FanFic SasuHina, ambientado en Konoha post-guerra. Basado en el Manga y lo dicho por Kishimoto. No haré Ooc pero hay que tener en cuenta que en el manga no se ve el cambio real de Hinata luego de la guerra, además de las reacciones posibles en las situaciones en que la pondré, y por otro lado la actitud de Sasuke con una pareja (de nuevo, en el manga que termina cuando Sasuke se va de la aldea luego de la guerra).M por lemon, violencia y situaciones...bueno... que forman parte de los FanFic M (aun no escribo toda la historia así que no se exactamente que va a suceder)Los personajes pertenecen a Kishimoto en su manga Naruto, la historia es mía.
–"Estos son pensamientos...O el Kyubi hablando con Naruto"–
Los textos en cursiva son cosas que pasaron antes (FlashBack)
"Los textos en cursiva, entre comillas y negrita son cartas o cosas por el estilo"
Capítulo 4: "My Fair Lady?"
–Nos vamos– ordenó el Uchiha mientras entraba a la habitación –Ocupa Henge y apúrate.– –"No tenemos todo el día"– pensó para luego darse cuenta que si lo tenían.
Salieron del hospital en silencio. Hinata ya no se sentía tan débil como antes, el descanso le había hecho bien. Probablemente el día anterior no debió haber dado su chakra a Sasuke, pero al final fue útil, ella quiera o no iba a tener un "ataque", el haber compartido su chakra solo hizo que doliera más, pero de no haber sido por eso seguramente el Uchiha no hubiese podido crear el portal con tanta rapidez.
No sabía dónde estaba. Desde la ventana de la habitación pudo ver una aldea bastante grande con techos café y unos edificios que resaltaban, era como la estructura típica de las aldeas ninja, pero ella creía conocer todas las que existían, después de todo en su vida de Kunoichi había tenido misiones por todo el mundo Shinobi. Ese lugar era nuevo, eso le asustaba, pero también le gustaba. Si ella no conocía ahí menos lo harían sus perseguidores... O eso esperaba.
Estaba ocupando el cuerpo de Ino, le caía bien, luego de la guerra se habían hecho buenas amigas, quien sabe cómo, pero así fue. Eran como agua y fuego, la rubia era extrovertida, animada, conversadora, sin vergüenza (pero en el buen sentido); Hinata, en cambio, era introvertida, tímida, nerviosa y todo la avergonzada. Tal vez eso las hacía amigas, los opuestos se atraen ¿verdad?
Sasuke reconoció a la ninja, era una de sus locas fans cuando era niño, enemiga de Sakura, del clan Yamanaka, especializada en mentes, superficial y estresante… era un poco cómico ver a esa hiperactiva mujer en tan tímida Hinata.
Llegaron a una calle colmada de tiendas y de gente, la mueca neutra del moreno se convirtió en una molesta y la nerviosa de Hinata en... una aún más nerviosa. A pesar de eso Sasuke sabía que debían pasar por ahí, había notado que la Kunoichi no traía nada con ella, además que tenía hambre.
–Hay que comprar– comentó para que la Hyuga comprendiera y partiera su rumbo a las tiendas mientras él esperaba a lo lejos.
Hinata no se movía ni un centímetro, estaba incomoda y ese sentimiento de ser perseguida por todos le hacían temer adentrarse a la multitud
–A caso estas sorda– no quería lidiar con algo así, ¿no que a las niñas mimadas les gusta comprar? Ella parecía no tener intenciones de moverse de ese lugar, si no lo hacía el haría el trabajo, compraría lo necesario, no le importa a sí le gustaba lo que elegía. –Vamos– la agarró del brazo, aunque quisiera no la podía dejar sola.
Entró a una tienda de ropa, había muchas opciones, ella entró a su lado y recorrió el lugar tímidamente y con lentitud, Sasuke no estaba ahí para esperarla.
–Anda al área de ropa interior de mujeres, ahí no me dejan entrar, apúrate– por lo menos que hiciera algo, vio como ella se sonrojaba a más no poder, eso le causó algo de gracia, a él no se le hacía difícil decir algo así, era necesario, titubear o sentirse avergonzado por algo como eso lo haría ver débil e inseguro, además que verla ponerse así le fue tan divertido, de ahí en adelante esa sería su actividad favorita, si estaba obligado a hacer algo tan tedioso como ser de niñera con una "princesa" mimada, tenía el derecho de molestarla un poco.
Ella se fue a donde él le dijo. Por mientras él elegiría la ropa de civil, no tenía la paciencia para esperarla y al parecer ella era más lenta que una tortuga para elegir algo tan simple. Él se vestía con una camisa de cuello alto y manga larga de color negro, lleva parte de un Chaleco Táctico similar a los utilizados en Kumogakure el cual cubre la parte baja de los pectorales así como su hombro derecho, y sobre esto a veces se ponía un poncho, nada más, nada menos. Eso sí jamás había elegido ropa para mujer, no podía ser tan difícil ¿verdad?
Luego de esa tienda entraron a una farmacia, ella seguía en la nada, él se negaba a esperarla, agarro lo que creyó útil y le pasó las bolsas. Siguieron su camino por la calle al área de comida, en ese momento ella se animó, le encantaba cocinar, y si tenían que estar en ese lugar por un buen tiempo era mejor elegir los víveres con precisión, que nada faltara para preparar lo que comieran. El de sorprendió, ojalá hubiese sido tan activa en las tiendas anteriores, iba de puesto en puesto sacando verduras, pescado, condimentos, carne, frutas. El la seguía comiendo calamar en un palo* sin decir nada, pero en un momentos sus ojos se fijaron en un puesto en específico, desde hace tiempo que no veía tomates tan rojos, no pudo evitar, aunque lo hizo con el mayor sigilo posible, ir a comprar cuantos le cupieran en sus manos (que ya llevaban grandes cantidades de bolsas). Ya hecho su cometido y con el mismo sigilo volvió al lado de la Hyuga, haciendo como si nada hubiese pasado, y ella, distraída hablando con uno de los vendedores no lo notó.
Caminaron ahora por los alrededores más alejados del centro. Habían unas cuantas casas de madera, todas habitadas, el no esperaba algo diferente, le pidió a la Hyuga que activara su Byakugan y le dijera cuantas personas habla en cada hogar.
–En... esta vi... Vive solo una, si no... No me equivoco debe ser una... Una anciana, no ti... Tiene control d... el chakra.– de nuevo tartamudeaba, se sentía estúpida por eso, pensó que luego del hospital, donde habló con fluidez podría mantenerse así... Se equivocó.
–"Si se demora hasta para hablar"– pensó Sasuke con fastidio caminando hasta la casa y tocando la puerta.
Efectivamente una anciana vivía ahí, cosa que era extraño, la casa era para varias personas, era demasiado bueno para ser verdad.
–Hola, hola, ¿En qué les puedo ayudar? – saludó una anciana de baja estatura, robusta, de pelo corto, blanco y ondulado, unos lentes redondos y gruesos, una yukata color beige cubierta por un delantal floreado.
Sasuke sin pensarlo dos veces uso su Sharingan para primero interrogarla
– ¿Cómo se llama? ¿Vive sola? ¿Tiene familiares?
–Soy Kotori Yuko, me dicen Yuko-obachan, vivo sola desde que ya la edad me venció y no pude seguir cuidando niños huérfanos, mi esposo murió en la segunda guerra defendiendo la casa de ninjas saqueadores, mis hijos y hermano peleando en esa guerra y mis nietos en la tercera.
–Desde ahora tiene dos familiares lejanos que son nietos de unos hijos bastardos de su hermano, Kotori Tagako y su esposa Himari
–Hai
–"¡Esposa!" -
-Ambos vinimos a conocerla siendo mi única familiar viva y nos quedaremos por tiempo indefinido ya que usted nos pidió que la ayudáramos.
–Hai
–Si preguntan de dónde venimos, somos del país de los granos de arroz
–Hai
El moreno no dudo en ponerla en un genjutsu y manipular su mente para que pensara que eran familiares lejanos que pasaban por ahí. Luego de sacarle y darle información desactivó su dojutsu
– ¡Tagako-kun, Himari-chan! Por fin los conozco, por favor entren siéntanse en casa. Oh, trajeron alimentos, no tenían porque, que amable de su parte
–Konkchiha Yuko-obachan
–Pasen, los llevaré a su habitación
–Yuko-obachan, mi mujer está algo enferma así que si nos pudiera dar cuartos separados para no contagiarme
–Lo que usted diga mi niño, si necesitan algo solo pídanlo, yo les preparare la cena. Hace tanto que no tenía visitas, ¡que felicidad! ¿Oh mi niña estás bien?
Sasuke miro a Hinata ante la pregunta de la anciana para notar que esta estaba llorando, es que como no lo haría ante la triste historia y la falsa alegría que le estaban dando, ella siempre quiso una abuela pero las suyas habían muerto jóvenes. Además que hace mucho que un "familiar" era tan amable con ella.
–Es que estoy feliz de conocerla
–Yo igual querida, entren, entre antes de que se enfríe y se enferme más.
Se miraba al espejo luego de una larga y necesaria ducha seguida de varios minutos en la bañera con agua caliente y sales de baño con un delicioso olor a flores que la anciana le dio. Estaba delgada, seguramente porque ya desde hace un mes tenía hábitos diferentes por el acercamiento a la fecha en que su madre murió y el miedo al espía del año pasado (que sólo hace un día supo que era Kakashi)... – ¡¿No puede ser?! – pensó al darse cuenta que la fecha estaba cada vez más cerca y ella cada vez más lejos, nunca le había pasado eso, solía pedirle a los Hokages que no le pusieran nada en esa fecha lo que ellos respetaban
Llevaba dos días sin comer, pero a pesar de eso el nudo en su estómago pecho y garganta era tal que no sentía ganas de alimentarse. Notó también su palidez, no le era extraño después de todo lo que había sucedido, por último se fijó en la cicatriz, justo en el medio, entre el fin de las cosillas y donde su hígado debía estar, no era tan terrible, un círculo color rosado oscuro con el diámetro del metal que se repetía en su espalda.
Abrió la puerta cubierta por una toalla que tapaba lo mínimo, en su cama estaban las bolsas con las compras, una de ellas traía una nota que ella leyó con extrañes"Úsalos", corto pero preciso. Dentro habían dos cajas, al verlas las tomó y volvió al baño sabiendo que eran necesarias.
Al anochecer Yuko-Obachan llamó a la puerta para avisar que la cena estaba servida. Caminó con nerviosismo acercándose al comedor.
En la mesa había distintos platos de comida típica japonesa, Yuko agradecía la compra de víveres de sus "familiares", nunca tuvo el dinero suficiente para comprar los ingredientes de platos que le encantaba preparar, Hinata estaba un poco apenada de no haberla ayudado, pero estuvo ocupada. El Uchiha y la anciana que ya estaban sentados giraron la vista a la joven que caminaba hacia ellos.
Sasuke no sabía que pensar, con el apuro no se había detenido a mirar a la Hyuga, pero ahora, con esas ropas nada se ocultaba, era un maldito genio para elegir prendas, agradeció el no haberla dejado a ella puesto que recordaba que siempre usaba ropas holgadas, pero ahora, ahora veía lo que ocultaba y también su nuevo look que aun siendo completamente diferente al usual seguía resaltando su belleza.
La joven vestía con unas calzas negras que cubrían sus largas piernas y, donde no lo hacían, estaban unas botas parecidas a las ninja, arriba traía una especie de Kimono color rosado pastel (Sasuke asumió que a las mujeres les gusta el rosado) que cubría desde el cuello cruzando hasta las caderas pero dejando un lado al descubierto este lo tapaba una polera strapless con un diseño que lo hacía ver como vendas; tenía orillas color negro, caía tapando por detrás hasta la altura de las rodilla y por adelante hasta la mitad de los muslos. Su pelo había cambiado por completo, lo tiño de un negro del mismo tono del moreno, lo cortó, no solo para guardar apariencias, si no que por una tradición en la cual cada vez que pasaba un gran cambio en su vida se tenía que agarrar el pelo con un moño (del largo que quería) y cortarlo, ahora le llegaba a la altura de los hombros. Y para terminar (todo comprado en la farmacia por Sasuke) se puso lentillas también de color negro (pues el Uchiha no se le ocurrió algo mejor, y le gustaba ese color). Era una mujer completamente diferente, pero igual de bella.
La anciana siendo de nuevo puesta bajo efectos del Sharingan fue manipulada para que pensara que esa siempre fue la apariencia física de la Kunoichi ya que esta había estado todo el día (excepto en los vestidores) ocupando el Henge con la apariencia de Ino.
–Mire que hermosa se ve con esas ropas, que suerte tiene mi niño con una esposa tan despampanante ¿verdad?
–Hmp.
Hinata estaba roja de pies a cabeza por las miradas, sobre todo por la del Uchiha que parecía analizarla a fondo al punto de tener el Sharingan activado. Cuando este se dio cuenta se dio vuelta con brusquedad poniéndose derecho y comenzando a comer como su nada hubiese pasado.
–"Más le vale a Kakashi responder a lo que le dije, no soy una maldita niñera"–pensó con molestia refiriéndose a lo pedido en el pergamino de la noche anterior en que pedía que le reemplazarán ya que no era una misión que quisiese.
Ya estaba completamente oscuro, Hinata en su habitación, luego de no haber podido comer nada he ido a mandar el pergamino a Kakashi, terminaba de ordenar las bolsas dándose cuenta que el moreno había comprado de todo,TODO. Volvió a sonrojarse tirándose en la cama y cubriéndose la cabeza con la almohada. Se había cambiado a una yukata para dormir, pero por más que intentaba pegar ojo no podía, se sentía extraña, terrible mente extraña, junto a eso había tristeza, miedo, frustración, y unas ganas de llorar que la ahogaban, pero había algo más, desde la noche anterior en que había pensado en vos alta, en que había respondido la pregunta del Uchiha y algo extraño que sentía al mirar la luna como ahora, luego de rendirse al intentar dormir y sentarse al lado de la ventana.
–"Yo quiero volver, pero porque extraño a mis amigos, a mis seres queridos, ¿verdad? Pero eso me mataría, mi clan, mi familia me asesinaría, y yo, yo aún quiero volver, aun quiero"–miro más fijamente la luna, los cráteres, el lado oscuro por ser luna menguante, el brillo que emitía, como iluminaba las casas, los árboles, todo –"Los odio, odio al consejo, a mi padre a todos los que han dejado que... ¡¿Que rayos estoy pensando?! ..." – se asustó de sí misma y de su mente, ella no podía odiar, nunca había odiado a alguien, entendía el disgusto de su padre y el consejo por su debilidad, que no era apta para ser líder por eso no los podía culpar –"Yo los entiendo, pero ellos no lo hacen"– sonrió ante la ironía de eso. – "Mi propia familia me quiere muerta"– ese pensamiento le dolió, le dolió hasta hacerla llorar, sollozar, y sentirse... Traicionada
–"Mis propios hijos me quieren muerta"– susurró el viento, pero ella ya estaba profundamente dormida.
ACLARACIONES
1: Ellos están en Getsugakure del País de la Luna, en el capítulo anterior deje solo anotado "gakure" porque se me olvidó (ahora lo cambio). Tsuki no Kuni es una isla en forma de media luna muy lejos del continente, tiene una aldea ninja que apareció en los exámenes Chunnin, luego hicieron una película en la que mostraban el "Reino de la Luna creciente" que está en la misma isla, pero a diferencia de Getsugakure y los países del manga/anime no tiene señor feudal, sino que Rey.
2: Siempre en los anime hay calamares asados o algo así en los festivales y sobre todo en las playas, como a Sasuke no le gusta lo dulce no podia hacer que comiera dangos (que era mi idea inicial)
3: El país de la Luna (Tsuki no Kuni) queda a por lo menos cinco días de Konoha así que los mensajes se demoran en llegar.
PD:TODO(jajajaja)
