué te haría sentir mejor?

- Tus besos.

Y es que después de visualizar el peor escenario de su vida no iba a seguir reprimiendo lo que sentía por ella. No, no más. Cada segundo a su lado sería un regalo desde ahora.

Rey no reprochó su contestación. Nunca lo había visto tan triste y si ella podía revertir esa situación lo haría. Supuso que bastaría con unos pocos para volver a dormir.

Terminó de subirse sobre él y lo besó tiernamente en los labios, varias veces hasta que él tomó su perfil para profundizar en uno. Se fundieron uno en el otro, disfrutando cada sensación nueva que aparecía como consecuencia de su unión. Él tenía tantas cosas que decirle, pero prefirió transmitírselo con cada caricia y beso. Ella perdió la consciencia de sí misma por unos instantes al percibir sus manos recorrer su cuerpo. El calor aumentó cuando además de eso sintió sus labios y lengua en su cuello.

- Ben... creo que... que vamos muy rápido - logró modular en medio de sus alteradas emociones

- Nos conocemos hace tiempo- murmuró en su oído - Quizás toda la vida...

- Sí, pero no de esta manera y yo...

Sin embargo, no pudo terminar la frase. Estaba nerviosa y un temor invadió su corazón: ¿él realmente quería algo serio o ella simplemente estaba ahí porque ninguna llegó antes?

Ben logró distinguir sus inseguridades. Sin decirle nada, alzó el brazo en la negrura de la noche y logró atraer el datapad. Lo encendió y se lo mostró.

- Coloca tu pulgar derecho aquí - señaló de improviso

Ella no entendió del todo su petición, sin embargo, lo hizo sin cuestionar pensando que le mostraría algún documento encriptado. Ya era tercera vez que le pedía lo mismo y comenzó a sospechar.

- Listo. Ya no tienes razones para desconfiar de mis intenciones- le aclaró Ben, apagando el datapad y dejándolo a un costado

- No te entiendo.

- Pensaste que esto no iba en serio y sí lo es. Ahora todo lo que tengo te pertenece, porque...

- ¡¿QUE?!- entró en pánico cuando leyó su mente antes que terminara la frase- ¡Ni siquiera me lo preguntaste!

- ¡Dudaste de mis intenciones! ¡No estoy jugando, Rey! No hay compromiso más serio que el matrimonio.

- Pero y... ¿y la Resistencia? ¡Van a pensar que los traicioné!

- Mantendré el secreto. No tienen que saberlo, tal vez la Primera Orden sí, pero ya inventaré algo.

- ¡Debiste preguntarme antes!

- ¿No querías ser mi esposa?

Rey guardó silencio. La verdad era que sí quería ese puesto y deseaba culpar a la Fuerza por ello. Desde que Kylo le dijo que formaban una Díada, investigó ese término por su cuenta. Le costó encontrar información hasta que la halló. Se frustró al percatarse que él estaba en lo correcto; que aquel sentido de pertenencia era real e irrevocable. Su destino era estar juntos lo quisieran o no, y el caso era que ella sí quería estar con Ben. Su unión ya había sido premeditada y de nada servía fijarse en otras personas. Por eso existía el vínculo: para recordarles que el otro siempre sería parte de su vida, aunque lo negaran. Siempre serían uno en todo ámbito. No había unión más indeleble que esa.

- Supongo que siendo tu esposa podré hacer ciertos cambios en la Primera Orden, ¿verdad?- quiso evadir la pregunta, volviendo a cubrirse con las mantas

- Eso podríamos discutirlo después - se tensó ante la idea- No has respondido mi pregunta.

- Al menos debiste ser más romántico - le recriminó, ya recostada de espaldas hacia él

- Si quieres... puedo... puedo serlo ahora- murmuró ronco tras la joven, apegado a su cuerpo.

Al sentir su enorme mano rodear su cintura lo entendió y él también, pero sus ideales seguían siendo un obstáculo. Aun así la Fuerza les reclamaba cumplir con su misión original: traer el equilibrio. ¿Qué mejor medio para conseguirlo que el amor? Ese intenso sentimiento que llevó a Ben de vuelta a la Luz, a desinhibirse y atreverse a ir más allá con ella; a tocarla y desnudarla, aunque ni Rey misma supo cómo se lo permitió.

De pronto ninguno de los dos tenía ropa puesta y solo la fricción de sus cuerpos y las mantas les daba calor. Una perfecta calidez que los hacía suspirar extasiados en medio de besos en zonas nunca antes exploradas. Ya habían dejado de pensar y solo se dedicaron a disfrutar el cuerpo del otro. Ahora nada los detendría para consumar su enlace ya preestablecido por la Fuerza, esa bendita Fuerza que les mostró el camino correcto.

Ben se dio cuenta que ella le había mentido cuando la sintió recorrer su torso con la lengua. Desde ahora el concepto "jamás haría eso" no sería muy confiable de su parte. Él nunca negó nada, así que la castaña no le pudo reclamar por las osadas intromisiones que él le hacía a su femenino cuerpo, haciéndola jadear de placer.

Rey gemía avergonzada porque era precisamente el hijo de la General Organa quien se abría camino dentro de ella. Sus movimientos eran toscos pero repletos de deseo. Tantos deseos que él respiraba agitado de solo saber lo que le estaba haciendo, además de las sensaciones que experimentó en carne propia estando ya dentro de su intimidad. No podía creerlo y aún en su asombro disfrutaba cada pliegue que recorría una y otra vez, siendo los quejidos de la joven como una droga que lo motivaban a continuar en su exquisita labor.

Quizás nunca debieron haberse odiado tanto, o tal vez no habría otra manera de conocerse. A estas alturas eso les dio igual. Ya no querían causarse más dolor, excepto el que la chica ahora sentía durante su primera vez. Un dolor temporal que fue reemplazado por un novedoso deleite que fue en aumento con cada meneo de su cadera, con cada movimiento repititivo que aceleraba delirante y que finalmente Ben no soportó más.

Al terminar, ninguno de los dos podía sacarse la sonrisa de la cara. Se desvanecieron en los brazos del otro, sin más temores de amar a la persona equivocada. Sin diferencias y con un mismo objetivo: matar al Emperador.

La mañana llegó rápidamente. Rey fue la primera en despertar y agradeció ser ella quien lo hiciera. Debía irse cuanto antes. Tocó el rostro de Ben y lo dejó en trance para que no se despertara mientras se vestía. Sabía que si volvía a ver sus ojos tristes al intentar marcharse no sería capaz de dejarlo. Tampoco quería que creyera que lo abandonaba. Solo debía cumplir con su labor por ahora.

El azabache abrió los ojos cuando la luz le dio en la cara. La buscó con la mirada, entonces supo que se había ido. Sintió un vacío enorme en su corazón. ¿Desde cuándo ella se había vuelto tan relevante en su vida, tan imprescindible? Se levantó y vistió tratando de dejar de lado ese sentimiento de abandono que rondaba por su cabeza. Sacudió las frazadas y comenzó a guardarlas en su bolso. Entonces vio el datapad encendido al lado de este. Al tomarlo apareció un mensaje escrito:

We are one breath apart, my love

Estamos a un suspiro de distancia, mi amor,

And I'll be holding it

y yo lo sostendré

In till we're together

hasta que estemos juntos.

Hear me call your name

Óyeme decir tu nombre,

Just believe and...

Solo cree y...

Speak, speak to me, speak to me...

Habla, háblame, háblame...

Be still, my love

Quédate tranquilo, mi amor,

I will return to you

Regresaré a ti.

Ben sonrió antes de guardalo. Ahora esas palabras solo le traían alivio y felicidad.


Espero que les haya gustado este relato. Fue un torbellino de emociones en un mismo capítulo.

Esta canción fue escrita por Amy Lee, la cual admite que la hizo pensando en esos amores eternos, donde el amor es más fuerte que la muerte.

Muchas gracias por leer y comentar.