Capítulo 7: Visitas inesperadas/Subconsciente
Todos los días luego del almuerzo salían a entrenar. Sasuke no tenía un conocimiento claro de las habilidades de los Hyuga, y aunque la ojiperla le había explicado no era lo mismo que tener el poder en sí. Aprovechó que tenían las mismas naturalezas del chakra que él de pequeño, comenzaron por el Futon, ella claramente nunca había sido entrenada para usar sus habilidades en cuanto a jutsus que no fueran de su clan, según le dijo creían que era innecesario, después de todo el Byakugan, el puño suave y todos sus derivados eran suficientes. Pero ella a pesar de ser fuerte nunca se había destacado en esas áreas y Sasuke creía que lo mejor sería que desarrollara todos los poderes que poseía.
– ¿Uchiha-San, ya le mandó un pergamino a Hokage-sama?
– ¿Uchiha-san? Deja de decirme así, y si, si lo mandé.
Ya habían pasado tres semanas desde su primer entrenamiento, Hinata había recibido dinero en el primer pergamino y Kakashi había pedido que mandaran pergaminos diarios, ella lo hacía pero sabía que Sasuke sólo escribía una vez a la semana.
–Mmm...– pensó con una mano en la barbilla y mirando al cielo, era imposible que lo tratara de una manera irrespetuosa, le pasaba lo mismo que con el Hokage, además que ponerle un "kun" le parecía demasiado cercado para haberlo conocido recién, ¿Qué era él para ella? ¿Un compañero, un conocido, un amigo?... – ¡Sasuke-sensei!
El pelinegro casi se atraganta con el agua que estaba bebiendo de su cantimplora para hidratarse luego del entrenamiento.
–"¿Sasuke-sensei? De que me ve cara, yo solo entreno con ella para que pueda cuidarse sola y así seguir con mi viaje, pero ¿qué más da? Después de todo otra de las razones es que me recuerda tanto a mi como a Itachi y no quiero que alguien caiga en la misma oscuridad que yo... ¿Pero su Sensei? ¿No es eso demasiado? Aunque no suena para nada mal"–. Hinata al ver que él no replicaba decidió que esa sería la manera en que la nombraría.
–Pero entonces a mí no me diga "Hyuga" Sasuke-sensei.
–Hmp.
–Mmm... – volvió a pensar buscando alguna forma que no fuera tan seca pero tampoco muy... - Podría ser...
–Hinata– interrumpió.
La nombrada enrojeció de pies a cabeza haciendo que Sasuke lograra su cometido. La ojiperla a pesar de todo si le había agarrado un poco de confianza, luego de una semana dejó de tartamudear cosa que lo agradeció tanto ella (porque no quería volver a ser la niña débil y cerrada de antes) como él (que le estresaba que se demorará tanto en hablar).
–"Es tan vergonzosa, además de un libro abierto, eso no es muy bueno para un Shinobi" – pensó Sasuke ya habiendo llegado a la casa.
Entraron al lugar encontrándose con la anciana que iba de un lado a otro con una energía que ellos nunca habían visto, el delantal estaba algo sucio y en la cocina la tetera chillaba.
– ¿Yuko-obachan? – preguntó Hinata con extrañeza.
– ¡Oh! Ya volvieron de su paseo, ¿quieren algo para comer o tomar?
–No, gracias. porqué esta tan apurada.
–No me lo van a creer pero unos niños que cuidaba cuando esto era un orfanato van a venir de visita ¿acaso no es fabuloso? Tengo que tener todo listo para su llegada.
Ambos shinobis se miraron, esa no era una buena noticia, se esperaban todo menos visitas, eso los ponía en un gran peligro de ser descubiertos. ¿Qué podían hacer? Si justo en ese momento se iban sería sospechoso, ya unos cuantos aldeanos los conocían, sin contar a los vendedores del centro.
–Estarán aquí esta noche, estoy tan nerviosa mis amores, hace tanto que no los veía.
–"Es demasiado pronto" – pensaron. La mejor alternativa era actuar tranquilos, mostrarse lo más normal posible y esperar a que se vayan pronto... –"Actuar"– Hinata recordó que la historia inventada era que ellos eran marido y mujer, se puso nerviosa y sus mejillas ardían, la hora de tomar ese papel en serio comenzaría esa misma noche, ya no podrían dormir en habitaciones separadas y eso mismo fue lo que Sasuke, sin mostrar mucho interés, le aviso a la anciana.
...
– ¿C... Cómo lo... lo vamos a hacer Sasuke-sensei?
–Tendremos que actuar como casados- respondió sin ajetreo aunque ni ella ni él sabían lo que eso significaba. La madre de Hinata murió joven por lo que no tenía un ejemplo claro de un matrimonio, y los papas de Sasuke murieron junto a su clan, y aunque no hubiese sido así, nunca vio a sus padres actuar como una pareja.
–Entonces...
–Hump– él no admitiríaque no sabía cómo actuar dicho papel, y aunque sí había tenido una que otra pareja, solo había sido una compañera para satisfacer sus necesidades, y nunca más de tres veces la misma puesto que si no se volvían empalagosas y pensaban que tenían algún poder sobre él.
"Kakashi-Dono
Mando este pergamino extra por un cambio en la situación actual. A la casa vendrán unos conocidos de Yuko-obachan, no sabemos mucho de ellos, solo que eran miembros del orfanato. Mandaré más información en la noche cuando lleguen.
HH."
–Sasuke-sensei necesito un Halcón– aviso Hinata más como petición que como orden. Él ya estaba algo cansado que cada día lo hiciera realizar la invocación, ¿qué tanto tenía que saber Kakashi? No era como si pasara algo cada día, recién hoy, luego de tres semanas algo cambiaba.
–Kuchiyose no jutsu– invocó a un pequeño halcón pensando que actualmente debía haber cuatro más volando a Konoha dada la distancia, pero sabía que el mensaje actual de la Hyuga era importante. Aprovecharía para mandar uno con probablemente lo mismo, si no lo hacía Kakashi lo regañaría, y aunque no le importaba... A quién engañaba, si le importaba pero no lo admitiría.
"Kakashi
Actualización: Vendrán personas a visitar a la vieja, Hinata debe haber mandado lo mismo, no sabemos quiénes son y no lo sabremos hasta la noche.
Uchiha Sasuke"
...
El olor a comida cubría cada rincón de la gran casa. Hinata se había ofrecido a ayudar a la anciana y ambas eran expertas en el tema, ya que ese día vendrían visitas, Yuko-obachan estaba dando todo de sí para cocinar las más producidas delicias enseñándole a la Hyuga una que otra cosa, esta lo agradecía mucho, la experiencia hacía que la abuela supiera muchas cosas que ella no, y sentía que cada día ahí aprendía algo nuevo. Sasuke no alegaba, él era el que sin hacer nada podía disfrutar de los platos tanto comunes como gourmet que las mujeres cocinaban.
…
Ya dadas las ocho de la noche tocaron la puerta principal. Hinata se apresuró a llegar junto a Sasuke, el cual la miró de pies a cabeza para cerciorarse que no fuera reconocible. Ella también lo analizó, él no había cambiado su apariencia y no parecía tener intenciones de hacerlo, solo procuraba tener el Rineggan tapado con su pelo, nada más. Se sentaron en la sala de estar esperando a que Yuko trajera a sus visitas, para presentarlos. Hinata se sentía nerviosa, sus manos estaban cerradas en puños al borde del vestido que se había puesto ese día, mordía sus labios con fuerza y sus ojos se mantenían fijos mirando a la nada. A Sasuke le causó algo de gracia esa imagen, la Kunoichi era un libro abierto y era tan divertido como preocupante.
–Mis niños, les presento a Kotori Tagako, hijo perdido de Koji-Nissan, y su esposa Himari. Tagako-kun, Himari-chan, ellos son los niños de los que les hablé, Futari-chan– apuntó a una joven de estatura media con pelo largo color café claro, ojos morados y una vestimenta un tanto reveladora que miraba a Sasuke con picardía a pesar de estar su "esposa" al lado– Kuboya-kun- un joven alto y guapo con pelo naranjo tomado en una pequeña coleta, ojos risueños café oscuro, fornido, y con una sonrisa que derretiría a cualquiera– y Kugo-kun– un chico de la misma edad de los demás, contextura gruesa y musculosa, cara de pocos amigos, pelo azul marino, ojos negros y serios, daba pavor de solo mirarlo.
–Es un gusto conocerlos, Yuko-obachan nos ha contado mucho se ustedes – saludó Hinata con elegancia haciendo una reverencia y mirándolos con una cálida sonrisa, Sasuke solo movió la cabeza de arriba a abajo.
–También es un gusto, no sabía que Koji ojisan tuviera hijos, pero conociéndolo es probable que haya dejado a alguna que otra mujer embarazada en la guerra.
Sasuke no sabía si ofenderse, el comentario era desubicado, pero el que era hijo de ese señor solo era una farsa, al parecer su supuesto padre era un cualquiera.
–Como dijo obachan soy Futari, tengo 18 y soy soltera– la joven le guiño a Sasuke y el rodó los ojos ya que ni siquiera "casado" lo dejaban tranquilo. Hinata tenía la misma confusión que el moreno antes. No sabía si ofenderse por la insinuación de la joven a su supuesto esposo o ignorarlo puesto que todo era una farsa.
Fueron a comer. Los tres jóvenes alababan la comida diciendo que extrañaban ese sabor de la infancia, sorprendiéndose al saber que Hinata... Himari había ayudado. Sasuke quería disfrutar de la deliciosa comida, pero las miradas lascivas que la castaña le daba le producían náuseas.
–Amor, la comida te quedó deliciosa, que suerte tengo de tener una esposa tan buena cocinando– comentó sintiendo aún más náuseas pero creyendo necesario decir algo así para que creyeran la farsa y que la tal Futari dejara de mirarlo.
–A... Ari... Arigato que... Querido – respondió con un sonrojo exagerado ante las palabras de su "esposo" que nada quedaban con su personalidad y que la habían sorprendido de sobremanera. Intentó controlarse, un Shinobi debía saber actuar correctamente en las Misiones en cubierto, justamente por eso Sasuke se había atrevido a decir algo así sin chistar.
Futari asesinó con la mirada a la pelinegra (Hinata) y Sasuke se sintió a gusto al no ser observado, pudiendo disfrutar de la comida.
– ¿Y ustedes están aquí porque...? – tiró la ojimora molesta.
–Vinieron a conocerme, y necesito ayuda, ya no puedo mantener la casa sola así que les pedí que se quedaran.
–Gracias por ayudar a obachan– exclamó el pelinaranja parándose con rapidez para luego hacer una exagerada reverencia. - Nosotros ahora somos ninjas ermitaños y no podemos estar aquí para ayudarla.
–"Ninjas" – pensaron poniéndose alerta y tomando más en serio el tener que pasar desapercibidos.
–No hay de qué, Yuko-obachan es muy amable con nosotros, yo y mi esposo le estamos agradecidos. – objetó con sinceridad, pero sabía que lo mejor era hablar lo menos posible, todo lo que dijeran podía ser usado en su contra – Me siento algo cansada, creo que lo mejor sería irme a dormir, gracias por la comida y es un gusto conocerlos. – se apresuró en irse intentando no parecer nerviosa.
–Yo te acompaño amor. –declaró Sasuke entendiendo el porqué de la prisa de la Hyuga.
...
Hinata miraba fijamente la cama de dos plazas, ya se había bañado, puesto su yukata para dormir y cepillado su cabello, solo quedaba acostarse, pero ¿Dormiría en la cama? ¿En el suelo? –"¿Junto a Sasuke-sensei?"– pensó dada la nueva información de que las visitas eran shinobis lo que significaba que había que ser más precavidos; lo consideró con horror sonrojándose por completo y sintiendo sus piernas temblar.
El moreno se estaba dando una ducha preocupado por las visitas y pensando cómo hacer que las cosas salieran bien, hasta donde llevar el falso matrimonio y que haría en caso de que los descubrieran, la verdad es que a diferencia de la Hyuga en lo que menos pensaba era en donde iba a dormir.
Salió secándose con una toalla marrón pensando que lo más prudente hubiese sido salir con algo de ropa, pero por la costumbre la había dejado afuera. Esperó que la Kunoichi no fuera tan pudorosa y enrollo la toalla en su cintura. La reacción fue tal que Sasuke no sabía si reír, enojarse o ignorarlo, pero la verdad es que debió esperar algo así considerando la personalidad que, en el poco tiempo que llevaban juntos, había conocido.
Seguía mirando la cama, tendría que esperar a que el Uchiha saliera del baño, esperó viendo por la ventana y a penas escuchó que la perilla fue abierta se paró para preguntarle. Vaya que no se esperaba lo que vio, Sasuke estaba con solo una toalla tapando su intimidad dejado ver sus trabajados músculos aún algo húmedos, su pelo pegado a su piel, su cara seria y algo sonrojada por el calor del agua, era el primer hombre que veía así, ni siquiera en las misiones con Kiba y Shino había tenido que presenciar tal estado de desnudes y humedad, no podía negar que su sensei era guapo, entendió porqué tenía tantas seguidoras, lo que se refería Ino con la palabra "sexi" y con lo de "desear a alguien" –"¿Qué estoy pensando, por Kami?"– pensó sacudiendo la cabeza para olvidar eso que le parecía tan impropio de su persona, enrojeció más que nunca, retrocedió chocando su cabeza contra la pared, cayendo desmayada al suelo sin saber si fue por el golpe o por la vergüenza.
Sasuke luego de vestirse la recogió y la recostó en la cama tapándola para que no se resfriara, sin mucho ajetreo se acostó en la otra orilla concluyendo que si alguno de los ninjas que habían llegado los veían durmiendo separados sería sospechoso. Pensó que como siempre no estaría en el mundo de los sueños más de dos horas, un mundo de recuerdos que se transformaban en pesadillas, despertando completamente sudado y aterrorizado, esperaba que la chica a su lado no se diera cuenta, pero, considerando el rostro completamente dormido que tenía en ese momento y lo mucho que habían entrenado, no se despertaría fácilmente.
El olor a lavanda y primavera volvió a ahogarlo, dormía de espaldas a ella pero aun así era fuerte, relajante, agradable, volvió a pensar que definitivamente era su aroma favorito e intentando no despertarla se dio vuelta viendo su nuca, y se le acercó un poco para sentir esa droga desde más cerca. A una distancia prudente Sasuke Uchiha durmió arrullado por el olor a primavera que Hinata Hyuga desprendía en pleno otoño.
...
–¡No! Itachi… No por favor, no te vayas, yo… yo no sabía, lo siento por matarte.
Hinata despertó de golpe al escuchar los murmuros del Uchiha. No se dio tiempo para pensar que estaban acostados en la misma cama, el rostro del moreno parecía tan perturbado que la asustó, no sabía qué hacer, Sasuke estaba sufriendo.
–Soy un maldito asesino, Gomene Aniki debiste haberme matado de niño…
–No Sasuke-sensei, usted no tiene la culpa, usted no sabía.– Le dijo suavemente acariciando su cabello para tranquilizarlo tal como lo hacía con Hanabi cuando era pequeña– Todo está bien ahora, todo esta bien susurró cerca de su oído.
–Aniki…
–Itachi-san lo quería mucho, no querría que sufriera–continuó recordando lo que Naruto le había contado un día de camino a Ichiraku.
–Itachi- nissan…no me dejes sólo.
–Usted no está solo Sasuke-sensei.
–No estoy solo…
Sasuke inconcientemente abrazó a Hinata con una fuerza que le sacó un gemido de dolor pero no intentó soltarse puesto que no quería despertarlo y sabía qué tal ves el Uchiha necesitaba el abrazo, luego de un minuto y mientras acariciaba su cabello la respiración del moreno se normalizó y la ojiperla que seguía cansada se durmió solo unos segundos después.
...
Sasuke Uchiha, uno de los shinobi más poderosos del mundo ninja, frío, temido, a quien sus conocidos llamaban "emo" y el que siempre ignoraba olímpicamente a sus seguidoras, esperaba todo menos despertar abrazando a una mujer como si fuera de su propiedad. Menos aún que esa chica, heredera Hyuga, tímida y amable no solo lo dejara, si no que se acurrucaba con sus manos agarrando su polera de pijama y cabeza pegada a su pecho. Fue algo chocante, no sabía cómo reaccionar. Luego de un tiempo completamente tieso y sin poder soltarse llegó a su nariz ese aroma a primavera que lo acerco a ella en la noche y que ahora tenía bajo su cabeza, era su droga favorita y decidió quedarse así hasta que ella despertara y (seguramente) salga corriendo completamente sonrojada, y es que él no sabía que se desmayaba por el pudor puesto que la noche anterior se había golpeado contra la pared.
Otra cosa que le sorprendió cuando de su mente ya se había ido la incomodidad de no saber qué hacer y se dejó estar, fue que era de mañana y él no había dormido solo dos horas, fue algo que lo dejó frío, cuantos años había dormido mal y justo esa noche junto a esa mujer no había despertado aterrado.
Hinata despertó y sintió como su sensei la seguía abrazando, obviamente enrojeció, pero no se desmayó ni salió corriendo, no quería despertarlo y sinceramente se sentía cómoda y protegida como nunca antes, esa sensación de seguridad la inundaba, nadie le haría daño mientras estuviera entre esos brazos y apoyada en ese cálido pecho, Sasuke la sintió despertar y estaba esperando a la reacción de Hinata, pero no fue como creía, al contrario apretó más sus manos en la polera y se acurruco con movimientos suaves y delicados.
–"¿Qué rayos?"– No sabía qué hacer podía pararse y alejarse de ese aroma embriagantes que le recordaba a su infancia o dejarla estar entre sus brazos.
En un impulso Sasuke la abrazó con más fuerza acercándola más a él y bajo su cabeza para poner su cara en el largo cabello y respirar su delicioso olor a primavera. Ella supo que estaba despierto, pero estaba tan inhibida por ese sentimiento tan difícil de encontrar en el último tiempo que levanto un poco la cabeza para ponerla en el cuello en el cual calzaba perfectamente. No sabían que estaban haciendo, solo se dejaron llevar, eran inconscientes de todo menos del sentir al otro. ¿Cuánto estuvieron ahí? Ninguno lo supo con exactitud, pero se sorprenderían al saber que fue por lo menos una hora hasta que fueron interrumpidos por unos fuertes golpes en la puerta de la habitación y el llamado del colorín avisando que el desayuno estaba listo.
Ambos se separaron como si el otro fuera lava, no se miraron, Hinata estaba más sonrojada que nunca y es que había hecho algo tan impropio de ella que no lo podía creer, y Sasuke temía estar sonrojado, no recordaba la última ves que lo estuvo ¿Cuándo niño? ¿Antes de la masacre? No era parte de su personalidad y por eso se asustó de sus propias reacciones y se dio cuenta de lo diferente que era al lado de esa chica. Ninguno dijo nada, hicieron como si nada hubiese pasado.
...
Hinata intentaba ayudar a Yuko-obachan todo lo posible y más, no quería tener tiempo para pensar en lo ocurrido esa mañana, y después de todo esa era la supuesta razón por la cual estaban viviendo con ella, eso sí, estar ahí para la anciana no era algo que hiciera solo por apariencias, sus modales y forma de ser hacía inevitable el hacer lo que podía para que la anciana no se sobre esforzara y es que era más activa de lo que debería ser para su edad, siempre encontraba algo que hacer, Yuko siempre decía "los años no detendrán mi espíritu" lo que a la Hyuga le recordaba un poco a Gai-sensei.
Sasuke por otro lado había decidido que no pensaría en ello y en el tiempo libre (también para estar acordé a la farsa) repararía lo que pudiese de la casa, se notaba que tenía sus buenos años y acorde a esto tenía mucho que arreglar. Los ninjas no los estaban molestando tanto, al parecer estaban realizando trabajos para esa aldea oculta por lo que estaban ocupados y solo llegaban a comer para acompañar a Yuko.
La noche siguiente volvieron a dormir juntos, Hinata no quería que volviera a pasar lo de la mañana anterior, aunque estuviera huyendo de su clan debía mantenerse digna a este y el solo estar durmiendo junto a un hombre con el que no estaba casada era algo inaceptable para un Hyuga. Dormía lo que podía hasta que Sasuke comenzaba a tener pesadillas, lo calmaba como a Hanabi y se quedaba mirando la Luna como las noches previas, hipnotizada por las sensaciones y sentimientos que esta producía pasando las horas tan rápido que ni siquiera se daba cuenta cuando ya era de mañana.
Sasuke seguía sorprendido por las largas horas de sueño que tenía el último tiempo, el quedarse dormido era instantáneo por ese adictivo aroma y aún no comprendía el porque no se despertaba en unas pocas horas, lo que sí sabía es que había algo mal con la Hyuga desde esa primera ves durmiendo juntos, nunca la sentía levantarse en las mañanas y cuando el despertaba está ya estaba en la cocina preparando el desayuno. Sin contar que se sonrojaba cada ves que lo veía y evitaba su mirada, había vuelto a tartamudear, se mantenía más ocupada de lo usual y solo le hablaba cálidamente cuando las visitas estaban presentes. Era de esperarse y no le importaba mucho, pero temía que esa actitud sea notada por los demás o que afectará la comunicación entre ambos, algo perjudicial en una misión, por lo tanto decidió que lo mejor era volver a entrenar y una tarde la llamó de manera corta y precisa ordenando que lo siguiera hasta la espesura del bosque, ella se veía nerviosa, pensaba que Sasuke quería hablar sobre lo ocurrido esa primera noche, no sabía que decir, solo quería correr.
–Vamos a entrenar.– informó al notar que la chica temblaba.
Hinata no se esperaba algo así pero fue un gran alivió escucharlo, su ánimo aumentó y asintió con determinación.
– Muestras mucho tus sentimientos, es fácil leerte, eso es algo que hay que mejorar y lo que haremos mientras esos shinobi estén aquí.– le explicó Sasuke.
Ya habían pasado cinco días desde la llegada de los tres conocidos de Yuko y ya habiendo analizado su itinerario decidieron volver a salir al bosque a entrenar, solo que algo que no llamara la atención ni los pusiera en evidencia.
–Para eso tengo que ponerte en situaciones en las cuales debes mantener tus sentimientos ocultos, y para hacerlo más efectivo necesito saber qué te incómoda, te apena o enoja, ¿Entiendes?
–H… hai– ya no estaba muy segura, no era buena conversando, o abriéndose a otras personas, sobre todo en lo que significaba decir lo que sentía.– De…Demo… Yo… no…– no sabía cómo salir de esa situación pero Sasuke parecía decidido a llevar a cabo lo dicho.
–Puedo usar mis ojos para hacerlo.
–¡Ya!– aceptó al instante.
El pelinegro puso una mano sobre la frente de Hinata y la miró a los ojos, Hinata sintió como el mundo a su alrededor desaparecía y se veía cuando pequeña junto a su madre, el oír su voz fue algo que la rompió, siempre le dolía no poder recordarla, pero es que de hace tanto que no la escuchaba.
La mujer embarazada sonreía amablemente mientras jugaba con su primogénita y le contaba de sus aventuras como kunoichi, su madre era una persona hermosa y amable, compasiva, algo introvertida, tal como ella.
El escenario cambio, la matriarca estaba sentada en un sillón con un bebé en brazos, Hinata volvía de un entrenamiento con su (en ese entonces) querido y amable padre, al ver a su madre se le acercó para contarle de lo aprendido, la mujer estaba con los ojos fijos en el recién nacido, pálida, fría, muerta. El funeral fue lúgubre, la pequeña heredera no dejaba de llorar aún traumada por la imagen de su madre muerta, Hiashi la sacó del lugar y le dio una cachetada diciéndole que debía estar al nivel del clan y no llorar como una niña débil, desde entonces esa era la actitud usual del líder hacia ella.
Entrenamientos agotadores, palabras de desprecio y odio, dolor físico por el desgaste, algo demasiado pesado para una niña que no estaba ni cerca de los 8 años.
El ambiente se volvió oscuro y se vio de pequeña acostada en su cuarto, unas personas entraron y la agarraron con violencia, intentaba gritar pero no podía, se sacudía pero nada cambiaba. Vio a su padre que en un abrir y cerrar de ojos hizo que el hombre que la tenía en brazos quedara tal y como encontró a su madre, muerto.
Hizashi murió, el funeral fue tan parecido al que fue hace solo un año que abrió viejas heridas, Neji, su primo tenía esa misma cara de soledad, sentían que todos la miraban culpándola, corrió por la nieve huyendo, pero no llego muy lejos, sabía que su padre no tendría piedad si se iba como una cobarde, ahí fue cuando conoció a Naruto.
–Si tuviera una casa así de grande no lloraría– le dijo el rubio haciendo que su corazón doliera, si, tenía una casa grande, pero se sentía tan sola.
Recibió el golpe por desaparecer y se fue a su habitación.
Entrenaba en el dojo de la mansión, decían diariamente que era débil e inútil así que estaba frente a su hermanita en pose de pelea. Sabía que si ganaba pondrían en la frente de la infante una maldición, pero si perdía sería una deshonra, entre el puño suave, esquivar, atacar y defenderse tuvo muchas oportunidades de vencer a su hermana, pero las evitaba. Luego de un rato evitando ganar se dio cuenta que no era capaz de dar ese golpe decisivo, debía protegerla, tal y como su tío lo hizo con su hermano, así que perdió. Las miradas del consejo y su padre fueron un golpe certero en su corazón, y dolió más que la golpiza dada por su padre esa noche que la dejo en cama unos días.
Se vio en el primer día de la academia, ya no iba a ser entrenada solo en su casa por no ser digna, pero sin saberlo le habían dado una libertad que la haría salir adelante. Su padre no quiso ir por lo que fue junto a su cuidador Ko, ahí vio al pequeño rubio de ese funeral, que tampoco estaba acompañando por su familia, estaba solo, le llamó la atención y estuvo largos minutos viéndolo balanceándose en un columpio.
Ahora tenía 10 y estaba sentada en el salón escuchando las risas de sus compañeros al ver fallar a Naruto, la escena cambio rápido a la misma tarde cuando a escondidas veía como el rubio entrenaba a más no poder.
Otra golpiza por llegar tarde oculta en un supuesto entrenamiento
Otra mirada de odio de su primo.
Otro día en el infierno.
Ya con 11 se graduó de la academia, la más joven de su clase, nadie fue a verla o a felicitarla, ella por fin tenía su cinta ninja pero no hacía ninguna diferencia, al llegar a casa estaba emocionada y feliz de haber logrado ser una shinobi, fue con su padre y le anunció la buena nueva recibiendo un "era lo menos que podías hacer" de respuesta, no era muy cercana a su hermana, Neji la despreciaba desde la muerte de su padre y Ko no era muy expresivo así que algo desanimada decidió ir a contarle a su madre. La tumba estaba algo descuidada, su padre no la iba a visitar ni permitía qué otros lo hicieran, pero no era como si pudiera saber que estaba ahí así que de todas maneras iba a escondidas, le hacía un pequeño mantenimiento, dejaba flores e incienso y le hablaba de todo lo bueno que le ocurría por más pequeño que fuere puesto que no quería que su madre se preocupara por ella ni de su sufrimiento.
Por fin tenía amigos, o algo así, no conocía muy bien a sus nuevos compañeros de equipo pero les parecían interesantes, Inuzuka Kiba era alguien extrovertido y amigable, siempre acompañado del tierno y cariñoso Akamaru, Aburame Shino era un misterio, no hablaba mucho, siempre estaba con gafas y se mantenía alejado, aún así era muy educado y siempre que decía algo era amable u honesto, por último estaba su Sensei Kurenai, la conocía de antes, una que otra ves la había visto en su casa y de ves en cuando le daba consejos, era un aire de una figura materna. Era feliz con ellos y cada momento juntos se conocían y querían más, ella se sentía segura y con un poco de más confianza en si misma, aún así siempre que salía de misiones y le avisaba a su padre el le decía "intenta no ser un estorbo" eso le partía el corazón y bajaba su autoestima.
Exámenes Chunnin, pasaron la primera prueba, no le fue difícil, fue capaz de responder las preguntas de la prueba e intentó dárselas a Naruto para ayudarlo, aunque este no las acepto se sintió orgullosa de su determinación, cada día admiraba más a ese chico. La segunda prueba fue más difícil, pensaba todo el tiempo en las palabras del patriarca " intenta no ser un estorbo" temía serlo, se sentía asustada, aterrada, pero haría lo mejor posible para ser de ayuda o por lo menos no molestar, a su sorpresa también fue una batalla ganada, aunque también un nuevo "es lo menos que podías hacer".
Era una mañana hermosa antes de la tercera prueba, pudo ver como su Naruto estaba nervioso y temió tanto por el como por ella, si es que el rubio estaba asustado ella no tenía posibilidades contra nadie, si él se rendía ella también lo haría, ahí fue cuando supo que él Uzumaki era su soporte, ella dependía de el, de su fortaleza ya que si él con su vida difícil podía salir adelante ella también podría. Le dijo la verdad, que creía en el, que tenían el mismo nindo y su respuesta fue positiva y hasta emocionante: "…". Lo que sintió al escucharlo ya no era simple admiración, ella lo quería, le gustaba.
"Destino"
Esa era la palabra que repetía su primo, podía sentir cada golpe, los puntos de chakra apagándose, el metálico sabor de la sangre y ese odio hacia ella, uno del cual estaba acostumbrada, sabía que algún día Neji buscaría desahogarse, después de todo siempre la culpó por la muerte de su padre, si solo ella no hubiera sido secuestrada, si Hiashi no hubiera matado a ese hombre, si…
Otro golpe, más sangre.
No podía rendirse, aunque su chakra fuera escaso, su fuerza insuficiente, su cuerpo doliera como los mil demonios, todos decían que se detuviera, pero no podía, ese era su nindo. Luchó hasta el final, su propio primo se lanzó a matarla y no sintió temor, moriría siguiendo su camino ninja, su primo se vengaría , ya no tendría que seguir sufriendo y es que sabía que el perder contra alguien de la rama secundaria sería una tortura asegurada, morir le era mucho más fácil, no dolería más no…
–¡Detente!–
Los recuerdos se volvieron borrosos y pudo ver entre las imágenes intermitentes a una persona conocida para luego sentir dolor en su ojo y salir de golpe de los recuerdos de la chica.
–Duele– gimió la Hyuga cayendo al suelo.
Ya no podía más, recordar era demasiado doloroso y el que alguien viera sus memorias y débiles pensamientos le avergonzaba, nadie debía saberla así de patética. Respiraba rápido y su herida dolía a más no poder, intentaba mantenerse consiente, soportar las puntadas pero cada ves era más difícil.
–Aguanta.– ordenó el Uchiha tomándola de brazos.
...
Abrió levemente sus ojos sintiendo picor a causa del sol mañanero, le costó acostumbrarse, y cuando lo hizo le tocó la tarea de enfocar su vista para poder ver a su alrededor.
–S… Sasuke- sensei– murmuró notando que su garganta estaba seca haciendo que su voz saliera gutural y rasposa.
El nombrado, que llevaba desde el día anterior sentado junto a la cama esperando a que la chica despertara, se le acercó entregándole un vaso con agua que ella recibió agradecida, pero al ya poder hablar no sabía que decir, el había visto sus recuerdos más ocultos, dolorosos y vergonzosos, había algunos que ni ella recordaba con tanto detalle y que ahora estaban vivos en su cabeza causando un leve dolor en su espina.
–¿En la guerra ninja tu caíste en el… infinito?
–Hai.
–Entonces como…– la última imagen de la mente de la chica seguía rondando en su cabeza, sin decir nada se acercó más para poder entrar a sus recuerdos pero fue violentamente alejado por un perfecto puño suave que dejó su único brazo inservible.
–"¡¿Qué rayos?!"–
–Sasuke-sensei me gustaría que no se metiera en mi cabeza de nuevo, menos sin mi permiso– le informó con seriedad volviendo a recostarse para seguir descansando puesto que ese último golpe aumento el dolor en su herida.
–Solo quiero buscar algo rápido.
–Si quiere saber algo puede preguntarlo.
–Hmp.– estaba molesto, la Hyuga se había atrevido a atacarlo con el puño suave y además a tratarlo como un cualquiera, estaba enojado, no necesitaba su brazo para meterse en su mente, con una sola mirada la puso en un genjutsu, no vería sus recuerdos pero si la asustaría un poco para que no volviera a tratarlo de esa manera, desgraciadamente la Hyuga salió de este por su espectacular control del Chakra y uso el puño suave en sus piernas.
–¡Sasuke-sensei deténgase!
Alguien toco la puerta, ambos quedaron helados y con rapidez Hinata volvió a activar los puntos de Chakra de Sasuke y se tapo hasta el cuello avisando que podían entrar.
–Mi niña, esta despierta, ¡Que maravilla! Tagako-kun me dijo que se puso anémica y necesitaba descansar, le traje onigiris con carne roja para que este mejor del fierro.– Sasuke tomó la bandeja y la dejó en el regazo de la chica, aprovechando que estaba de espaldas a la anciana le regalo una mirada llena de furia para luego seguir con la actuación del buen esposo.
–¡Hikari-chan!– exclamó el colorín entrando con exagerada preocupación –Nos tenías preocupados, no vuelvas a asustarnos así.–
–Kuboya baka, tienes que avisar antes de entrar así a una habitación.
–La puerta ya estaba abierta, obachan esta aquí y además tu tampoco avisaste– la regaño Kugo sacudiendo le el pelo.
–Ta-Ga-Ko-Kun, ¿no sería mejor tener una esposa menos enfermiza? Yo tengo una salud Fa Bu Lo Sa– comentó coqueta mientras volvía a ordenar su pelo.
Hinata se sintió ofendida y a la ves triste, era verdad que una esposa tan débil como ella no era una buena opción, y no quería que su futuro esposo tuviera que preocuparse de ella. Sasuke miro como el animo de la kunoichi bajaba y su flequillo tapaba sus ojos, no pensaba responder a un comentario como ese pero debía mostrarse como un buen esposo aunque en ese momento quisiera darle su bien chidori por haber bloqueado su chakra.
–Un esposo debe estar dispuesto a proteger y cuidar a su mujer, además Hikari es muy fuerte– algo que no podía negar luego de los entrenamientos y de la pelea de hace unos minutos.
La peliazul levantó la cabeza y miró sorprendida a su supuesto esposo, estaba completamente sonrojada y sintió unas lágrimas caer por sus mejillas, el chico no podía creer el gran efecto que sus palabras tuvieron, pero ahora podía entender el porqué la mujer frente suyo era tan introvertida e insegura, el recordar los recuerdos de esa pequeña niña le daba una extraña sensación de querer protegerla…
–"Tal como Itachi me protegió a mi"–
Sin ser consciente de sus acciones secó las lágrimas de la Hyuga con su pulgar y dio un golpe sito en su frente con el dedo índice y el del medio para luego pedirle a los demás que la dejaran descansar yéndose también en el proceso puesto que estaba demasiado confundido por todos esos nuevos pensamientos, olvidando por completo el enojo por la discusión del principio.
Continuará...
Uni dos capítulos porque en ese tiempo sólo los había separado porque queria publicar más rápido.
Creo que puse otro punto de vista en la vida de Hinata, bien oscuro a todo esto, pero no creo que sea muy fuera de la historia, solo no se profundizó tanto en el manga/anime.
